Hecho a la medida: gracias a los CATI dos emprendedores colombianos pisan fuerte en el mercado
Tras patentar un prototipo que soluciona un problema, dos jóvenes emprendedores colombianos están revolucionando el mundo de los zapatos de tacón alto gracias al apoyo de la red mundial de centros de apoyo a la tecnología y la innovación (CATI).
María Almanza creció viendo cómo sufrían las mujeres de Barranquilla (Colombia) al calzar durante mucho tiempo zapatos de tacón alto, especialmente al salir de noche. Al final de la noche, a menudo veía a las mujeres con los zapatos en la mano, incapaces de soportar el dolor por más tiempo.
En 2015, María decidió resolver el problema con la ayuda de su compañero de clase, Luis Miguel Segovia. Los dos colaboraron para crear una línea de zapatos de tacón alto cómodos pero a la moda, que lograron desarrollar, proteger mediante patente y llevar al mercado con la ayuda de uno de los cientos de centros de apoyo a la tecnología y la innovación (CATI) establecidos por todo el mundo con el respaldo de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).
Los CATI ofrecen herramientas digitales, como la inteligencia artificial (IA), que sirven para que los emprendedores locales de países en desarrollo preparen propuestas ganadoras y obtengan protección mediante patente reconocida a escala mundial.
Nace una invención
A Luis y a María se les ocurrió la idea de diseñar una nueva línea de zapatos de tacón alto cuando estudiaban en la universidad. Como parte de una clase de marketing empresarial, decidieron colaborar para resolver el problema del dolor de pies que ocasionaba el uso prolongado de zapatos de tacón alto.
“Sabía que si éramos capaces de idear un diseño atractivo pero que al mismo tiempo pudieran calzar las mujeres sin sentir dolor, podríamos venderlo”, explica María.
Investigaron en los diseños de zapatos existentes para comprender dónde se hallaban los puntos de presión en el pie y se propusieron crear un producto más cómodo.
Luis y María comenzaron a trabajar en un diseño con la ayuda de un ortopedista. Tras algunas pruebas y experimentos con distintos materiales, lograron crear un prototipo de zapatos ortopédicos de tacón alto y elaboraron un plan de negocios para llevar esa línea de zapatos al mercado, gracias a lo cual obtuvieron el primer premio de la clase de marketing empresarial.
De la invención al producto tangible
Su profesor, viendo el potencial del proyecto, alentó a María y a Luis a desarrollar su plan de negocios fuera del aula y les sugirió que se pusieran en contacto con la oficina de patentes local a fin de solicitar apoyo para registrar y proteger su idea.
Al mismo tiempo, María y Luis contactaron con el CATI local de la Cámara de Comercio de Barranquilla para recibir orientación sobre la solicitud de patente.
Un especialista en propiedad intelectual (PI) del CATI enseñó a María y a Luis el sistema digital de búsqueda de patentes de la OMPI, PATENTSCOPE, de uso gratuito, que contiene más de 100 millones de patentes y solicitudes de patente de distintos países y regiones del mundo.
El sistema también incorpora funciones avanzadas de IA que simplifican la tarea de buscar, analizar y obtener información útil de esos documentos.
El análisis en profundidad del especialista en PI del CATI aseguró a María y a Luis que su invención era de hecho novedosa y que era probable que pudiera recibir protección por patente.
Amparándose en esa orientación y el apoyo del especialista, redactaron y presentaron una solicitud de patente.
“No resultó fácil presentar una solicitud de patente, añade María. Tuvimos que aprender a redactarla de manera específica, dado que las patentes requieren un lenguaje técnico. Por suerte, siempre recibimos el apoyo que necesitábamos de la Cámara de Comercio.”
Junto con la asistencia prestada a los jóvenes innovadores para recopilar información esencial y solicitar la protección de su invención mediante patente, el CATI también les habilitó para solicitar la financiación inicial para su emprendimiento, que registraron con el nombre de marca ‘Calzado Almanza’.
“Hemos comenzado a mostrar los primeros diseños llamando a la puerta de nuestros vecinos y vendiendo los primeros zapatos a los amigos íntimos”, dice Luis. “La mayoría dice que los zapatos son muy cómodos y que desearían comprar otro par. También hemos hecho una encuesta para mejorar el producto.”
Actualmente, María y Luis están a la espera de que les concedan la patente, mientras afinan su estrategia de mercado y buscan comerciantes minoristas.
“A corto plazo, queremos vender la primera línea de zapatos asociándonos a las tiendas locales”, dice Luis. “A largo plazo, nos gustaría tener más ideas para diseñar nuevos productos. Soñamos a lo grande.”
Antecedentes
María y Luis forman parte de una comunidad creciente de innovadores que se benefician de la mezcla del ingenio y los conocimientos especializados de las personas y las tecnologías y herramientas de vanguardia que proporciona la red de CATI de la OMPI.
Cada año, los CATI reciben más de dos millones de consultas en todo el mundo por parte de investigadores, inventores y emprendedores, que sirven para aprovechar su potencial innovador y proteger, gestionar y crear valor a partir de la PI.
El programa de CATI se puso en marcha en 2099 como proyecto de la Agenda de la OMPI para el Desarrollo, y el primer centro se creó en 2010. Los CATI están albergados en instituciones como oficinas de patentes, universidades, centros de investigación y parques científicos y tecnológicos. Funcionan en el marco de redes nacionales coordinadas mediante un coordinador nacional designado a tal fin, con el apoyo de la OMPI.
Los proyectos para establecer CATI se ponen en marcha por iniciativa (petición) de los Estados miembros interesados.
Hoy en día, funcionan más de 1 500 CATI en 93 países, ayudando a innovadores como María y Luis a que sus ideas creen impacto. La OMPI presta apoyo a los CATI para que sigan fortaleciendo y ampliando los servicios que ofrecen a fin de atender más adecuadamente a las necesidades de los innovadores locales.