“Descubrimientos” o “invenciones": ¿Qué debe recompensar el Premio Nobel de Física?

Junio de 2019

Por Örjan Strandberg, portavoz del Consejo Nacional de Innovadores de Suecia y presidente de la Asociación de Innovadores de Estocolmo (Suecia).

La mayoría de los países del mundo están de acuerdo en que las invenciones e innovaciones son una condición indispensable para el crecimiento industrial y el bienestar social. Las leyes de propiedad intelectual son el incentivo más importante de la innovación y la creatividad, por cuanto en ellas se reconoce a los inventores y se contempla su retribución, a la vez que se garantiza que la sociedad se beneficie de las invenciones.

Alfred Nobel fue un inventor, empresario, científico y hombre de negocios
que se interesaba mucho por la poesía y el teatro. Se hizo famoso por
inventar la dinamita y fue titular de 355 patentes.
(Foto: amy Stock Photo / © Akademie)

El otro aliciente importante para la invención y la innovación es el estímulo y el reconocimiento que la sociedad ofrece a los inventores, a nivel político y social, en los medios de difusión, a través de premios y recompensas, entre otras cosas.

Por lógica, el premio internacional más importante para los inventores debería ser el Premio Nobel de Física. Sin embargo, por las razones que expondremos a continuación, con el tiempo, ese galardón ha llegado a ser percibido como la mayor distinción científica del mundo y ya no se relaciona específicamente con la invención.

No hay duda de que todas las naciones necesitan un caudal abundante y constante de investigadores y científicos cualificados. Pero igualmente importante es contar con inventores ingeniosos y con sus invenciones. La historia muestra que los inventores son los principales artífices del crecimiento tecnológico, industrial y social. En Suecia, por ejemplo, en un informe sobre el origen de las 100 principales innovaciones nacionales, escrito por el investigador sueco del campo de la innovación, Christian Sandström, se pone en evidencia que al menos el 80 por ciento de las invenciones no procede del mundo académico.

En los últimos treinta años han ido ganando terreno entre los dirigentes políticos teorías que apuntan a que la comunidad científica puede sustituir a la comunidad de inventores. En los países industrializados, esto ha generado una disminución apreciable de la financiación gubernamental para las invenciones. Por ejemplo, en 2019, el Gobierno sueco asignará aproximadamente 1740 millones de euros en ayudas de I+D a las universidades, otros 1040 millones de euros a instituciones de financiación de investigaciones y tan solo 18 millones de euros aproximadamente a innovadores e inventores independientes.

De hecho, hace dos años, después de que el Estado le quitara toda la financiación, a la Asociación Nacional de Inventores de Suecia le costó sobrevivir. Esta disminución de la financiación se ve agravada por la idea errónea generalizada de que solo los científicos que trabajan en el mundo académico son inventores.

En el último testamento de Alfred Nobel (arriba), firmado en 1895, se sentaron las bases del Premio Nobel. En él, Nobel especificó que su fortuna debía dividirse en cinco partes iguales para los premios de física, química, fisiología o medicina, literatura y paz. El premio se concede a "aquellos que, durante el año anterior, hayan aportado el mayor beneficio para la humanidad".

Por desgracia, la importancia histórica del premio más prestigioso del mundo en el campo de la invención y la ciencia, el Premio Nobel de Física, mantiene esta idea errónea y, por lo tanto, frena la contribución de los inventores al desarrollo y el crecimiento industrial y, por ende, al bienestar social.

El testamento de Alfred Nobel

Al establecer las bases del Premio Nobel de Física en su testamento, Alfred Nobel se refirió tanto al "descubrimiento como a la "invención” como contribuciones que debían hacer los beneficiarios de su premio de física.

No obstante, desde su creación, aproximadamente el 80 por ciento de los ganadores del Premio Nobel de Física han sido investigadores, y solo el 20 por ciento (como máximo) de los galardonados han sido inventores.

El trabajo de investigación realizado por Elisabeth Crawford en The Beginnings of the Nobel Institution y por otros, muestra claramente que el testamento de Alfred Nobel, él mismo inventor y empresario, nunca tuvo la intención de favorecer a los científicos por encima de los inventores.

Las pruebas documentales del Comité Nobel de Física de 1901, responsable de la selección de los candidatos al Premio de Física, han puesto al descubierto la decisión de que los inventores que habían adquirido una patente o patentes para su invención no debían ser nominados para el premio. En el testamento de Alfred Nobel no figura tal condición.

Además, por decisión del albacea testamentario y no del Sr. Nobel ni de su testamento, solo las organizaciones del mundo de la investigación y la comunidad investigadora pueden presentar candidaturas de posibles ganadores.

Los inventores y las organizaciones que los representan no están incluidos en el proceso de selección, a pesar de la intención evidente de Alfred Nobel de que los "inventores" fueran una de las dos categorías que se tuvieran en cuenta para el premio.

Parece oportuno volver a examinar la voluntad del Sr. Nobel y reconocer su intención de recompensar tanto a los inventores como a los investigadores científicos. Llegado el caso, las asociaciones nacionales de inventores o la Federación Internacional de Asociaciones de Inventores (IFIA), que representa a 140 organizaciones de inventores de 100 países, estarían dispuestas a presentar candidaturas para un premio de física relacionado con una invención.

En estos tiempos en los que el mundo se enfrenta a enormes desafíos, la invención y la innovación son más importantes que nunca. Dada la complejidad de los problemas, debemos explorar todas las vías posibles para inspirar y alentar a los jóvenes de hoy a convertirse en los inventores y científicos del mañana. El reconocimiento del valor de la invención por parte del Comité del Premio Nobel contribuiría en gran medida a lograrlo.

Invenciones que han impactado en la sociedad

A pesar de su impacto en la sociedad y la economía mundial, ninguna de las invenciones que se enumeran a continuación ha sido galardonada con el Premio Nobel:

  • El avión (ala fija, jet)
  • El refrigerador (mecánico/compresor)
  • La televisión
  • El polietileno (el plástico más común del mundo)
  • La computadora
  • La tarjeta de crédito
  • El respirador
  • La cinta de video
  • La máquina cardiopulmonar
  • El marcapasos
  • La pantalla LCD
  • El riñón artificial
  • La calculadora
  • El correo electrónico
  • Gráficos por computadora
  • El teléfono móvil (y las redes asociadas, por ejemplo, NMT y GSM)
  • La World Wide Web
  • Sistemas de navegación basados en satélites como el GPS

Podría decirse que la mayoría de estas invenciones han supuesto "el mayor beneficio para la humanidad", por lo que pueden optar al premio, de acuerdo con la voluntad de Alfred Nobel.

El propósito de OMPI Revista es fomentar los conocimientos del público respecto de la propiedad intelectual y la labor que realiza la OMPI, y no constituye un documento oficial de la Organización. Las denominaciones empleadas en esta publicación y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no entrañan, de parte de la OMPI, juicio alguno sobre la condición jurídica de ninguno de los países, territorios o zonas citados o de sus autoridades, ni respecto de la delimitación de sus fronteras o límites. La presente publicación no refleja el punto de vista de los Estados miembros ni el de la Secretaría de la OMPI. Cualquier mención de empresas o productos concretos no implica en ningún caso que la OMPI los apruebe o recomiende con respecto a otros de naturaleza similar que no se mencionen.