Una aplicación innovadora para el fomento de la alfabetización y la inclusión social

Diciembre de 2017

Por Catherine Jewell, División de Comunicaciones, OMPI

Con frecuencia se afirma que la necesidad es madre de la invención.  Este fue el caso de Daniela Galindo, una joven empresaria de Colombia.

Daniela Galindo (izquierda) y su hermana Julis (derecha) con la aplicación Hablando con Julis.  Esta aplicación informática promete fomentar la alfabetización y transformar la vida de millones de personas que viven con algún tipo de discapacidad y para quienes la comunicación con los demás representa un desafío cotidiano (foto: Cortesía de Hablando con Julis).

Su hermana pequeña, Julis, nació con una discapacidad que, al privarla del habla, dificultaba en grado sumo la comunicación con su entorno familiar y con el resto del mundo, lo que resultaba muy frustrante tanto para la propia Julis como para sus seres queridos.  Con la firme determinación de encontrar un modo de comunicarse con su hermana y mejorar su calidad de vida, Daniela Galindo desarrolló una aplicación informática que promete transformar la vida de millones de personas para quienes la comunicación con los demás representa un desafío cotidiano a causa de algún tipo de discapacidad.

La idea de crear este programa informático surgió durante una cena familiar, en la que Daniela Galindo y sus padres reflexionaban acerca de la manera de mejorar la comunicación con Julis.  La joven empresaria relata:  “estábamos en un restaurante intercambiando ideas y mi padre esbozó en una servilleta lo que es ahora nuestra interfaz de usuario”.  Pasaron dos años antes de que el concepto se transformara en realidad.  En 2011, cuando se graduó en Ingeniería de Sistemas e Ingeniería Industrial, Daniela Galindo fundó la empresa Hablando con Julis para desarrollar la aplicación.  Según explica:  “inicialmente, la solución se concibió de forma específica para mi hermana, con el fin de resolver un problema familiar.  Esta aplicación cambió mi vida.  Me permitió descubrir quién era ella, lo que quería, todo sobre su personalidad.  También ha cambiado la vida de Julis”.

A la luz de los efectos positivos que tuvo esa tecnología en su propia familia, Daniela Galindo adoptó las medidas pertinentes para ponerla a disposición de quienes habían de hacer frente a problemas similares.  “Deseo que este programa informático cambie la vida de otros, del mismo modo que ha cambiado la mía”, declara.  “La comunicación es la base del desarrollo humano.  Nos permite aprender, socializar y forjar amistades, estudiar, trabajar y desempeñar una función activa en la sociedad”.  Hablando con Julis es, por lo tanto, un instrumento fundamental para la inclusión social.

CISCO, la destacada empresa especializada en TI, se enteró de su labor gracias a una entrevista, y le otorgó una beca que le brindó la posibilidad de transformar en realidad sus aspiraciones.  Como ella misma señala:  “el apoyo financiero de CISCO me permitió desarrollar la versión 2 del programa e iniciar su comercialización”.

El programa informático

Hablando con Julis es un programa informático que facilita la comunicación con su entorno a las personas con algún tipo de discapacidad.  Se utiliza también como instrumento de enseñanza en Internet que presta apoyo a los programas de alfabetización.  Daniela Galindo lo explica así:  “nuestro programa permite que cualquier persona de entre 3 y 85 años aprenda a leer y escribir, así como a expresar sus deseos, pensamientos y necesidades de forma simple y sencilla”.

La aplicación dispone de una base de datos compuesta por más de 65.000 palabras, cada una de ellas respaldada por una imagen que facilita el reconocimiento, y por voces humanas para su correcta pronunciación.  La Sra. Galindo apunta:  “hemos creado un lenguaje universal, basado en imágenes que todo el mundo reconoce.  Cada término va acompañado de descripciones escritas y verbales y un video que muestra la expresión mediante el lenguaje de signos.  La aplicación permite construir una frase a partir de una serie de imágenes que el programa convierte en texto escrito, palabras o lenguaje de signos, de acuerdo con las necesidades del usuario”.

Por un lado, las palabras se clasifican por categorías como alimentos, colores, transportes, animales, naturaleza, lugares, ropa, deportes, cuerpo y sentimientos que figuran en la parte superior e inferior de la pantalla, y por otro lado por categorías gramaticales como verbos, sustantivos o adjetivos que aparecen a la derecha de la pantalla.  Cuando, por ejemplo, un usuario selecciona un verbo, puede consultar su conjugación en los diferentes tiempos del pasado, presente y futuro.  “Para el desarrollo del lenguaje hemos recabado aportaciones de profesores, diseñadores e ingenieros.  Asociar las palabras con las imágenes y sonidos adecuados ha supuesto una cantidad ingente de trabajo”, recalca la joven empresaria.

Asimismo, la aplicación permite al usuario realizar las búsquedas que necesite sobre cualquier tema.  La versión 2 únicamente está disponible en español, pero la versión 3, que se presentó en noviembre de 2017, funciona en español y en inglés, con diccionarios de imágenes adaptados a cada idioma.  Los usuarios pueden también personalizar y crear sus propios diccionarios de imágenes y añadir su vocabulario particular.  La versión 3 también conecta con aplicaciones de uso generalizado como Whatsapp y Facebook.

Aceptación y uso

Unas 8.000 personas en toda América Latina ya usan la versión 2.0 de Hablando con Julis y la aplicación ha cambiado la vida de muchos familiares y amigos.  “Esta tecnología funciona en el caso de todas las discapacidades excepto de la ceguera”, explica Daniela Galindo, que hace hincapié en los beneficios que ha aportado el programa a sujetos con autismo, parálisis cerebral, síndrome de Down, sordera e incluso pacientes con accidentes cerebrovasculares.  Añade, “en tres meses todos han experimentado una mejora significativa”.  Además, en lo referente a su uso en programas de alfabetización los usuarios “empiezan a leer y escribir desde el inicio y lo hacen por sí solos a los cuatro meses”.

La aplicación Hablando con Julis dispone de una base de datos compuesta por más de 65.000 palabras, cada una de ellas respaldada por una imagen que facilita el reconocimiento, y por voces humanas para su correcta pronunciación.  Gracias a la aplicación, los usuarios pueden construir una frase a partir de una serie de imágenes que el programa convierte en texto escrito, palabras o lenguaje de signos, de acuerdo con sus necesidades (imagen: Cortesía de Hablando con Julis).

“Vendemos nuestro producto a familias, instituciones y gobiernos, y propiciamos un cambio positivo en lo referente a la percepción de las discapacidades.  Nuestros usuarios estudian, trabajan, escriben libros, utilizan Facebook y Whatsapp, y desempeñan un papel activo en la sociedad”.

La empresa facilita a particulares servicios de apoyo y tecnología, además de dirigirse al sector educativo, con objeto de promover la alfabetización y la inclusión social en las escuelas.  “Tratamos tanto con particulares como con escuelas públicas y privadas”, explica Daniela Galindo, que precisa que no solo trabajan con entidades de Colombia sino también con los ministerios de Educación de Costa Rica y de Panamá, que emplean la aplicación en los programas de alfabetización ofrecidos por las escuelas públicas.

“Incluso personas sin discapacidad pueden utilizar nuestro programa, lo que permite que trabajen juntos niños con capacidades diversas.  Es una faceta importante de la inclusión.  Con frecuencia, las personas con discapacidad viven en la pobreza y en situación de exclusión pues no tienen la oportunidad de estudiar o trabajar.  Nuestra tecnología favorece el aprendizaje colaborativo y ayuda a los que viven con discapacidades a sentirse parte de la sociedad y contribuir a la misma.  Ese es mi objetivo.  La tecnología no tiene razón de ser si no se aprovecha para conseguir resultados, en particular en el ámbito del bienestar social.  Los programas informáticos no solucionan nada por sí solos, pero si se cuenta con los colaboradores idóneos y un modelo de negocio eficaz, se pueden conseguir resultados positivos y abrir nuevas posibilidades en la vida de las personas”.

Un modelo de negocio dinámico

Al inicio, la empresa vendía el programa en un paquete único por un precio de unos 300 dólares estadounidenses.  Sin embargo, ha adoptado recientemente un sistema de suscripción mediante el cual los clientes pagan una cuota de unos 20 dólares mensuales.  “Hemos cambiado nuestro modelo de negocio en aras de la adaptabilidad y la sostenibilidad” explica la joven empresaria, al señalar que así pueden ofrecer a muchos padres una opción más barata y asequible.

La versión 3 del programa viene acompañada de una serie de servicios de apoyo en línea que incluyen un centro de atención telefónica y módulos de formación para profesores y padres, con objeto de aprovechar al máximo las características de la aplicación.  “Ahora tenemos la posibilidad de ofrecer una solución integral que abarca el programa informático, una experiencia única de aprendizaje y un respaldo activo, que en tres o cuatro meses podrán mejorar significativamente la vida de los usuarios”.

Daniela Galindo asevera:  “el perfeccionamiento de la tecnología nos ha planteado retos considerables. Cuando concebimos la idea no poseíamos todas las soluciones, pero con la versión 3 hemos logrado resolver numerosos problemas, por lo que actualmente disponemos de un producto mucho más completo”.

Promover un cambio de percepciones

El establecimiento de un negocio exitoso es de por sí una ardua tarea en cualquier sector de actividad.  Pero las dificultades se multiplican cuando se trata de un sector que suele ser excluido o desatendido por los principales actores del mundo empresarial.  Daniela Galindo insiste:  “con demasiada frecuencia las personas no creen en quienes tienen alguna discapacidad.  Pese a que mi hermana vivió esa experiencia, la familia siguió confiando en ella;  gracias a Hablando con Julis en un año aprendió a leer y escribir, lo que le permite expresarse y llevar una vida independiente.  Se ha vuelto más sociable, puede entrar sola en una cafetería y pedir lo que quiera.  Además, ha estudiado contabilidad y se desempeña actualmente como contable subalterna.  Es la prueba viviente de lo que se puede lograr con esta herramienta”.

Uno de los primeros retos a los que Daniela Galindo se hubo de enfrentar al establecer su empresa consistió en demostrar que su aplicación era eficaz y funcionaba.  Según cuenta “trabajamos con numerosas y diversas personas, incluidos habitantes de barrios pobres, para demostrar el potencial que encerraba nuestra tecnología.  La gente empezó a creer en el programa y a comprarlo”.  No obstante, abrirse camino en el sector de la educación resultó más laborioso.  En efecto, “forjar alianzas en el seno del sistema educativo resulta muy complicado, ya que cada cual quiere trabajar a su aire, aunque, también conseguimos progresar en ese ámbito, pese a todo”.

Además de su afán por cambiar las percepciones sobre las personas que viven con discapacidades, Daniela Galindo también se empeña en dar un vuelco a los prejuicios fuertemente arraigados respecto del papel de las mujeres en la tecnología y la innovación.  “Los legisladores y los medios de comunicación deben esforzarse más en romper los estereotipos de género y cambiar la manera en que percibe el público el papel de las mujeres y de los hombres”, declara, al tiempo que subraya la importancia de fomentar una actitud dinámica en las niñas y las jóvenes, para animarlas a emprender su propio camino innovador.  “Trabajar en el ámbito de la tecnología y conseguir resultados no siempre es fácil, pero resulta muy satisfactorio y vale la pena”, dice.  “El hecho de que actualmente se utilice Hablando con Julis en otros países, en pro de una mayor inclusión en las escuelas y una mejor comunicación entre familiares, me produce inmensa satisfacción”.

Respecto de la innovación y la propiedad intelectual

La joven empresaria apunta que “la innovación no solo se refiere a la tecnología, sino también a la manera de trabajar y de entender las necesidades de las personas, así como a la forma de colaborar”, al tiempo que hace hincapié en su empeño por fomentar en su empresa una cultura en la que hombres y mujeres trabajan en pie de igualdad.  Añade:  “ofrecer oportunidades idénticas a los hombres y las mujeres que posean los mismos talentos, es el modo de acabar con la brecha entre géneros en el ámbito de la innovación”.

Los legisladores y los medios de comunicación deben esforzarse más en romper los estereotipos de género y cambiar la manera en que percibe el público el papel de las mujeres y de los hombres.

Daniela Galindo

Su empresa depende en gran medida de la protección otorgada por el derecho de autor a su programa informático.  Hablando con Julis ha sido galardonado con varios premios internacionales de reconocido prestigio, por lo que también se beneficia de programas de asesoría empresarial y de tutoría de gran utilidad, entre ellos algunos relacionados con el uso estratégico de la propiedad intelectual (PI).  No obstante, señala que “habría sido muy útil que las instancias gubernamentales facilitaran mayor apoyo e información respecto de los derechos de PI y de los cauces para que empresas como la mía pudieran aprovecharlos mejor”.

De cara al futuro

De cara al futuro, Daniela Galindo aspira a introducirse en los mercados mundiales. Declara:  “nos comprometemos a satisfacer las necesidades de un mercado potencial que supera los 600 millones de personas en todo el mundo.  La versión inglesa de nuestra aplicación se lanzó en noviembre de 2017 y, en el futuro, esperamos desarrollar versiones en otros idiomas.  Gracias a eso lograremos cambiar la vida de más personas y hacer realidad la inclusión social en todo el mundo”.

“Queremos que dentro de 10 años Hablando con Julis sea una solución de comunicación para cualquier persona con o sin discapacidad.  Aspiramos a que se use en las escuelas y en las empresas para permitir que trabajen juntos las personas con discapacidades y quienes no las tengan.  Necesitamos demostrar que quienes viven con algún tipo de discapacidad no están incapacitados para hacer las cosas, sino que las hacen de una manera diferente”.

Con la expansión de su red de distribuidores internacionales y el creciente interés en la tecnología mostrado por las escuelas que consideran cada vez más su potencial para fomentar la educación y la inclusión social, todo apunta a que Hablando con Julis va a transformar la vida de millones de personas en los próximos años.

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