Soluciones inteligentes para los desafíos mundiales: la misión de una inventora turca

Abril de 2017

Por Catherine Jewell, División de Comunicaciones de la OMPI

La Dra. Özge Akbulut es ingeniera especializada en materiales y una mujer resuelta a usar sus aptitudes para incidir positivamente en algunos de los principales desafíos que afronta el mundo, invención a invención.  Sus invenciones van desde modelos sintéticos de partes del cuerpo para la capacitación de cirujanos hasta tintas y cemento para la impresión tridimensional.  Es titular de cinco patentes, cuatro en los Estados Unidos y una en Europa, y tiene otra solicitud en trámite.

La Dra. Akbulut es ingeniera especializada en materiales y una mujer
resuelta a usar sus aptitudes para incidir positivamente, por medio de
sus invenciones, en algunos de los principales desafíos que afronta
el mundo.  Sus invenciones van desde modelos sintéticos de partes
del cuerpo para la capacitación de cirujanos, hasta tintas y cemento
para la impresión tridimensional.  Es titular de cinco patentes y tiene
otra solicitud en trámite (foto: cortesía de Surgitate).

La Dra. Akbulut obtuvo su doctorado en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MI) y posteriormente cursó estudios de postdoctorado en la Universidad de Harvard, en los Estados Unidos.  En 2012, retornó a su alma mater, la Universidad Sabanci de Turquía, para ocupar el cargo de profesora adjunta.

La Dra. Akbulut conversa con la Revista de la OMPI sobre su trabajo y los desafíos que afronta la innovación en una economía emergente.

¿Cuándo comenzó con sus invenciones?

En realidad, convertirme en inventora fue la consecuencia natural de ser ingeniera, aunque  de niña siempre fui muy curiosa y conté con el apoyo de mis padres.  Lo que realmente me inspira es la manera de hallar soluciones para algunos de los problemas más importantes que afronta la humanidad valiéndose de la ciencia y la tecnología.  Solo podemos resolver esos problemas aplicando soluciones innovadoras.

Como científica, creo que es sumamente importante dedicarse a encontrar soluciones para los desafíos tecnológicos que afronta la sociedad.  A fin de cuentas, mi investigación se financia con el dinero de los contribuyentes.  Los ciudadanos financian la investigación porque consideran que los científicos obtendrán algo que mejorará sus vidas.  Para mí, es muy importante que la investigación esté encaminada a atender las necesidades de la sociedad.

Comencé a hacer modelos quirúrgicos por pura casualidad.  En mi trabajo de posdoctorado en Harvard, me concentré en las aplicaciones médicas de la ciencia de los materiales con el fin de crear instrumentos y técnicas para medios con recursos limitados.  Años después, conocí a un especialista en cirugía de tórax que me preguntó si podía fabricar modelos de mamas para capacitar a cirujanos en cirugía oncoplástica (cirugía reconstructiva después de una tumorectomía).  El cáncer de mama es un problema mundial que afecta a una de cada ocho mujeres, así que la propuesta despertó mi interés.  Gracias a los nuevos instrumentos de diagnóstico, muchas mujeres jóvenes reciben tratamiento para el cáncer de mama, por lo que es realmente importante que puedan adaptarse para seguir adelante con sus vidas.  Me gustó mucho la idea de incidir en la educación sanitaria a nivel mundial.

En suma, tuve la suerte de conocer a una excelente artista plástica, Ece Budak, quien junto con un grupo de mujeres locales me ayudó a crear los moldes.  El día en que me entregó una caja llena de modelos de mamas, viví uno de los mejores momentos de mi vida como ingeniera.  Así comenzó todo.  Trabajamos en estrecha colaboración con los cirujanos para crear modelos en función de sus necesidades específicas.  Las pruebas beta del primer modelo tuvieron que repetirse numerosas veces y nos llevaron seis meses.

En 2014, fundé Surgitate junto a la Dra. Barkin Eldem.  Nos especializamos en crear modelos realistas de tejidos y órganos para que los estudiantes de cirugía puedan practicar la técnica quirúrgica.  Nuestra cartera de productos comprende una variedad de almohadillas de piel, modelos vasculares y modelos de mamas que imitan fielmente la experiencia de cortar, diseccionar y suturar tejido humano.  También estamos trabajando en modelos de mamas para capacitación en ultrasonografía, así como en broncoscopia, traqueotomía y disección del ganglio linfático centinela.  Actualmente estamos estudiando un modelo único de microcirugía para que los cirujanos puedan perfeccionar las técnicas de sutura, que son muy complejas.

Hemos recibido comentarios muy favorables de los cirujanos con quienes colaboramos y nuestros modelos se utilizan en Australia y el Reino Unido.  Nuestro modelo de piel se puede comprar en Amazon UK y ya se está usando en más de 20 países.

¿Qué ha hecho para proteger sus modelos?

En 2014, la Dra. Özge Akbulut fundó Surgitate junto
con la Dra. Barkin Eldem (foto: cortesía
de Surgitate).

Hemos registrado una marca para nuestros modelos.  Presentamos una solicitud de patente pero no fue aprobada.  Cometimos algunos errores y aprendimos mucho en el proceso.  Somos la única empresa del mundo que produce modelos de mamas individuales y los cirujanos con quienes trabajamos, que cumplieron una función fundamental en la creación de los modelos, son firmes defensores de su uso en la capacitación quirúrgica.  Como empresa emergente, nos mantenemos muy atentos a las necesidades de los usuarios y nos esforzamos por brindar modelos accesibles a un precio razonable a través del control de los costos de diseño y fabricación.  Esto nos da una ventaja competitiva, pero en definitiva, la necesidad es tan grande que cuantas más personas fabriquen dispositivos de ese tipo, será mejor para todos.  Aunque no hayamos obtenido una patente para estos modelos, estamos creando y utilizando casi 50 fórmulas diferentes de silicona en nuestros productos y hemos elaborado estrategias de propiedad intelectual para protegerlos.  Los derechos de propiedad intelectual son parte importante de nuestra estrategia empresarial.

¿Ha recibido alguna ayuda de su universidad?

Sí, sin el apoyo de la Oficina de transferencia de tecnología de la Universidad Sabanci no habría podido sobrevivir como investigadora.  Me prodigaron asesoramiento y apoyo valiosísimos en la elaboración de un plan de operaciones y una estrategia de propiedad intelectual para las diferentes tecnologías con las que trabajo.

Como investigadora, ¿por qué considera importante que las universidades tengan una política de propiedad intelectual?

El bienestar y el progreso de la sociedad dependen de la ciencia y la tecnología pero cabe preguntarse cómo se puede garantizar la obtención de resultados concretos.  El sistema de propiedad intelectual ofrece a universidades e investigadores incentivos para dedicarse a encontrar soluciones que permitan que la sociedad avance en la labor de superar los problemas mundiales.  La propiedad intelectual y la concesión de licencias de propiedad intelectual ofrecen oportunidades concretas para generar riqueza, crear empleo y efectuar una contribución significativa por medio de la ciencia.  Por eso, la propiedad intelectual es sumamente importante.

La concesión de licencias de tecnología sigue siendo una actividad de reciente aparición en Turquía.  Tenemos que fortalecer los vínculos entre la universidad y el sector privado para que cobre impulso esa actividad.  Necesitamos que los empresarios nacionales estén más dispuestos a trabajar con los científicos, y viceversa.  La inversión en investigación y desarrollo está ganando enteros, pero sigue siendo baja en comparación con otros países.  Los científicos también deben centrar al menos una parte de sus investigaciones en resolver los problemas de la sociedad.  Si queremos avanzar, todos debemos poner manos a la obra para seguir creando mejores productos que los actuales y adquirir derechos de propiedad intelectual que los protejan.  Si esos productos satisfacen una necesidad del mercado, llegará la recompensa económica.  La Universidad Sabanci tiene vínculos muy sólidos con el sector privado y fomenta la creación de empresas subsidiarias.  Alrededor de la mitad de mis colegas en la universidad tienen su propia empresa.  De hecho, hace varios años que la Universidad tiene el índice más alto de innovación y creatividad de Turquía, de lo cual nos sentimos muy orgullosos.

El cáncer de mama afecta a una de cada ocho mujeres y es un problema mundial.  Los modelos producidos por la Dra. Akbulut permiten a los cirujanos perfeccionar su técnica quirúrgica para tratar a mujeres que padecen esta enfermedad, permitiéndoles adaptarse para seguir adelante con sus vidas (foto: Stock.com/kali9).

¿Qué desafíos tuvo que afrontar para establecer su empresa?

Tuve mucha suerte de encontrar dos inversores antes de que la empresa empezara a generar ingresos, lo cual resultó fundamental.  El primero fue Arya Women Investment Platform, un programa precursor en Turquía creado por el presidente de Farplas, principal fabricante nacional de piezas de automóviles, quien ha asumido el compromiso de apoyar a las empresarias del país, donde menos del 9% del empresariado son mujeres.  Contamos con la experiencia de Farplas en el desarrollo de procesos, la creación de moldes y la pintura, para la producción en masa de nuestros modelos.  El otro inversor es Inovent, primera empresa turca especializada en facilitar la comercialización de tecnología y obtener financiación inicial para ese sector.  Inovent nos ayuda a vincularnos con posibles inversores y clientes y se ocupa de nuestros planes operativos y de marketing.

Con el apoyo de la universidad y los inversores hemos podido salir adelante.  Sin embargo, muchos de mis colegas investigadores tienen grandes dificultades para lidiar con toda la burocracia inherente a la creación y administración de una empresa.  La burocracia simplemente mata la creatividad.  Afortunadamente, yo pude aprender de su experiencia.

Otro gran desafío tiene que ver con el hecho de que la mayoría de mis clientes están fuera de Turquía.  Los derechos aduaneros que implica la exportación de nuestros productos son una pesada carga para la empresa.  Mi esperanza es que en el futuro Turquía se vuelva un país más abierto y mejor conectado con los mercados mundiales.  Esto facilitaría mucho las cosas para que prosperen las pequeñas empresas turcas.

¿En qué otros proyectos está trabajando?

La cartera de productos de Surgitate comprende almohadillas de piel,
modelos vasculares y de mamas que imitan fielmente la experiencia
de cortar, diseccionar y suturar tejido humano.  Los cirujanos con
quienes colabora la empresa para desarrollar esos productos son
firmes defensores de su uso en la capacitación
quirúrgica (foto: cortesía de Surgitate).

Como ingeniera de materiales, mi trabajo es muy variado.  Mi meta es movilizar la capacidad intelectual colectiva en todos los ámbitos posibles.  Por eso, además de los modelos quirúrgicos, estoy creando tintas que se puedan utilizar en la fabricación de aditivos o en la impresión tridimensional.  La mayoría de las tintas para la impresión tridimensional contienen tres o cuatros sustancias químicas diferentes y solo pueden usarse en un medio controlado.  Mi tecnología funciona en un medio enteramente acuoso, puede ser utilizada por cualquier persona y en cualquier lugar, y es muy segura.  Creo que revolucionará la impresión tridimensional, en el sentido de que cuando se le da a las personas algo que puedan usar en sus casas o en espacios públicos de trabajo colaborativo, la mayoría comenzará a usarlo.  Por eso es tan importante velar por que la tecnología salga del laboratorio y llegue a los espacios públicos.  En septiembre de 2016, presentamos nuestra solicitud de patente para esta tecnología por medio del Tratado de Cooperación en materia de Patentes de la OMPI, que simplifica el trámite para obtener la protección por patente en varios países.

También tengo una patente relacionada con el control de las propiedades de flujo del cemento.  Cuando se trabaja con cemento para usos especiales, como el cemento de aluminato de calcio, hay muy poco tiempo para moldear la mezcla antes de que se endurezca.  Gracias a nuestra tecnología, se prolonga ese lapso y así se aumentan las posibilidades de uso y se generan importantes ahorros.  Los cementos de ese tipo son sumamente resistentes y pueden soportar temperaturas extremas, el agua salada y otras condiciones.  Existe gran interés comercial en nuestra tecnología y actualmente mantenemos conversaciones con una de las principales empresas mundiales del sector.

¿Cuál es su mensaje para los responsables de las políticas públicas?

A fin de dejar un legado, los responsables de las políticas públicas deben adoptar una visión a largo plazo respaldada por datos científicos.  Es la única forma de que la humanidad avance.  Deben pensar en las generaciones futuras, porque lo que ellos decidan hoy tendrá una enorme repercusión en dichas generaciones.

¿Y qué mensaje tiene para las jóvenes que aspiran a convertirse en inventoras?

La invención es una actividad beneficiosa.  Las mujeres tenemos mucha fortaleza y determinación, y cuando queremos algo generalmente lo conseguimos.  Esa mentalidad es parte esencial del proceso de invención.  La ciencia y la tecnología, sumadas a una buena dosis de derechos de propiedad intelectual, ofrecen la oportunidad de ejercer una influencia trascendental.  Idear una solución innovadora que tenga posibilidades de mejorar la vida de la gente es sumamente gratificante.  La invención es un estilo de vida y desearía que las mujeres tuvieran las mismas oportunidades de elección que los hombres.  Tanto para los hombres como para las mujeres, ser inventor puede ser difícil.  Pero si al principio no se tiene éxito, simplemente hay que volver a intentarlo y seguir adelante.

¿Tuvo que enfrentarse a algún problema en particular como inventora? ¿Por qué hay tan pocas inventoras?

No.  Antes que nada, soy inventora y estoy orgullosa realmente de mi condición de científica, pues es lo que me permite influir en la sociedad.  El hecho de ser mujer es secundario.  Mis jefes, tanto hombres como mujeres, siempre me han apoyado mucho, al igual que mi familia.

Hay muchos más inventores que inventoras porque, para empezar, es mucho mayor la cantidad de hombres que se dedican a la ciencia, la ingeniería y la tecnología.  Si solo el 15% o el 20% de los investigadores son mujeres, entonces ellas solo serán responsables del 15% o el 20% de las invenciones.  Es una cuestión de números, no de calidad, y las mujeres recién están empezando.  Por otra parte, doy las gracias a esas mujeres perseverantes que se negaron a tomar el no por respuesta y se convirtieron en las primeras científicas, ingenieras y médicas.  Mujeres como Mildred Dresselhaus, conocida como la “reina de la ciencia del carbono”, que fue la primera mujer en obtener un puesto de profesora en el MIT, y que lamentablemente ha fallecido hace poco.  Nosotras estamos aquí gracias a ellas.

El propósito de OMPI Revista es fomentar los conocimientos del público respecto de la propiedad intelectual y la labor que realiza la OMPI, y no constituye un documento oficial de la Organización. Las denominaciones empleadas en esta publicación y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no entrañan, de parte de la OMPI, juicio alguno sobre la condición jurídica de ninguno de los países, territorios o zonas citados o de sus autoridades, ni respecto de la delimitación de sus fronteras o límites. La presente publicación no refleja el punto de vista de los Estados miembros ni el de la Secretaría de la OMPI. Cualquier mención de empresas o productos concretos no implica en ningún caso que la OMPI los apruebe o recomiende con respecto a otros de naturaleza similar que no se mencionen.