Inteligencia artificial y propiedad intelectual: entrevista con Francis Gurry

septiembre de 2018

Antes de las reuniones de las Asambleas de la OMPI de 2018, el director general de la OMPI Francis Gurry comparte sus opiniones sobre la incidencia de la inteligencia artificial (IA) en la legislación y las políticas de propiedad intelectual (PI) y sobre su utilización en la gestión de sistemas de PI en todo el mundo.

(Foto: OMPI/Berrod)

La aplicación y el uso de tecnologías de IA
tendrán consecuencias tanto en la legislación
y las políticas de  PI como en la gestión de los
sistemas de PI en todo el mundo, dice
Francis Gurry.

¿Cómo describiría la incidencia de la IA?

La IA es una nueva frontera digital que tendrá una profunda incidencia en el mundo. Tendrá enormes consecuencias tecnológicas, económicas y sociales, y va a transformar el modo en que producimos y distribuimos bienes y servicios, así como el modo en que trabajamos y vivimos.

¿Qué repercusión tendrán las tecnologías de IA en la innovación y la creatividad?

Aunque es pronto para decirlo, está claro que la IA repercutirá en los conceptos tradicionales de la PI. No estamos tan lejos de tener música comercial e invenciones producto de la IA, y esto es algo que transformará los conceptos de “compositor”, “autor” e “inventor”, si bien aún no sabemos con exactitud en qué medida.

Los objetivos principales del sistema de PI han sido siempre fomentar nuevas tecnologías y obras creativas, y sentar unas bases económicas sostenibles en favor de la invención y la creación. Desde una perspectiva puramente económica, si dejamos de lado otras finalidades del sistema de PI, como la “recompensa justa” y los derechos morales, no hay motivo para que no utilicemos la PI para incentivar los inventos o las creaciones generados por la IA. No obstante, debemos reflexionar al respecto. Aún no tenemos respuestas claras.

El uso generalizado de las tecnologías relacionadas con la IA también transformará conceptos consolidados en materia de PI: patentes, diseños, obras literarias y artísticas, etcétera. Esto es algo que ya está ocurriendo, pero es una consecuencia de la economía digital, no solo de la IA. Por ejemplo, las ciencias de la vida generan una cantidad ingente de datos que tienen un valor considerable pero no constituyen un invento en el sentido clásico. Por lo tanto, tenemos que concretar los derechos y las obligaciones que les son inherentes. 

En la sociedad ya existen opiniones firmes al respecto. Los movimientos en favor de un acceso “abierto” a la ciencia, los datos y la divulgación se inclinan a favor de la idea de no atribuir categorías exclusivas a los datos. Argumentan que, dado que los datos son la base de la IA, deberían ser de acceso libre para facilitar el desarrollo de la IA y otras aplicaciones. 

En el contexto económico actual, es igualmente importante que hayamos establecido derechos de propiedad para los activos intangibles a fin de incentivar la inversión en la creación de nuevos conocimientos y garantizar una competencia leal. 

La IA es una frontera digital nueva que tendrá una profunda incidencia en el mundo.

Francis Gurry, Director General de la OMPI

Es necesario conciliar estos dos enfoques. Por un lado, habrá que trazar una línea entre la necesidad de mantener canales de información abiertos y fluidos, y por otro, será necesario restringir esos canales para garantizar que existen los incentivos adecuados para generar nuevos conocimientos. 

Los datos y los algoritmos plantean una serie de interrogantes fundamentales en materia de PI. Por ejemplo, ¿cómo establecemos derechos de propiedad sobre un algoritmo que cambia constantemente, hasta el punto de que la invención no es la misma ni siquiera un año después de haber solicitado una patente? Este es un desafío nuevo que tendremos que afrontar.

¿Significa esto que el actual sistema de PI está perdiendo relevancia?

Las estadísticas dan a entender lo contrario. La demanda de derechos de PI continúa superando los índices de crecimiento económico en todo el mundo. No cabe duda de que el sistema de PI tal como lo conocemos no está desfasado. Se está utilizando más que nunca, aunque se plantean nuevos retos y el resultado puede ser la aparición de un estrato adicional de PI, en lugar de la sustitución del sistema vigente.

A los creadores les ha resultado muy difícil conservar el valor de su trabajo en el entorno digital. ¿La nueva ola de digitalización agudizará este problema?

Sin duda, debido a la IA los creadores pueden tener dificultades para conservar el valor de su trabajo. Pero si miramos al ejemplo de la música generada por IA, la expresión digital de la música creada por un compositor – ya sea Mozart, Beethoven o un músico contemporáneo – se incorporará en el algoritmo de IA en algún momento del proceso. La pregunta es: ¿en qué fase atribuimos valor al origen humano de los datos? Aun no tenemos la respuesta a esa pregunta.

Francis Gurry, Director General de la OMPI (Foto: OMPI/Berrod)

"En el futuro, los sistemas de IA jugarán un papel
cada vez más importante en la gestión de la PI."

Están surgiendo diversos enfoques políticos en materia de datos e IA, como los relativos a la seguridad y la integridad de la información, la incidencia de la información y la IA en la competencia en el mercado, la seguridad nacional, el trabajo y la propiedad. Acabamos de empezar a formular líneas de análisis, que  tienden a reflejar enfoques anteriores a la IA. No hay duda de que también surgirán nuevas categorías.

¿Por qué la IA se ha convertido en una prioridad para la OMPI y para la comunidad mundial de PI?

Tres factores están impulsando el uso de la IA en la gestión de los sistemas de PI. El primero es el volumen. En 2016, el año más reciente del que se disponen datos, se presentaron en todo el mundo aproximadamente 3,1 millones de solicitudes de patente, unos 7 millones de solicitudes de registro de marca, y 963.000 solicitudes de registro de diseños industriales (que abarcaban 1,2 millones de diseños). Este volumen está superando con rapidez la capacidad de procesamiento de los recursos humanos disponibles. Por ejemplo, en el ámbito de las marcas y los diseños, la decisión que adopta una oficina de PI o un tribunal al determinar si se puede registrar una marca o un diseño – que se basa en el carácter distintivo en el caso de las marcas y de la originalidad en el de los diseños – se adopta tomando como referencia marcas y diseños ya existentes. Simplemente no es posible que una persona haga una criba de los millones de solicitudes de registro de marcas y de diseños que se reciben cada año para determinar si una marca o un diseño reúnen los requisitos necesarios para ser registrados.

Por esta razón, la OMPI ha desarrollado una herramienta que utiliza la inteligencia artificial para buscar imágenes de marcas. Incorporada a la Base Mundial de Datos sobre Marcas de la OMPI, la herramienta es una primicia mundial, pues genera resultados en un instante y es sumamente precisa.

El volumen es el factor principal del uso de la IA en la gestión de la PI. La calidad y los costos son también factores importantes. En el contexto de una demanda mundial creciente de derechos de PI, las herramientas de IA nos permiten mejorar la calidad y reducir los costos administrativos. 

¿Cuál será en su opinión el papel de la IA para mejorar la gestión de la PI?

En el futuro, los sistemas de IA jugarán un papel cada vez más importante en la gestión de la PI. Dados los costos que implica recopilar y filtrar una gran cantidad de datos para mantener los sistemas de IA, tenemos que fomentar el intercambio de recursos. Espero que al poner en práctica los sistemas de IA del futuro, la comunidad internacional de PI trabaje conjuntamente para alcanzar altos niveles de interoperabilidad de manera económica.

Hasta la fecha, el enfoque de la OMPI ha sido estudiar la manera de desarrollar aplicaciones de IA a partir de los datos proporcionados por los Estados miembros y otros socios institucionales. A cambio, compartimos con estos socios las nuevas aplicaciones de IA desarrolladas a partir de esos datos. Por ejemplo, la OMPI ha elaborado una herramienta avanzada de traducción automática neuronal basada en la inteligencia artificial, que lleva el nombre de WIPO Translate. Compartimos esta herramienta con 14 organizaciones intergubernamentales y diversas oficinas de patentes de todo el mundo. Dado que el sistema depende del acceso y la disponibilidad de los datos, todos los socios pueden beneficiarse de su uso y proporcionar datos para mejorarlo. En condiciones ideales, así es como podremos desarrollar más eficazmente estas herramientas.

El volumen de solicitudes de registro de títulos de PI que se presentan cada año, así como la necesidad de mejorar la calidad de los resultados y de reducir los costos derivados de la gestión de la PI, son factores clave en el uso de la IA para la gestión de los sistemas de PI (Foto: MF3d / iStock / Getty Images Plus).

Es evidente que la OMPI ha ejercido un papel de liderazgo en el desarrollo de aplicaciones de IA en el ámbito de la PI. ¿Está estudiando la Organización la utilización de aplicaciones de IA en otros ámbitos?

La OMPI sigue desarrollando y perfeccionando WIPO Translate y nuestra herramienta de búsqueda de imágenes de marcas. Se trata de avances importantes en este ámbito. La clasificación automática de patentes y de productos y servicios para las solicitudes de registro de marcas son otros ámbitos prometedores para la aplicación de la IA. En mayo, en colaboración con un experto en IA de la Universidad de Ginebra, la OMPI presentó una herramienta que utiliza tecnología de redes neuronales para la clasificación automática de patentes en el marco del sistema de la Clasificación Internacional de Patentes (CIP). Esta nueva herramienta, conocida como  IPCCAT-neural, será perfeccionada anualmente utilizando información actualizada contenida en las patentes y facilitará el acceso y las búsquedas sobre el estado de la técnica por parte de los examinadores de patentes. Esta es, por supuesto, una condición importante para determinar la patentabilidad de una invención.

La IA se presenta como un elemento muy prometedor a la hora de facilitar la búsqueda y el examen de patentes. Es posible prever su uso, por ejemplo, en la búsqueda y comparación de secuencias genéticas relacionadas con determinadas solicitudes de patentes.

También estamos evaluando el uso de la IA en la puesta en marcha de servicios inteligentes de respuesta automática para los servicios de atención al cliente de la OMPI. Con el paso del tiempo, estas herramientas serán un elemento fundamental de nuestra oferta de atención al cliente y nos permitirán responder mejor al creciente número de consultas derivadas del uso cada vez más frecuente del sistema de PI. 

Habrá otros ámbitos en los que las aplicaciones de IA puedan contribuir a una gestión más eficiente y sólida de la PI.

¿Tiene cabida la cadena de bloques en la gestión de los sistemas de PI?

A pesar del entusiasmo generalizado en torno a la cadena de bloques, yo no veo que vaya a remplazar la función básica de concesión de derechos de propiedad por parte de un Estado o una autoridad pública. La PI es una creación del Estado y, al contrario que la propiedad física, solo existe a través del establecimiento de un derecho por parte del Estado. No me imagino a un sistema de distribución privada como la cadena de bloques reemplazando la función básica de las oficinas de patentes de decidir sobre la concesión o no de un derecho de propiedad. Sí veo que tiene el potencial de ser un método más adecuado para registrar transacciones relacionadas con los derechos de PI existentes. Hay muchas aplicaciones potenciales para la cadena de bloques en la utilización y comercialización (p.ej. la negociación de licencias) de derechos de PI.

¿Cómo describiría la penetración de la IA en el conjunto de la comunidad de la PI?

Diría que está en su etapa inicial. Es evidente que la IA genera mucho interés en las oficinas de PI, que la ven como una oportunidad para poder hacer frente al volumen, la calidad y los costos. Esta será una de las grandes prioridades en los próximos meses y años. 

¿Cuáles son los obstáculos existentes en las oficinas de PI para una aplicación  generalizada de los sistemas basados en la IA?

Fortalecer las capacidades en materia de IA es un reto fundamental para todas las oficinas de PI. La IA está en nuestro entorno desde hace tiempo, pero recién ahora se ha convertido en una solución tecnológica palpable. El número de profesionales con la necesaria formación y conocimientos es muy limitado. Esto dificulta el fortalecimiento a nivel interno de las capacidades en materia de IA, especialmente cuando se compite con empresas privadas que tienen más recursos y ofrecen mejores salarios.

Las oficinas de PI más pequeñas afrontan algunos problemas específicos. Los sistemas de IA dependen de los datos (y de los algoritmos) y lo normal es que las oficinas más pequeñas tengan acceso a menos datos. Esto significa que el imperativo del volumen, que en las oficinas grandes obliga a desarrollar e implementar aplicaciones de IA, es menor en las oficinas de menor tamaño, donde  sigue siendo manejable el volumen de solicitudes de registro. Dicho esto, en el mundo de la PI se acepta de manera generalizada una política de acceso abierto a los datos relacionados con las solicitudes de registro para patentes, marcas y diseños. Esto ayudará a las oficinas de PI más pequeñas, que, en principio, pueden acceder a los datos. Para superar estos obstáculos será necesario hacer mayor hincapié en la colaboración y la coordinación. 

¿Cuáles son algunos de los cambios específicos en las políticas que están relacionados con la aplicación de la IA en la gestión de la PI y cómo los aborda la OMPI?

Este año, la OMPI abrió un debate sobre temas relacionados con la PI, especialmente en torno a la aplicación de la IA en la gestión de la PI. En mayo organizamos una reunión con oficinas de PI sobre este asunto. Fue el inicio prometedor de un importante debate.

Sin embargo, la cuestión más general acerca del modo en que la IA cambiará las categorías y los conceptos de la propia PI se está planteando en un momento en el que el mundo está invirtiendo menos energía en el establecimiento de normas multilaterales que en ningún otro momento de los últimos 70 años. Este es un problema serio que trasciende a la PI, pero que tiene que solucionarse especialmente en este ámbito porque la PI es fundamentalmente un fenómeno global; la tecnología es global, así como los datos contenidos en las patentes vinculadas a la tecnología. Las patentes raramente guardan relación con una única jurisdicción. Por eso necesitamos soluciones globales que al menos garanticen una interoperabilidad funcional. 

¿Tiene cabida el multilateralismo en un mundo dominado por la IA?

Sí, por varias razones. En primer lugar, para alcanzar la interoperabilidad funcional en los sistemas de PI de todo el mundo será necesaria la cooperación multilateral. En segundo lugar, una de las funciones del sistema de PI es garantizar una competencia leal. El establecimiento de normas multilaterales es la vía constructiva y positiva para conseguirlo. Teniendo en cuenta que la PI será en el futuro uno de los principales frentes de batalla en lo que se refiere a la competencia, una cooperación multilateral sólida es esencial a ese respecto. La tercera razón es que la tecnología evoluciona constantemente y lo hace a gran velocidad. En este contexto, el multilateralismo es un mecanismo de una importancia extrema para apoyar la creación de capacidad y los intercambios, con el fin de velar por que no se agrande la actual brecha tecnológica. Este es el verdadero reto.

¿Cuáles son los siguientes pasos de la OMPI en este ámbito?

Seguiremos impulsando la cooperación en el desarrollo y la implementación de aplicaciones de IA para la gestión de la PI. Además, seguiremos encontrando la manera de suscitar un debate internacional sobre la evolución de la legislación y las políticas de PI en un mundo cada vez más dominado por la IA.

El propósito de OMPI Revista es fomentar los conocimientos del público respecto de la propiedad intelectual y la labor que realiza la OMPI, y no constituye un documento oficial de la Organización. Las denominaciones empleadas en esta publicación y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no entrañan, de parte de la OMPI, juicio alguno sobre la condición jurídica de ninguno de los países, territorios o zonas citados o de sus autoridades, ni respecto de la delimitación de sus fronteras o límites. La presente publicación no refleja el punto de vista de los Estados miembros ni el de la Secretaría de la OMPI. Cualquier mención de empresas o productos concretos no implica en ningún caso que la OMPI los apruebe o recomiende con respecto a otros de naturaleza similar que no se mencionen.