World Intellectual Property Organization

La tecnología de la línea de gol: la solución al problema

Agosto de 2010

Conforme el zumbido de las vuvuzelas se apaga y el mundo se recupera de los fastos de la Copa Mundial de la FIFA 2010 en Sudáfrica, muchos aficionados al fútbol de todo el mundo seguirán preguntándose si la tecnología de la línea de gol tiene cabida en el “bello juego”. El tanto anulado al jugador inglés Frank Lampard en el partido contra Alemania disputado en Bloemfontein el 28 de junio y otras decisiones polémicas de los colegiados durante la Copa Mundial de la FIFA 2010 han avivado un debate que viene de lejos, el de la conveniencia de adoptar sistemas que permitan determinar si el balón ha traspasado la línea de gol. La pregunta a la que se enfrentan los árbitros, especialmente cuando el balón da en el travesaño y bota en el suelo, es de qué lado de la línea cayó el balón. Este artículo repasa dos de los sistemas que podrían servir de ayuda a los árbitros en su labor durante los partidos.

Hoy, la tecnología se emplea de manera generalizada en distintos deportes para apoyar las decisiones de los árbitros. En el tenis, se utiliza a menudo para comprobar si la bola ha caído fuera de la línea; en el críquet, para comprobar si un bateador se ha ayudado de la pierna para evitar el wicket; en el rugby, para confirmar un ensayo. El mundo del fútbol, sin embargo, sigue discutiendo si la tecnología tiene cabida en la toma de decisiones durante un partido.

¿Un punto de inflexión?

La FIFA, el organismo rector del fútbol mundial, lleva años resistiéndose a incorporar la tecnología de la línea de gol. En marzo de 2010, la International Football Association Board (IFAB), que se encarga de fijar las reglas del juego, votó en contra de la utilización de la tecnología, pues consideraba que no sería bueno para el juego. No obstante, después de algunas decisiones arbitrales controvertidas durante la Copa Mundial de la FIFA 2010, la FIFA ha acordado volver sobre la cuestión. Pocos días antes de la conclusión del torneo, el Secretario General de la FIFA, Jerome Valcke, declaró: “Me atrevería a decir que estamos ante la última Copa Mundial que se disputa con el sistema de arbitraje actual”. Y añadió: “El juego es tan rápido y el balón vuela a tal velocidad que tenemos que ayudarlos [a los colegiados]”.

Durante muchos años, los goles fantasma han sido objeto de grandes polémicas y debates. En este sentido, la decisión más controvertida tuvo que ver con el tercer gol anotado por Inglaterra (Geoff Hurst) en la final de la Copa Mundial de 1966 contra Alemania Occidental. Aunque hace 44 años los sistemas disponibles eran limitados, hoy el panorama tecnológico es radicalmente distinto y ofrece numerosas posibilidades para ayudar a los colegiados en la toma de decisiones.

Las empresas Hawk-Eye Innovations y Cairos Technologies AG, británica y alemana respectivamente, son los dos candidatos principales para llevar la tecnología al mundo del fútbol.

Ojo de Halcón: Tras el rastro del balón

El sistema Ojo de Halcón (una solicitud PCT1 - PCT/GB2000/004507), desarrollado inicialmente en 1999 por el Dr. Paul Hawkins, un especialista en inteligencia artificial y Director Gerente de Hawk-Eye Innovations, permite trazar la trayectoria de una pelota en el aire con un alto grado de precisión. El sistema se basa en el principio de triangulación y parte de las imágenes y de los datos temporales de unas cámaras de video de alta velocidad situadas en seis puntos distintos del terreno de juego. Esto permite detectar si ha habido gol en aquellas situaciones en las que los jugadores se amontonan frente a la portería, como por ejemplo los saques de esquina. Basta con que el balón sea visible en un 25% para que el Ojo de Halcón pueda rastrearlo.

Las imágenes son procesadas por una serie de computadoras en tiempo real y enviadas a una computadora central programada para analizar un área de juego predefinida conforme a las reglas del juego. Esa información se emplea para determinar si el balón ha cruzado la línea o se han infringido otras reglas. En cada trama enviada por cada una de las cámaras, el sistema identifica el conglomerado de píxeles que corresponde a la imagen del balón. Calcula para cada trama la posición tridimensional del balón comparando inmediatamente su posición en el mismo instante en, al menos, dos cámaras colocadas en distintas ubicaciones. Una sucesión de tramas crea un registro de la trayectoria seguida por el balón. El sistema genera una imagen gráfica de la trayectoria del balón y el área de juego en tiempo real, imagen que pueden ver los árbitros, los telespectadores y el personal de entrenamiento.

El sistema es incluso más preciso que las repeticiones habituales en la televisión. La velocidad de un balón que viaja a 97 km/h corresponde a un desplazamiento de un metro por trama de vídeo en las cámaras de radiodifusión estándar, que funcionan a una velocidad de 25 tramas por segundo. El ojo de halcón utiliza cámaras que funcionan a una velocidad de 500 tramas por segundo, lo que permite detectar si el balón ha cruzado la línea de meta incluso por una fracción de segundo.

La licencia de la marca y simulación del ojo de halcón fue concedida a Codemasters, uno de los más antiguos creadores británicos de videojuegos, para su utilización en los videojuegos y consolas de deportes.

En mayo de 2001, la emisora de televisión Channel 4 utilizó por primera vez el ojo de halcón durante un partido de prueba de críquet entre Inglaterra y el Pakistán en el Lord’s Cricket Ground. Ahora son varias las emisoras que utilizan habitualmente el ojo de halcón en numerosos eventos deportivos de alto nivel.

El International Cricket Council (ICC), organismo rector internacional de críquet, fue el primero que sometió a prueba el ojo de halcón en la temporada de invierno 2008-2009 para verificar las decisiones polémicas relativas a la regla LBW. El árbitro pudo observar el movimiento exacto de la pelota hasta el punto en que golpeó al bateador, pero no el recorrido posterior previsto del balón.

El ojo de halcón se utilizó por primera vez en tenis en la Copa Hopman 2006 en Perth (Australia Occidental). Se permitió a los jugadores cuestionar las decisiones cuando la pelota caía en la línea al final de un punto, para que los árbitros las verificaran haciendo uso de la tecnología. Hoy en día, esta tecnología se ha convertido en parte integrante del proceso de arbitraje en los torneos tenísticos de élite.

“Como jugador, y ahora como comentarista de televisión, siempre soñé que, algún día, la tecnología haría posible contar con un nivel de precisión más elevado en las llamadas de línea. Ese día ha llegado.” Pam Shriver (comentarista de televisión y ex jugador de tenis de élite)

En los estadios de fútbol, la introducción del ojo de halcón se inició realmente en 2006 con la realización de ensayos en el Fulham Football Club (FC) y, posteriormente, en el Reading FC. La Premier League inglesa y el IFAB sometieron a prueba el sistema de manera independiente. Este último había establecido que la tecnología debía ser exacta dentro de un margen de 5 mm y brindar la información requerida al árbitro en menos de 0,5 segundos. El ojo de halcón cumplía ambas condiciones.

“Creemos que [el sistema del ojo de halcón para el fútbol] cuenta con la combinación apropiada de simplicidad y tecnología.” Portavoz de la FA Premier League

En una carta abierta dirigida al Presidente de la FIFA, Sepp Blatter, el Dr. Hawkins señala: “No cabe duda… de que, en lo fundamental, la tecnología funciona y puede ser utilizada en el fútbol si el IFAB autorizara la continuación de las pruebas y el desarrollo del sistema en los estadios, y si se recibieran señales de intención claras que justificaran una inversión en pruebas adicionales”.

El sistema Cairos: un balón electrónico


Photo: Cairos Technologies A.G.

La segunda tecnología que se examina es producida por la empresa alemana Cairos Technologies AG en colaboración con Adidas. Se han presentado varias solicitudes internacionales de patente relacionadas con esta tecnología, por la vía del PCT.

El sistema Cairos incluye la fijación de cables delgados en el césped del área de penalti y detrás de la línea de meta. La corriente eléctrica que pasa a través de los cables genera un campo magnético. Un sensor suspendido dentro del balón mide los campos magnéticos en cuanto el balón entra en contacto con éstos y transmite datos sobre la ubicación de la pelota a los receptores colocados detrás de la meta, los cuales transmiten a su vez los datos a una computadora central. Posteriormente, la computadora determina si el balón ha cruzado la línea de meta. En caso afirmativo, se transmite una señal de radio al reloj del árbitro en una fracción de segundo.

El sistema fue diseñado en 2006 y puesto a prueba por primera vez en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2007™ organizada en el Japón, donde tuvo un rendimiento óptimo. En ese entonces, Cairos trabajaba en asociación con Adidas, que, como señaló Oliver Braun, Director de Comercialización y Comunicaciones de Cairos “creó el sistema de suspensión para el balón, de tal modo que mantiene nuestro chip protegido dentro del balón, incluso cuando recibe un puntapié muy fuerte”. Adidas produjo los balones de prueba y los que se utilizaron durante la Copa Mundial de Clubes de la FIFA en el Japón.

Una de las principales inquietudes de quienes se oponen a la utilización de las nuevas tecnologías son los costos. Estiman que los costos de instalación serían inasequibles y crearían un sistema de dos niveles. No obstante, el Sr. Braun explicó que “Cairos sufraga los costos de instalación y cobrará a los asociaciones únicamente un porcentaje de lo que pagan a los cuatro árbitros por partido”. En cuanto al ojo de halcón, el Dr. Hawkins dijo a Press Association Sport que su empresa instalaría su tecnología en cualquier terreno de la Premier League sin cargo alguno, a cambio de la obtención de derechos para la venta de patrocinio (sponsoring) en torno al sistema.

¿El veredicto?

El tiempo dirá si los eventos de las semanas pasadas fueron un punto de inflexión en la utilización de estas tecnologías u otras similares en el mundo del fútbol. Si bien las tecnologías no son completamente infalibles, demuestran ser una herramienta útil para que los árbitros puedan cumplir mejor su función de examinar un incidente confuso y tomar una decisión, fomentando así el juego limpio. Independientemente de la decisión final que adopte la FIFA, no cabe duda de que tales tecnologías tienen el potencial para reducir los errores humanos y hacer que las polémicas en relación con la línea de meta sean cosa del pasado.

El trofeo de la Copa Mundial de la FIFA™

El trofeo de la Copa Mundial, uno de los trofeos más reconocibles en el mundo, data de 1970 y fue hecho a mano por el diseñador italiano Silvio Gazzaniga. Mide 36 cm de altura, es de oro macizo de 18 quilates y pesa 6,175 kg. Desde 1974, se graban en la base del trofeo el nombre del ganador de la Copa Mundial de la FIFA y el año correspondiente.

El trofeo, junto con varias otras marcas de la FIFA, está registrado con arreglo al Sistema de Madrid para el Registro Internacional de Marcas administrado por la OMPI, lo que constituye un medio económico para el registro y la gestión ulterior de los derechos de marca en diversos países.

 

El fútbol, la FIFA y la propiedad intelectual

En el fútbol, uno de los deportes favoritos a nivel mundial, hay más de 240 millones de jugadores distribuidos en 1,4 millones de equipos de 300.000 clubes en todo el mundo.

El campeonato de la Copa Mundial de la FIFA™ es el evento unideportivo más grande del mundo y una de las plataformas mundiales de mercadotecnia más eficaces.

El programa global de protección de derechos de la FIFA se basa en el hecho de que todas sus marcas oficiales están registradas. Ello le permite financiar y organizar sus doce torneos internacionales más importantes, entre ellos la Copa Mundial.

Los titulares de derechos de la FIFA cuentan con la garantía del uso exclusivo de las marcas oficiales y de una asociación de mercadotecnia única con la Copa Mundial de la FIFA 2010™. La FIFA estima que “sin esa exclusividad, resultaría sumamente difícil atraer a patrocinadores oficiales para el evento”. Para la asociación, “cualquier uso no autorizado de las marcas oficiales por un tercero, en consecuencia, no sólo socava la integridad de la Copa Mundial de la FIFA™ y su programa de mercadotecnia, sino que también pone en juego los intereses de la comunidad futbolística mundial.”

Casi todos los ingresos de la FIFA provienen de la venta de los derechos comerciales y de radiodifusión. Según se informa, los derechos de mercadotecnia y televisivos de la Copa Mundial de la FIFA 2010™ se vendieron por un valor de 3.200 millones de dólares de los Estados Unidos (un incremento de más del 30% con respecto a 2006). En torno al 63% de los ingresos totales provinieron de la venta de los derechos de radiodifusión.

La FIFA es una organización sin fines de lucro. Más del 75% de sus ingresos se invierten directamente en la organización de las competiciones (con inclusión de las competiciones juveniles y femeninas) y en proyectos de desarrollo. También se emplean para brindar apoyo financiero a los miembros de la FIFA (6 confederaciones y 208 asociaciones), cuyo funcionamiento, en muchos casos, no sería posible sin dicho apoyo.

Para el torneo de 2010, la FIFA y el Comité Organizador Local crearon, por primera vez, un fondo de entradas del cual asignaron 120.000 invitaciones a los residentes de Sudáfrica. La iniciativa se concibió con la finalidad facilitar el acceso a los partidos de la Copa Mundial de la FIFA 2010™ a personas que normalmente no tienen medios para comprar entradas. Las entradas se otorgaron a personas que habían participado activamente en la organización del evento, tales como los obreros que construyeron los estadios y las personas que habían ayudado en las actividades de desarrollo social.

Uno de los objetivos de la FIFA era garantizar que África en su conjunto se beneficiara de la primera Copa Mundial de la FIFA™ organizada en esas tierras. A tal fin, lanzó diversas iniciativas en todo el continente, tales como el proyecto “Ganar en África con África” que, con un presupuesto de 70 millones de dólares de los Estados Unidos, se diseñó para dejar un legado duradero en África. La iniciativa comprendía la construcción de campos de fútbol, el suministro de equipo, programas de formación de entrenadores, árbitros, directores técnicos y directivos deportivos, así como cursos de medicina y medios de comunicación deportivos.

La Copa Mundial de la FIFA™, televisada por primera vez en 1954, es actualmente el evento deportivo que cuenta con el mayor número de espectadores y seguidores en el mundo. La ceremonia de clausura de la Copa Mundial de la FIFA 2010™ se transmitió en directo en 215 países y tuvo un récord de audiencia de más de 700 millones de espectadores. Se estima que el total de audiencia de todos los partidos de la Copa Mundial de la FIFA 2006™ superó los 26.000 millones de espectadores. Las cifras correspondientes al torneo de 2010 estarán disponibles al final del año.

Asimismo, millones de personas siguieron los partidos en línea. Ciento cincuenta millones de usuarios visitaron el sitio Web de la FIFA (FIFA.com), lo que equivale a más del triple del tráfico registrado durante el evento de 2006. El número de consultas se elevó a aproximadamente 6.400 millones, lo que supuso un promedio de alrededor de 1 millón de accesos por segundo al sitio Web. También se registraron más de 220.000 seguidores en las cuentas Twitter de la FIFA.

Por primera vez en la historia de la Copa Mundial de la FIFA™, durante 31 días el evento fue transmitido en directo en los sitios oficiales de “Fan Fest” en 16 ciudades alrededor del mundo (10 en Sudáfrica, así como en Berlín, Ciudad de México, París, Río de Janeiro, Roma y Sidney). Ello hizo posible que unos 6 millones de aficionados que no tenían entradas para los estadios disfrutaran de la experiencia de la Copa Mundial y siguieran las incidencias en directo de los 64 encuentros disputados en pantallas gigantes.

La coordinación de esta enorme operación logística estuvo a cargo de la FIFA, que, además de aportar la infraestructura técnica, proporcionó unos 50.000 metros cuadrados de materiales oficiales de diseño de la Copa Mundial para decorar los escenarios, según se ha informado. El costo de organización de la Copa Mundial de la FIFA 2010™ se estima en 1.300 millones de dólares de los Estados Unidos. Todo ello fue posible gracias a la gestión acertada por parte de la FIFA de sus marcas oficiales y demás activos de propiedad intelectual.

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1 PCT – Tratado de Cooperación en materia de Patentes, administrado por la OMPI.

La OMPI en Internet