El héroe anónimo de la música: cómo los derechos de autor transformaron la trayectoria musical de Yassine Ben Feddoul
La primera vez que Yassine Ben Feddoul tocó la guitarra fue en 2015, a los 18 años, pero su sueño no era la fama ni la fortuna. Nacido en una familia modesta de Meknes (Marruecos), se inició en el instrumento mientras estudiaba para ser matemático. Tocar con amigos en la universidad tan solo era un pasatiempo. No podía imaginar que las cuerdas que rasgueaba resonarían algún día en todo Marruecos y más allá de sus fronteras.
En 2017, a Yassine se le presentó una oportunidad única cuando le pidieron que trabajara en un programa de Radio Medina FM, una emisora de Meknes. El programa presentaba a cantantes famosos que interpretaban versiones acústicas de sus canciones, y Yassine se convirtió en el guitarrista oficial del programa. Al actuar junto a artistas profesionales, estableció contactos muy valiosos que le ayudaron a impulsar su carrera profesional.
Su primera gran oportunidad llegó en 2018 en el prestigioso Festival Mawazine en Rabat, en el que participaron artistas como Camilla Cabello, Calvin Harris y otras renombradas estrellas internacionales y árabes. El público quedó cautivado por el talento de Yassine con la guitarra cuando interpretó un solo en el escenario. “Ese solo me cambió la vida”, afirma. “Me permitió captar la atención de artistas renombrados y me abrió las puertas a interesantes colaboraciones. Ser el músico más joven en la gira de un artista profesional en Marruecos en aquel momento me convenció de que esto no era sólo una pasión, sino una carrera a la que estaba destinado».
A medida que crecía la reputación de Yassine como talento prometedor, también lo hacía su curiosidad por el aspecto comercial de la música. Empezó a preguntarse de qué manera los músicos podían ganar dinero fuera de las actuaciones, y así descubrió los derechos de autor, las regalías y el papel de la Oficina Marroquí de Derechos de Autor y Derechos Conexos (Bureau Marocain des Droits d'Auteur et Droits Voisins - BMDAV). La oficina utiliza WIPO Connect, una plataforma en línea que facilita la gestión colectiva de los derechos de autor y derechos conexos, garantizando así una distribución justa y eficaz de las regalías.
Además, empezó a escribir canciones para otros artistas y a crear “maquetas” para presentarlas a cantantes. Su primer triunfo como compositor fue “Mallina”, un éxito interpretado por el cantante marroquí Ihab Amir en 2019. La canción ha recibido hasta ahora más de 100 millones de visitas en YouTube. Desde entonces, las obras de Yassine –más de 70 canciones– han superado los 800 millones de reproducciones en plataformas digitales.
En 2021, Yassine obtuvo los derechos de publicación de sus composiciones, lo que le garantizaba la percepción de las regalías recaudadas por la BMDAV, cada vez que su música sonara en la radio, la televisión o en espacios públicos. Este apoyo financiero le dio la estabilidad necesaria para dedicarse de lleno a la música. “Sin esas regalías no me habría arriesgado”, afirma. “Ya no necesito trabajos de oficina para llegar a fin de mes. Las regalías por derechos de autor me permiten concentrarme en la música y explorar nuevas posibilidades”.
No obstante, como señala Yassine, las ganancias en el entorno digital siguen planteando desafíos en Marruecos. La BMDAV aún no ha distribuido las regalías por el uso digital de la música y los músicos de Marruecos siguen aguardando la primera distribución de regalías digitales. Sin embargo, Yassine ha podido contar con las regalías por la publicación de sus composiciones. “Muchos artistas que recién empiezan no se dan cuenta de que vender una canción es solo el principio”, señala. “Después del lanzamiento de la canción, los derechos de distribución y publicación permiten seguir ganando dinero”.
A Yassine le apasiona sensibilizar a los demás sobre las ventajas que suponen los derechos de autor. “A los artistas, tanto emergentes como consagrados, les diría: investiguen bien, asegúrense de que les paguen lo justo y afíliense a su organización local de gestión de derechos de autor. No se trata solo de hacer música, sino de labrarse un futuro”.
La historia de Yassine es un testimonio del poder transformador de los derechos de autor. Es más que una herramienta para proteger las obras artísticas: es la base de una carrera profesional sostenible, de la innovación y del crecimiento cultural. Al garantizar que los creadores reciban una compensación equitativa, los derechos de autor permiten que artistas como Yassine se dediquen a su arte, rebasen los límites y sean fuente de inspiración para otros.