La literatura todavía puede cambiar el mundo

Junio de 2020

Por Michiel Kolman*, vicepresidente principal de Relaciones con la Industria de la Información de la editorial Elsevier

*Michiel Kolman también es enviado presidencial para la diversidad y la inclusión en la Unión Internacional de Editores, miembro de la Junta del Consorcio de Libros Accesibles y copresidente de Workplace Pride.

La palabra escrita en su forma más básica permite trasladar el conocimiento desde las ideas de un autor directamente hasta el corazón y la mente de los lectores de todo el mundo. La literatura ha transformado la sociedad durante siglos, y en 2020 la necesitamos –a ella y a los editores– más que nunca.

En particular, las pequeñas y nuevas editoriales, que a menudo están dirigidas por mujeres, están demostrando ser más innovadoras y abiertas a desafiar el statu quo, pues publican obras que van más allá de los títulos habituales y ofrecen una plataforma para las nuevas voces. (Fotografía: OMPI/E.Berrod)

La industria editorial, que tiene la responsabilidad de orientar el discurso público en temas que van desde el cambio climático hasta la salud mental, impulsa la transformación. Los editores son agentes del cambio y existen buenas razones por las que todavía son necesarios en el mundo moderno.

Agentes del cambio

La industria editorial está a la vanguardia de las iniciativas para promover la diversidad y la inclusión. En mi calidad de enviado presidencial para la diversidad y la inclusión en la Unión Internacional de Editores (UIE), observo que la industria editorial adopta cada vez más estos ideales, lo cual es positivo. Es importante que todas las personas en el sector editorial se sientan bienvenidas e incluidas.

PublishHER es una iniciativa promovida por la industria y encabezada por la vicepresidenta de la UIE, Bodour Al Qasimi, una de las impulsoras del desarrollo de la industria editorial en el mundo árabe. La iniciativa es un ejemplo notable de la actividad de la industria para promover la igualdad de género. Mediante PublishHER, editoras destacadas hacen un llamamiento para acabar con los desequilibrios de género que tan arraigados están en la industria y para impulsar una agenda internacional para el cambio.

Los editores son agentes del cambio y existen buenas razones por las que todavía son necesarios en el mundo moderno.

Ahora bien, además de ser la actitud correcta, existen motivos económicos evidentes para apoyar la diversidad y la inclusión. Las empresas que defienden la diversidad y facilitan la inclusión obtienen un rendimiento financiero significativamente mejor. Las empresas dirigidas por equipos directivos que no reflejan la diversidad de las sociedades actuales, por ejemplo en relación con el género o el origen étnico, lo pagan con un rendimiento económico deficiente.

Los datos de los países del norte muestran que la industria editorial está avanzando considerablemente en lo que respecta a la diversidad de género. Por ejemplo, los datos de la Asociación de Editores del Reino Unido muestran que en el sector editorial trabajan más mujeres que hombres. Lo que es más importante, las mujeres ocupan el 54% de los puestos de liderazgo y de alta dirección. La situación en torno al origen étnico resulta más complicada, ya que ha sido difícil atraer y retener a las personas pertenecientes a minorías étnicas.

Respecto a los países del sur, no resulta fácil encontrar datos fiables, pero existen numerosos indicios de que un gran número de mujeres, como la editora marroquí de libros infantiles Amina Hachimi Alaoui, están creando sus propias editoriales. Las pequeñas y nuevas editoriales, en particular, están demostrando ser más innovadoras y estar dispuestas a desafiar el statu quo, pues publican obras que van más allá de los títulos habituales y ofrecen una plataforma para las nuevas voces del mundo de la literatura y la cultura. Entre esas voces hay cada vez más mujeres, lo que ilustra muy bien cómo la diversidad y la inclusión contribuyen al cambio social y cultural.

Los editores integran cada vez más la diversidad y la inclusión en el contenido que publican. Los editores de libros infantiles transmiten historias sobre familias que no siempre siguen el modelo tradicional pero donde los niños tienen la oportunidad de aceptar su propia identidad en un mundo cada vez más diverso y progresista. Existen ejemplos excelentes de libros infantiles que presentan una variedad de configuraciones familiares. También se celebra que los niños acepten su identidad verdadera aunque no coincida con el rol de género habitual determinado por el sexo biológico. La tendencia hacia la expresión de la propia identidad en la literatura infantil se refleja muy bien en el libro Julián es una sirena, que recabó un éxito destacado en la Feria del Libro Infantil de Boloña en 2019. Más recientemente, la casa editorial sueca Olika ha impulsado la igualdad de género con sus libros sobre las principales estrellas del fútbol femenino en Suecia.

El Club de Lectura de los Objetivos de Desarrollo Sostenible

También en el ámbito de los libros infantiles, los editores orientan el futuro de los niños sobre la base de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). La UIE se enorgullece de haber creado, junto con las Naciones Unidas y el apoyo de otros muchos agentes del ecosistema literario, el Club de Lectura de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Durante 17 meses, se publican mensualmente recomendaciones de libros por cada uno de los 17 ODS en todos los idiomas oficiales de las Naciones Unidas (árabe, chino, español, francés, inglés y ruso). Se trata de libros sobre los temas de los ODS para niños de edades entre los 6 y los 12 años. Así, un niño en Perú puede leer libros en español sobre la igualdad de género (ODS 5) y una niña en China puede leer en chino sobre el agua limpia y el saneamiento (ODS 6).

Debo admitir que estoy orgulloso de esta iniciativa impulsada durante mi presidencia de la UIE. Es un excelente ejemplo de que los editores son agentes de cambio e invierten activamente en las generaciones venideras.

El Consorcio de Libros Accesibles

Los editores también están a la vanguardia de la labor de aumentar el número de libros disponibles en los formatos necesarios para los cientos de millones de personas ciegas o con discapacidad visual de todo el mundo, mediante su participación activa en el Consorcio de Libros Accesibles (ABC). En otoño del 2019, Hachette Livre se convirtió en el 100.º signatario de la Carta del ABC y confirmó su compromiso con la creación de productos plenamente accesibles para todos los usuarios.

El ABC es una alianza público-privada encabezada por la OMPI que reúne a los principales actores, entre ellos los editores, con el objetivo de aumentar en todo el mundo el número de libros disponibles en formatos accesibles como el braille, el audio, el texto electrónico o los tipos de imprenta grandes, y ponerlos a disposición de las personas con dificultad para acceder al texto impreso.

El Club de Lectura de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (#SDGBookClub), impulsado por la UIE y las Naciones Unidas con el apoyo de varias otras organizaciones, ayuda a los niños a aprender sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Personas de todo el mundo celebran reuniones del Club de Lectura de los ODS. Miembros de la Fundación BrainGyan del Club de Lectura de los ODS (arriba). (Fotografía: www.braingyanfoundation.in/projects/education-projects/).

La innovación en la edición

Los editores siempre han apostado por la innovación, y siguen haciéndolo. Actualmente, esto se manifiesta en el modo en el que los editores científicos, técnicos y médicos (STM, por sus siglas en inglés) adoptan cada vez más la tecnología de cadena de bloques y la inteligencia artificial (IA) en sus operaciones. Por ejemplo, Springer Nature ha elaborado y publicado el prototipo de un libro innovador creado mediante un algoritmo de aprendizaje automático que se ha desarrollado con la colaboración del Laboratorio de Lingüística Computacional Aplicada de la Universidad Goethe en Alemania. Además, en Elsevier utilizamos la IA para extraer la información relevante para, por ejemplo, un médico en la sala de emergencias.

En realidad, si bien muchos editores toman como base el contenido de alta calidad que publican desde hace decenios, si no más, en la actualidad recurren a empresas de inteligencia de datos para elaborar análisis que, en combinación con su contenido, pueden ayudar a los profesionales médicos a adoptar decisiones más rápidamente y apoyar a los científicos mediante la mejora de sus capacidades de investigación.

Nos encontramos en un período singular en el que la mayor parte de las principales casas editoriales STM están dirigidas por mujeres, una situación que hace pocos años era inimaginable. A excepción de Wolters Kluwer, hasta ahora los directores generales del amplio número de empresas editoriales del ámbito científico eran hombres, pero en la actualidad esto ya no es así.

El Club de Lectura de los ODS (#SDGBookClub) ayuda
a los niños a aprender sobre los Objetivos de Desarrollo
Sostenible.

Los editores también son agentes del cambio en lo concerniente a la lucha por la libertad de publicación, que es uno de los dos pilares fundamentales de la UIE. Trabajamos para acabar con la censura y acompañamos a nuestros compañeros editores cuando deben defenderse de un ataque por lo que han publicado. Es nuestra responsabilidad y deber como editores apoyar la libertad de publicación en cualquier lugar y siempre que podamos.

Por último, los editores también impulsan el cambio en lo que se refiere al derecho de autor, que es el segundo pilar fundamental de la UIE. El derecho de autor debe actualizarse y adaptarse a la era digital. Dicho esto, debe admitirse que la innovación en la industria editorial es posible gracias al derecho de autor. Asimismo, ha de reconocerse que el derecho de autor protege el ecosistema en el que los editores pueden divulgar información fiable en los ámbitos de la salud y la investigación. Esto reviste aún más importancia en la actualidad, durante la pandemia del coronavirus, cuando es más necesario que nunca contar con información de confianza en la que se puedan basar las políticas públicas. En estos tiempos, la fiabilidad de la información, protegida por el marco del derecho de autor, puede suponer una diferencia real entre las políticas internacionales y nacionales eficaces y las ineficaces. Una información fidedigna impulsada por el derecho de autor puede, efectivamente, significar la diferencia entre la vida y la muerte. Por lo tanto, la función de los editores de garantizar un contenido fiable es ahora más importante que nunca.

Un marco sólido de derecho de autor es esencial para proteger un ecosistema editorial en el que pueda prosperar la diversidad. Un ecosistema en el que las editoras de los países del sur puedan acceder al mercado y publicar obras literarias novedosas, pioneras e incluso, a veces, controvertidas. En un contexto así, puede publicarse poesía portuguesa junto a obras de ficción finlandesas, en una celebración de la diversidad de temas, asuntos, autores y lectores. Puede que estos libros no sean superventas, pero deben publicarse por razones que superan los intereses económicos. Es posible también que se trate de libros controvertidos que estén sometidos a censura en algunos países pero que son buenos ejemplos del porqué de la lucha por la libertad de publicación. Por estos motivos, un marco sólido de derecho de autor es inseparable de la innovación, la diversidad, la inclusión y la libertad de publicación.

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