World Intellectual Property Organization

Diseño filipino: Nuevos pioneros

Agosto de 2012


Diseñador Kenneth Cobonpue

El diseñador de muebles de vanguardia filipino, Kenneth Cobonpue, se ha granjeado el reconocimiento internacional por sus diseños de factura moderna realizados a partir de fibras naturales como el ratán, el bambú, el abacá (una especie de plátano) y la palmera buri. Desde la presentación de la silla Yin & Yang en 1998, Cobonpue ha recibido varios premios internacionales por sus singulares y llamativos diseños. En una entrevista mantenida recientemente con la Revista de la OMPI, Cobonpue habla sobre su trabajo y el importante papel que desempeñan los derechos de propiedad intelectual (P.I.) en su protección.

¿En qué se inspira su trabajo?

Me siento inspirado por las formas y estructuras que se encuentran en la naturaleza, las diferentes culturas del mundo y las artes de mi pueblo. A través de mi trabajo, acaban adquiriendo una vida propia.

¿Cómo llegó a interesarse por el diseño?

Mi madre era diseñadora de muebles, y fue una inspiración para mí. Desde niño me llevaba a todas las exposiciones en las que participaba. Yo quería seguir sus pasos y realizar diseños que alegraran la vida de las personas que los utilizasen. Aunque soy diseñador, también soy en parte artesano, ya que mi trabajo es orgánico y está hecho a mano.

¿Por qué es importante el diseño?

Todo lo que nos rodea en nuestra vida cotidiana ha sido diseñado por un ser humano o divino. Su importancia trasciende nuestra comprensión. Hago todo lo posible por no tener una filosofía del diseño, ya que creo que limita la creatividad.

¿Qué es lo que, en su opinión, hace que un diseño sea bueno?

Un diseño debe ser cómodo, bello y lo suficientemente valioso como para que otros lo compren. Sí, es así de simple.

¿Cuál es su diseño favorito?

Mi diseño favorito es siempre el próximo que voy a hacer.

¿Cuál ha sido su mayor influencia en el trabajo?


Silla de salón inspiradas en las
redes de pesca, creadas a partir
de tejidos envueltos alrededor
de un bastidor de acero.
(Foto: Kenneth Cobonpue)

Mi esposa es mi crítica estética, los diseñadores y artesanos que trabajan conmigo convierten mis sueños en realidad, y mis socios comerciales me mantienen con los pies bien atados a la tierra. Vivir en Europa y en los Estados Unidos me ha ayudado a entender cómo vive el resto del planeta. Ello es necesario cuando se diseñan muebles para esos mercados. Mi madre fue quien inició el negocio de muebles, así que ya contaba con el personal. Sólo tuve que ponerme a trabajar con ellos en los diseños.

¿Qué es lo que hace que destaquen sus diseños?

Me gustaría poder definirlo, porque eso haría más fácil mi trabajo. En los últimos diez años, mis diseños han evolucionado. Nunca siguen una fórmula. Ahora bien, lo que todos ellos tienen en común es el alto nivel de técnica artesanal que requiere su fabricación y su sorprendente simplicidad, que los convierte prácticamente en obras de arte. Mis diseños tienen texturas, formas, materiales y elementos que nacen del proceso de producción artesanal que seguimos. Eso los hace más cálidos, más sensuales y más humanos. El diseño del sudeste asiático se ha caracterizado tradicionalmente por utilizar materiales autóctonos de la región, pero hoy en día, con el uso de plásticos y telas, resulta difícil saber si un diseño es asiático u occidental.

¿Cómo explica el éxito de sus diseños?

Creo que es la singularidad de cada diseño, y la infraestructura de comercialización que le da apoyo.

¿Cree que ahora resulta más fácil convertirse en diseñador que cuando usted empezó?

Hoy en día es más difícil ganarse la vida como diseñador, debido a que cada vez hay más personas que quieren dedicarse al diseño y menos oferta de empleo. El ritmo al que las empresas demandan nuevos diseños es menor que el ritmo al que las escuelas de diseño producen graduados cada año.

¿En qué se inspiró para diseñar el concepto de auto Phoenix?


Phoenix explora la posibilidad de utilizar materiales naturales
sostenibles en el diseño de transportes. Los diseñadores querían
crear un concepto de auto ligero y económicamente viable de
bambú, ratán, acero y nylon, propulsado por tecnología ecológica.
Un equipo de hábiles tejedores y artesanos construyeron el
Phoenix a mano en apenas diez días. (Foto: Kenneth Cobonpue)

Siempre trato de ponérmelo difícil y, un año, me decidí a dar vida a un sueño recurrente que tenía —un auto ligero, de bambú y fibra de carbono, propulsado por un motor eléctrico. Fue muy oportuno, porque había una exposición de diseño en Milán. Quería plantar cara a la industria del automóvil con una idea. Mi auto de bambú tejido, el Phoenix, se hace a mano, por lo que su producción consume un mínimo de energía. Es ligero, por lo que requiere sólo un pequeño motor; y es biodegradable, por lo que no tiene que acabar pudriéndose en ninguna chatarrería mucho tiempo después de haber cumplido su cometido. La respuesta ha desbordado mis expectativas. En este momento estamos trabajando en un auto real con un consorcio internacional.

¿A qué retos se enfrenta?

Los retos a los que me enfrento son comunes a todos los diseñadores que trabajamos en Asia hoy en día —cómo acabar con el estigma de la fabricación de bajo costo y los crecientes costos en esta región del mundo, junto con la falta de tecnología e infraestructura. Pero de todos los retos a los que tenemos que hacer frente, la piratería intelectual es el mayor de ellos.

¿Por qué es importante para los creadores proteger sus diseños?

Resulta frustrante y desalentador, por no decir más, ver que otros roban nuestros diseños. Toda la investigación, la experimentación y el gran esfuerzo que se invierte en un diseño queda descalificado cuando éste se copia. Para que el diseño sea tratado seriamente en Asia, debe protegerse y promoverse.

Actualmente protejo mi trabajo de inmediato. Aprendí la lección por la vía dura, cuando en la década de 1980 vi cómo robaban los diseños de mi madre. Mi familia lo pasó muy mal. En los dos últimos años hemos ganado dos demandas judiciales, y preveo que serán muchas más a medida que aumente la popularidad de mi trabajo. Para mí es importante que se persiga a los infractores en el país de fabricación, así como a los intermediarios comerciales. Recibimos un gran apoyo de nuestras redes de distribuidores. Actualmente, la Oficina de Propiedad Intelectual de Filipinas también tiene el mandato legal necesario para perseguir a los infractores con rapidez y determinación. Nunca ha habido una mejor observancia de la P.I.


Papillon - butaca y reposapiés
(Foto: Kenneth Cobonpue)

¿Por qué es importante el diseño para un país como Filipinas?

El diseño ofrece una ventaja competitiva fundamental para un país como Filipinas, a medida que avanza en la escala de valor. Me atrevería a decir que, en lo que respecta a algunos sectores, es la única ventaja que queda.

¿Está su trabajo ayudando a preservar la artesanía tradicional de Filipinas?

En Filipinas, al igual que en otras partes del mundo, la artesanía se está muriendo. Mi trabajo permite a los artesanos ganarse bien la vida con sus destrezas. Mientras esto siga así, la tradición de la artesanía seguirá viviendo. He pensado en abrir talleres en otros lugares y ya hace unos años que exploré esta opción, pero me vi de vuelta en mi ciudad natal debido a que las técnicas necesarias para hacer mis muebles sólo pueden encontrarse aquí.

Se describe a sí mismo como el líder de un movimiento nuevo que incorpora las nuevas tecnologías con la artesanía. ¿Puede explicar esto?

Hoy en día hay muchas cosas baratas producidas por máquinas, y esto queda reflejado en su diseño. En todo el mundo está produciéndose un resurgimiento del trabajo artesano y un renacimiento del gusto por las cosas hechas a mano. Al mismo tiempo, hay muchos materiales y tecnologías nuevas que aportan belleza y emoción. Me gustaría estar en la vanguardia de un movimiento que combine procesos artesanales de producción innovadores y nuevos materiales. Ese es el futuro.

La OMPI en Internet