Contribución de las indicaciones geográficas a la sostenibilidad del medio ambiente: el caso del Madd de Casamance

  • Nombre: Madd de Casamance
  • País / Territorio: Senegal
  • Derecho(s) de PI: Indicaciones geográficas y denominaciones de origen
  • Fecha de publicación: 12 de agosto de 2020
  • Última actualización: 5 de agosto de 2021

El proceso de registro de Madd de Casamance como indicación geográfica ha llevado a los productores locales a colaborar en la elaboración y aplicación de un plan de garantía de la calidad para asegurar que la fruta se recolecte en condiciones específicas y satisfaga unas normas determinadas. Desde el principio, los productores locales de la cadena de valor de Madd de Casamance reconocieron la importancia fundamental de preservar el entorno en el que crece la fruta.

(Foto: ETDS)

El madd (o Saba senegalensis) es una especie de fruto silvestre, una baya de cáscara dura y amarilla que se encuentra principalmente en los bosques y ciertas sabanas de Burkina Faso, el Senegal, Guinea, Guinea-Bissau, Malí, Ghana y Côte d'Ivoire.

Se trata de una planta trepadora con zarcillos que le permiten aferrarse a los troncos y ramas de los árboles del bosque, donde crece de forma silvestre. Sus flores, de color blanco amarillento y blanco verdoso, son muy aromáticas, y sus frutos, de color naranja cuando están maduros, tienen forma ovoide y miden hasta 10 centímetros de largo y 8 centímetros de ancho y están llenos de semillas recubiertas de pulpa.

Los frutos son ricos en carbohidratos y vitaminas A, K y C. Si se comen frescos, las semillas tienen un sabor agrio y suelen aderezarse con azúcar, sal o pimienta o utilizarse como condimento. El fruto también se utiliza para hacer zumos, almíbar y conservas.

El Madd de Casamance, que crece en la región de Casamance, situada en la zona meridional del Senegal, goza de una gran reputación por su sabor y sus propiedades medicinales y ha sido comercializado con cierto éxito por las mujeres locales, en particular, en ciudades como Dakar. Este fruto tiene un gran potencial para convertirse en una indicación geográfica emblemática de la región, y en la primera indicación geográfica de África para un producto silvestre.

(Foto: ETDS)

El camino hacia el registro de Madd de Casamance como indicación geográfica

El proceso de registro de Madd de Casamance como indicación geográfica comenzó en 2017, con una conferencia subregional organizada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), en colaboración con la Organización Africana de la Propiedad Intelectual (OAPI) y la Agencia Senegalesa para la Propiedad Industrial y la Innovación Tecnológica (ASPIT). En un estudio que se presentó durante una de las reuniones de la conferencia se evaluaba el potencial de este fruto como indicación geográfica, así como el grado de interés entre los productores locales por participar en el proceso de registro.

En el estudio se reconocía la reputación y las características distintivas del fruto y sus productos derivados. También se señalaban otros factores fundamentales para apoyar su registro como indicación geográfica, entre ellos la necesidad de definir los límites geográficos de la zona de producción y de establecer la trazabilidad del fruto y los productos derivados reconocidos por la indicación.

Los productores locales confirmaron su interés en proteger el fruto, y, en 2019, con el apoyo de la Agencia Nacional de Asesoramiento Agrícola y Rural (ANCAR), la ASPIT, la FAO, la OAPI y la OMPI1, pusieron formalmente en marcha un proyecto piloto para el desarrollo y el registro de Madd de Casamance como indicación geográfica. El proyecto también permitirá apoyar el desarrollo de la región de Casamance, en consonancia con el objetivo previsto en la Ley III de descentralización del Senegal de organizar el país en territorios de desarrollo viable, competitivo y sostenible para 2022.

Organización comunitaria: la unión hace la fuerza

Desde el inicio del proceso, actores locales como la organización no gubernamental senegalesa ETDS (Économie Territoires et Développement Services) comenzaron a trabajar con los productores locales (en un principio, la mayoría mujeres) interesados en añadir valor a los productos que obtenían del madd recolectado en la región.

La primera prioridad de ETDS fue apoyar a los productores locales - que serían los responsables de regular la indicación geográfica una vez registrada - para establecer una asociación formal encargada de gestionar y administrar la indicación geográfica. Estos esfuerzos culminaron con la puesta en marcha, en noviembre de 2019, de la APPIGMAC (Association pour la Protection et la Promotion de l'Indication Géographique Madd de Casamance). El objetivo de la Asociación es aglutinar a todos los que se dedican a la recolección, producción y distribución del fruto de la región y se encarga de proteger y promover el Madd de Casamance y sus productos conexos.

Reunir a los productores locales en torno a la APPIGMAC les permite intercambiar ideas y acordar estrategias comunes para la gestión de la cadena de valor de la indicación geográfica. Por ejemplo, les permite elaborar y aplicar un plan de garantía de la calidad para asegurar que el fruto se recolecte en condiciones específicas y satisfaga las normas establecidas. La APPIGMAC también está trabajando en la búsqueda de nuevos mercados y estrategias para aumentar el valor y la venta de sus productos distintivos.  

(Foto: ETDS)

Cómo las indicaciones geográficas contribuyen a la consecución de los ODS

Las indicaciones geográficas son fundamentales en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, iniciativa emprendida por las Naciones Unidas en 2015. Las características intrínsecas de las indicaciones geográficas, en particular, su vínculo con una localidad y la gestión colectiva, pueden dar lugar a un círculo virtuoso en el que los productores reconocen y respetan la necesidad de gestionar y mantener eficazmente el entorno natural, que define la calidad y las características de sus productos. Por consiguiente, las indicaciones geográficas desempeñan un papel importante en la gestión sostenible de los recursos naturales.

Los productores apuestan por la sostenibilidad ambiental

Conscientes de la importancia fundamental de preservar el medio ambiente en el que crece el Madd de Casamance, los productores locales han trabajado desde el principio del proceso de registro de la indicación geográfica para asegurarse de que sus prácticas de recolección y producción se rigen por consideraciones de sostenibilidad. ¿Qué motivos tienen para ello? La razón es que los bosques de la región de Casamance están amenazados por el crecimiento demográfico, la expansión urbana y la explotación desenfrenada de los recursos naturales. La sobreexplotación de los bosques, los incendios, las sequías y el pastoreo excesivo han aumentado el riesgo de inundaciones y erosión y han provocado la desaparición de numerosas especies animales, lo que supone una verdadera amenaza para la producción del Madd de Casamance.

En vista de ello, los recolectores y procesadores locales de la cadena de valor del Madd de Casamance han acordado métodos precisos de explotación forestal para recuperar y mantener la integridad del ecosistema forestal original. Estas prácticas óptimas permiten equilibrar la explotación de los recursos naturales con la necesidad de regenerar los bosques donde crece el fruto. Asimismo, forman parte de los requisitos obligados (pliego de condiciones) que cada productor tendrá que respetar si desea etiquetar sus productos con la indicación geográfica, una vez que se haya registrado. La APPIGMAC confía en completar el proceso de registro antes de que finalice 2020.

Animada por los resultados positivos conseguidos mediante este enfoque, ETDS está trabajando con las comunidades locales para fortalecer otros mecanismos de gestión silvícola de base comunitaria. Así, por ejemplo, gracias al empeño de algunos grupos de voluntarios por mejorar la gestión de los bosques, Oussouyé (en la región de Casamance) fue el único departamento del Senegal que no registró ningún incendio forestal en 2019.

(Foto: ETDS)

Apoyar la sostenibilidad

Las indicaciones geográficas pueden tener una influencia positiva en el desarrollo rural sostenible, en cuyo marco se incluye la aplicación de métodos de producción responsable, y con frecuencia tradicionales.

Para mantener el prestigio y las características de su indicación geográfica, los productores y las empresas manufactureras locales deben reconocer la importancia de gestionar eficazmente los recursos que determinan las cualidades de su producto. No se trata solamente de una obligación moral de dichos productores con respecto a su entorno, sino que es una cuestión de propio interés económico. La producción sostenible de esos bienes y, de hecho, el bienestar social y económico de las comunidades encargadas de producirlos, dependen de unas prácticas eficaces y sostenibles de gestión de la tierra y los recursos naturales.

El ejemplo del Madd de Casamance ilustra cómo las indicaciones geográficas pueden favorecer las dimensiones ambiental, social y económica de la sostenibilidad y la transición hacia un futuro verde. Como esfuerzo colectivo, las indicaciones geográficas tienen el potencial de contribuir a la expansión de las prácticas ambientalmente sostenibles, lo que podría resultar más difícil de lograr con empresas individuales.

Además, los agentes económicos que intervienen en las cadenas de valor de las indicaciones geográficas, es decir, recolectores, transformadores y distribuidores, están acostumbrados a someterse a auditorías independientes, en particular en lo que concierne a la producción y la calidad de los productos. A diferencia de muchos otros bienes, los productos protegidos por indicaciones geográficas están sujetos a controles regulares para garantizar que los consumidores disfruten de sus cualidades asociadas. Por ello, puede resultar relativamente fácil adaptar los productos distinguidos con una indicación geográfica a las auditorías de calidad y sostenibilidad.

Empoderar a comunidades enteras mediante las indicaciones geográficas

Las indicaciones geográficas pueden además impulsar objetivos sin aparente relación entre sí, como el empoderamiento económico de los grupos marginados. Una indicación geográfica no es el proyecto de un único productor o una única empresa manufacturera, sino que se trata de una iniciativa colectiva en la que participan muchos actores a lo largo de la cadena de valor. De esa manera se garantiza que la comunidad entera se comprometa con los mismos objetivos, lo que intensifica la incidencia que la acción colectiva tendrá en la consecución de cada objetivo.

IEn el caso del Madd de Casamance, que también es una valiosa fuente nutricional para la comunidad, el hecho de asegurar la certificación de indicación geográfica no solo apoya los objetivos ambientales de la comunidad, sino que también estimula el empoderamiento de los jóvenes y las mujeres.

Por ejemplo, los jóvenes suelen encargarse de la recolección de los frutos, y utilizan las ganancias para financiar sus estudios. Por su parte, las mujeres desempeñan un papel fundamental en la elaboración y venta de los zumos, siropes y conservas derivados del fruto, así como en la creación de la reputación de sus productos y el establecimiento de la cadena de valor. De hecho, fueron las mujeres quienes dieron los primeros pasos para conseguir la condición de indicación geográfica de Madd de Casamance.

(Foto: ETDS)

Conservar el entorno natural para todos

En el caso del Madd de Casamance, y, de hecho, de otros productos protegidos por indicaciones geográficas, vemos que cuando la sostenibilidad ambiental se considera un objetivo de interés común, la organización comunitaria necesaria para obtener la condición de indicación geográfica puede convertirse en un importante instrumento para dar respuesta a los problemas de sostenibilidad y a las preocupaciones ambientales de nuestro tiempo.

1 La OMPI contribuye al proyecto con el apoyo del fondo fiduciario de la OMPI/China. El fondo fiduciario es una contribución voluntaria de un Estado miembro para financiar proyectos de asistencia técnica y de fortalecimiento de la capacidad humana en países en desarrollo y países con economías en transición. La OMPI mantiene relaciones desde hace tiempo con una serie de países donantes clave. Estos países proporcionan fondos fiduciarios a los países en desarrollo y a los países con economías en transición para financiar proyectos de asistencia técnica y fortalecimiento de la capacidad humana.