3 Conceptualización

Ya se ha iniciado el desarrollo de varios elementos del proyecto, la idea inicial está adquiriendo estructura y tal vez incluso se comience a planificar la manera de obtener los recursos respectivos necesarios, a hablar con los posibles socios y a entrar en contacto con personas cualificadas. En la conceptualización se definen por primera vez los elementos artísticos fundamentales y se sientan las bases de la película o serie de televisión. Es el momento de definir la arquitectura en la que se perfeccionarán los aspectos artísticos, logísticos, jurídicos y financieros. Dicho de otro modo, se debe definir el modelo de negocio.

El modelo de negocio

Uno de los elementos que a menudo reciben menos atención en la etapa de conceptualización, y en los proyectos audiovisuales en general, es la formulación y la definición del modelo de negocio del proyecto. El modelo de negocio describe el modo en el que el proyecto aporta valor y, en última instancia, los motivos que llevan a emprender el proyecto de la manera propuesta para alcanzar el objetivo final, que no es otro que el contenido. Por este motivo, los distintos elementos del concepto deben estar en consonancia con el modelo de negocio, que debe entenderse como el razonamiento que subyace a la infinidad de decisiones que debe adoptar el cineasta durante un proyecto.

Debe recordarse que, a medida que se avanza hacia la producción, muchos aspectos que no están relacionados con las decisiones artísticas son esenciales para que el proyecto se haga realidad. Al presentar su proyecto a socios e inversores, los elementos centrales del plan de actividades ayudarán a “vender” el proyecto.

En algunos casos, para profundizar en el análisis es necesario contar con un plan de actividades que contenga los elementos esenciales. Se trata de un documento formal en el que se presentan los objetivos, la estructura y la viabilidad del proyecto y que puede ser un instrumento eficaz para convencer a las personas de las que se desea obtener apoyo. En este documento, deben figurar los detalles del modelo de negocio (enumerados más adelante) junto con un resumen y una descripción general de la empresa y del contenido. El objetivo es apelar al sentido empresarial de las personas. De este modo, especialmente cuando se complementa con una buena investigación, se pone de manifiesto la competencia del cineasta para dirigir el proyecto.

A continuación se presentan los principales elementos para definir el modelo de negocio:

Propuesta de valor y finalidad: ¿cuál es la finalidad del contenido, es decir, el mensaje que transmitirá, y a quién va dirigido? Esta cuestión ayudará a definir claramente el valor que ofrecerá el contenido y, en particular, las características que hacen que la película o serie de televisión sea única, así como los rasgos que la hacen atractiva para el público destinatario. La calidad del proyecto debe ajustarse a los objetivos y las expectativas, tanto desde la perspectiva técnica como desde la creativa. Para demostrar este valor, puede ser importante aportar una lista de los puestos creados o propuestos para formar el equipo e información sobre ellos.

Segmento de mercado y público destinatario: debe valorarse quiénes son los posibles espectadores y cómo accederían al contenido. El público debe definirse y segmentarse para adaptar el modelo de negocio a sus necesidades y preferencias, o bien a las de los posibles inversores y distribuidores. Cabe reflexionar sobre las tendencias actuales y futuras del sector, las obras comparables del mismo género que se propone y los elementos creativos del proyecto que responden al mercado y al público.

Fuentes de ingresos: ¿cuántos ingresos se necesitan? ¿Cuánto dinero, tiempo, personal y otros recursos necesarios invierte el cineasta en el proyecto? Un factor importante es el momento en el que serán necesarios los recursos, por lo que un diagrama con el flujo de efectivo que muestre las cantidades requeridas en cada etapa puede reflejar mejor las necesidades del proyecto. Los inversores deben poder ver claramente la viabilidad económica del proyecto en todas las etapas y la rentabilidad de la inversión esperada cuando se comercialice el producto final.

Presupuesto: deben calcularse los costos asociados con la producción, la distribución y la comercialización de la película o serie de televisión. Debe velarse por que se tengan en cuenta todos los costos para establecer un precio que permita entregar el proyecto y, por supuesto, obtener un beneficio. Se ha de comparar el presupuesto con las expectativas de ingresos y el diagrama de flujo de efectivo. Estas estimaciones deben ajustarse al modelo de negocio escogido o a las posibilidades comerciales que presente el proyecto. Por ejemplo, si existe la posibilidad de obtener una subvención pública que, sin embargo, no se transferirá hasta la etapa de posproducción, este detalle deberá tenerse en cuenta en el presupuesto y en el diagrama de flujo de efectivo.

Canales de distribución: ha de determinarse de qué manera se llegará al público, en particular, si será mediante plataformas de streaming, cines, televisión, eventos en directo, festivales u otros canales de distribución. Deben escogerse los canales más adecuados al proyecto. Es necesario investigar qué requiere cada uno de ellos y las oportunidades de coproducción o financiación que podrían ser útiles para la película o serie de televisión.

Estrategias de comercialización y promoción: es importante planificar la manera de dar a conocer el proyecto y de atraer y retener al público. Deben tenerse en cuenta opciones como el marketing digital, las relaciones públicas, los medios sociales y la asociación con otras personas cualificadas, y todo ello debe reflejarse en la estrategia.

Contar con un modelo de negocio sólido y adaptado a las características de la película o serie de televisión sentará las bases de su viabilidad financiera y su éxito en el mercado. No son raros los casos en los que el productor deba adaptarse o cambiar el concepto, el proyecto o el modelo de negocio para responder a una oportunidad de financiación, a las exigencias de un financiador o a una oportunidad comercial. A menudo, antes de que un concepto se haga realidad y reciba el visto bueno, se reexamina el idioma, el género, el canal de distribución e incluso el modelo de negocio.

La PI en el modelo de negocio

El concepto o proyecto contará una historia que el cineasta deberá ser capaz de relatar en su película o serie. Por lo tanto, debe ser titular de los derechos de PI necesarios para utilizar algunos materiales, adaptar otros y, en definitiva, tener la titularidad del producto final sin ninguna laguna jurídica. Este aspecto se detalla en profundidad en la guía mencionada sobre la verificación de derechos de PI y la obtención de las autorizaciones necesarias para su uso. Por ejemplo, si el proyecto es una adaptación de un libro, solo será viable si se obtienen los derechos para adaptarlo.

Además de ser un elemento central para evaluar la viabilidad del proyecto, la PI también repercute en el presupuesto, la planificación y la distribución. Si se toma el ejemplo de la música, el uso de cualquier obra musical deberá ser objeto de una licencia, cuya concesión requiere tiempo y dinero. Otro factor es la manera en la que se utiliza esa música, por ejemplo, ¿es posible reproducirla en el material promocional? En muchos casos, los productores deberán hallar alternativas y la autorización final para el uso lícito del contenido puede tardar mucho tiempo en ser efectiva.

Por otra parte, si bien es posible utilizar en un proyecto contenido protegido que sea titularidad de terceros, la PI también es fundamental para los cineastas dedicados a la creación y la producción. El productor debe asegurarse de que se adopten las medidas necesarias para ser el titular del producto final y este pueda distribuirse sin incurrir en ninguna infracción. En la mayor parte de los casos, se trata también de una obligación contractual asumida con los socios, los inversores y los distribuidores, lo cual abarcaría, por ejemplo, los acuerdos con los guionistas, incluso en la etapa inicial de redacción del guion.

A medida que evoluciona el proyecto, pueden agregarse otros elementos al plan de actividades. A continuación se presentan algunos de los elementos frecuentes (información y no necesariamente documentos) relativos a la PI que pueden añadirse al plan de actividades para demostrar la viabilidad jurídica del proyecto:

  • Informe relativo al título: búsqueda de todos los usos anteriores del mismo título en películas, programas de televisión u otros proyectos multimedia que puedan ser relevantes.

  • Informe de búsqueda de derecho de autor: búsqueda de las obras existentes (libros, películas, etc.) que tengan similitudes con su proyecto.

  • Documentos de la cadena de titularidad: aspecto fundamental de la verificación de derechos de PI y la obtención de las autorizaciones necesarias para su uso, como se explica en la guía citada. Estos documentos indican que el cineasta es el titular del material que conforma el proyecto hasta ese momento. Es probable que, en la etapa de conceptualización, lo más importante sea el guion cinematográfico, el guion gráfico, las imágenes y otro material que haya sido adaptado al proyecto (artículos de prensa, libros, etc.) y al material promocional (tráiler, imágenes, etc.).

  • Registro de derechos de autor: también se debe indicar si se ha registrado algún elemento, como el guion cinematográfico.

  • Acuerdos relativos a la música de la película: asimismo, se puede señalar que se han obtenido licencias para utilizar obras musicales en la película.