World Intellectual Property Organization

El arte de la perspectiva binocular

Diciembre de 2011

Año tras año, artistas de todo el mundo presentan sus obras en la Sede de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) en Ginebra (Suiza). Estas coloridas y variadas exposiciones dan una idea de la profundidad y amplitud del talento creativo que existe entre los 184 Estados miembros de la OMPI. A mediados de este año, el programa contó con la magnífica pintura de naturalezas muertas del artista suizo Albert Sauteur. La Revista de la OMPI se reunió con el artista para conocer mejor su nueva técnica.

La obra de Sauteur transmite un notable realismo que invita al espectador a adoptar una nueva mirada hacia los objetos que presenta: un tazón y una hoja seca, una jugosa manzana y un violín, o un diente de ajo junto a una olla. Lejos de estar "muertas", sus obras emiten una energía singular y capturan la vida y la quintaesencia del carácter de los objetos representados.

Una característica distintiva de la obra del artista es la yuxtaposición de objetos orgánicos e inorgánicos, que permite ponerlos en relieve y les infunde una materialidad fascinante y palpable. "Mediante el uso del contraste de volúmenes y de colores, puede crearse una interesante interacción entre los objetos que da vida a mis cuadros", señala.

¿Qué es lo que hace tan peculiar el concepto de Albert Sauteur? Su técnica es revolucionaria y ayuda a esclarecer nuestro conocimiento de cómo el ojo humano percibe y reconstruye el espacio visual tridimensional. En su obra, se esfuerza por capturar en el lienzo el mundo visto a través de los ojos humanos.

La visión binocula


Amapolas y porcelana,
2004. Óleo sobre lienzo.

Desde el descubrimiento de la perspectiva hace más de 500 años, los artistas que tratan de reproducir un modelo o una escena normalmente cierran un ojo para reconstruir adecuadamente la imagen y las proporciones de los elementos de la pintura. La imagen resultante, según la teoría, presenta un único punto de fuga hacia el que convergen en el horizonte las líneas de la obra, algo parecido a las líneas paralelas de las vías de tren que se unen en la distancia.

Sin embargo, la capacidad observadora del Sr. Sauteur, su inquebrantable tenacidad y perfeccionismo le llevaron a poner en tela de juicio este conocimiento establecido. Según sus observaciones, lo que un artista ve con un ojo es muy diferente de lo que se ve con ambos. "Cuando cerramos un ojo perdemos la riqueza de la realidad", señala. También se dio cuenta de que las reglas establecidas de la perspectiva lineal no consideraban el hecho de que las obras de arte y los modelos y escenas que representan se perciben, de hecho, con los dos ojos. De ese modo, llegó a la conclusión de que la interpretación aceptada de la perspectiva lineal es una simplificación excesiva de la realidad.

El Sr. Sauteur advirtió que los puntos de fuga en las obras de arte no son unidireccionales, sino pluridireccionales: convergentes, divergentes, transversales y paralelos. "Pinto las cosas como las veo con los dos ojos abiertos, pero cuando me encuentro con una anomalía, una línea que no sigue la teoría tradicional, tengo que explicarlo. Esto me permite perfeccionar la técnica", explica. "Supone muchas noches sin dormir, y una gran cantidad de investigación; es un proceso minucioso que requiere mucha energía y concentración", según confiesa. A partir de sus observaciones, Albert Sauteur ha desarrollado una nueva geometría que le permite capturar en el lienzo la naturaleza tridimensional del espacio.

Al romper con la tradición y adoptar una mirada nueva hacia el mundo que le rodea, el Sr. Sauteur ha encontrado la manera de producir obras de naturalezas muertas desbordantes de energía.

La visión binocular explicada

La visión binocular correcta forma parte de la visión humana normal, a diferencia de una cámara, que tiene un solo objetivo. La visión binocular produce importantes efectos visuales perceptivos que revelan el volumen y la profundidad de los objetos.

Cuando los dos ojos trabajan juntos y se enfocan simultáneamente en el mismo objeto, cada uno tiene una visión única del objeto desde su propia perspectiva. Estas dos imágenes son enviadas al cerebro, donde se superponen para convertirse en imágenes tridimensionales con la profundidad añadida.

El Sr. Sauteur se dio cuenta de que cada ojo tiene su propio punto de fuga, pero que se produce confusión cuando una imagen se ve por ambos ojos al mismo tiempo. Esto, explicó, da origen a un tercer punto de fuga común a ambos ojos que fluctúa en función de la profundidad de la visión. Eso es lo que pinta el Sr. Sauteur con tanta precisión. "Lo que me fascina y quiero revelar al mundo es esta profundidad infinitamente rica", dijo.

Los efectos de esta revelación son bastante sorprendentes: las líneas rectas aparecen quebradas, las bolas de billar rigurosamente esféricas se convierten en ovaladas, y así sucesivamente.

En su búsqueda por captar los objetos tal como son, el Sr. Sauteur ha encontrado una forma de representar artísticamente lo que el ser humano ve en realidad.

En resumen, el Sr. Sauteur representa en el lienzo el proceso que lleva a cabo automáticamente el cerebro de una persona con una correcta visión binocular. En el mismo cuadro, reproduce el objeto que cada ojo percibe antes de que se fundan en una imagen única. Al crear un efecto de espejo y a través de un uso cuidadoso de las sombras, aprovecha la profundidad visual de las cosas tal y como aparecen en la realidad.

El artista contó la historia de una joven diplomática que se mostró visiblemente emocionada cuando dándose cuenta de que sufría de una deficiencia de la visión binocular dijo: "mirando este cuadro, veo por primera vez lo que mis amigos ven”.

Lo que ha conseguido el Sr. Sauteur sobre el lienzo es similar a lo que los cineastas hacen con las películas en 3D. Si uno se quita las gafas durante una proyección en 3D, las imágenes de la pantalla se ven un poco borrosas. Esto se debe a que estas películas usan la visión binocular, obligando al espectador a ver dos imágenes creadas a partir de posiciones o puntos de vista ligeramente diferentes.


Magdalena y Steinway – Legend – Mientras
trabajaba en este lienzo, el artista descubrió
por primera vez, gracias a su red de líneas,
el tercer punto de fuga que caracteriza la
perspectiva binocular que ha ido adoptando
progresivamente.

La pintura y el dibujo han sido desde siempre la pasión del Sr. Sauteur, aunque no se dedicó en cuerpo y alma al arte hasta más avanzada su vida. De pequeño se crió en una granja y luego, más por necesidad que por elección, se convirtió en aprendiz de mecánico de precisión, formación que, dada la minuciosidad del trabajo, le resultaría muy útil en el futuro. Posteriormente se dedicó a la enseñanza, aunque seguía teniendo una pasión ardiente por el arte. Sabía que tenía que pintar. Profundamente decepcionado con el curso de arte regular al que asistía, decidió seguir su propio camino en busca de la perfección y la belleza. Desde entonces, se dedicó a entender la mecánica de la pintura y trató de responder a la gran cantidad de preguntas que bullían en su mente. Una exposición en la OMPI, que trabaja para apoyar los derechos de los artistas, era, en opinión del Sr. Sauteur, el lugar adecuado para celebrar su trabajo y todo lo que representa.

Sus incansables esfuerzos produjeron dividendos y con ellos llegó un nuevo descubrimiento revolucionario, a saber, que "si deseamos fijar la realidad, debemos adoptar la perspectiva binocular." "Esta es la única manera de representar artísticamente la realidad; es la única manera de dar vida a una obra", reflexionó. "Cuando cerramos un ojo, la realidad pierde su riqueza".

"Cuanto más se pinta la imagen de la vida, más emocional se vuelve la obra", explicó, en referencia a la historia de Proust y la magdalena que inspiró el lienzo que iba a revelarle el secreto de la perspectiva binocular.

Tal es el dominio de la técnica y la atención al detalle del Sr. Sauteur, que un fabricante de violines al ver su obra fue capaz de reconocer la diferencia entre la representación de un instrumento de 3.000 francos suizos y otro de 300.000.

En su búsqueda por entender y posteriormente explicar la perspectiva binocular —cada una de sus obras es, de hecho, una explicación de su teoría—, el Sr. Sauteur ha creado una serie de aparatos que viajan con él y su estudio itinerante. "Es difícil ir en contra de una idea establecida", suspira, "y a la gente le resulta muy difícil entender que el saber transmitido a lo largo de los últimos 500 años es falso. Por eso utilizo diferentes aparatos para que las personas del público puedan experimentar de primera mano de qué estoy hablando”.

Para el Sr. Sauteur, su arte es un "placer envenenado". Dice que "el pensamiento vuela, pero las palabras se mueven lentamente. Es fascinante tener un modelo delante, pero la ejecución es muy difícil". Y añade: "cada pintura tiene una vida propia, cada modelo de naturaleza muerta posee infinitas posibilidades, y el proceso de fijar estas posibilidades en una pintura pone de manifiesto algunos detalles sorprendentes y fascinantes". Cuando finalizo este proceso, conozco la obra de memoria, y esto me da la libertad de dirigir mi energía a perfeccionarla para extraer toda su riqueza y profundidad”.

Las pinturas de Albert Sauteur no sólo captan la realidad física de los objetos tal como los ve el ser humano, sino que también aprovechan su espíritu y su esencia. Tal como ha escrito un crítico: "[Sauteur] pone objetos cotidianos unos al lado de otros de un modo que desestabiliza las imágenes convencionales de la realidad". La aparente falta de conexión entre los objetos representados nos atrapa, llevándonos a un universo diferente.

Calladamente provocativa, la obra de Albert Sauteur ofrece una "visión ligeramente transformada" de lo conocido, infundiéndole una energía poderosa y seductora que resulta fascinante por su simple complejidad.

 

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