World Intellectual Property Organization

La propiedad intelectual y las empresas: La defensa de la propiedad intelectual en la industria textil - Una PYME enfrenta el problema

Abril de 2008

Gustavo De Negri muestra con orgullo unas muestras de su última colección, presentada en la exposición Proposte 2008
Gustavo De Negri muestra con orgullo unas muestras de su última colección, presentada en la exposición Proposte 2008

En el último número de la Revista de la OMPI se habló de la protección del diseño industrial en el ámbito de la industria europea del textil y de la moda (Legislación relativa a los diseños en el sector europeo de la moda). Prosiguiendo con dicho tema, en el presente artículo se aborda cómo hace para proteger la propiedad intelectual una pequeña compañía textil radicada en la localidad italiana de San Leucio. La firma Gustavo De Negri & Za.Ma debe hacer frente a la descomunal competencia de la seda procedente de Asia. Su respuesta: innovación y calidad.

Los tejidos de seda que salen de los telares de la firma Gustavo De Negri & Za.Ma adornan los hogares de los ricos y famosos, así como casas presidenciales, palacios reales y embarcaciones de lujo. Es De Negri quien produce los tejidos que famosos decoradores de interiores exponen como si fueran propios en Maison & Objet, la prestigiosa exposición internacional de París dedicado al alhajamiento del hogar. En la cartera de clientes de esta firma italiana figuran, entre otros nombres rimbombantes, Ralph Lauren Home y Christopher Hyland Inc. (esta última casa es el principal fabricante de tejidos europeos de lujo para todo el mundo). Gustavo De Negri fundó la sociedad en 1998 y pertenece a la quinta generación de su familia que se dedica al ramo de la tejeduría de la seda. La Revista de la OMPI quiso saber cómo se las ingenia esta pequeña empresa de 42 empleados para competir con los atractivos y baratos tejidos asiáticos que inundan el mercado europeo.

El señor De Negri explicó que se aplica una triple estrategia: la renovación constante del catálogo por la vía de crear nuevos diseños de tejidos; la innovación de las labores mecánicas, químicas y de acabado que se cumplen en el taller; y la creación de una poderosa marca colectiva para los tejidos de seda que se producen en San Leucio.

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Ricas sedas para el alhajamiento del hogar diseñadas por Gustavo De Negri & Za.Ma. Tras su torsión, los filamentos de seda son pasados por el telar para ir configurando el tejido.

El alhajamiento del hogar

Las generaciones precedentes de la familia De Negri tejieron las sedas con las que confeccionaban los atuendos ceremoniales de papas y cardenales del Vaticano y para las familias de la realeza europea. Sin cesar dicho servicio, Gustavo decidió ampliar el catálogo comercial de la compañía y, en consecuencia, la actividad de ésta añadiendo un nuevo rubro: los tejidos suntuosos destinados a alhajar el hogar. Según explica, se trata de “una decoración hecha a medida.” Todos los diseños son de características únicas y de ellos se producen series limitadas.

En De Negri no se emplean las fibras habituales, sino que las creaciones son siempre fruto de meses de investigaciones encaminadas a obtener resultados óptimos en lo que se refiere al diseño, los colores, la trama y el acabado. El primer paso del método de creación que emplea Gustavo De Negri consiste en estudiar la decoración de interiores y las corrientes de la moda, para luego discutir las ideas que se le ocurren con sus dos diseñadores y escoger una orientación. En los meses que siguen, los diseñadores se entregan a la tarea de revisar antiguos diseños y de estudiar obras de arte, escudos de armas, etcétera, para crear dos o tres diseños novedosos, que son presentados a los clientes habituales. Oída la opinión de éstos, se escoge uno de los modelos y se confecciona el prototipo para hacer pruebas con distintos tejidos, colores y tramas.

Los prototipos de los nuevos diseños se llevan a Proposte, la exposición internacional que se celebra en el mes de enero en la ciudad de Como (Italia) y a la que acuden los decoradores de interiores de todo el mundo para escoger los más finos y exquisitos tejidos. Tras ello, De Negri adapta los diseños a las necesidades particulares de cada uno de forma que puedan estar listos para ser expuestos en septiembre en la feria parisina Maison & Objet.

Según explica Gustavo, suele llevar hasta tres años poner a punto el prototipo para que pueda exponerse en Proposte. A veces, cuando se llega allí, resulta que es demasiado novedoso, y podrán pasar otros dos o tres años para que los diseñadores le den los retoques para que se convierta en un artículo imprescindible. De todos modos, tiene la firme convicción de que los innovadores diseños explican en parte los buenos resultados de la compañía.

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De un capullo de gusano de seda de cuatro gramos de peso se obtienen mil metros de filamento de seda. (Photos.com)

La innovación técnica

El otro elemento fundamental es la innovación técnica. En De Negri se protegen con el secreto comercial todas las operaciones empleadas para realizar modificaciones y mejoras y para adaptar las labores comprendidas en la cadena de producción: desde la torsión al acabado, pasando por el teñido y el tejido.

Con capullos de seda, que pesan cada uno cuatro gramos, se producen mil metros de un súper fino filamento de seda. Hay que torcer de cinco a ocho filamentos para hacer una hebra, con la que, a su vez, se hila el tejido. De Negri adquiere capullos chinos limpios y purificados en Como, localidad donde se produce el 80% de la seda de Europa. Sin embargo, el método empleado para convertir el filamento de seda en tejido no tiene igual. En efecto, en los talleres de De Negri se procedió a modificar las máquinas (en algunos casos, por completo) de forma que fuese prácticamente imposible imitar el método y la calidad de la producción.

Gustavo De Negri trabaja con un fabricante de telares de la ciudad de Milán para mejorar la maquinaria y adaptarla a las necesidades particulares del establecimiento. Se trata de un ejemplo único de contrato de concesión recíproca de licencias por el cual el fabricante ejecuta las modificaciones sin percibir remuneración alguna de Gustavo De Negri y éste, por su parte, le autoriza a que utilice dichas mejoras en las nuevas máquinas que fabrique. De Negri explica que el acuerdo es sumamente provechoso para él, pues consigue que le fabriquen las máquinas siguiendo sus instrucciones y de forma totalmente gratuita, lo cual es toda una novedad en el ramo. De esa forma, cuando los imitadores lanzan un artículo falsificado, De Negri ya encontró una solución mejor. Sin embargo, De Negri no comenta nada sobre las nuevas modificaciones que introduce en la máquina de hilar una vez que entra en el taller de su factoría.

Asimismo Gustavo De Negri ha trabajado con investigadores universitarios de la región para idear nuevas técnicas de acabado de tejidos. Gracias a una de dichas innovaciones, se logró dar a pesados brocados una caída suave como si fuesen de seda. Con otra se consiguió dar a la seda un efecto de repujado, como se hace en el cuero. Un tercer invento consiste en un efecto de marca de agua. En los últimos tiempos, emprendió con una universidad un proyecto en el campo de la nanotécnica que promete constituir una verdadera revolución en el seno de la industria. Pero de eso no suelta prenda...

La marca colectiva San Leucio

En 2006, los fabricantes de tejidos de seda de San Leucio, G. De Negri & Za.Ma, Tesseci & Cicala, Bologna & Marcaccho y A.L.O.I.S., dieron a conocer que se había constituido un consorcio con el que buscan unir fuerzas y afianzar su posición en el seno de la industria textil ante la amenaza que representan los tejidos importados de China. Los fines del consorcio son los siguientes:

    crear una entidad que permita emprender en común actividades para fomentar su industria y producción;
  • crear sinergias con la Universidad para obtener innovaciones encaminadas a mantener la ventaja sobre la competencia extranjera; y
  • registrar y explotar una marca colectiva de tejidos de seda de lujo de San Leucio (véase el recuadro).

Gustavo De Negri es uno de los puntales del consorcio que acaba de crearse. Entiende que la marca del consorcio es “una necesidad” para enfrentar a la competencia y que constituye un símbolo que permitirá defender el patrimonio tradicional de San Leucio, localidad famosa por las ricas sedas de primera categoría que en ella se tejen. Los cuatro integrantes del consorcio pertenecen a familias de San Leucio que llevan generaciones dedicadas a la industria de la seda y son los únicos autorizados a emplear la marca para proteger los tejidos de seda que producen en series únicas para vender al ramo mayorista.

Siempre delante de la competencia

Pese a tratarse de un negocio de pequeñas dimensiones, De Negri & Za.Ma logra mantenerse al frente gracias a sus ambiciosos proyectos. El “Signor” De Negri tiene varios deseos para el futuro, de entre los cuales sobresale el de que se establezcan condiciones de juego más justas para los tejidos importados de Asia, obligando a los fabricantes a respetar las normas técnicas en materia de teñido y de acabado vigentes en Europa y los Estados Unidos, que son más estrictas y, por supuesto, más caras. Desearía que se acabara la costumbre que tienen ahora sus clientes, que le dan la espalda y encargan la reproducción de sus diseños y tejidos en Asia, donde es más barato, aunque la calidad no es la misma; en efecto, la trama y el diseño presentan leves diferencias, aunque muchas veces no está tan seguro de que el público sea capaz de percibirlas. Sin embargo, como buen padre orgulloso, tiene la convicción de que dichas diferencias importan y ahora comienza a pensar que, a no dudarlo, le gustaría que el público supiese que los exclusivos tejidos que compran en las famosas casas de moda fueron confeccionados en los talleres de Gustavo De Negri & Za.MA. ¿No habrá llegado la hora de registrar la marca?

De Colonia Real a marca de calidad

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Monumento a la seda en los jardines del Belvedere. En nuestros días, en el Belvedere se aloja un museo de la seda. El Belvedere y el complejo arquitectónico de San Leucio fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

San Leucio es un pequeño villorrio, de apenas unas calles de extensión, situado en la falda de una colina donde antiguamente se erguía un pabellón de caza real. Sin embargo, lo que le falta de tamaño, le sobra en historia y en prestigio. San Leucio posee una rica herencia gracias a la confección de exclusivos tejidos de seda hechos a medida para cada cliente, reputación de buen hacer que las familias fundadoras buscan proteger creando una marca colectiva para la localidad.

En 1750, el Rey Carlos VII de Nápoles, de la dinastía borbónica española, escogió el villorrio de San Leucio para poner a prueba allí un modelo de producción. Transformó el real pabellón de caza, el Belvedere, en un complejo destinado a fabricar seda, al que se dotó de factorías, viviendas para los trabajadores e, inclusive, una escuela para los hijos de éstos, la primera que hubo en Italia. El proyecto del Rey consistía en crear una estructura productiva de tipo vertical que comprendiese desde el capullo de seda hasta el artículo terminado, lo mejor que pudiera ofrecer la Europa de esos tiempos. Buscó los medios más modernos y contrató a los mejores artesanos y los llevó a San Leucio: fabricantes de brocados de Lyon, hilanderos de Milán, especialistas en la fabricación de seda de la Toscana, etcétera.

En 1789, por Real Edicto del Rey Fernando IV, hijo de Carlos VII, se establece en San Leucio la “Real Colonia de Hiladores de Seda”, y se la dota de un estatuto propio. Los integrantes de la Colonia gozaban de privilegios especiales, un moderno régimen de seguridad social, amén de enseñanza obligatoria para los niños mayores de seis años de edad. Se abolió el régimen de la dote y se prohibió que los padres se inmiscuyeran en la vida amorosa de los hijos, salvo una única limitación: podrían casarse exclusivamente quienes estuviesen en condiciones de trabajar la seda. De esa forma, se aseguraba que el oficio pasase de una generación a la siguiente.

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Así nació la fama de buen hacer que ostenta San Leucio. La preocupación por la calidad se mantuvo después de que la industria fuera privatizada y se convirtiera en empresa familiar en el siglo XIX. Para conservar el prestigio conseguido por las hilanderías de seda de San Leucio se decidió crear la marca colectiva denominada “ the San Leucio Textile Art Innovation”.

El consorcio que explota esta nueva marca de calidad prevé que se comenzará a emplear en 2009. En el modelo de producción vertical instituido por el Rey, los tejidos especiales salidos de los telares de San Leucio se vendían no al público en general, sino a los fabricantes de artículos. Dicha tradición se mantiene igual. La marca colectiva San Leucio Textile Art Innovationfue concebida exclusivamente para la industria mayorista del tejido de seda. La marca figurará en el borde de los cortes de tela fabricados por encargo y que se venderán directamente a los decoradores de interiores más famosos del mundo entero.

 

Por Sylvie Castonguay, Redacción de la Revista de la OMPI, División de Comunicaciones y Sensibilización del Público

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