Eco Panplas: mejorar el reciclaje de los envases de lubricantes

Junio de 2022

Por Monica Miglio Pedrosa, escritora independiente

En 2020, la demanda mundial de lubricantes ascendió a 37 millones de toneladas métricas, según Statista. Los lubricantes desempeñan un papel fundamental para optimizar la eficiencia y la seguridad de la maquinaria. Ahora bien, la eliminación de los envases de plástico en los que se suministran los lubricantes a los consumidores constituye una importante amenaza para el medio ambiente, y su descontaminación es un viejo problema industrial que no ha encontrado una fácil solución.

Los lubricantes desempeñan un papel fundamental en la eficiencia y la seguridad de la maquinaria. En 2020, la demanda mundial de lubricantes ascendió a 37 millones de toneladas métricas. (Foto: funfunphoto / iStock / Getty Images Plus)

Tan solo con un litro de lubricante puede contaminarse hasta un millón de litros de agua. Solamente en el Brasil, cada año se desechan 1.000 millones de envases de plástico de aceite lubricante. Una vez utilizados, todavía quedan unos dos millones de litros de resto de lubricante en esos envases, que se vierten al medio ambiente. Actualmente, solo se recicla el 9% de los envases. Los métodos tradicionales de reciclaje requieren un uso intensivo de agua y no consiguen eliminar todo el lubricante residual, de manera que los envases suponen un material de baja calidad para el reciclaje.

Conscientes de la magnitud del problema y de su gran impacto ambiental, la empresa brasileña Eco Panplas ha desarrollado una solución limpia, inocua y sostenible, que es un 30% más barata que los métodos tradicionales de reciclaje, por la que ha recibido varios premios. La empresa tiene previsto abrir cinco nuevos centros en todo el Brasil para reciclar hasta 24.000 toneladas de envases al año. El director general de Eco Panplas, Felipe Cardoso, habla de su trayectoria empresarial, de la importancia de las patentes para la empresa y de los planes futuros de expansión en los mercados internacionales.

Solamente en el Brasil, cada año se desechan 1.000 millones de envases de plástico de aceite lubricante. Una vez utilizados, todavía quedan unos dos millones de litros de resto de lubricante en esos envases, que se vierten al medio ambiente.

¿Cómo llegó usted al negocio del reciclaje?

Antes de estudiar administración de empresas y convertirme en empresario, trabajé en el sector empresarial, donde dirigí un equipo de mercadotecnia. Pero siempre quise tener mi propia empresa en un ámbito que pudiera beneficiar a la sociedad. Vi el reciclaje de plásticos como una propuesta de valor interesante y fundé inicialmente una empresa llamada EcoPan en 2011.

¿Funcionó?

La verdad es que no. Reciclábamos residuos postindustriales, pero por motivos de ahorro la mayoría de las empresas ahora recuperan y reciclan los desechos que producen internamente. Pero esa experiencia sentó las bases de Eco Panplas, que creé con mis socios fundadores en 2014.

Tras la desaparición de EcoPan, visité más de 300 empresas y vi una oportunidad; ninguna empresa de reciclaje podía abordar el problema de la descontaminación de los envases utilizados para el aceite lubricante. Investigué el problema y descubrí que, en el Brasil y en otros lugares, el proceso de reciclaje es siempre el mismo: se utiliza agua para eliminar el material contaminante, con el consiguiente impacto negativo en cuanto al despilfarro de agua y la contaminación de los vertederos y el medio ambiente.

Nuestro objetivo es generar alrededor de 43 millones de reales brasileños para finales de 2023 y reciclar 24.000 toneladas métricas de envases de aceite lubricante anualmente para 2026.

¿Cómo llegó a fundar Eco Panplas?

Por casualidad, conocí a un empresario local que me presentó un proyecto que su asociado, un ingeniero químico, llevaba ya dos años desarrollando. Al principio, querían venderme el proyecto, pero mi socio y yo les invitamos a asociarse con nosotros y a solicitar una patente. Aceptaron y ahora los cuatro formamos el equipo de Eco Panplas: dos en comercialización y gestión, un ingeniero mecánico y un ingeniero químico y ambiental.

¿Cuánto tiempo tardaron en desarrollar la tecnología?

Nos llevó tres años alcanzar la viabilidad técnica, financiera y ambiental. Luego pasamos otros tres años validando nuestra tecnología en el mercado.

En 2014, presentamos nuestra solicitud de patente en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial del Brasil (INPI), a través de su programa Patentes Verdes. Eso fue crucial para la credibilidad de nuestra oferta, tanto en el Brasil como en el extranjero.

La eliminación de los envases de plástico de los lubricantes constituye una importante amenaza para el medio ambiente, y su descontaminación es un viejo problema industrial. Tan solo un litro de lubricante puede contaminar hasta un millón de litros de agua. Actualmente, solo se recicla el 9% de los envases. (Foto: Cortesía de Eco Panplas)

Desde el primer día fuimos conscientes de que obtener una patente era importante para proteger los intereses de la empresa, validar nuestra innovación y potenciar su valor comercial. Una patente supone un elemento diferenciador fundamental para atraer a los inversores y, en el futuro, nos permitirá aprovechar la posibilidad de conceder licencias.

¿Qué tipo de interés ha despertado su tecnología?

Hay un gran interés por nuestra tecnología. Hemos ganado más de 30 premios por ella en el Brasil y a nivel internacional. Estos premios también han sido un factor importante para consolidar la credibilidad de nuestra solución. En 2020, fuimos la primera empresa brasileña en ganar el concurso de emprendimiento 100K Latam, patrocinado por MIT Management y el ITBA (Instituto Tecnológico de Buenos Aires). También fuimos reconocidos como la mejor solución innovadora de América Latina en los últimos 10 años por la Fundación FEMSA de México. Ganamos el II Concurso de Inventos Patentados de América Latina, convocado por PROSUR y llegamos a exponer nuestra tecnología en la Feria Internacional de la Invención de Ginebra. Presentamos nuestra solución en la COP26 celebrada en Glasgow y ganamos el Energy Globe Award Brazil 2021, uno de los principales premios medioambientales del mundo. También hemos participado en ferias en China y en el GreenTech Challenge en Europa.

¿Cómo fue su experiencia COn la solicitud de protección por patente a través del INPI?

En 2014 contratamos a un estudio de abogados especializado para que nos ayudara a solicitar una patente. Nos parecía importante, ya que conocen mucho mejor los entresijos del proceso. Tienen experiencia en la redacción de solicitudes de patente y saben cómo agilizar la aprobación. También fue crucial que solicitáramos nuestra patente en el marco de su programa Patentes Verdes, porque validó nuestra solución como una tecnología limpia verdaderamente innovadora. El programa Patentes Verdes da prioridad a las tecnologías respetuosas con el medio ambiente y agiliza todo el proceso de patentamiento. Nuestra patente se concedió en 2017.

¿Cómo funciona su solución?

Los envases de plástico contaminados que recibimos se someten a un proceso de trituración y descontaminación mediante un desengrasante inodoro y biodegradable que no genera residuos. Por medio de procesos físicos, químicos y mecánicos, el desengrasante elimina el aceite del plástico de los envases y todos los insumos se separan en plástico, etiquetas y aceite. Al final del proceso, generamos plástico triturado descontaminado, que puede reutilizar la industria, incluso para la fabricación de nuevos envases para lubricantes. El aceite que recuperamos lo vendemos a la industria del refinado. Nuestro proceso de descontaminación no utiliza agua y es un 30% más barato que el modelo tradicional de reciclaje de estos productos. Además, los residuos reciclados son totalmente reutilizables, por lo que no hay costos asociados a la eliminación de residuos.

¿Qué planes tienen para Eco Panplas?

En 2019, Eco Panplas fue reconocida como Empresa B, ya que el desarrollo social y ambiental es fundamental para nuestro modelo de negocio, lo que significa que mantenemos un equilibrio entre el propósito y el beneficio. Tenemos previsto ampliar nuestra capacidad de reciclaje en 2022. La planta piloto de Hortolândia, en el interior del estado de São Paulo, ha alcanzado su capacidad de producción anual de aproximadamente 1.500 toneladas métricas al año, por lo que este año estamos en proceso de construir otra planta de producción con una capacidad de reciclaje cinco veces superior a la de Hortolândia. Nuestro objetivo es generar alrededor de 43 millones de reales brasileños (aproximadamente 8,26 millones de dólares EE.UU.) para finales de 2023 y reciclar 24.000 toneladas métricas de envases de aceite lubricante anualmente para 2026. Para lograrlo, prevemos poner en funcionamiento seis unidades en total: tres en el estado de São Paulo, una en el estado de Minas Gerais, una en el sur y una en la región noreste del Brasil.

Los envases de plástico contaminados que recibe Panplas se someten a un proceso de trituración y descontaminación mediante un desengrasante inodoro, sin residuos y biodegradable. A diferencia de los modelos tradicionales de reciclaje, el proceso no utiliza agua y los desechos reciclados pueden reutilizarse en su totalidad. (Foto: Cortesía de Eco Panplas)

Ya estamos probando la solución para reciclar envases de aceite de cocina, aceite vegetal, pinturas y cosméticos y los resultados son muy buenos. Se trata de mercados totalmente nuevos que hay que explorar y de los que podrían surgir otros usos potenciales de nuestros materiales reciclados. Nuestra ambición es que Eco Panplas se convierta en un importante reciclador de envases contaminados complejos, que no se pueden desengrasar fácilmente con agua, y que genere un alto valor ambiental, económico y financiero para todas las partes interesadas.

¿Se dirigen a otros mercados fuera del Brasil?

Así es. Hemos participado en varios programas en el extranjero y hay una clara demanda para nuestra tecnología fuera del Brasil. América Latina, Europa, China, el Oriente Medio y la India son candidatos potenciales para nuestro plan de expansión en los mercados internacionales. Pero primero tenemos que asegurarnos de que las soluciones que estamos desarrollando actualmente están protegidas en esos mercados. Por eso queremos recurrir al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), ya que simplifica el proceso de solicitud de protección por patente en varios países y es una forma de hacerlo que resulta costoeficaz.

Empresas como Shell, Ambev y Braskem también les han apoyado a través de sus programas de innovación abierta. ¿Hay otras organizaciones que se están interesando por su solución?

Cada vez hay más empresas que quieren invertir en el reciclaje, por lo que estamos recibiendo propuestas de capital riesgo corporativo. Algunas empresas están interesadas en obtener licencias y llevar la tecnología al extranjero. Por eso son tan importantes nuestros derechos de propiedad intelectual (PI). Se han dirigido a nosotros empresas del sector petroquímico, de la gestión de desechos y del reciclaje, y estamos en conversaciones con municipios y gobiernos estatales que quieren resolver este problema de la gestión de desechos. Para nosotros, tiene todo el sentido: cuanto mayor sea el volumen procesado, mayores serán los beneficios sociales y ambientales que se generen. Esta es nuestra misión y el principal legado que queremos dejar a la sociedad.

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