5 Desarrollo

Se comienza con solo una idea, que va ganando concreción y se convierte en un concepto. La etapa siguiente es añadir aspectos tangibles que permitan crear un proyecto. En resumen, el desarrollo consta de dos elementos, a saber, la obtención de la financiación y la elaboración del propio proyecto audiovisual. Se trata de convertir la idea en realidad, desde la sinopsis del guion hasta la definición de la propuesta y el calendario. Por supuesto, no todos los proyectos son iguales ni comienzan de la misma forma, pero cuando hayan llegado a ser un proyecto audiovisual, deberán contar con todo lo necesario para pasar a la etapa de preproducción.

Planificación y presupuesto

Durante la etapa de desarrollo, se convierten las ideas y conceptos en guiones cinematográficos, se adquieren o se ejercen, en el caso de acuerdos de opción, los derechos sobre obras literarias y se definen los equipos técnicos y creativos. En definitiva, esta es la etapa del ciclo de vida de una película en la que se da forma por primera vez a la titularidad de la obra. Todo ello, por supuesto, se gestiona y se controla mediante un plan y un presupuesto.

Muchos de los costos de producción ocultos se harán evidentes durante la preparación del calendario, un documento exhaustivo y cronológico que transforma el guion en escenas para que las personas y los recursos adecuados estén disponibles en el momento oportuno. Los planes y presupuestos también contienen partidas calculadas por expertos como los costos financieros, los seguros (lo cual comprende garantías de finalización del proyecto) y un fondo de contención para cubrir los gastos imprevistos.

En esta planificación y presupuestación, es fundamental gestionar de manera eficiente todos los derechos de terceros confiados al productor y los que se deriven del proyecto y, para ello, se debe prestar mucha atención a las condiciones de la relación entre el productor y cada una de las partes interesadas que participan en el proyecto, desde los actores y guionistas hasta los inversores y las empresas aseguradoras, pasando por los compositores y artistas intérpretes o ejecutantes de la música del proyecto y por los organismos de radiodifusión y las plataformas de streaming que lo harán llegar al público.

Los motivos principales por los que elaborar un plan y un presupuesto y su finalidad son los siguientes:

  • Determinar el costo en tiempo y dinero de una producción.

  • Transmitir la información a los posibles socios.

  • Decidir si tiene sentido proseguir con el proyecto en las condiciones propuestas.

  • Aclarar la información necesaria para dar forma al proyecto y presentarlo.

  • Recopilar la información financiera necesaria en el formato de una plantilla concreta que pueda exigirse en una convocatoria específica para recibir incentivos públicos.

La PI en el desarrollo del proyecto

Mientras se prepara todo para pasar a la etapa de preproducción, la verificación de derechos de PI y la obtención de las autorizaciones necesarias para su uso adquieren cada vez más importancia para evitar sorpresas costosas durante la fase de producción. En esta etapa, el papeleo aumenta de manera continua y se han asumido varias obligaciones y plazos, así como pagos, algunos de ellos relacionados con cláusulas de PI. Todo plan eficaz contiene un esquema de los contratos esenciales para desarrollar una película o una serie de televisión; debe estar bien estructurado y, por supuesto, facilitar la consulta del contenido sin infringir los derechos de terceros.

Por ejemplo, si en el guion se indica que el protagonista cantará una canción durante la primera escena de la película y aún no se han obtenido los derechos para utilizar esa canción, se plantea un problema no solo con el plan, sino posiblemente también con el presupuesto, porque será necesario o bien obtener una licencia por un precio superior al presupuestado, o bien modificar el guion. En caso de que ya se haya iniciado la producción, tal vez incluso sea necesario volver a rodar la escena, lo que conlleva consecuencias temporales y económicas.

Algunas de las etapas fundamentales de todo plan eficaz son las siguientes:

Determinación y gestión de los contratos: debe elaborarse una lista exhaustiva de los contratos que serán necesarios para el proyecto. En este punto ya se cuenta con una visión más clara de las necesidades del proyecto. Se han de preparar los borradores, idealmente con el asesoramiento de un abogado especializado en Derecho del entretenimiento, para evitar tener que redactarlos a última hora. Asimismo, se debe dedicar tiempo al registro y la gestión de esos contratos. En ocasiones, es necesario consultar un contrato 10 o 20 años después de la finalización del proyecto. Debe hacerse un seguimiento minucioso de todo lo que se considere importante, como las condiciones que afectan al proyecto o los pagos que vencen en fechas concretas.

Negociación de las condiciones: al negociar los contratos, es necesario expresarse de forma clara y específica respecto de los derechos obtenidos y las responsabilidades y remuneración de cada una de las partes. Es importante asegurarse de que se hayan firmado los contratos antes de que el material y los derechos en cuestión se incorporen al proyecto. En cuanto a los derechos de PI, se debe reflexionar sobre cómo se utilizará el contenido para reflejarlo en las condiciones, en particular, la finalidad, la duración, la exclusividad, el territorio, las causas de extinción del contrato, las garantías, las indemnizaciones y las penalizaciones por infracción. Cabe recordar que, en caso de controversia, se puede acabar en un proceso judicial prolongado y costoso, a menos que se haya previsto una cláusula de solución alternativa de controversias. La OMPI ofrece, además de cláusulas de este tipo que se pueden añadir a los contratos, información detallada sobre esta alternativa.

Protección del contenido: a medida que se va creando más contenido y crece la lista de colaboradores, debe hacerse un seguimiento de todos los activos intangibles del proyecto y se ha de comprobar que todos los derechos relativos al material nuevo estén regidos por un contrato escrito. Esto es indispensable para que el productor mantenga todos los derechos de PI necesarios para la comercialización y la distribución, sin dejar de lado los elementos secundarios del proyecto, como los personajes, la banda sonora, los diseños y las marcas de ficción. Algunos de estos elementos pueden convertirse en una interesante fuente de ingresos, por ejemplo, mediante la venta de artículos de promoción, la concesión de licencias o, en el futuro, empresas derivadas.

Asesoramiento jurídico: se debe obtener asistencia jurídica antes de que sea demasiado tarde. Un asesoramiento jurídico adecuado a menudo previene problemas que podrían perjudicar a todo el proyecto. Si bien el propio cineasta puede hacer gran parte de la ardua labor, es importante que consulte con un abogado los elementos fundamentales del proyecto, así como la verificación de derechos de PI y la obtención de las autorizaciones necesarias para su uso, que se analiza en la guía de la OMPI citada anteriormente.

Comunicación: además de los contratos escritos, es muy importante mantener una comunicación clara con todos los socios que participan en el proyecto. Deben conocer las necesidades contractuales del proyecto y las medidas que deben aplicar (por ejemplo, no utilizar un cuadro o una marca en una escena porque no se ha obtenido el consentimiento del titular del derecho). En algunos casos, también es relevante que estén al corriente de las condiciones que rigen su participación. Por ejemplo, es posible que algunos de los colaboradores esperen aparecer como coautores del guion o coproductores, pero el cineasta tenga otra opinión al respecto.

Si bien el concepto es la base del desarrollo del proyecto, las cuestiones clave mencionadas también se aplican en esta etapa. Conviene asegurarse de que se actualizan todos los elementos indicados. Si, durante el desarrollo del proyecto, se modifica el género de la obra, el mercado o incluso el modelo de negocio, todo debe actualizarse en consecuencia. Si se siguen buscando socios, al presentar el proyecto actual es importante mencionar los contratos existentes, por ejemplo, mediante el tipo de contrato que se está dispuesto a ofrecer y que consta en la manifestación de intenciones (deal memo) a la que se ha hecho referencia.