Alcanzar el cielo

Nombre:Blue Skies Holdings Limited
País / Territorio:Ghana, Reino Unido
Derecho(s) de PI:Derecho de Autor y Derechos Conexos, Marcas
Fecha de publicación:13 de noviembre de 2012
Última actualización:21 de octubre de 2016


Blue Skies transporta por avión fruta recién cortada desde Ghana a los mercados internacionales (fotografía: Blue Skies)

Antecedentes

Fundada en 1998, Blue Skies Holdings Limited (Blue Skies) es una empresa establecida en Ghana y el Reino Unido que exporta fruta recién troceada a los supermercados de Europa y que también elabora y vende zumo de fruta 100% natural en Europa y Ghana. Todos los productos de Blue Skies se cosechan, se trocean y se empaquetan en el país de origen, lo cual guarda conformidad con la filosofía en cuyo marco se fundó la empresa, esto es, el modelo comercial denominado Joint Effort Enterprise (JEE), o empresa sustentada en el esfuerzo común. Dicho modelo de comercio sostenible se basa en añadir valor a los productos en origen, fomentar la diversidad y cumplir los principios de respeto entre la empresa, los empleados, los agricultores y los socios. Basándose en esta filosofía, Blue Skies ha pasado de ser una empresa integrada por tres personas en sus inicios a constituir una empresa internacional con más de 2.000 empleados. A fin de ampliar la fábrica de Ghana con la oferta de fruta que no se encuentra en el país o fruta fuera de temporada en Ghana, la empresa ha establecido fábricas en el Brasil, Egipto y Sudáfrica. En el marco de su responsabilidad social y corporativa, la empresa se ha esforzado por mantener desde sus inicios el suministro de productos frescos y de calidad al consumidor final, contribuyendo al mismo tiempo al desarrollo de las comunidades locales con las que opera.

Investigación y desarrollo

Mientras trabajaba como Director Gerente de Orchard House Foods (OHF), una tienda de fruta del Reino Unido, al Sr. Anthony Pile se le ocurrió la siguiente idea: ¿Por qué no trocear y empaquetar la fruta en una fábrica del país de origen que estuviera situada cerca de la zona misma de cultivo? Posteriormente, la fruta se transportaría por avión directamente a los comerciantes en 48 horas. Con este método se aseguraría que la fruta se mantendría lo más fresca posible. Por otra parte, se establecería una estrecha relación con los agricultores, facilitándoles la tecnología y los conocimientos necesarios para mejorar su práctica agrícola y garantizar así una fruta de la máxima calidad. Además, con el transporte en avión del producto final, desde su lugar de origen hasta los comerciantes minoristas, ya no habría que añadir agentes de maduración, aromas artificiales, productos químicos y otros aditivos que normalmente se utilizan para que la fruta dure más tiempo en los comercios. De esta forma, el consumidor final podría disfrutar de fruta fresca que habría sido recogida por el agricultor tan solo dos días antes. La idea del joven empresario contrastaba abiertamente con las prácticas tradicionales de producción de fruta del Reino Unido, en que las materias primas tardan semanas en llegar al país para ser procesadas.


Anthony Pile, fundador de Blue Skies (fotografía: Blue Skies)

La idea de Pile, más allá de proporcionar a los consumidores la fruta más fresca del mercado, tenía asimismo por objeto maximizar los beneficios de los agricultores locales, muchos de ellos de países en desarrollo, creando empleo y relanzando la economía, aspectos ambos muy necesarios en esos países. Su primer objetivo era investigar el terreno, así que viajó a Ghana para evaluar la viabilidad de su idea. Y como quería contribuir positivamente a la economía rural, tan necesitada de estímulos, Pile eligió la región de Nsawam, en Ghana, por su proximidad con los productores de fruta y un índice de desempleo extremadamente alto. Establecer allí una fábrica crearía los muy necesarios puestos de trabajo y generaría demanda de otros servicios en la región. Una vez encontrado el lugar, y con un plan de negocios en la mano, Pile presentó su proyecto ante la Junta de OHF. Pero, lamentablemente, no consiguió convencer a la Junta, de modo que decidió seguir adelante por su cuenta. “Yo no soy un emprendedor nato”, explicó. “Me encontré con esta oportunidad y la aproveché”.

Como no logró obtener financiación mediante prestamistas tradicionales, como los bancos, Pile tuvo que recurrir a sus amigos, buscar inversores privados, vender sus posesiones e hipotecar su casa. Con la ayuda del Sr. Seth K. Dei, de Ghana, y de otro socio, en 1998 Pile constituyó Blue Skies y estableció la fábrica de la empresa en Nsawam. Trabajando con agricultores locales, la empresa de Nsawam enseguida empezó a abastecer a comerciantes europeos con un suministro continuo de frutas tropicales, concretamente, piña de azúcar (una piña de pequeño tamaño, alargada y de carne blanca), papaya y coco. En 2012, la empresa empleaba a más de 1.500 trabajadores en su empresa de Nsawam, y amplió su negocio en fábricas de Sudáfrica, Egipto y el Brasil. Con estas fábricas fuera de Ghana, la empresa ha podido diversificar sus productos y ofrecer variedades de árboles frutales caducifolios y cítricos, fruta que no se da en Ghana. Además, se amplió el suministro de fruta que en Ghana solo puede obtenerse en temporada, como el mango, que suministra, fuera de temporada en Ghana, la empresa de Blue Skies ubicada en el Brasil. Como todos los productos de la empresa se procesan en el lugar de origen (esto es, en el mismo país y región en que se cosechan), comunidades locales como la de Nsawam, una de las regiones más pobres del país, se han beneficiado enormemente, al tiempo que los consumidores reciben productos de alta calidad.

La empresa también concede importancia a la elaboración de nuevos productos, lo que, a su juicio, contribuye a mantener el crecimiento de la empresa. Con el empeño de aumentar la variedad y longevidad de sus productos sin comprometer la calidad, Blue Skies cuenta con un equipo de I+D en cada uno de sus emplazamientos que se dedica de lleno a elaborar nuevos productos, en particular, para hacer frente a las cambiantes tendencias del mercado. El objetivo general de la empresa en el ámbito de la I+D es mantenerse a la cabeza en términos de calidad e innovación y añadir valor al producto en el país de origen, de conformidad con su filosofía de empresa sustentada en el esfuerzo común.

Como parte de la I+D de Blue Skies también es muy importante la continua actualización y modernización de las plantas de procesamiento. En 2007, la empresa construyó una nueva fábrica en su emplazamiento en Ghana que dispone de un sistema de refrigeración y de comunicaciones de tecnología avanzada, además de un centro de tecnologías de la información equipado con computadoras con acceso a Internet e instalaciones deportivas para los empleados. La nueva fábrica, que estuvo terminada en tres meses, puede producir el doble del volumen de fruta fresca y zumos que la anterior, además de brindar al personal oportunidades de formación y recreativas (por ejemplo, clases de informática y una cancha de baloncesto). Por otra parte, la empresa empezó a utilizar nuevas tecnologías, como los embalajes biodegradables, la energía de biomasa y el combustible de bioetanol, a fin de reducir el consumo energético y operar de la forma lo más ecológica posible. Mediante todas estas iniciativas, se asegura una mínima producción de residuos sin comprometer la calidad y frescura de los productos.

Alianzas


El éxito de Blue Skies se asienta en la estrecha relación con los agricultores (fotografía: Blue Skies)

Blue Skies no establece contratos formales con sus agricultores. En su lugar, la empresa ha desarrollado un vínculo estrecho e informal con la comunidad agrícola local, a la que compra la fruta directamente, como haría cualquier otra persona de la región. La empresa basa su actividad principalmente en los agricultores de pequeña escala (o pequeños productores), ya que, con ese sistema, los beneficios obtenidos de sus transacciones pueden distribuirse más equitativamente entre los miembros de la comunidad, sin las posibles limitaciones inherentes al establecimiento de un complicado acuerdo de asociación formal. Si bien Blue Skies tiene acordado con los agricultores un precio y volumen general por año, la empresa ha constatado que, en relación con sus objetivos, un vínculo informal, fundado en la confianza y la transparencia, produce más beneficios que los contratos formales.

Este modelo ha resultado satisfactorio tanto para Blue Skies como para sus proveedores, como prueba la creación de la asociación Blue Skies Organic Collective Association (BSOC), el primer socio colaborador de la empresa. Con sede en Nsawam, la asociación BSOC es una alianza de colaboración entre Blue Skies y los agricultores locales, integrada, desde 2012, por más de 80 agricultores (entre ellos cuatro mujeres) que son además miembros de cuatro colectivos de aldeas de la región. Los agricultores de BSOC suministran a la empresa piña de azúcar, una variedad única que los agricultores locales llevan cultivando desde decenios. Para Blue Skies, el suministro ininterrumpido de piña de azúcar de calidad es fundamental, ya que su dulzor le confiere una extraordinaria popularidad.

Cuando Blue Skies empezó a trabajar por primera vez en Ghana, en 1997, el objetivo de la red de agricultores de la empresa era acceder a los mercados de otros países. Sin embargo, no contaban con los métodos de producción ni los equipos necesarios ni disponían de buenos medios de distribución fuera de Ghana. Además, en aquella época, para acceder a los mercados europeos era necesaria la certificación EurepPGAP, normativa común de gestión agrícola establecida a finales de 1990 por las principales cadenas de supermercados y sus proveedores. El propósito de EurepGAP era la aplicación de “buenas prácticas agrícolas” (GAP), previamente establecidas, a fin de armonizar las distintas normas de abastecimiento de los minoristas, pues su diversidad causaba muchos problemas a los agricultores, incluidos los agricultores de la región de Nsawam. Así, por ejemplo, antes del establecimiento de la certificación EurepGAP, cuando los agricultores, como los de la región de Nsawam, se disponían a vender sus productos a los minoristas europeos, tenían que cumplir muchas normas diferentes, lo cual constituía un obstáculo considerable para los agricultores que carecían de equipos y métodos de procesamiento modernos. Para los agricultores de Nsawam, obtener la certificación EurepGAP, que establecía una normativa común, revestía enorme interés, al facilitarles el acceso a los principales supermercados y proveedores de Europa.

En febrero de 2009, EurepGAP pasó a llamarse GLOBALG.A.P., y, en 2012 era la iniciativa de certificación agrícola que más se aplicaba en todo el mundo. La norma GLOBALG.A.P. tiene por objeto asegurar a los consumidores que se reducen al mínimo los efectos negativos en el medio ambiente que conlleva la producción de alimentos, al utilizar en menor medida sustancias químicas, y que estén garantizadas las responsabilidades en lo que respecta a la salud y seguridad de los trabajadores y el bienestar de los animales. Con la ayuda de Blue Skies, los agricultores de BSOC pudieron hacerse con los sistemas y conocimientos técnicos necesarios para cumplir la norma GLOBALG.A.P. Blue Skies fue la primera empresa del mundo en ayudar a un colectivo de agricultores a cumplir dicha norma, ayudándolos asimismo a obtener la certificación ecológica de la Soil Association y la Organic Food Federation así como la certificación de comercio justo de la Fairtrade Foundation.

Blue Skies también ha prestado asistencia a la asociación BSOC de diversas maneras. En el plano financiero, la empresa ha concedido préstamos a los agricultores para que pudieran ampliar su actividad, además de construir carreteras que llegan a las granjas y los puntos de recogida de la piña. Cada día, un vehículo de Blue Skies para en cada uno de los puntos de recogida para abastecerse de los productos cosechados, lo cual ahorra a los agricultores mucho tiempo y dinero, al no tener así que utilizar sus escasos recursos para transportar la fruta. En el plano técnico, Blue Skies imparte formación continua sobre “buenas prácticas agrícolas” (y más concretamente, sobre cómo cumplir la norma GLOBALG.A.P.) y financia los costos de certificación y auditoría. Además, Blue Skies ha ayudado a los agricultores de BSOC a obtener la prestigiosa certificación Linging Environment and Farming (LEAF), que vela por que los agricultores produzcan alimentos de manera cuidadosa y que se cumplan al mismo tiempo las normas medioambientales. Con las certificaciones de GLOBALG.A.P., Fairtrade y LEAF no solo se asegura que los agricultores de BSOC obtengan productos más sanos y de mayor calidad, sino también que se vendan a precios más elevados, lo que les garantiza recibir una parte justa de las ganancias por su trabajo.


Un modelo de negocio sostenible ha dado lugar a marcas de renombre (fotografía: Blue Skies)

Desarrollo de marcas

Aunque Blue Skies sea una entidad comercial, la empresa no cree que los beneficios deban obtenerse a cualquier precio. Por ello, Blue Skies pone gran empeño en ofrecer productos de calidad que satisfagan la demanda del consumidor produciendo un efecto positivo tanto en las personas como en el medio ambiente. La empresa denomina este método “negocio sostenible”. Se trata de un modelo que forma parte integral de la estrategia de desarrollo de marcas de la empresa, esto es, ofrecer una imagen de empresa cuyo objetivo fundamental sea mantener el vínculo entre las necesidades de las comunidades locales y el respeto por el medio ambiente y la alta calidad de los productos. Para forjar dicho vínculo, la empresa se ha apoyado en el principio de “empresa sustentada en el esfuerzo común” y en certificaciones como Comercio Justo, GLOBALG.A.P. y LEAF. Los productos de Blue Skies cumplen además las normas de seguridad alimentaria que establecen el British Retail Consortium y las Normas Internacionales de Alimentos. Además, como la adición de valor al producto se lleva a cabo en origen, y no en el transporte de la fruta como materia prima a Europa y otros mercados para efectuar ahí el procesamiento del producto, el 70% del valor del producto va a parar al país de origen. Y Blue Skies se asegura de que ello quede reflejado en sus nombres comerciales, sus eslóganes y en su imagen empresarial. Gracias a ello, la empresa ha logrado crear una identidad de marca sólida que la distingue de la competencia.

Una de las principales maneras en que Blue Skies vincula su imagen de marca con sus consumidores es utilizando nombres de productos, etiquetas o eslóganes singulares. Así, a fin de aumentar las ventas locales en un 20% en los próximos años, en febrero de 2012 la empresa presentó etiquetas nuevas, sumamente originales, de sus productos de zumo recién exprimido, para distinguirlos de otras muchas bebidas que se importan en el mercado de Ghana. El diseño de las etiquetas tiene por objeto mostrar la forma de elaboración simple y natural de los zumos de Blue Skies mediante un colorido dibujo con el que se ilustra todo el proceso de producción. Así, en las etiquetas se explica visualmente cómo se elabora el zumo de Blue Skies, desde que la fruta se cosecha en los campos de cultivo y se trocea hasta que se licúa y se vierte en la botella. Además, las etiquetas reflejan los principales valores de la empresa, comunican el orgullo de procesar sus productos en Ghana y ayudan a Blue Skies a competir más eficazmente con las marcas multinacionales a escala mundial. Junto con las nuevas etiquetas, la empresa presentó además un nuevo eslogan: “Revitaliza el ghanés que llevas dentro”, con el que se destaca la relación de los productos con el mercado local y su composición natural y saludable. Las etiquetas de los zumos de Blue Skies no solo han tenido resonancia entre los consumidores de Ghana, sino también entre los de los mercados internacionales. Antes de su presentación oficial, las etiquetas ganaron un premio a la identidad de marca, concedido en los premios de comida y bebidas internacionales de 2011 que se otorgan en Londres (Reino Unido), International Food and Beverage Awards.

Iniciativas como la creación de nuevas etiquetas y nuevos eslóganes son tan solo uno de los medios en que Blue Skies ha impulsado una identidad de marca sólida. Otra vertiente de la estrategia de marcas de la empresa en general es Caretrace, un sitio web en el que puede rastrearse la historia de los productos. Lanzada en 2007, Caretrace es una iniciativa especialmente concebida como herramienta para rastrear los productos de Blue Skies que se suministran a Waitrose Limited (Waitrose), una importante cadena de supermercados británica. Mediante Caretrace, la gente puede averiguar de dónde vienen los productos y los productores pueden a su vez compartir su historia, factores ambos que Blue Skies considera derechos fundamentales en la relación consumidor-productor. Mediante Caretrace, Blue Skies presenta la historia de sus productos, de suerte que la gente pueda saber qué efecto producen en el medio ambiente. De este modo, la empresa ofrece a la gente la opción de hacer compras con fundamento, lo que contribuye a fomentar el consumo responsable.

Marcas, derechos de autor y nombres de dominio


La marca Caretrace (fotografía: Blue Skies; CTM #E5333265)

Desde sus inicios, Blue Skies ha puesto gran empeño en ofrecer a los consumidores productos de alta calidad y proteger al mismo tiempo a los agricultores, sus empleados y el medio ambiente. Una de las formas más eficaces de lograr tales metas ha sido la protección de la P.I. de la empresa. A tal efecto, Blue Skies ha registrado su propia marca y ha aprovechado las sólidas marcas de sus socios de certificación. Para una pequeña empresa como Blue Skies, mantener un nombre comercial que se distinga de los de la competencia es fundamental. Aunque en Ghana el sistema de P.I. está todavía en ciernes, la empresa ha registrado una marca comunitaria en la UE con respecto a su innovador servicio Caretrace mediante la Oficina de Armonización del Mercado Interior (OAMI). Al margen de la marca de la empresa, las marcas de sus socios empresariales son igualmente importantes para Blue Skies y sus agricultores, pues son reflejo de su estrategia de marcas. Puesto que los proveedores de Blue Skies –los agricultores locales-, son GLOBALG.A.P., LEAF y Fairtrade, todas estas marcas y marcas de certificación pueden utilizarse en los productos de la empresa. Mediante tales marcas, famosas en todo el mundo, los consumidores tienen más conciencia de la relación entre la estrategia empresarial de Blue Skies, consistente en añadir valor a los productos en el origen, y sus productos, lo que aumenta el reconocimiento de la marca de Blue Skies y su ventaja competitiva.

A fin de mantener informados a sus agricultores, socios y consumidores, y también para mantener la mayor transparencia posible, Blue Skies edita publicaciones sobre la protección de la P.I. En sus informes anuales (que empezaron a editarse en 2009), por ejemplo, se subraya el empeño de la empresa en llevar a cabo un comercio sostenible sobre la base de la filosofía de “empresa sustentada en el esfuerzo común”. La empresa ha publicado además su código de buenas prácticas de sostenibilidad, y publica mensualmente un boletín de noticias: Pelican News, ambos textos disponibles en su sitio web y su blog. Para mantenerse al día en el rápido avance de la era digital, Blue Skies se ha servido de Internet para difundir rápida y eficazmente, a través de su sitio web blueskies.com sus publicaciones y otra información de la empresa. Por otra parte, la empresa es propietaria del nombre de dominio de Caretrace, caretrace.com.El efecto combinado de ambas publicaciones y de los nombres de dominio ha contribuido a que Blue Skies haya llegado a los consumidores de todo el mundo y haya podido seguir fomentando una imagen de marca sólida.

Comercialización


La empresa también produce y vende sus populares zumos frescos (fotografía: Blue Skies)

Desde el principio, Blue Skies se ha mantenido fiel a su fórmula de comercialización: escoger únicamente las mejores frutas, cosechadas por agricultores locales, y efectuar el procesamiento y empaquetado de las mismas en el lugar de origen, sin aditivos, aromas artificiales ni conservantes. Cuando la empresa abrió su primera fábrica en Ghana, el principal objetivo era producir fruta preparada, como piña de azúcar, mango, papaya, coco, melón y granada. Una vez cosechada por los agricultores, la fruta se trocea, se empaqueta y se transporta por avión al lugar de destino, de suerte que el producto llega a las estanterías de los comercios en un plazo de 48 horas desde su cosecha. La fruta preparada de Blue Skies lleva vendiéndose en Europa desde 1998, y, tras el éxito de Ghana, la empresa abrió fábricas en el Brasil, Egipto y Sudáfrica para complementar la fábrica principal de Nsawam. Los productos de fruta preparada han sido el pilar de la cartera de productos de la empresa desde sus inicios.

A medida que fue aumentando su popularidad, Blue Skies empezó a diversificar la oferta de productos en los mercados locales e internacionales, con la inclusión de zumo de frutas 100% natural y recién exprimido. La empresa abrió una nueva fábrica de zumos cerca de su fábrica de fruta preparada de Nsawam, en Ghana. Al igual que su fruta preparada, el zumo de frutas de la empresa no contiene colorantes, aditivos ni conservantes artificiales. Además, el zumo se elabora y empaqueta en el mismo lugar en que se cosechan las frutas, e inmediatamente se transporta por avión a los mercados de Europa y África. En 2012, la empresa abastecía con sus productos de fruta troceada y zumos de frutas con certificación de Comercio Justo, GLOBALG.A.P. y LEAF a 17 grandes supermercados (como Waitrose y Marks and Spencers, en el Reino Unido, y Albert Heijn, en los Países Bajos), repartidos por siete países de Europa.

Para los próximos años, la empresa tiene previsto ampliar su actividad comercial en el Brasil con objeto de llegar a los mercados de Norteamérica y Europa. Blue Skies vende también sus productos a escala local, en el país en que se originan y, en 2012, sus productos cobraron especial popularidad en Ghana y Sudáfrica. Por otra parte, la estrategia comercial de la empresa se ha erigido en modelo para los países en desarrollo. La empresa de Blue Skies de Ghana, por ejemplo, recibe regularmente a representantes de organizaciones que trabajan en África en el ámbito del desarrollo y que visitan la empresa a fin de observar en la práctica el modelo de negocio sostenible de la empresa.

Salud pública y medio ambiente

En el marco de su trayectoria como empresa que opera en interés de la comunidad local, Blue Skies combinó sus conocimientos técnicos y la presencia en la región con el apoyo financiero de sus dos principales socios, Waitrose y Albert Heijn, a fin de constituir la Fundación Blue Skies (la Fundación), en julio de 2009. El objetivo de la Fundación (registrada como organización sin fines de lucro en Ghana) es empoderar y dignificar a los empleados de Blue Skies, a los pequeños agricultores que proporcionan las materias primas y a las comunidades en que viven mediante la financiación de diversos proyectos sociales, culturales, educativos y de salud. Todas las iniciativas de desarrollo de la Fundación tienen como destinatarios las personas y las comunidades en que viven y trabajan los empleados y agricultores de Blue Skies y sus familias. De esta forma se asegura que tales beneficiarios serán los destinatarios de los proyectos de desarrollo que más necesitan.


El proyecto Akraman KVIP (fotografía: Blue Skies)

En su corta vida, la Fundación ha invertido ya más de 200.000 libras esterlinas en diversos proyectos de desarrollo de gran éxito. Entre 2009 y 2011, la Fundación cumplió su meta de llevar a cabo seis proyectos (como la instalación de nuevos sistemas sanitarios), con consecuencias duraderas para los empleados de Blue Skies y sus comunidades. En muchas de las zonas rurales de Ghana, disponer de inodoro en casa es un lujo y escasean los aseos públicos, lo que puede propiciar la propagación de enfermedades y otros problemas graves relacionados con la salud. A título de ejemplo, en los pueblos de Atakrom y Amanfrom, en la región oriental del país, una población de 2.000 habitantes carecía de acceso a instalaciones sanitarias públicas o privadas seguras, lo que ha causado algunas muertes por cólera en los últimos años. Como en esa región viven seis agricultores de Blue Skies, la empresa pensó que era un buen lugar para que la Fundación emprendiera sus proyectos.

El primer proyecto fue la construcción de letrinas de pozo ventilado de Kumasi (letrinas KVIP) en la región central de Atakrom-Amanfrom. Se trata de la letrina de pozo que se utiliza habitualmente en Ghana, que recoge agua de lluvia para las instalaciones destinadas a lavarse las manos. Las letrinas KVIP están concebidas para controlar los olores y los insectos y son de fácil mantenimiento, reduciendo así la incidencia de enfermedades. Esas letrinas, abiertas oficialmente al público en 2009 y con capacidad para 12 usuarios, han tenido un enorme éxito en la comunidad local, y desde que se construyeron no han vuelto a registrarse nuevos casos de cólera. Teniendo presente la importancia de este tipo de servicios públicos, en 2012 la Fundación puso en marcha dos proyectos similares: la construcción de una letrina pública, con capacidad para 20 personas, en la ciudad de Nsawam, y de otra, con capacidad para diez, en la región vecina de Akotuakrom.

La Fundación ha tenido asimismo en cuenta la importancia de que las comunidades en que opera Blue Skies tengan acceso a buenas instalaciones educativas, inexistentes en muchas de ellas. Los niños suelen ir a escuelas semiderruidas, o simplemente asisten a clase debajo de un árbol, quedando a merced de los rigores del clima y sin mesas, pizarras o instalaciones sanitarias. Para cambiar esta situación, entre 2010 y 2011 la Fundación construyó seis aulas de enseñanza primaria para 120 estudiantes en Akraman (Ghana), además de una oficina, una sala común para los profesores e instalaciones sanitarias. Por otra parte, la Fundación restauró la guardería de Sekykrom, cerca de Nsawam, para dejarla utilizable: se colocaron puertas y ventanas, se hicieron reparaciones estructurales, se construyeron instalaciones sanitarias y se aplicó una nueva mano de pintura.

Si la Fundación tiene metas específicas con respecto a los proyectos de desarrollo con los que contribuye a la salud y formación de sus destinatarios, la empresa también se enorgullece de sus otras labores sociales. Así, en 2008, Blue Skies echó mano de su amplia experiencia en el transporte aéreo y se asoció con British Airways para transportar 2.000 balones de fútbol, donados por la Champions League to Whizzkids United (WU), una organización no gubernamental (ONG) que lleva a cabo una iniciativa de información sobre el VIH en el norte de Ghana. WU es un programa a cargo de Africaid (ONG con sede en los EE.UU.) que utiliza el fútbol como un medio divertido y educativo de difundir información para la prevención, el cuidado y el tratamiento del VIH y de ofrecer apoyo a los jóvenes del continente africano.


Una escuela construida con la ayuda de la Fundación Blue Skies en Abortia (Ghana) (fotografía: Blue Skies))

En 2012, la empresa emprendió la instalación de la primera planta de biogás en su fábrica de Ghana. Esta planta transforma en energía los residuos de la fábrica y los que producen las comunidades de los alrededores. Con ello, la empresa no solo reducirá costos, sino que también mejorará el sistema de gestión de residuos y generará compost que podrán utilizar los agricultores locales. También asegurará la adecuada gestión de los residuos de las comunidades colindantes, con lo cual la empresa espera que disminuyan las enfermedades que se transmiten por el desecho inadecuado de residuos. Cuando la planta de gas esté del todo terminada, a finales de 2012, la empresa tiene previsto instalar plantas similares en todas sus fábricas, en el curso de los próximos diez años.

En cada uno de los emplazamientos de Blue Skies, la empresa se esfuerza por mantener programas que ayuden a los empleados, a sus familias y a sus comunidades a afrontar sus deficiencias en materia de salud y seguridad. Todos los miembros del personal reciben formación, financiada por la empresa, sobre SIDA, paludismo, higiene personal, higiene medioambiental y hepatitis. Además, la empresa ha aplicado una metodología que ha denominado “sistemas de seguridad en el trabajo”, mediante la cual se garantiza la rotación en el empleo si fuera necesario y una adecuada formación sobre medidas de seguridad en la utilización de los equipos de las fábricas. Los empleados son además objeto de revisiones médicas con regularidad y reciben tratamiento médico gratuito cuando resulte necesario, además de provisión gratuita de anticonceptivos y mosquiteras. Mediante todas estas iniciativas, además de las que actualmente se desarrollan en el marco de la Fundación, Blue Skies ha tenido una positiva incidencia en la salud y la formación de sus empleados, sus comunidades y el medio ambiente local.

Resultados empresariales

Gracias a la estrategia de fomento de imagen de marca y las iniciativas públicas que Blue Skies ha llevado a cabo, la empresa y las comunidades locales han logrado un éxito financiero y un prestigio considerables. En 2010, la empresa ingresó 15,4 millones de libras esterlinas en concepto de ventas en el marco de sus operaciones en Ghana, y otros 5,4 millones, 3,5 millones y 1,4 millones de libras esterlinas en el marco de sus operaciones en Sudáfrica, Egipto y el Brasil, respectivamente. Desde 2012, a las operaciones de Blue Skies corresponde más del 25% de las exportaciones de piña de Ghana y el 1% de las exportaciones totales del país. Además, es la única empresa de Ghana con más de 2.000 empleados en todo el mundo, y su éxito le ha permitido ofrecer algunos de los salarios más altos percibidos en las comunidades locales de la región. Por otra parte, además de las muchas fábricas de que dispone la empresa (entre ellas, la del Reino Unido, con la que se asegura el continuo abastecimiento de productos en caso de que se produzca una interrupción en el suministro aéreo), los logros de Blue Skies fueron reconocidos en la entrega de los premios Queen’s Awards for Enterprise: Sustainable Development en 2008 y 2011, uno de los premios al éxito empresarial más prestigiosos del Reino Unido. Asimismo, en abril de 2011, la empresa recibió el premio Waitrose Way Supplier Award, con el que se valora la labor de los proveedores que aplican la filosofía Waitrose y sus principios en la cadena de suministro.

Desde los cielos de Ghana hasta los suyos

Cuando al Sr. Pile se le ocurrió la pionera idea de Blue Skies, pocos de entre sus antiguos colegas creyeron que funcionaría. Sin embargo, el empresario percibió la demanda europea de fruta más fresca y saludable, y con creatividad, los socios adecuados y un nombre comercial potente, logró hacer de Blue Skies una empresa única en su tipo. Basándose en un sistema de transporte aéreo, la empresa ofrece algunas de las frutas más frescas del mercado, puesto que desde su cosecha en los campos de cultivo hasta su llegada a las estanterías de las tiendas no pasan más de 48 horas. Orgullosa de su origen ghanés, Blue Skies mantiene su rumbo en la práctica de un comercio sostenible que beneficie tanto a los agricultores locales y sus comunidades como a los consumidores de todo el mundo en demanda de fruta fresca y obtenida por medios ecológicos y sostenibles.