World Intellectual Property Organization

Formación en propiedad intelectual – Lo que viene. Una mirada desde el Cono Sur

Septiembre de 2011


Maximiliano Marzetti (Foto: OMPI/
Martha Chikowore)

Maximiliano Marzetti, profesor de Derecho y economía de la propiedad intelectual de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), institución panamericana dedicada a la investigación con sede en Buenos Aires, examina la necesidad de replantear los programas de estudio en materia de propiedad intelectual. Tradicionalmente, los estudios de propiedad intelectual han puesto el acento principalmente en el Derecho de la propiedad intelectual. El profesor Marzetti pone de relieve la necesidad de adoptar un enfoque económico en los programas de estudio de Derecho de la propiedad intelectual y, paralelamente, introducir componentes específicos de gestión empresarial de la propiedad intelectual en estos programas. Esto, sostiene, permitirá a las empresas aprovechar al máximo sus activos de propiedad intelectual en favor del crecimiento económico y el desarrollo a largo plazo.

Nuevos planteamientos

En gran parte del planeta, los estudios de propiedad intelectual se han centrado casi en exclusiva en el Derecho de la propiedad intelectual. Los programas de postgrado en propiedad intelectual son, en su mayoría, cursos de maestría en derecho dirigidos a abogados, un reflejo de lo que todos hablan: la "protección". Sin embargo, el hecho de poner el acento principalmente en la protección de la propiedad intelectual ha suscitado un gran debate en todo el mundo, y ha alimentado la divergencia de puntos de vista entre el Norte y el Sur.1 La adopción de un enfoque más integral, que englobe los aspectos empresariales de la propiedad intelectual y haga hincapié en las posibilidades que ésta ofrece en lo tocante a nuevos puestos de trabajo, creación de riqueza y crecimiento económico, augura una vía más constructiva y fructífera para seguir hacia delante. Al fin y al cabo, los derechos de propiedad intelectual son las herramientas que dan vida al espíritu empresarial en el mundo de las ideas.

En sí mismo, no hay nada de malo en diseñar un plan de estudios centrado exclusivamente en la propiedad intelectual que gire en torno a la protección de unos activos intangibles valiosos que, por su naturaleza económica (como bienes no rivales y no excluyentes), requieren una protección jurídica contra el aprovechamiento indebido, de manera que exista un incentivo para la creación y la innovación. Necesitamos la protección que confieren los derechos de propiedad intelectual para que puedan prosperar las empresas. Sin embargo, la propiedad intelectual es algo más que simplemente obtener un monopolio legal; supone aprovechar la innovación y la creatividad para crear riqueza. Las empresas con buenos resultados cuya actividad se basa en la creación de propiedad intelectual obtienen beneficios, crean puestos de trabajo, pagan impuestos y estimulan el desarrollo económico regional. Si queremos explotar el potencial comercial del sistema de propiedad intelectual y fomentar un número creciente de empresas viables basadas en la propiedad intelectual, necesitamos disponer de abogados con formación económica y administradores conscientes de la propiedad intelectual.

En la economía del conocimiento actual, no hay empresa que pueda permitirse el lujo de prescindir de una estrategia efectiva de propiedad intelectual. Con demasiada frecuencia, en América Latina y en otros lugares, las empresas ignoran cómo pueden sacar el máximo partido a su propiedad intelectual, y por tanto no aprovechan todo su potencial de mercado. Así pues, ¿cómo puede darse un vuelco a esta situación? La formación en propiedad intelectual resulta crucial. Del mismo modo que los abogados deben exponerse a los conocimientos del mundo de la empresa, los empresarios tienen que entender los beneficios que brinda el sistema de propiedad intelectual. Ha llegado el momento de distanciarse de la insistencia en el Derecho de la propiedad intelectual para, en su lugar, incorporar una dimensión económica del Derecho en los estudios de propiedad intelectual, centrándose en el aspecto empresarial de la propiedad intelectual, en particular, la gestión, las finanzas y la monetización de la propiedad intelectual.

La formación de abogados en América Latina

La Argentina ofrece a los abogados que desean especializarse en propiedad intelectual una gran variedad de programas de grado y postgrado en un gran número de universidades públicas y privadas de todo el país. En Buenos Aires, capital del país, existen varias instituciones educativas de gran calidad, con profesores excelentes, y cuenta con una larga y prestigiosa tradición en la enseñanza del Derecho de la propiedad intelectual. Pascual Di Guglielmo, catedrático pionero en esta disciplina, fue el primero en dictar un programa sobre los derechos de propiedad industrial (y en una etapa posterior, los derechos de autor) en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, entre 1949 y 1955.

Actualmente, los estudiosos del Derecho disponen de una amplia oferta de programas sobre propiedad intelectual y de actividades de investigación jurídica de primer orden en Buenos Aires. Entre ellos, figuran los siguientes:

  • dos programas de Maestría en Derecho sobre propiedad intelectual, uno en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO),2 y otro en la Universidad Austral,3 que atraen a alumnos de toda América Latina;
  • un conjunto de programas intensivos de postgrado ofrecidos por la Universidad de Buenos Aires, entre ellos, uno sobre derechos de autor y derechos conexos, dirigido por Delia Lipszyc, y otro sobre derechos de propiedad industrial, dirigido por Carlos Correa, ambos especialistas de renombre internacional; y
  • centros especializados de investigación en propiedad intelectual en la FLACSO (Programa de Derecho y bienes públicos), la Universidad de Buenos Aires (Centro de Estudios Interdisciplinarios de Derecho Industrial y Económico)4 y la Universidad Austral (Centro de Propiedad Intelectual).

Los problemas del magisterio en propiedad intelectual en América Latina

A pesar de la larga tradición en la enseñanza de la propiedad intelectual y de contar con un cuerpo docente de gran talento, el magisterio en esta disciplina no resulta una tarea fácil en la Argentina. Sin una fuente de ingresos independiente o alternativa, es poco menos que imposible. Es raro encontrar un profesor a tiempo completo de propiedad intelectual en la Argentina (o, para el caso, en América Latina). La mayoría de los profesores de propiedad intelectual también ejercen la abogacía y, en muchos casos, financian el magisterio público con su propia práctica jurídica. El lado positivo es que esto le da a la enseñanza una fuerte orientación práctica. La desventaja, sin embargo, es que los profesores carecen de tiempo para investigar y para dedicarse a otras labores académicas.

Si bien es deseable contar con una combinación de profesionales del Derecho y de especialistas en Derecho a tiempo completo en cualquier facultad de Derecho, la actual escasez de profesores de Derecho de la propiedad intelectual a tiempo completo en América Latina es un tema de creciente preocupación. Sin especialistas a tiempo completo, no se pueden elaborar nuevas teorías, ni emprender investigaciones adaptadas a las necesidades de la región. Sin una inversión adecuada en la enseñanza de la propiedad intelectual, las legislaciones sobre propiedad intelectual y los estudios jurídicos especializados de la región seguirán siendo trasplantes de los países productores de teoría, quedando los países de América Latina como meros receptores de los sistemas creados por otros.

Repensar el contenido y la metodología

Normalmente, los estudios de Derecho de la propiedad intelectual en América Latina se ofrecen al margen de las ciencias sociales, perpetuando la demanda del siglo XIX de la autonomía científica de la ciencia jurídica (scientia iuris, science juridique, rechtswissenschaft). Con independencia de que la disciplina del Derecho se considere una ciencia o un arte, no cabe duda de que es imposible captar en toda su extensión la importancia de la propiedad intelectual sin tener conocimientos de economía.

El juez Oliver Wendell Holmes, Jr., hace más de un siglo escribió que "puede que para el estudio racional del Derecho, el hombre del presente sea el estudioso de los libros, pero el hombre del futuro será el estadístico y el experto en economía".5 Esto sigue siendo válido hoy en día. El paradigma dominante en el mundo universitario del Derecho, tanto en los Estados Unidos, como en Europa y muchas partes de Asia, es el de la economía del Derecho. Sin embargo, en América Latina, todavía queda mucho trabajo por delante para integrar la economía con el Derecho en los estudios de propiedad intelectual.

Tanto para los legisladores interesados en diseñar políticas públicas óptimas, como para los administradores de empresa que tratan de obtener el máximo rendimiento de sus carteras de propiedad intelectual, el análisis económico constituye un valioso instrumento para racionalizar los procesos de toma de decisiones. Esto tiene especial pertinencia en un área como el de la propiedad intelectual, donde es necesario evaluar con antelación los costos, los beneficios, los compromisos para alcanzar el equilibrio y los posibles cursos de acción. Los activos intangibles constituyen valiosos recursos empresariales y requieren una gestión cuidadosa.

Los puntos de contacto entre el Derecho de la propiedad intelectual y la economía constituyen un terreno fértil para profundizar el estudio. Hay muchas ideas valiosas que ya han enriquecido los debates tradicionales estrictamente jurídicos. La perspectiva económica ofrece otra forma de entender una realidad compleja. Cuando se combina con un razonamiento jurídico bien fundado, proporciona una herramienta muy eficaz con la que pueden elaborarse estrategias empresariales y políticas públicas efectivas en materia de propiedad intelectual.

La decisión de la OMPI de nombrar un Economista Jefe y crear una División de Economía y Estadística es una medida oportuna para la integración del pensamiento económico en el debate internacional contemporáneo sobre la propiedad intelectual. Un objetivo similar es el que ha llevado a la decisión tomada recientemente por el Instituto Max Planck de Derecho de la Propiedad Intelectual, Derecho de la Competencia y Derecho Tributario, centro de investigaciones de talla mundial con sede en Múnich, de crear un Campus de Investigaciones Jurídicas y Económicas. Los gigantes corporativos también necesitan asesoramiento económico. Así, por ejemplo, Google nombró a Hal Varian6 (profesor emérito de la Universidad de California en Berkeley y autor de los prestigiosos manuales Intermediate Microeconomics y Microeconomic Analysis) como Economista Jefe para asesorar a la empresa sobre los aspectos económicos de sus actividades, incluida su estrategia de propiedad intelectual. De hecho, en muchas disciplinas se está reconociendo en este momento la necesidad de considerar la relación entre la propiedad intelectual y la economía.

¿Instruir a la comunidad empresarial?

En todo el mundo, los estudios de postgrado en propiedad intelectual se han centrado en la instrucción de abogados. Cuando la propiedad intelectual era poco conocida, una rama arcana del Derecho, esto era comprensible. Hoy en día, sin embargo, la protección de la propiedad intelectual es un requisito previo que permite crear los incentivos necesarios para el crecimiento empresarial. Por tanto, es un momento oportuno para asegurarse de que los estudios de propiedad intelectual proporcionan el tipo de conocimientos y formación que las empresas necesitan para gestionar sus activos de propiedad intelectual de manera estratégica y efectiva. Esto requiere un mayor énfasis en la elaboración de programas de postgrado que no sólo se centren en la obtención de derechos de propiedad intelectual, sino también en la gestión y la comercialización de la propiedad intelectual. ¿Y por qué no soñar con un master en administración de empresas multidisciplinario, internacional, en propiedad intelectual para llevar la formación en esta materia a un nivel completamente nuevo en el futuro?

El estudio de la propiedad intelectual va más allá de la protección de estos valiosos activos intangibles. La protección por la protección no tiene sentido comercial. Protegemos la propiedad intelectual para explotar nuestra labor creativa y sacar provecho de ella. Las empresas de América Latina, las “multilatinas”, con un alcance mundial, así como las pequeñas y medianas empresas, tienen la necesidad urgente de adquirir conocimientos técnicos especializados en la gestión de la propiedad intelectual. En América Latina hay una oportunidad de oro para formar a los directivos de empresa, los ingenieros y los especialistas en tecnología respecto de la mejor forma de gestionar las carteras de propiedad intelectual para obtener un rendimiento económico óptimo. Las universidades, las instituciones públicas de investigación, los profesores y los científicos también tienen que aprender cómo valorar y gestionar y transferir con éxito sus activos de propiedad intelectual. Esto promete beneficios tanto para los custodios de este conocimiento, como para el bienestar económico de la región en su conjunto.

Encender la llama de la innovación

La formación en propiedad intelectual es crucial para la explotación efectiva de la propiedad intelectual y su uso estratégico. Desde la perspectiva de un abogado latinoamericano y profesor de propiedad intelectual, está claro que, por un lado, tenemos que elaborar programas más avanzados para formar a los abogados, de manera que adquieran una mentalidad económica y, por otro lado, proporcionar a los promotores de la innovación y el crecimiento económico, a saber, los empresarios, los directivos de empresa, los ingenieros y los científicos, habilidades específicas en la gestión efectiva de la propiedad intelectual.

La OMPI desempeña un papel fundamental en la promoción mundial de la formación en propiedad intelectual, también en América Latina. La creación de un programa patrocinado por la Academia de la OMPI en cooperación con especialistas e instituciones regionales de propiedad intelectual y administración de empresas sería un paso positivo en la promoción de un uso y una gestión más efectivos de los activos de propiedad intelectual en América Latina.

La propiedad intelectual ocupa un lugar central en la economía del conocimiento. Si disponemos de unos programas de formación en propiedad intelectual adecuados, con una orientación empresarial y dirigidos a abogados en ejercicio, el sector público y la comunidad empresarial, el horizonte de crecimiento y desarrollo económico sostenido a largo plazo, tanto en América Latina como en otras regiones, será enorme. Para cualquiera que dude de la importancia de la educación como un catalizador del crecimiento, vale la pena recordar las palabras del poeta anglo-irlandés William Butler Yeats: "La educación no consiste en llenar un cubo, sino en encender una llama". Incorporar un mayor énfasis en los aspectos económicos y empresariales de la gestión de la propiedad intelectual podría hacer mucho por estimular la innovación e impulsar el crecimiento económico.

Acerca de la Academia de la OMPI
La Academia de la OMPI ofrece una gran diversidad de cursos generales y especializados en todos los aspectos de la propiedad intelectual y su gestión. Se sirve de distintos métodos de enseñanza en línea y presenciales, y los programas están adaptados a las necesidades de un público variado, como inventores, creadores, administradores de empresas, profesionales de la propiedad intelectual, responsables políticos, diplomáticos, docentes universitarios y estudiantes.

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1  Ghafele, R., Perceptions of Intellectual Property: a review. 2008, IP Institute: Londres.
http://flacso.org.ar/formacion_posgrados_contenidos.php?ID=74
http://web.austral.edu.ar/derecho-mpi-caracteristicas.asp
http://www.derecho.uba.ar/investigacion/inv_inst_ceidie.php
5  Oliver Wendell Holmes, J., The Path of Law. Harvard Law Review, 1897. 10 (457).
6  Véase “El mercado de P.I. en Internet: las fuerzas económicas que lo impulsan”, Revista de la OMPI 6/2010

 

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