World Intellectual Property Organization

Captar el espíritu de invención: Philippe Tarbouriech, fotógrafo

Junio de 2006

La niña resuelve el problema jugando (Fotografía: © Philippe Tarbouriech)
La niña resuelve el problema jugando (Fotografía: © Philippe Tarbouriech)

"¿Sabía usted que, al parecer, hay cinco veces más abogados que ingenieros en los Estados Unidos de América?" pregunta el fotógrafo Philippe Tarbouriech de forma meramente retórica al presentar sus últimas fotografías de inventores.

Las fotografías, tomadas durante sus recientes viajes a Asia Sudoriental son muy sugestivas. Sin embargo, el interés de Philippe Tarbouriech en fotografiar inventores e innovadores se basa en algo más que en consideraciones puramente estéticas. Fascinado por todos los aspectos de la innovación tecnológica, y habiendo patentado invenciones a su nombre, se muestra preocupado de que haya tantas personas, especialmente mujeres jóvenes, que nunca han pensado en la posibilidad de ser inventores. "La imagen en cierto sentido se ha distorsionado", explica en una entrevista durante una exposición de sus fotografías en abril en la Sede de la OMPI. "Existe una real necesidad social de mostrar más inventores como ejemplos que puedan ser emulados. Mi sueño es que los niños miren mis fotos de inventores y piensen: ‘¡yo podría ser uno de ellos!’"

No sólo suscitan la atención de Philippe Tarbouriech los titulares de patentes o las innovaciones comercializadas que han tenido éxito. Sus fotografías incluyen niños y adultos, científicos de Silicon Valley y pequeños empresarios de países en desarrollo. Lo que quiere captar con su máquina fotográfica es la esencia, el espíritu que impulsa a una persona a inventar.

Muchas de sus imágenes retratan la capacidad de invención en su más simple expresión. "¿Qué es lo que lleva a una persona a inventar? Se trata básicamente de negarse a aceptar que hay cosas imposibles" dice Tarbouriech. Muestra una fotografía en la que hay dos niños sobre el esqueleto de una bicicleta, tambaleándose cuesta abajo por una calle de su aldea Lahu en las montañas del Norte de Tailandia. "Miren a esos dos niños. Su bicicleta no tiene cadenas ni neumáticos. Y ellos no tienen zapatos. En esas condiciones no es posible andar en bicicleta. Pero ellos encontraron la manera de hacerlo. Eso se llama capacidad inventiva".

"O esta niña…", continúa, indicando la foto de una niña en el lago Tonlé Sap de Camboya, que sonríe a la máquina fotográfica sentada en un cubo que le sirve de bote. "Ella no sabe nada de las leyes de física. Pero ha resuelto un problema técnico. Ha descubierto que creando un remolino delante del cubo con su remo puede avanzar, en lugar de dar vueltas girando sobre sí".

Comunicar una pasión

Se trate de niños que juegan o de científicos en sus laboratorios, lo que importa a Philippe Tarbouriech es poder comunicar mediante sus fotografías el interés apasionado de esas personas por lo que están haciendo. Y explica: "esto sólo funciona porque yo también estoy verdaderamente interesado en comprender lo que esa persona está haciendo, y cómo lo hace".

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¡No sólo porque es bonita! Las nuevas técnicas de cultivo de tejidos vegetales de Oradee Sahavacharin para la producción de orquídeas han proporcionado a los agricultores de las montañas un cultivo alternativo al de las amapolas para la producción de opio. (Fotografía: © Philippe Tarbouriech)

En todo esto entran en juego los antecedentes del propio Philippe Tarbouriech. Su formación es de ingeniero, trabajó para una empresa de producción de juegos de vídeo y luego fundó una empresa para promover su propia invención, iTag, un dispositivo del tamaño del anillo de un llavero que se utiliza como "marcador" de emisiones de radio. Su formación, combinada con lo que él llama su profunda curiosidad, hacen que ese interés sea algo natural. Recita con un entusiasmo contagioso los detalles técnicos en los que se fundamentan los logros de los inventores que ha encontrado, como el ganador de la medalla de la OMPI de Bangkok, Profesor Vira Kasantikul (N.º 1/2006 de la Revista de la OMPI), cuya colección y estudio de una enorme cantidad de datos sobre accidentes de motocicleta le permitieron diseñar un casco a bajo costo que aumenta las probabilidades de sobrevivir a un accidente.

Con el mismo espíritu, Philippe cuenta la historia de la horticultora tailandesa Oradee Sahavacharin. Ex profesora de la Universidad Chulalongkorn, la Dra. Sahavacharin estaba decidida a poner a disposición de los agricultores de las tribus de las montañas del Norte de Tailandia un cultivo alternativo al de las amapolas para la producción de opio. Para ello, concibió un método para la producción en gran escala de orquídeas y de flores cortadas. Negándose a aceptar las limitaciones de la tecnología del cultivo de tejidos vegetales que impedía producir más de una orquídea por planta, ella concibió una nueva técnica de clonación y un medio para el desarrollo de nutrientes, permitiendo que se cultiven más de 1.000.000 de plantas con el tejido vegetal de una única orquídea. Los trabajos de la Dra. Sahavacharin contribuyeron a que Tailandia sea el mayor exportador de orquídeas del mundo, al mismo tiempo que ella hacía realidad su sueño de proporcionar a las familias de los agricultores una forma de ganar su vida con dignidad.

Libres de la caja negra

Con el advenimiento de la cámara digital, se han transformado las relaciones entre el fotógrafo y la persona fotografiada, proporcionando un medio más poderoso de comunicación con la persona fotografiada y por medio de ella. "Antes había ese elemento casi de cacería en relación con la fotografía: el fotógrafo captaba imágenes de una persona y se las llevaba en la caja negra, explica Philippe Tarbouriech. "A menudo, las personas fotografiadas se sentían incómodas. La fotografía digital es diferente. Es un medio maravilloso de entablar una conversación, de establecer una relación. El fotógrafo puede captar a las personas de una forma en la que nunca se habían visto antes". Esto permite que las personas fotografiadas se sientan distendidas y libres, y ayuda a que su intelecto brille por medio de la cámara.

Explicar el sistema de P.I.

¿En qué medida conocen el sistema de propiedad intelectual los inventores que encuentra Philippe Tarbouriech? Esas nociones son a menudo confusas, dice. En algunos países en desarrollo, en los que la actividad y la infraestructura en relación con las patentes son mínimas, pude comprobar una falta de conocimiento básico, incluso entre los funcionarios de los ministerios gubernamentales encargados de ciencia y tecnología. Asumiendo el papel de embajador improvisado del sistema de propiedad intelectual, se ha ocupado a menudo de enseñar a las personas que encuentra el funcionamiento del sistema de patente. Esto significa, a veces, defraudar esperanzas, como fue el caso de un artesano emprendedor de Camboya, a quien tuvo que explicar por qué no podía patentar el mueble que había fabricado con madera recuperada.

Díganos un último pensamiento como mensaje para el Día Mundial de la Propiedad Intelectual. "Nunca acepte que un problema es definitivo. Permita que sus ideas prosperen. ¡Vaya tras ellas!".

La OMPI en Internet