La colaboración es fundamental para la accesibilidad: la opinión de una editorial científica

Abril de 2016

Por Carlo Scollo Lavizzari, Abogado, Lenz Caemmerer, Basilea (Suiza), y Consejero Jurídico de STM (International Association of Scientific, Technical and Medical Publishers)

Las editoriales científicas, técnicas y médicas forman parte de uno de los sectores más dinámicos e innovadores, el que combina la comunicación académica y la tecnología de la información.  Estas editoriales utilizan la concesión de licencias para poner el contenido publicado a disposición de los lectores particulares así como de los miembros de bibliotecas, instituciones de investigación y educación, o empresas.

Los editores pueden crear licencias para el uso del contenido de sus publicaciones en acceso libre (es decir, de forma gratuita y sin restricciones de acceso o reutilización) y concederlas a lectores específicos o al público en general.  Los destinatarios de estas licencias suelen incluir consorcios de bibliotecas institucionales, pero, en ocasiones, una región entera o incluso un país pueden solicitar una licencia regional o nacional para garantizar que los lectores de una zona geográfica definida tengan acceso inmediato al contenido.

Tanto la literatura científica como la académica suelen estar ampliamente disponibles en todo el mundo, ya sea por medio de la oferta comercial o de iniciativas de acceso libre.  Aunque no estén de acuerdo con ello los que abogan por debatir a escala internacional las excepciones y limitaciones a la legislación de derecho de autor en la OMPI, esta es la realidad.

El problema al que actualmente se enfrentan la industria editorial y sus usuarios no es la disponibilidad en sí, sino la necesidad de mejorar la accesibilidad y las posibilidades de hallar el material publicado (foto: iStock.com/mihailomilovanovic ).

El problema al que actualmente se enfrentan la industria editorial y sus usuarios no es la disponibilidad en sí, sino la necesidad de mejorar la accesibilidad y las posibilidades de hallar el material publicado.  El rápido crecimiento del número y de la diversidad de las iniciativas de acceso y de los modelos comerciales de licencias para que el contenido esté disponible demuestra que la demanda de este tipo de servicios es cada vez mayor.

Presentar como un problema de acceso la disminución del intercambio de documentos por un único canal establecido, como son las bibliotecas, conduce a engaño (véase el artículo “Ha llegado el momento de crear un marco mundial de derecho de autor para las bibliotecas y los archivos”, Revista de la OMPI, Número 6/2015).  El uso de las bibliotecas puede estar disminuyendo por varios motivos, en particular porque otros mecanismos de acceso ya están prestando servicios que satisfacen las necesidades de los usuarios.  Estos mecanismos incluyen la suscripción, el acceso libre, el alquiler o el intercambio mediante las redes sociales a las que pertenecen los científicos y los investigadores.  A mi juicio, el éxito o la interrupción de un canal de acceso en concreto no debería considerarse un asunto que requiera de la atención de los encargados de formular políticas a escala internacional.

Iniciativas digitales que ayudan a colmar las brechas de acceso

Existen cada vez más iniciativas para que los lectores puedan acceder al material de lectura, en particular los lectores que ya tenían poco acceso a ese material.  Por ejemplo, las editoriales científicas, tecnológicas y médicas han emprendido varias iniciativas clave destinadas a instituciones de los países menos adelantados y los países en desarrollo (tal como se designan en el sistema de las Naciones Unidas) con el fin de ampliar su acceso al contenido a un costo reducido o, en algunos casos, de forma gratuita.  Entre estas iniciativas, cabe destacar la alianza Research4Life, la red INASP y el consorcio EIFL.

La red INASP presta servicios a 1.900 instituciones de países en desarrollo.  Gracias a sus programas de acceso y disponibilidad, las bibliotecas asociadas a la red INASP pueden acceder a 50.000 publicaciones en línea y 20.000 libros electrónicos.  El alcance de Research4Life es aún mayor, ya que son 8.000 instituciones las que tienen acceso al contenido procedente de 68.000 recursos documentales.  El consorcio EIFL contribuye a una mayor disponibilidad y además colabora con países en transición recabando apoyo financiero de otros países y de los organismos de las Naciones Unidas y renegociando acuerdos de acceso a bajo costo para los consorcios.

Información destinada a los pacientes

En el ámbito de la atención sanitaria, los pacientes y sus familias se benefician de servicios como los que presta patientINFORM, que proporciona acceso a información y artículos de investigación adaptados a los lectores profanos en la materia.  La plataforma patientACCESS también permite a los pacientes y a sus cuidadores consultar directamente artículos de investigación que pueden imprimir y compartir con el profesional sanitario de su confianza por medio de un sencillo proceso denominado RightsLink, un servicio ofrecido por el Copyright Clearance Center.

Están surgiendo varias iniciativas, entre ellas Research4Life, destinadas a instituciones de los países en desarrollo y los países menos adelantados con el fin de ampliar su acceso al material de lectura a un costo reducido o, en algunos casos, de forma gratuita (foto: iStock.com/JurgaR).

A su vez, muchos editores miembros de la STM elaboran normas y definiciones de formato así como herramientas informáticas para garantizar que las personas ciegas o con discapacidad visual puedan acceder a los mismos recursos que las personas sin discapacidad, y que lo puedan hacer en el mismo plazo y al mismo precio.  A este efecto, las editoriales conceden licencias a BookShare para que pueda distribuir copias en formato accesible en todo el mundo.  Además, participan en el Consorcio de Libros Accesibles, patrocinado por la OMPI.

Mecanismos de licencias comerciales

Como parte de su compromiso en aras del acceso libre, los editores de la STM conceden licencias sobre colecciones de contenido.  Estas licencias pueden adoptar formas muy variadas, como la suscripción, los testigos de autentificación, el pago por visión o el alquiler.  Recientemente, han colaborado con varias redes sociales de colaboración centradas en el campo de la ciencia para facilitar el intercambio sostenible entre los usuarios de la red.

Conceder licencias sobre paquetes de contenido

Los consorcios de bibliotecas institucionales centralizan varios servicios para satisfacer la demanda de los investigadores, que solicitan tener acceso sin obstáculos al contenido.  Lo hacen negociando licencias según las cuales cada biblioteca tiene la libertad de decidir si desea participar en la colección y añadir su contenido.  Esto permite a cada biblioteca acceder a un contenido que de otra forma no estaría a su disposición.

Se calcula que existen entre 300 y 400 consorcios de bibliotecas en todo el mundo, con tamaños y características que varían de forma considerable.  Un ejemplo lo encontramos en Francia con el consorcio académico de publicaciones digitales denominado Couperin, que cuenta con más de 200 miembros y está en condiciones de negociar acuerdos de licencia que agrupan los tipos de contenido que sus miembros necesitan.

En ocasiones, algunas entidades han optado por recurrir a las licencias nacionales.  Por ejemplo, en 2004 la Asociación Alemana para la Investigación (DFG, por sus siglas en alemán) decidió adquirir determinado contenido digital para el que suscribió una Licencia nacional alemana.  El contenido objeto de la licencia incluye bases de datos bibliográficas, periódicos electrónicos, obras de referencia y bases de datos de textos completos procedentes de un gran número de proveedores.  Las licencias nacionales hacen posible satisfacer las necesidades específicas de un país.  Por medio del acceso remoto o a través de las bibliotecas académicas e incluso, en ocasiones, las públicas, estas licencias permiten que, si reúnen las condiciones, las instituciones de investigación y terciarias así como sus usuarios, incluidos los lectores ocasionales, tengan un amplio acceso a la literatura de investigación en todo el país.

Colecciones de libros electrónicos, libros electrónicos individuales o sus capítulos

Gracias a varios modelos de licencias y de adquisición es posible acceder a una multitud de libros electrónicos del ámbito de la ciencia, la tecnología y la medicina, como obras de referencia, compilaciones de libros, manuales y monografías.  Los libros electrónicos científicos se ofrecen en paquetes o colecciones, a veces con la posibilidad de que los miembros de las bibliotecas impriman su propia copia personal.

Los libros electrónicos de ciertas disciplinas científicas pueden comprarse en colecciones en función del año de publicación.  Por ejemplo, puede comprarse la “colección de novedades” (es decir, los libros que se han puesto a la venta en los últimos 12 meses) y complementarla con “fondos editoriales” digitalizados.  Estas colecciones pueden ser objeto de licencias o pueden comprarse directamente.

Los libros electrónicos también pueden adquirirse por separado mediante un pago único, opción que equivale a una licencia de uso de la obra durante un tiempo ilimitado.  Además, las editoriales y las plataformas intermediarias también ofrecen la posibilidad de comprar o alquilar con opciones de búsqueda los capítulos sueltos de los libros electrónicos.

Licencias de acceso libre

Numerosas editoriales de la STM suscriben acuerdos con los autores y los organismos que han financiado sus investigaciones con el fin de que los autores que publican en periódicos miembros de la STM puedan cumplir con los requisitos de archivo de manuscrito que exigen los organismos financiadores.  En estos casos, el acceso libre se financia como componente de las becas de investigación concedidas por esos organismos.  En muchas ocasiones, los acuerdos prevén el pago de una tasa de acceso libre “dorado”, ya sea para publicar el texto en un periódico de pleno acceso libre o para contar con un mecanismo de acceso híbrido que forme parte de un periódico tradicional basado en el método de la suscripción.  A partir de ahí, los artículos y colaboraciones que presenten o interpreten los resultados de la investigación de un autor que haya sido financiado por ese organismo se ponen a disposición en acceso libre (gratuito para los lectores) por medio de la plataforma en línea de la editorial o en un repositorio institucional.

Alquiler de artículos

DeepDyve ofrece la posibilidad de que cualquier persona pueda alquilar un artículo de los periódicos participantes en el proyecto.  Los servicios incluyen la opción de alquilar un artículo durante 24 horas por medio de un PDF de sólo lectura y un servicio de alquiler por suscripción mensual, gracias al cual los usuarios pueden acceder a más de 12 millones de artículos de más de 10.000 periódicos revisados por pares.  De manera similar, la tecnología ReadCube de Digital Science, si bien tiene como objetivo principal facilitar la gestión de la investigación, ofrece acceso de forma instantánea y asequible al contenido por medio de un servicio llamado ReadCube Checkout.

Acuerdo de publicación en línea de artículos

Muchos autores e instituciones desean ampliar su presencia en Internet a través de los resultados y las repercusiones de sus investigaciones.  Para ello, a menudo se necesita elaborar un repositorio institucional para que los académicos y los estudiantes publiquen en línea y faciliten el acceso a sus artículos, capítulos de libros, presentaciones para conferencias, disertaciones y tesis.  Gracias a los acuerdos concebidos para estos fines específicos, las editoriales especializadas están trabajando con autores e instituciones para permitirles incluir esas obras en sus repositorios institucionales.

Elaboración de los principios básicos del intercambio de artículos

En 2015, la STM entabló una consulta abierta sobre el intercambio de artículos con miras a establecer los principios básicos que aclaren qué tipo de contenido, cómo y dónde debería intercambiarse a través de estas redes y sitios web.  Gracias a esta labor, la STM ha podido publicar el documento Voluntary principles for article sharing on scholarly collaboration networks.  Este amplio diálogo, que ha incluido a la totalidad de la comunidad académica, ha creado un trampolín para seguir colaborando y facilitando el intercambio, lo que promete resultados enriquecedores para los investigadores, las instituciones y el conjunto de la sociedad.

Servicios de intercambio de documentos

Varias bibliotecas y entidades sin ánimo de lucro prestan servicios de intercambio de documentos destinados a satisfacer las necesidades de los investigadores y los académicos.  Cabe destacar algunos ejemplos, como Subito, un consorcio de más de 30 bibliotecas alemanas, suizas y austríacas, que gestiona una plataforma de intercambio de documentos que incluye los pedidos en línea.  Otro ejemplo es FIZ Karlsruhe, que gestiona un servicio de intercambio de documentos plenamente basado en las licencias y que incluye opciones de alquiler.

Get-It-Now, un servicio rápido a escala mundial de intercambio de artículos en texto íntegro, complementa los propios servicios de préstamo interbibliotecario de las bibliotecas añadiendo periódicos sin suscripción con la posibilidad de la plena integración en el flujo de trabajo de la biblioteca o mediante un resolvedor de enlaces en formato OpenURL.

Existe todo un abanico de servicios de intercambio de documentos con fines comerciales que también ofrecen las editoriales, los intermediarios y las empresas, como Infotrieve e Ingenta Connect.  Estas iniciativas incluyen el acceso directo a artículos individuales así como la compra por unidad y los servicios de pago por visión.  Sin embargo, todos estos servicios están quedando obsoletos, pues el contenido que ofrecen no siempre se puede consultar de forma instantánea y algunos usuarios consideran que es demasiado caro.  Algunos servicios son más eficientes que otros, lo que ha hecho que los usuarios cambien de proveedor de servicios y ha obligado a realizar adquisiciones de empresas en este campo.  No obstante, ateniéndonos a las estadísticas mundiales, es evidente que el volumen y el ritmo del intercambio de documentos están disminuyendo.  La razón subyacente no está relacionada con el derecho de autor, sino con el hecho de que los usuarios estén decantándose por nuevos canales de acceso más eficientes, como los descritos anteriormente.

La ampliación de la gama de servicios, redes y ofertas disponibles en la esfera de las publicaciones científicas, técnicas y médicas es posible gracias a la concesión de licencias, que es la “salvia” del sector editorial actual.  Las licencias ofrecen un mecanismo flexible y extremadamente versátil para que las editoriales puedan satisfacer las diversas demandas del mercado, adaptando sus ofertas de contenido a las necesidades específicas de los usuarios.  El derecho de autor es el elemento vertebrador de estos acuerdos de licencias y, por ende, un gran facilitador (y no un obstáculo, como lo presentan algunos) a la hora de poner el contenido a disposición de un gran número de usuarios.

Actualmente el reto en relación con la edición no es tanto la disponibilidad del contenido sino más bien la posibilidad de localizarlo y distribuirlo.  Y este reto se puede superar por medio de la formación y la tecnología.

El propósito de OMPI Revista es fomentar los conocimientos del público respecto de la propiedad intelectual y la labor que realiza la OMPI, y no constituye un documento oficial de la Organización. Las denominaciones empleadas en esta publicación y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no entrañan, de parte de la OMPI, juicio alguno sobre la condición jurídica de ninguno de los países, territorios o zonas citados o de sus autoridades, ni respecto de la delimitación de sus fronteras o límites. La presente publicación no refleja el punto de vista de los Estados miembros ni el de la Secretaría de la OMPI. Cualquier mención de empresas o productos concretos no implica en ningún caso que la OMPI los apruebe o recomiende con respecto a otros de naturaleza similar que no se mencionen.