World Intellectual Property Organization

Índice mundial de innovación de 2012

Mensajes centrales

1. Se está creando una nueva dinámica de innovación a nivel mundial pese a las disparidades profundas y persistentes en esa esfera. El Índice mundial de innovación confirma que los promedios de clasificación aumentan con el nivel de ingresos. Además corrobora la existencia de grandes disparidades en materia de innovación entre las distintas regiones geográficas, en especial entre los países de altos ingresos y los de otras regiones, por ejemplo, África y gran parte de Asia y América Latina. Con todo, el Índice confirma que las distintas partes del mundo han ideado “modelos de innovación” propios, lo que se ilustra con la diversidad de países de distintos continentes que ocupan los veinte primeros puestos en la clasificación.

2. Se puede dividir a los países en tres categorías en función de su rendimiento en materia de innovación respecto de sus niveles de ingresos (PIB per capita en PPA$).

  • Por “innovadores líderes” se entiende los países de altos ingresos que han logrado crear ecosistemas de innovación que respaldan el capital humano y contribuyen a la estabilidad de las infraestructuras de innovación. Entre ellos figuran los diez primeros, a saber, Dinamarca, Estados Unidos de América, Finlandia, Hong Kong (China), Irlanda, Países Bajos, Reino Unido, Singapur, Suecia y Suiza; y además Alemania, Bélgica, Canadá, Eslovenia, Estonia, Francia, Hungría, Israel, Japón, Luxemburgo, Malta, Nueva Zelandia, República Checa y República de Corea.
  • Por “innovadores emergentes” se entiende las economías de medianos ingresos con niveles de innovación en aumento gracias a la mejora de sus marcos institucionales, y a que cuentan con una población activa cualificada y formada, buenas infraestructuras de innovación y una comunidad empresarial dinámica, aunque los progresos no sean uniformes en esas dimensiones en todos los segmentos del país. Entre ellos figuran: Armenia, China, Georgia, Ghana, India, Jordania, Letonia, Malasia, Mongolia, Montenegro, Namibia, Paraguay, Republica de Moldova, Senegal , Serbia, Swazilandia, Ucrania y Viet Nam. También destacan países de bajos ingresos como Kenya y Zimbabwe.
  • Por “innovadores potenciales” se entiende los países con un buen potencial para la innovación considerando sus niveles de ingresos, pero con sistemas de innovación deficientes. Entre ellos figuran algunos países de altos ingresos como Brunei Darussalam, Emiratos Árabes Unidos, Grecia, Kuwait, Omán, Qatar y Trinidad y Tobago; así como países de medianos ingresos como Angola, Argelia, Argentina, Belarús, Botswana, Gabón, México, Panamá, República Árabe Siria, República Bolivariana de Venezuela, República Democrática Popular Lao, República Islámica del Irán, Sudán y Yemen.

3. Es esencial invertir en la innovación en tiempos de crisis. La innovación no pone fin a las dificultades financieras inmediatas, pero es un elemento esencial del crecimiento sostenible y la prosperidad futura. Como resultado de la incertidumbre de las empresas durante la crisis económica, muchas de las grandes firmas multinacionales han preferido acumular activos líquidos en vez de invertir en la I+D. Además, puede que se supriman las asignaciones públicas relacionadas con la I+D, que integraban los planes de estímulo económico acordados en 2009. No se puede detener las actividades de I+D e innovación, y simplemente reanudarlas cuando la economía se recupere.

4. Es esencial centrar la atención en la dimensión sistémica de la innovación y crear fuertes vínculos en todo el ecosistema de innovación. Los líderes de la innovación (como los países escandinavos) han mejorado los vínculos entre los distintos actores de la innovación, muy en especial en la ciencia, la educación superior, las entidades públicas, y tanto en el sector privado como en el sector sin fines de lucro. En los últimos años, muchas economías ricas en recursos han realizado considerables inversiones en capital humano, pero aún no han cosechado los frutos de la innovación derivados de esas medidas debido a la falta de coordinación entre todos los sectores.

5. El debate sobre políticas en Europa debe incluir un enfoque sobre la innovación. La emergencia de una Europa de varias velocidades está creando una disparidad entre los líderes de la innovación de Europa del norte y Europa occidental, los países bálticos y de Europa oriental, cuya clasificación está mejorando, y los países de Europa meridional, más modestos en materia de innovación.

6. Norteamérica debe abordar aspectos que podrían convertirse en deficiencias crónicas. Si bien los Estados Unidos siguen exhibiendo grandes fortalezas en muchos productos de innovación, y manteniendo su liderazgo en la esfera en muchos sectores, el país muestra ahora debilidades en materia de recursos humanos y apertura al talento mundial. Canadá es el único país que ya no figura entre los diez primeros en comparación con el año pasado.

7. Los países del BRIC (Brasil, la Federación de Rusia, India y China) enfrentan dificultades comunes de gobernanza e institucionales, y necesitan nuevos motores de innovación para aprovechar su potencial. Al igual que el año pasado, China e India han demostrado una gran habilidad para traducir las virtudes de sus infraestructuras de innovación en resultados valiosos en esa esfera, y encabezar la clasificación de eficiencia en innovación. Brasil ha sufrido la caída más marcada en la clasificación del Índice mundial de innovación respecto al rendimiento de los BRIC este año.

8. La innovación es un objetivo móvil. El concepto de innovación es ahora más amplio –ya no se limita a los laboratorios de I+D y a la publicación de artículos científicos, también abarca el ámbito social y los modelos comerciales. Cada año, el modelo del Índice mundial de innovación es objeto de una revisión sobre la base de debates con expertos en la esfera, y las aportaciones de la Junta de Asesores y de colaboradores especializados. Si bien los resultados finales se traducen en diversas clasificaciones, el Índice mundial de innovación pretende más bien contribuir a una mejor medición y comprensión de la innovación, y a determinar políticas específicas, prácticas óptimas y otros motores que promuevan esta

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