La moda es una parte integral de la sociedad y la cultura; Cuenta la historia de quiénes somos, de dónde venimos y qué es importante para nosotros. La industria mundial de la moda, valorada en aproximadamente 1,7 billones de dólares estadounidenses y que da empleo a más de 300 millones de personas en todo el mundo, figura entre los principales responsables del impacto medioambiental negativo generado por la humanidad a escala mundial, ya que representa el 2 % de las emisiones de carbono y el 20 % de la contaminación industrial del agua. Actualmente, la industria está dominada por un modelo de “moda rápida”: un sistema basado en la producción de bajo costo, altos índices de consumo y rápida eliminación, lo que refuerza el insostenible sistema de producción lineal de la industria.
La innovación y la tecnología ofrecen caminos para mitigar ese daño. En este informe se reconocen y se delinean las tecnologías sostenibles para las etapas clave de la producción textil, centrándose en los puntos críticos de la cadena de valor, por ejemplo, el cultivo de la materia prima, el procesamiento de tejidos, la fabricación de prendas de vestir, la distribución, así como la gestión del fin de la vida útil. Se centra en las tecnologías que abordan las preocupaciones medioambientales. Una advertencia: cabe señalar que una tecnología que reduce un tipo de contaminación puede agravar otro, siendo inevitable que haya ventajas y desventajas. Además, esas tecnologías podrían producir efectos sociales o económicos negativos. Entender esas complejidades será vital para lograr un cambio real.
Entre las tecnologías que se exploran en este informe hay alternativas a las fibras sintéticas y derivadas del petróleo, técnicas de teñido sin agua, materiales de origen biológico e innovaciones en materia de reciclaje, entre otras. Se hace hincapié en orientar la industria de la moda hacia una economía circular, en la que los recursos se reutilizan y reciclan en un sistema de circuito cerrado para minimizar los residuos y el impacto medioambiental. Al reinventar los sistemas de producción utilizando tecnologías sostenibles, el objetivo es ayudar a la industria a orientarse hacia una senda de mayor sostenibilidad.
Entre las principales constataciones cabe señalar:
Las innovaciones tecnológicas, como el algodón cultivado en laboratorio, el poliéster de origen biológico y el reciclaje de residuos para obtener fibra, resultan prometedoras a la hora de abordar los puntos críticos de impacto medioambiental en la cadena de suministro de la moda, a saber, el cultivo y la extracción de fibra, el procesamiento de textiles y la gestión del fin de la vida útil.
Muchas innovaciones prometedoras no son viables desde el punto de vista comercial o presentan dificultades de escalabilidad. Los altos costos de implantación, la falta de infraestructura y financiación, la fragmentación del mercado y la falta de respuesta generalizada del sector motivada en gran medida por las tendencias de la moda y del mercado son obstáculos importantes para la adopción generalizada de tecnologías sostenibles.
Las marcas, los minoristas y los inversores muestran un interés cada vez mayor en la sostenibilidad y los métodos de producción eficientes, lo que indica que en el sector hay oportunidades de escalabilidad para las soluciones innovadoras.
Una adopción más amplia en contextos variados depende del apoyo que se dé a las pymes y de la integración en las prácticas modernas de conocimientos tradicionales y de soluciones derivadas de la naturaleza.
Es necesario contemplar incentivos, en las normas y en el mercado. Las iniciativas de carácter voluntario solo han logrado avances limitados. La reciente legislación de la Unión Europea que exige una mayor transparencia y responsabilidad en las cadenas de suministro puede alentar a las empresas de moda a adoptar prácticas sostenibles.
Para mitigar el impacto medioambiental negativo de la industria de la moda, es necesario un cambio fundamental hacia prácticas sostenibles, lo que incluye reducir los ritmos de producción, adoptar modelos de negocio circulares e implantar nuevas tecnologías que puedan limitar los residuos, la contaminación y las emisiones de carbono. Para lograr un cambio significativo también es necesario realizar esfuerzos mancomunados en toda la cadena de suministro, inversiones en innovación, una legislación favorable y una mayor conciencia de los consumidores. Gracias a esos esfuerzos colectivos, la industria podrá avanzar hacia un futuro más sostenible para la moda y para el planeta.