Inteligencia artificial: la nueva electricidad

junio de 2019

Por Catherine Jewell, División de Publicaciones, OMPI

El informático británico Andrew Ng es un eminente pensador en el campo de la inteligencia artificial (IA) y ha sido pionero en su aplicación durante muchos años. Fundó el proyecto Google Brain (cerebro de Google), se desempeñó como jefe científico en Baidu y cofundó la plataforma de aprendizaje en línea Coursera. En la actualidad, además de su labor académica en la Universidad de Stanford (Estados Unidos), el Sr. Ng dirige dos empresas emergentes: Landing AI, que trabaja con empresas para adoptar la IA, y deeplearning.ai, que es una empresa de formación en el ámbito de la IA. El Sr. Ng habló recientemente con la Revista de la OMPI acerca del poder transformador de la IA y las medidas necesarias para garantizar que la IA vaya en beneficio de todos.

“Para que la IA alcance todo su potencial, los gobiernos deben tener presente la protección de los ciudadanos, dando cabida igualmente a la innovación positiva que puede aportar la IA”, señala Andrew Ng. (Foto: © NVIDIA Corporation)

¿Por qué atrae tanta atención la IA?

La IA es la nueva electricidad. Transformará todos los sectores de actividad y creará un ingente valor económico. La tecnología del tipo del aprendizaje supervisado es una tecnología de automatización doblemente potente. Resulta muy eficaz en la automatización de tareas y tendrá repercusiones en todos y cada uno de los sectores, desde la sanidad hasta la industria manufacturera, la logística y el comercio minorista.

Cuando habla de IA, ¿a qué se refiere exactamente?

Gran parte del valor económico generado por la IA hoy en día está impulsado por el “aprendizaje supervisado”, que resulta muy útil a la hora de interpretar los datos de entrada y los resultados de salida simples, o respuestas de A a B, y analizarlos. Cuando se asocian muchos pares de datos de entrada y de salida, tiene lugar lo que denominamos aprendizaje profundo. El aprendizaje profundo da excelentes resultados en el reconocimiento de imágenes, el reconocimiento del habla y el tratamiento del lenguaje natural. En la actualidad, la aplicación más lucrativa de la tecnología probablemente consista en determinar si los consumidores harán clic en un anuncio. Las grandes plataformas en línea están empleando esta tecnología con el propósito de crear un enorme valor económico.

Sin embargo, el aprendizaje supervisado y otras técnicas de IA pueden hacer mucho más. Por ejemplo, permiten introducir la imagen por satélite de una zona y generar un resultado de salida que indique si esa zona está asolada por la pobreza y si necesita más recursos. También permiten introducir los datos de una ciudad y generar un resultado de salida que detecte las zonas con mayor riesgo de fugas de gas o, incluso, construir modelos de cambio climático más precisos. Los sectores como la agricultura, la sanidad y la industria manufacturera albergan un sinnúmero de oportunidades sin explotar en el campo de la IA.

La IA es la nueva electricidad. Tiene el potencial de transformar todos los sectores y crear un ingente valor económico.

A principios de este año, la OMPI presentó el primer informe de su serie “Tendencias de la tecnología” sobre la IA. ¿Qué importancia reviste?

El Informe de la OMPI sobre tendencias de la tecnología ofrece una visión más clara de las tendencias de crecimiento de la IA y de quién está utilizando esta tecnología y en qué partes del mundo. Por ejemplo, el informe indica que, hasta ahora, apenas unas pocas regiones y organizaciones se han centrado en la tecnología de IA. El informe también revela que el aprendizaje profundo es la técnica de mayor trascendencia y crecimiento en el ámbito de la IA. A pesar de que se han hecho grandes progresos en el aprendizaje profundo en cuanto a la recopilación de un mayor volumen de datos y la creación de computadoras más potentes para que pueda funcionar, todavía nos queda un largo camino por recorrer. La puesta a punto de un “aprendizaje no supervisado” eficaz —esto es, un aprendizaje sin datos etiquetados— será sumamente importante.

“Aún no se ha concretizado la mayoría de las invenciones y la mayor parte del valor que está por crear la IA”, apunta Andrew Ng. “Mi consejo a los dirigentes gubernamentales de los países en desarrollo es que se centren en sus puntos fuertes. Por ejemplo, si el país es un gran exportador de café, conviene que trabaje con tecnologías de IA a fin de optimizar la forma en que se cultivan, procesan y exportan los granos de café en ese país. Ello brindará grandes oportunidades para esa economía local.” (Foto: Alamy Stock Photo / © Hero Images Inc.)

En este sentido, ¿entraña la IA algún inconveniente?

La IA afectará a algunos empleos. Para que la IA alcance su pleno potencial, impulse un extraordinario crecimiento económico mundial y que reparta sus frutos equitativamente, es preciso que los gobiernos, los docentes y las empresas trabajen juntos.

¿Qué papel pueden desempeñar los gobiernos para conseguir que la IA cumpla su promesa?

Los gobiernos deben invertir considerablemente en educación para allanar a sus ciudadanos el camino hacia el éxito en este futuro impulsado por la IA. No se trata simplemente de exigir a las personas que trabajen más; se trata de pedirles que estudien más. Tenemos que darles la oportunidad de adquirir las competencias que necesitan en una sociedad impulsada por la IA. Hoy en día, la sociedad necesita más ingenieros de IA, pero también más personal sanitario, cuidadores y enseñantes. También necesita más técnicos en turbinas eólicas. Hay muchas funciones importantes que desempeñar y debemos ayudar a las personas a asumirlas de modo que puedan participar en el apasionante futuro de IA que estamos construyendo. En una época en que la IA está provocando disrupciones en numerosos empleos y sectores, los gobiernos tienen un importante papel que desempeñar en la tarea de ayudar a las personas a tener éxito, contribuir a esta economía impulsada por la IA y cosechar las recompensas derivadas de ello.

Si los gobiernos, las universidades y las empresas colaboran con el fin de fomentar la educación y la innovación, todos los países y personas tendrán oportunidades prácticamente ilimitadas de formar parte de esta nueva economía de la IA.

¿Deben los gobiernos regular la IA?

Será importante contar con una regulación rigurosa. Para que la IA alcance todo su potencial, los gobiernos deben tener presente la protección de los ciudadanos, dando cabida igualmente a la innovación positiva que la IA puede aportar. Tomemos, por ejemplo, la nueva empresa estadounidense Zipline, que utiliza drones, es decir, aviones controlados por computadora, para transportar sangre. Una de las principales razones por las que Zipline puso en marcha su servicio de drones en Ruanda fue por la claridad normativa que existía en el país. Lo que estamos viendo con el tiempo es que los gobiernos con políticas más meditadas que contemplan la incorporación de las innovaciones de la IA a sus economías generarán valor para sus ciudadanos con mayor rapidez y contribuirán, por tanto, al crecimiento de sus economías.

Acerca del Informe de la OMPI sobre tendencias de la tecnología (2019): La inteligencia artificial

El Informe de la OMPI sobre tendencias de la tecnología ofrece una base de información común en materia de IA a las instancias encargadas de formular políticas y de la toma de decisiones en el gobierno, las empresas y las demás instancias que lidian con las ramificaciones de una nueva tecnología que promete transformar muchas esferas de la actividad económica, social y cultural.

Estas son algunas de las conclusiones del informe:

  • Desde la aparición de la IA en la década de 1950 y hasta finales de 2016, los innovadores y los investigadores han presentado casi 340.000 solicitudes de patentes de invenciones relacionadas con ella y han publicado más de 1,6 millones de publicaciones científicas al respecto.
  • La actividad de patentamiento en el ámbito de la IA está aumentando rápidamente: más de la mitad de las patentes publicadas en ese campo lo han sido a partir de 2013.
  • Las empresas constituyen 26 de los 30 principales solicitantes de patentes en el ámbito de la IA, mientras que solo cuatro son universidades o instituciones públicas de investigación.
  • A finales de 2016, la empresa International Business Machines (IBM) (EE. UU.) tenía la mayor cartera de solicitudes de patentes relacionadas con la IA, seguida de Microsoft (EE. UU), Toshiba (Japón), el Grupo Samsung (República de Corea) y el Grupo NEC (Japón).
  • Las instituciones académicas chinas representan las tres cuartas partes de las instituciones de ese ámbito que figuran entre los 30 principales solicitantes de patentes, y la Academia China de Ciencias ocupa el puesto 17.
  • El aprendizaje automático es la técnica de IA que más se menciona en las patentes y figura en más de un tercio de las invenciones catalogadas.
  • El aprendizaje profundo, que es una técnica de aprendizaje automático que incluye sistemas de reconocimiento del habla, es la técnica de IA de más rápido crecimiento.
  • La visión por computadora, que incluye el reconocimiento de imágenes, es la aplicación de IA más popular, mencionada en el 49% de las patentes relacionadas con la IA.
  • El sector del transporte, que abarca los vehículos autónomos, se encuentra entre los campos con mayor índice de crecimiento en relación con la IA.
  • También se ha experimentado un aumento significativo de estos índices en los sectores de las telecomunicaciones, las ciencias médicas y de la vida (especialmente en cirugía robótica y personalización de medicamentos) y los dispositivos personales, la informática y la interacción entre el ser humano y las computadoras.

¿Qué papel pueden desempeñar los docentes?

Necesitamos construir una sociedad de aprendices permanentes en la que actualicemos constantemente nuestras competencias y conocimientos. Gracias a las herramientas y contenidos digitales de aprendizaje disponibles en línea, como los que ofrece Coursera, actualmente muchas más personas adquieren conocimientos de manera mucho más económica de lo que era posible con los modelos didácticos tradicionales de carácter analógico. En Coursera, el 45% de los alumnos pertenecen a economías en desarrollo. Muchas organizaciones están trabajando con ahínco para ofrecer contenido digital a estudiantes de todo el mundo.

Además de los modelos digitales de enseñanza en línea puramente dichos, los modelos de enseñanza semipresenciales son muy prometedores. Con el aprendizaje semipresencial, parte del contenido se imparte en línea, con tiempo de clase reservado para que los estudiantes participen en discusiones más profundas con los profesores o sus compañeros. Si dejamos que las computadoras hagan lo que mejor saben hacer, es decir, registrar y distribuir múltiples tipos de contenido, podemos dotar a los docentes de más tiempo para que impartan conocimientos de una manera mucho más barata y adaptable que con los métodos tradicionales de enseñanza. Espero que las instituciones de enseñanza de todo el mundo adopten ideas como el aprendizaje semipresencial y el aula invertida, porque el mundo necesita que prestemos servicios de enseñanza de alta calidad a muchas más personas.

¿Qué papel desempeña el sector empresarial?

Durante muchos años se ha pedido a los países en desarrollo que asciendan por una escala de niveles previsibles (empezando, a saber, por la industria textil, pasando a la fabricación de gama baja y luego a la fabricación de gama alta y, finalmente, a la fabricación de productos electrónicos de alto nivel). Uno de los problemas que encierra la IA es que podríamos estar automatizando y eliminando los peldaños inferiores de esta escala, mientras que las economías en desarrollo todavía necesitan una forma de pasar por esos niveles para poder educar a sus ciudadanos de modo que consigan empleos de mayor valor y hagan crecer sus economías. En vista del trabajo conjunto que realizan las empresas, los gobiernos y las universidades, espero que podamos reemplazar la escala de niveles por un trampolín y dar a las personas la educación que necesitan para aprovechar las oportunidades que ofrece la IA.

¿Qué consejos les daría a las instancias responsables de formular políticas en los países en desarrollo?

Que no reinventen la rueda. No recomendaría, por ejemplo, que un país pequeño construyese el siguiente gran motor de búsqueda. Ya tenemos varios grandes motores de búsqueda. Aún no se ha concretizado la mayoría de las invenciones y la mayor parte del valor que está por crear la IA. Siguen existiendo enormes oportunidades para que todos, en particular las economías en desarrollo, reciban un trozo del pastel de la IA. Mi consejo a los dirigentes gubernamentales de los países en desarrollo es que se centren en sus puntos fuertes. Por ejemplo, si el país tiene una industria minera fuerte, conviene que desarrolle soluciones de IA destinadas a la minería, puesto que tendrá incalculables ventajas a la hora de encontrar soluciones de IA en el ámbito de la minería en comparación con una empresa de Silicon Valley. En cambio, si el país es un gran exportador de café, conviene que trabaje con tecnologías de IA a fin de optimizar la forma en que se cultivan, procesan y exportan los granos de café en ese país. Una vez más, ello reportará grandes ventajas para esa economía local. Los mercados se están globalizando cada vez más, y con la IA y la conexión a Internet, creo que casi todo el mundo podría mejorar sus sectores principales y ofrecer mejores productos al mundo.

¿Es importante el liderazgo?

En momentos de disrupción tecnológica, el liderazgo es importante. En los Estados Unidos, una vez confiamos en nuestro Gobierno para llevar al hombre a la Luna y logramos ese objetivo. El mundo de la IA es inmaduro, incluso las ciudades punteras en IA, como Silicon Valley (EE. UU.) y Beijing (China), carecen de ecosistemas maduros de IA porque el campo es demasiado nuevo. Por ello, si los gobiernos, las universidades y las empresas colaboran con el fin de fomentar la educación y la innovación, todos los países y personas tendrán la oportunidad de formar parte de esta nueva economía de la IA.

El propósito de OMPI Revista es fomentar los conocimientos del público respecto de la propiedad intelectual y la labor que realiza la OMPI, y no constituye un documento oficial de la Organización. Las denominaciones empleadas en esta publicación y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no entrañan, de parte de la OMPI, juicio alguno sobre la condición jurídica de ninguno de los países, territorios o zonas citados o de sus autoridades, ni respecto de la delimitación de sus fronteras o límites. La presente publicación no refleja el punto de vista de los Estados miembros ni el de la Secretaría de la OMPI. Cualquier mención de empresas o productos concretos no implica en ningún caso que la OMPI los apruebe o recomiende con respecto a otros de naturaleza similar que no se mencionen.