Mejorar los medios de vida con una tecnología revolucionaria para la cosecha del arroz

Los pequeños agricultores de arroz de Ghanapdf carecen de material agrícola e infraestructura para su maquinaria. Consciente de la necesidad de equipos de recolección más eficaces, el joven emprendedor John Wobil ha desarrollado una trilladora de arroz multifásica que permite a los agricultores de la región de Adansi Asarekrom en Ghana cosechar sus cultivos con mayor eficacia. Su invento está reforzando la seguridad alimentaria en toda la región al ofrecer a más de 220 pequeños agricultores locales una técnica de trilla del arroz más eficiente, la cual está mejorando el rendimiento de sus cosechas y medios de vida.

Con su tecnología de trilla multifásica, el ingeniero eléctrico John Wobil, graduado de la Universidad Kwame Nkrumah de Ciencia y Tecnología, trabaja para mejorar el rendimiento de los cultivos de arroz en la región de Adansi Asarekrom (Ghana). (Foto: Cortesía de Wobil Technologies)

En 2020, Ghana produjo 973.000 toneladas de arroz. Se calcula que para un 40% de los pequeños agricultores del país, la producción de arroz es su principal fuente de ingresos. Estos pequeños agricultores suelen emplear métodos de cultivo tradicionales que causan importantes pérdidas tras la cosecha y tienen graves consecuencias para la seguridad de sus medios de vida.

“El ecosistema agrícola de Ghana adolece de obsolescencia debido al uso de métodos agrícolas tradicionales que reducen la productividad, retrasan las actividades agrícolas y, en la mayoría de los casos, provocan enormes pérdidas tras la cosecha”, explica John Wobil, cofundador de Wobil Technologies Limited. Wobil tiene la firme determinación de transformar el sector agrícola de su región mediante el desarrollo de la tecnología agrícola.

Habiendo crecido en una zona rural de Ghana, Wobil fue testigo de primera mano de los retos asociados a la trilla tradicional del arroz. “Es un proceso agotador, hostil en cuanto al género y que lleva mucho tiempo”, dice. “Desde pequeño veía a mis padres y a otros agricultores realizar actividades agrícolas tradicionales, especialmente la trilla del arroz, un proceso lento y laborioso que frena la productividad. En aquel entonces no conocían una solución mejor para mejorar este proceso”, explica.

En 2019, en un intento de ofrecer a los agricultores locales una solución más eficiente y menos laboriosa, Wobil se juntó con su hermano Gabriel para crear una trilladora de madera. “Desarrollamos una trilladora de madera y la utilizamos para dar servicio a más de 50 pequeños arroceros de la región, y procesamos 26 toneladas de arroz, con una capacidad de trilla de 125 a 350 kilogramos por hora”, explica.

Aunque la trilladora funcionaba más lento de lo esperado, los hermanos fueron animados por los agricultores y por su evidente disposición a pagar por utilizar el invento. Ello les llevó a perfeccionar su invento y a concebir su trilladora multifásica de alto rendimiento, que empezaron a usar en 2021.

La nueva trilladora multifásica ofrece una mayor capacidad de aventamiento que la trilladora de madera y rompe menos del 0,3% de los granos incluso funcionando a alta velocidad. También es más fácil de transportar. “Nuestra trilladora multifásica trilla entre 750 y 1.300 kilogramos por hora. Reduce las pérdidas de arroz y ha prestado servicio a más de 220 pequeños productores de arroz”, explica Wobil, que señala que la trilladora redujo las pérdidas posteriores a la cosecha del 46,09% en 2021 al 11,26% en 2022.

La empresa ofrece ahora a los arroceros locales tanto la trilladora de madera como la trilladora multifásica.

Video: John Wobil es el ganador del segundo premio del Concurso de Video para Jóvenes con motivo del Día Mundial de la Propiedad Intelectual 2022. En su video analiza el impacto de la trilladora en las cosechas de arroz locales.

Wobil cree que la innovación y la tecnología son cruciales para aumentar el rendimiento de los cultivos, mejorar la eficiencia de los procesos agrícolas y maximizar las ganancias económicas de los agricultores locales. “Veo un futuro apasionante con el avance de tecnologías de mecanización que repercutirán positivamente en la vida de las personas, especialmente en el sector agrícola”, afirma.

Hasta la fecha, Wobil Technologies ha obtenido ayuda financiera de dos fuentes. Esta inyección de fondos permite a la empresa proseguir su labor de desarrollo de maquinaria agrícola para los pequeños agricultores locales. “Obtuvimos una subvención del programa de becas de la Fundación Mastercard en la Universidad de Ciencia y Tecnología Kwame Nkrumah y utilizamos el dinero para financiar el prototipo de la trilladora de arroz multifásica y para comprar un triciclo que nos permitiera transportar la máquina a varias explotaciones arroceras”, explica Wobil.

La empresa también se benefició económicamente al resultar ganadora en la edición de 2022 de la Competición Virtual de Empresas de la Región de África. Estos fondos están permitiendo la introducción de nuevas mejoras en la trilladora multifásica.

Pensando en la PI para la tecnología agrónoma

La trilladora de arroz multifásica de Wobil Technologies
tiene una gran capacidad de aventamiento y puede
transportarse fácilmente en triciclo. Hasta la fecha, 220
pequeños agricultores se han beneficiado de su uso.
(Foto: Cortesía de Wobil Technologies)

La falta de financiación y de recursos para apoyar a las empresas emergentes de Ghana ha supuesto un gran reto en la trayectoria empresarial de Wobil. “Ojalá hubiera conocido algunos viveros de empresas cuando creamos la empresa, ya que me habrían facilitado herramientas y medios para mejorar el rendimiento de nuestra trilladora de madera. También nos habría ayudado a desarrollar una versión mejor de la trilladora multifásica”, dice Wobil, que actualmente recibe asesoramiento empresarial y apoyo técnico del Centro de Desarrollo Empresarial de la Universidad de Ciencia y Tecnología Kwame Nkrumah (CBD y KNUST, por sus siglas en inglés), en Kumasi (Ghana).

Wobil explica que no sabía nada sobre propiedad intelectual (PI) cuando se puso a desarrollar su tecnología. “No sabía nada de la PI. Compartí mi trabajo con un posible socio externo, que pensé que podría ayudarme, sin tomar ninguna medida de precaución. Incluso les mostré algunas características técnicas en mi ordenador, que podrían haber robado. Lo hice con confianza, pero ahora me doy cuenta de que un enfoque menos arriesgado habría sido proteger mi trabajo con la PI”, dice.

“Ahora me aseguro de adquirir los derechos de PI antes de divulgar cualquier información técnica al público. Esto me permite evitar que la gente copie o haga ingeniería inversa de la tecnología que desarrollo”, explica.