El ingenioso robot con ruedas de un joven inventor japonés respalda la acción por el clima

La crisis climática es una de las cuestiones más importantes que exigen la atención prioritaria de la humanidad. De hecho, es una cuestión tan abrumadora, que a menudo nos sentimos impotentes ante ella. Científicos de todo el mundo se esfuerzan por encontrar soluciones que contribuyan a las iniciativas de adaptación al cambio climático y a la mitigación de sus efectos. Pero, ¿qué podemos hacer cada uno de nosotros para aportar soluciones originales? El joven inventor japonés Muraki Kazumi ha dado con una solución ingeniosa: el dispositivo de captura de carbono más pequeño del mundo, para el que ha obtenido una patente. El dispositivo, llamado Hiyassy, se asemeja a una pequeña maleta con ruedas y está diseñado para promover un nuevo enfoque de acción climática eficaz.

Muraki Kazumi, inventor de Hiyassy, el robot de
captura de carbono más pequeño del mundo.
(Foto: Cortesía de Shuji Goto)

Muraki Kazumi se enamoró de la ciencia desde muy joven y, tras leer un libro del difunto profesor Stephen Hawking, se interesó vivamente por Marte y la posibilidad de que existiera vida humana en el planeta rojo. Sin embargo, al darse cuenta de que la atmósfera de Marte tiene un 96% de dióxido de carbono, Kazumi comenzó a investigar la captura de carbono. Cuanto más estudiaba el CO2, más comprendía su potencial. Así pues, teniendo en cuenta el ritmo del calentamiento global y su incidencia en el planeta, comenzó a pensar en lo que podía hacer para cambiar las cosas. Sus reflexiones le llevaron a centrarse en la manera de captar el CO2, en lugar de pensar en cómo frenar su emisión.

A la edad de 15 años, desarrolló un sistema de recuperación de emisiones de CO2, que ha pasado a ser el dispositivo más pequeño de captura de carbono del mundo. El dispositivo, muy parecido a una pequeña maleta con ruedas (pensemos en las que se utilizan en el equipaje de mano de los aviones) es básicamente un robot que puede absorber hasta seis litros de CO2en una hora con sólo pulsar un botón. Es un dispositivo ligero y portátil y está diseñado para su uso diario. La invención está dotada de una tableta que funciona mediante IA y que permite a los usuarios interactuar con el robot. Cuando se pone en marcha, los usuarios se encuentran con un simpático personaje animado. Muraki Kazumi añadió ese elemento con el fin de animar a los niños a pensar en el calentamiento global, y el personaje está resultando muy popular.

“Para resolver el problema del calentamiento global, debemos empezar por cambiar nuestra forma de pensar sobre el tema”, afirma Muraki Kazumi.

“Tendemos a sentirnos impotentes cuando nos enfrentamos a un problema de nivel mundial, pero teniendo este dispositivo en nuestras casas, estoy seguro de que podríamos empezar a sentirnos agentes del cambio. La idea de que 7.500 millones de personas en la Tierra tengan el poder de frenar el calentamiento global con sólo pulsar un interruptor es mucho más atractiva que la de algunos científicos que luchan en tareas especializadas que casi nadie entiende”, afirma Muraki Kazumi.

El sueño de Muraki Kazumi es rescatar a la población mundial poniendo fin al calentamiento global y llegar a poner el pie en Marte. Mientras tanto, trata de hacer todo lo posible para salvar al planeta Tierra de su destrucción.

Voy a hacer todo lo que esté en mi mano por el futuro del planeta, y algún día espero figurar en los libros de texto de todo el mundo como “el hombre que puso fin al calentamiento global.

Actualmente, Muraki Kazumi es director representante del Organismo de Investigación para la Captación de Carbono del Japón (CRRA).

Muraki Kazumi figura en la Galería de la Juventud del Día Mundial de la Propiedad Intelectual.