Síntesis y dirección futura

En esta sección se analizan la colaboración, las barreras de mercado y las compensaciones a la hora de ampliar las tecnologías de la moda sostenible, destacando la innovación de pymes, la adopción de tecnologías y el cambio hacia una economía “justa” y circular.

Entre los factores decisivos para el éxito que influyen en las innovaciones sostenibles en el sector textil se encuentran el acceso a la financiación para I+D, las oportunidades de colaboración entre las partes interesadas y las expectativas de la clientela en el mercado.

Trabajar con los proveedores

La colaboración entre las partes interesadas favorece el acceso a la financiación y a las oportunidades para ampliar las innovaciones en las cadenas de suministro mundiales. Los mecanismos que facilitan la implantación de innovaciones medioambientales pueden clasificarse en función de los actores que intervienen en ellos: los que propician las empresas líderes (en este caso, marcas de la moda o minoristas), los que propician los proveedores, los que se propician de forma colectiva y los que propician los gobiernos (Banco Asiático de Desarrollo, 2023).

En el caso de las marcas de la moda y los minoristas, se necesita el compromiso de los altos cargos para impulsar estrategias de sostenibilidad a lo largo de las cadenas de suministro. Es preciso que las empresas líderes establezcan alianzas estratégicas y compromisos a largo plazo en pos de la escalabilidad de innovaciones como los materiales alternativos. Por ejemplo, en 2023, Inditex firmó un contrato de tres años para comprar poliéster regenerado a Ambercycle con el fin de apoyar la construcción de la primera fábrica a escala comercial de esa empresa para producir su poliéster reciclado de textil a textil Cycora®. En 2025, Lululemon firmó un acuerdo de compra a 10 años con Samsara Eco para adquirir poliéster y nailon reciclados, apoyando así los esfuerzos de comercialización de la tecnología de reciclaje enzimático de esa empresa.

Sin embargo, este tipo de acuerdos de compra, en los que una empresa se compromete por adelantado a adquirir la producción de un fabricante, son menos habituales en la industria de la moda que en otros sectores (Sadowski y otros, 2021). A menudo, se espera que los proveedores asuman la mayor parte del riesgo en términos de inversión de capital en maquinaria y formación del personal (Finamore, 2023).

Apoyar a las pymes para impulsar la sostenibilidad

También hay oportunidades de dar apoyo a las pymes para que se conviertan en fuerzas impulsoras hacia una industria de la moda más sostenible (Comisión Europea, 2019). Las pymes representan la gran mayoría de las empresas del sector de la moda y también están a la vanguardia en materia de sostenibilidad, como lo demuestran muchos de los ejemplos que figuran en este informe.

El Fashion Accountability Report (Informe de responsabilidad en el sector de la moda) 2021 indicó que las pymes superaron a las grandes empresas en una media de 28 puntos, ya que solían proporcionar más información sobre sus credenciales de sostenibilidad y se centraban en la durabilidad de los productos y en la eliminación gradual de los tejidos basados en combustibles fósiles. Las pymes son el motor que impulsa una mayor sostenibilidad en la industria de la moda y son un factor clave para propiciar la adopción de nuevas tecnologías y la utilización de técnicas tradicionales y soluciones derivadas de la naturaleza.

Una manera de aprovechar el potencial de las pymes es mediante la creación de programas de aceleración que apoyen el desarrollo y la ampliación, proporcionando acceso a conocimientos especializados, asesoramiento, financiación y acceso al mercado. Por ejemplo, La Maison des Startups de LVMH se creó en 2017 para acelerar la colaboración entre LVMH y las empresas emergentes cuyas soluciones tienen potencial de aplicación en la industria de artículos de lujo. Este programa ofrece espacio de trabajo, asesoramiento y acceso al ecosistema de LVMH, compuesto por 75 maisons.

En 2022, Amazon lanzó su acelerador de sostenibilidad, un programa de tres meses que ofrece subvenciones en efectivo, conocimientos especializados y tutoría, así como acceso a las redes de Amazon, para respaldar la ampliación de las actividades de las empresas emergentes con gran potencial que desarrollan nuevas tecnologías de reciclaje o crean productos con impacto medioambiental reducido.

Sin embargo, se observa una discrepancia fundamental entre el panorama de financiación de la innovación y el modelo financiero de la industria de la moda, que se centra en la compra de productos finales sin comprometerse con el desarrollo de materiales en las fases iniciales, y este sistema impide que las empresas emergentes innovadoras consigan marcar una diferencia. La producción de bajo costo es otra barrera de entrada al mercado, porque las marcas no tienen incentivo para invertir en opciones sostenibles o circulares. La responsabilidad ampliada del productor (Extended producer responsibility) podría ayudar a corregir ese desequilibrio en el mercado, ya que la financiación procedente de los sistemas que contemplan esa responsabilidad podría respaldar la transición necesaria para desarrollar una infraestructura a escala industrial para la recogida, la clasificación y el procesamiento de los residuos textiles, y reducir la diferencia entre las fibras vírgenes de bajo precio y las opciones más sostenibles.

Necesidades y desafíos del mercado

En lo que respecta al mercado, las tecnologías de reciclaje deberían ser menos costosas, más eficientes desde el punto de vista energético y menos contaminantes que los procesos convencionales de producción de fibras vírgenes (Baloyi y otros, 2023). La adopción comercial y la capacidad potencial disruptiva de los materiales alternativos al poliéster y al algodón vírgenes dependerán de su capacidad para igualar o mejorar el costo, la sostenibilidad y el rendimiento (WTiN, 2023; Sadowski y otros, 2021). ¿ Es posible utilizar en el proceso de fabricación la maquinaria existente o es necesario desarrollar maquinaria especializada? ¿ La tecnología habilitante es menos costosa o mejor que los materiales convencionales? Por ejemplo, ¿es competitiva en cuanto a los costos generales o los gastos de posprocesamiento y producción? ¿Representa una alternativa favorable en términos de sostenibilidad y rendimiento en comparación con los materiales convencionales? (WTiN, 2023).

Además de las consideraciones sobre el impacto en las personas y el planeta, las decisiones de abastecimiento en el sector de la moda suponen un delicado equilibrio entre estética, calidad, precio y rendimiento. Por lo tanto, el atractivo del diseño y las características de rendimiento de los hilos y materiales alternativos deben igualar o superar lo que actualmente tienen a su disposición las marcas y los diseñadores a partir de fuentes vírgenes que se valen de combustibles fósiles. El impacto de las innovaciones tecnológicas debe evaluarse no solo en términos de reducción de las emisiones de carbono y la contaminación, sino también en lo que respecta a su impacto económico en las empresas.

Entre los desafíos que se plantean, cabe considerar el alto grado de fragmentación de la industria de la moda y la falta de compromiso a largo plazo con el volumen de pedidos, los ciclos de innovación largos y que exigen grandes inversiones de capital, la dificultad de invertir capital en los mercados emergentes y las relaciones de poder desiguales entre las marcas y los proveedores (Apparel Impact Institute y Fashion for Good, 2021). El tamaño de la empresa, las limitaciones de recursos (técnicos o de gestión) y los objetivos de rendimiento operativo también pueden incidir en la adopción de innovaciones sostenibles (Islam y otros, 2021). Asimismo, deben tenerse en cuenta los desafíos que plantea la adopción por el mercado, por ejemplo, las barreras de costo y las preferencias de los consumidores. El sistema de la moda, enclaustrado entre economías de escala y bajos costos, representa una barrera a la escalabilidad de las soluciones de nueva generación (Peters, 2024).

A pesar de la creciente conciencia medioambiental de los consumidores, existe una brecha entre la actitud y el comportamiento, y las preferencias declaradas por los consumidores, en los hechos, no siempre se traducen en un comportamiento de compra, ya que este también se ve influido por otros factores como el precio, la calidad y otras características del producto (Rese y otros, 2022). La falta de una demanda significativa de textiles sostenibles en el mercado (como se observa en el compromiso fragmentario con materiales y procesos alternativos, como las “colecciones cápsula” en lugar de gamas completas de productos) explica en parte la resistencia del sector al cambio.

Además de la inversión en tecnología y un cambio en la dinámica de la relación entre compradores y proveedores, es necesario sancionar legislación eficaz para impulsar la acción a escala sectorial (Doyle, 2024). La responsabilidad ampliada del productor es un recordatorio para todos de que los productores deben considerar las opciones de eliminación de sus productos cuando se desechan, con independencia de que el reciclaje masivo sea rentable.

Compensaciones y consecuencias no deseadas

Las iniciativas de sostenibilidad pueden tener consecuencias negativas no deseadas, pues la solución a un problema podría causar o agravar otro, en otro lugar (Cernansky, 2021). No todas las soluciones destinadas a apoyar prácticas más sostenibles para el medio ambiente realmente lo consiguen; por ejemplo, las alternativas de origen biológico al poliéster tienen mayor impacto medioambiental en determinadas zonas que el propio poliéster. Otro ejemplo son algunas tecnologías de reciclaje químico que consumen grandes cantidades de energía (Zero Waste Europe, 2020), lo que podría generar una huella de carbono mayor que la de otros materiales vírgenes, como el algodón. Muchas tecnologías utilizan residuos de otros sectores, pero la industria de la moda debe dar prioridad al reciclaje de fibra a fibra para cerrar el ciclo de los productos textiles (Comisión Europea, 2022). Los tejidos sintéticos son intrínsecamente insostenibles porque se producen a partir de combustibles fósiles y desprenden microplásticos que perduran en el medio ambiente (Changing Markets Foundation, 2021).

Si bien respecto de algunos materiales nuevos se afirma que son biodegradables, ya que pueden descomponerse rápidamente en condiciones de compostaje industrial, quizás eso no sea posible (o suceda a un ritmo considerablemente más lento) en el medio ambiente natural o en los digestores anaeróbicos, que algunos municipios utilizan para los residuos orgánicos.

La naturaleza de las materias primas agrícolas plantea cuestiones éticas en relación con la eventualidad de que compitan con los cultivos alimentarios, en el caso de las materias primas de biomasa de primera generación (maíz, caña de azúcar, aceites comestibles) y en comparación con las materias primas de segunda generación, como los residuos agrícolas (Rosenboom y otros, 2022). Si bien es necesario que el sector amplíe el uso de materiales de nueva generación, como los tejidos reciclados de otros tejidos, los sustitutos del cuero de origen vegetal y los materiales fabricados a partir de dióxido de carbono para reducir emisiones con arreglo a los objetivos de la Science Base Targets initiative (SBTi), algunas de esas tecnologías se encuentran en fases iniciales de desarrollo, por lo que los datos sobre emisiones se basan en un entorno de laboratorio, cuya combinación energética podría ser diferente a la de los lugares de producción comercial (Sadowski y otros, 2021).

La escalabilidad es importante, pero, si bien es posible que algunas soluciones derivadas de la naturaleza no alcancen una escala industrial, ayudan a reintegrar las comunidades marginadas de un modo respetuoso con el medio ambiente. Muchas marcas de lujo han empezado a reconocer este modelo de producción, que alinea los resultados sociales y medioambientales, y a invertir en él. La marca británica Vivienne Westwood ha colaborado con el programa Ethical Fashion Initiative de las Naciones Unidas en varias colecciones creadas con artesanas africanas, por ejemplo, utilizando metal reciclado encontrado en los barrios marginales de ciudades de Kenya y la antigua técnica de fabricación de tejidos Bogolan de Malí.

No existen criterios determinantes para considerar que un producto de la moda es sostenible. Normas como OEKO-TEX o la etiqueta ecológica de la UE contribuyen en cierta medida a reconocer los criterios para determinar si un producto se ha fabricado utilizando métodos sostenibles, pero solo abordan determinadas partes del proceso de producción. Ninguna norma abarca todo el proceso, desde la materia prima hasta el producto final o el fin de su vida útil. Por ejemplo, el algodón es una fibra natural biodegradable, pero los acabados que se aplican durante el procesamiento textil para mejorar el rendimiento del material reducen el índice de biodegradabilidad del tejido final, y los compuestos activos de las formulaciones de acabado, en su mayoría, no son biodegradables (Zambrano y otros, 2021).

Las fibras naturales no son necesariamente mejores que las sintéticas, ya que la elección de la fibra es solo un aspecto de un panorama complejo y las fibras, de todos modos, deben cultivarse, teñirse, acabarse, coserse y transportarse, lo que tiene distintas repercusiones para el medio ambiente. Además, la investigación y la innovación en materia de sostenibilidad se centran principalmente en los materiales para la realización de tejidos, y no en la fabricación de elementos decorativos y accesorios, como botones, cremalleras, herrajes y adornos, que es un ámbito de investigación muy descuidado (Islam y otros, 2021).

La tecnología y el desafío de crecer

El resultado de un proceso de producción sostenible no es necesariamente sostenible si la prenda prácticamente no se usa y se desecha. Para que la industria de la moda cumpla los objetivos de emisiones de carbono fijados para 2030, es necesario reducir de forma significativa la producción y el consumo (Coscieme y otros, 2022; Niinimäki y otros, 2020), por lo que es necesario centrarse en evitar la sobreproducción y reutilizar los productos existentes. Sin embargo, a mayor crecimiento económico, mayor consumo de recursos y la deseada transformación hacia una economía más lenta y circular aún no se está produciendo con la magnitud y el ritmo necesarios. La industria de la moda necesita replantearse por completo el actual sistema de sobreproducción de ropa, de modo que las prendas puedan repararse, reutilizarse y reciclarse al final de su vida útil. Confeccionar prendas que sean estéticamente agradables y estén diseñadas para durar es importante para alentar el apego emocional hacia las prendas, que también podrán transmitirse o compartirse, en lugar de ser desechadas.

Este informe se ha centrado en los aspectos medioambientales y no tiene en cuenta si -ni de qué manera- las tecnologías de la moda sostenible pueden producir un impacto positivo en los trabajadores, las comunidades y los medios de vida en lo que se refiere a su eficacia socioeconómica. Sin embargo, puesto que los aspectos socioeconómicos de la sostenibilidad están estrechamente relacionados con el impacto medioambiental, es necesario seguir trabajando para conocer el impacto de las soluciones tecnológicas en las condiciones laborales de la mayoría de los trabajadores manuales de las cadenas de suministro de la moda. Eso contribuiría a alcanzar una transición justa hacia un futuro con cero emisiones netas de carbono, que sea equitativo e inclusivo, creando oportunidades de trabajo digno y sin dejar a nadie atrás (OIT, 2015).