2 Desde la idea hasta la versión definitiva

Cómo comenzar

Por mucho que se disponga de una historia excelente y personajes cautivadores, un proyecto audiovisual es, en definitiva, una propuesta empresarial, que además suele ser arriesgada. No basta con que el cineasta cuente con una historia que merezca ser contada, sino que, además, debe ser viable contarla de la manera que propone. Por ello, es importante reconocer y analizar determinados elementos que, si bien tal vez no sean evidentes de forma inmediata, pueden hacer que el proyecto audiovisual sea inviable o carente de atractivo. Los tres elementos principales que deben tomarse en consideración desde una perspectiva práctica son de carácter artístico, financiero y jurídico. Los tres están interrelacionados en todo momento, porque los cambios en uno de los ámbitos pueden afectar a los demás. Por ejemplo, escoger una canción para que sea el tema de un personaje puede influir en el calendario y el guion, así como en la autorización legal necesaria para utilizarla.

La amplia lista de requisitos en un proyecto puede ser abrumadora, especialmente al principio, cuando aún no están garantizados los recursos. Por eso la planificación estratégica desempeña una función tan importante en el desarrollo del proyecto. Esta planificación ayudará a atraer y gestionar los acuerdos de asociación, el talento y la financiación. El primer paso consiste en reflexionar sobre los aspectos globales del proyecto de la siguiente manera:

  1. Comprender el proceso en su totalidad.

  2. Fijar objetivos claros y definidos.

  3. Saber qué recursos se necesitan para alcanzar esos objetivos.

Primeros pasos: contenido y planificación

Una vez que está más claro lo que se desea alcanzar al final del proyecto audiovisual y que se ha comenzado a reflexionar sobre los requisitos necesarios para lograrlo, el paso siguiente es iniciar la labor relativa a los detalles para transformar la idea en un concepto.

Para avanzar, cabe reflexionar sobre seis aspectos que deberán estar presentes en el proyecto en algún momento:

  1. Concepto: ¿en qué consiste el proyecto? Esta es una de las preguntas más frecuentes cuando se presente (pitch) el proyecto, al menos en la etapa inicial. Los elementos artísticos del proyecto deben reflejarse de manera estructurada: el concepto central, la historia, los personajes, el relato y el estilo visual.

  2. Guion: algunos proyectos no cuentan necesariamente con un guion en la etapa más temprana, mientras que otros comienzan con un guion completo. En cualquier caso, conviene asegurarse de que el guion tenga el formato adecuado de acuerdo con las expectativas y las convenciones del sector y esté en consonancia con el concepto que se presenta. Si se ha finalizado el guion, la planificación y presupuestación pueden ser más precisas. Tampoco se debe olvidar gestionar los derechos de PI relativos a cualquier guion elaborado en una etapa temprana.

  3. Preparación del presupuesto: ¿cuánto dinero se necesita? La viabilidad financiera es un requisito necesario para que los proyectos se hagan realidad. Los inversores deben poder comprender los costos totales del proyecto, las fuentes de financiación, las proyecciones y el porcentaje de los costos totales que representa la inversión. Un presupuesto realista contempla los costos asociados con la producción, entre ellos, los sueldos del equipo, la producción, el alquiler del equipamiento, la posproducción, la comercialización y, por supuesto, la verificación de derechos de PI y la obtención de las autorizaciones necesarias para su uso.

  4. Planificación de la producción: comprender los requisitos de la producción es crucial para la utilización óptima de los recursos creativos y financieros. La planificación debe estar en consonancia con los objetivos y, por supuesto, con el guion y el calendario. Conlleva prever cuándo y cómo se utilizarán los recursos para evitar sorpresas, pero también el momento en el que el contenido estará listo para la distribución. También se deben controlar los plazos contractuales y las transferencias periódicas de dinero procedentes de quienes financian el proyecto, así como el tiempo y el costo de posproducción. Deben establecerse etapas e hitos, por ejemplo, el visto bueno.

  5. Gestión de los riesgos: en los proyectos audiovisuales, el riesgo es inevitable. Si bien es imposible eliminar los riesgos, resulta indispensable gestionarlos en toda producción, ya sea grande o pequeña. Es posible que los cineastas deban demostrar que han adoptado medidas para gestionar riesgos concretos, en especial los que puedan afectar a la distribución. Los riesgos pueden ser de carácter financiero, creativo, contractual, logístico o de otro tipo. Los proyectos audiovisuales tienen a su disposición una variedad de seguros para protegerse de algunos de los riesgos más importantes. Este aspecto no solo debe estudiarse, sino que debe estar contemplado en el presupuesto y la planificación.

  6. Evaluación de la viabilidad (visto bueno): en la mayor parte de los proyectos audiovisuales con financiadores privados, el “visto bueno” o una evaluación positiva de la viabilidad es un hito importante. Se trata de la confirmación final y la asignación de la financiación necesaria para la película, serie u otro tipo de obra audiovisual. La condición para dar el visto bueno suele venir dada por el distribuidor o el financiador. Es posible que otros elementos del contrato con el financiador solo se planteen una vez dado el visto bueno, como la titularidad, los pagos futuros y los plazos. Estas condiciones, pagos u otros elementos deben reflejarse en la planificación en relación con los requisitos para obtener la aprobación y los recursos que se facilitarán cuando se dé el visto bueno. Es importante incorporar esos requisitos al proyecto lo antes posible para velar por un uso eficiente de los recursos.