World Intellectual Property Organization

Celebrar la cultura: La propiedad intelectual y los festivales de artes

Febrero de 2012


Participantes del Festival de las
Artes del Pacífico. Estos
acontecimientos son celebraciones de
la riqueza y la diversidad de la cultura
y la creatividad. (Foto: Secretariat of
the Pacific Community)

Por Brigitte Vézina, Jurista, División de Conocimientos Tradicionales, Departamento de Conocimientos Tradicionales y Desafíos Mundiales, OMPI

Los festivales de artes constituyen un acontecimiento cultural en muchos pueblos, ciudades y países de todo el mundo. Como celebración de la riqueza y la diversidad de la cultura y la creatividad, a menudo engloban diversas formas de arte contemporáneo y tradicional: danza, música, teatro y artes y oficios. Desde el punto de vista cultural, ofrecen una instantánea única de la identidad de una comunidad, brindan la oportunidad de revitalizar y conservar las prácticas culturales, y a menudo sirven como laboratorio creativo para los artistas contemporáneos. Desde el punto de vista social, sirven para reforzar el diálogo intercultural, promoviendo un entendimiento más profundo a través de la experiencia compartida; y desde el punto de vista económico pueden generar considerables beneficios financieros a largo plazo y muchas oportunidades laborales y comerciales. Por ejemplo, el Festival de Edimburgo, el mayor festival de las artes del mundo, inyecta anualmente a la economía de Escocia unos 269 millones de dólares de los EE.UU. Un aspecto importante del proceso de planificación del que los organizadores deben ocuparse es la gestión eficaz de la propiedad intelectual con el fin de salvaguardar y promover los intereses del evento y de los participantes en el festival.

La OMPI colabora con organizadores de eventos, como el Festival de las Artes del Pacífico que se celebrará en las Islas Salomón en julio de 2012, para ayudarlos a crear estrategias e instrumentos adecuados de gestión de la propiedad intelectual que les permitan abordar las cuestiones que puedan surgir en esta esfera antes y después de tales eventos, y en el transcurso de ellos. En este artículo se describen los principales retos a los que se enfrentan los organizadores de festivales en materia de propiedad intelectual, así como algunas formas prácticas de afrontarlos.

El riesgo de no disponer de una estrategia de propiedad intelectual

Las muestras y actuaciones culturales singulares de los artistas, artistas intérpretes o ejecutantes y artesanos participantes atraen el interés del público y forjan la reputación de un acontecimiento cultural. Sin las garantías adecuadas, estas obras son vulnerables a la explotación no autorizada por personas ajenas. Con las cámaras digitales al alcance de la mano, por ejemplo, el público puede capturar fácilmente grabaciones de alta calidad de estas actuaciones. Muchos artistas intérpretes o ejecutantes, sin ser conscientes de sus derechos de propiedad intelectual, a menudo se enteran de que otras personas han utilizado copias no autorizadas de sus obras, muchas de las cuales contienen material sensible desde el punto de vista cultural, sin su consentimiento y de manera inadecuada.

Además, si no se establece una estrategia integral de propiedad intelectual se expone al público del festival al riesgo de ser engañados y comprar objetos falsos. Este tipo de prácticas comerciales oportunistas dañan los intereses, la reputación y la popularidad del propio acontecimiento.


La OMPI colabora con los organizadores del Festival
de las Artes del Pacífico para ayudarlos a crear
estrategias e instrumentos adecuados de gestión de la
propiedad intelectual que les permitan abordar las
cuestiones que puedan surgir en esta área antes y
después de esas actividades, así como en el transcurso
de ellas. (Foto: Secretariat of the Pacific Community)

Gestión práctica de la propiedad intelectual

Utilizada estratégicamente, la propiedad intelectual puede ayudar a generar importantes ingresos, por ejemplo, a través de la venta de derechos de radiodifusión y de la conclusión de contratos de patrocinio y de comercialización. Disponer de una estrategia positiva de propiedad intelectual, con visión de futuro, permite a los organizadores ejercer mayor control sobre los intereses culturales y de propiedad intelectual de un festival. Una combinación de instrumentos de propiedad intelectual, en particular los derechos de autor y los derechos de marca, utilizados junto con contratos, protocolos, directrices, avisos, acreditaciones y condiciones de acceso, puede proporcionar un marco general de protección de la propiedad intelectual que sirva para defenderse ante el uso indebido de los conocimientos tradicionales y las expresiones culturales tradicionales.

Motivos principales de preocupación en materia de propiedad intelectual

Derechos de autor

La amenaza principal es la grabación y distribución no autorizada de expresiones culturales, por ejemplo, grabaciones sonoras, clips de película o vídeo y fotografías. En términos generales, el derecho de autor ofrece cierta protección a los creadores de "obras de arte originales". Sin embargo, puede ser necesario que los organizadores de festivales adopten medidas complementarias para proteger los intereses culturales de los participantes cuyas obras no reúnen los requisitos para ser protegidos mediante derechos de autor debido a su carácter tradicional. Por ejemplo, en muchas jurisdicciones, es muy probable que la artesanía y los diseños tradicionales no cumplan los criterios necesarios para la protección de la propiedad intelectual. Por otra parte, si bien el derecho de autor confiere el derecho a autorizar o impedir la adaptación de una obra protegida, no puede impedir que otros creadores se inspiren en ella. Trazar la línea divisoria entre la copia y la inspiración es una tarea difícil.

Las medidas para controlar la grabación y distribución no autorizadas de las expresiones culturales contemplan el uso de:

  • Avisos tales como "no se permite el uso de aparatos de filmación, fotografía o grabación". Estos avisos, generalmente ubicados en los puntos de venta y en el lugar de celebración, impresos en las entradas y en el programa oficial del festival, o publicados en el sitio Web, pueden ayudar a proteger los intereses de propiedad intelectual, los conocimientos tradicionales y las expresiones culturales tradicionales de los artistas intérpretes o ejecutantes, así como restringir las grabaciones no autorizadas. Asimismo, pueden hacerse advertencias de viva voz antes del inicio de una actuación.
  • Directrices y protocolos que contengan las condiciones de uso de las grabaciones oficiales del festival y advertencias a los miembros de los medios de comunicación y al público en general acerca de la necesidad de respetar los conocimientos tradicionales y las expresiones culturales tradicionales de los participantes del festival.
  • Un sistema de acreditación de los medios de comunicación para velar por que los periodistas expliquen con detalle el uso propuesto de las grabaciones del festival.
  • Medidas para vigilar el uso de las emisiones de los medios de comunicación y para poner freno a los contenidos infractores. Los organismos de radiodifusión pagan grandes cantidades de dinero para tener una cobertura exclusiva del evento. Si los organizadores quieren aprovechar al máximo la venta de los derechos de emisión, deben garantizar esa exclusividad.
  • Pueden utilizarse protocolos para velar por la correcta atribución a los custodios de los conocimientos tradicionales y las expresiones culturales tradicionales, o para promover el respeto del carácter sagrado de determinadas representaciones.

Algunos ejemplos de uso no autorizado de grabaciones de actuaciones:

  • La utilización de una fotografía de una actuación para ilustrar una recopilación de "música indígena" completamente ajena a los artistas intérpretes o ejecutantes de su comunidad y para la venta en Internet.
  • La venta al por menor en establecimientos turísticos de tarjetas postales donde se reproducen imágenes de un espectáculo de danza sagrada.
  • La venta en una galería de arte local de reproducciones en miniatura de la pintura de un decorado.
  • La utilización de un clip de video de una actuación para un anuncio de televisión o en un sitio de Internet para compartir videos con el fin de promover el turismo.
  • La venta en otros festivales y en tiendas de discos de un CD de canciones contemporáneas y originales inspiradas en la música tradicional de una comunidad, grabada ilegalmente durante una actuación.
  • Las reproducciones de trajes de baile complejos con un diseño tradicional realizados utilizando métodos ancestrales de tejido, para su venta en la tienda de un diseñador de modas.
  • La utilización de las complejas pinturas faciales de los artistas del festival por bailarines de danza contemporánea fuera de contexto y de manera inadecuada.


Marcas

El uso abusivo del material gráfico o del logotipo del festival y la venta de objetos de arte y artesanía falsos suponen una grave amenaza para su reputación y su viabilidad financiera. Estos problemas pueden resolverse, en gran parte, mediante el registro de una marca para el festival. La protección de la marca en general confiere el derecho exclusivo a impedir que terceros comercialicen productos idénticos o similares con una marca idéntica o similar hasta el punto de causar confusión. Las marcas relacionadas con los festivales de arte pueden registrarse bajo diversas clases de productos, incluidos festivales, grabaciones, publicaciones y mercancías (tales como artes plásticas, artesanía, libros y otros productos) en cada país en el que se celebre el festival. El registro de la marca abre la puerta a la elaboración de una estrategia de comercialización eficaz y a la conclusión de acuerdos de patrocinio y comercialización que pueden ser rentables.

Como titular de una marca registrada, el organizador es quien está en mejores condiciones de promover la venta de productos auténticos, generando, de este modo, ingresos para los artistas y para el festival, tanto en el propio lugar de celebración como en los mercados de Internet. También está mejor equipado para defenderse contra la ciberocupación (el registro abusivo de su marca como nombre de dominio), salvaguardando así su presencia en Internet, que constituye una herramienta fundamental de comercialización.

Entre las medidas que pueden adoptarse para salvaguardar la marca de un festival figuran las siguientes:

  • registrar la marca;
  • obtener un nombre de dominio;
  • elaborar un programa de comercialización en el que se defina la cartera de productos del festival;
  • establecer un programa de patrocinio, con la definición de los niveles de patrocinio y los derechos asociados;
  • establecer puntos de venta oficiales y en Internet; y
  • vigilar el mercado en línea para localizar productos infractores.


En la antigua sociedad polinesia,
los tatuajes tribales eran un medio
de expresión de la identidad y la
personalidad. El creciente interés y
orgullo por su patrimonio cultural ha
impulsado un renacimiento del arte
del tatuaje entre los polinesios.
(Foto: Secretariat of the
Pacific Community)

Llevarlo a la práctica

Para asegurarse de que la política de propiedad intelectual de un festival y sus directrices, protocolos y avisos conexos se aplican efectivamente, lo más aconsejable es que los organizadores celebren un contrato por escrito con todas las partes interesadas, incluidos los miembros del público, los medios de comunicación (fotógrafos y periodistas de prensa escrita, radio y televisión), los artistas y los expositores. Los organizadores suelen valerse con tal fin de licencias, formularios de cesión de artistas y acuerdos de acreditación, cuyas condiciones están fácilmente accesibles. Estos acuerdos pueden contemplar cuestiones relacionadas con:

  • Los derechos de propiedad intelectual, incluidos los derechos de marca, los derechos de autor y los derechos conexos;
  • los intereses relacionados con los conocimientos tradicionales (reconocimiento, protección y salvaguarda de los intereses de los titulares de conocimientos tradicionales y expresiones culturales tradicionales); y
  • la compensación, monetaria o en especie (por ejemplo, el reparto de los beneficios derivados de la explotación de las grabaciones con la comunidad o con organizaciones benéficas, recurrir a un fotógrafo comercial para crear el cartel con el fin de promocionar el festival, la donación de copias de las grabaciones para los archivos del festival con fines de conservación cultural, etc.).

Organizar un festival de las artes es una tarea compleja que engloba muchos elementos de gestión y de comercialización. Para que un festival tenga éxito a largo plazo es fundamental que disponga de una estrategia efectiva ideada para defender los intereses culturales y de propiedad intelectual de todas las partes. Si bien los instrumentos convencionales de propiedad intelectual ofrecen cierto grado de protección, también son necesarias otras medidas complementarias, tales como contratos, protocolos, directrices, avisos, sistemas de acreditación y condiciones de acceso, especialmente en lo que atañe a muestras de conocimientos tradicionales y expresiones culturales tradicionales. Una estrategia dirigida a proteger los intereses culturales y de propiedad intelectual de todas las partes ayuda a fomentar el respeto cultural y genera oportunidades económicas para seguir celebrando la singularidad y la diversidad de las culturas de todo el planeta.

Festival de las Artes del Pacífico

La OMPI presta apoyo a la Secretaría de la Comunidad del Pacífico, el Consejo de las Artes del Pacífico y las Islas Salomón en la formulación de una estrategia de propiedad intelectual eficaz para el Festival de las Artes del Pacífico. El festival, que se celebra cada cuatro años en uno de los 27 países que forman la región, pretende luchar contra la erosión de las prácticas culturales y constituye una celebración de la rica diversidad de las artes, la cultura y los conocimientos del Pacífico.

El apoyo de la OMPI comprende asesoramiento sobre el uso y la aplicación del derecho de propiedad intelectual convencional, así como otras medidas prácticas destinadas a proteger los conocimientos tradicionales y las expresiones culturales tradicionales en consonancia con el Marco Regional para el Pacífico relativo a la protección de los conocimientos tradicionales y las expresiones de la cultura (2002) y la labor del Comité Intergubernamental de la OMPI sobre Propiedad Intelectual y Recursos Genéticos, Conocimientos Tradicionales y Folclore.

 

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