World Intellectual Property Organization

Europa Central y del Este: Aprovechar el potencial de innovación

Febrero de 2013

Por Mikolaj Rogowski, estudiante de doctorado del Instituto de Derecho de la Propiedad Intelectual, Universidad Jagiellonian (Polonia)

A raíz de los extraordinarios acontecimientos de finales de los años 80, numerosos países de Europa Central y del Este iniciaron un proceso de transición hacia una economía de mercado, dirigida hacia la innovación y basada en los conocimientos.  Aun cuando dichos países tienen un potencial de innovación enorme, establecer ecosistemas de innovación en los que se aproveche plenamente ese potencial, traduciéndolo en un crecimiento económico sostenido, constituye un desafío permanente.  En este artículo se aborda la importancia estratégica de las universidades, las organizaciones y los institutos públicos de investigación a la hora de fomentar el nivel de innovación en la región así como sus perspectivas de crecimiento y se analizan las herramientas de que dispone la OMPI para respaldar a los países que emprenden ese tipo de iniciativas.


En Europa Central y del Este se encuentran varias de
las universidades más antiguas del mundo, incluida
la Universidad Jagiellonian. (Foto Mikolaj Rogowski).

“Antes de dar con una gran idea hay que tener muchas ideas”, dijo en su día el visionario inventor y empresario Thomas Edison.  Un flujo constante y abundante de ideas es un requisito para el nacimiento de tecnologías que pueden aportar un cambio positivo en la sociedad.  Como piedras angulares de los conocimientos y el aprendizaje, las universidades y los institutos de investigación están repletos de mentes curiosas que se esfuerzan por dar con soluciones creativas a los problemas cotidianos.  Pero las universidades y los institutos de investigación son también, además, plataformas de creatividad, y ofrecen un sinnúmero de oportunidades de traducir el potencial intelectual en soluciones creativas.

Los países de Europa Central y del Este tienen una sólida tradición académica.  En la región se ubican varias de las universidades más antiguas del mundo, como la Universidad de Praga, en la República Checa, y la Universidad Jagiellonian, de Polonia, que se remontan al siglo XIV.  Los países de la región cuentan con un gran número de inventores de talento con una extraordinaria formación y con una gran capacidad para producir y difundir conocimientos.

Aunque, en términos generales, los países de Europa Central y del Este han registrado una notable expansión de su capacidad innovadora, no faltan los empresarios que acusan la falta de mayores progresos para garantizar que la región aproveche plenamente su potencial innovador.

Habida cuenta de la importancia estratégica que revisten las universidades, en su calidad de generadoras de nuevos conocimientos, y del hecho de que los conocimientos están desempeñando una función cada vez más decisiva en la producción, muchos consideran que fomentar vínculos más estrechos entre los círculos universitarios y empresariales de la región es crucial para fomentar la innovación y el crecimiento económico.

Promover una colaboración más estrecha y más eficaz entre los círculos universitarios y empresariales puede contribuir también a detener la fuga de mano de obra calificada de la región.  La actual “fuga de cerebros” que experimenta un gran número de países de la región hace cada vez más difícil que las universidades y las empresas conserven los profesionales de alto nivel que necesitan para mejorar su capacidad de generar tecnologías de alto valor.

Mucho es lo que está en juego para garantizar el crecimiento económico a largo plazo en la región.  Hoy se sabe con certeza que existe un vínculo entre desarrollo tecnológico y crecimiento económico.  Ya en el decenio de 1950, el economista y ganador del Premio Nóbel Robert Solow llegó a la conclusión de que a la introducción de nuevas tecnologías puede atribuirse tanto como el 80% de la riqueza o el producto interno bruto de un país.  En la actual economía digital basada en los conocimientos, la necesidad de innovar y desarrollar nuevas tecnologías ha pasado a ser todavía más fundamental para la competitividad de las empresas que hacen negocios en los mercados nacionales y mundiales, para el crecimiento económico y para la creación de mejores puestos de trabajo.

Según los estudios realizados por el grupo de reflexión Nesta, el 6% de las empresas basadas en la innovación del Reino Unido que han registrado el mayor índice de crecimiento generaron la mitad de los nuevos puestos de trabajo creados en el Reino Unido entre 2002 y 2008.  Análogamente, en el Informe mundial de propiedad intelectual 2011 se pone de relieve la importante contribución que realizan universidades e institutos públicos de investigación, en tanto que productores y difusores de conocimientos, a los sistemas nacionales de innovación (véase Aprovechar las ventajas de la investigación financiada con fondos públicos, OMPI Revista 3/2012).

“Las empresas y otras entidades innovadoras dependen de la contribución de la investigación pública y de los futuros científicos para producir innovación comercialmente significativa”, se explica en el informe.  Habida cuenta de los avances tecnológicos, basados cada vez más en la ciencia, se sigue diciendo en el informe, es cada vez más importante reforzar los vínculos entre los círculos universitarios y las empresas.

En el informe se menciona una serie de estudios económicos que demuestran la positiva incidencia que la investigación universitaria tiene en la innovación industrial y la productividad.  No obstante, en él también se afirma que la transferencia de conocimientos a partir de las universidades puede funcionar en la medida en que se fomente un “intercambio bidireccional basado en las capacidades respectivas de los sectores público y privado de investigación”.  En medio de todo eso, la propiedad intelectual (P.I.) tiene una importancia fundamental.

La experiencia de varios países apunta a los beneficios que las universidades pueden obtener si adoptan una orientación empresarial más sólida en la que se dé cabida a actividades de patentamiento y negociación de licencias.  En varios casos, proceder así ha contribuido a mejorar la calidad de la investigación universitaria y a establecer mecanismos de fomento de la transferencia de tecnologías vanguardistas importantes desde el punto de vista comercial.  En los Estados Unidos, por ejemplo, los estudios han puesto en evidencia que el patentamiento y la negociación de licencias en el ámbito universitario han sido fundamentales en la generación de nuevas industrias y que las empresas emergentes (start‑up) universitarias estadounidenses tienen más posibilidades de convertirse en empresas viables y crear un mayor número de puestos de trabajo.  Análogamente, las experiencias recabadas en el Japón y Finlandia demuestran que las universidades y los institutos públicos de investigación pueden explotar su potencial innovador al adoptar una política eficaz de P.I. que transforme la investigación pública en sólidos activos comerciales y que promueva el uso estratégico de dichos activos.

Explotar el potencial innovador de las universidades

Entonces, ¿cómo pueden aprovecharse mejor las inmensas posibilidades que ofrecen las instituciones universitarias de Europa Central y del Este a los fines de que a su vez pueda explotarse plenamente el potencial de la región y fomentar su crecimiento económico?  La División de la OMPI para Determinados Países de Europa y Asia cuenta con una serie de herramientas para hacer frente a los desafíos específicos que se plantean en los países de Europa Central y del Este a la hora de fortalecer los vínculos entre los círculos universitarios y las empresas.  Esas herramientas, entre las que se cuentan estudios, directrices, recomendaciones y políticas modelo, tienen por finalidad respaldar las plataformas públicas de investigación a lo largo del proceso de innovación, desde la concepción hasta la comercialización.

En el WIPO Study on Technology Transfer in Countries in Transition se formulan recomendaciones de políticas para fomentar una colaboración más estrecha entre las universidades y las empresas.  En él se exponen, a grandes rasgos, las opciones para elaborar y aplicar prácticas más eficaces de transferencia de tecnología que vayan en beneficio de todos.

Análogamente, en las WIPO Guidelines on the Management of Academic Intellectual Property in Early Stage Innovation in Countries in Transition se exponen prácticas eficaces de gestión de la P.I. en las primeras etapas de una innovación.  Las directrices están basadas en un estudio en el que se exponen las prácticas actuales y se identifican los obstáculos que se interponen actualmente en el proceso de innovación.  Las directrices se centran en tres esferas principales, a saber, la transferencia de tecnología, los organismos de transferencia de tecnología y la gestión de los derechos de P.I. a nivel universitario, y ofrecen indicaciones de mucha utilidad acerca de una serie de cuestiones, entre otras, la gestión de las carteras de patentes, la adopción de estrategias eficaces de comercialización y la gestión de tecnologías.  En las directrices se traza concretamente la trayectoria que deben seguir los que desean explotar el valor comercial de las investigaciones universitarias.  Además, en ellas se señalan los riesgos potenciales y posibles soluciones a la hora de comercializar tecnologías.

A su vez, la WIPO’s Model Intellectual Property Policy for Universities and Research Institutions complementa la serie de herramientas disponibles para fomentar infraestructuras nacionales de innovación en la región.  Dicha política constituye una referencia en la que pueden inspirarse las universidades para establecer sus propias políticas de P.I., y en ella se definen los derechos y las estrategias que pueden emplearse para proteger, explotar y transferir activos intelectuales al contexto comercial.

Las universidades y los organismos públicos de investigación pueden salir sumamente beneficiados de una amplia estrategia de P.I.  Esa iniciativa es muy prometedora, en el sentido de ofrecer viabilidad financiera a largo plazo así como la posibilidad de crear nuevas fuentes de ingresos a partir de la negociación estratégica de licencias de tecnologías derivadas de investigaciones.  También puede traducirse en mejoras cualitativas a nivel de la investigación y el desarrollo.  La comercialización de tecnologías vanguardistas y la creación de empresas emergentes a partir de las universidades ofrecen importantes opciones de puestos de trabajo para los estudiantes que están acabando la carrera universitaria.  A su vez, eso puede servir para atraer estudiantes e investigadores de alto nivel que aporten nuevas ideas y nuevas posibilidades.  Además, al adoptar una política eficaz de P.I. a nivel de toda la institución, la universidad estará en excelentes condiciones de beneficiarse de oportunidades internacionales en colaboraciones e investigaciones.  La complejidad de los actuales desafíos científicos es tan elevada que, a falta de acuerdos de colaboración bien fundamentados en sólidos acuerdos de P.I., pocos progresos científicos podrán lograrse que tengan gran impacto.  Como hace poco dijo un representante de los círculos universitarios, hoy la investigación ha pasado de “si no publicas, desapareces” a “si no te asocias, desapareces”.

No obstante, la utilización eficaz de la P.I. depende de que se comprenda bien cómo funciona el sistema y cómo utilizarlo para sacar el máximo producto del mismo.  Aun cuando en los últimos años se han hecho muchos progresos en la sensibilización acerca de la importancia de la P.I:, todavía queda mucho por hacer.  Además de la amplia gama de cursos de P.I. que ofrece la Academia de la OMPI, la OMPI cuenta con un instrumento para la enseñanza de la P.I. en la región de Europa Central y del Este.  Con ese instrumento se responde a las necesidades específicas en P.I. que acusan los países de la región, concretamente, en formación y educación.  Se ha introducido así un programa central de P.I. así como una serie de metodologías innovadoras de enseñanza de la P.I.

Como dijo Thomas Edison en su día:  “el genio es 1% inspiración y 99% transpiración”.  Si realmente queremos garantizar que toda la dura labor que se ha invertido en innovación en las universidades y en los institutos públicos de investigación no haya sido en vano hay que introducir un sistema completo de medidas encaminadas a estimular la creatividad y aprovechar los frutos de dicha creatividad mediante el uso de la P.I.  Adoptar una estrategia eficaz de P.I. es un elemento central para velar por que la región se encuentre en condiciones de desarrollar plenamente y aprovechar su capacidad para innovar y estimular así un crecimiento económico a largo plazo.

La OMPI en Internet