Propiedad intelectual, gestión financiera y desarrollo económico

Febrero de 2016

Por John P. Ogier, Economista especializado en propiedad intelectual y Presidente del Grupo de Trabajo sobre el Sector de las Finanzas, las Empresas y la Economía de la Intellectual Property Awareness Network (IPAN), Londres (Reino Unido), red de la que es también Vicepresidente.

En la actualidad, la propiedad intelectual es la categoría de activos más valorada y, a pesar de ello, saber cómo establecer el valor y explotar el potencial económico de los activos de propiedad intelectual sigue siendo un auténtico misterio para las empresas, las entidades financieras y los inversores.

La red Intellectual Property Awareness Network (IPAN), cuya sede se encuentra en el Reino Unido, tiene por objetivo ayudar a hacer que se entienda la propiedad intelectual como una categoría de activos fundamental para el crecimiento de las empresas y el desarrollo económico.

La única forma de lograr que las empresas ricas en propiedad intelectual reciban el apoyo financiero que necesitan para ampliar sus negocios y, por ende, mejorar el crecimiento económico es crear, adaptar y aplicar mecanismos de mercado y metodologías de cálculo de la relación riesgo-rentabilidad para los activos de propiedad intelectual y otros activos intangibles.  Pero para ello se necesita la colaboración de los mercados financieros, las asociaciones profesionales, las políticas gubernamentales y las normas comerciales internacionales.

El valor de la propiedad intelectual en las economías basadas en los conocimientos

En las economías basadas en los conocimientos, el valor económico se obtiene mediante el sistema de la propiedad intelectual y los derechos que este confiere, que son los que transforman los activos intangibles en activos económicos comercializables.

Hasta la década de 1980, los activos tangibles representaban el 80% del valor de una empresa;  el resto lo componían los activos intangibles, entre ellos la propiedad intelectual.  Treinta años después, han cambiado las tornas:  el 80% del valor de una empresa lo componen los activos intangibles.

El valor relativo de los activos intangibles combinados con el comercio digital queda demostrado por el hecho de que Alibaba, el principal minorista del mundo, no posee ninguna tienda;  Uber, el mayor “negocio de taxis” del mundo, no posee ningún taxi, y iTunes sólo vende grabaciones musicales en formato digital.

En un estudio publicado en 2012 por la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos de América se indica que “el conjunto de la economía estadounidense depende de alguna forma de propiedad intelectual, porque prácticamente todos los sectores empresariales o la producen o la usan”.  En 2010, el valor añadido de la industria con alto coeficiente de propiedad intelectual ascendía a 5,06 billones de dólares, lo que representaba un 34,6% del PIB de los Estados Unidos, y sustentaba directamente 27,1 millones de empleos.

En el Reino Unido los resultados son similares.  Según un informe de la Oficina de Propiedad Intelectual del Reino Unido, en 2011 el mercado invirtió aproximadamente 137.500 millones de libras esterlinas en activos intangibles y derechos de propiedad intelectual, mientras que en activos tangibles sólo se gastó 89.800 millones.  Y, si nos atenemos a las inversiones, la brecha entre activos tangibles y activos intangibles sigue creciendo.

El mismo informe indica que casi la mitad (el 48%) de la inversión basada en conocimientos – que se calcula en unos 65.600 millones de libras esterlinas – está protegida por derechos de propiedad intelectual.  El derecho de autor representa el 46% del total, tanto las marcas como los diseños alcanzan el 21% respectivamente, las patentes representan el 9% y el resto, el 3%, corresponde a los diseños registrados.  Con todo, es probable que el valor real de la inversión que hace el Reino Unido en relación con la propiedad intelectual sea más elevado, pues en el estudio no se incluye el valor de los secretos comerciales ni se contabilizan los “activos combinados”, como la imagen de marca.

La brecha entre la gestión financiera de los activos y la financiación de la P.I.

A pesar del reconocimiento generalizado del valor económico de la propiedad intelectual y de su contribución al crecimiento económico, son muchas las empresas emergentes que tienen dificultades a la hora de acceder a fondos disponibles para ampliar sus actividades.  Numerosas microempresas emergentes en el campo de la tecnología o la creatividad y muchas pequeñas y medianas empresas (PYME) son ricas en propiedad intelectual y constituyen la savia que da vida a una economía en crecimiento.  Sin embargo, tras el estallido de la crisis económica, estas empresas siguen topándose con una contracción del capital, sobre todo cuando buscan financiación para el desarrollo de activos intangibles.

Cuando los inversores en capital evalúan una posible transacción, desde la financiación en las etapas iniciales hasta la adquisición de una empresa por sus directivos, consideran los activos intelectuales como un factor crucial.  Pero para obtener capital las empresas, especialmente las pymes, suelen depender de préstamos bancarios o de la financiación basada en activos.  Estas fuentes financieras siguen centrándose firmemente en los activos tradicionales (bienes inmuebles, equipamientos, inventarios o cuentas por cobrar).  Por ello, a las empresas que se basan sobre todo en los conocimientos, que son las que más necesidad tienen de financiación para crecer, a menudo les resulta difícil obtener fondos, porque sus activos intangibles no aparecen en su balance contable y por lo tanto los bancos comerciales no los consideran una garantía crediticia.

Con la aplicación de las reformas del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, los bancos exigen una seguridad adicional, incluso cuando existen programas respaldados por los gobiernos, como el plan de apoyo para las garantías financieras de las empresas del Reino Unido.

Si no se hallan nuevas soluciones, será incluso más difícil conseguir capital para las empresas innovadoras, incluidas las empresas creativas digitales.  Y es precisamente este tipo de empresas con alto crecimiento las que es menester financiar para lograr la recuperación económica.

El reto de la financiación

Ya en 2012 la IPAN alertó sobre el déficit de financiación al que se enfrentaban las pymes ricas en propiedad intelectual.  En respuesta a estas inquietudes, en 2013 la Oficina de Propiedad Intelectual del Reino Unido publicó un informe sobre el papel de la propiedad intelectual y los activos intangibles en la facilitación de la gestión financiera de las empresas.  El informe confirmaba que las prácticas convencionales en materia de préstamos pocas veces reconocían la propiedad intelectual o los activos intangibles como garantías crediticias.  Los balances contables no registran el valor de esos activos y la reglamentación actual menoscaba el reconocimiento de la propiedad intelectual o los activos intangibles como una categoría de activos.

Ventajas de la financiación mediante la propiedad intelectual

La financiación mediante la propiedad intelectual presenta ventajas significativas: 

  1. Potencial de apreciación del valor: con el paso del tiempo, los activos de propiedad intelectual de una empresa bien gestionada suelen aumentar de valor, mientras que la mayoría de los activos tangibles se devalúan.
  2. Un abanico más amplio de activos: las instituciones financieras suelen enfrentarse a situaciones en las que los “buenos clientes” desean pedir en préstamo más de lo que permiten las normas que rigen la relación entre el préstamo y los activos.  El valor que representan los activos intangibles básicos permite prestar más con una seguridad adicional.
  3. Mayores incentivos de devolución del préstamo: cuando los activos intangibles son el núcleo de la actividad empresarial, proporcionan un poderoso incentivo para que los prestatarios cumplan con sus compromisos de reembolso.
  4. Mayor seguridad: en caso de dificultades financieras, haber definido los activos intelectuales como parte del acuerdo de préstamo hace que el banco esté en una posición más fuerte frente al administrador.
  5. Alternativa a las garantías personales: la propiedad intelectual y los activos intangibles proporcionan una fuente adicional de seguridad que está directamente relacionada con la empresa y no un particular, y por ende facilitan, de ser necesaria, la recuperación de los fondos.

Retos

Sin embargo, existen algunos obstáculos a la hora de superar las limitaciones y dificultades asociadas a la práctica habitual en relación con la financiación mediante la propiedad intelectual:

  1. Visibilidad de los activos de propiedad intelectual: muy pocas veces el balance contable indica las importantes inversiones que ha hecho la empresa para generar activos de propiedad intelectual de cosecha propia.  Los directivos de las empresas deben comprender el valor de sus activos intangibles y explicarlo en un lenguaje que los prestamistas puedan entender para proyectar una imagen más representativa de los recursos y el valor de la empresa.
  2. Atribución del valor: las empresas que no cotizan en bolsa no tienen acceso a un mecanismo de mercado que les permita medir el valor que tiene la compañía y que no está incluido en su balance contable.  Muchos activos tangibles tienen un valor de enajenación realizable, incluso si es a una tasa inferior al costo original.  En cambio, el mercado de reventa de activos de propiedad intelectual y activos intangibles está poco desarrollado y ofrece menos certidumbre sobre la posibilidad de realizar un valor de reventa.
  3. Comprender el valor y gestionar los riesgos: el valor de algunos activos intangibles, como el prestigio de la marca, puede cambiar rápidamente junto con la fortuna de la empresa.  Si se imparte formación y se adoptan normas reconocidas para la gestión del valor de los activos intangibles se inspirará una mayor confianza a los prestamistas a la hora de gestionar los perfiles de riesgo asociados a estos activos.

Propiedad intelectual y asignación de capital

A pesar de la importancia de los activos intangibles y su enorme potencial económico, una serie de factores combinados (como las prácticas de intercambio comercial, los criterios para la concesión de préstamos y la gestión de riesgos, las normas contables y los reglamentos financieros) hacen que su valor real y razonable no se refleje en los mecanismos de mercado para la asignación de capital.

Los mecanismos actuales para la asignación de capital fueron creados para la economía del siglo XX, que se basaba en la producción de bienes y servicios físicos.  Los mercados, los reglamentos y los mecanismos de rentabilidad de la inversión para los activos intangibles basados en la tecnología del siglo XXI todavía no se han materializado completamente.

Resulta esencial lograr una mayor transparencia, así como desarrollar metodologías de valoración y mecanismos de mercado más adaptados a la economía digital que midan y muestren con precisión el riesgo y la rentabilidad asociados a los activos intangibles.  Sin ellos, las empresas innovadoras seguirán enfrentándose a un acceso restringido al capital o seguirán pagando un alto precio por él en forma de patrimonio, garantías e intereses.

Explotar el potencial de crecimiento de las empresas ricas en propiedad intelectual

Si el mercado de los intangibles no evoluciona, grandes cantidades de capital quedarán inmovilizadas en activos de rendimiento bajo o negativo.  En Europa, por ejemplo, los bonos del Estado con un valor que oscila entre 1,7 y 5,3 billones de dólares de los EE.UU. están dando un rendimiento negativo.  La reasignación de solo una fracción de este capital para financiar empresas ricas en propiedad intelectual podría aportar el estímulo que tanto se necesita para fomentar el crecimiento mundial y el empleo.  Pero para que ello sea posible, debemos atravesar las siguientes etapas:

  1. Auditorías de propiedad intelectual efectuadas por las empresas para presentar una imagen clara del papel que desempeña la propiedad intelectual en sus actividades;
  2. Normas acreditadas para la valoración de la propiedad intelectual y la gestión de los riesgos;
  3. Plataformas comunes para asesorar y apoyar a los bancos y a otros inversores con miras a la evaluación de los activos de propiedad intelectual;
  4. Mayor comprensión de la concesión de licencias de propiedad intelectual como medio para que las empresas pequeñas puedan crecer rápidamente y a escala internacional sin una gran inversión en infraestructuras;
  5. Participación activa del sector de los servicios financieros en la financiación, el aseguramiento y la estructuración de los activos intangibles como una categoría de activos;
  6. Mercados de propiedad intelectual más accesibles y eficaces;
  7. Mejor acceso a la formación sobre propiedad intelectual, incluso para el sector de los servicios financieros;
  8. Normas internacionales para registrar la información relacionada con la propiedad intelectual pertinente para las transacciones financieras.

Evolución del entorno financiero en relación con la propiedad intelectual

El sector de los servicios financieros está empezando a cobrar conciencia de la importancia económica que revisten los activos de propiedad intelectual y los activos intangibles, pero todavía queda mucho por andar.  En febrero de 2015, el ICAEW (Institute of Chartered Accountants, England and Wales, el instituto de contables públicos de Inglaterra y Gales) celebró un seminario en el que se destacó la importancia cada vez mayor de la propiedad intelectual en las fusiones y adquisiciones en el mercado mundial.  En noviembre, la Creative Industries Federation y el ICAEW publicaron una guía titulada Creative industries – Routes to Finance (Industrias creativas:  vías hacia la financiación).  Al mismo tiempo, se presentó un nuevo fondo de 40 millones de libras esterlinas, el Edge Creative Enterprise Fund, respaldado por el British Business Investment Bank y el sector privado.

Están surgiendo metodologías de valoración de activos de propiedad intelectual, así como nuevas normas de reglamentación, pero todavía es preciso elaborar una metodología normalizada aprobada por los órganos de contabilidad acreditados para evaluar el “valor real y razonable” de estos activos.  También proliferan los servicios de intermediación y los mercados para facilitar la compra y venta de activos intangibles.

Poco a poco, el sector financiero comercial también está empezando a responder a las necesidades de las empresas basadas en los conocimientos.  Cada vez hay más prestamistas especializados que concluyen acuerdos de venta y licencia con los activos de propiedad intelectual en garantía, incluidas las marcas comerciales y los programas informáticos protegidos por derecho de autor.  Ya se han empezado a concluir transacciones con grandes empresas como Philips, GKN, Costain, Diageo, AA y TUI con el fin de utilizar los activos de marca para enjugar déficits de fondos de pensiones adoptando estructuras creativas que utilizan la propiedad intelectual o las fuentes de ingresos que esta genera.  Las entidades financieras que están adquiriendo participaciones accionariales también optan por garantizarlas con una carga sobre los activos de programas informáticos, con la protección de acuerdos de depósito de garantía.

La ausencia de normas internacionales que proporcionen una mayor claridad y certidumbre sobre las cargas o la titulización de los activos de propiedad intelectual está frenando la inversión y los préstamos a las empresas.  De existir, estas normas permitirían utilizar estos activos como garantía.  ¿Acaso la OMPI no tendría aquí un papel que desempeñar facilitando la negociación de estas normas internacionales? La IPAN opina que sí, porque las oficinas nacionales de propiedad intelectual podrían registrar esa información junto con otros datos de registro de la propiedad intelectual sin ningún tipo de dificultad.

¿Una forma de estimular el crecimiento mundial?

El mundo se enfrenta a una crisis de crecimiento económico que todavía no han conseguido resolver unos tipos de interés tan bajos que baten todos los récords ni las herramientas de expansión cuantitativa.  La solución podría pasar en parte por combinar la fuerza y el tamaño del sector de los servicios financieros con el capital intelectual protegido por la propiedad intelectual de las empresas basadas en los conocimientos.  Un factor clave para explotar este potencial es garantizar que se facilite el acceso al capital para las unidades económicas con mayor potencial de crecimiento, es decir, las empresas emergentes y las pymes.

Para alcanzar este potencial de crecimiento económico y lograr el bien público, es menester que los principales actores de la industria, los servicios financieros, los entes profesionales, los establecimientos educativos, los gobiernos y las organizaciones internacionales como la OMPI aporten sus competencias y recursos respectivos.  Ese, a fin de cuentas, es el fin para el que se creó desde el principio el entorno de la propiedad intelectual.

Legend:  Si no evoluciona el mercado de los activos intangibles, grandes cantidades de capital quedarán inmovilizadas en activos de rendimiento bajo o negativo.  Explotar el potencial de crecimiento de las empresas ricas en propiedad intelectual podría contribuir a estimular el crecimiento económico.

< Comuníquenos su comentario sobre este artículo
< Volver al índice