
Los nombres de dominio están por todas partes. Con ellos accedemos a las compras en línea, a las noticias, a las redes sociales e incluso, hoy en día, a la escuela y al trabajo. Son los que hacen posible la navegación por Internet.
Sin embargo, los nombres de dominio también pueden ser utilizados con fines malintencionados, como la distribución de programas informáticos malignos y la suplantación de identidad, el fraude y la venta de productos falsificados.
Existen, afortunadamente, procedimientos para atajar esos abusos. La OMPI es reconocida a nivel internacional como principal proveedor de servicios de solución de controversias relacionadas con el uso abusivo de nombres de dominio, práctica comúnmente conocida como "ciberocupación". La OMPI ha administrado más de 50.000 casos, relativos a más de 93.000 nombres de dominio conforme a la Política Uniforme de Solución de Controversias en materia de Nombres de Dominio (la “Política Uniforme”).
