Transferencia de tecnología en la NASA: con los pies en la Tierra

Junio de 2022

Por James Nurton, escritor independiente

SHINE (Beyond Limits): El sistema SHINE (Spacecraft Health
Inference Engine), desarrollado por el Laboratorio de Propulsión
a Chorro de la NASA, demostró su valía por primera vez cuando
descubrió una anomalía en el sistema de telemetría de la nave
Voyager justo antes de su encuentro con Neptuno en 1989.
Desde entonces, esta herramienta de software se ha utilizado
para hacer un seguimiento del estado de un buen número
de sistemas de la NASA. (Foto: Cortesía de la NASA)

El programa de transferencia de tecnología de la NASA, ampliamente consolidado, está expandiéndose para apoyar a las empresas emergentes y a un mayor número de empresarios, lo que está permitiendo que asistamos a una transformación de productos, desde bicicletas hasta dispositivos médicos, gracias a las invenciones de la era espacial.

En 2022, una empresa emergente estadounidense denominada The SMART Tire Company lanzará un tipo de neumático completamente nuevo para bicicletas de montaña. Fabricado a base de una aleación de níquel y titanio, el neumático METL funciona sin aire y es superelástico: durará mucho más que los neumáticos de caucho convencionales, no se pinchará nunca y generará muchos menos desechos.

Ahora bien, la tecnología que está detrás del neumático METL no procede de un fabricante de neumáticos ni de automóviles, sino que se desarrolló en el Centro de Investigación Glenn de la NASA, en Cleveland (Estados Unidos). La idea de un neumático sin aire se remonta al róver lunar de la década de 1960. En desarrollo desde entonces, también se utilizará en el Fetch Rover que volará a Marte en 2026.

La NASA sabía que los vehículos terrestres también podrían utilizar la tecnología radial de aleación con memoria de forma (SMART, por sus siglas en inglés), y la puso a disposición para la concesión de licencias. En 2020, los fundadores de The SMART Tire Company, Brian Yennie y Earl Cole, entraron en el programa Startup Studio de la NASA y obtuvieron una licencia de una patente de la Agencia para fabricar neumáticos de bicicleta. “Se trata de una evolución sensacional de la tecnología”, dice Daniel Lockney, ejecutivo del programa de transferencia de tecnología en la sede de la NASA en Washington, DC. “La empresa se ha trasladado ahora a Akron (Ohio) y tienen previsto seguir expandiéndose”.

La Ley nacional de aeronáutica y el espacio de 1958 obliga a divulgar todos los avances científicos y tecnológicos en beneficio público.

Darryl Mitchell, Jefe de la Oficina de Transferencia de Tecnología del Centro Espacial Goddard

Vino del espacio ultraterrestre

La transferencia de tecnología ha sido un aspecto central de la misión de la NASA desde su creación. Como señala Darryl Mitchell, Jefe de la Oficina de Transferencia de Tecnología del Centro Espacial Goddard: “La Ley nacional de aeronáutica y el espacio de 1958 obliga a divulgar todos los avances científicos y tecnológicos en beneficio público”. Actualmente, la NASA dispone de un amplio programa de transferencia de tecnología en sus 10 centros de campo, explica Mitchell: “El programa fomenta la promoción de la Agencia, genera puestos de trabajo y crea una vía de futuro para determinadas tecnologías”.

Con unos 11.000 científicos e ingenieros, la NASA es uno de los motores de la innovación más productivos del mundo. Mediante su programa de transferencia de tecnología se extraen unas 1.600 nuevas tecnologías al año con diversas aplicaciones. En Goddard, por ejemplo, según el Sr. Mitchell, una gran parte de la investigación se centra en sensores y detectores, que posteriormente pueden transferirse al diagnóstico médico.

Desde las primeras expediciones humanas al espacio, los astronautas siempre han llevado cámaras para registrar la experiencia y mostrarla a todo el mundo en la Tierra. Aquí un astronauta se hace un autorretrato durante un paseo espacial. (Foto: Cortesía de la NASA)

La NASA es la única agencia federal de los Estados Unidos que ofrece detalles de toda su cartera de propiedad intelectual en un portal web donde se pueden hacer búsquedas: hay unas 1.500 patentes activas, de las cuales unas 1.100 están disponibles para la concesión de licencias (el resto se conceden en su mayoría en condiciones de exclusividad). En el ejercicio fiscal 2021, firmó más de 200 acuerdos de concesión de licencias de patentes, la mayor cifra de su historia.

El Sr. Lockney asumió la dirección del programa en 2011. Una de sus iniciativas fue simplificar y unificar las políticas y procesos de transferencia de tecnología de los 10 centros de campo. Para lograr esto, la NASA desarrolló la herramienta NASA Technology Transfer System, que consiste en un proceso de varios pasos que deben seguir las invenciones, y que comprende dos exámenes independientes: una entrevista en profundidad con el inventor y una evaluación, que puede incluir un estudio de alcance en la industria sobre las posibles aplicaciones. Solamente cuando se completa el proceso satisfactoriamente puede presentarse una solicitud de patente.

La consecuencia es que la NASA solicita un número relativamente pequeño de patentes (unas 80 al año) teniendo en cuenta la magnitud de su actividad innovadora. “Solo solicitamos patentes con fines de comercialización, no con fines preventivos ni de prestigio”, dice el Sr. Lockney. “Y si no hay un licenciatario, prescindimos de ella”.

Algunas tecnologías procedentes de la NASA

Cámaras de teléfono: Las cámaras digitales de todos los teléfonos inteligentes proceden fundamentalmente del desarrollo de un sensor ideado por el científico de la NASA Eugene Lally en 1965, que convierte los fotones en electrones que, a su vez, pueden transformarse en imágenes. La tecnología se utilizó originalmente en satélites y posteriormente se concedieron licencias a Nokia y otros fabricantes de teléfonos.

Gafas de sol: Los cristales que filtran la luz ultravioleta se desarrollaron para proteger a los trabajadores de la NASA ante destellos, haces láser y chispazos de soldadura en el espacio y en la Tierra.

Respiradores: Cuando estalló la pandemia de COVID-19, los ingenieros de la NASA del Laboratorio de Propulsión a Chorro desarrollaron la tecnología de intervención de ventilación accesible localmente (VITAL, por sus siglas en inglés). El prototipo estuvo listo en tan solo 37 días. La NASA ha concedido licencias gratuitas a más de 36 empresas, incluidas algunas del Brasil y la India.

Engranajes de vidrio metálico (Amorphology): Aunque el róver Curiosity de la NASA representaba la vanguardia de la robótica de la agencia espacial cuando llegó a Marte en 2012, tiene que dedicar unas tres horas a calentar los lubricantes de sus engranajes cada vez que sale a recorrer la superficie del planeta. Para ayudar a los futuros róveres a ahorrar tiempo y energía, la NASA ha invertido en vidrio metálico masivo para engranajes que no requieren lubricación. (Foto: Cortesía de la NASA)

Despega la concesión de licencias para empresas emergentes

Una de las iniciativas recientes que más éxito ha tenido gracias a la unificación de los procesos en todos los centros ha sido la de las licencias para empresas emergentes de la NASA. Las licencias para empresas emergentes son uno de los tres tipos de licencia (los otros son las licencias comerciales normales y las licencias de evaluación) que pueden solicitarse en el sitio web de la NASA.

Las licencias estándar para empresas emergentes están disponibles de forma no exclusiva para las empresas creadas con el fin de comercializar la tecnología de la NASA. No hay pagos por adelantado ni tasas mínimas durante los tres primeros años. Una vez que la empresa empieza a vender un producto, se aplica una regalía tipo del 4,2%.

En los últimos cinco años, el programa de licencias para empresas emergentes ha concedido licencias de patentes a más de 100 empresas emergentes a lo largo y ancho de los Estados Unidos. Pero sus ventajas no acaban ahí, dice el Sr. Mitchell: “Incluso si una empresa no cumple los requisitos para obtener una licencia para empresas emergentes, podemos llegar a un acuerdo con ella. El objetivo general es agilizar el proceso de concesión de licencias y facilitarlo a las pequeñas empresas”.

El programa simplifica el proceso de transferencia de tecnología, lo que significa que las empresas no se quedan atoradas en las negociaciones y se benefician de unas condiciones que se adaptan a sus circunstancias. En Goddard, en el ejercicio fiscal 2021 se concedieron 21 nuevas licencias, y 6 de ellas fueron licencias para empresas emergentes. “No se trata solo de acceder a la tecnología patentada, sino de ayudar a los empresarios a adquirir las habilidades necesarias para salir adelante”, dice el Sr. Mitchell.

Entre las empresas emergentes que han obtenido licencias de tecnología de la NASA figuran las siguientes:

  • Beyond Limits Corporation, con sede en Thousand Oaks (California), que ha adquirido la licencia de un programa de inteligencia artificial y un software de comprensión del lenguaje del Laboratorio de Propulsión a Chorro para focalizar la publicidad en línea.
  • TellusLabs, con sede en Boston (Massachusetts), que ha desarrollado un modelo de predicción de cosechas que combina datos de imágenes de la Tierra procedentes de satélites construidos en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard con datos históricos, modelos meteorológicos y otra información.
  • Amorphology Inc, con sede en Pasadena (California), que fue fundada por un pionero de los metales vítreos y la impresión 3D en metal del Laboratorio de Propulsión a Chorro. Tiene licencias exclusivas de propiedad intelectual de la NASA y de Caltech relacionadas con nuevas aleaciones metálicas (también conocidas como metales amorfos) y produce engranajes robustos y otras piezas metálicas.

Las licencias para empresas emergentes forman parte de un conjunto de actividades que está llevando a cabo la NASA para acercarse a los empresarios. Entre ellas se encuentra la iniciativa NASA Startup Studio, que organizó FedTech (una organización que pone en contacto a los empresarios con las tecnologías de los laboratorios federales) el verano pasado y que dio lugar a la creación de la empresa The SMART Tire Company, y los Commercialization Training Camps, en los que deportistas profesionales participan en sesiones de motivación con empresarios. La NASA también colabora estrechamente con universidades y escuelas de administración de empresas, por ejemplo, proporcionando tecnología representativa para que los estudiantes la utilicen como estudios de casos para crear empresas.

Después de ensayar un prototipo de respirador desarrollado por el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, los médicos del Departamento de Anestesiología y del Laboratorio de Simulación Humana de la Escuela Icahn de Medicina en Monte Sinaí, Nueva York, dan su visto bueno. Desarrollado en respuesta al brote de coronavirus, el dispositivo, denominado VITAL (Ventilator Intervention Technology Accessible Locally), requiere muchas menos piezas que los respiradores tradicionales, lo que abarata su construcción y lo hace ideal para una fabricación rápida. En la cama se encuentra un simulador de paciente humano utilizado para probar el dispositivo. (Foto: Icahn School of Medicine at Mount Sinai, Nueva York y NASA/JPL-Caltech)

Estas actividades han ido acompañadas de un cambio de enfoque, dice el Sr. Mitchell: “Hemos visto un cambio en los últimos años. Hicimos mucho marketing externo, pero los resultados no estuvieron a la altura del esfuerzo. Ahora estamos más centrados en la comercialización directa y la entrega al cliente”. Ello incluye la promoción del programa de transferencia de tecnología, ayudar a los licenciatarios a que hablen de lo que están haciendo y la divulgación totalmente digital.

Llegar más lejos

El Sr. Lockney cree que todavía hay que hacer más para desarrollar el potencial de las invenciones, sobre todo para llegar a los grupos infrarrepresentados (como las instituciones minoritarias y las comunidades de nativos americanos) y a las zonas que están más alejadas de los centros de campo de la NASA. “Queremos crear más diversidad. Las universidades y las escuelas de administración de empresas son una oportunidad perfecta”, afirma.

Otra posible esfera de crecimiento es la colaboración internacional. Aunque el programa de empresas emergentes se centra en los Estados Unidos, la NASA concede licencias a empresas en el extranjero (excepto cuando existen restricciones a la exportación de la tecnología). Pero por razones presupuestarias, la NASA rara vez presenta solicitudes de patente fuera de los Estados Unidos, por lo que espera que las empresas no nacionales se incorporen en una fase inicial y paguen las tasas de presentación internacional con arreglo al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) (lee el recuadro) u otras tasas de solicitud.

Uno de los problemas a los que se enfrenta la NASA en materia de transferencia de tecnología es el creciente papel del software en las invenciones. Alrededor de la tercera parte de las invenciones de la NASA son programas informáticos y, en tanto que agencia gubernamental federal, no puede poseer derechos de autor sobre ellos. Salvo que existan restricciones o problemas de propiedad, el software está disponible como código abierto. “Eso significa que puede utilizarse comercialmente, pero no se puede vender. Por tanto, frena su comercialización, pero no impide que se utilice la tecnología”, dice el Sr. Lockney.

El cielo es el límite

A diferencia de muchos programas de transferencia de tecnología, la NASA no se mueve principalmente por los ingresos, aunque las regalías revierten en la Agencia y en los inventores a título individual. Por el contrario, la prioridad es crear nuevos productos y servicios y facilitar la explotación del potencial de las tecnologías. Esto, a su vez, aporta beneficios posteriores, como ingresos para las empresas y creación de empleo, así como mejoras a largo plazo en la calidad de vida y el medio ambiente.

Esta imagen, captada por el Landsat 8 y procesada por TellusLabs, muestra Nueva Orleans a lo largo del Golfo de México. Los campos agrícolas, en su mayoría de caña de azúcar, pueden verse a lo largo de las orillas del Mississippi en rosa claro y azul. También se aprecian los remolinos de sedimentos en el lago Pontchartrain al norte y la pérdida de tierras costeras al sur y al este de la ciudad. (Foto: Cortesía de la NASA)

“Queremos dar a conocer la tecnología para que la gente pueda dar libre curso a su creatividad con ella”, dice el Sr. Mitchell. “En la NASA tenemos muchos inventos notables, pero no siempre es evidente cuál puede ser su aplicación comercial. Podría ser algo completamente diferente a lo que estamos haciendo con ello”. En algunos casos, la tecnología puede estar 5, 10 o incluso 15 años por delante de su tiempo y puede que requiera un desarrollo importante para ponerla en el mercado.

“En la NASA hay personas realmente ingeniosas que trabajan en campos muy complejos, y están obsesionadas con la misión de la Agencia y con el espacio”, dice el Sr. Lockney. “En definitiva, lo que queremos es extraer el mayor número posible de tecnologías de los laboratorios y que los nuevos productos y servicios lleguen al mercado como resultado de la I+D de la NASA”.

Acerca del Tratado de Cooperación en materia de Patentes

El Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) ofrece a los inventores y a las empresas una vía costoeficaz y simplificada para proteger sus innovaciones en múltiples mercados. Al presentar una solicitud internacional de patente en el marco del PCT, los solicitantes pueden pedir simultáneamente protección para una invención en más de 150 países.

El PCT también ayuda a las oficinas de patentes a tomar sus decisiones sobre la concesión de patentes y facilita el acceso público a una gran cantidad de información técnica relacionada con esas invenciones a través de PATENTSCOPE.

Enlaces

El propósito de OMPI Revista es fomentar los conocimientos del público respecto de la propiedad intelectual y la labor que realiza la OMPI, y no constituye un documento oficial de la Organización. Las denominaciones empleadas en esta publicación y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no entrañan, de parte de la OMPI, juicio alguno sobre la condición jurídica de ninguno de los países, territorios o zonas citados o de sus autoridades, ni respecto de la delimitación de sus fronteras o límites. La presente publicación no refleja el punto de vista de los Estados miembros ni el de la Secretaría de la OMPI. Cualquier mención de empresas o productos concretos no implica en ningún caso que la OMPI los apruebe o recomiende con respecto a otros de naturaleza similar que no se mencionen.