¿Qué valor tienen los activos intangibles?

Febrero de 2018

Por Toby Boyd, División de Comunicaciones, OMPI

¿Cuánto vale la propiedad intelectual (PI)?  En un nuevo informe de la OMPI se presentan nuevos datos.  El autor principal del informe, Carsten Fink, economista jefe de la OMPI, nos lo explica.

En el último Informe Mundial sobre la Propiedad Intelectual se examina el papel que desempeña el capital intangible en las cadenas globales de valor. ¿Qué significa eso exactamente y por qué es importante?

Empecemos con las cadenas globales de valor.  Hoy en día, los productos se fabrican en todo el mundo y la producción es global.  Por ejemplo, nuestros teléfonos inteligentes contienen muchos componentes diferentes elaborados en fábricas de diferentes partes del mundo.  Puede que algunos microprocesadores estén fabricados en la República de Corea, que la pantalla esté hecha en los Estados Unidos y otras partes en otros lugares, y que todos esos componentes se envíen a otra fábrica en China para su ensamblaje y embalaje antes de ser distribuidos a los minoristas y, en última instancia, a los consumidores.

El concepto de cadena global de valor tiene que ver esencialmente con el proceso productivo, desde la concepción de un producto hasta su suministro al consumidor. Significa examinar la cadena de suministro del producto en su sentido más amplio y evaluar el valor que se aporta en cada etapa de esa cadena.

¿Y qué hay del capital intangible?

Volviendo a nuestro ejemplo del teléfono inteligente, el valor de los diferentes componentes de un teléfono va mucho más allá del valor de sus piezas físicas.  Gran parte del valor proviene de activos intangibles - cosas como el diseño del teléfono, toda la tecnología subyacente, incluyendo la destreza y los conocimientos de quienes lo fabrican, y la manera en que se promociona su marca.  Hasta el diseño de la caja en la que viene el teléfono puede ser un activo valioso para el fabricante del teléfono a la hora de diferenciar su teléfono de los de la competencia.

Los activos intangibles pueden ser difíciles de evaluar -después de todo, no son palpables- pero son cruciales para el aspecto, la percepción, la funcionalidad y el atractivo de los teléfonos inteligentes y otros productos que compramos.  En esta edición del Informe Mundial sobre la Propiedad Intelectual, hemos querido arrojar algo de luz sobre el valor de estos activos intangibles, en sus diversas formas, y sobre el papel que desempeñan en el proceso de producción.

Eso suena muy complicado.  ¿Cómo lo han hecho?

En nuestro trabajo de investigación hubo dos ejes principales.  En primer lugar, tratamos de calcular el valor de los activos intangibles a nivel macroeconómico para cifrar su valor global.  Fue algo técnicamente difícil, pero colaboramos con un equipo de investigadores de la Universidad de Groningen, que recopiló datos sobre las cadenas globales de valor de los productos manufacturados que abarcaban aproximadamente una cuarta parte de la producción mundial. 

Concretamente, el equipo de Groningen calculó el valor añadido en las cadenas globales de valor de 19 industrias manufactureras.  El valor añadido significa básicamente la diferencia entre lo que entra y lo que sale en cada etapa de la producción.  El último paso consistió en combinar estas estimaciones del valor añadido con datos sobre los insumos de capital y mano de obra para determinar cuánto valor generan los trabajadores que realizan las diversas tareas de producción, cuánto proviene de la inversión en bienes de capital como fábricas y maquinaria, y cuánto representa la inversión en activos intangibles.

¿A qué conclusiones llegaron?

Los activos intangibles son muy importantes.  Según nuestros datos, representan más del 30 por ciento del valor total de la producción, lo que significa que en 2014, el último año para el que se disponía de datos, los activos intangibles representaron unos 5,9 billones de dólares EE. UU.

Ya hace tiempo que se sabe que la inversión en activos intangibles es crucial para el éxito de la manufacturación moderna.  A medida que las economías se han ido enriqueciendo, los consumidores han comenzado a exigir tecnologías más sofisticadas y la posibilidad de elegir entre muchas marcas, por lo que cabe deducir que los activos intangibles añaden mucho valor a los productos.  Pero las investigaciones publicadas en nuestro informe representan el primer intento de cifrar ese valor.

Cuando habla de activos intangibles, ¿se refiere a la PI?  ¿Prueban sus investigaciones que la PI tiene un valor de 5,9 billones de dólares EE.UU.?

Yo no iría tan lejos.  La tecnología, el diseño y la imagen comercial están a menudo protegidos por derechos formales de PI tales como las patentes, los diseños industriales y las marcas.  Pero también hay otros tipos de activos intangibles que son importantes en la fabricación de muchos productos pero que son más difíciles de identificar porque no aparecen o no están registrados públicamente, por ejemplo,  los conocimientos técnicos de los trabajadores y directivos en el manejo de maquinaria y la organización de la producción.

Si se analizan todas esas cosas en conjunto, es probable que una buena parte de los ingresos procedentes de activos intangibles esté relacionada con la PI, de una forma u otra.  Pero la cifra de 5,9 billones de dólares también abarca elementos que no se podrían describir como PI, como las elevadas ganancias generadas por las empresas a través de la amplia adopción de sus plataformas tecnológicas.

Ha dicho usted que este análisis macroeconómico fue uno de los dos ejes de la investigación.  ¿Cuál fue el otro?

Queríamos profundizar en el papel que desempeñan los activos intangibles en las cadenas globales de valor de diferentes productos.  Incluso a nivel macroeconómico, está claro que los activos intangibles son más importantes en algunos sectores que en otros.  Por ejemplo, observamos que representan el 38% del valor añadido para los productos químicos, pero solo el 24 % para los productos metálicos fabricados.  Pero queríamos indagar más para tratar de entender cómo funcionan los diferentes sectores y los tipos de activos intangibles en los que invierten las empresas y las razones de ello.

De ahí que seleccionáramos tres productos muy diferentes, el café, los paneles solares y los teléfonos inteligentes, y estudiáramos el papel que desempeñan los activos intangibles en la cadena global de valor de cada uno de ellos.

¿Se pudo llegar a alguna conclusión general?

Los tres estudios de caso confirmaron el principio clave de que los activos intangibles, y especialmente la PI, son una parte esencial de las estrategias empresariales eficaces en los mercados mundiales competitivos.  Pero en cada caso son importantes distintos tipos de PI y de maneras diferentes.

Por ejemplo, en el caso del café, la promoción de la imagen de marca es muy importante.  Decidimos estudiar el café porque es uno de los productos agrícolas comercializados más importantes del mundo y de él viven unos 26 millones de agricultores.  Casi todo el café se produce en las economías en desarrollo y se consume en los países más ricos.  Y por lo general, también son las empresas de los países de altos ingresos las que ganan la mayor parte del dinero con las ventas de café, pues reciben alrededor del 70 por ciento del valor total del mercado.  Esto se debe en parte a la corta vida útil del café tostado, lo que significa que muchas de las actividades económicamente valiosas de la cadena de suministro tienen lugar a proximidad del consumidor.

Pero los cambios en el mercado del café están ofreciendo nuevas oportunidades a los caficultores (véase la página 5).  Los consumidores han demostrado que están dispuestos a pagar más por un café especial.  Esto significa que los agricultores pueden aumentar sus ingresos centrándose en estos segmentos más sofisticados del mercado.  Algunos de ellos colaboran directamente con baristas independientes para desarrollar marcas de degustación de café de la llamada "tercera oleada" que se venden a un precio particularmente alto.  En ese proceso están eliminando a muchos de los intermediarios tradicionales y transformando la cadena de suministro.

¿Y los paneles solares? ¿Qué ha pasado en ese sector?

El sector de los paneles solares, también conocidos como módulos fotovoltaicos, ha experimentado grandes cambios en la cadena global de valor en los últimos años. La producción solía estar en manos de empresas occidentales, pero ahora China es el líder mundial indiscutible, con más del 80 % de la capacidad de fabricación mundial de la mayoría de las tecnologías fotovoltaicas.

Una vez más, esa transformación demuestra la importancia del capital intangible.  A medida que ha ido avanzando la tecnología fotovoltaica han ido expirando los derechos de patente con respecto a muchas de las invenciones principales.  Las empresas chinas han podido consolidar sus capacidades tecnológicas mediante la compra de equipos de producción de última generación y la contratación de mano de obra especializada y experimentada y directivos del extranjero.  Han podido así desbancar a muchas empresas occidentales, algunas de las cuales han quebrado o han tenido que fusionarse.  Pero hoy en día, las empresas del sector -tanto occidentales como chinas- están invirtiendo mucho en nuevas actividades de investigación y desarrollo y presentando muchas solicitudes de patente, por lo que en este sector todavía queda mucho por hacer.

¿Y los teléfonos inteligentes?

Los teléfonos inteligentes son el ejemplo por excelencia de lo importantes que pueden ser los diferentes activos intangibles y la PI.  Como he dicho antes, un teléfono inteligente comprende un gran número de componentes, y cuando se toman en consideración los activos intangibles, el cuadro se hace incluso más sofisticado. La cadena global de valor del teléfono inteligente es sumamente compleja.

Un gran número de empresas diferentes intervienen en la producción de estos teléfonos y la tecnología en la que se basan:  fabricantes de componentes, organizaciones que establecen los estándares de telefonía móvil, plantas ensambladoras, etcétera.  Todos ellos se benefician en mayor o menor medida de su posición en la cadena de valor.  Pero un puñado de compañías líderes son las que realmente sacan provecho, porque poseen activos intangibles clave.  Por ejemplo, calculamos que Apple se queda con el 42 por ciento de cada iPhone 7 que vende.  Esa ganancia no corresponde directamente al rendimiento de los activos intangibles, pero, sin duda, es generada gracias a esos activos.

En particular, el éxito de Apple radica en su tecnología de vanguardia, en su sólida imagen de marca, que muchos analistas valoran como la más valiosa del mundo, y en su apuesta por el diseño.  Y lo mismo cabe decir de otros fabricantes líderes en el sector.  Samsung Electronics es la segunda compañía más grande del mundo en inversión en I+D, mientras que Huawei ocupa el octavo lugar, y todas esas compañías presentan constantemente solicitudes de patentes, y de registro de marcas y diseños industriales.

¿Debemos concluir, pues, que si se desea prosperar en el mercado mundial hay que invertir en PI?

Yo diría que las empresas que quieren competir a escala mundial deben integrar los activos intangibles en su estrategia, y en definitiva, eso exige detenerse a pensar en la PI.  Eso no siempre significa que haya que estar en la vanguardia de la tecnología -los caficultores de ciertas economías en desarrollo han podido aumentar sus ingresos principalmente a través de la promoción de la imagen de marca y el marketing-, pero para algunos productos es esencial la I+D.  En esos casos, la inversión en activos intangibles es sin duda clave para ofrecer a los consumidores los productos innovadores que buscan.

 

El propósito de OMPI Revista es fomentar los conocimientos del público respecto de la propiedad intelectual y la labor que realiza la OMPI, y no constituye un documento oficial de la Organización. Las denominaciones empleadas en esta publicación y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no entrañan, de parte de la OMPI, juicio alguno sobre la condición jurídica de ninguno de los países, territorios o zonas citados o de sus autoridades, ni respecto de la delimitación de sus fronteras o límites. La presente publicación no refleja el punto de vista de los Estados miembros ni el de la Secretaría de la OMPI. Cualquier mención de empresas o productos concretos no implica en ningún caso que la OMPI los apruebe o recomiende con respecto a otros de naturaleza similar que no se mencionen.