Construir un futuro mejor con plástico reciclado

Marzo de 2022

Por Paul Omondi, escritor independiente

La joven empresaria keniana Nzambi Matee está cambiando el panorama de la construcción en Kenya gracias a una solución innovadora que recicla el plástico para convertirlo en materiales de construcción. En una entrevista realizada recientemente con la Revista de la OMPI, explica cómo se inspiró en la fallecida ecologista y premio Nobel Wangari Maathai para crear Gjenge Makers, a fin de fabricar adoquines como producto de construcción alternativo, asequible y sostenible.

¿Qué le inspiró a considerar el reciclaje como una empresa viable, y por qué el sector de la construcción?

Los adoquines que produce Gjenge están hechos de
hormigón polímero, que es básicamente arena y
plástico. La arena es el agregado y el plástico es el
aglutinante. Los adoquines son siete veces más
resistentes que el hormigón. (Foto: © Gjenge Makers)

El reciclaje se ha convertido en un sector importante y necesario en el mundo actual. Tenemos que pensar qué hacemos con todos los productos y materiales que producimos al final de su ciclo de vida. Solo podemos tirar una cantidad finita en los vertederos. La naturaleza también nos está obligando a ser más eficientes en nuestras actividades. El reciclaje es fundamental si queremos conseguir que la economía circular sea una realidad. Quería desmentir la idea de que el reciclaje es un mercado caro y de nicho. Decidí centrarme en el sector de la construcción porque la vivienda es una de las necesidades humanas más importantes.

Una de las cosas que más me importan es la conservación del medio ambiente, y me inspira mucho la labor de la difunta Wangari Maathai, primera mujer africana en ganar el Premio Nobel de la Paz en 2004. Gracias a su activismo se lograron muchos objetivos. Yo decidí aportar mi granito de arena a la conservación del medio ambiente con la ciencia y la ingeniería. Son las herramientas de mi profesión.

¿Qué significa el nombre "Gjenge"?

Gjenge es una adaptación de la palabra suajili jijenge, que significa "constrúyete a ti mismo". Encaja perfectamente con lo que hacemos pues nos dedicamos al sector de la construcción, así que la idea de "construir" es adecuada. Aspiramos a que la gente construya un futuro sostenible; nadie quiere vivir en un entorno contaminado y degradado. Ahí es donde entran nuestros adoquines reciclados.

Se denominan a sí mismos "creadores del cambio". ¿Qué cambio es el que quieren ver?

En Nairobi (Kenya), donde tenemos nuestra sede, apenas se ven desechos metálicos porque el sistema de reciclaje de chatarra está bien pensado. Mi idea es gestionar el reciclaje de otros materiales, especialmente los plásticos, de forma similar. Ese es el cambio que queremos generar, tanto en cuanto a impacto ambiental como a impacto social. Hasta ahora hemos reciclado más de 20 toneladas de plástico y hemos creado más de 100 puestos de trabajo para recolectores de basura, mujeres y grupos de jóvenes.

¿Alguna vez se imaginó que dirigiría un negocio de este tipo?

Tengo formación en física. Estudié geofísica y ciencias naturales, pero ahora me inclino más por las ciencias naturales. Soy autodidacta en ingeniería mecánica e hidráulica, y por eso acabé dirigiendo una empresa de materiales de construcción. Siempre he querido aportar soluciones a la construcción y contribuir a la conservación del medio ambiente. Gjenge me permite cumplir esas dos ambiciones.

¿Cómo consigue contar con la mejor plantilla?

Tenemos 26 empleados a tiempo completo, entre ellos ingenieros electrónicos, hidráulicos, mecánicos y de producción. La formación es fundamental. Formamos constantemente al personal en nuestros procesos y negocios. También estamos creando una división de investigación y desarrollo (I+D) para mantenernos a la vanguardia, seguir innovando y proponer nuevas soluciones y añadir valor al mercado.

Háblenos de la labor de I+D y de marketing que supuso la creación de Gjenge.

Nos llevó unos tres años investigar y desarrollar el producto antes de comercializarlo. La I+D es fundamental porque somos pioneros en el sector y abrimos el camino a otros con productos y procesos de calidad que ofrecen soluciones innovadoras para viviendas asequibles y ambientalmente sostenibles.

En cuanto al marketing, hemos tenido la suerte de contar con asociados que creen en nuestra visión. Son ellos quienes se han ocupado del marketing en su mayor parte, pero el boca a boca también es muy poderoso y nos ha funcionado bien. También hemos recibido el apoyo de organizaciones internacionales, como organismos de las Naciones Unidas, empresas multinacionales como Coca-Cola, empresas regionales de primera línea como East African Breweries y London Distillers Kenya, y el sector público a través del Ministerio de Transportes, Infraestructura, Vivienda, Desarrollo Urbano y Obras Públicas de Kenya. Estos avales nos dan la credibilidad que tanto necesitamos para penetrar en el mercado.

Nuestro sueño es tener una línea de montaje automatizada y una cartera de productos diversificada para satisfacer la creciente demanda y aumentar nuestra cuota de mercado.

¿En qué se centraron sus actividades de I+D antes de entrar en el mercado?

En primer lugar, nos centramos en conseguir el producto adecuado. Eso era importante porque se trata de una solución nueva. Luego tuvimos que asegurarnos de que no hubiera errores en nuestra tecnología de producción interna y de que cumpliera las normas y especificaciones exigidas por la Oficina de Normas de Kenya (KEBS). Y también tuvimos que investigar y definir claramente nuestro mercado destinatario.

Explíquenos el proceso de producción.

Nuestros adoquines están hechos de hormigón polímero, que es básicamente arena y plástico. La arena es el árido en nuestro proceso, aunque se puede utilizar cualquier árido, mientras que el plástico es el aglomerante; es el equivalente al cemento Portland utilizado para aglutinar arena, grava y piedras trituradas en el hormigón convencional.

Mezclamos la arena, el plástico triturado y un pigmento de color e introducimos la mezcla en una extrusora, donde se calienta a unos 400º C. La mezcla sale de la extrusora como un compuesto pastoso, que se enfría antes de colocarse en moldes con distintas formas. Estos se comprimen mediante una prensa hidráulica a una presión de entre 100 y 200 toneladas métricas para fabricar los adoquines, que se enfrían antes de ser embalados.

¿Qué capacidad de producción tienen actualmente?

En estos momentos, producimos entre 1.000 y 1.500 adoquines al día. Pero necesitamos producir diez veces más para satisfacer la demanda actual y no somos capaces de aumentar la producción lo suficientemente rápido para cubrir esa demanda. Esperamos producir unos 5.000 adoquines al día para diciembre de 2022. Esa es la razón por la que nos proponemos reproducir y multiplicar nuestros productos y procesos, por ejemplo, a través de asociaciones creadas en torno a diferentes modelos, desde la participación en los beneficios hasta la franquicia. Eso nos permitirá abastecer perfectamente el mercado. De momento, tenemos asociaciones de este tipo en tres grandes ciudades de Kenya.

¿Cuál es la ventaja diferencial de sus adoquines?

En sí mismo, el plástico no es muy resistente. Pero cuando se utiliza como agregado, su naturaleza fibrosa aglutina muy bien. Nuestros adoquines no tienen bolsas de aire; éstas se eliminan durante el prensado. Esto hace que sean hasta siete veces más resistentes que el hormigón convencional.

¿Cómo están protegiendo su innovación?

Estamos trabajando en el patentamiento de nuestras máquinas, productos y procesos. Una vez que lo hayamos conseguido, empezaremos a expandir la producción. Esperamos conseguirlo en 2022. Por desgracia, las patentes son muy caras, así que quien opte por esta vía debe asegurarse de que compense desde el punto de vista económico. Estamos obteniendo financiación para cubrir el costo de las patentes porque queremos expandirnos. Así que, en función del enfoque empresarial que adoptemos a medida que nos expandamos, las patentes resultarán útiles, sobre todo si se considera un modelo de participación en los beneficios.

¿A qué problemas se enfrentan?

El nuestro es un problema de oferta, no de demanda. Es un buen problema, pero un problema al fin y al cabo que tenemos que abordar seriamente para preservar nuestra credibilidad en el sector. Por eso estamos desarrollando máquinas más eficaces y rápidas para mejorar nuestra capacidad de producción. Probamos nuestros adoquines el año pasado, que fue oficialmente nuestro primer año en el mercado, y tenemos previsto ampliar nuestra gama en 2022. Nuestro sueño es tener una línea de montaje automatizada y una cartera de productos diversificada para satisfacer la creciente demanda y aumentar nuestra cuota de mercado. La idea es desarrollar una fórmula de puesta en marcha inmediata y reproducir nuestro proceso de producción en todo el mundo.

Se sabe que en el sector informal en Kenya se han copiado invenciones y se han vendido a precios más baratos. ¿Supone esto un motivo de preocupación para Gjenge?

Al contrario; de hecho, consideraría un halago que los artesanos locales o africanos reprodujeran mi innovación. El problema es cómo estructurarlo, de manera que obtengamos una parte de los ingresos que generan para cubrir el costo del trabajo de I+D que hemos realizado.

¿Qué están haciendo para que otros puedan producir sus adoquines?

Actualmente estamos elaborando manuales de formación para distintos sectores, como el sector jua kali (informal), el mundo universitario, las empresas y el sector público. Estos manuales ayudarán a los usuarios a saber qué hacer cuando les demos acceso a nuestra tecnología de producción.

Nos estamos digitalizando y tenemos previsto ofrecer cursos de formación en línea, por lo que los interesados pueden inscribirse para acceder a nuestros recursos de formación sobre reciclaje y economía circular. A continuación, les ayudaremos a ponerse en marcha diseñando y produciendo las máquinas que necesitan.

El plástico triturado, la arena y el pigmento de color se mezclan y se introducen en una extrusora y se calientan a unos 400° C. A continuación, la mezcla se coloca en moldes y se compacta con una prensa hidráulica. (Foto: © Gjenge Makers)

¿Qué hay de la competencia de rivales más grandes que pueden acelerar sus operaciones más rápidamente y llegar a un mercado más amplio?

Creo que la mejor protección que se puede tener es la cuota de mercado. Esto es fundamental. Si tienes una gran cuota de mercado, todo encajará en su sitio. También se necesita una marca con una buena reputación, reconocible y que inspire confianza. Eso es lo que estamos creando: una marca fuerte que sea sinónimo de calidad, integridad y fiabilidad. Nos permitirá proteger y ampliar nuestra cuota de mercado. Una vez que cumplamos estos requisitos, no importará que un gran operador se meta en el negocio, porque su única opción será colaborar con nosotros, ya que habremos acaparado el mercado.

¿Qué medidas pueden adoptar los gobiernos para apoyar a pymes como Gjenge?

En África, el valor de las patentes no se ha comprendido ni explotado plenamente como forma de obtener una ventaja en el mercado. Esto se debe probablemente a nuestra cultura. Tradicionalmente, en África, la propiedad se ha considerado comunal y a nivel individual nadie podía reclamar derechos de propiedad intelectual sobre obras creativas, procesos o equipos y herramientas, ni siquiera los propios inventores o creadores. Creábamos e inventábamos cosas para el bien general de nuestras comunidades. Pero el mundo ha cambiado, y tenemos que dejar atrás nuestra percepción tradicional de la propiedad intelectual, que puede haber contribuido a retrasar la creación de la infraestructura necesaria para protegerla. A falta de una protección sólida de la propiedad intelectual, los empresarios tienen que ingeniárselas. Tenemos que asegurarnos de que poseemos una gran cuota de mercado y una marca fuerte. Eso es lo que estamos haciendo.

¿Cómo están promoviendo las energías renovables y qué relación tiene esto con su negocio?

En nuestro mundo no podemos sobrevivir sin energía. Nuestra dependencia de los combustibles fósiles está resultando desastrosa para el clima. Son contaminantes y provocan la mayor parte del calentamiento del planeta. En África tenemos la opción de las energías limpias y renovables, que abundan. En Gjenge queremos apoyar este cambio y tenemos planes de pasar a la energía solar para cubrir todas nuestras necesidades energéticas y recurrir a la red eléctrica solo como respaldo. A largo plazo, esta opción tiene sentido desde el punto de vista económico. Las energías renovables son el futuro. También es nuestro futuro, porque pensamos participar plenamente en ese terreno, generando, transformando e incluso distribuyendo energía renovable.

¿Qué le aconsejaría a los jóvenes que aspiran a construir un futuro mejor?

Mi consejo es sencillo. Pónganse en marcha. Esa suele ser la parte más difícil. Hay que superar el miedo a lo desconocido, seguir avanzando y enfrentarse a los retos más adelante. La única manera de demostrar una idea es ponerse manos a la obra. Así de sencillo.

El propósito de OMPI Revista es fomentar los conocimientos del público respecto de la propiedad intelectual y la labor que realiza la OMPI, y no constituye un documento oficial de la Organización. Las denominaciones empleadas en esta publicación y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no entrañan, de parte de la OMPI, juicio alguno sobre la condición jurídica de ninguno de los países, territorios o zonas citados o de sus autoridades, ni respecto de la delimitación de sus fronteras o límites. La presente publicación no refleja el punto de vista de los Estados miembros ni el de la Secretaría de la OMPI. Cualquier mención de empresas o productos concretos no implica en ningún caso que la OMPI los apruebe o recomiende con respecto a otros de naturaleza similar que no se mencionen.