Los conocimientos se propagan por todo el mundo, pero la mayoría de los países tienen dificultades para aprovechar eficazmente este crecimiento. La innovación mundial sigue estando muy concentrada: un pequeño número de economías punteras acapara la inmensa mayoría de las publicaciones científicas, las patentes, las marcas y las exportaciones avanzadas, mientras que la mayoría contribuye con menos del 1 % a cualquier dimensión de la innovación. El éxito no requiere emplearse a fondo en todos los campos, sino que radica en diversificarse estratégicamente en competencias complejas al tiempo que se mantiene la intensidad en áreas de alto valor, un ejercicio de equilibrismo que sólo dominan los ecosistemas de innovación más sofisticados.
Cartografía del panorama mundial de la innovación
El informe Perspectivas de las capacidades de innovación 2026 analiza 2 580 capacidades de innovación en cuatro dimensiones -ciencia, tecnología, emprendimiento y producción- utilizando conjuntos de datos exhaustivos que abarcan el periodo 2001-2023. El análisis revela que la eclosión de la innovación depende fundamentalmente de las conexiones entre esas cuatro dimensiones y que las capacidades más sofisticadas sólo aparecen en ecosistemas muy diversificados capaces de mantener redes de conocimientos complejas e interdependientes.
Historia de dos mundos de innovación
La producción mundial de innovación se ha incrementado de forma espectacular, pero este crecimiento sigue siendo muy desigual y se concentra en no más del 30 % de las economías del mundo. Las economías asiáticas, encabezadas por China, la India y Viet Nam, han conseguido establecer sofisticadas estrategias de desarrollo de las capacidades, logrando de forma sistemática una diversificación inteligente (ganando amplitud y complejidad simultáneamente) y una gestión inteligente de las capacidades (intensificando la atención prestada a las capacidades de alto valor y protegiéndolas al mismo tiempo mediante conocimientos complementarios). En cambio, muchas economías establecidas y emergentes tienen dificultades para superar este doble reto: el 46% de los ecosistemas no se han diversificado de forma apreciable y el aumento de la complejidad sigue siendo difícil de alcanzar para el 70% de las economías.
Oportunidades estratégicas
El informe de 2026 constata un importante potencial sin explotar: sólo el 10 % de las economías aprovechan todo su potencial tecnológico. En conjunto, los ecosistemas no aprovechan 339 000 innovaciones tecnológicas al año. Los patrones regionales evidencian distintas vías estratégicas: Europa posee unos cimientos sólidos, pero tiene dificucon la traslación tecnológica, Asia muestra unas capacidades equilibradas, pero se enfrenta a retos de comercialización empresarial y África debería centrarse en la creación de capacidades fundacionales mientras apunta gradualmente a actividades más complejas.
Repercusiones en materia de políticas
La política de innovación no puede basarse en un enfoque único. El éxito requiere adaptar las estrategias a los niveles de desarrollo regional, las carteras de capacidades existentes y los contextos institucionales. Los países que adecuan las inversiones en innovación a estos conocimientos basados en datos empíricos pueden saltarse las limitaciones tradicionales de desarrollo y acelerar la transición hacia una competitividad basada en los conocimientos. La naturaleza sistemática tanto de las limitaciones a la diversificación como del potencial sin explotar hace pensar que las intervenciones selectivas y adecuadas a cada nivel ofrecen las mayores probabilidades de éxito.