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Juicio Contencioso Administrativo Federal 656/11-EPI-01-5 decidido por la Sala Especializada en Propiedad Intelectual del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, en sesión del 19 de abril de 2016. Unanimidad de votos. Juez Relator: Ramón Ignacio Cabrera León. Secretaria: Ruth Beatriz de la Torre Edmiston

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TRIBUNAL FEDERAL DE JUSTICIA FISCAL Y ADMINISTRATIVA

 

WIPO FOR OFFICIAL USE ONLY

 

SALA ESPECIALIZADA EN MATERIA DE PROPIEDAD INTELECTUAL.

 

EXPEDIENTE: 656/11 -EPI-01-5.

 

ACTOR: *********** **** ** ***.

 

AUTORIDAD DEMANDADA: SUBDIRECTORA DIVISIONAL DE PROCESOS DE PROPIEDAD INDUSTRIAL DEL INSTITUTO MEXICANO DE LA PROPIEDAD INDUSTRIAL.

 

TERCERO INTERESADO: ******** ******* *****.

 

México, Distrito Federal a diecinueve de abril de dos mil dieciséis.- Integrada que fue la SALA ESPECIALIZADA EN MATERIA DE PROPIEDAD INTELECTUAL DEL TRIBUNAL FEDERAL DE JUSTICIA FISCAL Y ADMINISTRATIVA, por los Magistrados que la componen, LicenciadosLUZ MARÍA ANAYA DOMÍNGUEZ, RAMÓN IGNACIO CABRERA LEÓN como Instructor en el juicio y JUAN ANTONIO RODRÍGUEZ CORONA en su carácter de Presidente de la Sala, ante la Secretaria de Acuerdos que autoriza y da fe, LicenciadaRUTH BEATRIZ DE LA TORRE EDMISTON; en atención al oficio número 424/2016-B, por el cual el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito, remitió copia certificada de la ejecutoria de31 de marzo de 2016, dictada en el D.A.- 42/2015, que en sus puntos resolutivos a la letra dice:

 

ÚNICO.- La Justicia de la UniónAMPARA Y PROTEGE a *********** ******** ******* ** ******* ********, contra la sentencia de fecha uno de septiembre de dos mil catorce, dictada por la Sala Especializada en Materia de Propiedad Intelectual del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, en el expediente número 656/11-EPI-01-5.

Notifíquese;

 

Acto continuo, este Órgano Colegiado se aboca a dar cumplimiento a la ejecutoria de mérito y:

 

R E S U L T A N D O

 

1º.- Por escrito presentado en la Oficialía de Partes de la Sala Especializada en Materia de Propiedad Intelectual del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa el 7 de abril de 2011, compareció****** ***** ******, en representación legal de *********** **** ** ***., demandando la nulidad de la resolución contenida en el oficio con número de folio 1770 de 31 de enero de 2011, por la cual la Subdirectora Divisional de Procesos de Propiedad Industrial de la Dirección Divisional de Protección a la Propiedad Intelectual del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, con fundamento en el artículo 151, fracción I relacionada con la fracción II del artículo 90, ambos de la Ley de la Propiedad Industrial y fracción III del mismo artículo 151, declaró administrativamente la nulidad del registro marcario ****** *******.

 

2º.- Instruido que fue en todas sus partes el juicio contencioso administrativo federal al rubro señalado, con fecha 1º de septiembre de 2014, esta Sala dictó sentencia en el sentido de declarar la nulidad de la resolución impugnada para los efectos ahí establecidos.

 

3º.- Inconforme con la sentencia anteriormente referida, la parte actora *********** **** ** ****, promovió juicio de amparo, mismo que quedó radicado ante el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito, con el número D.A.- 42/2015, el cual fue resuelto mediante ejecutoria de 31 de marzo de 2016, en el sentido de conceder el amparo y protección de la Justicia Federal a la quejosa para los efectos ahí señalados; por lo que mediante acuerdo de 14 del mes y año en curso, se dejó insubsistente la sentencia de 1º de septiembre de 2014; y, acto seguido, se procede a cumplimentarla, en los términos siguientes:

 

C O N S I D E R A N D O

 

PRIMERO.- El Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito, en la ejecutoria de 31 de marzo de 2016, dictada en el D.A.- 42/2015, para conceder el amparo y protección de la Justicia Federal a la quejosa y aquí parte actora, determinó en el SÉPTIMO y último Considerando, lo siguiente:

 

 

SÉPTIMO.- Por cuestión de orden, se examinará en primer término, el segundo concepto de violación, por alegarse en él una violación procesal.

 

 

Toda vez que tal como lo resolvió la Sala, el tema que dilucidó la jurisprudencia en mención, s e refiere a que el artículo 187 de la Ley de la Propiedad Industrial, fue derogado tácitamente por el artículo 2º, de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, sólo en la parte en que únicamente prevé la aplicación supletoria del Código Federal de Procedimientos Civiles, siendo que en los términos antes apuntados, al existir precepto legal expreso que establece los requisitos a cumplir tratándose de mandatarios de personas físicas, no es el caso de aplicar supletoriamente, la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo; de ahí lo infundado de su argumento.

 

Por último, en cuanto al razonamiento relativo a que fue incorrecta la apreciación de la Sala responsable en el sentido que no se señaló qué otros argumentos fueron omitidos en su estudio por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, ya que en el primer concepto de impugnación, se expuso claramente cuáles fueron los argumentos que no estudió dicha autoridad demandada y por supuesto la trascendencia que dicha omisión produjo en el resultado final del procedimiento; debe decirse que el mismo es inoperante, atento a que se limita a manifestar que en el primer concepto de anulación expuso los planteamientos que a su decir, no examinó la autoridad demandada y que a su vez no analizó la responsable, sin embargo, no precisa en todo caso, cuáles son ellos a fin de que este tribunal se encuentra en aptitud de calificar la correcta o incorrecta actuación de la Sala.

 

Enseguida se examinará el concepto de violación marcado como quinto en el que la parte quejosa aduce sustancialmente que la sentencia combatida es violatoria de los derechos fundamentales consignados en los artículos 14 y 16 de la Carta Magna, en virtud de que en ella se aplican de manera errónea los artículos 151, fracción I en relación con el artículo 90, fracciones II y VI de la Ley de la Propiedad Industrial, además de que se valoran de manera equivocada las pruebas aportadas por las partes.

 

Que ello es así, continúa la quejosa, ya que la Sala determina que la resolución de la autoridad demandada del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, mediante la cual se declara administrativamente la nulidad de la marca ****** ******* por incurrir en el supuesto establecido en el artículo 151, fracción I en relación con el artículo 90, fracciones II y VI de la Ley de la Propiedad Industrial, porque ******* constituye el nombre técnico o de uso común de un ********* fue dictada conforme a derecho.

 

Sin embrago, refiere, la responsable pierde de vista que en la fecha en que la empresa denominada ******** ******** ***** desarrolló el producto que posteriormente sería conocido como ********, ********* o ******* (1969) la marca registrada ****** ******* ya tenía más de siete años de haber sido solicitada a registro por la peticionaria, por lo tanto, si fue sin duda alguna la creadora del término ******* para distinguir ********** y que acreditó plenamente haber venido utilizando dicha marca desde mil novecientos sesenta y dos (como expresamente lo reconoce la autoridad responsable) era obvio y evidente que resulta del todo ilegal que se declare ahora la nulidad del registro ****** *******, por tratarse supuestamente de un nombre técnico o de uso común de uno de los productos a los que dicha marca se aplica, cuando dicho nombre técnico o de uso común no existió sino hasta siete años después de que utilizó tal denominación y obtuvo su registro como marca.

 

Aunado a lo anterior, la propia Sala responsable reconoce que la actora sí acreditó la fecha de primer uso establecida en la solicitud de registro de marca ****** ******* (diecisiete de septiembre de mil novecientos sesenta y dos), por lo tanto, se le debe reconocer un derecho sobre la denominación ******* desde esa misma fecha, ya que en el derecho marcario mexicano se reconoce como fuentes del derecho al uso de una marca tanto el uso como el registro. De ahí que la interpretación que da la autoridad responsable en el sentido que para la fecha en se solicitó y obtuvo el registro ****** ******** la denominación ******** correspondía al nombre técnico o de uso común de un ********* y que por ello dicho registro marcario se ubicaba en el supuesto del artículo 90, fracciones II y VI de la Ley de la Propiedad Industrial resulte ilegal, pues no toma en cuenta que se acreditó plenamente: 1.- Haber venido utilizando la denominación ******* desde el diecisiete de septiembre de mil novecientos sesenta y dos; 2.- Haber manifestado como fecha de primer uso en la solicitud que dio origen a la marca registrada ****** ******* la fecha antes señalada; 3.- Ser titular del registro de marca ****** ******** solicitado el diecisiete de septiembre de mil novecientos sesenta y dos y otorgado el uno de abril de mil novecientos sesenta y tres.

 

Por lo tanto, señala la inconforme, si el titular de un registro de marca puede reclamar derechos sobre la misma desde la fecha en que utilizó la marca por vez primera y también a partir de que obtuvo su registro, es lógico y evidente que tiene un derecho sobre la denominación ******* desde el año de mil novecientos sesenta y dos, y en dichas circunstancias, no procede ni procedía la nulidad del registro ****** ******** pues dicha marca no incurrió en la prohibición expresada en la fracción II del artículo 90 de la Ley de la Propiedad Industrial.

 

Asimismo, continúa, se acreditó plenamente que para la fecha en que se desarrolló la sustancia conocida como ********* (****), ya tenía más de siete años utilizando la denominación ******* para distinguir **********, y ya contaba con el registro de marca ****** *******, el cual, dice, continúa vigente. De ahí que acreditó tener un derecho exclusivo sobre la denominación ******* que es anterior a la fecha en que dicha sustancia fue desarrollada y nombrada por la empresa ******** ******** ***** Y concluye que de lo anteriormente expuesto, se deduce que la autoridad hoy responsable aplicó e interpretó de manera equivocada el artículo 151, fracción I en relación con el artículo 90, fracciones II y VI de la Ley de la Propiedad Industrial, ya que no tomó en consideración que la demandante acreditó plenamente tener un derecho exclusivo sobre la denominación ******* derivado del registro de marca ****** ******* y sobre el uso de dicha marca, desde el año de mil novecientos sesenta y dos, anterior a la fecha en que se desarrolló el producto o compuesto denominado ********** siendo evidente entonces que ******** ******* ***** no logró acreditar que en la fecha en que se empezó a utilizar la denominación ******* (***** reconocido expresamente por la autoridad responsable), el nombre ******** ya constituía un nombre técnico o de uso común para designar un *********, pues para que la causal de nulidad prosperara es evidente que se debía acreditar que en la fecha en que la quejosa comenzó a utilizar dicha marca, ésta ya correspondía a un nombre técnico o de uso común o en la denominación genérica de los productos, de otra forma, no procedía la causal de nulidad invocada.

 

Es fundado el concepto de violación narrado con anterioridad, por las consideraciones que se exponen a continuación.

 

La Sala del conocimiento, sobre el tema que nos atañe, manifestó:

 

 

Asimismo, la Sala responsable señaló:

...

 

Finalmente, la Sala en las consideraciones que expuso para declarar la nulidad de la resolución impugnada, expuso, en lo que interesa, lo siguiente:

...

 

Como se observa de las reproducciones que anteceden, la Sala responsable por un lado manifiesta que el *********, cuyo nombre es *********, surge o se desarrolla hasta el año mil novecientos sesenta y nueve, año en el que la empresa ******** ******** **** obtuvo la patente para tal compuesto, por lo que cuando la marca ****** *******, se registró, ya existía ese nombre el cual se aplica a los ********** y por lo tanto, se actualiza la causal de nulidad establecida en la fracción I del artículo 151, en relación con la fracción II del artículo 90, ambos de la Ley de la Propiedad Industrial; sin embargo, al declarar la nulidad de la resolución impugnada, señaló que se acreditó de manera indiciaria el uso de la marca ****** *******, por lo menos desde el año de mil novecientos sesenta y dos, por ende, presumió su uso al diecisiete de septiembre de mil novecientos sesenta y dos; y que con la adminiculación de las pruebas exhibidas por la actora, concluyó que dada la actividad habitual de ésta, si existió un uso de la marca ****** *******, desde la fecha indicada o incluso anterior.

 

En esa tesitura, válidamente puede decirse que asiste razón a la inconforme cuando refiere que si la Sala reconoció que la demandante acreditó el uso de la marca por lo menos desde mil novecientos sesenta y dos, aplicada a un ********* y que la sustancia denominada *********, surge o se desarrolla hasta el año mil novecientos sesenta y nueve, año en el que la empresa ******** ******** **** obtuvo la patente para tal compuesto, es incorrecto que determinara que cuando la marca ****** ******** se registró, ya existía ese nombre el cual se aplica a los **********; pues como se vio y como lo resolvió la responsable, anteriormente a que se desarrollara la sustancia de mérito, la quejosa usó dicha marca en un *********, por lo que es incorrecta la decisión de la Sala al no tomar en cuenta dicho aspecto al momento de emitir el acto reclamado.

 

En las relatadas condiciones, al ser violatoria de derechos fundamentales la sentencia combatida, lo que procede es conceder el amparo y protección de la Justicia Federal, para el efecto de que la Sala la deje insubsistente y en su lugar dicte otra en la que reiterando los aspectos que se declararon infundados en esta ejecutoria, así como los que quedaron intocados, tome en consideración que con anterioridad a que se desarrollara la sustancia denominada *********, la quejosa usó dicha marca en un ********* y resuelva la controversia sometida a su consideración.

 

Atento a lo expuesto, resulta innecesario examinar los restantes conceptos de violación, ya que en nada se alteraría el sentido de la presente ejecutoria.

 

En apoyo a lo anterior, es aplicable la jurisprudencia número 3, emitida por la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Séptima Época, publicada en el Semanario Judicial de la Federación, Volumen: 175-180, Cuarta Parte, visible en la página 72, cuyo rubro y texto se transcriben a continuación:

 

“CONCEPTOS DE VIOLACION, ESTUDIO INNECESARIO DE LOS.-…”

...”

(Énfasis añadido)

 

SEGUNDO.- Visto el contenido de la ejecutoria que en la parte que nos ocupa se encuentra transcrita en el considerando que antecede, se procede a emitir un nuevo fallo, aclarándose que por acuerdo de 14 de abril de 2016, se dejó sin efectos la sentencia de 1º de septiembre de 2014.

 

TERCERO.- Esta Sala es plenamente competente por materia y territorio, como se acredita con la resolución impugnada, ya que ésta se encuentra en el supuesto previsto en el artículo 14, fracción XI en relación con el artículo 23, fracción VIII, ambos de la Ley Orgánica de este Tribunal; así como en el artículo 23, del Reglamento Interior del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa.

 

Lo anterior, tomando en cuenta que la resolución impugnada se apoya en la Ley de la Propiedad Industrial.

 

CUARTO.- En el primer concepto de impugnación expuesto en el capítulo respectivo de la demanda, la parte actora hace valer que resulta ilegal la resolución impugnada, pues en ella se aplica de manera equivocada el artículo 181 fracción I de la Ley de la Propiedad Industrial y 16 de su Reglamento, debiéndose aplicar el diverso 19 de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo y que, aunado a lo anterior, la autoridad dejó sin estudio los argumentos torales expuestos en la excepción de falta de personalidad.

 

Sostiene lo anterior, porque al momento de dar contestación a la solicitud de declaración administrativa de nulidad de la marca****** ******* opuso como primera excepción la de FALTA DE PERSONALIDAD de los presuntos representantes de ******** ******* *****, pues pretendieron acreditarla mediante carta poder suscrita ante dos testigos, cuando el artículo 19 de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo es claro al disponer que cuando se trate de personas físicas, la personalidad se acredita mediante carta poder firmada ante dos testigos y ratificadas las firmas del otorgante y testigos ante las propias autoridades o ante fedatario público.

 

Refiere que también manifestó que no escapaba de su atención el contenido del artículo 181, fracción I, de la Ley de la Propiedad Industrial, que no exige la ratificación de firmas del otorgante y de los testigos ante la autoridad o ante fedatario público; sin embargo, planteó que el artículo aplicable lo era el 19 de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, puesto que dicha ley es aplicable en forma directa y no supletoria en procedimientos seguidos ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, es decir, tiene una supletoriedad integradora derivada de las reformas a la Ley Federal de Procedimiento Administrativo del año dos mil, destacándose el artículo segundo transitorio que expresamente deroga todas las disposiciones que se opongan a lo establecido en la propia Ley Federal de Procedimiento Administrativo, lo cual implica en los hechos la derogación del artículo 181 fracción I por contener disposiciones contrarias a lo establecido en la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, además que su objetivo fue uniformar los procedimientos administrativos diversos a los que se aplica dicho ordenamiento y evitar así contradicciones entre los mismos, por lo que, estima que la Ley plenamente aplicable en ese tipo de procedimientos es, sin duda, la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, por lo tanto, la forma de acreditar la personalidad del hoy tercero interesado debió ajustarse al artículo 19, de dicho ordenamiento y, en tal virtud, los apoderados que intentaron comparecer en su nombre carecen de interés jurídico en el procedimiento de declaración administrativa de nulidad.

 

Sigue diciendo que hizo valer, además, diversos criterios jurisprudenciales de los que se desprende la supletoriedad integradora de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo y su aplicación directa y no supletoria simplemente, en todos los procesos seguidos ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial; sin embargo, al momento de estudiar la excepción expuesta, la autoridad hoy demandada se limitó a señalar que la personalidad de los supuestos apoderados de ******** ******* ***** (licenciados ****** ****** ******* ******** ********, ***** ****** ***** y ********* ************* *********) estaba plenamente acreditada conforme a lo dispuesto por el artículo 181 fracción I de la Ley de la Propiedad Industrial y 16 de su Reglamento, ya que presentaron carta poder firmada por el otorgante ******** ******* ***** y por dos testigos, añadiendo el nombre y domicilio de los mismos, alegando también la autoridad que en virtud de que la Ley de la Propiedad Industrial regula como se ha de acreditar la personalidad en los procedimientos de declaración administrativa, existe únicamente un precepto jurídico aplicable al caso concreto (el artículo 181 fracción I de la Ley de la Propiedad Industrial).

 

Refiere que, asimismo, la demandada señala que debe aceptar la validez del poder mientras que no existan elementos convincentes aportados por la enjuiciante para acreditar su dicho, resolviendo declarar improcedentes los argumentos tendientes a desvirtuar la personalidad con que se ostentó ****** ****** ******* ******** ******** como apoderada de ******** ******* ***** al momento de solicitar la declaración administrativa de caducidad (sic) del registro marcario impugnado.

 

Luego entonces, sostiene que a todas luces resulta incongruente la resolución impugnada, puesto que nada resolvió la autoridad demandada del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial en cuanto a su planteamiento consistente en que la Ley Federal de Procedimiento Administrativo tiene una aplicación directa y no supletoria en los procedimientos seguidos ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial; que tampoco se pronunció en relación al señalamiento en cuanto a que de conformidad con el artículo segundo transitorio de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, el artículo 181 fracción I de la Ley de la Propiedad Industrial había sido derogado por contener una disposición contraria a las disposiciones establecidas en la primera ley mencionada y dejó sin estudiar si las tesis invocadas resultaban aplicables al presente caso; es decir, la autoridad demandada emite una resolución incongruente por incompleta, lo que dejó a la enjuiciante en estado de indefensión, al no permitírsele una adecuada defensa de sus intereses.

 

Agrega que las omisiones en que incurre la autoridad demandada trascienden al resultado final del asunto, puesto que de resultar procedente la excepción de falta de personalidad planteada, la consecuencia lógica sería la vigencia de la marca ****** ******* y no su declaración de nulidad, como ahora sucede; por lo tanto, en vista de que esta Sala cuenta con los elementos suficientes para pronunciarse sobre la excepción de falta de personalidad planteada y, en virtud de que el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial dejó sin estudio la excepción descrita en los términos en que fue propuesta, deberá proceder conforme lo disponen los artículos 1° y 50 párrafo cuarto de la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo, resolviendo la cuestión efectivamente planteada y que no fue atendida por la autoridad demandada.

 

Insiste en que el actuar de la autoridad es contrario a lo dispuesto por la tesis de jurisprudencia de rubro “PROPIEDAD INDUSTRIAL. EL ARTÍCULO 187 DE LA LEY RELATIVA FUE DEROGADO TÁCITAMENTE POR EL ARTÍCULO 2o. DE LA LEY FEDERAL DE PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO, EN CUANTO ÚNICAMENTE PREVÉ LA APLICACIÓN SUPLETORIA DEL CÓDIGO FEDERAL DE PROCEDIMIENTOS CIVILES.”

 

Agrega que, siguiendo los lineamientos de esa tesis y haciendo una comparación entre los dispositivos que señala como contradictorios (el 2° de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo y el 187 de la Ley de la Propiedad Industrial), se puede afirmar que el 181 fracción I de la Ley de la Propiedad Industrial y el 19, de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo también resultan contradictorios, pues regulan de manera distinta una misma materia, en este caso, la acreditación de la personalidad de un mandatario en un procedimiento de propiedad industrial; que así las cosas, mientras que el primero de los artículos mencionados solo requiere que la carta poder se encuentre firmada por el otorgante y por dos testigos y, el segundo de ellos, exige la ratificación de las firmas de uno y otros ante fedatario público o ante la autoridad, se puede afirmar que, atento al principio jurídico de que la ley posterior deroga a la anterior en las disposiciones que se opongan a ella, debe estimarse que la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, cuya expedición fue posterior, derogó tácitamente la disposición contenida en la Ley de la Propiedad Industrial en el aspecto señalado y, por ende, las disposiciones de aquélla son las que deben prevalecer, es decir, que la acreditación de la personalidad cuando se trata de persona física será a través de una carta poder signada ante dos testigos, con ratificación de firmas ante fedatario público o ante la propia autoridad y no conforme lo dispone el artículo 181, fracción I, del segundo ordenamiento.

 

Afirma que lo anterior se robustece con el contenido del artículo segundo transitorio, de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, que dispone que se derogan todas las disposiciones que se opongan a lo establecido en dicha ley; siendo aplicable la tesis que invoca a su favor, de rubro “INSTITUTO MEXICANO DE LA PROPIEDAD INDUSTRIAL. A LOS ACTOS DE AUTORIDAD DE DICHO INSTITUTO ES APLICABLE EN FORMA DIRECTA Y NO SUPLETORIA LA LEY FEDERAL DE PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO.”; y que, de manera análoga, esa tesis también resulta aplicable al caso, puesto que observando de forma directa las disposiciones de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo a todos los procedimientos seguidos ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, conforme a su artículo 1º, es claro que el artículo que se debió aplicar en el acreditamiento de la personalidad por parte de los supuestos apoderados de ******** ******* ***** fue el 19, de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo.

 

Y, por lo tanto, insiste en que al no haberse acreditado el carácter de apoderados de los licenciados ****** ****** ******* ******** ********, ***** ****** ***** y ********* ************* *********, se debió considerar procedente la excepción de falta de personalidad planteada.

 

Al excepcionarse de lo anterior, la representación de la enjuiciada sostuvo que es infundada la aseveración del impetrante, pues como se desprende de la consideración SEGUNDA del acto impugnado, se estudió ampliamente la excepción planteada, resultando a todas luces improcedente; toda vez que, de la carta poder de 16 de junio de 2009, se desprende que ******** ******* *****, otorgó un poder especial para promover cualquier tipo de solicitudes administrativas incluidas expresamente las nulidades a ****** ****** ******* ******** ********, mismo que se encuentra vigente y surtiendo sus efectos legales.

 

Agrega que, en esa tesitura y de conformidad con lo establecido por el artículo 181, fracción I de la Ley de la Propiedad Industrial, al haber exhibido original de la carta poder simple signada por ******** ******* ****** con nombre, firma y domicilio de dos testigos, la personalidad de ****** ****** ******* ******** ********, se encuentra debidamente acreditada en el procedimiento citado al rubro.

 

Por lo anterior, se niega que la resolución impugnada haya sido expedida en violación a lo establecido por el artículo 19, de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, toda vez que es la propia Ley de la Propiedad Industrial, así como su Reglamento, que en sus artículos 181 y 16, respectivamente, establecen los requisitos para el acreditamiento de la personalidad ante esa autoridad, por lo que no existe vacío o laguna en la Ley de la materia que deba ser subsanado por la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, por lo que, al tener por acreditada la personalidad del representante legal del hoy tercero interesado, de conformidad a lo establecido por la fracción I, del artículo 181 de la Ley de la Propiedad Industrial, en relación al artículo 16 del Reglamento de la Ley de la Propiedad Industrial, no se está realizando omisión alguna al artículo 19.

 

Apuntado lo anterior, este Cuerpo Colegiado estima que los argumentos en estudio resultan infundados e insuficientes para declarar la nulidad solicitada, tal y como se demuestra a continuación.

 

Lo anterior es así, toda vez que de la lectura que se practica a la resolución impugnada, que corre agregada de fojas 45 a 59 del presente expediente, a la que se concede valor probatorio en términos de los artículos 46, fracción I, de la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo y 129, 197 y 202, del Código Federal de Procedimientos Civiles, se advierte que en el Considerando “SEGUNDO”, precisó la enjuiciada que de conformidad con lo dispuesto por el artículo 348 del Código Federal de Procedimientos Civiles, previamente al estudio de fondo, procedió al estudio de las excepciones opuestas por la parte demandada.

 

Agregó que, respecto a la primera, denominada falta de personalidad, la entonces demandada –hoy actora- señaló que como es de explorado derecho, para comparecer ante cualquier autoridad, las facultades del representante deben de acreditarse plenamente y mediante documento idóneo y suficiente que demuestre plenamente tal representación, puesto que en materia administrativa no existe la gestión oficiosa de conformidad con la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, aún en tratándose de la representación de personas físicas, no basta la simple carta poder otorgada ante dos testigos, sino que resulta indispensable e ineludible el que las firmas tanto del otorgante, como de los testigos sean ratificadas ante las autoridades o ante fedatario público.

 

Al respecto, la autoridad determinó que, siendo la personalidad un presupuesto procesal sin el cual el procedimiento no se constituye válidamente, resultó procedente analizar las disposiciones legales conducentes y las constancias que obran en autos, a efecto de determinar si ****** ****** ******* ******** ********, solicitante de la declaración administrativa de nulidad, acreditó legalmente ante esa autoridad la representación de ******** ******* *****.

 

En ese sentido, precisó que como consta en autos, ****** ****** ******* ******** ********, en representación de ******** ******* *****, acreditó, en la primera página de su escrito inicial de solicitud de declaración administrativa, presentado en la Oficina Regional Occidente el 21 de enero de 2010, su personalidad.

 

Asimismo, determinó que al tenor de lo antes descrito y, en cuanto a los demás argumentos formulados por la demandada para sustentar su argumento, en virtud que la Ley de la Propiedad Industrial, regula como se ha de acreditar la personalidad en los procedimientos de declaración administrativa, existiendo únicamente un precepto jurídico aplicable al caso concreto, como lo es el artículo 181, de la Ley de la Propiedad Industrial, que en su fracción I, establece que cuando las solicitudes y promociones se presenten por conducto de mandatario, éste deberá acreditar su personalidad mediante carta poder simple suscrita ante dos testigos si el mandante es persona física.

Por lo anterior, concluyó que los argumentos de la demandada, encaminados a desvirtuar la representación legal –personalidad- de ****** ****** ******* ******** ********, para representar a ******** ******* *****, resultaron improcedentes, toda vez que acompañó a su escrito de solicitud el original de una carta poder simple, signada por ******** ******* *****, en ***********, *******, el 16 de junio de 2009, con la firma de dos testigos y, por lo tanto, resultó improcedente la excepción de referencia; en consecuencia, señaló que la promovente acreditó su personalidad de conformidad con lo dispuesto en el artículo 181, fracción I, de la Ley de la Propiedad Industrial y 16, de su Reglamento, ya que la –carta poder-, además de estar firmada por el titular del documento base de la acción; contiene el nombre, firma y el domicilio de dos testigos; en tanto que, salvo prueba en contrario, ese Instituto debe aceptar la validez del poder mientras no existan elementos convincentes por parte de la demandada para acreditar su dicho, por lo tanto, resultaron improcedentes los argumentos invocados tendientes a desvirtuar la personalidad con la que se ostentó ****** ****** ******* ******** ******** como apoderada de ******** ******* ***** al momento de solicitar la declaración administrativa del registro marcario impugnado.

En ese orden de ideas, para esta Sala, la anterior conclusión de la enjuiciada es correcta y, por el contrario, se estima infundado por insuficiente, el argumento relativo a que la autoridad demandada debió observar lo previsto por el artículo 19, de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, pues en el caso, la personalidad del promovente, en el procedimiento administrativo origen de la resolución impugnada, debía acreditarse, como en la especie sucedió, de conformidad con lo que establecen los artículos 181, fracción I, de la Ley de la Propiedad Industrial y 16, del Reglamento de dicha ley, que establecen lo siguiente:

 

“Artículo 181.- Cuando las solicitudes y promociones se presenten por conducto de mandatario, éste deberá acreditar su personalidad:

 

I.- Mediante carta poder simple suscrita ante dos testigos si el mandante es persona física;

 

II.- Mediante carta poder simple suscrita ante dos testigos, cuando en el caso de personas morales, se trate de solicitudes de patentes, registros, o la inscripción de licencias o sus transmisiones.

 

En este caso, en la carta poder deberá manifestarse que quien la otorga cuenta con facultades para ello y citarse el instrumento en el que consten dichas facultades.

 

III.- En los casos no comprendidos en la fracción anterior, mediante instrumento público o carta poder con ratificación de firmas ante notario o corredor cuando se trate de persona moral mexicana, debiendo acreditarse la legal existencia de ésta y las facultades del otorgante, y

 

IV.- En los casos no comprendidos en la fracción II, mediante poder otorgado conforme a la legislación aplicable del lugar donde se otorgue o de acuerdo a los tratados internacionales, en caso de que el mandante sea persona moral extranjera. Cuando en el poder se dé fe de la existencia legal de la persona moral en cuyo nombre se otorgue el poder, así como del derecho del otorgante para conferirlo, se presumirá la validez del poder, salvo prueba en contrario.

 

En cada expediente que se tramite deberá acreditarse la personalidad del solicitante o promovente; sin embargo, bastará con una copia simple de la constancia de registro, si el poder se encuentra inscrito en el registro general de poderes establecido por el Instituto.

 

CAPITULO IV

DE LA REPRESENTACION Y REGISTRO GENERAL DE PODERES

ARTÍCULO 16.- El acreditamiento de la personalidad de apoderados y representantes se sujetará a lo siguiente:

 

I.- La carta poder a que se refiere el artículo 181, fracciones I y II de la Ley, deberá contener el nombre, firma y domicilio de dos testigos. Los otorgantes podrán ser nacionales o extranjeros;

 

II.- Se reconocerán para actuar en procedimientos administrativos los poderes generales otorgados para actos de administración o para pleitos y cobranzas;

 

III.- En los casos previstos en los artículos 187 y 200 de la Ley, los solicitantes o promoventes podrán acreditar su personalidad con copia de la constancia de inscripción del poder de que se trate en el Registro General de Poderes del Instituto, siempre y cuando en el mismo se contengan facultades para pleitos y cobranzas;

 

IV.- Los poderes especiales se reconocerán para realizar los actos para los cuales se otorgaron, y

 

V.- Los solicitantes que actúen por sí, los apoderados y representantes legales, podrán autorizar en sus solicitudes y promociones a otras personas físicas para oír y recibir notificaciones y documentos.

(Énfasis añadido)

 

Como se ve, en la parte que interesa, los preceptos en cita establecen claramente que cuando las solicitudes y promociones se presenten por conducto de mandatario, éste deberá acreditar su personalidad, mediante carta poder simple suscrita ante dos testigos si el mandante es persona física, como es el caso del entonces actor y aquí tercero interesado ******** ******* *****; asimismo, se tiene que la carta poder a que se refiere el artículo 181, fracciones I y II de la Ley, deberá contener el nombre, firma y domicilio de dos testigos.

 

De lo anterior, resulta lo infundado de los argumentos de la parte actora, cuando sostiene que se aplicó de manera equivocada el artículo 181, fracción I, de la Ley de la Propiedad Industrial y 16 de su Reglamento, pretendiendo se aplique el diverso 19, de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, que dispone que cuando se trate de personas físicas, la personalidad se acredita mediante carta poder firmada ante dos testigos y ratificadas las firmas del otorgante y testigos ante las propias autoridades o ante fedatario público.

 

Se estima lo anterior, porque en el caso, NO PUEDE SOSLAYARSE que existe disposición ESPECIAL expresamente aplicable, siendo ésta la prevista por los artículos 181, fracción I, de la Ley de la Propiedad Industrial y 16, fracción I, del Reglamento de la Ley de la Propiedad Industrial; en ese sentido, es correcta la determinación de la autoridad cuando, en términos generales, desestimó por improcedentes los argumentos consistentes en que se debió acreditar la personalidad de ****** ****** ******* ******** ******** así como de los otros apoderados del entonces solicitante, en términos del artículo 19, de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo.

 

Se dice lo anterior, pues sobre el particular, no es aplicable la “supletoriedad integradora” a que se refiere la enjuiciante, por lo que a este respecto, devienen infundados sus argumentos cuando insiste en que de los diversos criterios que invoca, a su parecer, se desprende la supletoriedad integradora de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo y su aplicación directa y no supletoria simplemente, en todos los procesos seguidos ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial; como el que dio origen a la resolución que se impugna, lo anterior, derivado de las reformas a la Ley Federal de Procedimiento Administrativo del año dos mil, destacando el artículo segundo transitorio que expresamente deroga todas las disposiciones que se opongan a lo establecido en la propia Ley Federal de Procedimiento Administrativo, lo cual implica en los hechos, a su parecer, la derogación del artículo 181 fracción I por contener disposiciones contrarias a lo establecido en la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, además que su objetivo fue uniformar los procedimientos administrativos diversos a los que se aplica dicho ordenamiento y evitar así contradicciones entre los mismos, por lo que, estima que la Ley plenamente aplicable en ese tipo de procedimientos es, sin duda, la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, por lo tanto, la forma de acreditar la personalidad del hoy tercero interesado debió ajustarse al artículo 19, de dicho ordenamiento y, en tal virtud, los apoderados que intentaron comparecer en su nombre carecen de interés jurídico en el procedimiento de declaración administrativa de nulidad.

 

Lo anterior es así, porque esta Sala no desconoce el criterio que invoca a su favor y transcribe la accionante en las hojas 7 a 9 de su escrito inicial de demanda, sin embargo, se hace notar que la cuestión que dilucidó dicha Tesis se refiere a que el artículo 187 de la Ley de la Propiedad Industrial, fue derogado tácitamente por el artículo 2º, de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, sólo en la parte en que únicamente prevé la aplicación supletoria del Código Federal de Procedimientos Civiles.

 

En tanto que la cuestión que resolvió la otra tesis a que alude la accionante en las hojas 10 a 12 de su escrito inicial de demanda, se refiere única y exclusivamente a la procedencia del recurso de revisión previsto en el artículo 83, de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, contra los actos de autoridad que emita el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, por ser un organismo descentralizado de la administración pública paraestatal con personalidad y patrimonio propio que actúa como autoridad administrativa en materia de propiedad industrial y que tal aplicación es en forma directa y no supletoria, porque no se está llenando alguna laguna de la Ley de la Propiedad Industrial , sino derivado de que se creó, en la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, un medio de impugnación –recurso de revisión en sede administrativa-, con su propia reglamentación, contra los actos y resoluciones que pongan fin al procedimiento administrativo, a una instancia o resuelvan un expediente.

 

Sin embargo, las anteriores circunstancias son irrelevantes en la especie, toda vez que efectivamente, conforme al artículo 1º de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, ésta resulta aplicable a los organismos descentralizados de la Administración Pública Federal Paraestatal, como el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, de conformidad con el artículo 6º de la Ley de la Propiedad Industrial; asimismo, el artículo 1º, de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, fue modificado y adicionado mediante reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el día diecinueve de abril de dos mil, que entró en vigor al día siguiente, siendo aplicable ahora a los actos de autoridad de los organismos descentralizados de la administración pública federal paraestatal, razón por la cual, al tener esta calidad el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, según se desprende de los artículos 6o. y 7o. de la Ley de la Propiedad Industrial y, además, la materia de propiedad industrial no está excluida del ámbito de aplicación de la ley, pues no es materia de competencia económica, se debe aplicar supletoriamente la Ley Federal de Procedimiento Administrativo a los actos de autoridad que tramita y emite, en lo no previsto por la Ley Especial.

 

En efecto, de acuerdo con los criterios que invoca la actora, la Ley Federal de Procedimiento Administrativo no termina con la supletoriedad del Código Federal de Procedimientos Civiles, sino que la traslada a un plano secundario, como se desprende de su artículo 2o., pues dicho Código seguirá rigiendo supletoriamente a la de procedimiento administrativo.

 

Ahora bien, para determinar en qué casos procede la aplicación supletoria del Código Federal de Procedimientos Civiles en la emisión de los actos previstos en la Ley de la Propiedad Industrial, debe atenderse a la naturaleza del acto en concreto; lo cual obedece a que la Ley de la Propiedad Industrial prevé actos de diversa naturaleza: aquellos mediante los cuales el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial dirime alguna cuestión controvertida, es decir "materialmente jurisdiccionales", previstos en su capítulo II, denominado "Del procedimiento de declaración administrativa", en cuyo artículo 187 se establece que las solicitudes de declaración administrativa de nulidad, caducidad, cancelación e infracción administrativa, se sustanciarán y resolverán con arreglo al procedimiento contenido en el capítulo II en cita y a las formalidades que la propia ley prevé, estableciendo de manera expresa que será aplicable supletoriamente, en lo que no se oponga, el Código Federal de Procedimientos Civiles, esto es, para la tramitación y resolución de las solicitudes de declaración administrativa mencionadas, a falta de disposición expresa, se aplicará supletoriamente el Código Federal de Procedimientos Civiles ; sin embargo, dicha disposición no es aplicable a los diversos actos que también se prevén en la Ley de la Propiedad Industrial, tales como la expedición de patentes, registros de modelos de utilidad, de diseños industriales, de marcas, publicación de nombres comerciales, inscripción de licencias de uso de marcas, entre otros casos, los cuales tienen una naturaleza "formal y materialmente administrativa", actos en cuya emisión debe aplicarse supletoriamente la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, pues su artículo 2o. expresamente establece que dicho ordenamiento se aplicará supletoriamente a las diversas leyes administrativas, lo cual lleva a concluir que para la emisión de actos material y formalmente administrativos, el ordenamiento aplicable supletoriamente es la Ley Federal de Procedimiento Administrativo.

 

Lo anterior encuentra respaldo en las tesis del Poder Judicial Federal cuyos datos de identificación, rubro y texto son los siguientes:

 

Época: Novena Época

Registro: 189450

Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

Tipo de Tesis: Aislada

Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta

Tomo XIII, Junio de 2001

Materia(s): Administrativa

Tesis: I.13o.A.20 A

Página: 722

 

INSTITUTO MEXICANO DE LA PROPIEDAD INDUSTRIAL. ES APLICABLE SUPLETORIAMENTE LA LEY FEDERAL DE PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO A SUS ACTOS DE AUTORIDAD.

La Ley Federal de Procedimiento Administrativo no era aplicable a los organismos descentralizados, según se desprendía del texto original de su artículo 1o., publicado en el Diario Oficial de la Federación el día cuatro de agosto de mil novecientos noventa y cuatro, que regulaba que, con la salvedad de algunas materias ahí especificadas, era aplicable para la administración pública federal centralizada; sin embargo, dicho numeral fue modificado y adicionado mediante reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el día diecinueve de abril de dos mil, que entró en vigor al día siguiente, siendo aplicable ahora a los actos de autoridad de los organismos descentralizados de la administración pública federal paraestatal, razón por la cual, al tener esta calidad el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, según se desprende de los artículos 6o. y 7o. de la Ley de la Propiedad Industrial y, además, la materia de propiedad industrial no está excluida del ámbito de aplicación de la ley, pues no es materia de competencia económica, se debe aplicar supletoriamente la Ley Federal de Procedimiento Administrativo a los actos de autoridad que tramita y emite. Sin embargo, la Ley Federal de Procedimiento Administrativo no termina con la supletoriedad del Código Federal de Procedimientos Civiles, sino que la traslada a un plano secundario, como se desprende de su artículo 2o., pues dicho código seguirá rigiendo supletoriamente a la de procedimiento administrativo. DÉCIMO TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL PRIMER CIRCUITO.

Amparo en revisión 2993/2001. Glaxo Group, Ltd. 14 de marzo de 2001. Unanimidad de votos. Ponente: Rosalba Becerril Velázquez. Secretario: Marat Paredes Montiel.

 

Época: Novena Época

Registro: 187140

Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

Tipo de Tesis: Aislada

Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta

Tomo XV, Abril de 2002

Materia(s): Administrativa

Tesis: I.10o.A.31 A

Página: 1315

 

PROPIEDAD INDUSTRIAL. CASOS EN QUE OPERA LA SUPLETORIEDAD DEL CÓDIGO FEDERAL DE PROCEDIMIENTOS CIVILES Y LA LEY FEDERAL DE PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO A LA LEY RELATIVA.

Para determinar en qué casos procede la aplicación supletoria del Código Federal de Procedimientos Civiles en la emisión de los actos previstos en la Ley de la Propiedad Industrial, debe atenderse a la naturaleza del acto en concreto. Ello obedece a que la citada Ley de la Propiedad Industrial prevé actos de diversa naturaleza: aquellos mediante los cuales el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial dirime alguna cuestión controvertida, es decir "materialmente jurisdiccionales", previstos en su capítulo II, denominado "Del procedimiento de declaración administrativa", en cuyo artículo 187 se establece que las solicitudes de declaración administrativa de nulidad, caducidad, cancelación e infracción administrativa, se sustanciarán y resolverán con arreglo al procedimiento contenido en el capítulo II en cita y a las formalidades que la propia ley prevé, estableciendo de manera expresa que será aplicable supletoriamente, en lo que no se oponga, el Código Federal de Procedimientos Civiles, esto es, para la tramitación y resolución de las solicitudes de declaración administrativa mencionadas, a falta de disposición expresa, se aplicará supletoriamente el Código Federal de Procedimientos Civiles. Sin embargo, dicha disposición no es aplicable a los diversos actos que también se prevén en la Ley de la Propiedad Industrial, tales como la expedición de patentes, registros de modelos de utilidad, de diseños industriales, de marcas, publicación de nombres comerciales, inscripción de licencias de uso de marcas, entre otros casos, los cuales tienen una naturaleza "formal y materialmente administrativa", actos en cuya emisión debe aplicarse supletoriamente la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, pues su artículo 2o. expresamente establece que dicho ordenamiento se aplicará supletoriamente a las diversas leyes administrativas, lo cual lleva a concluir que para la emisión de actos material y formalmente administrativos, el ordenamiento aplicable supletoriamente es la Ley Federal de Procedimiento Administrativo. DÉCIMO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL PRIMER CIRCUITO.

Amparo en revisión (improcedencia) 86/2001. Alberto Sión Cheja. 24 de mayo de 2001. Unanimidad de votos. Ponente: Rolando González Licona. Secretaria: Sandra Méndez Medina. Nota: Esta tesis contendió en la contradicción 60/2002-SS resuelta por la Segunda Sala, de la que derivó la tesis 2a./J. 115/2002, que aparece publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo XVI, octubre de 2002, página 294, con el rubro: "PROPIEDAD INDUSTRIAL. EL ARTÍCULO 187 DE LA LEY RELATIVA FUE DEROGADO TÁCITAMENTE POR EL ARTÍCULO 2o. DE LA LEY FEDERAL DE PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO, EN CUANTO ÚNICAMENTE PREVÉ LA APLICACIÓN SUPLETORIA DEL CÓDIGO FEDERAL DE PROCEDIMIENTOS CIVILES."

 

Motivos todos los anteriores por los que esta Sala estima que con su determinación, en el sentido de desestimar por improcedente la excepción de falta de personalidad hecha valer por la hoy actora, la autoridad demandada no quebrantó lo establecido en las Tesis de Jurisprudencia que invoca a lo largo de su escrito inicial de demanda ; puesto que, se insiste, los artículos 181, fracción I, de la Ley de la Propiedad Industrial y 16, del Reglamento de dicha Ley, establecen claramente cuáles son los requisitos que debe cumplir la carta poder, tratándose de la personalidad de los mandatarios de personas físicas; normas en comento que son suficientes para su aplicación a la situación concreta presentada; de donde resulta lo infundado del argumento de la actora, cuando insiste en que haciendo una comparación entre el 181 fracción I de la Ley de la Propiedad Industrial y el 19, de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo también resultan contradictorios, pues regulan de manera distinta una misma materia, en este caso, la acreditación de la personalidad de un mandatario en un procedimiento de propiedad industrial, porque mientras que el primero de los artículos mencionados solo requiere que la carta poder se encuentre firmada por el otorgante y por dos testigos y, el segundo de ellos, exige la ratificación de las firmas de uno y otros ante fedatario público o ante la autoridad, lo cierto es que así lo prevé expresamente el artículo 181, de la Ley de la Propiedad Industrial, lo cual hace innecesario recurrir a lo dispuesto al respecto en la Ley Federal de Procedimiento Administrativo; siendo que entre los dos preceptos antes mencionados no existe una contradicción.

 

Lo anterior, encuentra respaldo en la tesis de jurisprudencia I.4o.C. J/58, de la Octava Época, dictada por el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, consultable en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación 76, Abril de 1994, página 33, que a la letra señala:

 

“SUPLETORIEDAD DE LA LEY. REQUISITOS PARA QUE OPERE. Los requisitos necesarios para que exista la supletoriedad de unas normas respecto de otras, son: a) que el ordenamiento que se pretenda suplir lo admita expresamente, y señale el estatuto supletorio; b) que el ordenamiento objeto de supletoriedad prevea la institución jurídica de que se trate; c) que no obstante esa previsión, las normas existentes en tal cuerpo jurídico sean insuficientes para su aplicación a la situación concreta presentada, por carencia total o parcial de la reglamentación necesaria, y d) que las disposiciones o principios con los que se vaya a llenar la deficiencia no contraríen, de algún modo, las bases esenciales del sistema legal de sustentación de la institución suplida. Ante la falta de uno de estos requisitos, no puede operar la supletoriedad de una legislación en otra.

CUARTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO.

 

Amparo en revisión 124/92. Microtodo Azteca, S.A. de C.V. 6 de febrero de 1992. Unanimidad de votos. Ponente: Gilda Rincón Orta. Secretaria: Ana María Serrano Oseguera.

 

Amparo en revisión 958/91. Desarrollo Galerías Reforma, S.A. de C.V. 19 de marzo de 1992. Unanimidad de votos. Ponente: Gilda Rincón Orta. Secretaria: Ana María Serrano Oseguera.

 

Amparo directo 1433/92. Gilberto Flores Aguilar y otros. 26 de marzo de 1992. Unanimidad de votos. Ponente: Alejandro Villagómez Gordillo en sustitución de la Magistrada Gilda Rincón Orta. Secretaria: Ana María Serrano Oseguera.

 

Amparo directo 3582/92. Tumbo de la Montaña, S.P.R. de R.L. 9 de julio de 1992. Unanimidad de votos. Ponente: Mauro Miguel Reyes Zapata. Secretario: Luis Arellano Hobelsberger.

 

Amparo directo 604/94. Videotique, S.A. de C.V. y otros. 17 de febrero de 1994. Unanimidad de votos. Ponente: Gilda Rincón Orta. Secretaria: Ma. Elisa Delgadillo Granados.

Nota: Por ejecutoria de fecha 5 de julio de 2000, la Primera Sala declaró inexistente la contradicción de tesis 54/2000 en que participó el presente criterio.”

 

En otro orden de ideas, es infundado el argumento de la actora cuando sostiene que la autoridad dejó sin estudio los argumentos torales expuestos de su parte en la excepción de falta de personalidad que hizo valer y que nada resolvió la demandada en cuanto a su planteamiento consistente en que la Ley Federal de Procedimiento Administrativo tiene una aplicación directa y no supletoria en los procedimientos seguidos ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.

 

Se dice lo anterior, pues sobre el particular, como se ha visto, la hoy actora sustentó sus argumentos en diversos criterios jurisprudenciales de los que se desprende la supletoriedad de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo y su aplicación directa y no supletoria, en todos los procesos seguidos ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial; los cuales reitera en este juicio; sin embargo, no puede soslayarse que ello se limita a los supuestos concretos a que cada una de dichas tesis se refiere ( precisados con antelación); en tanto que la autoridad demandada resolvió que siendo la personalidad un presupuesto procesal sin el cual el procedimiento no se constituye válidamente, corroboró que ****** ****** ******* ******** ********, en representación de ******** ******* *****, acreditó su personalidad; y, en cuanto a los demás argumentos formulados por la demandada para sustentar su argumento, en virtud que la Ley de la Propiedad Industrial, regula como se ha de acreditar la personalidad en los procedimientos de declaración administrativa, determinó que el único precepto aplicable al caso concreto lo es el artículo 181, de la Ley de la Propiedad Industrial, que en su fracción I, establece que cuando las solicitudes y promociones se presenten por conducto de mandatario, éste deberá acreditar su personalidad mediante carta poder simple suscrita ante dos testigos si el mandante es persona física.

Por lo anterior, concluyó que los argumentos de la demandada, encaminados a desvirtuar la representación legal –personalidad- de ****** ****** ******* ******** ********, para representar a ******** ******* *****, resultaron improcedentes, toda vez que acompañó a su escrito de solicitud el original de una carta poder simple, signada por ******** ******* *****, en ***********, *******, el 16 de junio de 2009, con la firma de dos testigos y, por lo tanto, resultó improcedente la excepción de referencia; en consecuencia, señaló que la promovente acreditó su personalidad de conformidad con lo dispuesto en el artículo 181, fracción I, de la Ley de la Propiedad Industrial y 16, de su Reglamento, ya que la –carta poder-, además de estar firmada por el titular del documento base de la acción; contiene el nombre, firma y el domicilio de dos testigos.

 

En este sentido, es claro que la autoridad sí resolvió el argumento toral expuesto por la hoy actora, es decir, la personalidad de ****** ****** ******* ******** ********, para representar a ******** ******* *****; y el hecho de que la autoridad no haya realizado la transcripción de cada uno de los argumentos expuestos por la hoy actora, se debe a que no existe precepto legal alguno que la obligue a transcribirlos, sin embargo, dicha omisión de ninguna manera conlleva ni mucho menos acredita en forma alguna que no se hayan tomado en consideración al momento de emitir la resolución que ahora se impugna; y, adicionalmente a los argumentos que ya han sido estudiados en la presente instancia, la actora es omisa en señalar qué otros argumentos fueron omitidos en su estudio por la autoridad, en qué trascendió en sus defensas dicha omisión o, en su caso, cuál de esos argumentos no fue estudiado, o bien, estudiado de manera deficiente.

 

La anterior conclusión se reitera, como se ordena en la ejecutoria que aquí se cumplimenta.

 

QUINTO.- En el segundo concepto de impugnación expuesto en el capítulo respectivo de la demanda, la parte actora hace valer que en la resolución que se combate se estudia de manera errónea e ilegal la excepción de falta de interés jurídico de ******** ******* ***** y se le reconoce un interés jurídico del cual evidentemente carece para demandar la nulidad de la marca registrada ****** *******, propiedad de la accionante, en contravención de los artículos 1° del Código Federal de Procedimientos Civiles y 188, de la Ley de la Propiedad Industrial, así como de las tesis que invoca.

 

Sostiene lo anterior, porque en el procedimiento del cual deriva la resolución impugnada, es claro que ******** ******* ***** carece y carecía de interés jurídico para solicitar la declaración administrativa de nulidad de la marca ****** *******, con base en lo dispuesto por el artículo 151, fracción I, relacionado con el artículo 90, fracción II, de la Ley de la Propiedad Industrial, porque según su dicho la denominación ******* consiste en un nombre técnico o de uso común de los productos o servicios que pretenden ampararse con la marca.

 

Agrega que, en efecto, el propósito de la prohibición de registro de un nombre técnico o de uso común de los productos o servicios deriva de la necesidad de mantener dichos nombres libres de toda restricción, de forma tal que cualquier productor o comerciante de los productos pueda utilizarlos en sus actividades industriales o comerciales.

 

Y que de lo anterior se pude concluir que para demandar la nulidad de una marca con base en la fracción II del artículo 90 de la Ley de la Propiedad Industrial (que guarda importantes similitudes con la fracción IV) es indispensable que quien la solicita debe operar en el correspondiente sector del mercado, pues de otro modo se permitiría que cualquier persona, aún sin contar con el indispensable interés jurídico, solicite la declaración de nulidad de una marca que en nada le afecta porque no se ubica en el sector del mercado o la industria en el que pueda tener la necesidad de utilizar libremente los nombres técnicos o de uso común de los productos de esa rama de la industria; lo anterior, desde luego, sin conceder que la marca ****** ******* pueda ser considerada dentro de la prohibición establecida en el artículo 90 fracción II, pues dicha marca fue legalmente solicitada y otorgada por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial en su momento.

 

Arguye que así las cosas, el propio tercero perjudicado ******** ******* ***** expresamente señala en su demanda inicial lo siguiente:

"HECHOS:

"I.- ******* ************ ** ********** ******** ** **** ** ** *********** * **************** ** ********* ********** ********** **** ********* ** ***** ******** ."

 

Agrega que como se puede apreciar, si ******** ******* ***** es un empresario dedicado a la fabricación y comercialización de ********* ********** ********** **** ********* ** ***** ********, jamás tendrá la necesidad de utilizar libremente la denominación *******, supuestamente el nombre técnico de un *********, pues no se dedica a la comercialización ni fabricación de **********; que de tal forma, al hoy tercero interesado no puede afectarle en lo absoluto en su esfera jurídica la existencia de un registro de marca que ampara supuestamente el nombre técnico de un producto, con cuya elaboración y comercialización no tiene nada que ver; y que incluso, la propia autoridad demandada coincide en que quien debería solicitar la declaración de nulidad de una marca con base en el artículo 90 fracción II de la Ley de la Propiedad Industrial debe ser un competidor del titular del registro, al indicar a fojas 23 penúltimo párrafo que "la finalidad de un signo distintivo es hacer inconfundible un producto o servicio, respecto de los de su misma especie o clase. Por lo cual, el registro como marca de denominaciones genéricas a favor de un particular, generaría la lesión de los intereses del resto de los competidores que tienen derecho a emplear dichas denominaciones genéricas, lo cual implicaría una injustificada ventaja comercial a favor del titular de dichas marcas."

 

Sostiene que lo anterior se debe traducir en una falta de interés jurídico de parte de ******** ******* *****, pues no tiene interés alguno en dejar libremente disponible el término ******* para poderlo utilizar, si ni siquiera se dedica a la elaboración y comercialización de **********, como él mismo lo señala en su demanda inicial; sin que pase desapercibido el hecho consistente en que la marca ****** ******* se hubiere citado como anterioridad y obstáculo en el trámite de registro ******* **********, propiedad de ******** ******* *****, porque entonces se llegaría al extremo de que cualquier persona pudiere demandar la nulidad de una marca sin que ésta realmente le afecte, por el simple hecho de haber solicitado una semejante en grado de confusión y que se le hubiere citado la marca registrada como anterioridad y obstáculo en la tramitación del registro y sin tener que demostrar afectación alguna o bien, como en este caso, la necesidad de mantener libremente disponible el nombre técnico de un producto con el que ninguna relación guarda y el que seguramente jamás tendrá necesidad de utilizar.

 

Sigue diciendo que si el propio ******** ******* ***** admite expresamente la existencia de semejanza en grado de confusión entre ******* y **********, la marca que pretende registrar entra entonces también en la prohibición expresa de registro, contenida en la misma fracción que el propio tercero interesado invoca, lo cual automáticamente genera falta de interés jurídico, pues a nada práctico conduciría eliminar un registro de marca que incurre en la misma prohibición que la marca del solicitante de la nulidad, siendo que el resultado final necesariamente tendría que ser la negativa a registrar la marca en trámite **********.

 

Y que tal y como lo hizo valer, ******** ******* ***** carece del indispensable interés jurídico para demandar la nulidad del registro de marca ****** *******, aunado a que la propia autoridad demandada dejó sin resolver la cuestión planteada efectivamente, en el sentido que a nada práctico conduce declarar la nulidad de la marca registrada ****** ******* si aún persiste el obstáculo a registro consistente en la diversa marca que le fue citada al hoy tercero interesado como anterioridad, como lo es el registro de marca ****** ********, que fue citado como anterioridad en el trámite de registro ******* **********, como se desprende de las pruebas ofrecidas por el tercero interesado con los numerales 1 y 2 del capítulo respectivo de su demanda inicial.

 

Sigue diciendo que así las cosas, aún y cuando ******** ******* ***** elimine el obstáculo que le significa la marca registrada ****** *******, aun así no obtendría el registro de marca que pretende, pues existe el impedimento consistente en la marca registrada ****** ******** y, por lo mismo, el registro solicitado será negado indudablemente; cuestión que planteó la enjuiciante en el procedimiento original y que fue dejada sin estudio, siendo que el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial se limitó a señalar que como la marca ****** ******* se había citado como anterioridad en el trámite de la solicitud ******* **********, ello era suficiente para que ******** ******* ***** tuviere el interés jurídico suficiente para demandar la nulidad del registro; sin resolver explícitamente la cuestión planteada en su contestación a la demanda, esto es, que se tendría que resolver primero sobre la posibilidad de coexistencia de la marca ********** y la marca ******** para después resolver la nulidad de *******, ya que, se insiste, a nada práctico conduciría declarar la nulidad de ******* si aún persiste el obstáculo que sin duda representa la marca registrada ******** y el resultado sería negar el registro para la marca **********, con base en los artículos 90 fracción XVI y 125, de la Ley de la Propiedad Industrial.

 

Agrega la accionante que lo anterior pone en evidencia la falta de congruencia externa de la resolución que se combate, lo cual provoca su nulidad o, por lo menos, que esta Sala Especializada en Materia de Propiedad Intelectual, estudie la cuestión efectivamente planteada por *********** **** ** *** en la excepción de falta de interés jurídico que hizo valer en su contestación a la demanda de nulidad y, con fundamento en los artículos 1º y 50, de la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo, declare la nulidad lisa y llana -de la resolución impugnada, al resultar procedente la excepción opuesta.

 

Al excepcionarse de lo anterior, en el oficio de contestación de demanda, la representación de la enjuiciada sostuvo la legalidad de la resolución impugnada y que los argumentos de la parte actora son de desestimarse por infundados.

 

Refiere que es infundada la aseveración del impetrante al señalar que se resolvió ilegalmente la falta de interés jurídico, pues tal y como se desprende del acto impugnado, se estudió ampliamente si el hoy tercero interesado contaba con interés jurídico, resultando a todas luces que sí cuenta con interés jurídico para solicitar la nulidad del registro marcario citado al rubro en virtud de que el mismo le fue citado como anterioridad en el expediente ******* **********, por lo que constituye un impedimento legal para el registro de su marca, acreditándose así el interés jurídico.

 

Sigue diciendo que, a mayor abundamiento, esta Juzgadora podrá apreciar que contrario a lo manifestado por la demandante, el hoy tercero interesado acreditó su interés jurídico con el oficio 20090346278, mediante el cual se le citó como impedimento legal para el registro del signo contenido en el expediente ******* **********, el registro marcario de la enjuiciante, por lo que demostró un interés para solicitar la declaración de nulidad del registro marcario que nos ocupa.

 

Apuntado lo anterior, para esta Sala los argumentos de la parte actora resultan infundados e inoperantes, como se demuestra a continuación.

 

Lo anterior es así, tomando en cuenta que de la resolución impugnada que corre agregada de fojas 45 a 59 del presente expediente, a la que se confiere valor probatorio en términos de los artículos 40 y 46, fracción I, de la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo, se advierte que, concretamente, en cuanto a la cuestión que aquí se analiza, en el Considerando SEGUNDO, precisó la autoridad que r especto a la segunda y tercera excepciones, denominadas falta de interés jurídico, argumentó la entonces demandada que el interés jurídico del promovente en un procedimiento administrativo, debe proyectarse no sólo sobre el asunto en general, sino sobre todas y cada una de sus pretensiones, es decir, sobre todos y cada uno de los puntos debatidos o hechos valer por cada parte, en este sentido, cabe destacar que la actora carece de interés jurídico para impugnar la falsedad en el primer uso, debido a que en su solicitud de registro de la marca "**********", no señala fecha de uso anterior, por lo que su único interés jurídico deviene a partir del veinticinco de junio de dos mil nueve, es decir, la fecha legal en que presentó su solicitud de registro.

 

Agregó la autoridad que en la tercera excepción invocada por la demandada, la misma adujo que la Solicitud de Registro ******* "**********", se encuentra pendiente de registro no sólo porque ese Instituto detectó la existencia de la marca ****** "*******" como anterioridad, sino también la marca ****** "********" y dado que ambas constituyen el mismo obstáculo para su registro, era preciso que esa autoridad se pronunciara primeramente respecto a la posibilidad o imposibilidad de coexistencia de la Solicitud de Registro ******* "**********" y ****** "********" debido a que resultaba aplicable el artículo 20, del Código Civil Federal y el artículo 13, de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, ya que resultaba procedente que esa autoridad dejara en suspenso dicho Procedimiento Contencioso, a efecto de permitir que primeramente se diera un pronunciamiento respecto a la posible coexistencia de la Solicitud de Registro ******* "**********" y la marca ****** "********", ya que en caso contrario, se podría afectar innecesariamente a la allí demandada, sin que exista un interés legítimo en favor de la actora, debido a que su solicitud de registro es inviable de cualquier forma.

 

Agregó la autoridad que al respecto, la H. Suprema Corte de Justicia de la Nación, ha señalado que el interés jurídico no puede referirse a otra cosa, sino a la titularidad que al actor corresponde, en relación con los derechos o posesiones conculcados, requiriéndose por tanto para la procedencia de la acción, que se acredite la afectación o perjuicio de los derechos que se invocan, ya sean éstos posesorios o de cualquier otra clase; que, a su vez, el concepto perjuicio, no debe conceptuarse como la privación de cualquier ganancia lícita que pudiera haberse obtenido como menoscabo en el patrimonio, sino como sinónimo de ofensa que hace a los derechos e intereses jurídicos de una persona; por lo tanto, resulta claro que el interés jurídico debe ser entendido como una lesión, daño o menoscabo de los derechos jurídicamente protegidos de una persona, pues la ley mexicana protege precisamente derechos y en algunos casos, expectativas de derecho.

 

Asimismo, precisó que partiendo de la base de sus diversas acepciones tratándose de instancias administrativas, tenemos que el concepto de interés jurídico se encuentra contemplado en la Tesis Jurisprudencial dictada por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito, al resolver la resolución administrativa 2463/89.

 

Por lo anterior, puntualizó que en materia de Propiedad Industrial, sólo tiene la facultad de actuar ante la Autoridad Administrativa respectiva, la persona que acredite tener interés jurídico, lo cual se traduce en el hecho de que quien promueve una acción debe probar que la marca que pretende sea, en este caso, declarada nula, le afecta en su esfera jurídica, como lo establece el artículo 188 de la Ley de la Propiedad Industrial.

 

Asimismo, que en el caso concreto y de conformidad con la probanza ofrecida bajo el numeral 2, de la solicitud inicial , la cual se valoró en términos de los artículos 129, 197 y 202, del Código Federal de Procedimientos Civiles, haciendo prueba plena de los hechos legalmente afirmados por la autoridad de que procede, se desprende que el interés jurídico de la allí actora deriva precisamente del oficio de anterioridad de 28 de julio de 2009, con código de barras 20090346278, expedido en el expediente del registro marcario en trámite ******* **********, el cual es propiedad de la allí actora y en el cual se citó como anterioridad oponible la marca sujeta a nulidad, estableciéndose de esa manera una afectación a la esfera jurídica de ******** ******* *****, constituyendo un elemento idóneo para acreditar un interés jurídico base de la acción, en virtud de que manifestó tener un perjuicio actual y directo en su esfera jurídica; por lo tanto, al contar la allí actora con una solicitud de marca en cuyo trámite le fue citada la marca controvertida, ésta cuenta con el interés jurídico necesario para iniciar ese procedimiento, resultando improcedentes las excepciones.

 

Precisado lo anterior, esta Sala estima que los motivos y fundamentos sostenidos a lo largo del Considerando SEGUNDO de la resolución impugnada, para desestimar por improcedentes las excepciones hechas valer por la hoy actora, en la parte que aquí se analiza, resultan correctos; en consecuencia, elsegundo concepto de impugnación en estudio resulta infundado.

 

Se dice lo anterior, porque atento a lo argumentos de la parte actora, de las constancias del expediente administrativo P.C. 116/2010(N-32)1217, que en este acto se tienen a la vista, en un total de 439 fojas en copias certificadas, a las que se concede valor probatorio en términos de los artículos 46, fracción I, de la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo y 129, 197, 200 y 202, del Código Federal de Procedimientos Civiles; se advierten algunas constancias del diverso expediente de solicitud de marca número ******* ********** , como las que corren agregadas a fojas 184, 185 y 186, entre las cuales, como adujo la enjuiciada, se advierte que mediante el oficio de cita de anterioridad de 28 de julio de 2009, con código de barras 20090346278, emitido en el expediente del registro marcario en trámite ******* **********, la autoridad en el trámite de solicitud presentado por el aquí tercero interesado, citó como anterioridades oponibles tanto la marca sujeta a nulidad, ****** *******, como la diversa ****** ********; estableciéndose de esa manera una afectación a la esfera jurídica de ******** ******* *****.

 

En ese sentido, resulta correcta la apreciación de la enjuiciada, en el sentido de concluir que el interés jurídico de ******** ******* *****, para incoar el procedimiento de origen, quedó plenamente demostrado, en virtud de que la existencia del registro de marca ****** *******, le resulta un impedimento legal para la concesión del registro marcario pretendido por éste en el expediente en trámite número ******* **********.

 

Siendo claro que, como bien adujo la autoridad demandada, para iniciar un procedimiento de declaración administrativa, como el de NULIDAD iniciado por el aquí tercero interesado, es necesario que el solicitante de la declaración administrativa tenga interés jurídico y debe probar que la marca que pretende sea declarada nula (como en el presente caso), le afecta en su esfera jurídica, ello de conformidad con el artículo 188, de la Ley de la Propiedad Industrial, que establece:

 

“ARTÍCULO 188.- El Instituto podrá iniciar el procedimiento de declaración administrativa de oficio o a petición de quien tenga interés jurídico y funde su pretensión ”.

 

Ahora bien, para determinar quién tiene interés jurídico para iniciar un procedimiento como el de referencia materia del expediente P.C. 116/2010(N-32)1217, el artículo 1º, del Código Federal de Procedimientos Civiles de aplicación supletoria a la Ley de la Propiedad Industrial, señala:

 

ARTÍCULO 1º.- Sólo puede iniciar un procedimiento judicial o intervenir en él, quien tenga interés en que la autoridad judicial declare o constituya un derecho o imponga una condena, y quien tenga el interés contrario.

 

Actuarán, en el juicio, los mismos interesados o sus representantes o apoderados, en los términos de la Ley. En cualquier caso, los efectos procesales serán los mismos, salvo prevención en contrario”.

(Énfasis añadido)

 

Como se ve, el interés jurídico es un requisito procedimental que consiste en la titularidad que al actor corresponde en relación con los derechos o posesiones conculcados, siendo necesario acreditar la afectación o perjuicio de los derechos que se invocan para que proceda la acción intentada; de ahí que en materia de propiedad industrial, contrario a lo aducido por la enjuiciante, tiene interés jurídico para iniciar un procedimiento de declaración administrativa, como el de nulidad, quien acredite la afectación, la lesión o menoscabo a sus derechos, tal y como se advierte del criterio sostenido por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito, visible en el Semanario Judicial de la Federación V, Segunda Parte-1, enero-junio de 1990, página 264 que dice:

 

“INTERÉS JURÍDICO. SUS ACEPCIONES TRATÁNDOSE DE RECURSOS E INSTANCIAS ADMINISTRATIVAS . Para examinar la procedencia de los medios de impugnación previstos en las leyes administrativas, debe examinarse el concepto de "interesado" frente a una triple distinción: el interés como derecho subjetivo, el interés legítimo o de grupo y el interés simple. La primera de tales categorías ha sido frecuentemente delineada por los tribunales de amparo, para quienes resulta de la unión de las siguientes condiciones: un interés exclusivo, actual y directo; el reconocimiento y tutela de ese interés por la ley, y que la protección legal se resuelva en la aptitud de su titular para exigir del obligado su satisfacción mediante la prestación debida. La segunda categoría, poco estudiada, ya no se ocupa del derecho subjetivo, sino simplemente del interés jurídicamente protegido (generalmente grupal, no exclusivo, llamado legítimo en otras latitudes) propio de las personas que por gozar de una posición calificada, diferenciable, se ven indirectamente beneficiadas o perjudicadas con el incumplimiento de ciertas reglas de derecho objetivo, bien porque con ello vean obstaculizado el camino para alcanzar ciertas posiciones provechosas, bien porque sean privadas de las ventajas ya logradas; diversas normas administrativas conceden a estos sujetos instancias, acciones o recursos, por ejemplo, los artículos 79 de la Ley Federal de Derechos de Autor (previene la participación de sociedades y agrupaciones autorales en la fijación de tarifas), 19 de la Ley Federal de Radio y Televisión (establece la obligación de conceder audiencia a quienes consideren inconveniente el otorgamiento de una concesión en favor de un solicitante), 124 de la Ley de Vías Generales de Comunicación (dispone la audiencia en favor de las agrupaciones de trabajadores interesados en permisos para ejecutar maniobras de servicio particular), 46 de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios Relacionados con Bienes Muebles (consagra la inconformidad de quienes estimen violado un procedimiento de licitación pública) y 151 de la Ley de Invenciones y Marcas (da la acción de nulidad para remediar incluso la infracción de normas objetivas del sistema marcario). Por último, en la tercera categoría se hallan los interesados simples o de hecho que, como cualquier miembro de la sociedad, desean que las leyes se cumplan y para quienes el ordenamiento sólo previene la denuncia o acción popular.

 

TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL PRIMER CIRCUITO.”

 

Por lo anterior, el hecho que se considere una expectativa de derecho el que el solicitante de un registro marcario obtenga dicho registro, no determina que por ello carezca de interés jurídico para pretender la declaración administrativa de NULIDAD del registro de una marca , como en el caso del registro marcario ****** ******* , pues éste evidentemente representa un obstáculo al aquí tercero interesado para la obtención del registro que pretende, de acuerdo con el trámite iniciado mediante su solicitud materia del expediente ******* **********.

 

Lo anterior es así, en tanto que la Ley de la Propiedad Industrial confiere al solicitante el derecho para pedir el registro de una marca y ese mismo derecho le otorga acción para demandar la nulidad de una marca registrada, actualizándose así el interés jurídico por el provecho, utilidad, beneficio o ventaja directa, manifiesta y legítima, que lleva a una persona a proteger un derecho o del perjuicio o el daño que trata de evitar, o sea, al actualizarse un estado jurídico o de hecho que produce incertidumbre sobre el derecho que se pretende hacer valer y que es necesario eliminar mediante una declaración administrativa; estado que se presenta cuando se notifica y se da vista al solicitante del registro sobre la existencia de un registro anterior que constituye un impedimento para la consecución de su propósito (obtener el registro marcario), como en la especie aconteció, y que, por ende, se hace necesario eliminar para evitar posibles consecuencias perjudiciales; pues estimar lo contrario implica que ninguna trascendencia jurídica tendría que se diera vista al solicitante, si no pudiera ejercitar ninguna acción tendiente a remover los obstáculos existentes que pueden impedir la obtención de su registro.

 

Más aún si se toma en cuenta que, como se ha visto, de conformidad con la Ley de la Propiedad Industrial, la declaración administrativa de nulidad de un registro marcario puede obtenerse en un procedimiento que se inicie, entre otros casos, a petición de parte; mientras que, de acuerdo a lo establecido en los artículos 87 y 88, de la Ley de la Propiedad Industrial, toda persona que esté usando o quiera usar una marca en la industria, en el comercio o en los servicios que presten, para distinguir los artículos que fabrique o produzca, podrá adquirir el derecho exclusivo a su uso, mediante su registro en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, cumpliendo los requisitos y formalidades que establezca la ley.

 

Luego entonces, si de acuerdo con el ordenamiento legal citado, el trámite del registro de una marca implica todo un procedimiento que se inicia con la solicitud relativa y concluye con la decisión del Instituto referido, en la que se otorga o niega el registro solicitado, resulta evidente que quien pide el aludido registro se constituye en parte (solicitante) en el procedimiento de referencia y, por ende, tiene interés jurídico para demandar la nulidad de una marca registrada que representa un obstáculo para la obtención de su pretensión, pues dicho interés surge no sólo cuando hay un estado de hecho contrario al derecho, o sea, cuando hay una violación del derecho, sino también cuando, sin haber una verdadera violación, existe un estado de hecho que produce incertidumbre sobre el derecho y que es necesario eliminar mediante la declaración administrativa para evitar las posibles consecuencias dañosas .

 

Luego entonces, de la resolución impugnada no se evidencia la falta de congruencia externa que refiere la accionante, pues para esta Sala es claro que la autoridad demandada sí resolvió la cuestión efectivamente planteada por *********** **** ** ***, como lo es la excepción de falta de interés jurídico que hizo valer en su contestación a la demanda de nulidad; pues correctamente determinó que en la especie, el interés jurídico del aquí tercero interesado sí quedó demostrado.

 

Siendo aplicables, en lo sustancial, los criterios sostenidos por el Poder Judicial Federal, en las Tesis de Jurisprudencia que dicen:

 

Registro No. 200683

Localización: Novena Época.

Instancia: Segunda Sala.

Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta II, Noviembre de 1995 Página: 201

Tesis: 2a./J. 70/95

Jurisprudencia

Materia(s): Administrativa

MARCAS. EL MISMO DERECHO QUE LA LEY LE OTORGA AL SOLICITANTE DE UN REGISTRO MARCARIO PARA PEDIR EL REGISTRO, LE CONCEDE ACCIÓN PARA DEMANDAR LA NULIDAD DE UNA MARCA REGISTRADA AUNQUE LA OBTENCIÓN DEL REGISTRO CONSTITUYA UNA EXPECTATIVA DE DERECHO. La circunstancia de que se considere una expectativa de derecho el que el solicitante de un registro marcario obtenga dicho registro, no determina que por ello carezca de interés jurídico para demandar la nulidad del registro de una marca que representa un obstáculo para la obtención del registro que pretende, pues si la Ley de Invenciones y Marcas da al solicitante el derecho para pedir el registro de su marca, ese mismo derecho le otorga acción para demandar la nulidad de una marca registrada, surgiendo precisamente el interés jurídico por el provecho, utilidad, beneficio o ventaja directa, manifiesta y legítima, que lleva a una persona a proteger un derecho, o sencillamente, del perjuicio o el daño que trata de evitar, o sea, al actualizarse un estado jurídico o de hecho que produce incertidumbre sobre el derecho que se pretende hacer valer, y que es necesario eliminar mediante una declaración administrativa, estado que se presenta cuando se notifica y se da vista al solicitante del registro la existencia de un registro anterior que constituye un impedimento para la consecución de su propósito (obtener el registro marcario) y que, por ende, se hace necesario eliminar para evitar posibles consecuencias dañosas, ya que ninguna trascendencia jurídica tendría que se diera vista al solicitante, si no pudiera ejercitar ninguna acción tendiente a remover los obstáculos existentes que pueden impedir la obtención de su registro.

Contradicción de tesis 8/92. Entre las sustentadas por el Segundo y Tercer Tribunales Colegiados en Materia Administrativa del Primer Circuito. 20 de octubre de 1995. Mayoría de cuatro votos. Disidente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretario: Alejandro S. González Bernabé.

Tesis de Jurisprudencia 70/95. Aprobada por la Segunda Sala de este alto tribunal, en sesión pública de veinte de octubre de mil novecientos noventa y cinco, por unanimidad de cinco votos de los ministros: presidente Juan Díaz Romero, Genaro David Góngora Pimentel, Mariano Azuela Güitrón, Guillermo I. Ortiz Mayagoitia y Sergio Salvador Aguirre Anguiano.

 

Registro No. 200684

Localización: Novena Época Instancia: Segunda Sala

Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta II, Noviembre de 1995 Página: 249

Tesis: 2a./J. 71/95

Jurisprudencia

Materia(s): Administrativa

MARCAS. LA SOLICITUD DE SU REGISTRO OTORGA INTERÉS JURÍDICO AL SOLICITANTE PARA DEMANDAR LA NULIDAD DE UNA MARCA REGISTRADA. Conforme a lo dispuesto en el artículo 151 de la Ley de Invenciones y Marcas, la nulidad de un registro marcario puede obtenerse en un procedimiento que se inicie, entre otros casos, a petición de parte; por tanto, si de acuerdo a lo establecido en los numerales 88 y 89 del indicado ordenamiento legal, toda persona que esté usando o quiera usar una marca para distinguir los artículos que fabrique o produzca, podrá adquirir el derecho exclusivo a su uso, mediante su registro en la Secretaría de Estado correspondiente satisfaciendo los requisitos y formalidades que establezca la ley, y si en términos de los dispositivos del 100 al 111 de la mencionada Ley, el trámite del registro de una marca implica todo un procedimiento que se inicia con la solicitud relativa y concluye con la decisión de la Secretaría en la que se otorga o niega el registro solicitado, resulta evidente que quien pide el aludido registro se constituye en parte (solicitante) en el procedimiento de referencia y, por ende, tiene interés jurídico para demandar la nulidad de una marca registrada que representa un obstáculo para la obtención de su pretensión, pues dicho interés surge no sólo cuando hay un estado de hecho contrario al derecho, o sea, cuando hay una violación del derecho, sino también cuando, sin haber una verdadera violación, existe un estado de hecho que produce incertidumbre sobre el derecho, y que es necesario eliminar mediante la declaración administrativa para evitar las posibles consecuencias dañosas.

 

Contradicción de tesis 8/92. Entre las sustentadas por el Segundo y Tercer Tribunales Colegiados en Materia Administrativa del Primer Circuito. 20 de octubre de 1995. Mayoría de cuatro votos. Disidente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretario: Alejandro S. González Bernabé.

Tesis de Jurisprudencia 71/95...”

 

De lo anterior, resulta que el aquí tercero interesado no estaba obligado a demostrar que opera en el correspondiente sector del mercado o la industria en que pueda tener la necesidad de utilizar libremente los nombres técnicos o de uso común de los productos de esa rama de la industria; de donde resulta lo infundado del dicho de la enjuiciante a ese respecto.

 

Por último, resulta menester precisar que en el presente juicio, no se encuentra en controversia el trámite del expediente de registro de marca ******* ********** , aunado a que los argumentos de la actora tendientes a demostrar una supuesta improcedencia en las actuaciones del citado expediente de marca, de ninguna manera pueden servir de sustento para concluir que el aquí tercero interesado, no tiene interés jurídico para solicitar la nulidad de la marca ****** *******, ya que ello implica el estudio del fondo del registro de la marca, lo cual –se reitera- no es materia de controversia en el presente juicio; y ello ocurrirá una vez que se haya resuelto sobre la petición de nulidad y, más aún, se haya resuelto en definitiva sobre la solicitud de registro ******* "**********”, lo cual no constituye la litis en este juicio.

 

En ese sentido, devienen infundados los argumentos de la parte actora, cuando afirma que si ******** ******* ***** es un empresario dedicado a la fabricación y comercialización de ********* ********** ********** **** ********* ** ***** ********, jamás tendrá la necesidad de utilizar libremente la denominación *******, supuestamente el nombre técnico de un *********, pues no se dedica a la comercialización ni fabricación de **********; que de tal forma, al hoy tercero interesado no puede afectarle en lo absoluto en su esfera jurídica la existencia de un registro de marca que ampara supuestamente el nombre técnico de un producto, con cuya elaboración y comercialización no tiene nada que ver; que, incluso, la propia autoridad demandada coincide en que quien debería solicitar la declaración de nulidad de una marca con base en el artículo 90 fracción II de la Ley de la Propiedad Industrial debe ser un competidor del titular del registro, al indicar a fojas 23 penúltimo párrafo que "la finalidad de un signo distintivo es hacer inconfundible un producto o servicio, respecto de los de su misma especie o clase. Por lo cual, el registro como marca de denominaciones genéricas a favor de un particular, generaría la lesión de los intereses del resto de los competidores que tienen derecho a emplear dichas denominaciones genéricas, lo cual implicaría una injustificada ventaja comercial a favor del titular de dichas marcas."

Asimismo, cuando afirma que lo anterior se traduce en una falta de interés jurídico de parte de ******** ******* *****, pues no tiene interés alguno en dejar libremente disponible el término ******* para poderlo utilizar, si ni siquiera se dedica a la elaboración y comercialización de **********, como él mismo lo señala en su demanda inicial; sin que pase desapercibido el hecho consistente en que la marca ****** ******* se hubiere citado como anterioridad y obstáculo en el trámite de registro ******* **********, propiedad de ******** ******* *****, porque entonces se llegaría al extremo de que cualquier persona pudiere demandar la nulidad de una marca sin que ésta realmente le afecte, por el simple hecho de haber solicitado una semejante en grado de confusión y que se le hubiere citado la marca registrada como anterioridad y obstáculo en la tramitación del registro y sin tener que demostrar afectación alguna o bien, como en este caso, la necesidad de mantener libremente disponible el nombre técnico de un producto con el que ninguna relación guarda y el que seguramente jamás tendrá necesidad de utilizar.

Que si el propio ******** ******* ***** admite expresamente la existencia de semejanza en grado de confusión entre ******* y **********, la marca que pretende registrar entra entonces también en la prohibición expresa de registro, contenida en la misma fracción que el propio tercero interesado invoca, lo cual automáticamente genera falta de interés jurídico, pues a nada práctico conduciría eliminar un registro de marca que incurre en la misma prohibición que la marca del solicitante de la nulidad, siendo que el resultado final necesariamente tendría que ser la negativa a registrar la marca en trámite **********.

Y cuando afirma que se tendría que resolver primero sobre la posibilidad de coexistencia de la marca ********** y la marca ******** para después resolver la nulidad de ******* , ya que, insiste, a nada práctico conduciría declarar la nulidad de ******* si aún persiste el obstáculo que sin duda representa la marca registrada ******** y el resultado sería negar el registro para la marca **********, con base en los artículos 90 fracción XVI y 125, de la Ley de la Propiedad Industrial.

 

En efecto, los anteriores argumentos de la parte actora, son INFUNDADOS para declarar la nulidad de la resolución impugnada toda vez que, por un lado, la enjuiciante no señala el precepto legal que obligue a la autoridad a resolver una solicitud de registro de marca conjuntamente con un procedimiento de nulidad, menos aún a resolver, respecto de las marcas citadas como anterioridades oponibles en un trámite de solicitud de marca, en algún orden específico ni en cuanto a la posibilidad de coexistencia entre éstas y el registro pretendido, menos aún en el orden que refiere la accionante; y, por el otro, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial debe decidir sobre la nulidad de un registro marcario atendiendo exclusivamente a las constancias que obren en el expediente administrativo en estudio , motivando debidamente su conclusión.

 

En esa tesitura, la autoridad tampoco se encontraba obligada a pronunciarse respecto de la legalidad de las actuaciones relativas a la solicitud de registro de la marca ******* **********, menos aún a prejuzgar sobre la procedencia o improcedencia del registro pretendido, atento a que, según la actora, en todo caso, subsistiría el otro registro de marca citado también como anterioridad oponible, “********”.

 

Ahora bien, dichos los argumentos de la actora y los diversos relativos a que en el expediente de solicitud de marca nada práctico conduciría eliminar un registro de marca que incurre en la misma prohibición que la marca del solicitante de la nulidad, siendo que el resultado final necesariamente tendría que ser la negativa a registrar la marca en trámite **********; y que ******** ******* ***** , no tiene interés alguno en dejar libremente disponible el término ******* para poderlo utilizar, si ni siquiera se dedica a la elaboración y comercialización de **********, como él mismo lo señala en su demanda inicial; que a nada práctico conduce declarar la nulidad de la marca registrada ****** ******* si aún persiste el obstáculo a registro consistente en la diversa marca que le fue citada al hoy tercero interesado como anterioridad, como lo es el registro de marca ****** ********, que fue citado como anterioridad en el trámite de registro ******* **********, como se desprende de las pruebas ofrecidas por el tercero interesado con los numerales 1 y 2 del capítulo respectivo de su demanda inicial; es decir, que aún y cuando ******** ******* ***** elimine el obstáculo que le significa la marca registrada ****** *******, aun así no obtendría el registro de marca que pretende, pues existe el impedimento consistente en la marca registrada ****** ******** y, por lo mismo, el registro solicitado será negado indudablemente ; resultan inoperantes, pues la resolución impugnada en este juicio es la que declaró la nulidad de la marca ****** ******* y no el procedimiento de solicitud de la marca ******* **********.

 

La anterior conclusión se reitera, al no haber sido materia de la ejecutoria que aquí se cumplimenta, tal y como se ordenó en la parte final de esta última.

 

SEXTO.- Por cuestión de método y al guardar estrecha relación, se estudian en forma conjunta los conceptos de impugnación TERCERO, CUARTO y QUINTO expuestos en el capítulo respectivo de la demanda, en los que la parte actora sostiene que la resolución impugnada es ilegal al no estar debidamente fundada y motivada.

 

En efecto, bajo el apartado TERCERO, adujo que de la resolución impugnada se tiene un indebido e inadecuado estudio de la causal de nulidad establecida en el artículo 151 fracción I relacionada con el artículo 90 fracciones II y VI, ambos de la Ley de la Propiedad Industrial, así como de las pruebas ofrecidas de su parte.

 

Sostiene lo anterior, pues estima que *********** **** ** ***. acreditó que es titular de la marca registrada ****** ******* con fecha legal 17 de septiembre de 1962, concedida el 30 de abril de 1963, tal y como lo concluye la propia autoridad demandada a fojas 14 antepenúltimo párrafo de la resolución; dicha marca se encuentra vigente y surtiendo plenos efectos legales, como también lo reconoce la autoridad demandada a fojas 15 quinto párrafo.

 

Agrega que también acreditó en el procedimiento de declaración administrativa de nulidad que el producto, consistente en un *********, cuyo nombre es *********, surge o se desarrolla hasta el año 1969, año en el que la empresa ******** ******** **** obtuvo la patente para tal compuesto, siendo que sus pruebas 27 y 28 ofrecidas para tal efecto consistieron en el libro "*** ***** *****", una enciclopedia de químicos, drogas y biológicos en la que claramente se hace referencia como fecha más antigua de la sustancia ********* la referente a la patente en Estados Unidos de América número *******, propiedad de ******** ******** ****; y también el libro ********* ********* ** ****** ********* ****** ****** y ****** ********, en donde se aprecia que la sustancia denominada ********* fue desarrollada por la empresa ******** ******** **** .

 

Y que de las propias pruebas ofrecidas por ******** ******* *****, particularmente la ofrecida con el numeral 5, consistente en el libro ************ ********* **** ** ********** de ** ** *******, claramente se indica que el origen del producto fue 1969, derivado de la patente de ******** ********* **.

 

Sigue diciendo que de lo anterior, se desprende que la enjuiciante acreditó plenamente que fue el creador del término *******, con anterioridad de por lo menos seis años a que la sustancia ********* fuera desarrollada por un tercero y dicho nombre se hubiere adoptado para denominarla, con la precisión indispensable de que el nombre que se le otorgó fue *********, muy distinto a como lo determinó el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.

 

Refiere que así las cosas, habiendo acreditado fehacientemente ser la creadora de la denominación ******* como marca para distinguir productos químicos y que con dicha marca se hubiere distinguido siempre un *********, así como que la fecha más antigua de la sustancia ********* es por lo menos ocho años posterior a la fecha legal de la marca ****** ******* de su propiedad, lógicamente no procedía declarar la nulidad de la marca ****** *******, ya que ésta claramente se beneficia de lo dispuesto en el artículo 90 fracción XVI último párrafo de la Ley de la Propiedad Industrial; por lo que así las cosas, estima que la autoridad demandada debió reconocer el derecho previamente adquirido a favor de *********** **** ** ***., para registrar y utilizar de forma exclusiva el término *******, negando la declaración administrativa de nulidad.

 

Precisa que la autoridad se limitó a resolver que tales circunstancias no fueron acreditadas, lo cual constituye una clara violación a los artículos 203, 209 y 211, del Código Federal de Procedimientos Civiles; mientras que, para la autoridad, ******** ******* ***** acreditó con el libro intitulado **** ** ********** ** ********** de Dr. **** ******** *********, con la obra ************ ********* **** ** ********** (y su correspondiente traducción al Español), que la palabra ******* es empleada de manera general para referir a un ********* que se aplica en *******; sin embargo, resuelve que el hecho de que *********** **** ** ***., hubiere manifestado que empezó a usar la marca antes que ******** ********* ****., creara y patentara la sustancia que después se denominara ********* constituye un hecho no probado.

 

Es decir, para la autoridad, los libros ofrecidos como prueba por ******** ******* ***** sí acreditan que la palabra ******* es empleada de manera general para referirse a un ********* que se aplica a *******; pero aquéllos ofrecidos por mi mandante (que tendrían necesariamente el mismo valor probatorio por ser documentales de la misma categoría) no son suficientes para acreditar el hecho alegado por mi mandante; y que, aunado a lo anterior, si en el libro intitulado ************ ********* **** ** **********, ofrecido como prueba por ******** ******* *****, claramente se señala que el origen del producto fue en 1969 derivado de la patente de ******** ********* **., dicho hecho no podría ser ignorado por la autoridad demandada, conforme a lo dispuesto por el artículo 209 del Código Federal de Procedimientos Civiles; y claro está que el libro al que se refiere no fue elaborado por ******** ******* *****, sino por un tercero, sin embargo, si en tal obra aparecen hechos contrarios a los intereses del hoy tercero interesado, no podrían negarse éstos como lo hizo la autoridad demandada.

 

Insiste en que esa parte señaló claramente que en el libro ************ ********* **** ** ********** se indica como origen del ********* el año de 1969 y dicha circunstancia fue simplemente ignorada por la autoridad demandada, quien se limitó a manifestar que tal hecho no había sido acreditado por *********** **** ** ***.

 

Aduce que, por otra parte, es clara también la violación de la demandada al artículo 210, del Código Federal de Procedimientos Civiles, porque con la documental privada consistente en el libro ************ ********* **** ** ********** se probaba plenamente que la sustancia que nos ocupa fue originada o generada hasta el año de 1969, pues dicho documento fue ofrecido por ******** ******* *****, por lo que prueba plenamente en su contra; y, por otra parte, la autoridad demandada le otorgó pleno valor a las obras literarias ofrecidas como prueba por ******** ******* *****, pero le niega cualquier valor a las ofrecidas por la enjuiciante.

 

Arguye que ofreció una gran cantidad de documentos, como lo son el título de registro de la marca ****** *******, la etiqueta del producto ******* **** de fecha **** (prueba 3), la guía de productos *********** **** ** ***. de **** (prueba 5), la documental consistente en el registro otorgado por la Secretaría de Salubridad y Asistencia mediante el cual se otorga el registro ********** al producto denominado ******* *, elaborado por *********** **** ** ***. (prueba 13), la documental consistente en registro otorgado por la Secretaría de Salubridad y Asistencia mediante el cual se otorga el registro HH-520/106 al producto denominado ******* *** elaborado por *********** **** ** ***., documentales todas ellas anteriores a la fecha en que se desarrolló y patentó la sustancia ********* (1969) y que sin embargo no fueron consideradas por la autoridad demandada.

 

Agrega que las pruebas mencionadas no fueron objetadas por ******** ******* *****, más que en relación a su alcance y valor probatorio; de lo cual se desprende que la autoridad demandada actuó en contravención de los artículos ya señalados del Código Federal de Procedimientos Civiles, puesto que les otorgó un valor probatorio totalmente diferente a las documentales ofrecidas por ******** ******* ***** que a las ofrecidas por *********** **** ** ***., en contravención también del principio de igualdad entre las partes que tutela el artículo 3° del mencionado código adjetivo.

 

Añade que la errónea valoración de las pruebas aportadas por las partes en el procedimiento llevó a la autoridad demandada a declarar la nulidad de la marca ****** *******, también en contra de lo dispuesto por los artículos 151 fracción I y 90 fracciones II y VI de la Ley de la Propiedad Industrial.

 

Sigue diciendo que al dar contestación a la demanda o solicitud de declaración administrativa de nulidad de la marca ****** *******, particularmente al referirse a la SEGUNDA causal de nulidad hecha valer por el entonces actor, esa parte señaló claramente:

 

"En efecto, tal como se puede apreciar incluso en la propia prueba aportada por PSS (se refiere a ******** ******* *****) (considerando el numeral 5 y su traducción en el numeral 6), consistente en páginas del libro "************ ********* **** ** **********" de **** *******, claramente se señala que el origen del producto fue en mil novecientos sesenta y nueve , derivado de una patente de ******** ********* **., es decir, la denominación genérica a la que hace referencia PSS SURGIÓ SIETE AÑOS DESPUÉS DE QUE ********** OBTUVIERA EL REGISTRO DE LA MARCA ****** "*******".

 

"Esta información se puede claramente corroborar con dos documentales que presenta mi mandante que se indican a continuación:

1. "*** ***** *****" una enciclopedia de químicos, drogas y biológicos, Décimo Tercera Edición, publicada por ***** ******* ************ en el dos mil uno, en la que claramente se indica como fecha más antigua de la sustancia *********, la referente a la patente en Estados Unidos de América número *******, propiedad de ******** (sic); y

2. Libro "********* *********"*** ****** ********* ****** ****** * ****** ********, en cuyas páginas 672 y 672 se puede apreciar claramente la historia de la sustancia ********* fue desarrollada hasta *** *********** ******* * **** por ******** ******** ****."

"A este respecto, mi representada ha demostrado cómo es que viene haciendo uso de la marca "*******" con anterioridad a que siquiera ******** ******** ****. desarrolla el producto que posteriormente se conocería como ********, ********* o *******. Prueba de ello se puede apreciar claramente con la marca ****** "*******", que es un documento público y que demuestra la autoría de ********** respecto a la denominación "*******" CON ANTERIORIDAD DE POR LO MENOS SEIS AÑOS A QUE LA SUSTANCIA FUESE DESARROLLADA POR UN TERCERO".

 

Agrega que, en ese sentido, se puede apreciar claramente que es errónea e ilegal la apreciación de la autoridad demandada cuando indica sin ningún fundamento y sin el cuidado debido, que los hechos narrados por *********** **** ** ***. en su contestación a la demanda de nulidad de la marca ****** ******* no fueron acreditados, cuando evidentemente si lo fueron, no solamente con las pruebas que aportó, sino también con las aportadas por ******** ******* *****, mismas que prueban plenamente en su contra de acuerdo a los artículos 209 y 210, del Código Federal de Procedimientos Civiles.

 

Insiste en que la apreciación de la autoridad demandada contenida a fojas 23 último párrafo en el sentido que al momento de la concesión del registro ****** *******, la palabra ******** o ******* en nuestro idioma ya se consideraba para el ******* ** ***** ******* ********** ** *** ********, es decir, un *********, también es falsa, puesto que ni en el Diccionario de la Real Academia Española, ni en el Pequeño Larousse Ilustrado se da cuenta de la existencia de dicho término, por lo que es viable concluir que no es cierto que dicho término sea una palabra perteneciente al idioma Español, lo cual pone en evidencia la falta de fundamentación y motivación de la resolución del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, lo que llevó a la autoridad a declarar la nulidad de la marca ****** *******, obviamente en contravención de lo dispuesto por el artículo 151 fracción I en relación con el artículo 90 fracciones II y VI de la Ley de la Propiedad Industrial.

 

Añade que, para demostrar lo anterior, ofrece como pruebas las copias de la portada interior y de la página 664 del Diccionario PEQUEÑO LAROUSSE ILUSTRADO 2000, así como la búsqueda del término ******* y ******* en el diccionario electrónico de la Real Academia Española, en que se reportó no haberse ubicado dichos términos en el diccionario; por lo tanto, no puede decirse que el término *********, ******** o ******* forme parte del idioma Español, es decir, no es un nombre de uso común de ningún producto, como lo supone la autoridad demandada y como lo exige el artículo 90 fracción II; y que, en cuanto a que se trata de un nombre técnico, ello también es falso, puesto que de las propias pruebas ofrecidas por el hoy tercero interesado, como por la enjuiciante, consistentes en los diversos libros a que ya ha hecho mención, se desprende que el nombre técnico del compuesto es: "**(***'*************)***************** ************************" ; siendo por lo tanto contraria a lo dispuesto por el artículo 151 fracción I y 90 fracciones II y VI de la Ley de la Propiedad Industrial, en virtud de que la marca ****** ******* no incurre en la prohibición a registro establecida en la fracción II ya mencionada al no tratarse de un nombre de uso común de los productos, ni ser parte del idioma Español, ni tratarse del nombre técnico de ningún producto, la resolución en comento debe ser declarada nula, para el efecto de que el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial dicte una nueva, en la cual se niegue la declaración administrativa de nulidad de la marca ****** *******.

 

Sigue diciendo que, por lo mismo, la denominación marcaria ******* no se puede considerar la variación ortográfica caprichosa de una palabra no registrable, como lo exige la fracción VI del ya mencionado artículo 90, lo que denota la ilegalidad de la resolución impugnada.

 

En ese sentido, insiste en que la marca ****** ******* cumplía cabalmente con lo dispuesto por los artículos 87, 88 y 89 de la Ley de la Propiedad Industrial, siendo una denominación perfectamente registrable y capaz de distinguir los productos a los que se aplica de los de su misma especie o clase, lo cual ha venido haciendo desde por lo menos el año de 1962 sin ninguna queja o contratiempo por parte de los competidores reales de la enjuiciante (es decir, las empresas que sí se dedican a la elaboración y comercialización de **********) y, por lo mismo, dicha marca sí puede ser de uso exclusivo de la accionante, como se ha acreditado plenamente.

 

Ahora bien, bajo el apartado CUARTO, la parte actora sostiene que la resolución contraviene lo dispuesto por el artículo 90 fracción XVI última parte de la Ley de la Propiedad Industrial, al no reconocer su derecho a registrar la denominación *******, que claramente es una marca derivada del registro de marca ****** *******, también de su propiedad; que quedó plenamente probado en autos que la enjuiciante es titular de la marca ****** ******* de fecha legal 17 de septiembre de 1962 y fecha de concesión primero de abril de 1963, otorgada para distinguir **********, productos actualmente pertenecientes a la clase * de la Clasificación Oficial vigente, marca que se encuentra vigente y surtiendo plenos efectos legales, tal y como la propia autoridad demandada lo reconoce en la resolución impugnada, particularmente a fojas 14 y 15.

 

Agrega que estando plenamente en vigor la marca registrada ****** *******, solicitó a registro la marca *******, de fecha legal 16 de enero de 2004 y fecha de concesión 19 de agosto de 2005, otorgándosele el número de registro ******, para distinguir ************* ************* * ************; ************* ********** **** *** ******; ********** ********** **** *** ******* ********* **** *****; **** **** *** ******* ******** **** ********** (******** * ******); ******** **** ***** *******; **** ******; **************; ************* **** ** *********** ** ******** *******; *********** **********, productos pertenecientes también a la clase *, de la Clasificación Oficial vigente; es decir, la marca ****** ******* fue otorgada al amparo del artículo 90 fracción XVI, de la Ley de la Propiedad Industrial.

 

Precisa que estando vigente la marca ****** *******, la actora se beneficia de la existencia del tal registro y tiene derecho para obtener el registro ****** *******, ya que claramente el segundo registro es idéntico al primero, pero se aplica a productos similares, siendo que ambas marcas pertenecen a *********** **** ** ***.; de ahí que si esa parte específicamente contaba con el derecho al uso exclusivo de la marca ****** *******, desde el año de 1962, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial debió respetar y reconocer el derecho que le asiste para registrar esa misma marca, para proteger productos similares, conforme a la última parte del artículo 90 fracción XVI de la Ley de la Propiedad Industrial; máxime que, como quedó plenamente acreditado, la denominación *********, fue adoptada con posterioridad a la fecha en que solicitó y obtuvo el registro ****** *******, lo cual confirma el derecho que posee sobre tal denominación.

 

Insiste en que contaba con autorización expresa de la Ley para registrar la marca *******, como lo ordena la fracción XVI del artículo 90 en la parte que nos interesa, pues específicamente señala que sí podrá ser registrada una marca idéntica a otra ya registrada, si la solicitud es planteada por el mismo titular, para aplicarla a productos o servicios similares; siendo que de la interpretación de esa fracción es claro que la marca ****** ******* se ubica en ese supuesto de excepción de negativa registral que establece la primera parte de la fracción en estudio, pues la enjuiciante cuenta con la marca registrada ****** *******, mientras que la marca ****** ******* fue registrada por el mismo titular *********** **** ** ***. y para productos similares, como ha quedado plenamente acreditado y reconocido por las partes, incluyendo a la autoridad demandada.

 

Agrega que sobre la similitud de los productos a los que una y otra marca se destinan, queda claro de la simple lectura del catálogo de productos, siendo incluso que ambas pertenecen a la clase ** de la Clasificación Oficial vigente y de ahí su misma naturaleza, sector comercial y público consumidor al que van dirigidos, máxime por lo que hace a las ************* **** ** *********** ** *** ******** ******** ********** * **********, productos muy similares entre sí.

 

Arguye que, así las cosas, queda claro que la autoridad demandada funda y motiva indebidamente la resolución impugnada, pues no tomó en consideración que al declarar la nulidad de la marca registrada ****** *******, se encontraba plenamente vigente y surtiendo plenos efectos legales el registro de marca ****** *******, pertenecientes ambas a *********** **** ** ***. para amparar productos similares a los que se aplica la marca declarada nula, con lo que se actualiza el derecho pleno que posee a registrar la marca ****** *******, al amparo de la parte final de la fracción XVI del ya comentado artículo 90 y la legalidad de su registro.

 

Precisa que ciertamente cuenta con el derecho exclusivo para utilizar la denominación *******, conforme lo dispone el artículo 87 de la Ley de la Propiedad Industrial desde por lo menos el año de 1962, fecha que incluso es anterior al origen del compuesto denominado ********* y conforme el artículo 90 fracción XVI, cuenta también con el derecho de solicitar y registrar la marca ******* para productos similares, lo cual no fue respetado por la autoridad demandada, a pesar de que la enjuiciante ofreció pruebas de la existencia y vigencia del registro de marca ****** *******; por lo tanto, si en la especie la actora acreditó y así lo admitió expresamente la autoridad demandada, que es titular de la marca registrada ****** *******, marca que resulta idéntica a la marca ****** ******* y aplicada a productos similares, para ubicarse en la excepción prevista en el artículo 90 fracción XVI de la Ley de la Propiedad Industrial, es claro que procedía la negativa a declarar la nulidad de la marca otorgada en segundo término, dados los derechos sobre la denominación *******, adquiridos desde por lo menos el primero de abril de 1963 (fecha en que fue concedida la marca ******) y reclamados desde el 17 de septiembre de 1962 (fecha en que se solicitó dicha marca) y dado que no se ha intentado la nulidad de tal registro, encontrándose éste plenamente vigente.

 

Y, en el apartado QUINTO, la actora hizo valer que la resolución es ilegal y contraria a lo dispuesto por el artículo 151 fracción III de la Ley de la Propiedad Industrial, por lo que procede su declaración de nulidad, además de que la misma está indebidamente fundada y motivada, además de ser incongruente.

 

Sostiene lo anterior porque al estudiar la causal de nulidad de la marca ****** ******* hecha valer por ******** ******* *****, contemplada en el artículo 151 fracción III, la autoridad hizo caso omiso de la contestación producida por *********** **** ** ***., con fecha 31 de mayo de 2010, en la cual manifestó que ******** ******* ***** carece de interés jurídico para impugnar la falsedad en el primer uso de la marca *******, debido a que en su solicitud de registro de marca ********** no manifestó fecha de primer uso, por lo que su único interés jurídico deviene a partir del 25 de junio de 2009, fecha legal de la solicitud del tercero interesado; y que, asimismo, hizo valer la tesis que por rubro lleva “MARCAS. INTERPRETACION DEL ARTÍCULO 147 FRACCIÓN V DE LA LEY DE INVENCIONES Y MARCAS”, que exige que se demuestre que el solicitante de la marca registrada cuya nulidad se estudia por supuesta falsedad de la fecha de primer uso declarada, hubiera aportado datos falsos con la disposición de ánimo de obtener una ventaja injusta en perjuicio de otro particular y estando probado que la parte a quien se le atribuye la expresión de datos falsos usó la marca con mucha anterioridad a su contraparte, es inconcuso que en el caso no se actualiza la hipótesis de la fracción en comento.

 

Agrega que también planteó que habiendo sido utilizada la marca ******* desde la década de los sesentas, ******** ******* ***** carecía de todo interés jurídico para solicitar su nulidad con base en supuestos datos falsos contenidos en la solicitud, puesto que claramente se comprobó el uso de dicha marca con mucha anterioridad a la que el entonces actor solicitó siquiera su marca ********** a registro; sin embargo, dichos argumentos no fueron estudiados por la autoridad demandada en la resolución, lo que se traduce en una resolución incongruente e incompleta, que atenta contra el principio de exhaustividad de las sentencias y el principio de congruencia externa, amén de ser contraria a lo dispuesto por el artículo 199 de la Ley de la Propiedad Industrial, razón por la cual se debe declarar su nulidad.

 

Sigue diciendo que, independientemente de la falta de estudio de los argumentos defensivos expuestos en su escrito de contestación, se actualiza la nulidad de la resolución impugnada pues resulta ilegal, porque ******** ******* ***** no demuestra haber utilizado con antelación a la fecha de uso reconocida incluso por la autoridad demandada, de la marca ******* por parte de *********** **** ** ***., siendo que incluso en la solicitud de registro de marca **********, su titular declaró expresamente no haber usado la marca y habrá que señalar además que la marca ****** ******* cuya nulidad ilegalmente declaró la autoridad demandada, fue solicitada a registro el 16 de enero de 2004 y concedida el 19 de agosto de 2005, siendo que la solicitud de marca ******* ********** fue presentada hasta el día 25 de junio de 2009 sin reclamar fecha de primer uso alguna, tal y como la propia autoridad demandada resuelve a fojas 2 y 3 de la resolución.

 

Agrega que, para mayor claridad, es necesario atender a lo dispuesto por el artículo 2° fracción VI de la Ley de la Propiedad Industrial que establece que uno de los objetivos de la Ley es prevenir los actos que atenten contra la propiedad industrial o que constituyan competencia desleal relacionada con la misma; lo cual interpretado en conjunto con el artículo 151, fracción III, del citado ordenamiento, permite sostener que las causales de nulidad de un registro marcario por declaraciones falsas o inexactas, tienen como propósito final, impedir la confusión de los productos que proteja una marca, prevenir los actos que atenten en su contra y constituyan competencia desleal, respecto de los derechos que la propia ley otorga, lo que implica inhibir un actuar de mala fe.

 

Por lo que, ante esa circunstancia, no basta que al solicitar el registro de una marca se señalen datos falsos, para que la causal de nulidad se actualice, sino que se requiere además que esos datos se hubieren expresado de mala fe para obtener el registro, es decir, con el solo propósito de afectar los derechos de un tercero titular de otra marca registrada o no, o bien, que los datos falsos tuvieran la disposición de ánimo de quien realiza cualquier acto jurídico con el propósito de obtener una ventaja injusta en perjuicio de otros particulares; y que, en el caso, la autoridad considera que la enjuiciante no logró acreditar primeramente la fecha de primer uso que declaró en la solicitud de la marca ****** *******; y, en segundo término, que actuó de buena fe al expresar la fecha de primer uso, sin tener el cuidado necesario de mantener en su poder las pruebas para acreditar que efectivamente se utilizó dicha marca desde 1962 (fecha de primer uso declarada); sin embargo, ello no es correcto, puesto que para la procedencia de la causal de nulidad contenida en la fracción III del artículo 151 es indispensable que dichos datos se hubieren expresado de mala fe y no correspondía a la hoy actora acreditar que se hubieren expresado de buena fe, sino al contrario, a quien correspondía en todo caso acreditar que actuó de mala fe al expresar la fecha de primer uso, era al entonces actor ******** ******* *****, cosa que nunca ocurrió.

 

Precisa que a ******** ******* ***** le correspondía acreditar que los datos expresados por *********** **** ** ***. para obtener dicho registro fueron realizados de mala fe o bien con el propósito de obtener una ventaja injusta en perjuicio del hoy tercero interesado, lo cual desde luego, no hizo.

 

Y que, en tal sentido, la autoridad demandada incluso reparte de forma equivocada las cargas probatorias, pues no correspondía a la enjuiciante acreditar que los datos expresados en la solicitud de la marca ****** ******* se habían plasmado de buena fe, sino que por el contrario, correspondía a ******** ******* ***** la carga de probar que la fecha de primer uso expresada en dicha solicitud, se había manifestado de mala fe, es decir, con el ánimo de obtener una ventaja indebida y de provocarle un perjuicio a un tercero.

 

Insiste en que correspondía a ******** ******* *****, en todo caso, demostrar que los supuestos datos falsos fueron expresados por *********** **** ** ***. de mala fe para obtener un derecho, en afectación de los derechos de ******** ******* ***** impidiéndole la obtención de los beneficios que consagra la ley de la materia; o bien, le correspondía demostrar que la enjuiciante aportó dichos supuestos datos falsos con la disposición de ánimo de quien realiza un acto jurídico con el propósito de obtener una ventaja injusta en perjuicio del hoy tercero interesado; siendo que, asimismo, se acreditó y así lo reconoce incluso la demandada, que la marca ******* se utilizó con gran antelación a la fecha en que ******** ******* ***** solicitó a registro la marca ********** (25 de junio de 2009) en la cual expresamente indicó no haber utilizado la marca con anterioridad a esa fecha ; luego entonces, la autoridad actúa de manera ilegal al suponer que correspondía a *********** **** ** ***. el acreditar que había actuado de buena fe al expresar la fecha de primer uso en la solicitud del registro ****** *******, siendo que lo correcto era en todo caso arrojarle a ******** ******* ***** la carga probatoria para que éste acreditara que se había actuado de mala fe al plasmar la fecha de primer uso en la mencionada solicitud.

Agrega que, en ese sentido, también es incorrecta la apreciación en el sentido que tal buena fe solo se podía probar acreditando la fecha de primer uso declarada en la solicitud de la marca ****** *******; siendo que, por el contrario, esa parte acreditó que empezó a utilizar la marca ****** ******* desde 1962, con un uso reconocido por la autoridad demandada desde por lo menos 1967, por lo tanto, correspondía a ******** ******* ***** acreditar que la actora expresó dichos datos de mala fe, o bien con el ánimo de crearle un perjuicio o de obtener una ventaja indebida.

 

En otro orden de ideas, precisa que sí logró acreditar que desde 1962 empezó a utilizar la marca ******* , por medio de dos pruebas definitivas:

 

1.- El expediente completo del registro de marca ****** *******, en el que se aprecia claramente que se solicitó a registro la marca el 17 de septiembre de 1962, lo cual coincide con la fecha de primer uso declarada en el registro ****** *******, es decir, se acredita que desde esa fecha la accionante empezó a utilizar la marca *******.

 

2.- Etiqueta del producto denominado ******* **** con fecha correspondiente al año de 1962, tal y como se aprecia en la esquina inferior izquierda, ofrecida con el numeral 3 del capítulo respectivo de la contestación de demanda.

 

Y que, no obstante lo anterior, sin mayores explicaciones, la autoridad demandada resuelve que las diversas etiquetas, guías de productos, declaraciones de pagos de derechos, oficios de la Secretaría de Salubridad y Asistencia, solicitudes de registro de *********** y oficios emitidos por la Comisión Intersecretarial para el control del proceso y uso de ***********, ************* y ********** ******* ofrecidas como prueba, solo abarcan el periodo comprendido entre los años 1967 a 1994, lo cual es incorrecto, puesto que la etiqueta ofrecida en el numeral 3 del capítulo respectivo data de 1962, y la solicitud de registro de marca ****** ******* es de fecha 17 de septiembre de ****.

 

Precisa que aunado a lo anterior, en este juicio se ofrece una etiqueta del producto *******- ** en cuyo margen inferior izquierdo se aprecia su fecha de elaboración en el mes de octubre de 1962 (****), documental que resulta idónea para acreditar la veracidad de la fecha de primer uso declarada en el registro ****** *******.

 

Refiere que, así las cosas, se acredita que la autoridad demandada actuó en contravención de lo dispuesto por los artículos 192 de la Ley de la Propiedad Industrial, 202, 203 y 217 del Código Federal de Procedimientos Civiles al valorar de forma indebida las documentales ya señaladas; pero además, no tomó en cuenta la presunción legal y humana formada a su favor, derivada de la existencia del registro ****** ******* y de la cual se puede deducir que utilizó la marca ******* desde por lo menos el 17 de septiembre de 1962, fecha en que se solicitó tal marca a registro, motivo por el cual también deberá considerarse que la resolución se encuentra indebidamente fundada y motivada.

 

Por lo anterior, estima quedó demostrado que *********** **** ** ***. sí utilizó la marca ******* para distinguir un ********* y que la fecha de primer uso declarada en la solicitud del registro ****** ******* es un dato verdadero, razón por la cual no procedía declarar la nulidad del registro al no actualizarse la causal de nulidad establecida en el artículo 151 fracción III de la Ley de la Propiedad Industrial.

 

Al excepcionarse de lo anterior, en el oficio de contestación de demanda, la representación de la enjuiciada sostuvo la legalidad de la resolución impugnada y que los argumentos de la actora son de desestimarse por infundados, haciendo valer, en esencia, los motivos y fundamentos señalados en la resolución impugnada.

 

Adujo lo anterior porque de la debida valoración y adminiculación de las pruebas, se desprende que la denominación ******* corresponde a la variación ortográfica caprichosa del nombre común de algunos de los productos que ampara, por lo que el mismo se considera como un nombre genérico; y que, asimismo, la enjuiciante no acreditó la fecha de primer uso de la marca referida, por lo que en el caso se cumplieron los requisitos previstos en el artículo 151, fracción I, relacionada con la fracción II, del artículo 90 y la fracción III, del artículo 151, de la Ley de la Propiedad Industrial.

 

Sigue diciendo que en ese sentido, como se puede apreciar en la Consideración Tercera de la resolución impugnada, se analizaron y valoraron todas y cada una de las pruebas ofrecidas con fundamento en los artículos 197 y 217, del Código Federal de Procedimientos Civiles.

 

Una vez analizados los argumentos expuestos, EN ESTRICTO CUMPLIMIEMTO a la ejecutoria de 31 de marzo de 2016, dictada por el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito en el D.A.- 42/2015, a juicio de esta Sala, los argumentos esgrimidos por la parte actora en lostres conceptos de impugnación en estudio resultan sustancialmente fundados y suficientes para declarar la nulidad de la resolución impugnada, con apoyo en las consideraciones siguientes:

 

Los artículos 14 y 16 Constitucionales prevén la garantía de legalidad que cada gobernado debe gozar, a la cual deben sujetarse los actos de autoridad, principio que fue recogido en el artículo 3°, fracción V, de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo y se traduce en la obligación de que todo acto de autoridad debe estar debidamente fundado y motivado. En efecto, todo acto de autoridad debe tener un motivo, una causa legal, así como la existencia de normas, principios o determinaciones legales, que la faculten a realizarlo.

 

El dispositivo legal citado en último término establece textualmente que:

 

“Artículo 3.- Son elementos y requisitos del acto administrativo;

(...)

V.- Estar fundado y motivado.

(…)

 

En esa tesitura, para estimar satisfecha la garantía de la debida fundamentación y motivación que consagra el precepto legal transcrito, es necesario que todo acto de autoridad deba emitirse por quien tenga facultad expresa para ello, señalando en el propio acto, como formalidad esencial que le dé eficacia jurídica, el o los dispositivos que legitimen la competencia de quien lo emita y el carácter con que este último actúe y, en caso de que estas normas incluyan diversos supuestos, se precisen con claridad y detalle el apartado, la fracción o fracciones, incisos y subincisos, en que apoya su actuación, con la única finalidad de especificar con claridad, certeza y precisión las facultades que le corresponden, pues considerar lo contrario, significaría que el gobernado es a quien le correspondería la carga de averiguar en el cúmulo de normas legales que señale la autoridad en el documento que contiene el acto de molestia para fundar su competencia.

 

Asimismo, el acto debe señalar con precisión, las razones que dieron origen a su actuación, esto es, el o nexos causales que dieron motivo a la determinación tomada por la autoridad , so pena de causar un estado de indefensión al particular.

 

Robustece la afirmación anterior, la Jurisprudencia emitida por los Tribunales Colegiados del Poder Judicial de la Federación, que a la letra establece:

 

Jurisprudencia

Materia(s): Administrativa

Octava Época

Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación

64, Abril de 1993

Tesis: VI. 2o. J/248

Página: 43

 

FUNDAMENTACION Y MOTIVACION DE LOS ACTOS ADMINISTRATIVOS. De acuerdo con el artículo 16 constitucional, todo acto de autoridad debe estar suficientemente fundado y motivado, entendiéndose por lo primero que ha de expresarse con precisión el precepto legal aplicable al caso y por lo segundo, que también deben señalarse con precisión, las circunstancias especiales, razones particulares o causas inmediatas que se hayan tenido en consideración para la emisión del acto, siendo necesario además, que exista adecuación entre los motivos aducidos y las normas aplicables, es decir, que en el caso concreto se configure la hipótesis normativa. Esto es, que cuando el precepto en comento previene que nadie puede ser molestado en su persona, propiedades o derechos sino en virtud de mandamiento escrito de autoridad competente que funde y motive la causa legal del procedimiento, está exigiendo a todas las autoridades que apeguen sus actos a la ley, expresando de que ley se trata y los preceptos de ella que sirvan de apoyo al mandamiento relativo. En materia administrativa, específicamente, para poder considerar un acto autoritario como correctamente fundado, es necesario que en él se citen: a).- Los cuerpos legales y preceptos que se estén aplicando al caso concreto, es decir, los supuestos normativos en que se encuadra la conducta del gobernado para que esté obligado al pago, que serán señalados con toda exactitud, precisándose los incisos, subincisos, fracciones y preceptos aplicables, y b).- Los cuerpos legales, y preceptos que otorgan competencia o facultades a las autoridades para emitir el acto en agravio del gobernado.

 

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEXTO CIRCUITO.

 

Amparo directo 194/88. Bufete Industrial Construcciones, S.A. 28 de junio de 1988. Unanimidad de votos. Ponente: Gustavo Calvillo Rangel. Secretario: Jorge Alberto González Álvarez.

 

Amparo directo 367/90. Fomento y Representación Ultramar, S.A. de C.V. 29 de enero de 1991. Unanimidad de votos. Ponente: Gustavo Calvillo Rangel. Secretario: José Mario Machorro Castillo.

 

Revisión fiscal 20/91. Robles y Compañía, S.A. 13 de agosto de 1991. Unanimidad de votos. Ponente: Gustavo Calvillo Rangel. Secretario: Jorge Alberto González Álvarez.

 

Amparo en revisión 67/92. José Manuel Méndez Jiménez. 25 de febrero de 1992. Unanimidad de votos. Ponente: José Galván Rojas. Secretario: Waldo Guerrero Lázcares.

 

Amparo en revisión 3/93. Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores. 4 de febrero de 1993. Unanimidad de votos. Ponente: José Galván Rojas. Secretario: Vicente Martínez Sánchez.

 

Véase: Apéndice al Semanario Judicial de la Federación, 1917-1995, Tomo III, Primera Parte, tesis 73, página 52.

 

Véase: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo XIV, noviembre de 2001, páginas 35 y 31, tesis por contradicción 2a./J. 58/2001 y 2a./J. 57/2001, de rubros: "JUICIO DE NULIDAD. AL DICTAR LA SENTENCIA RESPECTIVA LA SALA FISCAL NO PUEDE CITAR O MEJORAR LA FUNDAMENTACION DE LA COMPETENCIA DE LA AUTORIDAD ADMINISTRATIVA QUE DICTO LA RESOLUCION IMPUGNADA." y "COMPETENCIA DE LAS AUTORIDADES ADMINISTRATIVAS. EN EL MANDAMIENTO ESCRITO QUE CONTIENE EL ACTO DE MOLESTIA, DEBE SEÑALARSE CON PRECISION EL PRECEPTO LEGAL QUE LES OTORGUE LA ATRIBUCION EJERCIDA Y, EN SU CASO, LA RESPECTIVA FRACCION, INCISO Y SUBINCISO.", respectivamente.

 

En ese sentido, tal y como se advierte del análisis realizado a la resolución impugnada, contenida en el oficio con número de folio 1770 de 31 de enero de 2011, por la cual la Subdirectora Divisional de Procesos de Propiedad Industrial de la Dirección Divisional de Protección a la Propiedad Intelectual del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, con fundamento en el artículo 151, fracción I relacionada con la fracción II del artículo 90, ambos de la Ley de la Propiedad Industrial , declaró administrativamente la nulidad del registro marcario ****** *******; sin embargo, tal determinación de la autoridad es incorrecta.

 

En efecto, del acto materia de este juicio, que corre agregado de fojas 45 a 59 del presente expediente, al que se concede pleno valor probatorio en términos de los artículos 40 y 46, fracción I, de la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo y 129, 197 y 202, del Código Federal de Procedimientos Civiles; se desprende que la autoridad demandada, para resolver como lo hizo y desestimar los argumentos y pruebas de la entonces demandada y aquí parte actora, no valoró correctamente las constancias que integran el expediente administrativo.

 

Lo anterior, se corrobora con la lectura que se practica a la resolución impugnada, junto con la revisión y análisis de las constancias en copias certificadas, en un total de 439 fojas útiles, del expediente administrativo P.C.116/2010(N-32)1217 en que se dictó dicho acto, ofrecido como prueba “II” de la enjuiciante y que, además, incluye las pruebas aportadas por la misma en el procedimiento administrativo; a las que se concede valor probatorio en términos de los artículos 46, fracción I, de la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo, 129, 197, 200 y 202, del Código Federal de Procedimientos Civiles.

 

Siendo el caso que, en cuanto a la PRIMERA CAUSAL DE NULIDAD hecha valer por el aquí tercero interesado ******** ******* *****, en términos del artículo 151, fracción I, en relación con las fracciones II y VI, del artículo 90, ambos de la Ley de la Propiedad Industrial y, en relación con las pruebas ofrecidas por las partes en el procedimiento administrativo, se advierte que en el Considerando “TERCERO”, precisó la enjuiciada que la allí parte actora sostuvo, como causal de nulidad, la derivada del artículo 151, fracción I, de la Ley de la Propiedad Industrial, en relación con el artículo 90, fracciones II y VI, del mismo ordenamiento, toda vez que considera que la marca en controversia fue otorgada en contravención a las disposiciones de la citada Ley, debido a que la denominación que compone el registro marcario impugnado corresponde a la variación ortográfica caprichosa de un nombre técnico de los productos que se amparan con dicha marca; haciendo valer el contenido de los artículos en los que se funda dicha causal.

 

Agregó la autoridad que de dichos preceptos legales, se deduce que para la procedencia de la causal de nulidad, era necesario que la solicitante acreditara que la denominación *******, al momento de su concesión correspondía a la variación ortográfica caprichosa de un nombre técnico o de uso común de los productos para los cuales fue concedida ; y que, con relación a esos presupuestos, quedó a cargo de la solicitante el acreditar los hechos constitutivos de su acción en términos del artículo 81, del Código Federal de Procedimientos Civiles; quien a fin de acreditar su dicho, ofreció en el capítulo correspondiente de su solicitud de declaración administrativa de nulidad las probanzas que se valoraron, de acuerdo con lo siguiente:

 

En relación a la documental pública, ofrecida bajo el numeral 1, consistente en copia certificada de la solicitud de registro de marca ********** de 25 de junio de 2009, se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 129, 197 y 202, del Código Federal de Procedimientos Civiles, haciendo prueba plena de los hechos legalmente afirmados por la autoridad de que aquéllos proceden, de la cual desprende que en dicha fecha, ******** ******* *****, solicitó el registro de la marca **********, para distinguir productos correspondientes a la clase 5 internacional, correspondiéndole el número de expediente *******.

En cuanto a la documental pública, ofrecida bajo el numeral 2, consistente en copia certificada del oficio de 28 de Julio de 2009, con código de barras 20090346278, se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 129, 197 y 202, del Código Federal de Procedimientos Civiles, haciendo prueba plena de los hechos legalmente afirmados por la autoridad de que procede; de la cual se desprende que en dicha fecha, la Coordinación Departamental de Examen de Marcas "A", adscrita a la Dirección Divisional de Marcas de ese Instituto, citó como anterioridad oponible a la solicitud de marca en trámite, con número de expediente *******, propiedad de la demandada, el registro de marca ****** *******.

En cuanto a la documental pública, ofrecida bajo el numeral 3, consistente en copia certificada de la Solicitud de Registro de Marca y el Título de registro marcario ****** *******, se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 129, 197 y 202, del Código Federal de Procedimientos Civiles, haciendo prueba plena de los hechos legalmente afirmados por la autoridad de que proceden; de la que se desprende que con fecha 16 de enero de 2004, *********** **** ** ***., solicitó el registro de la marca *******, para distinguir productos correspondientes a la clase * internacional, asignándosele el número de expediente *******; y que, asimismo, se advierte que con fecha 19 de agosto de 2005, se emitió el título de registro marcario ****** *******, a favor de *********** **** ** ***., para amparar productos correspondientes a la clase * internacional , consistentes en "************* ************* * ************; ************* ********** **** *** ******; ********** ********** **** *** ******* ******** **** *****; **** **** *** ******* ******** **** ********** (******** * ******); ******** **** ***** *******; **** ******; **************; ************* **** ** *********** ** ******** *******; *********** **********."

En cuanto a la documental privada, ofrecida bajo el numeral 4 consistente en copias certificadas de diversas páginas de la obra titulada "**** ** ********** ** **********" de la autoría del Dr. **** ******** *********, se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 133, 197 y 203, del Código Federal de Procedimientos Civiles, formando prueba de los hechos mencionados en la misma, de la que se desprende que dicha obra es el volumen II que versa sobre "***** *******"; que el autor de dicha obra es **** **** ******** *********, que dicha obra fue impresa en España en el año de 1981; que en la página 499 de dicha obra señala que una sustancia "*******", pertenece al grupo de las ********* *** ** ** ******** *** ******** *** ******* * ** ****** ** ***** ************ ** *** ****** ****** ** ******* ** ** ******** ***** ***** *******; ** ** ****** *** ****** *** ** ** ********* *** ** ******* ** ************ ** ** * * * ***** *********** ** *** *********** ************** * *** *****; *** **** ********** **** ******** ***** **** ******** **** ******** ******* ********* ********* ********** ****** ******* ****** ***** * ****; ********* ****** *********** ** *********** ** ***** ********** *** ************ *** ** ***** ** ***** ** ******* *** ********* *********** *** ** ***** ******* ****** * *** ***** *** ******** ** ***** ******* ********** ** *** ********.

En cuanto a las documentales privadas, ofrecidas bajo los numerales 5 y 6, consistentes en la copia certificada de diversas páginas de la obra titulada "************ ********* **** ** **********" y su traducción al español realizada por perito autorizado, se valoraron de acuerdo a lo establecido en los artículos 133, 197 y 203, del Código Federal de Procedimientos Civiles, formando prueba de los hechos mencionados en la misma, de la que se desprende que dicha obra fue editada en los Estados Unidos de América por publicaciones *******; que en la página 257 de dicha obra se encuentra señalado que ******* es un componente de **** ****** utilizado como ********* selectiva pre y posterior a emergencias el cual tuvo su origen en el año de 1969 y que su grado de toxicidad causa irritación en los ojos y piel y que la traducción de dicho documento redactado originalmente en idioma inglés fue traducido al español el día 20 de enero de 2010, en la ciudad de ***********, *******, por ******* ****** *******, perito traductor de los idiomas inglés y español, autorizada por el Pleno del H. Supremo Tribunal de Justicia del Estado de *******, de fecha 29 de abril de 2005 y registrada con el número *** **********.

En cuanto a las pruebas marcadas con los numerales 7 y 8, consistentes en la instrumental de actuaciones y presuncional, en su doble aspecto, legal y humano, se valoraron conforme a los artículos 197, 200 y 218, del Código Federal de Procedimientos Civiles, sin embargo, señaló la enjuiciada que sería al final de su estudio, cuando se estaría en aptitud de determinar si le favorecían a la oferente.

 

Asimismo, en cuanto a las pruebas de la entonces demandada *********** **** ** ***., cuyo ofrecimiento se advierte de fojas 245 a 249 del presente expediente, precisó la autoridad lo siguiente:

 

La documental privada ofrecida con el numeral 1, consistente en copia certificada del Testimonio Notarial ******, de siete de julio del 2000, se valoró conforme a los artículos 129, 130, 197 y 202, del Código Federal de Procedimientos Civiles, la cual hace prueba plena de los hechos legalmente afirmados por la autoridad de que procede; desprendiéndose la personalidad con la que se ostentó ****** ***** ******, como apoderada de *********** **** ** ***., de conformidad con lo dispuesto por la fracción III del artículo 181 de la Ley de Propiedad Industrial.

La documental pública, ofrecida bajo el numeral 2, consistente en las copias certificadas del expediente de marca ****** *******, se valoró de conformidad con lo establecido por los artículos 129, 197 y 202 del Código Federal de Procedimientos Civiles, haciendo prueba plena de los hechos legalmente afirmados por la autoridad de que procede; demostrándose que *********** ***., solicitó el 17 de SEPTIEMBRE de 1962 a través de su apoderado, el registro de marca *******, para amparar productos comprendidos en la clase * nacional, a saber: productos químicos, asimismo, se acredita que el 30 de abril de 1963, fue concedido el registro marcario ****** *******, a *********** ***., para proteger productos de la clase * nacional, consistentes en *********.

 

Agregó la enjuiciada que también se acredita que:

-.- El titular solicitó la renovación de la misma el 17 de septiembre de 1972, comunicándole ese Instituto la renovación el 12 de diciembre de 1972;

 

-.- Con fecha 28 de mayo de 1982, ese Instituto comunicó al solicitante que la multicitada marca quedó renovada bajo la resolución número 1430/82, por el termino de 5 años a partir del 17 de septiembre de 1982; asimismo, se aclaró que en cuanto a los artículos que amparaba la marca y que quedaron excluidos, el promovente debía solicitar nuevo registro ; demostrándose también, el cambio de régimen jurídico del titular de dicho registro marcario para quedar como *********** **** ** ***.

-.- Mediante oficio de 13 de noviembre de 1987 la Secretaría de Fomento y Comercio Industrial comunicó al apoderado de *********** **** ** ***., que el registro marcario ****** ******* quedó renovado con resolución 8836/87 por el término de 5 años a partir del 17 de septiembre de 1987.

 

-.- Con fecha 11 de agosto de 1993, la Secretaría de Fomento y Comercio Industrial, mediante oficio ***** acordó de conformidad la renovación del registro marcario ******* con resolución 10317/93 por el término de 10 años a partir del 17 de septiembre de 1992 y que los productos originalmente amparados en la clase *, a partir de la fecha del mencionado oficio se encontraban protegidos por la clase *: **** **********, establecida en la Clasificación Internacional de Niza.

 

-.- Mediante oficio con código de barras 20000109966 de 5 de junio de 2000, ese Instituto le comunicó al solicitante que en esa fecha y con el número 6656/2000, quedó inscrita la transmisión de derechos de la marca de referencia a favor de ********** ** ********* **** ** ***.

 

-.- Mediante oficio con código de barras 20000222535 de 13 de octubre de 2000, ese Instituto le comunicó al solicitante que en esa fecha y con el número 7778/2000, quedó inscrito el cambio de nombre del titular del registro de referencia, para quedar como *********** **** ** ***.

 

-.- Con fecha 25 de septiembre de 2002, ese Instituto mediante oficio con código de barras 20020265399 acordó de conformidad la renovación del registro marcario ******* con resolución 21146/2002 por el término de 10 años a partir del 17 de septiembre de 2002.

La documental privada, ofrecida bajo el numeral 3, consistente en copia certificada de la etiqueta de ******* **** –con fecha de origen correspondiente al año 1962- , se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 133, 197 y 203, del Código Federal de Procedimientos Civiles, formando prueba de los hechos mencionados en la misma, de la que se desprende una etiqueta que presume la existencia de un producto denominado ******* **** comercializado por la empresa *********** ***.

La documental privada, ofrecida bajo el numeral 4, consistente en copia certificada de la guía de productos de *********** **** ** ***. –con fecha de origen correspondiente al año de 1971 [ ver foja 246 de autos], se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 133, 197 y 203, del Código Federal de Procedimientos Civiles, formando prueba de los hechos mencionados en la misma y de la que se desprende un ******** que presume la existencia de productos denominados ******* ***, ******* **, ******* **,******* **, ******* "*", ******* **** y ******* ***, comercializados por la empresa *********** ***.

La documental privada, ofrecida bajo el numeral 5, consistente en copia certificada de la GUÍA DE PRODUCTOS *********** ***. del año 1967, se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 133, 197 y 203, del Código Federal de Procedimientos Civiles, formando prueba de los hechos mencionados en la misma, de la que se desprende un ******** que presume la existencia de productos denominados ******* ***, ******* **, ******* **, ******* **, ******* "*" y ******* ****, comercializados por la empresa *********** ***.

La documental privada, ofrecida bajo el numeral 6, consistente en copia certificada de la etiqueta de *******-*, del año 1973, se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 133, 197 y 203, del Código Federal de Procedimientos Civiles, formando prueba de los hechos mencionados en la misma y de la que se desprende una etiqueta que presume la existencia de un producto denominado *******-*, comercializado por la empresa *********** ***.

La documental privada, ofrecida bajo el numeral 7, consistente en copia certificada de la etiqueta de *******-**, del año 1973, se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 133, 197 y 203, del Código Federal de Procedimientos Civiles, formando prueba de los hechos mencionados en la misma y de la que se desprende una etiqueta que presume la existencia de un producto denominado *******-**, comercializado por la empresa *********** ***.

 

La documental privada, ofrecida bajo el numeral 8, consistente en copia certificada de la etiqueta *******-** *, del año 1990, se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 133, 197 y 203, del Código Federal de Procedimientos Civiles, formando prueba de los hechos mencionados en la misma, y de la que se desprende una etiqueta que presume la existencia de un producto denominado ********** *, comercializado por la empresa *********** **** ** ***.

La documental privada, ofrecida bajo el numeral 9, consistente en copia certificada de la etiqueta ********** *, del año 1994, se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 133, 197 y 203 del Código Federal de Procedimientos Civiles, formando prueba de los hechos mencionados en la misma, de la que se desprende una etiqueta que presume la existencia de un producto denominado *******- ** *, comercializado por la empresa *********** **** ** ***.

La documental privada, ofrecida bajo el numeral 10, consistente en copia certificada de la GUÍA DE PRODUCTOS DE *********** **** ** ***., del año 1998, la cual se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 133, 197 y 203, del Código Federal de Procedimientos Civiles, formando prueba de los hechos mencionados en la misma, de la que se desprende un ******** que presume la existencia de productos denominados *******, *******, ********, ********, *********, ********, ********, ********, ********, *******, ***********, ********, *********, ********, ******** y ********, comercializados por la empresa *********** **** ** ***.

La documental pública, ofrecida bajo el numeral 11, consistente en copia certificada de la declaración de pago de derechos correspondientes a larenovación del registro del ********** ******* ** *, de 24 de junio de 1992; se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 129, 197 y 202, del Código Federal de Procedimientos Civiles, haciendo prueba plena de los hechos legalmente afirmados por la autoridad de que procede; de la cual se desprende que el 24 de junio de 1992, el Químico ********* ******* *. pagó los derechos correspondientes a la renovación del registro del ********** ******* *** correspondiente al periodo comprendido entre los meses de junio de 1992 a junio de 1995 a la Dirección General de Salud Ambiental, adscrita a la Secretaría de Salud.

La documental pública, ofrecida bajo el numeral 12, consistente en copia simple del oficio de fecha 18 de octubre de 1968, emitido por la Secretaría de Salubridad y Asistencia, se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 129, 197 y 202 del Código Federal de Procedimientos Civiles, de la cual se desprende que el día 18 de octubre de 1968, la Secretaría de Salubridad y Asistencia otorgó el registro ************** (2), al producto denominado ******* ** fabricado por *********** ***.

La documental pública, ofrecida bajo el numeral 13, consistente en copia simple del oficio de fecha 19 de septiembre de 1968, emitido por la Secretaría de Salubridad y Asistencia ; se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 129, 197 y 202, del Código Federal de Procedimientos Civiles, de la cual se desprende que el día 19 de septiembre de 1968, la Secretaría de Salubridad y Asistencia otorgó el registro **************** (*), al producto denominado ******* *, fabricado por *********** ***.

La documental pública, ofrecida bajo el numeral 14, consistente en copia simple del oficio de fecha 15 de octubre de 1968, emitido por la Secretaría de Salubridad y Asistencia; se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 129, 197 y 202, del Código Federal de Procedimientos Civiles, de la cual se desprende que el día 15 de octubre de 1968, la Secretaría de Salubridad y Asistencia otorgó el registro ************** (*), al producto denominado ******* ***, fabricado por *********** ***.

La documental pública, ofrecida bajo el numeral 15, consistente en copia simple de la solicitud de registro de ********** denominado ******* **** –presentada ante la Subsecretaría de Mejoramiento del Ambiente en el año de 1974- , se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 129, 197 y 202 del Código Federal de Procedimientos Civiles, de la cual se desprende que el día 6 de diciembre de 1974, la persona jurídica *********** ***., solicitó a la Secretaría de Mejoramiento del Ambiente, a través de su apoderada, el registro de un ********** denominado ******* ****.

 

La documental pública ofrecida bajo el numeral 16, consistente en copia simple de la solicitud de registro de ********** ********** ******* * –presentada al Director de Autorizaciones Sanitarias de Bienes y Servicios en el año de 1986-, se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 129, 197 y 202 del Código Federal de Procedimientos Civiles; de la cual se desprende que el día 24 de febrero de 1986, la persona jurídica *********** ***., solicitó a la Dirección de Autorizaciones Sanitarias de Bienes y Servicios, el registro de un ********** industrial denominado ******* *.

La documental pública, ofrecida bajo el numeral 17, consistente en copia simple del oficio de fecha 19 de septiembre de 1988, emitido por la Secretaría de Salubridad y Asistencia, se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 129, 197 y 202 del Código Federal de Procedimientos Civiles, de la cual se desprende que el día 19 de septiembre de 1988, la Secretaría de Salubridad y Asistencia acordó que por no tratarse de un ********** incluido en el Acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación de fecha 9 de julio de 1988, no necesitaba registrarse ante esa Dependencia.

La documental pública, ofrecida bajo el numeral 18, consistente en copia certificada de la ficha de control de fecha 9 de mayo de 1989; se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 129, 197 y 202 del Código Federal de Procedimientos Civiles, haciendo prueba plena de los hechos legalmente afirmados por la autoridad de que procede; de la cual se desprende que el día 9 de mayo de 1989, la persona jurídica *********** **** ** ***., solicitó en esa fecha a la Dirección General de Salud Ambiental el registro de un producto consistente en un ********** denominado ******* **.

La documental pública ofrecida bajo el numeral 19, consistente en copia certificada del oficio de fecha 26 de septiembre de 1989, emitido por la Comisión Intersecretarial para el Control del Proceso y Uso de ***********, ************* y ********** ******* , se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 129, 197 y 202, del Código Federal de Procedimientos Civiles, haciendo prueba plena de los hechos legalmente afirmados por la autoridad de que procede; de la cual se desprende que el día 26 de septiembre de 1989, la Comisión Intersecretarial para el Control del Proceso y Uso de ***********, ************* y ********** ******* concedió a *********** **** ** ***. el registro de un producto denominado ******* **.

La documental pública ofrecida bajo el numeral 20, consistente en copia certificada del oficio de fecha 26 de septiembre de 1989, emitido por la Comisión Intersecretarial para el Control del Proceso y Uso de ***********, ************* y ********** *******, se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 129, 197 y 202 del Código Federal de Procedimientos Civiles, haciendo prueba plena de los hechos legalmente afirmados por la autoridad de que procede; de la cual se desprende que el 26 de septiembre de 1989, la Comisión Intersecretarial para el Control del Proceso y Uso de ***********, ************* y ********** ******* concedió a *********** **** ** ***. el registro de un producto denominado ******* ***.

La documental pública ofrecida bajo el numeral 21, consistente en copia certificada del escrito de fecha 14 de marzo de 1990, se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 129, 197 y 202, del Código Federal de Procedimientos Civiles, haciendo prueba plena de los hechos legalmente afirmados por la autoridad de que procede; de la cual se desprende que en esa fecha, *********** **** ** ***., envió a la Secretaría de Salud 5 etiquetas, 1 fotografía y una copia fotostática del registro otorgado, en relación a un producto denominado ******* **.

La documental pública ofrecida bajo el numeral 22, consistente en copia certificada del escrito de fecha 14 de marzo de 1990, se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 129, 197 y 202, del Código Federal de Procedimientos Civiles, haciendo prueba plena de los hechos legalmente afirmados por la autoridad de que procede; se desprende que en esa fecha, *********** **** ** ***., envió a la Secretaría de Salud 5 etiquetas, 1 fotografía y una copia fotostática del registro otorgado, en relación a un producto denominado ******* **.

La documental pública ofrecida bajo el numeral 23, consistente en copia certificada del convenio llevado a cabo entre la Subsecretaría de Regulación y Fomento Sanitario y el Gerente de Ventas de *********** **** ** ***. , se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 129, 197 y 202 del Código Federal de Procedimientos Civiles, haciendo prueba plena de los hechos legalmente afirmados por la autoridad de que procede; de la cual se desprende el resultado del ofrecimiento y desahogo de pruebas citado mediante oficio 1-3287/91, llevado a cabo el día 2 de agosto de 1991 a las 10 horas, en la Dirección General de Salud, relativo al trámite de revocación de los registros únicos de *********** con las denominaciones ******* **, ******* *, ******* ***, ******* ** y ******* **.

La documental pública ofrecida bajo el numeral 24, consistente en copia certificada de la solicitud de registro de *********** del 24 de junio de 1992, presentada ante la Comisión Intersecretarial para el Control del Proceso y Uso de ***********, ************* y ********** ******* , se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 129, 197 y 202 del Código Federal de Procedimientos Civiles, haciendo prueba plena de los hechos legalmente afirmados por la autoridad de que procede; de la cual se desprende que en esa fecha, *********** **** ** ***. solicitó a dicha Comisión el registro de un ********** denominado ******* ***.

La documental pública ofrecida bajo el numeral 25, consistente en copia certificada de la solicitud de registro de *********** del 14 de junio de 1994, presentado ante la Comisión Intersecretarial para el Control del Proceso y Uso de ***********, ************* y ********** ******* , se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 129, 197 y 202 del Código Federal de Procedimientos Civiles, haciendo prueba plena de los hechos legalmente afirmados por la autoridad de que procede; desprendiéndose que el día 14 de junio de 1995, *********** **** ** ***. solicitó a dicha Comisión la renovación del registro de un ********** denominado ******* ***.

La documental pública, ofrecida bajo el numeral 26, consistente en copia certificada de la presentación de información confidencial a la Secretaría de Salud referente a ******* **, de fecha 9 de mayo de 1989, se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 129, 197 y 202 del Código Federal de Procedimientos Civiles, haciendo prueba plena de los hechos legalmente afirmados por la autoridad de que procede; de la cual se desprende que en esa fecha, *********** **** ** ***., presentó información confidencial a la Secretaría de Salud referente a ******* 10 junto con una hoja de requisitos para el registro de –***********- dicho producto ante la Secretaria de Salud.

La documental privada, ofrecida bajo el numeral 27, consistente en copia certificada de la portada y foja 1067 pertenecientes al índice **** "************ ** ********* ************ * **********", se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 133, 197 y 203 del Código Federal de Procedimientos Civiles, formando prueba de los hechos mencionados en la misma; de la cual se desprende que dicha obra fue publicada por los Laboratorios de Investigación *****, División de ***** & *** ***. en ********** *******, **, en el año 2001 y que en la página 1067 de dicha obra, bajo el número 5990 describe las características de un ********* químico denominado *******.

La documental privada, ofrecida balo el numeral 28, consistente en copia certificada de la fojas 671 y 672, pertenecientes al libro "******* ** **********" (*********, ******, *********, *********, 1988), con su respectiva traducción, se valoró de acuerdo a lo establecido en los artículos 133, 197 y 203 del Código Federal de Procedimientos Civiles, formando prueba de los hechos mencionados en la misma; de la cual se desprende que dicha obra fue publicada por ****** ********, del Instituto de Protección de ******* adscrita a la Academia Húngara de Ciencias de Budapest, Hungría y por ****** ****** y ****** ********, ambos del Instituto de Investigaciones de Químicos Pesados para la Industria de Veszprém Hungría, Editorial ******** en 1988 y que en la página 671 de dicha obra, bajo el número 32 describe las características de un ********* químico denominado ******* .

 

Agregó la autoridad que mediante oficio 18278 de 6 de agosto de 2010, se hizo del conocimiento de las partes que las actuaciones que conformaban el procedimiento, se ponían a su disposición, en días y horas hábiles, para que formularan sus alegatos, dentro del plazo de diez días hábiles.

 

Siendo el caso que mediante escrito presentado en la Oficina Regional Occidente, el 8 de septiembre de 2010, al cual recayó el folio de entrada 014396, ****** ****** ******* ******** ********, apoderada de ******** ******* *****, señaló lo siguiente:

"A. PERSONALIDAD ACREDITADA.

La suscrita he acreditado plenamente la personalidad con la que comparezco como apoderada del señor ******** ******* *****, con la carta poder simple firmada ante dos testigos presentada junto con mi escrito inicial de demanda; lo anterior con fundamento en el artículo 181 fracción I de la Ley de la Propiedad Industrial, disposición que no admite aplicación supletoria de ningún tipo de otras leyes federales.

B. LA MARCA ******* (Reg. ******) SE OTORGÓ CON BASE EN DATOS FALSOS. El demandado no acreditó que la marca ******* que cuenta con número de expediente ****** y número de registro ******, iniciara su uso el día 17 de Septiembre de 1962, sino que por el contrario, reafirmó que dicha marca no se empezó a utilizar en esa fecha, pues ofrece como prueba de este dicho la solicitud de la marca ****** *******; no obstante, los datos contenidos en la solicitud de esa marca señalan claramente que la misma NO ESTABA EN USO al día de su presentación, esto es al día 17 de septiembre de 1962.

Por lo tanto, se acredita la causal de nulidad establecida en el Artículo 151 fracción III de la Ley de la Propiedad.

C. LA PALABRA ******* ES LA VARIACIÓN ORTOGRÁFICA DEL NOMBRE TÉCNICO O DE USO COMÚN DE LOS PRODUCTOS QUE AMPARA.

Reiteramos ante esta H. Autoridad que mediante el presente procedimiento estamos solicitando la nulidad de la marca con número de registro ****** *******, que ampara productos de la clase ** internacional y que fue solicitada el 16 de Enero del 2004, fecha en la que la palabra "*******" ya era el nombre técnico o de uso común que se usaba y se usa para un *********, hecho que hemos comprobado fehacientemente con pruebas documentales ofrecidas en nuestro escrito inicial de demanda y con el que la demandada concuerda tanto en sus manifestaciones como en las pruebas que ella misma ofrece.

 

D. MARCA ******

Ahora bien, el hecho de que una determinada marca haya sido distintiva en su momento presentación y/o otorgamiento de registro. no implica en manera alguna que vaya a continuar siendo distintivoa (sic) eternamente."

"... El carácter distintivo de una marca puede destruirse si su titular así lo permite. Cuando este carácter distintivo disminuye, se dice que la marca se diluye o debilita, tal como ha sucedido con el término *******, que es el nombre técnico o común para denominar a un ********* con cierta formulación...”

"Así pues, toda marca registrada puede hacerse débil en el mercado de productos o servicios de que se trate, si uno o varios de sus elementos se tornan de uso común o como es el caso particular se convierten en el nombre técnico de un producto.

Por poner un ejemplo hipotético de lo manifestado en el párrafo que antecede, la palabra "*****" para distinguir ********, pudo haber sido registrable en 1960, cuando esa palabra no era el nombre de uso común que se le daba a la... conocida como cerveza; sin embargo en la actualidad, este H. Instituto no podría otorgar una marca en la clase ** que se denominara "*****".

En lo que toca a la marca ****** ******* solicitada en 1963, esta se encuentra viciada de lo referido en el artículo 153 de la Ley de la materia, pues la Contraria ha tolerado "que se transforme en una denominación genérica que corresponda a uno o varios de los productos o servicios para los cuales se registró" Sin embargo en el presente procedimiento no versa sobre el futuro de la marca ****** de ser así habríamos solicitado la Cancelación del mismo, sin embargo, este procedimiento versa sobre la nulidad del registro ******."

 

Y que, asimismo, mediante escrito presentado en la oficialía de partes de esa Dirección, el 26 de agosto de 2010, al cual recayó el folio de entrada 013186, ******** ***** ***** *****, autorizado por *********** **** ** ***., señaló textualmente, entre otras cosas, lo siguiente:

"TERCERO.-

Por lo que respecta al punto 4 del Escrito (siendo que la solicitante fue omisa en manifestar el numeral 32), cabe decir que no se trata de pruebas que intenten distraer a ese H. Instituto. Por el contrario, se trata de documentos públicos que obran en poder de ese H. Instituto que demuestran en forma fehaciente que la marca impugnada fue usada con décadas de anterioridad al uso que pretende hacer la solicitante. Con ello, se acredita que, independientemente de la supuesta imprecisión que alega la solicitante, tal como se desprende de la Tesis "MARCAS, INTERPRETACIÓN DEL ARTICULO 147, FRACCIÓN V, DE LA LEY DE INVENCIONES Y MARCAS" (transcrita a foja 11 de la contestación), lo cierto es que la marca impugnada se usa, por un lado, con anterioridad a la existencia de la sustancia ********* (cuya creación fue hasta 1968, tal como se acredita con las pruebas de ambas partes) y, por otro, que ese H. Instituto está imposibilitado para declarar la nulidad de la marca con una imprecisión en la fecha, siendo que la solicitante está haciendo un intento de competencia desleal, al pretender aprovecharse del uso que ha hecho ********** de la marca con décadas de anticipación...

CUARTO

La referencia hecha a la marca ******, también propiedad de **********, no pretende distraer la atención de ese H. Instituto, como lo argumenta la solicitante, siendo que se trata de una marca distinta a la marca que es objeto de la nulidad que nos ocupa. Por el contrario, lo que hace es simplemente destrozar el segundo argumento de la solicitante puesto que demuestra fehacientemente que ********** creó la marca "*******" con por lo menos seis años de anticipación a la creación de la sustancia ********* que usa la solicitante como base de su argumento. En consecuencia, se demuestra que la sustancia surgió con posterioridad a la creación misma de la marca, por lo que no se puede hablar de nulidad, al tratarse de un hecho posterior al surgimiento de la marca — como actividad creativa de distinción.

QUINTO.-

Por lo que hace a las objeciones de pruebas hachas (sic) valer por la solicitante, carecen de toda argumentación y su valor está plenamente demostrado en el escrito de contestación de demanda. Por lo que se refiere a las pruebas que acreditan el uso de la marca, es evidente alcance, puesto que no sólo se trata de documentos idóneos que acreditan el uso efectivo de la marca, sino que además obran en un expediente público, lo que sustenta su autenticidad.

En relación con la objeción concreta a las pruebas 27 y 28, cabe señalar que la solicitante pasa por desapercibido que tanto estas pruebas, como las que ella misma aporta, hacen referencia explícita a la sustancia *********, expresamente creada con POSTERIORIDAD a la existencia de la marca "*******" de **********. Con ello se acredita por completo que no se puede anular una marca basándose en un hecho posterior a su surgimiento, puesto que por definición, para poder hablar de nulidad, debemos referirnos a hechos concomitantes con el surgimiento mismo de la marca."

 

Establecido lo anterior, la autoridad señaló que de un análisis y adminiculación de todas y cada una de las pruebas valoradas y detalladas con anterioridad, así como de los argumentos de las partes, pudo llegar válidamente a la siguiente conclusión:

 

La parte actora argumentó concretamente que el registro marcario ****** *******, se encuentra afectado de nulidad, toda vez que la denominación que lo compone corresponde a la variación ortográfica caprichosa del nombre técnico o de uso común de los productos para los cuales fue concedido, lo cual incurre en la prohibición contemplada en las fracciones II y VI del artículo 90 de la Ley de la Propiedad Industrial.

 

Y que, al respecto, la fracción II del artículo citado contempla dos supuestos de designaciones genéricas, unas, las consistentes en nombres técnicos o de uso común y, otras, las palabras que en el lenguaje corriente o en las prácticas comerciales, se hayan convertido en la designación usual o genérica de los productos o servicios que pretenden ampararse.

 

Agregó que, en ese supuesto de restricción concurren, por un lado, la satisfacción de la función de distintividad de una denominación, diseño o forma y, por otro, el hecho adicional de que, de permitirse el registro de una designación genérica a favor de una persona en particular, se verían afectados los intereses del resto de sus competidores que cuentan con el derecho a emplear dichas denominaciones genéricas.

 

Y, por otra parte, en lo referente a la prohibición contenida en la fracción VI del artículo 90 de la Ley de la materia, particularmente en lo que tiene que ver con la variación ortográfica caprichosa y la construcción artificial de denominaciones , su finalidad se constriñe principalmente al hecho de evitar que simples modificaciones ortográficas o gramaticales en denominaciones que no serían registrables, puedan justificar el registro.

 

Asimismo, estimó necesario puntualizar que la disposición en comento refiere particularmente que dicha variación ortográfica caprichosa debe corresponder a palabras no registrables , considerando todas éstas como aquellas que incurren en cualquiera de las prohibiciones establecidas por la Ley de la Propiedad Industrial, por lo cual, la aplicación de la fracción VI del artículo 90 del citado ordenamiento debe complementarse con otro precepto que la fundamente , lo cual ocurrió en el presente asunto cuando la solicitante la relaciona con la fracción II del referido artículo, manifestando que l a palabra ******* constituye una palabra no registrable por tratarse del nombre técnico o de uso común de productos que se pretenden amparar por la misma, en este caso, los relativos a la clase * internacional.

 

Por lo tanto, estimó procedente estudiar de manera inicial la configuración de la prohibición contenida en la fracción VI del artículo 90 de la Ley de la Propiedad Industrial, la cual dispone que no serán registrables como marcas la traducción a otros idiomas, la variación ortográfica caprichosa o la construcción artificial de palabras no registrables.

 

Precisó que, en el caso particular, la parte actora consideró que se trata de una denominación que ostenta una variación ortográfica caprichosa , entendiendo por esta la modificación de las palabras de manera que se encuentran escritas indebidamente de acuerdo a las reglas ortográficas del idioma español; variación ortográfica caprichosa de una palabra considerada genérica para alguno de los productos de la clase en la que se encuentra registrada.

 

Al respecto, determinó que dicha situación sí se configura, toda vez que la denominación ******* corresponde específicamente a la variación ortográfica de la palabra *******, resultando evidente que solo fue modificada la quinta letra que la integra, de tal forma que dicha variación no genera que la denominación sujeta a nulidad adquiera por este hecho un significado diferente que le otorgue un carácter distintivo, situación que resulta evidente al momento de escuchar la marca en comento pues es imperceptible si la misma carece de algún cambio desde el punto de vista fonético que compone la palabra *******, en este caso la letra "*", ya que la letra * es leída por el consumidor mexicano como *, de manera tal que ambas denominaciones consideradas en su conjunto indican un producto.

 

En ese orden de ideas, destacó que la fracción II del artículo 90 de la Ley de la Propiedad Industrial, dispone que no serán registrables como marca los nombres técnicos o de uso común de los productos o servicios que pretenden ampararse con la marca, así como aquellas que en el lenguaje corriente o en las prácticas comerciales se hayan convertido en la designación usual o genérica de los mismos.

 

Y que, en ese tenor, específicamente la palabra *******, cuya variación ortográfica caprichosa fue determinada con anterioridad respecto del registro marcario sujeto a nulidad, ES EMPLEADA DE MANERA GENERAL PARA REFERIR A UN ********* QUE SE APLICA EN *******, tal y como se desprende de las probanzas ofrecidas por la allí actora bajo los numerales 4, 5 y 6 de su escrito inicial, consistentes en la obra titulada "**** ** ********** ** **********" de la autoría del Dr. **** ******** *********, la obra titulada "************ ********* **** ** **********" y, en su traducción al español, realizada por perito autorizado.

 

Asimismo, en lo relativo al significado de las palabras que forman una marca, precisó que el lenguaje no se encuentra sujeto a prueba y que resultó necesaria la remisión al título de registro de la denominación sujeta a nulidad con la finalidad de corroborar si efectivamente fue solicitada y concedida para amparar **********.

 

Al respecto, precisó que del título de registro ****** de 19 de agosto de 2005 -prueba ofrecida por la parte actora bajo el numeral 3- se desprende que la marca ******* fue concedida para amparar productos pertenecientes a la clase * internacional, específicamente ************* ************* * ************; ************* ********** **** *** ******; ********** ********** **** *** ******* ******** **** *****; **** **** *** ******* ******** **** ********** (******** * ******); ******** **** ***** *******; **** ******; **************; ************* **** ** *********** ** ******** *******; *********** ********** ; razón por la cual quedó configurada la causal de nulidad invocada por ******** ******* *****.

 

En ese orden de ideas, estimó necesario precisar que la principal característica que debe tener una denominación para que pueda ser registrada como marca es la relativa a la distintividad, en términos de los artículos 88 y 89 fracción I de la Ley de la Propiedad Industrial; de acuerdo con los cuales, la finalidad de un signo distintivo es hacer inconfundible un producto o servicio, respecto de los de su misma especie o clase; por lo cual, el registro como marca de denominaciones genéricas a favor de un particular, generaría la lesión de los intereses del resto de los competidores que tienen derecho a emplear dichas denominaciones genéricas, lo cual implicaría una injustificada ventaja comercial a favor del titular de dichas marcas.

 

Agregó que no bastó que la titular del registro marcario manifestara que empezó a usar la marca antes de que ******** ********* ****. creara y patentara la sustancia que después se conociera como ******** o ********* puesto que es un hecho no probado por *********** **** ** ***.; y el día en que solicitó el registro de marca es decir, el 16 de enero de 2004 y, con más razón, al momento de la concesión del registro el 19 de agosto de 2005, el término ******** o ******* en nuestro idioma ya se consideraba para el control de malas ******* frecuentes en los ******** , es decir, UN *********.

 

Por lo tanto, determinó que en virtud de que la denominación******* corresponde a la variación ortográfica caprichosa del nombre de uso común de algunos de los productos que ampara, específicamente para **********, es considerado un nombre genérico y no es susceptible de ser registrado como marca, en consecuencia, resultó procedente la primera causal de nulidad invocada por ******** ******* *****.

 

Y, en cuanto a la SEGUNDA CAUSAL de nulidad que hizo valer el aquí tercero interesado, se advierte que en el ConsiderandoCUARTO, precisó la autoridad que como causal de nulidad, la actora invocó la establecida en la fracción III del artículo 151, de la Ley de la Propiedad Industrial, toda vez que considera que el registro marcario en controversia fue otorgado con base en datos falsos contenidos en su solicitud, en específico refiriéndose a la fecha de primer uso .

 

Añadió que para que se surta en la especie, dicha causal de nulidad, es necesario que se actualice la hipótesis normativa prevista en el artículo 151 fracción III de la Ley de la Propiedad Industrial.

 

Asimismo, precisó que en términos de los artículos 81 y 82 del Código Federal de Procedimientos Civiles, correspondió a la parte demandada *********** **** ** ***., comprobar fehacientemente el uso de su registro marcario desde la fecha que declaró como de primer uso, en virtud de que el hecho negativo en que se basó la acción de nulidad contenida en la fracción III del artículo 151 de la Ley de la Propiedad Industrial, no es objeto de prueba por parte de la allí actora, al fundarse en el hecho de que la demandada no ha usado su registro marcario desde la fecha en que ella misma señaló como de primer uso, por lo que no se ubica en ninguno de los supuestos contemplados en el artículo 82 del Código Federal de Procedimientos Civiles; en cambio, el hecho afirmativo consistente en la declaración del titular del registro marcario ****** *******, en el sentido de que ha usado su marca desde la fecha señalada como de primer uso en su solicitud de registro sí es objeto de prueba por parte del demandado quien puede y debe tener los medios de prueba idóneos para acreditar tal situación.

 

En ese entendido, precisó que el hecho negativo en que se basó la parte actora para solicitar la nulidad del registro marcario *******, no puede ser objeto de prueba a su cargo ya que es evidente que no se puede probar el dicho de la demandada en su solicitud de registro; y que situación contraria se presenta en relación a la parte demandada, pues basta con cualquier medio idóneo para acreditar que su registro marcario se usó en la fecha en que manifestó haberla usado por primera vez, razonamiento que se probaría a través de facturas, publicidad, etcétera.

 

Además de lo anterior, destacó que los datos que se asientan en una solicitud de registro se entienden como un acto de buena fe, por lo que, de impugnarse la falsedad o inexactitud de los mismos, corresponde a quien los asentó corroborar esa buena fe, comprobando la veracidad y certeza de los mismos cuando así se exija y hasta antes de que prescriba la causal de nulidad, motivo por el cual el solicitante de un registro marcario ha de ser muy cuidadoso al momento de solicitar el registro, asentando como fecha de primer uso aquella que efectivamente pueda acreditar, puesto que esa fecha le otorga una ventaja en relación a los demás competidores, tal y como sucede en el presente caso, además de que el artículo 113 de la Ley de la Propiedad Industrial, señala los requisitos que deberá contener la solicitud para el registro de una marca.

 

Siendo así, puntualizó que es el titular afectado quien debe probar que efectivamente no declaró falsamente la fecha de primer uso manifestada en su solicitud de registro para la denominación *******, es decir, el día 17 de septiembre de 1962, pues es quien cuenta con los documentos idóneos para comprobarlo.

 

Precisado lo anterior, la autoridad indicó que la segunda causal de nulidad, prevista en la fracción III, del artículo 151, de la Ley de la Propiedad Industrial, requiere para su demostración de las siguientes hipótesis normativas:

 

a).- Que la acción haya sido intentada dentro de los cinco años siguientes a la fecha en que fue puesta en circulación la Gaceta de la Propiedad Industrial, en la que fue publicada la marca en conflicto.

 

b).- Que la marca en pugna se haya otorgado con base a declaraciones falsas o inexactas al momento de solicitarse su registro, en el caso en particular, respecto de la fecha de primer uso.

 

Con relación al primer supuesto referido, destacó que el registro marcario ****** *******, fue publicado en la Gaceta de la Propiedad Industrial, correspondiente al mes de agosto de 2005, puesta en circulación el 31 de octubre de 2005, por lo que el plazo de cinco años para la solicitud de declaración administrativa de nulidad, se computa del 31 de octubre de 2005 hasta el día 31 de octubre de 2010 y si la solicitud que dio origen a dicho procedimiento se presentó el 21 de enero de 2010, ello fue dentro del plazo previsto en el artículo 151 de la Ley referida; en consecuencia, se actualizó la primera premisa de la causal de nulidad.

 

Respecto al segundo supuesto de la causal de nulidad invocada, precisó que para su acreditamiento, se tiene que demostrar que efectivamente el registro marcario en cuestión se haya otorgado con base a declaraciones falsas o inexactas al momento de solicitarse su registro , en el caso en particular, respecto de la fecha de primer uso.

 

Asimismo, puntualizó que la declaración de la fecha de primer uso es un dato esencial dentro de una solicitud de registro marcario, en virtud de que el uso genera derechos de Propiedad Industrial, ya que la Ley de la materia establece como obligación para el reconocimiento y conservación de un derecho marcario, la continuidad en la utilización del registro marcario para tener acceso al derecho y todas las prerrogativas que le otorga la obtención del mismo, porque de lo contrario se tiene como consecuencia jurídica la pérdida de los derechos derivados del registro marcario.

 

Al respecto, señaló que como se desprende de la prueba ofrecida bajo el numeral 3 del escrito de solicitud de declaración administrativa de nulidad, *********** **** ** ***., a través de sus apoderados, declaró como fecha de primer uso al momento de solicitar el registro de la denominación *******, ahora de su propiedad, el día 17 de septiembre de 1962.

 

Y que con la valoración de las pruebas ofrecidas por la demandada, la autoridad estimó que si bien es cierto, la demandada ofreció etiquetas, guías de productos, declaraciones de pagos de derechos, oficios de la Secretaría de Salubridad y Asistencia, solicitudes de registro de *********** y oficios emitidos por la Comisión Intersecretarial para el control del proceso y uso de ***********, ************* y ********** *******, documentales que abarcan un período comprendido entre los años 1967 a 1994, las mismas NO ACREDITAN QUE EL REGISTRO MARCARIO ****** ******* SE HAYA EMPEZADO A UTILIZAR A PARTIR DE LA FECHA DE PRIMER USO DECLARADA POR LA DEMANDADA PARA LOS PRODUCTOS QUE AMPARA, esto es, de la clase * internacional, ************* ************* * ************; ************* ********** **** *** ******; ********** ********** **** *** ******* ******** **** *****; **** **** *** ******* ******** **** ********** (******** * ******); ******** **** ***** *******; **** ******; **************; ************* **** ** *********** ** ******** *******; *********** **********.

 

Concluyó lo anterior, porque no se creó una convicción en esa autoridad encaminada a acreditar que los productos protegidos por el registro marcario impugnado se encontraban en el mercado y en consecuencia, a disposición del público consumidor al día 17 de septiembre de 1962, fecha de primer uso declarada por *********** **** ** ***. en su solicitud de registro de marca ****** ******* y, por ende, NO DEMOSTRÓ CON DOCUMENTO PROBATORIO IDÓNEO EL CUMPLIMIENTO A LA OBLIGACIÓN DE CONTAR CON LA DOCUMENTACIÓN QUE ACREDITE LA FECHA DE PRIMER USO QUE DECLARÓ EN SU SOLICITUD DE REGISTRO.

 

Agregó que aún y cuando no es obligatorio declarar en la solicitud de registro la fecha de primer uso, sí es obligatorio, una vez que la ha establecido en su solicitud de registro, el tener a su alcance la probanza idónea para acreditar la veracidad de su dicho en el escrito de solicitud, pues desde el momento en el que afirmó realizar el uso de la marca solicitada, es decir, 17 de septiembre de 1962, se constituyeron derechos en favor del titular de la marca impugnada.

 

En consecuencia, al no acreditar la veracidad de la fecha de primer uso declarado, trajo como consecuencia la falsedad de datos asentados en el escrito de solicitud de registro de la marca citada al rubro.

 

En ese sentido, señaló que derivado del análisis de las probanzas en comento, las cuales no fueron idóneas para acreditar el dicho de la demandada, esa autoridad se encontró imposibilitada para determinar la veracidad de su dicho en la solicitud de registro en cuanto a la fecha de primer uso que *********** **** ** ***.a través de su apoderado hizo de la marca impugnada .

 

Asimismo, determinó que una vez adminiculadas y valoradas las pruebas ofrecidas, llegó a la conclusión de que la demandada *********** **** ** ***., incurrió en falsedad de datos, correspondiente alo declarado en la solicitud de la marca sujeta a nulidad, al no acreditar la fecha de primer uso -17 de septiembre de 1962-, por lo que no le fue posible considerar que a partir de esa fecha el titular utilizó el registro marcario ****** *******.

 

Y, de esa manera, concluyó que el registro marcario ****** *******, fue otorgado en contravención a las disposiciones de la Ley de la Propiedad Industrial, en específico, contrario a lo establecido por la fracción III del artículo 151, al haber sido otorgado con base en datos falsos contenidos en su solicitud de registro ; resultando procedente la declaración administrativa de nulidad, en virtud de haberse verificado los dos supuestos contenidos en la segunda causal de nulidad invocada por la solicitante.

 

Por último, en cuanto al estudio de la fracción IV del artículo 90 de la Ley de la Propiedad Industrial invocada en la primera causal de nulidad , en atención a que se determinó acreditado lo aducido también en la primera causal de nulidad, consistente en que el registro marcario impugnado se hubiera otorgado en contravención de las disposiciones de esa Ley o la que hubiese estado vigente en la época de su registro, en el caso en particular, respecto de la variación ortográfica caprichosa o la construcción artificial de palabras no registrables, resultó innecesario su estudio porque no cambiaría el sentido de la resolución.

 

Asimismo, en cuanto a los alegatos de las partes, estimó que favorecieron a la allí parte actora, en virtud de que efectivamente, el registro marcario impugnado fue otorgado en contravención de las disposiciones de la Ley de la Propiedad Industrial , ya que dicha denominaciónconstituía a la fecha en que se concedió dicho registro, un nombre técnico de los productos que ampara la misma, constituyendo así, la designación usual o genérica de algunos productos que protege , a través de una variación ortográfica caprichosa, por lo que no es registrable en términos del artículo 90 de la Ley de la Propiedad Industrial , lo anterior, SIN IMPORTAR SI LA DEMANDADA CREÓ O UTILIZÓ LA MARCA "*******" CON ANTICIPACIÓN A LA CREACIÓN DE LA SUSTANCIA *********.

 

Motivos y fundamentos los antes precisados, contenidos en la resolución impugnada que, EN ESTRICTO CUMPLIMIENTO A LA EJECUTORIA de 31 de marzo de 2016, dictada por el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito, en el D.A.- 41/2015, NO se ajustan a derecho.

 

En efecto, en relación con la PRIMERA CAUSAL DE NULIDAD, analizada en el Considerando “Tercero” de la resolución impugnada; resulta conveniente analizar el contenido de los artículos 151, fracción I y 90, fracciones II y VI, de la Ley de la Propiedad Industrial, en que fundó su determinación la autoridad, que establecen lo siguiente:

 

“Artículo 151.- El registro de una marca será nulo cuando:

 

I.- Se haya otorgado en contravención de las disposiciones de esta Ley o la que hubiese estado vigente en la época de su registro.

 

No obstante lo dispuesto en esta fracción, la acción de nulidad no podrá fundarse en la impugnación de la representación legal del solicitante del registro de la marca.

[...]”

 

Artículo 90.- No serán registrables como marca:

[…]

 

II.- Los nombres técnicos o de uso común de los productos o servicios que pretenden ampararse con la marca, así como aquellas palabras que, en el lenguaje corriente o en las prácticas comerciales, se hayan convertido en la designación usual o genérica de los mismos;

[...]

VI.- La traducción a otros idiomas, la variación ortográfica caprichosa o la construcción artificial de palabras no registrables;

...”

 

De conformidad con lo anterior, una marca será anulada cuando se haya otorgado en contravención a las disposiciones de la Ley de la Propiedad Industrial, o bien, la Ley que hubiere estado vigente en la época de su registro.

 

Asimismo, se advierte queno son registrables como marca, los nombres técnicos o de uso común de los productos o servicios que pretenden ampararse con la marca, así como aquellas palabras que, en el lenguaje corriente o en las prácticas comerciales, se hayan convertido en la designación usual o genérica de los mismos ; ni la traducción a otros idiomas, la variación ortográfica caprichosa o la construcción artificial de palabras no registrables.

 

De manera que, cuando una marca se haya otorgado y su contenido se ubica en alguna de las hipótesis de prohibición marcaria establecidas en el artículo 90, de la Ley de la Propiedad Industrial, lo procedente será anular su registro.

 

En el presente caso, se determinó que la marca ****** *******, se ubica en las hipótesis previstas en las fracciones II y VI, del artículo 90, toda vez que, a la fecha en que se dio su registro, constituía un nombre técnico de los productos que ampara, constituyendo así, la designación usual o genérica de algunos productos que protege, a través de una variación ortográfica caprichosa, por lo que no era registrable .

 

En la especie, de la resolución impugnada y de las constancias del expediente administrativo, se tiene que la marca ****** *******, es nominativa, integrada por una denominación; la cual fue otorgada el 19 DE AGOSTO DE 2005, para proteger productos de la Clase * Internacional, consistentes en ************* ************* * ************; ************* ********** **** *** ******; ********** ********** **** *** ******* ******** **** *****; **** **** *** ******* ******** **** ********** (******** * ******); ******** **** ***** *******; **** ******; **************; ************* **** ** *********** ** ******** *******; *********** ********** .

 

Ahora bien, el aquí tercero interesado, para demostrar la primera causal de nulidad de marca, hecha valer en contra de la aquí pate actora, ofreció diversas pruebas para acreditar que *******, corresponde a un ********* conocido comúnmente como ******* o ********* .

 

Asimismo, corresponde, en segundo lugar analizar qué es o en qué consiste el ******* o *********, ello a través de los medios de prueba que ofreció el entonces solicitante ******** ******* ***** –aquí tercero interesado-.

 

Siendo que éste ofreció bajo el numeral 1, copia certificada de la solicitud de registro de marca ********** de 25 de junio de 2009, la cual acredita que en dicha fecha, ******** ******* *****, solicitó el registro de la marca **********, para distinguir productos correspondientes a la clase * internacional, correspondiéndole el número de expediente *******.

La ofrecida bajo el numeral 2, consistió en copia certificada del oficio de 28 de Julio de 2009, con código de barras 20090346278, de acuerdo con el cual, la Coordinación Departamental de Examen de Marcas "A", adscrita a la Dirección Divisional de Marcas de ese Instituto, citó como anterioridad oponible a la solicitud de marca en trámite con número de expediente *******, la marca ****** ******* propiedad de *********** **** ** ***.

 

La ofrecida bajo el numeral 3, consistió en copia certificada de la Solicitud de Registro de Marca y el Título de registro marcario ****** *******, de la que se desprende, entre otros, que con fecha 16 de enero de 2004, *********** **** ** ***., solicitó el registro de la marca *******, para distinguir productos correspondientes a la clase * internacional, asignándosele el número de expediente *******; siendo el caso que en dicha solicitud, se precisó como fecha de primer uso, el 17 de septiembre de 1962 ; asimismo, se advierte que con fecha 19 de agosto de 2005, se emitió el título de registro marcario ****** *******, a favor de *********** **** ** ***., para amparar productos correspondientes a la clase * internacional , consistentes en "************* ************* * ************; ************* ********** **** *** ******; ********** ********** **** *** ******* ******** **** *****; **** **** *** ******* ******** **** ********** (******** * ******); ******** **** ***** *******; **** ******; **************; ************* **** ** *********** ** ******** *******; *********** **********."

La ofrecida bajo el numeral 4, consistió en copias certificadas de diversas páginas de la obra titulada "**** ** ********** ** **********" de la autoría del Dr. **** ******** *********; siendo que dicha obrafue impresa en España en el año de 1981 y en su página 499, se señala que una sustancia "*******", pertenece al grupo de las ********* *** ** ** ******** *** ******** *** ******* * ** ****** ** ***** ************ ** *** ****** ****** ** ******* ** ** ******** ***** ***** *******; ********* ** ** ****** *** ****** *** ** ** ********* *** ** ******* ** ************ ** ** * * * ***** *********** ** *** *********** ************** * *** *****; *** **** ********** **** ******** ***** **** ******** **** ******** ******* ********* ********* ********** ****** ******* ****** ***** * ****; ********* ****** *********** ** *********** ** ***** ********** *** ************ *** ** ***** ** ***** ** ******* *** ********* *********** *** ** ***** ******* ****** * *** ***** *** ******** ** ***** ******* ********** ** *** ******** .

Las ofrecidas con los apartados 5 y 6, consistieron en la copia certificada de diversas páginas de la obra titulada "************ ********* **** ** **********" y su traducción al español realizada por perito autorizado; de la que se desprende que dicha obra fue editada en los Estados Unidos de América por publicaciones *******; que en la página 257 de dicha obra se encuentra señalado que ******* es un componente de **** ****** utilizado como ********* selectiva pre y posterior a emergencias el cual tuvo su origen en el año de 1969 y que su grado de toxicidad causa irritación en los ojos y piel.

Lo anterior, de acuerdo con la traducción de dicho documento, de 20 de enero de 2010, elaborada en ***********, *******, por ******* ****** *******, Perito Traductor de los idiomas inglés y español, autorizada por el Pleno del H. Supremo Tribunal de Justicia del Estado de *******.

 

Y las pruebas marcadas con los numerales 7 y 8, consistieron en la instrumental de actuaciones y presuncional, en su doble aspecto, legal y humano.

 

Documentales que se valoran de conformidad con el artículo 46, fracción I, de la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo, en relación con los artículos 129, 197, 200, 202 y 203, del Código Federal de Procedimientos Civiles, de cuyo contenido se advierte que se refieren al *******, componente de **** ******, utilizado como ********* selectiva pre y posterior a emergencias el cual tuvo su origen en el año de 1969 .

 

Ahora bien, tal como se anticipó antes, una marca será anulada cuando se haya otorgado en contravención a las disposiciones de la Ley de la Propiedad Industrial, o bien, la Ley que hubiere estado vigente en la época de su registro.

 

Y, como se ha visto, una de dichas disposiciones es la contenida en el artículo 90, fracción II, de la misma ley citada, es decir, una marca será declarada nula cuando se hubiere otorgado siendo que constituye un nombre técnico , o de uso común de los productos a los que se destina la marca, o bien, que conforme al lenguaje común se haya convertido en una designación genérica o usual de los mismos.

 

En ese sentido, una marca será anulada cuando se haya otorgado en contravención a las disposiciones de la Ley de la Propiedad Industrial, o bien, la Ley que hubiere estado vigente en la época de su registro.

 

Ahora bien, según el “Diccionario Esencial de la Real Academia Española”, edición 2006, página 1417, la palabra Técnica, como sustantivo, significa:

 

F. 1. Conjunto de procedimientos y recursos de que se sirve una ciencia o un arte. // 2. Pericia o habilidad para usar de esos procedimientos y recursos// 3. Conjunto de procedimientos científicos aplicados a la producción industrial y a la explotación de los recursos naturales . // 4. Habilidad para ejecutar cualquier cosa, o para conseguir algo.”

 

De igual forma, según la obra citada, la palabra Técnica, como adjetivo, significa lo siguiente:

I. ADJ. 1. Perteneciente o relativo a las aplicaciones de la ciencia y las artes. Progresos técnicos. // 2. Dicho de una palabra o expresión: Empleada exclusivamente, y con sentido distinto al vulgar, en el lenguaje propio de un arte, ciencia, oficio, etc. // M. y F. II. Persona que posee los conocimientos especiales de una ciencia o arte.”

 

Con base en lo anterior, puede concluirse que por nombre técnicodebe entenderse, en el ámbito marcario, a toda aquella acepción o denominación que se refiera a la aplicación o utilización de algún progreso científico o tecnológico , este último, a su vez, comprendido como un conjunto de procedimientos científicos aplicados a la producción industrial y a la explotación de los recursos naturales .

 

En ese contexto, es válido concluir que el hecho de permitir que la denominación de una marca designe una tecnología que está incorporada no sólo en los productos que ampara, sino en muchos productos del mercado, conlleva que esa denominación sea genérica y, por ende, que no deba constituir un derecho exclusivo como el que confiere un registro de marca.

 

Lo anterior resulta relevante, en la medida de que, en principio, debe tomarse en cuenta que para determinar si una marca puede tenerse como genérica de los productos o servicios a amparar, es necesario considerar si existen, además de la denominación propuesta por la marca solicitada, expresiones de carácter técnico que, en el lenguaje corriente o en las prácticas comerciales, hayan llegado a convertirse en la designación usual o genérica de un producto, pues de ello dependerá el que una marca sometida a registro encuadre o no en la hipótesis prevista en la fracción II, del artículo 90, de la Ley de la Propiedad Industrial, ya sea para negarlo o, en su caso, declararlo nulo, de ya haber sido registrada.

 

En efecto, sobre el tema, debe considerarse que las indicaciones genéricas, aparte de no ser monopolizables [de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 90, fracción II, de la Ley de la Propiedad Industrial que establece la prohibición de registrar como marca los nombres técnicos o de uso común de los productos o servicios que pretenden ampararse con la marca, así como aquellas palabras que, en el lenguaje corriente o en las prácticas comerciales, se hayan convertido en la designación usual o genérica de los mismos ], en principio , no son capaces de atraer la atención del consumidor medio que no se fija en ellas para distinguir los productos de una empresa de los de sus competidoras, precisamente por ser comunes a todos los del mismo género. Por el contrario, es la parte distintiva de cada marca, la que capta la atención del consumidor y, por ende, la que debe ponderarse para efectos de una posible identidad o diferencia de los productos.

 

En ese tenor, por regla general, el consumidor no será confundido por el hecho de que las marcas tengan en común una parte no distintiva que no atrae su atención, a no ser que dicha parte distintiva —por ser la dominante— sea también similar o común.

 

Lo anterior obedece a que, en efecto, todo competidor tiene derecho al libre uso de las indicaciones genéricas para designar a sus productos o para usarlas como componentes no distintivos de sus marcas en el ejercicio de la libertad de comercio y de la libertad de información comercial, pero, por lo general, el público no considerará que un elemento genérico que forme parte de una marca compleja es el elemento distintivo y dominante de la impresión de conjunto producida por aquélla.

 

En ese sentido, los elementos genéricos, por regla general, no pueden considerarse como el tronco de una familia de marcas; sin embargo, puede suceder que un elemento genérico pueda ser percibido como un tronco común de una posible serie de marcas, por lo que ello bastará para dar lugar a un riesgo de asociación.

 

Lo anterior, permite establecer que la apreciación de la autoridad demandada es acertada, en el sentido de que ******* o ********* es un nombre técnico de uso y aplicación común, por lo tanto, encuadra en la fracción II, del artículo 90, de la Ley de la Propiedad Industrial.

 

Más aún, si se toma en cuenta que la distinción de unos productos con otros, que es la finalidad principal de las marcas, es una consecuencia de la operación comparativa de bienes y servicios de la misma especie que realiza el consumidor.

 

Dicho de otra forma, la razón que sustenta la prohibición prevista en la fracción II, del artículo 90, de la Ley de la Propiedad Industrial, es evitar la competencia desleal, impedir que un comerciante o industrial obtenga un beneficio o ventaja injustificada a su favor y en perjuicio de sus competidores, derivada del simple o mero uso del signo, que sea un elemento de uso cotidiano o de naturaleza común del producto que ampara, siendo que son términos que por esa naturaleza común y ordinaria su uso debe permitirse a cualquier comerciante y no exclusivamente sólo a uno de ellos.

 

En tal sentido, no es posible el registro de signos nominativos que se refieran a un elemento de uso cotidiano o de naturaleza común para el producto de que se trate; pues, de lo contrario, se producirán a favor del solicitante de la marca mejoras injustificadas y en perjuicio de los demás, en tanto provocarán en el consumidor potencial una idea relacionada con el producto, lo que es inadmisible porque en lugar de identificarlo –función de la marca- lo denominarían, o bien enunciaría frases o palabras que denotan su carácter general y no específico.

 

La ventaja injustificada a que se ha hecho referencia en este apartado, se refiere al monopolio del que puede ser titular el empresario que registre la marca, que en el caso se relacione con palabras a las que tengan derecho todos los titulares de los productos del mismo tipo o categoría que el que es materia de inscripción.

 

Siendo así que, de acuerdo con los artículos 87, 88, 89 y demás relativos, de la Ley de la Propiedad Industrial, una marca nominativa debe tener las siguientes cualidades:

 

▪ Nombre.- Denominación.

▪ Distintividad.- La individualidad, algo que la haga única.

 

Por su parte, entre los efectos jurídicos que confiere el uso de la marca en el derecho mexicano están los derechos siguientes:

 

▪ El derecho exclusivo de uso.

▪ La marca registrada es una propiedad para su titular y como tal puede disponer de ella como cualquier otro bien.

 

▪ Puede transferirla o licenciarla a terceros, mediante contratos de licencia o franquicia.

▪ Al individualizar la marca con el registro, otro efecto jurídico es que señala su función básica destacando sus cualidades, singularizándola al mencionar su procedencia y calidad y el uso.

 

Insistiéndose en que la Ley de Propiedad Industrial, en sus artículos 89 y 90, fracción II, dispone los signos que pueden constituir una marca y los que no son registrables como marca, entre los que se encuentran los nombres técnicos o de uso común de los productos o servicios que pretenden ampararse con la marca, así como aquellas palabras que se hayan convertido en el lenguaje corriente, en la designación de uso común de los productos o servicios que se desean amparar.

 

Por lo hasta aquí expuesto, es correcta la apreciación de la autoridad en el sentido de que el término ******* o *********, corresponde a un *********.

 

Haciendo hincapié en que, el artículo 90, fracción II, de la Ley de la Propiedad Industrial, señala, que no serán registrables como marca:a) los nombres técnicos, b) los nombres de uso común, de los productos o servicios que pretendan ampararse como marca , c) las palabras que se hayan convertido en designación usual y d) las palabras que se hayan convertido en genéricas de los productos o servicios que se pretenden amparar como marca; debiéndose entender como “nombre” a la “(…)palabra que designa o identifica seres animados o inanimados(…)” (Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española consultado a través de su página en Internet www.rae.es en la misma fecha de este fallo) y como “palabra” al “(…)segmento del discurso unificado habitualmente por el acento, el significado y pausas potenciales inicial y final”(…)” (misma fuente citada), considerándose entonces que el “nombre” es en realidad una palabra.

 

Así las cosas, se puede colegir que cualquier palabra o designación (nombre) que sea técnico , de uso común, de designación usual o genérico, puede constituir impedimento para su registro ; siendo también evidente que algunas palabras o denominaciones pueden incurrir “de hecho” en dos o más supuestos de los planteados.

 

Asimismo, se insiste en que el impedimento legal de cuenta debe su origen, por una parte, a la evidente falta de novedad de las palabras que por su carácter usual, carecen de toda distintividad para amparar los productos o servicios que se pretende, pues una gran parte del público al que se encuentra dirigido, se encuentra familiarizado con dicha denominación, a tal grado que la han hecho parte de su lenguaje cotidiano , por otra parte, a la necesidad de mantener disponible en el comercio, aquéllas palabras que dado su carácter usual, ya sea porque sea el nombre técnico asignado, o bien, porque se haya hecho parte del lenguaje común dentro del comercio , no sea susceptible de generar un derecho exclusivo para su explotación, pues ello implicaría generar una ventaja competitiva injustificada frente a los competidores que han venido utilizando dicha expresión, para comercializar sus productos o servicios, dada la incorporación en el lenguaje del mismo.

 

En el caso concreto, el nombre “común” puede considerarse aquélla palabra o expresión que se utiliza en el lenguaje por la mayoría de un grupo ; mientras que las palabras de “ designación usual o genérica”, son aquéllas que por la práctica o uso comercial, se han venido asignando por la mayoría a un determinado producto o servicio ; de tal suerte que aun cuando no sea un nombre técnico o que le corresponda gramaticalmente una definición, por la práctica y la costumbre, se identifica por la mayoría de los comerciantes y/o usuarios con tal designación , a tal punto, que requiere mantenerse libre de derechos marcarios exclusivos.

 

Asimismo, debe entenderse que una expresión es la designación usual de un producto o servicio, cuando en el habla corriente de la gente dicha expresión, designe el producto o servicio , debiendo entenderse por uso el“Empleo continuado y habitual de alguien o algo” y pordesignar “Denominar, indicar”(www.rae.es ), de lo que se desprende que la designación usual de un producto o servicio deriva del empleo continuado y habitual que realiza la gente de una palabra para denominar a los mismos.

 

Lo anterior debe ser entendido así, con independencia de criterios lingüísticos vigentes en las organizaciones como la Real Academia de la Lengua Española, pues esta misma, en la presentación de la 22ª edición del Diccionario de la Lengua Española, reconoce que “las lenguas cambian de continuo, y lo hacen de modo especial en su componente léxico. Por ello los diccionarios nunca están terminados: son una obra viva que se esfuerza en reflejar la evolución registrando nuevas formas y atendiendo a las mutaciones de significado” (http://buscon.***.**/draeI/), por lo cual, en el caso de las marcas, no debe considerarse obstáculo la falta de inclusión de una palabra en el diccionario, para considerar que una expresión o palabra, no se haya convertido en la designación usual o genérica de los productos o servicios a que se pretendan aplicar, sino que tal característica deriva del uso continuado y habitual que se haga de tal expresión para designar una cosa, en el caso particular, un producto o un servicio; de donde resulta lo infundado del argumento de la parte actora, cuando en su tercer concepto de impugnación adujo que ni en el Diccionario de la Real Academia Española, ni en el Pequeño Larousse Ilustrado se da cuenta de la existencia del término ******** o *******, por lo que es viable concluir que no es cierto que dicho término sea una palabra perteneciente al idioma Español.

 

En ese sentido, es también infundado su argumento en cuanto a que la apreciación de la autoridad demandada contenida a fojas 23 último párrafo en el sentido de que al momento de la concesión del registro ****** *******, la palabra ******** o ******* en nuestro idioma ya se consideraba para el control de malas ******* frecuentes en los ********, es decir, un ********* , también es falsa; y que de las propias pruebas ofrecidas por el hoy tercero interesado, como por la enjuiciante, consistentes en los diversos libros a que ya ha hecho mención, se desprende que el nombre técnico del compuesto es: "**(***'*************)***************** ************************"; pues esto último corresponde a una composición química.

Bajo este contexto, la resolución impugnada, en el aspecto que se analiza, es correcta toda vez que, contrariamente a lo aducido en reiteradas ocasiones por el enjuiciante, ******** o *******sí resulta ser un nombre técnico de uso común.

 

Lo anterior se robustece con la consulta a la página de Internet https://www.google.com.mx/search?q=*********+********e&cr=countryMX&hl=es-MX&gbv=2&tbs=ctr%3AcountryMX&oq=&gs_l =, en la misma fecha de este fallo, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 210-A del Código Federal de Procedimientos Civiles, de aplicación supletoria, en términos del artículo 1º, primer párrafo, de la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo, advirtiéndose lo siguiente:

 

(Imagen suprimida por razones de privacidad)

 

(Imagen suprimida por razones de privacidad)

 

De lo anteriormente transcrito, se tiene que ******* o ******** SÍ corresponde y/o es conocido comúnmente como un *********.

 

Es decir, conforme al artículo 151, fracción I, con relación al artículo 90, fracción II de la Ley de la Propiedad Industrial, esta Juzgadora considera que la denominación ******* o ******** resulta ser de uso común utilizada en el lenguaje corriente para designar un ********* , ya que tal como se ha referido, la prohibición prevista en la fracción II del artículo 90, de la Ley de la Propiedad Industrial también se refiere a los nombres o palabras de uso común que se hayan convertido en la designación usual de los productos a los que se aplica, tal como se acreditó con las pruebas ofrecidas por la entonces parte actora y como se pudo corroborar por esta Sala en ejercicio de las facultades previstas en los artículos 41 de la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo y 79 del Código Federal de Procedimientos Civiles.

 

Ahora bien, para determinar si la marca de la enjuiciante ******* –sujeta a nulidad- incurre en la prohibición señalada en la fracción VI, del artículo 90, de la Ley de la Propiedad Industrial, en que el entonces solicitante y aquí tercero interesado apoyó SU PRIMERA CAUSAL DE NULIDAD hecha valer en el procedimiento administrativo; se retoma lo precisado en párrafos anteriores, en el sentido de que no será susceptible de registro, la denominación que sea una variación ortográfica caprichosa de palabras no registrables.

Con base en lo anterior, resulta correcta la indicación contenida en el Considerando TERCERO de la resolución impugnada, cuando la autoridad señaló que, particularmente, en lo que tiene que ver con la variación ortográfica caprichosa y la construcción artificial de denominaciones, su finalidad se constriñe principalmente al hecho de evitar que simples modificaciones ortográficas o gramaticales en denominaciones que no serían registrables, puedan justificar el registro; en tanto que, efectivamente, dicha variación ortográfica caprichosa debe corresponder a palabras no registrables, considerando todas estas como aquellas que incurren en cualquiera de las prohibiciones establecidas por la Ley de la Propiedad Industrial; siendo así que la aplicación de la fracción VI, del artículo 90, del citado ordenamiento debía complementarse con otro precepto, lo cual ocurrió en la especie, cuando el solicitante ******** ******* ***** la relacionó con la fracción II del artículo 90, de la Ley de la Propiedad Industrial, manifestando que la palabra ******* constituye una palabra no registrable por tratarse del nombre técnico o de uso común de productos que se pretenden amparar por la misma, en este caso, los relativos a la clase * internacional.

En ese orden de ideas, es correcta la conclusión de la autoridad en cuanto a que el aquí tercero interesado adujo que ******* es una denominación que ostenta una variación ortográfica caprichosa, entendiéndose como tal la modificación de las palabras de manera que se encuentran escritas indebidamente de acuerdo a las reglas ortográficas del idioma español; variación ortográfica caprichosa de una palabra considerada genérica para alguno de los productos de la clase en la que se encuentra registrada, concretamente “*********”.

 

Asimismo, cuando determinó que tal hipótesis sí quedó demostrada, en virtud de que la denominación ******* corresponde a la variación ortográfica de la palabra *******, pues se modificó la quinta letra que la integra, de tal forma que dicha variación no genera que la denominación sujeta a nulidad adquiera por ese hecho un significado diferente que le otorgue un carácter distintivo, situación que resulta evidente al momento de escuchar la marca “*******” pues es imperceptible si la misma carece de algún cambio desde el punto de vista fonético con respecto a la palabra *******, en este caso la letra "*", ya que la letra “*” es leída por el consumidor mexicano como “*”, es decir, suenan igual; de manera tal que ambas denominaciones, consideradas en su conjunto indican un producto –*********-.

 

Lo anterior, pues como se ha visto, “ *******” cuya variación ortográfica caprichosa fue determinada por la enjuiciada, en cuanto a la denominación del registro marcario sujeto a nulidad, ES EMPLEADA DE MANERA GENERAL PARA REFERIR A UN ********* QUE SE APLICA EN *******, tal y como se desprende de las probanzas ofrecidas por la allí parte actora –******** ******* *****- bajo los numerales 4, 5 y 6 de su escrito inicial, consistentes en la obra titulada "**** ** ********** ** **********" de la autoría del Dr. **** ******** *********, la obra titulada "************ ********* **** ** **********" y, en su traducción al español, realizada por perito autorizado; mientras que del título de registro de la denominación sujeta a nulidad “*******” se corrobora que, efectivamente, fue solicitada y concedida para amparar, entre otros productos de la Clase 5 Internacional, precisamente, **********; en consecuencia, quedó configurada la PRIMERA causal de nulidad invocada por ******** ******* *****, en términos del artículo 151, fracción I, relacionada con las fracciones II y VI, del artículo 90, ambos de la Ley de la Propiedad Industrial.

 

Por lo tanto, esta Juzgadora advierte que la autoridad demandada, sí fundó y motivo cómo es que la denominación ******* corresponde a la variación ortográfica caprichosa de una palabra no registrable, es decir, ******* o ********* pues ésta es el nombre de uso común de algunos de los productos que ampara el registro de marca sujeto a nulidad -específicamente **********-; [hecho el anterior que no fue negado, controvertido ni desvirtuado por las partes y sí tácitamente aceptado por éstas], toda vez que ******* es considerado un nombre genérico y no es susceptible de ser registrado como marca.

 

Más aún, tomando en cuenta que la propia actora reconoció expresamente, en su tercer concepto de impugnación, la existencia deun *********, cuyo nombre es *********, el cual surge o se desarrolla hasta el año 1969 , año en el que la empresa ******** ******** **** obtuvo la patente para tal compuesto, siendo que sus pruebas 27 y 28 ofrecidas para tal efecto consistieron en el libro "*** ***** *****", una enciclopedia de químicos, drogas y biológicos en la que claramente se hace referencia como fecha más antigua de la sustancia ********* la referente a la patente en Estados Unidos de América número *******, propiedad de ******** ******** ****; y también el libro ********* ********* de ****** ********, ****** ****** y ****** ********, en donde se aprecia que la sustancia denominada ********* fue desarrollada por la empresa ******** ******** ****.

 

Asimismo, adujo que de las propias pruebas ofrecidas por ******** ******* *****, particularmente en la ofrecida con el numeral 5, consistente en el libro ************ ********* **** ** ********** ** ** ** *******, claramente se indica que el origen del producto fue 1969, derivado de la patente de ******** ********* **.

 

En ese sentido,en estricto cumplimiento a la ejecutoria de de31 de marzo de 2016, dictada en elD.A.- 42/2015, resulta fundado lo dicho por la actora en su tercer concepto de impugnación, cuando sostiene que ofreció una gran cantidad de documentos, como lo son el título de registro de la marca ****** *******, la etiqueta del producto ******* **** de fecha 1962 (prueba 3), la guía de productos *********** **** ** ***. de 1967 (prueba 5), la documental expedida por la Secretaría de Salubridad y Asistencia mediante el cual se otorga el registro HH-520/106 al producto denominado ******* *, elaborado por *********** **** ** ***. (prueba 13), la documental consistente en registro otorgado por la Secretaría de Salubridad y Asistencia mediante el cual se otorga el registro HH-520/106 al producto denominado ******* *** elaborado por *********** **** ** ***., documentales todas ellas anteriores a la fecha en que se desarrolló y patentó la sustancia ********* (1969) y que, sin embargo, no fueron consideradas por la autoridad demandada.

 

Asimismo, le asiste la razón, cuando sostiene que la autoridad realizó una errónea valoración de las pruebas aportadas por las partes en el procedimiento lo cual la llevó a declarar la nulidad de la marca ****** *******, en contra de lo dispuesto por los artículos 151 fracción I y 90 fracciones II y VI de la Ley de la Propiedad Industrial.

Lo anterior es así, toda vez que, si bien es cierto, dichas constancias y argumentos de la accionante, no desvirtúan el hecho de que AL 19 DE AGOSTO DE 2005, en que se le concedió el registro de marca ****** ******* –que es la materia del procedimiento administrativo origen de la resolución impugnada -, dicha denominación constituía una variación ortográfica caprichosa de una palabra NO registrable, –*******-, pues esta última ya correspondía al nombre común y/o de uso genérico de un producto –*********-, actualizándose así la causal de nulidad de dicho registro de marca, hecha valer por el aquí tercero interesado en términos de lo dispuesto por el artículo 151, fracción I, en relación con las fracciones II y VI, del artículo 90, de la Ley de la Propiedad Industrial.

 

Sin embargo - tal y como se ordenó por el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Administrativa en la ejecutoria que aquí se cumplimenta-,también es cierto que la denominación genérica de referencia, hecha valer por el aquí tercero interesado, SURGIÓ SIETE AÑOS DESPUÉS DE QUE -la hoy actora- *********** **** ** ***. OBTUVIERA EL diverso REGISTRO DE LA MARCA ****** "*******".

 

En ese sentido, no puede soslayarse que el *********, cuyo nombre es *********, surge o se desarrolla hasta el año mil novecientos sesenta y nueve - 1969-, en el que la empresa ******** ******** ****. obtuvo la patente para tal compuesto, mientras que la enjuiciante, como se verá más adelante, con su prueba “3”, acreditó de manera indiciaria el uso de la marca *******, por lo menos desde el año de mil novecientos sesenta y dos -1962-, por ende, se presume su uso al diecisiete de septiembre de mil novecientos sesenta y dos -17 de septiembre de 1962-; en tanto que, con la adminiculación de las pruebas ofrecidas y exhibidas de su parte, en el procedimiento administrativo de origen, dada su actividad habitual, si existió un uso de la marca ****** *******, desde la fecha indicada en la solicitud del registro sujeto a nulidad o incluso anterior.

 

En esa tesitura, válidamente puede decirse que asiste razón a la enjuiciante, cuando refiere que acreditó el uso de la marca, por lo menos, desde mil novecientos sesenta y dos, aplicada a un ********* y que la sustancia denominada *********, surge o se desarrolla hasta el añomil novecientos sesenta y nueve; en consecuencia, antes de que se desarrollara la sustancia de mérito, la hoy actora usó dicha marca en un *********, por lo que es inexacto declarar procedente la primera causal de nulidad hecha valer por el aquí tercero interesado.

 

En efecto, tal y como se ordena en la ejecutoria que aquí se cumplimenta, no puede soslayarse que, con anterioridad a que se desarrollara la sustancia denominada *********, la hoy actora usó la marca ****** ******* en un *********.

 

Por lo tanto, le asiste la razón a la actora, cuando afirma que en la fecha en que la empresa denominada ******** ******** ***** desarrolló el producto que posteriormente sería conocido como ********, ********* o ******* (1969) la marca registrada ****** ******* ya tenía más de siete años de haber sido solicitada a registro, por lo tanto, la actora creó el término ******* para distinguir ********** y acreditó haber venido utilizando dicha marca desde mil novecientos sesenta y dos, por lo que resulta ilegal que se declare la nulidad del registro ****** *******, por tratarse de un nombre técnico o de uso común de uno de los productos a los que dicha marca se aplica, cuando dicho nombre técnico o de uso común no existió sino hasta SIETE AÑOS DESPUÉS DE QUE la enjuiciente UTILIZÓ TAL DENOMINACIÓN Y OBTUVO SU REGISTRO COMO MARCA .

 

Asimismo, le asiste la razón a la actora cuando sostiene que acreditó:

 

1.- Haber venido utilizando la denominación ******* desde el diecisiete de septiembre de mil novecientos sesenta y dos;

 

2.- Haber manifestado como fecha de primer uso en la solicitud que dio origen a la marca registrada ****** ******* la misma fecha antes señalada;

 

3.- Ser titular del diverso registro de marca ****** *******, solicitado el diecisiete de septiembre de mil novecientos sesenta y dos y otorgado el uno de abril de mil novecientos sesenta y tres.

 

Y cuando sostiene que no procede ni procedía la nulidad del registro ****** *******, porque para la fecha en que se desarrolló la sustancia conocida como ********* (****), ya tenía más de siete años utilizando la denominación ******* para distinguir ********** y ya contaba con el registro de marca ****** *******, con lo cual acreditó tener un derecho exclusivo sobre la denominación *******, anterior a la fecha en que dicha sustancia fue desarrollada y nombrada por la empresa ******** ******** ****.

 

También es correcta su apreciación, en el sentido de que la autoridad no tomó en consideración que la enjuiciante tiene un derecho exclusivo sobre la denominación ******* derivado del diverso registro de marca ****** ******* y sobre el uso de dicha marca, desde el año de mil novecientos sesenta y dos -1962-, anterior a la fecha en que se desarrolló el producto o compuesto denominado *********.

 

En el mismo sentido, también resulta fundado su tercer concepto de impugnación, cuando sostiene que la resolución impugnada es ilegal, porque no procedía declarar la nulidad de la marca ****** *******, ya que ésta claramente se beneficia de lo dispuesto en el artículo 90 fracción XVI último párrafo de la Ley de la Propiedad Industrial ; siendo, en todo caso, una variante de su marca registrada ****** *******; por lo tanto, la autoridad debió reconocer el derecho previamente adquirido a favor de *********** **** ** ***. para registrar y utilizar de forma exclusiva el término *******, negando la declaración administrativa de nulidad.

 

Asimismo, es fundado el CUARTO concepto de impugnación, en el que sostiene que la resolución impugnada contraviene lo dispuesto por el artículo 90 fracción XVI última parte de la Ley de la Propiedad Industrial, al no reconocerle su derecho a registrar la denominación *******, que es una marca derivada –variante- del registro de marca ****** ******* , también de su propiedad.

 

Lo anterior es así, pues como afirma la enjuiciante, quedó plenamente probado en autos que *********** **** ** ****, es titular de la marca ****** ******* con “fecha legal” 17 de septiembre de 1962 y fecha de concesión primero de abril de 1963, para distinguir **********, productos actualmente pertenecientes a la clase 5 de la Clasificación Oficial vigente, que se encuentra vigente y surtiendo plenos efectos legales; tal y como la propia autoridad demandada indicó en las fojas 14 y 15 de la resolución impugnada.

 

Siendo así, válida la apreciación de la enjuiciante, cuando afirma que, estando en vigor la marca registrada ****** *******, solicitó a registro la marca *******, el 16 de enero de 2004, que le fue concedida el 19 de agosto de 2005, con el número de registro ******, para distinguir ************* ************* * ************; ************* ********** **** *** ******; ********** ********** **** *** ******* ********* **** *****; **** **** *** ******* ******** **** ********** (******** * ******); ******** **** ***** *******; **** ******; **************; ************* **** ** *********** ** ******** *******; *********** **********; productos que también pertenecen a la clase 5 de la Clasificación Oficial; por lo tanto, la marca ****** ******* le fue otorgada al amparo del artículo 90 fracción XVI, de la Ley de la Propiedad Industrial.

 

En efecto, la hoy actora se beneficia de la existencia del registro anterior -****** *******- para obtener el registro ****** *******, pues este último es idéntico al primero y se aplica a productos similares, siendo que ambas marcas pertenecen a *********** **** ** ***.; de ahí que, si dicha parte contaba con el derecho al uso exclusivo de la marca ****** *******, desde el año de 1962, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial debió respetar y reconocerle el derecho que le asiste para registrar esa misma marca, para proteger productos similares, conforme a la última parte del artículo 90 fracción XVI de la Ley de la Propiedad Industrial.

 

Es decir, tampoco puede soslayarse el derecho de la hoy actora, para obtener el registro de la marca ****** *******, de conformidad con lo dispuesto en la parte final de la fracción XVI, del artículo 90, de la Ley de la Propiedad Industrial.

 

Lo anterior es así, precisamente porque, considerando quela hoy actora cuenta con el diverso registro de marca ****** *******, con “fecha legal” 17 de septiembre de 1962 y fecha de concesión 1º de abril de 1963, otorgado para distinguir **********, pertenecientes a la clase 5 de la Clasificación Oficial, el diverso registro marcario ****** ******* puede subsistir, en aplicación de la “excepción” prevista en la parte final de la fracción XVI, del artículo 90, de la Ley de la Propiedad Industrial, al tratarse de una variante de la marca ****** *******.

 

Toda vez que la “excepción” a que alude la enjuiciante, prevista en la parte final de la fracción XVI, del artículo 90, de la Ley de la Propiedad Industrial, debe interpretarse de manera estricta y consiste en que sí podrá registrarse una marca idéntica a otra ya registrada, si la solicitud la plantea el mismo titular para aplicarla a productos o servicios similares .

 

En apoyo a lo anterior, es aplicable, en lo sustancial, la Jurisprudencia sostenida por la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, cuyos rubro, texto y datos de identificación enseguida se indican:

 

[[J]; 10a. Época; 2a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; Libro III, Diciembre de 2011, Tomo 4; Pág. 2887

 

MARCAS. SU Registro EN términos del artículo 90, fracción XVI, DE LA ley DE LA propiedad industrial .

La indicada norma legal establece que no es registrable como marca la que sea idéntica o semejante en grado de confusión a otra en trámite de registro presentada con anterioridad o a una registrada y vigente, aplicada a los mismos o similares productos o servicios; asimismo, prevé una excepción a esa regla, consistente en que podrá registrarse una marca idéntica a otra ya registrada, si la solicitud la plantea el mismo titular para aplicarla a productos o servicios similares. Esto es, para obtener el registro de una marca idéntica a otra registrada con anterioridad se requiere que la solicitud la plantee el mismo titular de la marca registrada y que ésta sea para aplicarla a los mismos productos o servicios. Ahora bien, conforme al principio general de derecho relativo a que las leyes que establecen excepciones a las reglas son de estricta interpretación y no pueden hacerse extensivas por analogía o por mayoría de razón a situaciones diversas de las expresamente previstas, se concluye que la aludida excepción debe interpretarse de manera estricta y aplicarse únicamente a los casos en que la solicitud la plantee el titular de la marca registrada y no para aquellos en que la presente persona distinta, aun cuando esta última exhiba documento a través del cual el titular de la marca registrada expresa su consentimiento para que se otorgue el registro marcario solicitado, y ambos pertenezcan al mismo grupo económico; estimar lo contrario, implicaría que existan dos registros respecto de una marca idéntica, obligando al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial a expedir dos títulos a personas distintas sobre una misma marca.

 

SEGUNDA SALA

 

Contradicción de tesis 347/2011. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Décimo y Cuarto, ambos en Materia Administrativa del Primer Circuito. 5 de octubre de 2011. Cinco votos. Ponente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano. Secretaria: Amalia Tecona Silva.

Tesis de jurisprudencia 2/2011 (10a.). Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, en sesión privada del diecinueve de octubre de dos mil once.

(Énfasis añadido)

 

En ese sentido, debe tomarse en cuenta que la hoy actora es titular del registro de marca ****** *******, con “fecha legal” 17 de septiembre de 1962 y fecha de concesión 1º de abril de 1963, otorgado para distinguir **** **********, pertenecientes a la clase * de la Clasificación Oficial, mismo que se encuentra vigente y surtiendo sus efectos.

 

Ahora bien, en el caso que nos ocupa el registro marcario ****** ******* sujeto a nulidad, protege de la misma Clase * Internacional, los productos consistentes en “ ************* ************* * ************; ************* ********** **** *** ******; ********** ********** **** *** ******* ******** **** *****; **** **** *** ******* ******** **** ********** (******** * ******); ******** **** ***** *******; **** ******; **************; ************* **** ** *********** ** ******** *******; *********** ********** ”; y cuenta con una denominación idéntica a la marca ****** ******* previamente concedida a la enjuiciante; siendo claro que se destinan a productos similares, tal como se corrobora con los títulos de ambos registros marcarios, a los que se alude en la resolución impugnada y, además, se advierte de la revisión que realizó esta Juzgadora a la página de Internet http://marcanet.impi.gob.mx/marcanet/controler/RegistroLista , cuya información tiene valor probatorio idóneo de conformidad con el artículo 210-A del Código Federal de Procedimientos Civiles, de aplicación supletoria a la materia, en términos del artículo 1°, primer párrafo de la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo:

 

MARCA QUE SUSTENTA LA EXCEPCIÓN

****** *******

 

Se aplica a PRODUCTOS de la clase * internacional: **** **********.

 

En ese sentido, atendiendo a la forma en que se perciben las dos marcas de la enjuiciante, son idénticas en su elemento fonético, pues en ambos casos se representa con la denominación “ *******”, actualizándose así, el primer presupuesto que configura la excepción a la que alude el artículo 90, en su fracción XVI, de la Ley de la Propiedad Industrial.

 

Ahora bien, con dichas marcas se amparan PRODUCTOS similares, ya que resulta evidente que la segunda marca concedida a la hoy actora, ****** *******, ampara productos similares, pertenecientes a la misma clase 5 Internacional, pues éstos consisten en “ ************* ************* * ************; ************* ********** **** *** ******; ********** ********** **** *** ******* ******** **** *****; **** **** *** ******* ******** **** ********** (******** * ******); ******** **** ***** *******; **** ******; **************; ************* **** ** *********** ** ******** *******; *********** **********” .

 

En efecto, la similitud de los productos a los que una y otra marca se destinan, se corrobora con la lectura del catálogo de productos, pues en ambos casos pertenecen a la Clase 5 del Nomenclátor Oficial, atribuyéndoseles una misma naturaleza, sector comercial y público consumidor al que van dirigidos, concretamente, en cuanto se refiere a las ************* **** ** *********** ** ******** ******** ********** * **********, productos similares entre sí.

 

Configurándose así el supuesto de excepción contenido en la fracción XVI del artículo 90 de la Ley de la Propiedad Industrial a que alude la enjuiciante; por lo tanto, que la marca ****** ******* es, en todo caso, una variante de su marca ****** ******* registrada previamente; por lo tanto, no precede declarar su nulidad; actualizándose así, la causal de nulidad prevista en el artículo 52, fracción IV, de la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo, en tanto que los hechos en que se apoyó la resolución impugnada se apreciaron en forma equivocada, dictándose en contravención de las disposiciones aplicadas.

 

Ahora bien, esta Sala advierte que la autoridad, con lo dicho en la parte final del último considerando de la resolución impugnada, omitió el estudio de la fracción IV del artículo 90 de la Ley de la Propiedad Industrial invocada en la primera causal de nulidad , sin embargo, en congruencia con lo resuelto en párrafos anteriores y, en cumplimiento a lo ordenado en la ejecutoria de 31 de marzo de 2016; este Cuerpo Colegiado estima innecesario el estudio de tal supuesto de impedimento de registro de marca hecho valer por el aquí tercero interesado; toda vez que cualquiera que fuera el pronunciamiento que al mismo recayera, no cambiaría el sentido alcanzado en este fallo.

 

Lo anterior, por el derecho insoslayable que tiene la enjuiciante sobre la denominación ******* de su marca registrada previamente ******* desde el 17 de septiembre de 1962 (fecha en que se solicitó dicha marca) la cual se encuentra vigente y porque, como ya se estableció con antelación, anteriormente a que se desarrollara la sustancia *********, la enjuiciante usó dicha marca en un *********, por lo que es incorrecto no tomar en cuenta dicho aspecto al momento de resolver este asunto.

 

En otro orden de ideas, en cuanto a la SEGUNDA CAUSAL de nulidad hecha valer por ******** ******* *****, analizada por la autoridad en el Considerando CUARTO de la resolución impugnada, los argumentos expuestos por la actora en sus conceptos de impugnación en estudio, resultan sustancialmente fundados.

 

Para corroborar lo anterior, resulta conveniente analizar el contenido del artículo 151, fracción III, de la Ley de la Propiedad Industrial, en que fundó su determinación la enjuiciada, que a la letra señala:

 

“Artículo 151.- El registro de una marca será nulo cuando:

[…]

 

III.- El registro se hubiera otorgado con base en datos falsos contenidos en su solicitud;

[…]

 

Las acciones de nulidad que se deriven del presente artículo podrán ejercitarse dentro de un plazo de cinco años, contado a partir de la fecha en que surta sus efectos la publicación del registro en la Gaceta, excepto las relativas a las fracciones I y V que podrán ejercitarse en cualquier tiempo y a la fracción II que podrá ejercitarse dentro del plazo de tres años.”

 

Del artículo anterior, se advierte que el registro de una marca es nulo cuando el registro se hubiera otorgado con base en datos falsos contenidos en su solicitud; de ahí que, para la procedencia de la acción de nulidad del registro marcario, únicamente se requiere que se actualicen dos hipótesis a saber:

 

1) Que la acción sea intentada dentro de los cinco años siguientes contados a partir de la fecha en que surta efectos la publicación del registro en la gaceta de la propiedad industrial y,

 

2) Que el registro se hubiera otorgado con base en datos falsos contenidos en su solicitud.

 

Por su parte, el artículo 113, fracción III de la Ley invocada, regula lo que a continuación se transcribe:

 

Artículo 113.- Para obtener el registro de una marca deberá presentarse solicitud por escrito ante el Instituto con los siguientes datos:

 

[…]

III.- La fecha de primer uso de la marca, la que no podrá ser modificada ulteriormente, o la mención de que no se ha usado. A falta de indicación se presumirá que no se ha usado la marca…”

 

Del precepto en cita, se aprecia que para obtener el registro de una marca se debe presentar la solicitud ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial señalando, entre otros datos, la fecha de primer uso de la marca, la que no puede ser modificada ulteriormente o la mención de que no se ha usado.

 

Ahora bien, retomando el estudio de la CAUSAL DE NULIDAD prevista en el artículo 151, fracción III, de la Ley de la Propiedad Industrial, es menester precisar que, en cuanto al primer supuesto referido, no fue controvertida por la accionante, la indicación de la enjuiciada en cuanto a que el registro marcario ****** *******, fue publicado en la Gaceta de la Propiedad Industrial, correspondiente al mes de agosto de 2005, puesta en circulación el 31 de octubre de 2005, por lo que el plazo de cinco años para la solicitud de declaración administrativa de nulidad, se computa del 31 de octubre de 2005 al 31 de octubre de 2010 y si el aquí tercero interesado presentó la solicitud que dio origen a dicho procedimiento el 21 de enero de 2010, ello fue dentro del plazo previsto en el artículo 151 de la Ley referida; en consecuencia, se actualizó la primera premisa de la causal de nulidad; por lo tanto esta parte de la resolución impugnada queda intocada.

 

Ahora bien, como se ha visto, el registro de una marca será nulo cuando se hubiere otorgado con base a declaraciones falsas al momento de solicitarse su registro, situación la anterior que el aquí tercero interesado estimó que se actualizaba en relación al registro de la marca ****** *******, específicamente en relación a la fecha declarada por su titular como de “primer uso”, esto es, 17 de SEPTIEMBRE de 1962.

 

En ese supuesto, correspondía a la enjuiciante acreditar la veracidad de los datos incluidos en su solicitud de registro de la marca ****** *******, pues dicha negativa no puede ser acreditada por el solicitante de nulidad, ya que la veracidad de los datos contenidos en la solicitud de cita constituye un hecho positivo que corresponde acreditar al titular del registro marcario.

 

Y, en relación a los hechos positivos y negativos que son objeto de prueba, Cipriano Gómez Lara, citado por Manuel Lucero Espinosa en la obra “ Teoría y Práctica del Contencioso Administrativo Federal”, refiere lo siguiente:

 

“En cuanto al carácter positivo o negativo de un hecho o acto, no parece haber ninguna base, ni racional ni científica que permita la distinción que depende, en todo caso, de la estructura gramatical de la frase u oración en que se haga la postulación del hecho. En otras palabras, el hecho jurídico en sí, es neutral en cuanto a una calificación de la expresión significativa a través de la cual, la persona al ser pensante, sostiene la existencia o no del hecho jurídico. Además, en las formas de decir las cosas, cuando se hace expreso lo negativo puede haber aspectos positivos implícitos y viceversa (…) La regla tradicional imperante ha pretendido ser la de que quien afirma debe probar y de que quien niega no debe probar creemos necesario atemperar la radicalidad de estos postulados. Nuestro sistema procesal lo ha intentado al establecer que el actor debe probar los hechos constitutivos de su demanda (pretensión) y el reo de las excepciones (defensas), porque en todo caso la propia estructura gramatical de una frase no podrá por si sola establecer la regla de la carga de la prueba.” 1

 

Ahora bien, dicha regla se encuentra en los artículos 81 y 82, del Código Federal de Procedimientos Civiles, de aplicación supletoria, mismos que establecen lo siguiente:

 

“ARTICULO 81.- El actor debe probar los hechos constitutivos de su acción y el reo los de sus excepciones.”

 

“ARTICULO 82.- El que niega sólo está obligado a probar:

 

I.- Cuando la negación envuelva la afirmación expresa de un hecho;

 

II.- Cuando se desconozca la presunción legal que tenga a su favor el colitigante, y

 

III.- Cuando se desconozca la capacidad.”

 

Los preceptos legales antes citados establecen que, por regla general, el actor debe probar los hechos constitutivos de su acción y el reo de sus excepciones; asimismo, se prevé que en tratándose de la negativa de hechos, aquél que los niega no está obligado a probar con excepción de tres casos:

 

1. Cuando la negativa envuelva la afirmación expresa de un hecho.

2. Cuando se desconozca la presunción legal que el colitigante tenga a su favor.

3. Cuando se desconozca la capacidad.

 

Ahora bien, si el aquí tercero interesado niega que la fecha de primer uso declarada por la hoy actora en la solicitud del registro de la marca ****** ******* es falsa, entonces dicha circunstancia revierte la carga procesal a la enjuiciante, pues dicha negativa no envuelve la afirmación expresa de un hecho y mucho menos se trata de un desconocimiento de una presunción legal que le asista al tercero interesado y, por tanto, le corresponde acreditar la veracidad de dichas declaraciones, pues cuenta con los elementos necesarios para ello al ser hechos que son propios.

 

En esa tesitura la carga de la prueba no recae sobre la parte para la que resulte imposible demostrar las situaciones en que apoya su pretensión, porque es claro que no dispone de los documentos idóneos para justificarla y le sería extremadamente difícil obtener dichos documentos y, por tanto, dicha carga grava a quien se encuentre en condiciones propicias para acreditar plenamente su acción o excepción, siendo aplicable la jurisprudencia que a continuación se cita:

 

“Registro No. 254966

Localización: Séptima Época

Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

Fuente: Semanario Judicial de la Federación

72 Sexta Parte

Página: 170

Jurisprudencia

Materia(s): Común

PRUEBA, CARGA DE LA. A falta de normas expresas y categóricas que regulen el caso, y con arreglo a los principios en que se inspiran los artículos 81, 82 y 84 del Código Federal de Procedimientos Civiles, la carga de la prueba no recae sobre aquél de los litigantes para el cual resulte imposible demostrar las situaciones en que apoya su pretensión, porque no tiene a su mano los documentos idóneos para justificarla, y le sería extremadamente difícil obtener esos documentos, sino que la mencionada carga grava a quien se encuentra en condiciones propicias para acreditar plenamente su acción o su excepción, porque están a su disposición las probanzas relativas.

 

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL PRIMER CIRCUITO.

Séptima Época, Sexta Parte:

Volumen 70, página 55. Amparo directo 508/74. Compañía de Fianzas Inter-Américas, S.A. 17 de octubre de 1974. Unanimidad de votos. La publicación no menciona el nombre del ponente.

 

Volumen 70, página 55. Amparo directo 555/74. Compañía de Fianzas Inter-Américas, S.A. 17 de octubre de 1974. Unanimidad de votos. La publicación no menciona el nombre del ponente.

 

Volumen 70, página 55. Amparo directo 572/74. Compañía de Fianzas Inter-Américas, S.A. 17 de octubre de 1974. Unanimidad de votos. La publicación no menciona el nombre del ponente.

 

Volumen 70, página 55. Amparo directo 608/74. Afianzadora Cossío, S.A. 24 de octubre de 1974. Unanimidad de votos. La publicación no menciona el nombre del ponente.

 

Volumen 71, página 52. Amparo directo 612/74. Compañía de Fianzas Inter-Américas, S.A. 14 de noviembre de 1974. Unanimidad de votos. La publicación no menciona el nombre del ponente.

 

Genealogía: Informe 1974, Tercera Parte, Tribunales Colegiados de Circuito, página 100. Apéndice 1917-1995, Tomo VI, Segunda Parte, tesis 917, página 630.

 

En esa tesitura, es claro que la carga procesal de probar la veracidad de los datos contenidos en la solicitud del registro de la marca, incluido aquel relativo a la fecha de primer uso, corresponde a su titular frente a la negativa de veracidad que formule el tercero que pretende la nulidad del registro marcario, siendo aplicable la jurisprudencia cuyo texto y datos de localización se reproducen a continuación:

 

“V-J-SS-90

MARCAS. NULIDAD DE SU REGISTRO, PROCEDE CUANDO EL TITULAR NO ACREDITE LA VERACIDAD DE LOS DATOS DECLARADOS FRENTE A LA NEGATIVA DEL TERCERO QUE PRETENTE LA NULIDAD DEL REGISTRO.- Conforme a lo dispuesto en la fracción III, del artículo 151 de la Ley de la Propiedad Industrial, en relación con los artículos 113, fracción III del mismo Ordenamiento legal y 56, fracción III del Reglamento de dicha Ley, se establece que el registro de una marca será nulo cuando se hubiere otorgado con base en datos falsos contenidos en la solicitud de registro. Por tanto, en los términos de lo dispuesto en los artículos 81 y 82 del Código Federal de Procedimientos Civiles, aplicados supletoriamente a la Ley Federal de Procedimiento Administrativo conforme a su artículo 2° y esta última a la Ley de la Propiedad Industrial, corresponde la carga de la prueba al titular del registro marcario, de la veracidad de los datos proporcionados en su solicitud de registro, frente a la negativa de veracidad que formule el tercero que pretende la nulidad del registro marcario. (3)

 

Contradicción de Sentencias No. 8083/01-17-06-9/1121/02-PL-10-04/4 OTROS/468/04/PL-07-01.- Resuelto por el Pleno de la Sala Superior del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, en sesión de 5 de octubre de 2005, por mayoría de 6 votos a favor y 5 votos en contra.- Magistrada Ponente: Silvia Eugenia Díaz Vega.- Secretaria: Lic. Adriana Domínguez Jiménez.

(Tesis aprobada en sesión de 5 de octubre de 2005)

//R.T.F.J.F.A. Quinta Época. Año VI. Tomo I. No. 61. Enero 2006. p. 30

 

En ese sentido, es la hoy actora quien debe acreditar el uso respecto de la marca ****** ******* a partir del 17 de septiembre de 1962, que fue la fecha que señaló en su solicitud de registro de marca, sin embargo, conforme a lo resuelto por la autoridad demandada, ello no fue así.

 

En ese orden de ideas, esta Sala tiene a la vista las pruebas aportadas por la enjuiciante y demandada en el procedimiento administrativo de origen P.C.116/2010(N-32)1217, cuyas constancias en un total de 439 copias certificadas se acompañó al oficio de contestación de la demanda y corre agregado de fojas 0125 a 562 del presente expediente; advirtiéndose las pruebas de la enjuiciante de fojas 278 a 370.

 

Ahora bien, la enjuiciante ofreció como pruebas de su parte, como se advierte del ANTECEDENTE “VII”, fojas 3 a 5 de la resolución impugnada, las siguientes:

 

1. LA DOCUMENTAL PÚBLICA , consistente en la copia certificada del Testimonio Notarial ******, de fecha siete de julio del 2000. -Fojas 256 a 276 de autos-

2. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente en copias certificadas del expediente de marca ****** *******.

3. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente en la Copia certificada de la etiqueta de ******* *-**. -página 313 de autos-

4. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente en la copia certificada de la guía de productos de *********** **** ** ***., correspondiente al año 1967. -Fojas 286 a 292-

5. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente en la copia certificada de la GUÍA DE PRODUCTC, **********, S.A. del año 1967. -Fojas 293 a 297 298 a 306-

6. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente en la copia certificada de la etiqueta *******-*, del año 1973. -Foja 307-

7. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente en la copia certificada de la etiqueta *******-**, del año 1973. -Foja 315-

8. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente la copia certificada de la etiqueta *******- ** *, del año 1990. -Foja 309-

9. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente en la copia certificada de la etiqueta *******- ** *, del año 1994. -Foja 311-

10. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente en la copia certificada de la GUÍA DE PRODUCTOS DE *********** **** ** ***., del año 1998. –Fojas 302 a 305-

11. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente en la copia certificada de la declaración de pago de derechos correspondientes a la renovación del registro del ********** ******* ** *, de fecha 24 de junio de 1992. -Foja 317-

12. LA DOCUMENTAL PRIVADA, consistente en el oficio de fecha 18 de octubre de 1968, emitido por la Secretaría de Salubridad y Asistencia. -Foja 319-

13. LA DOCUMENTAL PRIVADA, consistente en el oficio de fecha 19 de septiembre de 1968, emitido por la Secretaría de Salubridad y Asistencia. -Foja 319-

14. LA DOCUMENTAL PRIVADA, consistente en el oficio de fecha 15 de octubre de 1968, emitido por la Secretaría de Salubridad y Asistencia. -Foja 321-

15. LA DOCUMENTAL PRIVADA, consistente en la solicitud de registro de ********** denominado ******* ****. -Fojas 323 a 326-

16. LA DOCUMENTAL PRIVADA, consistente en la solicitud de registro de ********** industrial ******* *. -foja 327-

17. LA DOCUMENTAL PRIVADA, consistente en el oficio de fecha 19 de septiembre de 1988, emitido por la Secretaría de Salubridad y Asistencia. -Foja 328-

18. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente en la ficha de control de fecha 9 de mayo de 1989. -Foja 329-

19. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente en el oficio de fecha 26 de septiembre de 1989, emitido por la Comisión Intersecretarial para el control del proceso y uso de ***********, ************* y ********** *******. -Foja 331-

20. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente en oficio de fecha 26 de septiembre de 1989, emitido por la Comisión Intersecretarial para el control del proceso y uso de ***********, ************* y ********** *******. -Foja 333-

21. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente en copias certificadas del escrito de fecha 14 de marzo de 1990. -Foja 335-

22. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente en las copias certificadas escrito de fecha 14 de marzo de 1990. -Foja 337-

23. LA DOCUMENTAL PUBLICA, consistente en copias certificadas del convenio llevado a cabo...

24. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente en la copia certificada de la solicitud de registro de *********** del 24 de junio de 1992, presentado ante la Comisión Intersecretarial para el Control del Proceso y Uso de ***********, ************* y ********** *******. -Fojas 341-

25. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente en la copia certificada de la solicitud de registro de *********** del 14 de junio de 1994, presentado ante la Comisión Intersecretarial para el Control del Proceso y uso de ***********, ************* y ********** *******. -Foja 343-

26. LA DOCUMENTAL PRIVADA, consistente en la presentación de información confidencial a la Secretaría de Salud referente a ******* 10, de fecha 9 de mayo de 1989. -Foja 345-

27. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente en la copia certificada de la portada y foja 1067 pertenecientes a la índice **** "ENCICLOPEDIA DE QUÍMICOS, MEDICAMENTOS Y BIOLÓGICOS". -fojas 347 a 350-

28. LA DOCUMENTAL PÚBLICA, consistente en la copia certificada de la fojas 671 y 672, pertenecientes al libro "QUÍMICA DE **********" (*********, ******,*********, *********, 1988), con su respectiva traducción. - Fojas 353 a 362-

 

Respecto de todas y cada una de las cuales, se advierte lo siguiente:

 

De la “1”, consistente en copia certificada del Testimonio Notarial 46,140, de siete de julio del 2000, la personalidad de ****** ***** ******, como apoderada de *********** **** ** ***., de conformidad con lo dispuesto por la fracción III del artículo 181 de la Ley de Propiedad Industrial.

Con la prueba “2”, consistente en las copias certificadas del expediente de marca ****** *******, se acredita, entre otros, que *********** ***., solicitó el 17 de SEPTIEMBRE de 1962 a través de su apoderado, el registro de marca *******, para amparar productos comprendidos en la clase 6 nacional, a saber: productos químicos, asimismo, se acredita que el 30 de abril de 1963, fue concedido el registro marcario ****** *******, a *********** ***., para proteger productos de la clase 6 nacional, consistentes en *********; asimismo, el cambio de régimen jurídico del titular de dicho registro marcario para quedar como *********** **** ** ***.; la renovación del registro marcario ******* con resolución 10317/93 por el término de 10 años a partir del 17 de septiembre de 1992 y que los productos originalmente amparados en la clase 6, a partir de la fecha allí precisada se encontraban protegidos por la clase 5: SOLO **********, establecida en la Clasificación Internacional de Niza; el cambio de nombre del titular del registro de referencia, para quedar como *********** **** ** ***.; y, de acuerdo con el oficio con código de barras 20020265399, la renovación del registro marcario ******* con resolución 21146/2002 por el término de 10 años a partir del 17 de septiembre de 2002.

La prueba “3”, consistente en copia certificada de la etiqueta de ******* *-** –con fecha de origen correspondiente al año 1962- , TAL Y COMO PRECISÓ LA AUTORIDAD DEMANDADA, la cual presume la existencia de un producto denominado ******* *-** comercializado por la empresa *********** ***.

La prueba “4”, consistente en copia certificada de la guía de productos de *********** **** ** ***. –con fecha de origen correspondiente al año de 1971 [ ver foja 246 de autos]-, acredita un catálogo del año 1971 que presume la existencia de productos denominados ******* ***, ******* **, ******* **, ******* **, ******* "*", ******* **** y ******* *-*, comercializados por la empresa *********** ***.

La prueba “5”, consistente en copia certificada de la GUÍA DE PRODUCTOS **********, S.A. del año 1967, demuestra un catálogo de 1967 que presume la existencia de productos denominados ******* ***, ******* **, ******* **, ******* **, ******* "*" y ******* ****, comercializados por la empresa **********, S.A.

La prueba “6”, consistente en copia certificada de la etiqueta de *******-*, del año 1973, acredita dicha etiqueta del año 1973 que presume la existencia de un producto denominado *******-*, comercializado por la empresa *********** ***.

 

La prueba “7”, consistente en copia certificada de la etiqueta de *******-57 del año 1973, acredita dicha etiqueta de 1973 que presume la existencia de un producto denominado *******-**, comercializado por la empresa *********** ***.

 

La prueba “8”, consistente en copia certificada de la etiqueta *******-** *, del año 1990, acredita dicha etiqueta de 1990 que presume la existencia de un producto denominado *******-** *, comercializado por la empresa *********** **** ** ***.

La prueba “9”, consistente en copia certificada de la etiqueta *******-** *, del año 1994, acredita dicha etiqueta de 1994 que presume la existencia de un producto denominado *******- ** *, comercializado por la empresa *********** **** ** ***.

La prueba “10”, consistente en copia certificada de la GUÍA DE PRODUCTOS DE *********** **** ** ***., del año 1998, acredita un catálogo corresponde a 1998, que presume la existencia de productos denominados *******, *******, ********, ********, *********, ********, ********, ********, ********, *******, ***********, ********, *********, ********, ******** y ********, comercializados por la empresa *********** **** ** ***.

 

La prueba “11”, consistente en copia certificada de la declaración de pago de derechos correspondientes a la renovación del registro del ********** ******* ** *, de fecha 24 de junio de 1992; acredita que el 24 de junio de 1992, el Químico ********* ******* *. pagó los derechos correspondientes a la renovación del registro del plaguicida ******* *** correspondiente al periodo comprendido entre los meses de junio de 1992 a junio de 1995 a la Dirección General de Salud Ambiental, adscrita a la Secretaría de Salud.

La prueba “12”, consistente en copia simple del oficio de 18 de octubre de 1968, emitido por la Secretaría de Salubridad y Asistencia, acredita que el 18 de octubre de 1968, la Secretaría de Salubridad y Asistencia otorgó el registro H-I-520/106/10 (2), al producto denominado ******* 10 fabricado por *********** ***.

La prueba “13”, consistente en copia simple del oficio de 19 de septiembre de 1968, emitido por la Secretaría de Salubridad y Asistencia; acredita que el 19 de septiembre de 1968, la Secretaría de Salubridad y Asistencia otorgó el registro H-I-520/106/9.62 (2), al producto denominado ******* L, fabricado por *********** ***.

La prueba “14”, consistente en copia simple del oficio de 15 de octubre de 1968, emitido por la Secretaría de Salubridad y Asistencia, acredita que el 15 de octubre de 1968, la Secretaría de Salubridad y Asistencia otorgó el registro H-I-520/106/88 (2), al producto denominado ******* ***, fabricado por *********** ***.

La prueba “15”, consistente en copia simple de la solicitud de registro de ********** denominado ******* **** –presentada ante la Subsecretaría de Mejoramiento del Ambiente en el año de 1974- , acredita que el 6 de diciembre de 1974, *********** ***., solicitó a la Secretaría de Mejoramiento del Ambiente, el registro de un ********** denominado ******* ****.

 

La prueba “16”, consistente en copia simple de la solicitud de registro de ********** industrial ******* * –presentada al Director de Autorizaciones Sanitarias de Bienes y Servicios en el año de 1986-, acredita que el 24 de febrero de 1986, *********** ***., solicitó a la Dirección de Autorizaciones Sanitarias de Bienes y Servicios, el registro de un ********** industrial denominado ******* *.

La prueba “17”, consistente en copia simple del oficio de 19 de septiembre de 1988, emitido por la Secretaría de Salubridad y Asistencia; acredita que el 19 de septiembre de 1988, la Secretaría de Salubridad y Asistencia acordó que por no tratarse de un ********** incluido en el Acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación de fecha 9 de julio de 1988, no necesitaba registrarse ante esa Dependencia.

 

La prueba “18”, consistente en copia certificada de la ficha de control de fecha 9 de mayo de 1989; acredita que el día 9 de mayo de 1989, la persona jurídica *********** **** ** ***., solicitó a la Dirección General de Salud Ambiental el registro de un producto consistente en un ********** denominado ******* **.

La prueba “19”, consistente en copia certificada del oficio de fecha 26 de septiembre de 1989, emitido por la Comisión Intersecretarial para el Control del Proceso y Uso de ***********, ************* y ********** *******, acredita que el 26 de septiembre de 1989, la Comisión Intersecretarial para el Control del Proceso y Uso de ***********, ************* y ********** ******* concedió a *********** **** ** ***. el registro de un producto denominado ******* **.

La prueba “20”, consistente en copia certificada del oficio de fecha 26 de septiembre de 1989, emitido por la Comisión Intersecretarial para el Control del Proceso y Uso de ***********, ************* y ********** *******, acredita que el 26 de septiembre de 1989, la Comisión Intersecretarial para el Control del Proceso y Uso de ***********, ************* y ********** ******* concedió a *********** **** ** ***. el registro de un producto denominado ******* ***.

La prueba “21”, consistente en copia certificada del escrito de fecha 14 de marzo de 1990, acredita que en esa fecha, *********** **** ** ***., envió a la Secretaría de Salud 5 etiquetas, 1 fotografía y una copia fotostática del registro otorgado, en relación a un producto denominado ******* **.

La prueba “22”, consistente en copia certificada del escrito de fecha 14 de marzo de 1990; acredita que en esa fecha, *********** **** ** ***., envió a la Secretaría de Salud 5 etiquetas, 1 fotografía y una copia fotostática del registro otorgado, en relación a un producto denominado ******* **.

La prueba “23”, consistente en copia certificada del convenio llevado a cabo entre la Subsecretaría de Regulación y Fomento Sanitario y el Gerente de Ventas de *********** **** ** ***.; acredita el resultado del ofrecimiento y desahogo de pruebas citado mediante oficio 1-3287/91, llevado a cabo el día 2 de agosto de 1991 a las 10 horas, en la Dirección General de Salud, relativo al trámite de revocación de los registros únicos de *********** con las denominaciones ******* **, ******* *, ******* ***, ******* ** y ******* **.

La prueba “24”, consistente en copia certificada de la solicitud de registro de *********** del 24 de junio de 1992, presentada ante la Comisión Intersecretarial para el Control del Proceso y Uso de ***********, ************* y ********** *******; acredita que en esa fecha, *********** **** ** ***. solicitó a dicha Comisión el registro de un ********** denominado ******* ***.

La prueba “25”, consistente en copia certificada de la solicitud de registro de *********** del 14 de junio de 1994, presentado ante la Comisión Intersecretarial para el Control del Proceso y Uso de ***********, ************* y ********** *******; acredita que en esa fecha, *********** **** ** ***. solicitó a dicha Comisión la renovación del registro de un ********** denominado ******* ***.

La prueba “26”, consistente en copia certificada de la presentación de información confidencial a la Secretaría de Salud referente a ******* 10, de fecha 9 de mayo de 1989; acredita que en esa fecha, *********** **** ** ***., presentó información confidencial a la Secretaría de Salud referente a ******* 10 junto con una hoja de requisitos para el registro de –***********- dicho producto ante la Secretaria de Salud.

La prueba “27”, consistente en copia certificada de la portada y foja 1067 pertenecientes al índice **** "ENCICLOPEDIA DE QUÍMICOS, MEDICAMENTOS Y BIOLÓGICOS"; de la cual se desprende que dicha obra fue publicada por los Laboratorios de Investigación *****, División de ***** & Co. Inc. en ********** *******, **, en el año 2001 y que en la página 1067, bajo el número 5990 describe las características de un ********* químico denominado *******.

La prueba “28”, consistente en copia certificada de la fojas 671 y 672, pertenecientes al libro "QUÍMICA DE **********" (*********, ******, *********, *********, 1988), con su respectiva traducción; de lo cual se desprende que dicha obra fue publicada por ****** ********, del Instituto de Protección de ******* adscrita a la Academia Húngara de Ciencias de Budapest, Hungría y por ****** ****** y ****** ********, ambos del Instituto de Investigaciones de Químicos Pesados para la Industria de Veszprém Hungría, Editorial ******** en 1988 y que en la página 671, bajo el número 32 describe las características de un ********* químico denominado *******.

 

Siendo claro que, como precisó la autoridad, de la prueba ofrecida bajo el numeral 3 del escrito de solicitud de declaración administrativa de nulidad hecho valer por el aquí tercero interesado, se desprende que la entonces demandada y aquí enjuiciante *********** **** ** ***., a través de sus apoderados, declaró como fecha de primer uso al momento de solicitar el registro de la denominación *******, el día 17 de septiembre de 1962.

 

Ahora bien, de la revisión efectuada a la pruebatres de la hoy actora, consistente en copia certificada de la etiqueta de ******* *-** –con fecha de origen correspondiente al año 1962- , como puntualizó la autoridad demandada, para esta Sala presume la existencia de un producto denominado ******* *-** comercializado por la empresa *********** ***., es decir, se advierte que con la misma se acredita de manera indiciaria el uso de la marca ****** *******, por lo tanto, se concluye que la marca sujeta a nulidad sí se usó en los productos para los que fue registrada en la fecha declarada como de primer uso, esto es, el 17 de septiembre de 1962.

 

Ello es así, pues tal y como puntualizó la autoridad demandada, la pruebatres de la hoy actora, consistió en copia certificada de la etiqueta de ******* *-** –con fecha de origen correspondiente al año 1962- ; de donde se desprende que si bien ésta no se refiere concretamente al ¡17 de septiembre de 1962”, sí se advierte que corresponde al año de 1962 y se refiere a la marca ****** ******* para un *********; lo cual es suficiente para considerar de manera indiciaria que se utilizó la marca ****** ******* en un *********.

 

En efecto, de la adminiculación de la PRUEBA “3” antes analizada con la prueba marcada con el número TRES del entonces solicitante y aquí tercero interesado, consistente en copia certificada de la Solicitud de Registro de Marca y el Título de registro marcario ****** *******, de la que se desprende, entre otros, que con fecha 16 de enero de 2004, *********** **** ** ***., solicitó el registro de la marca *******, para distinguir productos correspondientes a la clase 5 internacional, asignándosele el número de expediente *******; siendo el caso que en dicho solicitud, se precisó como fecha de primer uso, el 17 de septiembre de 1962 ; asimismo, se advierte que con fecha 19 de agosto de 2005, se emitió el título de registro marcario ****** *******, a favor de *********** **** ** ***., para amparar productos correspondientes a la clase 5 internacional , consistentes en "************* ************* * ************; ************* ********** **** *** ******; ********** ********** **** *** ******* ******** **** *****; **** **** *** ******* ******** **** ********** (******** * ******); ******** **** ***** *******; **** ******; **************; ************* **** ** *********** ** ******** *******; **********, **********."

Asimismo, como señaló la autoridad, la hoy actora ofreció -etiquetas, -guías de productos, -declaraciones de pagos de derechos, -oficios de la Secretaría de Salubridad y Asistencia, -solicitudes de registro de *********** y -oficios emitidos por la Comisión Intersecretarial para el control del proceso y uso de ***********, ************* y ********** *******, documentales que abarcan un período comprendido entre los años 1967 a 1994, además de la prueba “3” que consistió en copia certificada de la etiqueta de ******* *-** –con fecha de origen correspondiente al año 1962- .

 

Por lo anterior, se puede concluir que sí se acreditó de manera indiciaria el uso de la marca ****** *******, por lo menos desde el año de 1962, por ende, se presume su uso al 17 de septiembre de 1962; es decir, con la adminiculación de las pruebas exhibidas por la hoy actora, se puede concluir que dada la actividad habitual de ésta, si existió un uso de la marca ****** *******, desde el 17 de septiembre de 1962 o incluso anterior, por lo que aun y cuando el asentamiento de datos falsos que se alega fuera por diferencia de días con respecto a la fecha señalada como de primer uso, ello NO ES SUFICIENTE PARA CONSIDERAR QUE SE ACTUALIZA la hipótesis establecida en la fracción III, del artículo 151 de la Ley de la Propiedad Industrial , pues en concordancia con el artículo 2° de dicha ley, la causa de nulidad mencionada, tiene como finalidad la de reprimir la competencia desleal en relación con los derechos que dicha ley otorga, por lo que en ese sentido no es suficiente con que al solicitar el registro de una marca se señale que hubo datos “falsos o inexactos” para que la causal que nos ocupa se actualice sino que es necesario que se demuestre que esos datos “falsos o inexactos” fueron expresados de mala fe, esto es, con la intención de obtener un derecho y afectando los derechos de un tercero titular de otra marca registrada o no, o bien que se demuestre, que la solicitante de un registro hubiera aportado datos falsos con el propósito de obtener una ventaja injusta en perjuicio de otros particulares.

 

Por tanto, puede decirse que si lo que constituye datos falsos de una solicitud de registro marcario son una mera diferencia de días en la fecha de primer uso de la marca, estando probado que la parte a quien se le atribuye la expresión de datos falsos, usó la marca con mucha anterioridad a su contraparte, es claro que en el caso en estudio, no se actualiza la hipótesis establecida en la fracción III, del artículo 151 de la Ley de la Propiedad Industrial, la cual fue incorrectamente determinada por la autoridad demandada en el Considerando CUARTO de la resolución impugnada.

 

Sirve de apoyo a lo anterior el siguiente criterio emitido por este Tribunal, el cual es del tenor literal siguiente:

 

“No. Registro: 50,751

Aislada

Época: Sexta

Instancia: Séptima Sala Regional Metropolitana

Fuente: R.T.F.J.F.A. Sexta Época. Año I. No. 11. Noviembre 2008.

Tesis: VI-TASR-XVIII-1

Página: 587

 

LEY DE LA PROPIEDAD INDUSTRIAL

 

MARCAS.- INTERPRETACIÓN DEL CONCEPTO, DATOS FALSOS, CONFORME AL ARTÍCULO 151, FRACCIÓN III DE LA LEY DE LA PROPIEDAD INDUSTRIAL.- El artículo 151, fracción III, de la Ley de la Propiedad Industrial que regula como causal de nulidad el registro de la marca con base en datos falsos contenidos en la solicitud, lo que interpretado en concordancia con el artículo 2° de la propia ley, lleva a la conclusión de que la causa de nulidad mencionada, tiene como finalidad la de reprimir la competencia desleal en relación con los derechos que dicha ley otorga. Ahora bien, la competencia desleal, importa a un actor de mala fe y en este orden, no es suficiente con que al solicitar el registro de una marca se señalen datos “falsos o inexactos” para que la causal que nos ocupa se actualice sino que, es menester, además, que se demuestre que esos datos “falsos o inexactos” son expresados de mala fe para obtener un derecho, en afectación de los derechos de un tercero titular de otra marca registrada o no, impidiéndole la obtención de los beneficios que consagra la ley de la materia, o bien que se demuestre, que la solicitante de dichos registros hubiera aportado datos falsos con el propósito de obtener una ventaja injusta en perjuicio de otros particulares. En tal virtud, si lo que constituye datos falsos de una solicitud de registro marcario son una mera diferencia de días en la fecha de primer uso de la marca, estando probado que la parte a quien se le atribuye la expresión de datos falsos, usó la marca con mucha anterioridad a su contraparte, es claro que en el caso en estudio, no se actualiza la hipótesis establecida en la fracción III, del artículo 151 de la Ley de la Propiedad Industrial. (1)

Juicio Contencioso Administrativo Núm. 17188/04-17-07-3.- Resuelto por la Séptima Sala Regional Metropolitana del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, el 4 de marzo de 2008, por unanimidad de votos.- Magistrada Instructora: María Teresa Olmos Jasso.- Secretaria: Lic. Verónica Roxana Rivas Saavedra.

 

SÉPTIMO.- En virtud de lo anterior, procede se declare la nulidad de la resolución impugnada con fundamento en el artículo 51, fracciones II y IV, de la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo; para el efecto de que la autoridad demandada emita una nueva resolución, debidamente fundada y motivada en la que, siguiendo los lineamentos de este fallo, determine infundadas las dos causales de nulidad hechas valer, en los términos del artículo 151, fracciones I y III, de la Ley de la Propiedad Industrial ; y, en consecuencia, niegue la declaración administrativa de nulidad del registro de marca ****** ******* ; aclarándose a la autoridad que cuenta con un término de cuatro meses contados a partir de que quede firme la sentencia, para dar cumplimiento a la anterior determinación, en términos de lo dispuesto por la última parte del numeral 52 de la Ley Federal antes citada.

 

Por último, cabe aclarar que en cuanto a los restantes argumentos esgrimidos por la actora, tendientes a desvirtuar las dos CAUSALES DE NULIDAD DE MARCA hecha valer por el aquí tercero interesado en términos del artículo 151, fracciones I y III, de la Ley de la Propiedad Industrial y su correspondiente contestación por la demandada, esta Juzgadora se abstiene de realizar su estudio, toda vez que su análisis en nada variaría el sentido alcanzado con el presente fallo, habida cuenta que se hacen valer en esencia, vicios formales originados en la resolución impugnada, mismos que son superados por la nulidad que en esta vía se declara, ya que ésta satisface la pretensión de la enjuiciante.

 

Con fundamento en los artículos 49, 50, 51, fracciones II y IV y 52, fracción III, de la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo, es de resolverse se resuelve:

 

I.- La parte actora acreditó su pretensión, en consecuencia;

 

II.- Se declara la nulidad de la resolución impugnada, cuyas características se precisan en el Resultando Primero del presente fallo y para los efectos que se indican en el último Considerando del mismo.

 

III.- MEDIANTE ATENTO OFICIO que al efecto se gire al Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito, REMÍTASE copia certificada de la presente sentencia; como constancia del cumplimiento dado a la ejecutoria de 31 de marzo de 2016, dictada en el D.A. 42/2015.

 

IV.- NOTIFÍQUESE.

 

El presente fallo fue aprobado por mayoría de votos y firmado a favor por los Magistrados LUZ MARÍA ANAYA DOMÍNGUEZ yJUAN ANTONIO RODRÍGUEZ CORONA; ycon los puntos resolutivos por el Magistrado RAMÓN IGNACIO CABRERA LEÓN, quien se reserva el derecho a expresar su voto particular, los cuales integran la Sala Especializada en Materia de Propiedad Intelectual del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, ante la Secretaria de Acuerdos que da fe.

 

 

 

______________________________

LUZ MARÍA ANAYA DOMÍNGUEZ.

Titular de la Primera Ponencia.

 

 

 

______________________________

RAMÓN IGNACIO CABRERA LEÓN.

Instructor Titular de la Segunda Ponencia.

 

 

 

__________________________________

JUAN ANTONIO RODRIGUEZ CORONA.

Presidente y Titular de la Tercera Ponencia.

 

 

 

_____________________________________

RUTH BEATRIZ DE LA TORRE EDMISTON.

Secretaria de Acuerdos quien actúa y da fe.

 

 

VOTO PARTICULAR QUE FORMULA EL MAGISTRADO RAMÓN IGNACIO CABRERA LEÓN EN EL EXPEDIENTE 656/11-EPI-01-5.

 

Disiento de los razonamientos que sustentan el criterio mayoritario en el presente caso, en la parte en que se analizó la nulidad del registro marcario ****** *******, al haber sido impugnado por datos falsos el contenido de la solicitud que dio lugar al registro marcario de mérito. Lo anterior, en razón de que a mi saber la carga de la prueba en términos de los artículos 81 y 82 del Código Federal de Procedimientos Civiles, aplicados supletoriamente a la Ley de la Propiedad Industrial en términos del artículo 2º, de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, debe recaer en quien hace la afirmación de que en la solicitud de registro se asentaron datos falsos con la finalidad de lograr la nulidad del registro marcario impugnado, en términos del supuesto normativo contenido en la fracción III del artículo 151 de la Ley de la Propiedad Industrial.

 

Ello conforme al análisis siguiente:

 

La Ley de la Propiedad Industrial establece en lo conducente lo siguiente:

“Artículo 151.- El registro de una marca será nulo cuando:

III.- El registro se hubiera otorgado con base en datos falsos contenidos en su solicitud ;

…”

 

Por su parte, no podemos pasar por alto que la relación que se da entre la Administración y el Administrado se rige por una serie de principios, específicamente los previstos en el artículo 13 de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, a saber: los de “economía, celeridad, eficacia, legalidad, publicidad y buena fe”. Tales principios, en consecuencia son los que rigen la relación Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial-Administrados.

 

Cabe señalar que tales principios y su aplicabilidad se recogen en la Tesis Aislada:

 

Época: Novena Época

Registro: 179657

Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

Tipo de Tesis: Aislada

Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta

Tomo XXI, Enero de 2005

Materia(s): Administrativa

Tesis: IV.2o.A.121 A

Página: 1724

 

BUENA FE EN MATERIA ADMINISTRATIVA. SU OBSERVANCIA EN LAS DISTINTAS FASES DEL DESENVOLVIMIENTO DEL ACTO ADMINISTRATIVO.

La buena fe debe observarse no sólo por los gobernados sino también por las autoridades administrativas en todas sus actuaciones; todos los miembros de la comunidad deben ajustar sus actuaciones a las exigencias de la buena fe, puesto que ésta sólo puede predicarse en sus recíprocas relaciones, de la actitud de uno en relación con otro, es decir, que este otro, según la estimación habitual de la gente, puede esperar determinada conducta de uno, o determinadas consecuencias de su conducta, o que no ha de tener otras distintas o perjudiciales. En efecto, todas las personas y también la administración pública, deben actuar de buena fe en todas sus relaciones y en todas las fases de la vida de sus relaciones, es decir, en su nacimiento, desenvolvimiento y extinción. La administración pública y el administrado han de aportar un comportamiento leal en todas las fases de constitución de las relaciones hasta el perfeccionamiento del acto que les dé vida y en las relaciones frente a los posibles defectos del acto; asimismo, debe darse ese comportamiento leal en el desenvolvimiento de las relaciones en las dos direcciones en que se manifiestan: derechos y deberes y, por último, debe darse también en el momento de extinción, al ejercer las potestades de revisión y anulación y al soportar los efectos de la extinción, así como en el ejercicio de las acciones ante la jurisdicción contencioso administrativa.

 

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL CUARTO CIRCUITO.

 

Amparo directo 11/2004. Profesionales Mexicanos de Comercio Exterior, S.C. 28 de septiembre de 2004. Unanimidad de votos. Ponente: José Carlos Rodríguez Navarro. Secretaria: Rebeca del Carmen Gómez Garza.

 

Por lo tanto, podemos afirmar que el diseño legal que rige al Derecho Administrativo, parte de la presunción de que tanto autoridad como administrado se conducen de buena fe en su relación.

 

Ahora bien, como toda presunción, la misma acepta prueba en contrario y, la Buena Fe no es la excepción, de ahí que la misma pueda ser desvirtuada mediante pruebas idóneas.

 

Por otra parte, analizando el texto de la Ley de la Propiedad Industrial, la misma utiliza dos conceptos que en principio podrían ser considerados como sinónimos, a saber el error y la falsedad. Ambos términos son coincidentes en tanto que el hecho que refieren, no coincide con la realidad.

 

La diferencia sustancial que encontramos en las acepciones de los mismos y al contexto en el que se utilizan a lo largo de la Ley de la Propiedad Industrial, la podemos identificar en la intencionalidad que existe entre quien erra y quien falsea.

 

Esa intencionalidad hace que:

 

• Quien erra, no pretende falsear la realidad ni alterar los elementos sobre de los cuales se basa la toma de una decisión de un tercero que eventualmente puede traducirse en la orientación y sentido de la expresión de voluntad.

 

• Quien falsea, sí pretende hacer incurrir en error o evitar salir de él a un tercero, para que a partir de la alteración de la realidad, este llegue a una conclusión que oriente y de sentido a su expresión de voluntad diferente a la que hubiere llegado de haber conocido la verdad.

 

Ahora bien, si partimos del principio de buena fe que rige la relación administración-administrado, tendríamos que considerar que, cualquier acto que no coincida con la realidad, en principio, debe entenderse como un error y no así como una falsedad.

 

En el caso del error, vemos la consistencia del legislador expresada a lo largo de la Ley de la Propiedad Industrial, en la que da la oportunidad para subsanarlo, lo que es congruente con lo referido en el párrafo anterior.

 

En tanto que, para los casos de falsedad, dicho espacio de corrección no sólo no está permitido, sino que la ley lo castiga.

 

Así, resulta evidente que fue voluntad del legislador el dar un trato diverso, en cuanto a sus consecuencias, a quien erra de aquél que falsea.

 

En tal virtud, para interpretar la causa de nulidad de una marca en los términos de la fracción III, del artículo 151 de la Ley de la Propiedad Industrial, vemos que el elemento que nos ocupa que contiene el supuesto normativo, es que el “…registro se hubiere otorgado con base en datos falsos…”

 

Como lo apuntamos, es obvio que ante un error o una falsedad, siempre vamos a estar ante un hecho que no se identifica con la realidad.

 

Sin embargo, el legislador al referir que la causa de nulidad es un dato falso, debemos entender que el mismo debió partir de una intención dolosa de modificar la realidad.

 

De esta manera, uno de los aspectos que deben demostrarse, además de la falta de identidad entre el dato y la realidad, es precisamente el dolo o mala fe, que rompa el manto protector de la presunción de buena fe con que está revestido todo acto administrativo en lo general y en donde, en lo particular, podemos encuadrar al registro marcario.

 

Así, quien debe acreditar el elemento de la intencionalidad de alterar la realidad es quien afirma la existencia de una “falsedad” y ello no debe recaer en quien la ley presume como un actor de buena fe.

 

En este sentido, cuando una persona alega la procedencia de la nulidad de un registro marcario con base en la fracción III del artículo 151 de la Ley de la Propiedad Industrial, está afirmando la existencia de una falsedad.

 

Pues independientemente de que el criterio que ha sostenido la mayoría, en el sentido de que la carga de la prueba -contrario a los principios generales de derecho- le corresponde demostrarla a quien es acusado de falsedad, resulta como consecuencia de que él sería quien, en principio, pudiera tener al alcance de su mano los elementos objetivos para acreditar el hecho de identidad entre su dicho y la realidad, dicho criterio deja de considerar la necesidad de que se debe probar también la intencionalidad de modificar la realidad.

 

En mi opinión disidente, en estos casos, son dos cosas las que se tienen que acreditar, para que se actualice el supuesto normativo que nos ocupa:

 

A. La falta de identidad del dato de fecha de primer uso asentado en la solicitud de registro con la realidad. Sobre este aspecto, la carga probatoria puede recaer en cualquiera de las partes, ya sea que se siga:

 

a. La regla general, que sostiene que quien afirma está obligado a probar, en cuyo caso, en quien recaería la carga probatoria, sería en quien demanda la nulidad del registro, o

 

b. Siguiendo el criterio de la Sala, la misma la tendría quien tiene, en principio, a la mano los elementos para documentar lo que asentó en su declaración.

 

B. La intención de alterar la realidad (dolo o mala fe). En este caso, tenemos que:

 

a. El titular del registro marcario ya tiene la presunción de buena fe que le confiere la LFPA, por tanto no podría recaer en él la carga de probar lo que la ley ya le confirió.

 

b. El que acusa de falsedad al otro, en este caso sería a él a quien le correspondería acreditar el dolo o la mala fe que motivó al titular del registro a alterar la realidad.

 

Es decir, no basta con acreditar el error ni tampoco acreditar que el hecho específico no coincide con la realidad, pues en todo caso, al ser la falsedad el elemento que exige la ley en el supuesto normativo de la fracción III del art. 151 de la Ley de la Propiedad Industrial, lo que verdaderamente debe demostrarse es la intencionalidad de modificar esa realidad, es decir, el dolo o la mala fe de quien llevó a cabo dicha alteración .

 

Ahora bien, como se trata de un aspecto subjetivo e interno a demostrar, luego entonces los elementos probatorios que deben ofrecerse para sustentar la existencia de la intencionalidad dolosa o de mala fe que son concomitantes a la falsedad, deben ser suficientes evidenciar a los ojos del juzgador:

 

a) Los beneficios que obtuvo quien falseó la realidad, y a los cuales sólo pudo acceder a través de la modificación tendenciosa, dolosa o de mala fe de la realidad, o

 

b) Los perjuicios que se evitó quien hubiere falseado la realidad.

 

En este orden de ideas, en el presente caso la carga de la prueba que rompa el principio de “buena fe” e incluso el de “presunción de inocencia” que también resultaría aplicable a la materia y que protegen a la relación dada a través de la solicitud del registro marcario tildada de estar viciada por datos falsos asentados en la misma, debió recaer en quien hizo tal afirmación y no así en el titular del registro marcario. Ahora bien, como quien hizo la afirmación no acreditó, por una parte, la falta de identidad entre lo asentado en la solicitud y la realidad, ni tampoco acreditó, la intención dolosa del solicitante del registro para haber manipulado la realidad para obtener un beneficio o haber evitado un perjuicio a sus intereses, es que concluyó que en este caso no se acreditaron los requisitos normativos exigidos por la fracción III del artículo 151 de la Ley de la Propiedad Intelectual para tener por actualizada la causa de nulidad de registro marcario precisado en este voto.

 

El anterior criterio es acorde al sostenido en la siguiente tesis aislada:

 

Época: Décima Época

Registro: 2003488

Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

Tipo de Tesis: Aislada

Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta

Libro XX, Mayo de 2013, Tomo 3

Materia(s): Administrativa

Tesis: I.6o.A.3 A (10a.)

Página: 1749

 

CARGA DE LA PRUEBA EN EL PROCEDIMIENTO DE DECLARACIÓN ADMINISTRATIVA DE NULIDAD DE UN REGISTRO MARCARIO. RECAE EN QUIEN AFIRME QUE ÉSTE SE OBTUVO CON BASE EN DATOS FALSOS DECLARADOS EN LA SOLICITUD RESPECTIVA.

Dada la naturaleza del procedimiento de declaración administrativa de nulidad que se sustancie con fundamento en la fracción III del artículo 151 de la Ley de la Propiedad Industrial, y en atención a las disposiciones en materia de pruebas previstas en los artículos 81 y 82 del Código Federal de Procedimientos Civiles, aplicables supletoriamente a la materia, se colige que cuando se invoque como causal de nulidad de un registro marcario su obtención con base en datos falsos declarados en la solicitud respectiva, corresponde acreditarlo a quien afirma esa circunstancia, pues si bien es cierto que el titular del registro cuenta con ciertos elementos, al tener la información relativa a su marca, también lo es que lo asentado en la solicitud tiene la presunción de verdad, por lo que quien afirma la falsedad de los datos, debe aportar los medios de convicción para demostrar su dicho.

 

Amparo directo 712/2012. Nutrisa, S.A. de C.V. 17 de enero de 2013. Unanimidad de votos. Ponente: Clementina Flores Suárez. Secretaria: Gloria Luz Reyes Rojo.

 

LIC. RAMÓN IGNACIO CABRERA LEÓN.

Magistrado Titular de la Segunda Ponencia e Instructor.

 

Ante la Secretaria de Acuerdos que autoriza y da fe, Licenciada RUTH BEATRIZ DE LA TORRE EDMISTON

 

La Sala que al rubro se indica, de conformidad con lo dispuesto por los artículos 116 de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública; 113 fracción I, de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la información Pública, y fracción I del Trigésimo Octavo y Cuadragésimo, de los Lineamientos Generales en Materia de Clasificación y Desclasificación de la Información, así como para la Elaboración de Versiones Públicas; indica que fueron suprimidos de la versión pública de la presente sentencia el nombre de la actora, del tercero interesado y de sus apoderados; el número, tipo y denominación de los signos distintivos en controversia, los productos que amparas; así como el contenido de algunas de las pruebas de las partes y las referencias e imágenes al respecto obtenidas de la consulta a internet; información considerada legalmente como reservada, por actualizar lo señalado en dichos supuestos normativos. Firma el secretario de acuerdos que emite la presente.”


1 LUCERO, Espinosa Manuel. Teoría y Práctica del Contencioso Administrativo Federal. Ed. Porrúa. 10ª ed. México, 2008. p. 209.