World Intellectual Property Organization

El PCT: fuente de motivación para los innovadores - Lo de menos es cómo se llama el producto: conozcamos de cerca al innovador

Septiembre de 2005

Desde que entró en vigor el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) en 1978, se han presentado más de un millón de solicitudes internacionales de patente, que abarcan invenciones de todo tipo. Algunas de ellas no van más allá de la fase de patentamiento, mientras que otras se han conservado como tesoros de conocimientos técnicos hasta ser adquiridas y comercializadas por una empresa que se da cuenta de lo que valen desde el punto de vista de la propiedad intelectual. Muchas de esas invenciones han sido un motor de la rápida evolución tecnológica en todos los sectores posibles e imaginables. En esta serie de artículos, la Revista de la OMPI centra su atención en varias innovaciones destacadas de entre el millón de solicitudes de patente que se han recibido hasta la fecha.

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(Cedido por Novamont)

Bioplásticos: Para que el planeta pueda respirar

El plástico fabricado a base de petróleo, material idóneo por excelencia del Siglo XX, obstruye los poros de nuestro planeta.

Para hacer frente a la plaga que eso supone para el medio ambiente se creó Novamont, una empresa del norte de Italia, dirigida por la Dra. Catia Bastioli, y cuyas actividades están basadas en investigaciones. El proyecto de Novamont “La química en aras de la calidad de vida”, fue lanzado partiendo de la firme convicción de la Dra. Bastioli de que la investigación científica debe ir en beneficio de la humanidad.

“Si analizamos los problemas que suponen los desechos, el cambio climático y la contaminación del aire, el agua y la tierra, no podemos si no llegar a la conclusión de que, a menos de que la industria asuma rápidamente la responsabilidad que le incumbe por lo que está haciendo, destruiremos el planeta”, ha dicho la Dra. Bastioli en una entrevista concedida a Reuters, añadiendo: “Debemos responder a las necesidades de la generación actual sin poner en peligro la vida de las generaciones futuras”.

Los científicos de Novamont inventaron Mater Bi, un biopolímero biodegradable y compostable al 100% que se fabrica a partir de fécula de maíz y recursos reciclables similares de origen vegetal. Mater Bi, que ya es líder en el mercado de los bioplásticos, es tan polivalente como los plásticos convencionales. Se utiliza para la fabricación de productos, entre otros, bolsas, embalajes, neumáticos, juguetes y pañales desechables. Entre las aplicaciones que ofrece el Mater Bi para la agricultura están la capa acolchada biodegradable, que a su vez reduce la necesidad de pesticidas, acelera el ciclo de cultivación y ahorra el consumo de agua.

La contribución de Novamont al desarrollo sostenible ha sido objeto de reconocimiento mediante toda una serie de premios, entre otros, el “World Summit Business Award for Sustainable Development Partnership” 2002, concedido en Johannesburgo por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Cámara de Comercio Internacional.

Fundada en 1989, Novamont genera un volumen de negocios de 30 millones de euros y emplea a más de 100 personas. La Dra. Bastioli, que ha presentado más de 20 solicitudes PCT, ha utilizado ampliamente el sistema del PCT como parte de la estrategia de la empresa en la esfera de la P.I., además de registrar los nombres Novamont y Mater Bi en el Sistema de Madrid de Registro Internacional de Marcas.

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Del pensamiento a la acción gracias a un chip cerebral

¿Cabe imaginar un microdispositivo que permita leer el pensamiento de un paralítico y traducirlo en actos? Podría pensarse que eso sólo ocurre en las películas de ciencia ficción. Si embargo, esa ficción está pasando a hechos concretos de la mano de un neurólogo, el profesor John Donoghue, de la Brown University de Rhode Island (EE.UU.).

Tras muchos años de investigaciones en laboratorio, el Prof. Donoghue cofundó Cyberkinetics Neurotechnology Systems, Inc., que hoy realiza ensayos clínicos con una interfaz que se conoce con el nombre de BrainGate. La primera persona que se ha prestado a los ensayos es un joven que quedó paralizado tras ser acuchillado.

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(Cedido por Cyberkinetics)

El BrainGate, que forma parte de la neurocirugía más vanguardista, es un censor de la talla de una lente de contacto que se implanta en la parte del cerebro humano que controla los movimientos musculares. Consistente en 100 electrodos de una anchura inferior a un pelo, detecta y descodifica el lenguaje de las neuronas, es decir, las señales eléctricas que envía el cerebro a las diferentes partes del cuerpo (con frecuencia, el cerebro sigue transmitiendo esas señales a las personas que han perdido la capacidad de mover unos u otros miembros). Seguidamente, el BrainGate transmite los mensajes al cursor de la pantalla de una computadora, lo que permite que el usuario pueda servirse de los aparatos domésticos.

Hoy el joven tiene la posibilidad de leer su correo electrónico y utilizar videojuegos, además de poder agarrar objetos con un brazo robot y servirse del mando de la televisión y de los interruptores de la luz. Y todo ello con el mero acto de pensar.

“Aspiramos a desarrollar al máximo el sistema BrainGate de modo que pueda utilizarse con un gran número de dispositivos de utilidad”, dice el profesor Donoghue. Hoy su equipo dedica todos sus esfuerzos a tratar de establecer enlaces entre el BrainGate y dispositivos médicos como los estimulantes musculares, lo que a la larga podría permitir que incluso las personas con graves discapacidades físicas puedan controlar el movimiento de unos y otros miembros y funciones corporales. (Para más información, véase cyberkinetics.virtual.vps-host.net/content/index.jsp.)

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En medio de la polvareda y la destrucción, construir hogares dignos

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En función del acabado exterior, las viviendas pueden ser refugios temporales u hogares que pueden durar hasta 30 años. (Cedida por Nader Khalili/The Aga Khan Award for Architecture)

Hace 30 años, el arquitecto Nader Khalili dejó de diseñar gigantescos bloques de oficinas en Los Angeles y Teherán, y salió con su moto a recorrer los desiertos persas de su tierra natal. Durante esa odisea, que duró cinco años, se dedicó a leer la poesía del siglo XIII del místico Jalaluddin Rumi, que trata de las fuerzas fundamentales de la tierra, el fuego, el viento y el agua, tratando a la vez de encontrar fuentes de inspiración en antiguas construcciones del Oriente Medio que ayudaran a resolver problemas que se plantean en nuestro mundo.

Ante todo, el problema que más le preocupaba era la necesidad de construir viviendas de refugio para los desplazados por guerras y desastres naturales. La respuesta, llegó a la conclusión, residía en el polvo de la tierra pisada por las víctimas y en la fuerza de sus manos.

Combinando principios que se remontan a miles de años, con modernas técnicas de construcción, Nader Khalili concibió una técnica de construcción conocida con el nombre de sistema super–adobe/super–bloque para crear viviendas en forma de domos o cúpulas hechas a base de capas circulares de sacos terreros llenos de polvo. El alambre de púas colocado entre las capas impide que los sacos resbalen. Ha utilizado así material bélico como los sacos terreros y el alambre de púas con fines pacíficos.

Las preciosas y cupulares estructuras son sólidas (en ensayos oficiales muy rigurosos realizados en California se rompió el equipo de ensayo pero las viviendas se mantuvieron en pie), son ecológicas y resistentes a las inundaciones, los incendios, los terremotos y los huracanes. Los muros están hechos de modo que aíslen del frío y el calor. En la barata y rápida construcción de esas viviendas pueden participar hombres, mujeres y niños con un mínimo de instrucción. Además, esas viviendas pueden adaptarse muy rápidamente para servir de hogar permanente.

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El Sr. Khalili explicó a AlertNet que al decidir que quería patentar ese método de construcción, lo que quería era estar seguro de poder poner esa tecnología al servicio de los que lo necesitan: “mi misión de los últimos 25 años ha sido ofrecer viviendas de refugio a los que no pueden permitírselo. Y eso es digno de protección pues son muchos los sistemas de construcción que se crean con el fin de servir a los pobres pero en un momento dado entran en la vía comercial y quedan fuera del alcance de esas personas”.

Su prototipo de viviendas de refugio se ha ganado el interés de muchas organizaciones, desde los organismos especializados de las Naciones Unidas a la NASA, y ha sido galardonado con el premio Aga Khan 2004 en la categoría de arquitectura.

Enlaces

La OMPI en Internet