Índice Mundial de Innovación 2021: Seguimiento de la innovación durante la crisis de COVID 19

Septiembre de 2021

Por Catherine Jewell, División de Información y Difusión por Medios Digitales

El Índice Mundial de Innovación 2021, publicado en septiembre en Ginebra (Suiza), analiza los resultados de innovación de 132 economías y las tendencias al respecto durante la crisis de COVID-19. El Índice, que ya se encuentra en su decimocuarta edición, es publicado por la OMPI y ayuda a los responsables de la formulación de políticas a entender cómo deben fomentar la innovación a fin de perseguir sus objetivos nacionales de desarrollo social y económico. Sacha Wunsch-Vincent, economista principal del Sector de PI y Ecosistemas de Innovación de la OMPI y coeditor de la edición de 2021 del Índice, analiza algunas de las principales conclusiones del informe.

¿Cómo se han portado las inversiones en innovación durante la crisis de COVID-19?

El Índice Mundial de Innovación 2021 muestra que la inversión en innovación se ha mantenido fuerte durante la crisis de COVID-19 e incluso ha alcanzado nuevas cotas en algunos sectores y regiones. Antes de la pandemia, las inversiones en innovación ya estaban en máximos históricos, pues en 2019 el gasto en I+D estaba creciendo a un 8,5%. Cuando la pandemia llegó, no estaba claro cómo afectaría a la innovación. Los antecedentes históricos invitaban a pensar que esta se vería muy perjudicada. Sin embargo, a lo largo de 2020 siguió observándose un crecimiento en ciertos indicadores clave sobre la inversión en innovación, como son la producción científica, el gasto en I+D, la presentación de solicitudes de derechos de PI y las operaciones de capital riesgo. Estos datos sugieren que tanto las empresas como los poderes públicos reconocen cada vez más el valor fundamental de la generación de ideas, productos y servicios nuevos en pos de la recuperación y el crecimiento tras la pandemia. Ahora bien, para poder realizar una evaluación completa se necesitan más datos.

¿Cómo ha afectado la pandemia a los distintos sectores?

Las repercusiones han sido muy desiguales según el sector. El Rastreador de la innovación mundial, una novedad del informe de este año, muestra que las empresas dedicadas a la informática, las tecnologías de la información y de las comunicaciones, los soportes físicos y los equipos eléctricos, así como las que se dedican a los productos farmacéuticos y la biotecnología, aumentaron sus inversiones en I+D e innovación. Mientras tanto, las empresas cuyos modelos de negocio dependen del contacto presencial, como las de viajes y transporte, se vieron muy damnificadas por las medidas de contención de la pandemia y experimentaron una fuerte regresión.

¿En qué economías siguen observándose los mejores resultados de innovación?

Las economías de ingresos altos siguen encabezando la clasificación. Suiza sigue siendo el líder mundial de innovación por undécimo año consecutivo, seguida de Suecia. Suiza, Suecia, los Estados Unidos y el Reino Unido llevan tres años ocupando los cinco primeros puestos. Asimismo, este año, por primera vez, la República de Corea se clasifica entre los cinco primeros. De las 25 economías más innovadoras del Índice Mundial de Innovación, la mayoría siguen siendo europeas. Este año, diez economías de Europa ganan puestos en la clasificación, sobre todo Francia (11) y Estonia (21).

Cinco economías de Asia figuran entre las 15 primeras: la República de Corea (5), Singapur (10), China (12), Japón (13) y Hong Kong (China) (14). Desde 2013 China se va consolidando como líder mundial en innovación, ya que ha seguido ascendiendo en la clasificación y se acerca cada vez más a los diez primeros puestos.

¿Qué dinámica se observa entre las economías de ingresos medianos?

Varias economías de ingresos medianos están empezando a asumir un papel cada vez más importante y a redefinir el panorama mundial de la innovación. Se trata de China, Turquía (41), Viet Nam (44), la India (46) y Filipinas (51), entre otras.

China sigue siendo la única economía de ingresos medianos entre las 30 economías más innovadoras. Otras nueve economías de ingresos medianos se encuentran entre las 50 primeras del Índice y van ganando peso. Son Bulgaria (35), Malasia (36), Turquía (41), Tailandia (43), Viet Nam (44), la Federación de Rusia (45), la India (46), Ucrania (49) y Montenegro (50). Al tratarse de economías de un tamaño considerable, Turquía, Viet Nam, la India y Filipinas tienen la capacidad de reconfigurar juntas el panorama mundial de la innovación.

¿Qué economías están obteniendo resultados de innovación por encima de lo esperado para su nivel de desarrollo?

La India, Kenya (85), la República de Moldova (64) y Viet Nam obtienen los mejores resultados de todas teniendo en cuenta su nivel de desarrollo, y llevan lográndolo 11 años consecutivos.

En 2021, por primera vez, el Brasil (57), la República Islámica del Irán (60) y el Perú (70) también obtuvieron resultados por encima de lo esperado. Como en años anteriores, el África Subsahariana es la región donde hay más economías con resultados de innovación mejores de lo previsto. Se trata, entre otras, de Cabo Verde (89), Kenya (85), Mauricio (52), Sudáfrica (61) y la República Unida de Tanzanía (90).

¿Qué cambios en el panorama mundial de la innovación desvela el Índice de 2021?

Se constata que la geografía de la innovación mundialpdfestá cambiando de manera desigual. América del Norte y Europa son regiones que siguen descollando como líderes mundiales en innovación, muy por delante de otras economías.

Los resultados de innovación de Asia Sudoriental, Asia Oriental y Oceanía han sido los más dinámicos del último decenio, y esta es la única región que ha acortado distancias con América del Norte y Europa.

Siguen a dichas regiones África del Norte y Asia Occidental, América Latina y el Caribe, Asia Central y Meridional y el África Subsahariana, en ese orden. El Índice Mundial de Innovación 2021 muestra unos buenos resultados para la República Islámica del Irán, Chile (53), los Emiratos Árabes Unidos (33) y Sudáfrica (61).

En Asia Central y Meridional, la India (46) va marcando el camino de las demás economías de la región y lleva ascendiendo en la clasificación de forma sistemática desde 2015, cuando logró situarse entre las 50 primeras, seguida de la República Islámica del Irán y Kazajstán (79).

En la región de África del Norte y Asia Occidental, Israel (15), Chipre (28) y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) encabezan la clasificación. Turquía también se sitúa entre los 50 primeros y sigue subiendo. Otras ocho economías de la región, entre otras, Omán (76), Egipto (94) y Argelia (120), ascienden en la clasificación.

En cuanto a América Latina y el Caribe, Chile (53) ocupa el primer puesto de la región, seguida de México (55) y Costa Rica (56). Solo Chile, México, Costa Rica y el Brasil se incluyen entre las 60 primeras. En 2021, 11 economías de la región mejoraron su puesto en la clasificación, siendo Argentina (73), Paraguay (88) y el Ecuador (91) las que más progresaron. A excepción de México, pocas economías de esta región han ido avanzando de manera sostenida en la clasificación durante la última década.

Para finalizar, en lo que respecta al África Subsahariana, solo Mauricio y Sudáfrica se encuentran entre las 65 primeras economías. En 2021, diez economías subieron en la clasificación, entre otras, Cabo Verde, Namibia (100), Malawi (107), Madagascar (110), Zimbabwe (113) y Burkina Faso (115). Rwanda (102) vuelve a erigirse en líder de las economías de ingresos bajos.

Además, solo Kenya y la República Unida de Tanzanía han ido mejorando sus resultados con el tiempo y se han mantenido de manera estable entre las 100 primeras economías.

Y, en relación con los nuevos polos de ciencia y tecnología, ¿qué nos muestra el Índice de 2021?

El Índice de 2021 muestra que están surgiendo nuevos polos de ciencia y tecnología, y que la mayoría se concentra en unos pocos países. Tokio-Yokohama vuelve a ser el polo de ciencia y tecnología con mejores resultados, seguido de Shenzhen-Hong Kong-Guangzhou, Beijing, Seúl y San José-San Francisco.

La de los Estados Unidos sigue siendo la economía con el mayor número de polos de ciencia y tecnología (24) —con San José-San Francisco a la cabeza—, seguida de China, Alemania y el Japón.

China alberga nada menos que 19 de los principales polos de ciencia y tecnología del mundo, con Shenzhen-Hong Kong-Guangzhou y Beijing en los puestos segundo y tercero, respectivamente. En los polos situados en China se observa el mayor incremento de resultados en ciencia y tecnología.

También pueden encontrarse polos de ciencia y tecnología en varios países de ingresos medianos como el Brasil, China, la India, la República Islámica del Irán, Turquía y la Federación de Rusia, habiéndose producido un crecimiento notable en Nueva Delhi, Bombay y Estambul.

Háblenos del Rastreador de la innovación mundial.

El Rastreador de la innovación mundial del Índice analiza varios conjuntos de datos en tres etapas amplias del camino hacia la innovación, a fin de captar las principales tendencias en ese ámbito. Se trata de las inversiones en ciencia e innovación, los progresos tecnológicos y el impacto socioeconómico.

Seguir la evolución de la innovación no es fácil. Pueden pasar meses o años desde que una idea se transforma en un nuevo producto o servicio, e incluso más tiempo para que los avances tecnológicos se adopten de forma generalizada, creen nuevos puestos de trabajo, impulsen la productividad económica y mejoren la vida de las personas. No hay ningún indicador que capte por sí solo todas las variables que influyen en los resultados de innovación. Por ello, el Índice se fundamenta en una serie de indicadores amplios para medir el desempeño de las economías. De modo similar, el Rastreador de la innovación mundial examina datos distintos para discernir las principales tendencias de la innovación.

¿Qué conclusiones permite extraer el Rastreador de la innovación mundial?

Como se ha señalado, se puede observar en general una gran resistencia. Por ejemplo, no se han encontrado indicios de que la pandemia haya afectado a la publicación científica. En 2020, el número de artículos científicos publicados en todo el mundo aumentó un 7,6%, un ritmo de crecimiento más rápido que el promedio observado en los últimos diez años. No es de extrañar que en la producción científica en el campo de la salud (no solo en relación con la pandemia) se haya producido un crecimiento récord. La producción relativa a las ciencias ambientales también aumentó un 21,2% en 2020, superando a la ingeniería eléctrica y electrónica como segundo campo de publicación más activo. La inteligencia artificial también destaca como campo en el que se observa un fuerte crecimiento en 2020.

Asimismo, se ha constatado el aumento continuado de las partidas presupuestarias públicas en las economías que más gastan en I+D, así como el gasto de las principales empresas privadas que invierten en I+D a nivel mundial y de las que se dispone de datos. Si bien la información disponible indica que el gasto en I+D se ha mantenido más fuerte de lo que cabría prever habida cuenta de los antecedentes históricos, se necesitan más datos para llevar a cabo una evaluación más completa del impacto que ha tenido la pandemia en el desempeño de las empresas en I+D.

El Índice de 2021 también muestra que los avances en tecnologías de vanguardia tienen gran potencial; clara prueba de ello es el rápido desarrollo de las vacunas contra la COVID-19. También son muy prometedores los avances en el ámbito de las TIC y de las energías renovables, las cuales tienen la capacidad de mejorar los medios de vida y la salud humana, así como de proteger el medio ambiente.

Las solicitudes internacionales de patentes presentadas en virtud del Tratado de Cooperación en materia de Patentes de la OMPI alcanzaron un máximo histórico en 2020, al aumentar un 3,5% respecto al año anterior. La tecnología médica, los productos farmacéuticos y la biotecnología fueron los principales motores de este crecimiento. Sin embargo, es importante señalar que la mayoría de las invenciones en las que se basan las solicitudes internacionales de patentes presentadas en 2020 son anteriores a la pandemia. Por lo tanto, la fuerte actividad de patentamiento de tecnologías relacionadas con la salud no refleja una respuesta a la pandemia en forma de invenciones, sino que la pandemia ha llevado al personal innovador del sector sanitario a mejorar el potencial comercial de sus invenciones recientes.

El Rastreador también muestra que las operaciones de capital riesgo aumentaron un 5,8%, superando así el ritmo de crecimiento medio del 3,6% de la década anterior. La excepcional resistencia observada en la financiación de la innovación es aún más notable si se tiene en cuenta el fuerte descenso de las operaciones de capital riesgo en América del Norte y Europa durante la creciente incertidumbre económica de mediados de 2020. El aumento firme de las operaciones de capital riesgo en la región de Asia y el Pacífico compensó con creces dicho descenso. En África y en América Latina y el Caribe, se observó un crecimiento superior al 10% en estas operaciones, si bien partían de cifras inferiores. Por último, los datos relativos al primer trimestre de 2021 indican que este podría ser un año prolífico para este tipo de operaciones. Durante ese período, solo la región de Asia y el Pacífico ya ha alcanzado un máximo histórico con 1.260 operaciones.

Por tanto, en términos generales, se observa una resistencia extraordinaria a la mayor contracción económica de las últimas décadas y un futuro prometedor a la vanguardia del progreso tecnológico.

Acerca del Índice Mundial de Innovación

El Índice Mundial de Innovación 2021 es una publicación de la OMPI en colaboración con el Instituto Portulans y con el apoyo de la Confederación Nacional de la Industria del Brasil (CNI), la Confederation of Indian Industry (CII), Ecopetrol (Colombia) y la Unión de Exportadores de Turquía (TIM). En 2021 se creó una red académica para incorporar a universidades prestigiosas a escala mundial a la investigación relacionada con el Índice y promover la difusión de los resultados de este entre la comunidad académica.

El Índice se publica con carácter anual y, en esencia, proporciona parámetros de resultados y clasifica 132 economías en función de sus ecosistemas de innovación. Supone un acervo de información muy completo, que abarca 81 indicadores procedentes de fuentes internacionales públicas y privadas. Va más allá de los parámetros tradicionales que miden la innovación para reflejar la ampliación de la definición de esta. En él se incluye una página sobre el perfil de la economía y de su desempeño en relación con todos los indicadores y con el resto de las economías que conforman el Índice. En dichos perfiles también se destacan los puntos fuertes y débiles en materia de innovación de cada país en relación con los demás.

El Índice Mundial de Innovación 2021pdf se calcula a partir del promedio de dos subíndices. Con el subíndice de recursos de innovación se evalúan elementos de la economía que permiten y facilitan la actividad innovadora, y se agrupa en cinco pilares, a saber: 1) instituciones, 2) capital humano e investigación, 3) infraestructura, 4) desarrollo del mercado y 5) desarrollo empresarial. El subíndice de los resultados de la innovación refleja los resultados de las actividades innovadoras dentro de la economía y se divide en dos pilares, a saber: 6) producción de conocimientos y tecnología y 7) productos creativos.

Desde que empezó a publicarse en 2007, el Índice Mundial de Innovación ha sido un punto de referencia para evaluar la innovación y una piedra angular de la formulación de políticas económicas, y cada vez son más los gobiernos que analizan sistemáticamente los resultados anuales del Índice y configuran sus políticas para mejorar sus resultados.

El Índice es una parte esencial del nuevo Sector de PI y Ecosistemas de Innovación de la OMPI, en el cual se trabaja para ayudar a los Estados miembros a perfeccionar las políticas nacionales de innovación y las estrategias de PI para el crecimiento económico.

Además, en su resolución de 2019 sobre ciencia, tecnología e innovación para el desarrollo, el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas lo califica como referente autorizado para evaluar la innovación en relación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El Índice es objeto de una auditoría estadística independiente a cargo del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea.

Para descargar el informe completo, visite la página web del Índice.

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