La OMPI inaugura una exposición de dibujos animados
Ginebra, 17 de abril de 2002
Comunicado de prensa PR/2002/307
Del 18 de abril al 30 de mayo, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) acoge una exposición titulada "Historietas, dibujos animados, y creatividad" para destacar la importancia del derecho de autor para los dibujantes, y como parte del proceso creativo. En la exposición se presentarán obras originales de artistas locales que pertenecen a la Association des Dessinateurs Romands (ADR). El 26 de abril, Día Mundial de la Propiedad Intelectual, artistas de los estudios Walt Disney (Europa) realizarán en la OMPI una demostración de sus técnicas de escultura tridimensional de dibujos animados. También se presentará en la exposición una colección de dibujos de Tintin, del famoso dibujante belga Hergé.
Las historietas y dibujos animados son universales, se encuentran en todas las culturas e idiomas y son un ejemplo de la creatividad en su aspecto más innovador. En todas las épocas, los artistas y autores se han adaptado a las nuevas tecnologías -comenzando simplemente con pintura y tinta, luego con la imprenta, el cine y la televisión, y ahora mediante las computadoras e Internet- para expresar mejor sus ideas. La exposición "Historietas, dibujos animados y creatividad" explora este medio universal, y explica de qué manera el derecho de autor da a los creadores la posibilidad de que se reconozca y se recompense su trabajo, alentando así la creación. Gracias al derecho de autor, los artistas y autores de tiras cómicas no sólo se ganan la vida con su trabajo, sino también logran reconocimiento e inspiración para seguir creando su arte.
La exposición incluye la propia tira cómica de la OMPI -producida en cooperación con el INDECOPI del Perú- que se vale de este medio tan accesible para explicar los rudimentos del derecho de autor y los derechos conexos y cómo contribuyen a fomentar la creatividad.
La exposición puede visitarse de lunes a viernes, de 9 a 17
Para más información, diríjase a la Sección de la OMPI de Relaciones con los Medios de Comunicación y el Público: tel.: +41 22 338 81 61 ó +41 22 338 95 47, correo-e: publicinf@wipo.int.
Antecedentes
Las historietas y los dibujos animados están entre las formas más antiguas de expresión creativa. Sus comienzos datan de la época prehistórica, cuando los hombres y las mujeres pintaban escenas de caza en las paredes de las cavernas para registrar sus hazañas. Así se manifestaba ya el impulso creativo y se estaba desarrollando una nueva forma de expresión artística: el simple relato oral ya no alcanzaba -en la prehistoria el ser humano se puso a dibujar para expresarse mejor.
El dibujo animado como lo conocemos hoy comenzó a tomar forma en el siglo XIX, cuando los artistas empezaron a utilizar lápiz y papel y luego la imprenta para expresar no sólo su inspiración artística sino también a menudo sus ideas políticas. Los dibujos animados de carácter político se popularizaron en todo el mundo y, al mejorar las técnicas de imprenta y con el aumento de la distribución de periódicos y revistas, este medio de expresión artística se difundió. En muchos de esos dibujos animados se utilizaban leyendas debajo de los dibujos para explicar la historia.
Como en todos los medios de expresión artística, la evolución se produjo gracias a la creatividad y el impulso innovador. En 1896, con la introducción de los globos de diálogo en The Yellow Kid de Richard Fenton Outcalt, nació la forma moderna de la historieta. Esos pequeños globos blancos que contenían un texto, representando lo dicho o pensado por un personaje, hicieron del simple dibujo animado una forma narrativa más elaborada: una mezcla de arte y literatura, con la que se podían contar historias más complicadas y con personajes y argumentos más complejos.
Las revistas de historietas, así como las tiras cómicas en los periódicos, se fueron afirmando en la primera mitad del siglo XX. Krazy Kat, Popeye, Superman y Dick Tracy eran famosos en América del Norte, mientras que el Manga japonés, que combina dibujos tradicionales de tiras cómicas con imágenes de películas antiguas, suscitó imitadores en toda Asia. Tintin, creado por el dibujante belga Hergé, aún es popular en todo el mundo, como el francés Asterix y su compañero Obelix.
A medida que las historietas se fueron popularizando, los artistas recurrieron a otra innovación para seguir desarrollando su medio: el cine. Se considera a Winsor McCay como el padre de la animación, pues produjo entre 1911 y 1921 los primeros cortometrajes de animación. Eran minuciosamente artesanales, y a veces llevaba más de un año producir cinco minutos de animación. Walt Disney, el creador del Ratón Mickey (que apareció en pantalla por primera vez en 1928, en Steamboat Willie), dio un paso adelante en el proceso, en 1937, con la producción de Blancanieves y los Siete Enanitos, el primer largometraje de animación.
Hoy en día, las tiras cómicas, las revistas de historietas, los dibujos animados y las películas de animación son parte integrante de todas las culturas. Han evolucionado desde simples dibujos creados por un único artista, hasta largometrajes animados producidos por inmensos equipos de animadores. Cada vez más, estos animadores se valen de computadoras y programas informáticos poderosos para plasmar su arte. Las historietas y los dibujos animados existen hoy en todos los continentes, en los periódicos, revistas, y libros, en televisión, en el cine y en Internet.
Cuestiones de derecho de autor
Las tiras cómicas y los dibujos animados, por ser el fruto de la creatividad original y la imaginación de los autores, están protegidos por derecho de autor. Esto da a los creadores la posibilidad de reconocimiento y de recompensa financiera por su creatividad. El derecho de autor también es un incentivo para seguir creando y permite la difusión de la cultura y el esparcimiento.
Conforme a la legislación sobre derecho de autor, los titulares de los derechos, al menos inicialmente, son los autores que crearon la obra y sus sucesores. A menudo, en la producción de tiras cómicas, dibujos animados y películas de dibujos animados, participan muchas personas y entidades, como ilustradores, guionistas, editores y productores. Según la naturaleza de la contribución que realiza cada uno, y el sistema jurídico de cada país, podrán o no ser considerados autores o coautores. La legislación de muchos países también dispone que, con independencia de quién sea el titular inicial de los derechos sobre una obra, todos los derechos patrimoniales podrán cederse (los derechos morales, por ser personales del autor, no pueden cederse).
Para divulgar muchas obras creativas protegidas por derecho de autor, como las tiras cómicas y las películas de dibujos animados, son necesarias la distribución masiva, la comunicación y la inversión; por esa razón, a veces los creadores venden los derechos sobre sus obras, o conceden licencias sobre ellos, a personas o empresas (como editores, estudios cinematográficos, distribuidores, etc.) que están en mejores condiciones de comercializar las obras. En muchos casos, las legislaciones nacionales fomentan la concentración de los derechos en un sólo agente, mediante disposiciones sobre cesión, la facultad de ejercer derechos exclusivos o la titularidad inicial de los derechos en el empleador. También son importantes los contratos para definir la titularidad o conceder licencias sobre los derechos.
Por lo general, los autores y demás titulares gozan del derecho a autorizar o prohibir los actos siguientes: reproducción, adaptación, distribución, interpretación o ejecución en público, radiodifusión, comunicación al público y traducción. Además de esos "derechos patrimoniales", los autores también gozan de "derechos morales". Éstos suponen el derecho a reivindicar la paternidad de la obra y a oponerse a modificaciones que pudieran perjudicar la reputación del creador.
Muchas tiras cómicas y dibujos animados son sólo el comienzo de una larga cadena de productos y servicios, como películas, juegos, productos multimedios y elementos comercializados que representan los personajes que aparecieron en la producción original. Aquí también los contratos desempeñan un papel vital para determinar las condiciones de explotación y uso de la obra.
Hoy en día, la comercialización de elementos como juguetes, elementos interactivos, libros y ropa que representan los personajes de la producción es mucho más que un aspecto secundario de las producciones originales. Estos elementos comercializados también pueden protegerse mediante derechos de propiedad intelectual, principalmente derecho de autor y marcas, y mediante otras ramas del derecho. De esta forma, el Ratón Mickey, Tintin y muchos otros personajes volvieron a nacer después de sus comienzos.
Las tiras cómicas y los dibujos animados se ven cada vez más en Internet o en forma de productos digitales multimedios. Para que la gente se deleite con esas creaciones sin temor a infringir el derecho de autor, y para que los creadores exploren sin preocupaciones esos medios como una nueva forma de distribuir sus productos, es fundamental ajustar el sistema jurídico. El Tratado de la OMPI sobre Derecho de Autor (WCT) (que entró en vigor el 6 de marzo de 2002) y el Tratado de la OMPI sobre Interpretación o Ejecución y Fonogramas (WPPT) (entrada en vigor el 20 de mayo de 2002) sientan las bases jurídicas para esos tipos de explotación de las obras.
Con arreglo a los principales tratados internacionales, las obras de derecho de autor están protegidas durante la vida del autor y por 50 años a partir de su muerte, aunque se tiende a extender este plazo hasta 70 años a partir de la muerte del autor, en particular en los países industrializados.