Trust Kasambala Donga empodera y fortalece a los agricultores de Malawi
Para la Dra. Trust Kasambala Donga, la ciencia siempre ha estado al servicio de las personas.
Al crecer en Malawi, vio de primera mano hasta qué punto las familias dependen de la agricultura para sobrevivir. Este sector representa aproximadamente una cuarta parte de la economía del país y da empleo a cerca del 75 % de la población. La mayoría de los agricultores son pequeños productores que cultivan parcelas reducidas de tierra de las que dependen el sustento y los ingresos de sus familias.1
En todo África, los pequeños agricultores cultivan maíz y otros cultivos básicos. Sin embargo, muchos siguen siendo vulnerables a plagas como el gusano cogollero. Las orugas se alimentan de las hojas del maíz y pueden destruir rápidamente campos enteros y provocar así graves pérdidas en las cosechas. Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el gusano cogollero causa pérdidas de hasta 9 400 millones de dólares EE.UU. al año en todo el continente.2
“Cuando veía las orugas invasoras en los campos, no veía únicamente cultivos en peligro, sino también la comida de millones de familias en riesgo”, dice Trust.
Muchos agricultores recurren a pesticidas químicos para proteger sus cultivos. Sin embargo, estos productos pueden ser costosos y, si no se utilizan adecuadamente, perjudiciales para las personas, los animales y el medio ambiente. Algunos agricultores, sencillamente, no pueden permitírselos.
Ver de cerca estos desafíos llevó a Trust a dedicarse a la ciencia con el objetivo de encontrar formas más seguras y asequibles de proteger los cultivos. Con ese fin, se especializó en entomología, que es el estudio de los insectos, y en agricultura sostenible. Su objetivo era encontrar formas más seguras y asequibles de proteger los cultivos.
Con el tiempo, sus investigaciones condujeron al desarrollo de tecnologías de biopesticidas diseñadas para controlar las orugas invasoras sin recurrir a productos químicos nocivos. Los biopesticidas son soluciones para el control de plagas elaboradas a partir de materiales naturales, como microorganismos o extractos vegetales, capaces de combatir las plagas de forma más segura para las personas y los ecosistemas.
Sus investigaciones mostraron un gran potencial para ayudar a los agricultores. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que los avances científicos no bastan por si solos para llegar a quienes más los necesitan.
Cuando la innovación se queda en el laboratorio
En todo el mundo, las universidades y los centros públicos de investigación generan valiosas innovaciones cada año. Sin embargo, muchos descubrimientos nunca llegan al mercado porque los investigadores suelen carecer de experiencia en propiedad intelectual (PI), comercialización y alianzas con la industria.
En muchos países en desarrollo, los sistemas de transferencia de tecnología aún están en fase de consolidación, lo que dificulta que los científicos lleven las innovaciones del laboratorio a la sociedad.
Trust tenía poca experiencia en PI y no sabía cómo proteger sus invenciones. Además, tenía poca experiencia en el establecimiento de alianzas con empresas que pudieran ayudarla a producir y distribuir su tecnología. Los procesos de aprobación reglamentaria eran complejos y no estaba familiarizados con ellos, y resultaba difícil obtener financiación para ampliar la producción.
Lo más importante era que no existía una vía clara para llevar su investigación del laboratorio al mercado.
“En lo que respecta a las plagas y enfermedades, las soluciones están en manos de los propios agricultores a través de sus métodos tradicionales de control y prevención”, afirma Trust.
Sin estrategias de protección y comercialización, sus biopesticidas corrían el riesgo de quedar confinados a publicaciones académicas, en lugar de ayudar a los agricultores sobre el terreno.
Tender puentes entre la ciencia y la sociedad
El punto de inflexión llegó gracias a la colaboración con Chrispin Kaphaika, responsable de transferencia de tecnología de la Universidad de Agricultura y Recursos Naturales de Lilongwe (LUANAR).
Chrispin forma parte de una comunidad cada vez más amplia de profesionales de la transferencia de tecnología que ayudan a los investigadores a transformar descubrimientos científicos en soluciones prácticas.
Criado él mismo en una comunidad agrícola rural, comprendía tanto las dificultades a las que se enfrentan los agricultores como las limitaciones existentes en las instituciones de investigación.
“En el fondo, yo lo que quería era cambiar las cosas, no solo en mi propia comunidad, sino también en muchas otras que afrontan los mismos desafíos”, afirma.
Gracias a programas de fortalecimiento de capacidades apoyados por la OMPI, Chrispin recibió formación y mentoría en gestión de la propiedad intelectual y comercialización de tecnología. Desarrolló competencias prácticas en estrategia de PI, divulgación de invenciones, concesión de licencias y alianzas con la industria.
Estos programas le ayudaron a comprender cómo la PI puede ayudar a los innovadores a ir más allá del laboratorio. Motivado por esta experiencia, hizo un máster en PI y se graduó en el primer puesto de su promoción. La obtención de ese título reforzó considerablemente su capacidad para aplicar sus conocimientos en la LUANAR.
Colaborando estrechamente con Trust, Chrispin ayudó a integrar estrategias de PI y transferencia de tecnología en su proceso de investigación.
Juntos, determinaron cuáles de los resultados de su investigación podían protegerse, exploraron formas de hacerlo y prepararon divulgaciones formales. También comenzaron a explorar alianzas y vías regulatorias para acercar la tecnología a los agricultores.
Gracias a esta colaboración, una investigación prometedora empezó a convertirse en innovaciones protegidas con potencial de inversión.
De investigadora a emprendedora científica
En la actualidad, Trust no solo es investigadora sino emprendedora científica.
Ahora concibe sus innovaciones como productos que deben ser prácticos y accesibles para los agricultores, y tiene en cuenta factores como la asequibilidad, el control de calidad y la manera en que los agricultores utilizarán la tecnología en condiciones reales.
Gracias al apoyo en materia de transferencia de tecnología, sus biopesticidas han sido evaluados y validados por la Comisión de Aprobación de Tecnologías Agrícolas de Malawi, y también está trabajando con la Junta de Control de Pesticidas para avanzar hacia la aprobación definitiva para su comercialización.
Este avance representa años de colaboración y de perseverancia entre bastidores.
“Trabajar con Trust sigue siendo una experiencia inspiradora y gratificante”, afirma Chrispin, añadiendo: “Su trayectoria demuestra cómo la PI y la transferencia de tecnología pueden amplificar el impacto de las innovaciones en biopesticidas sostenibles.
Para Trust, el objetivo sigue siendo sencillo: “El verdadero logro de una tecnología es que los agricultores la utilicen”.
Antecedentes
La trayectoria de Trust ha sido posible gracias a los esfuerzos más amplios de la OMPI para fortalecer los sistemas de transferencia de tecnología en los países en desarrollo.
A través de sus programas de transferencia de tecnología y comercialización, la OMPI apoya a universidades, centros de investigación y profesionales de la innovación en la gestión de la PI y en la puesta en práctica de los resultados de la investigación.
Chrispin Kaphaika participó en el Programa de la OMPI de formación en el empleo en África meridional. Estas iniciativas dotan a profesionales como Chrispin de las competencias necesarias para guiar a los investigadores en el proceso que va desde el descubrimiento en el laboratorio hasta su aplicación práctica.
Más información sobre los servicios de transferencia de tecnología de la OMPI.