Sensibilización sobre la P.I. en África: llamado a la acción

Abril de 2014

Por el Dr. John O. Kakonge, Embajador y Representante Permanente de Kenya ante la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra y la Organización Mundial del Comercio (OMC)

Hay un supuesto admitido comúnmente, por lo menos en África, de que solo las personas educadas pueden proteger las ideas o usar el sistema de propiedad intelectual (P.I.) para hacerlo. Así, aunque en África hay un gran número de creadores talentosos, sus obras son generalmente infravaloradas y están desprotegidas. Para que África pueda aprovechar al máximo su riqueza de talento creativo e innovador y ocupe el lugar que le corresponde en el escenario mundial de la P.I., los africanos deben elogiar y reconocer plenamente el talento de sus innovadores y creadores.

Fotografía: © Ewaso Lions

Con cierta periodicidad, se publican historias sobre la ingeniosidad africana en la prensa internacional o en las redes sociales. Por las redes sociales nos enteramos, por ejemplo, de las brillantes ideas de Richard Turere, un chico masai, que puso el ganado de su familia a salvo de los predadores, concibiendo un ingenioso sistema de alerta conocido como Lion Lights. El artículo de Richard Turere suscitó tanto interés en los medios de comunicación que fue invitado recientemente a participar en una Conferencia TED en California. Gracias a su trabajo, también ha logrado obtener una beca para proseguir sus estudios. Ahora su escuela está buscando la manera de proteger su innovación mediante el sistema de P.I.

Debemos buscar y aclamar ese tipo de ejemplos de ingeniosidad. Es esencial para mejorar la conciencia sobre el valor social, económico y cultural de los recursos innovadores y creativos del continente. Es también fundamental para que logremos crear una economía sostenible basada en el conocimiento.

El escaso nivel de información sobre la P.I. hace que la población no sea consciente de que la infracción del derecho de autor o el plagio son actos ilegales. Las autoridades policiales nadan contra la corriente de la ambivalencia del público en lo tocante a la P.I., lo que dificulta aún más su labor. La preocupación primordial de mucha gente es sacar el máximo beneficio de una idea, sin importarle de dónde viene. Poco les importan los derechos (económicos o morales) de la persona o grupo de personas que concibieron o desarrollaron la idea en primer lugar. Muy a menudo, la carga de la prueba a la hora de hacer valer los derechos legales relativos a su obra recae en el inventor o creador, para el que esa difícil batalla resultará en una pérdida neta de tiempo, energía y recursos económicos.

Factores que favorecen la piratería

La desinformación general del público sobre la P.I. ha propiciado el auge del comercio ilegal de CD, DVD y demás medios pirateados. Es frecuente ver a los vendedores ambulantes promocionando su mercancía ilegal en las esquinas de las calles, en las estaciones de tren o de autobús y en los restaurantes.

Desde la perspectiva de la oferta, el desempleo generalizado entre los jóvenes es uno de los factores que propician esa actividad ilegal. Desde la perspectiva de la demanda, la falta de poder adquisitivo de los consumidores hace que los productos pirateados sean una alternativa económica y atractiva. Como esas transacciones no se consideran generalmente como una amenaza a la seguridad pública, algunos gobiernos africanos hacen la vista gorda ante ese comercio ilegal. Por su parte, los creadores no tienen la capacidad para poner freno a esas actividades, ya que ellos también son víctimas de la falta crónica de información sobre los derechos de propiedad intelectual que se derivan de su trabajo.

La conciencia de la P.I. transforma la vida

En África, la P.I. puede contribuir a reducir la pobreza, crear empleo y acelerar el crecimiento económico. Sin embargo, para que esa promesa se convierta en realidad es preciso que los gobiernos de los países africanos aúnen esfuerzos para invertir en la educación sobre la P.I. y apoyen la realización de campañas de sensibilización exhaustivas con el fin de que se conozca mejor el sistema de P.I. y sus posibles beneficios.

La experiencia del carpintero keniano Horace Mate ilustra la posible trasformación que pueden operar las campañas de sensibilización eficaces. El Sr. Mate trabaja en el vasto sector informal de Kenya – conocido localmente como jua kali (“sol caliente”). Artesano talentoso y muy creativo, el Sr. Mate ha fabricado a lo largo de su carrera varios diseños de muebles originales y atractivos. Sin embargo, nunca ha podido aprovechar plenamente los beneficios económicos de su trabajo porque en cuanto empezaba a fabricar y vender un nuevo diseño, los demás carpinteros lo copiaban y lo vendían a un precio inferior.

No obstante, una mañana, al pasar por la calle de Mombasa Road en Nairobi, vio un anuncio publicitario que describía la misión y servicios prestados por el Instituto de Propiedad Industrial de Kenya (KIPI).

Eso lo convenció de visitar el KIPI. Gracias a esa visita ahora entiende las ventajas que supone identificar su P.I. y protegerla. Sus creaciones originales están ahora debidamente protegidas y registradas como diseños industriales, y empieza a cosechar los beneficios económicos de sus obras creativas tan logradas. Todas las infracciones constatadas hasta la fecha se han atajado eficazmente mediante decisiones administrativas de cese de las prácticas denunciadas. Más importante aún, el Sr. Mate se ha dado cuenta de la importancia de respetar las creaciones de los demás. Es un pequeño pero decisivo paso hacia la concienciación de su comunidad sobre la P.I. La experiencia del Sr. Mate no es sino un ejemplo de los positivos resultados que se pueden obtener al ponerse en contacto con los artesanos locales para informarlos sobre la manera en que el sistema de P.I. puede transformar sus perspectivas comerciales.

Financiación de la propiedad intelectual

En África no faltan empresarios sino las posibilidades de que las empresas puedan explotar o ampliar sus ideas innovadoras. Tampoco sobran los grupos financieros dispuestos a invertir en ideas innovadoras originarias del continente, y el mercado de capital riesgo está poco desarrollado.

Con la excepción de Sudáfrica, el número de solicitudes de patente presentadas por los inventores africanos, que es el indicador tradicional de la actividad innovadora, es lamentablemente bajo, lo que destaca la necesidad de invertir activamente en la institución de ecosistemas nacionales de innovación eficaces en todo el continente.

En general en Kenya, como en otros países de África, no hay conciencia entre las instituciones financieras y los titulares de derechos de que, al ser un valioso activo de capital, la P.I. puede servir de garantía para obtener financiación comercial.

En vista del escaso desarrollo del ecosistema de innovación de Kenya, el potencial económico del prometedor sector de las pequeñas y medianas empresas (pymes) del país está insuficientemente explotado. Es bien sabido que las pymes son importantes creadoras de P.I. y usuarias del sistema de P.I. Sin protección, las prometedoras invenciones o servicios de las pymes podrían perderse a favor de competidores más grandes que disponen de medios más eficaces para comercializarlos. Es fundamental contar con una estrategia comercial eficaz centrada en la P.I. para impedir los casos de infracción, traducir las ideas en activos comerciales con valor de mercado real y financiar la innovación posterior.

Las iniciativas normativas del Japón a favor de las pymes ilustran de forma elocuente los beneficios que aporta la puesta en marcha de políticas de apoyo a las pymes y a las empresas de capital riesgo. Se basan en el reconocimiento de la importancia de la función de las pymes en la creación de la infraestructura y la tecnología (incluidos los materiales y los componentes) necesarias para la industria y en la promoción de la economía local, mediante la creación de empleo y de P.I.

Asimismo, la financiación o las ayudas directas del gobierno a los artistas son insuficientes. Aunque en Kenya, por ejemplo, los sectores tradicionales como el turismo y la agricultura siguen beneficiándose de las ayudas del gobierno, no hay mucha voluntad política para desarrollar las industrias creativas del país, a pesar de su enorme potencial de crecimiento.

El artículo de Richard Turere suscitó tanto interés en los medios informativos y las redes sociales que en febrero de 2012 fue invitado a participar en una conferencia TED en California (EE.UU.). Gracias a su trabajo, obtuvo una beca para proseguir sus estudios. (Fotografía: © James Duncan Davidson (CC-BY-NC 2.0))

Fortalecimiento de las capacidades en materia de P.I.

El desarrollo de la capacidad de África en materia de P.I. requerirá tiempo, energía y liderazgo. En Kenya, por ejemplo, es necesario aumentar los conocimientos y la especialización en P.I. del personal del KIPI para que puedan mejorar la calidad de los servicios que prestan. Los servicios y la asistencia suministrados por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y la Organización Regional Africana de la Propiedad Intelectual (ARIPO) cumplen una función primordial al permitir a los países africanos mejorar las aptitudes y los conocimientos técnicos del personal de las oficinas de P.I.

Es preciso que los avances en la labor de sensibilización sobre la P.I. sean constantes y progresivos. En primer lugar, puede conseguirse mucho mediante la puesta en marcha de iniciativas de educación sobre la P.I. en los lugares en los que haya actores que generen P.I. Las oficinas de P.I. como el KIPI, deben dirigirse a los innovadores y alentarlos a utilizar los servicios que ofrecen, como el acceso a las bases de datos sobre P.I., muchas de las cuales son gratuitas.

La labor de sensibilización puede adoptar diversas formas, como la organización de talleres o de programas de formación, la publicación de los servicios prestados por los abogados especializados en P.I. y la difusión de materiales informativos bien diseñados, colocados oportunamente junto con información precisa en diferentes sitios web. Se pueden obtener también muy buenos resultados con el intercambio de experiencias y opiniones con otras economías emergentes, como el Brasil, China y la India, en las que el uso de la P.I. va en aumento.

La mayor parte de las industrias emergentes y en rápida evolución, como Internet y las plataformas de redes sociales, se caracterizan por su elevado contenido de P.I. En la era de la economía del conocimiento, el sistema de P.I. es el mecanismo que permite a creadores, inventores, empresas y países añadir valor a sus recursos de creación e innovación, impulsando de esa manera el crecimiento económico. El desafío para los responsables de política africanos estribará en asegurar que la P.I. figure de forma prominente entre las prioridades políticas, de tal forma que se asignen los recursos financieros y de liderazgo necesarios para apoyar la creación de un ecosistema de innovación eficaz y sostenible. Aunque en todas partes hay innovadores, son muy pocos los que entienden cómo proteger la P.I. que generan, sobre todo en África. Para que África avance en el ámbito de la tecnología, la ciencia, el diseño y en otra esferas, y que ocupe el lugar que le corresponde en el mundo, debemos superar ese obstáculo.

Hoy por hoy, es inaudita la capacidad de influencia y de orientación de la opinión pública que tienen los gobiernos gracias a la radio, televisión y las plataformas de las redes sociales. Sin embargo, pocos son los gobiernos, sobre todo en África, que aprovechan esa posibilidad. Es necesario que adoptemos esas herramientas, que mostremos y aclamemos a nuestros geniales inventores y creadores, y expliquemos cómo la P.I. puede transformar las vidas de las personas corrientes. Debemos dirigir nuestra acción hacia colectivos diferentes, los diseñadores, músicos, artesanos, empresarios, docentes, investigadores y encargados de la formulación de políticas, para demostrar la capacidad transformadora de la innovación y los beneficios que se derivan del conocimiento de la P.I. y de su uso estratégico. Queda mucho camino por recorrer y los desafíos son complejos, pero tenemos las materias primas - una enorme reserva de jóvenes talentosos e imaginativos- para afrontar y superar los diversos retos a que se enfrentan los africanos diariamente, a fin de lograr un crecimiento económico sostenido y el desarrollo social y cultural.

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