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Las expresiones culturales tradicionales y los Juegos Mundiales Nómadas

Por Daphne Zografos-Johnsson, jurista principal de la División de Conocimientos Tradicionales de la OMPI

6 de agosto de 2026

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Los Juegos Mundiales Nómadas son más que una competición deportiva: sirven de escenario para expresiones culturales dinámicas que demuestran que las tradiciones no están, en absoluto, congeladas en el tiempo. Sin embargo, dichas expresiones también plantean cuestiones fundamentales en lo que respecta a la protección de la propiedad intelectual.

Los Juegos Mundiales Nómadas son una celebración de las culturas nómadas que tienen su origen en las tradiciones de Asia Central. En este evento bienal, dedicado a los deportes y tradiciones practicados por los pueblos nómadas, se invita a los participantes a poner a prueba no solo su fuerza física, sino también su ingenio.

En este contexto, el término “nómada” se refiere al estilo de vida tradicional en el que las personas se desplazan estacionalmente con sus rebaños de un lugar a otro, en lugar de vivir en asentamientos permanentes, normalmente con el fin de encontrar pastos frescos para su ganado.

Desde la lucha con cinturón del Kirguistán y el tiro con arco a caballo de Hungría hasta juegos de mesa intelectuales como el mangala y el oware, los Juegos constituyen una competición deportiva y una celebración del patrimonio cultural vivo.

Los Juegos se celebraron por primera vez en Kirguistán en 2014 y contaron con menos de 600 participantes de 19 países que compitieron en 10 disciplinas. Actualmente, en su sexta edición, los Juegos cuentan con miles de competidores de unos 100 países y han sido reconocidos por la Asamblea General de las Naciones Unidas como una valiosa plataforma para promover el diálogo intercultural, la cohesión social, la paz y el desarrollo. En 2021, la UNESCO incluyó los Juegos en uno de sus registros en virtud de la Convención de 2003 para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, reconociéndolos como un modelo eficaz para salvaguardar los deportes tradicionales e impulsar el desarrollo sostenible.

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Una arquera tártara realiza estiramientos antes de competir en los Juegos Mundiales Nómadas de 2016 en Kirguistán.

Tras las ediciones celebradas en Türkiye (2022) y Kazajstán (2024), los Juegos de 2026 regresan a su lugar de origen, Kirguistán, del 31 de agosto al 6 de septiembre. Durante una semana, los Juegos serán el epicentro de un diálogo cultural mundial, en el que se darán a conocer los deportes tradicionales junto con la música, la artesanía, la narración de historias, la vestimenta tradicional y otras formas de expresiones culturales tradicionales que practican las comunidades nómadas.

¿Qué son las expresiones culturales tradicionales?

Las expresiones culturales tradicionales, también conocidas como “expresiones del folclore”, son formas tangibles o intangibles mediante las cuales se expresa la cultura tradicional. Se pueden considerar como tales las danzas, las canciones, la artesanía, los diseños, los símbolos, las ceremonias, las narraciones tradicionales, etc.

Esas expresiones son parte integrante de las identidades culturales y sociales y del patrimonio de los Pueblos Indígenas y las comunidades locales, y reflejan sus valores y creencias fundamentales.

Es un error común pensar que, dado que estas expresiones culturales se describen como “tradicionales”, deben ser antiguas o estar de algún modo congeladas en el tiempo. Por el contrario, se transmiten de una generación a otra y son continuamente conservadas, utilizadas y desarrolladas por sus titulares.

Lo que hace que los conocimientos o expresiones culturales sean “tradicionales” no es su antigüedad. Gran parte de los conocimientos tradicionales, como los saberes, las habilidades y las prácticas, se desarrollan y mantienen en el seno de una comunidad, y muchas expresiones culturales tradicionales no son ni antiguas ni inertes, sino que constituyen más bien una parte vital y dinámica de la vida de numerosas comunidades en la actualidad.

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Ceremonia de inauguración de los Juegos Mundiales Nómadas de 2024 en Astaná (Kazajstán).

Las ceremonias de inauguración y clausura de los Juegos lo ponen de manifiesto al combinar elementos culturales tradicionales —entre ellos, la historia, las epopeyas orales, la vestimenta tradicional, el diseño, la música y la danza nómadas— con una puesta en escena, coreografía y una producción teatral modernas y a gran escala para llegar a un público internacional contemporáneo.

Las numerosas competiciones que se celebran durante el evento son, en sí mismas, expresiones culturales tradicionales. Por ejemplo, el Kok-Boru (polo de la cabra muerta) es una intensa competición ecuestre en la que dos equipos a caballo compiten por anotar llevando el cadáver de una cabra para colocarlo en el kazan (caldero de la portería) del equipo contrario. Se cree que el Kok-Boru refleja la necesidad histórica de defender el ganado en las estepas de Asia Central. Según la tradición, cuando los lobos atacaban sus rebaños, los jinetes nómadas los perseguían, recogían los cadáveres y se los lanzaban entre sí mientras regresaban de la caza. Se dice que, con el tiempo, esta práctica evolucionó hasta convertirse en un deporte competitivo que ponía a prueba la agilidad, el valor, la fuerza y la destreza ecuestre, esenciales para la supervivencia en el duro entorno de la estepa.

La creciente visibilidad de las expresiones culturales tradicionales puede contribuir a su promoción y preservación, pero también a su comercialización por parte de terceros. Cuando se reproducen símbolos, diseños o expresiones culturales sin el consentimiento o la participación de las comunidades de las que proceden, dichas comunidades pueden presentar demandas por apropiación indebida.

La PI y los Juegos Mundiales Nómadas

Los Juegos Mundiales Nómadas se basan en mecanismos de propiedad intelectual (PI) asociados comúnmente a las competiciones deportivas internacionales. El nombre y el logotipo de los Juegos, por ejemplo, están protegidos como marcas, lo que contribuye a distinguir el evento y sus productos de promoción oficiales.

Del mismo modo, las ceremonias de inauguración y clausura de los Juegos, las actuaciones musicales y de danza, las fotografías y las producciones audiovisuales pueden beneficiarse de la protección del derecho de autor.

En cuanto a las numerosas expresiones culturales tradicionales que se practican y se exhiben en los Juegos, algunas pueden estar protegidas por derechos de PI convencionales. Las expresiones contemporáneas originales de autores reconocibles, por ejemplo, pueden acogerse a la protección del derecho de autor, y las comunidades pueden registrar como marcas los signos y símbolos utilizados en el ejercicio del comercio.

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Los equipos compiten por el cadáver de una cabra durante un partido de Kok-Boru en los V Juegos Mundiales Nómadas celebrados en Astaná (Kazajstán).

Otras, sin embargo, quedan fuera del ámbito de aplicación de los derechos de PI convencionales, que suelen estar concebidos para la titularidad individual y tienen períodos de protección limitados y creadores reconocibles. Esto pone de relieve ciertas limitaciones del sistema de PI vigente, que no se concibió con el objetivo político de proteger las expresiones culturales tradicionales.

Esas limitaciones son motivo de preocupación para los Pueblos Indígenas y las comunidades locales que tratan de impedir el uso no autorizado de sus expresiones culturales tradicionales.

Por ejemplo, los motivos textiles tradicionales pueden reproducirse en colecciones de moda mundiales; los símbolos sagrados podrían utilizarse en el desarrollo de marcas y las interpretaciones o ejecuciones tradicionales de artistas pueden grabarse y distribuirse en Internet sin el permiso de las comunidades afectadas, que no participan en sus beneficios.

En respuesta a las limitaciones del sistema convencional de PI, algunos países han adaptado su legislación en materia de PI o han establecido sistemas sui generis similares a los de la PI para proteger las expresiones culturales tradicionales. Se pueden encontrar ejemplos en la base de datos de la OMPI de leyes, tratados y reglamentos sobre la protección de los conocimientos tradicionales, las expresiones culturales tradicionales y los recursos genéticos. Los Estados miembros de la OMPI están llevando a cabo negociaciones basadas en textos en el Comité Intergubernamental sobre Propiedad Intelectual y Recursos Genéticos, Conocimientos Tradicionales y Folclore (CIG) con el fin de ultimar un acuerdo sobre uno o varios instrumentos jurídicos internacionales destinados a protegerlos.

En medio de todas las competiciones de lucha, cetrería y folclore, los Juegos Mundiales Nómadas de 2026 contribuirán una vez más a garantizar que estas tradiciones se practiquen como parte de un patrimonio cultural dinámico.

Sobre la autora

Daphne Zografos Johnsson es jurista principal de la División de Conocimientos Tradicionales de la OMPI. Lleva más de dos decenios trabajando en las relaciones entre la PI, los conocimientos tradicionales y las expresiones culturales tradicionales. Ha ocupado cargos académicos en la Universidad de Reading, el King’s College de Londres y la Universidad Queen Mary de Londres, y posee títulos de posgrado en Derecho de la PI por el University College de Londres (UCL) y la Universidad Queen Mary. En la OMPI, se ocupa de cuestiones de actualidad relacionadas con las expresiones culturales tradicionales y la PI.