Los atletas de patinaje artístico, gimnasia y otros deportes coreografiados suelen competir con música sin los derechos necesarios para su uso en actuaciones. Fundada en 2016 por la británica Chantal Epp, dos veces campeona mundial de animación, ClicknClear aprovecha una oportunidad de ingresos anuales estimada en 2 400 millones de dólares EE. UU., pese a los retos legales que conlleva.
En febrero de 2026, el patinador artístico español Tomàs-Llorenç Guarino Sabaté generó una pequeña tormenta mediática al estar a punto de tener que renunciar a su popular coreografía inspirada en los Minions, justo días antes del inicio de la competición en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina
Aunque el problema era más bien que se había denegado la solicitud de licencia de Guarino Sabaté y no que se hubiera infringido el derecho de autor de la música, dado que ClicknClear es quien se encarga de tramitar los derechos de autor para el patinaje artístico (y otros deportes), Epp tuvo que atender todas las consultas relacionadas con este asunto.
“Me he pasado la noche en vela, haciendo llamadas y enviando un montón de mensajes electrónicos, y por fin hemos obtenido aprobación para la canción que estaba pendiente [de Tomás]”, publicó Epp en LinkedIn. “No puedo estar más orgullosa”.
Cualquier deporte que incorpore música en sus actuaciones requiere, por lo general, una licencia específica
ClicknClear ha gestionado la mayoría de las licencias para los atletas antes de los Juegos.Su fundadora sostiene que el caso de Guarino Sabaté destaca la necesidad de mayor concienciación y educación, y pone el dedo en la llaga de un problema estructural que su empresa busca resolver: la brecha de 100 000 millones de dólares anuales en monetización entre la industria musical, los videojuegos y el cine.
Esta brecha existe porque no hay una base de datos mundial de propiedad musical ni un sistema universal de licencias que ponga en contacto a los propietarios de la música con los usuarios. (Véase un artículo de la revista de la OMPI que presenta la perspectiva de los creadores). Resolver este problema, empezando por los deportes, es el objetivo principal de Epp.
Una plataforma de licencias musicales para los deportes artísticos
ClicknClear pone a disposición de los atletas más de 3,6 millones de temas musicales para elegir. Además, colabora con organizadores de eventos y federaciones, ofreciéndoles tecnología de verificación de licencias.
“Nos encargamos de obtener todos los derechos, desde los que necesitan los atletas hasta los de los organizadores de eventos, de modo que los atletas puedan obtener licencias musicales al instante desde nuestra plataforma” , explica Epp. (Más información sobre la música y la propiedad intelectual). En su experiencia, “por lo general, las grandes organizaciones quieren asegurarse de que todo se está haciendo por lo legal”.
De hecho, el Comité Olímpico Internacional (COI) siempre exige a los atletas que obtengan las autorizaciones y los permisos necesarios para utilizar música en sus actuaciones olímpicas. Aun así, los atletas se enfrentan a problemas con las licencias, y el caso de Guarino Sabaté no es el primero en salir en los titulares.
De hecho, dos cambios jurídicos en 2014 y 2022 fueron fundamentales para que Epp pudiera dar forma a su idea de negocio.
Sony emprende acciones legales por la música utilizada en un campeonato de animación
En 2014, Sony Music Entertainment demandó a varias empresas de edición musical de los Estados Unidos de América por vender remezclas no autorizadas a equipos de animadores. En ese momento, Epp trabajaba en licencias musicales mientras competía en animación, y ya había fundado su primera productora musical deportiva en sus años universitarios. Al enterarse dela demanda de Sony, intuyó la oportunidad de aplicar su experiencia profesional a su propio deporte. “Ya sé lo que hay que hacer”, pensó. “Voy a llevar todo lo que sé de licencias musicales al mundo del cheerleading”.
Epp afirma que la resolución de la demanda de Sony transformó el uso de la música en el deporte y fue el detonante para crear ClicknClear. Colaboró con abogados expertos en el caso para diseñar el acuerdo de licencia que la industria necesitaba, y que hoy sigue siendo el corazón de su negocio.
Su catálogo no deja de crecer gracias a importantes acuerdos
Hoy en día, el catálogo de ClicknClear sigue creciendo gracias a sus acuerdos con discográficas y editoras musicales de más de 100 países. Sony Music fue la primera gran discográfica en contratar sus servicios, explica Epp, seguida de otras grandes discográficas e independientes como Warner Music, Universal Music, Concord y BMG, y miles de discográficas más pequeñas.
Además, tras el caso Sabaté, y antes de que terminaran los Juegos Olímpicos de Invierno, ClicknClear anunció que había firmado un acuerdo mundial de música grabada con Universal Music Group (UMG).
La empresa colabora directamente con titulares de derechos para obtener derechos exclusivos aplicables al acompañamiento musical en deportes, y su tecnología de verificación de licencias ayuda a organizadores de eventos y federaciones deportivas a comprobar el cumplimiento en todas las competiciones.
Los derechos para utilizar la música que necesitan los atletas difieren de los que necesitan los organizadores de eventos, que, por ejemplo, pueden querer distribuir o retransmitir coreografías o ejercicios filmados.
Otra demanda clave que impulsó la creación de ClicknClear ocurrió en 2022. Tras los Juegos Olímpicos de Beijing, los compositores Aron y Robert Mardo —conocidos como Heavy Young Heathens— demandaron a la pareja estadounidense de patinaje Alexa Knierim y Brandon Frazier, así como a NBC Universal, por usar sin permiso su versión de House of the Rising Sun.
El caso, resuelto por una cifra no revelada (estimada en unos 1,4 millones de dólares), ilustra cómo estos incidentes han ganado importancia en los últimos años, lo que probablemente ha llevado a los organizadores de eventos a prestar más atención al reglamento.
Normas del COI sobre la música en el deporte
El COI actualizó en 2025 sus normas sobre el uso de música en el deporte, aclarando la complejidad de obtener derechos por cuenta propia. Advierte sobre casos como el de Guarino Sabaté y recuerda a los atletas: “No tiene sentido entrenarse tan duro con un tema musical para luego descubrir que no pueden usarlo”.
Los titulares de derechos de obras musicales no siempre autorizan su uso en coreografías
En las normas se indica que, al utilizar una obra musical para una coreografía, los atletas deben ser conscientes de que la música es como una propiedad con muchos “dueños” entre los que están el compositor, el productor de la grabación y el autor de la letra, cada uno de los cuales puede tener derechos de autor, así como los artistas que interpretan la música, que pueden tener derechos de interpretación o ejecución.
Epp pone como ejemplo a una patinadora artística que coreografía una actuación con una mezcla de varias canciones. Probablemente, cada una de las canciones utilizadas requiera autorización de los artistas, compositores y/o titulares de los derechos musicales.
Obtención de los derechos musicales para su uso en competiciones deportivas
No obtener la licencia adecuada puede tener graves consecuencias. Los patinadores artísticos canadienses Marie-Jade Lauriault y Romain Le Gac tuvieron que cambiar su programa inspirado en los años 90 justo antes de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, al no lograr a tiempo la licencia para las canciones de Prince.
ClicknClear no podría haber resuelto directamente este caso, pero sí habría ayudado a los atletas a detectar el problema con antelación.
Al buscar "Prince" en el sitio web de la empresa, aparece esta notificación: "La música de Prince está sujeta a restricciones de los titulares de derechos, por lo que podría no estar disponible de inmediato. Puede solicitarla, pero es poco probable que se apruebe. Le recomendamos elegir otros artistas."
Sin embargo, en la mayoría de los casos, según Epp, ClicknClear ofrece un servicio integral para atletas y artistas, y va en beneficio de todas las partes, a lo que añade que, al negociar derechos directamente con los propietarios sin la plataforma, estos imponen condiciones estrictas y tarifas elevadas para compensar su tiempo extra. Además, los titulares de derechos musicales no siempre autorizan el uso en coreografías.
Las licencias de ClicknClear incluyen esos derechos y cuestan entre 10 y 25 dólares por tema musical para un año de uso en un país. En contraste, en el caso Sony, los demandados cobraron a equipos de animación entre 75 y 1 500 dólares por cada mezcla sin licencia, mientras Sony reclamó hasta 150 000 dólares por canción en daños por infracción intencional. El caso se resolvió extrajudicialmente.
Colaboración con organizadores de eventos deportivos y federaciones
Epp explica que organizadores de eventos y grandes entidades deportivas usan habitualmente la tecnología de verificación de ClicknClear. En campeonatos mundiales y competiciones mayores, los atletas presentan sus selecciones musicales en la plataforma para obtener una prueba de licencia, generando así un “historial rastreable de licencias”.
ClicknClear también colabora con federaciones deportivas, como la Federación Internacional de Gimnasia y World Aquatics, para ayudar a “simplificar la gestión de los derechos de autor en el ámbito musical”. "En líneas generales, trabajamos con las estructuras de gobierno de cada deporte.”
Epp atribuye su éxito en lograr acuerdos clave a su capacidad para cubrir una necesidad insatisfecha hasta ahora.. “Estamos resolviendo un problema que nadie más ha resuelto” , afirma, añadiendo que se puso en contacto directamente con los principales organizadores deportivos tras entender a fondo los desafíos de las licencias.
Licencias para el futuro de la música en el deporte
Epp conoce ambos lados del juego. Ella y su marido han sido dos veces campeones mundiales de animación deportiva para personas con discapacidad y han ayudado a promover este deporte en 18 países. Juntos, crearon el primer equipo de animación paralímpico, que actuará en el Campeonato Mundial de 2026 y celebrará el décimo aniversario de la animación inclusiva.
Epp también espera presentar al equipo en los Juegos Olímpicos de Verano de Los Ángeles en 2028, para ayudar a la Federación Internacional a obtener el reconocimiento paralímpico y allanar el camino para este deporte. Señala que, como siempre que se trata de concienciar sobre nuevos temas, las cosas no se consiguen de la noche a la mañana.
Así lo refleja en el consejo que da a otros fundadores: "El camino nunca es recto; hay que adaptarse a cada situación y mantener la mente abierta para avanzar".
Esta capacidad de adaptación también protege sus innovaciones: Epp recurre a secretos comerciales, derechos de autor para su código y marcas —que planea registrar internacionalmente mediante el Sistema de Madrid de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). “Lo aprendí en un taller”, dice, al que asistió como ganadora de los Premios Mundiales de la OMPI en 2025.
ClicknClear ofrece la primera licencia musical global del mundo, basada en tecnología patentada. La empresa la creó para canales de video bajo demanda que transmiten deportes coreografiados, y prevé que su mercado crecerá hasta equipararse al de las licencias deportivas.
La empresa que aparece en este artículo es una de las finalistas de los Premios Mundiales de la OMPI de 2025. Los diez finalistas, seleccionados de entre nada menos que 780 candidaturas procedentes de 95 países, ejemplifican que la PI puede utilizarse de manera estratégica para ampliar las soluciones a algunos de los mayores desafíos mundiales.
El plazo para presentar candidaturas para la edición de 2026 termina el 31 de marzo. El concurso está dirigido a las pymes, las empresas emergentes y las empresas derivadas de actividades universitarias que utilizan la PI para crear valor para su negocio.