Blurred Lines: La diferencia entre inspiración y apropiación

Septiembre de 2015

Por Ben Challis, asesor jurídico, Glastonbury Festivals Limited, Reino Unido

Si los compositores no tenían clara la línea que separa la "inspiración" en la obra de otra persona de copiarla de hecho, puede que todavía aumente más su confusión a raíz de la decisión de un jurado federal de los Estados Unidos de América en el caso "Blurred Lines", especialmente en la era del hip hop y el rap , donde el muestreo y las referencias son una práctica habitual.

Izquierda:  Marvin Gaye (foto: Rob Verhorst/Getty Images); derecha:  Robin Thicke (foto: Kevin Mazur/Fox/Getty Images)
La familia de la leyenda del soul Marvin Gaye obtuvo una victoria legal después de que un tribunal federal sentenciara que la canción Blurred Lines de Robin Thicke y Pharrell Williams era una copia del éxito discográfico de 1977 Got To Give It Up, de Gaye.  El caso pone de manifiesto las dificultades que tienen los tribunales para trazar el límite entre la inspiración y la apropiación.

Blurred Lines, canción de Robin Thicke que alcanzó un éxito masivo en 2013, será uno de los temas de los que más se hablará a lo largo de este decenio.  Envuelta ya en un halo de controversia debido al contenido de sus letras y al video promocional, la canción provocó una segunda oleada de comentarios de prensa en febrero y marzo de 2015, cuando la familia de la leyenda del soul Marvin Gaye obtuvo una victoria legal después de que un jurado federal determinara que la canción era una copia del éxito discográfico de 1977 Got To Give It Up, de Gaye.  El jurado decidió que Robin Thicke y el coautor Pharrell Williams debían pagar casi 7,4 millones de dólares de los Estados Unidos de América en concepto de daños y perjuicios.

El caso

El caso Blurred Lines (Williams v. Bridgeport Music, Inc.  (Nº 13-06004) (CD Cal.  19 de noviembre de 2013)) comenzó cuando Thicke, Williams y el rapero TI (Clifford Harris Jr.), intérpretes del tema, en respuesta a las preocupaciones sobre las similitudes entre las dos grabaciones, solicitaron una sentencia declarativa de que no existía infracción. 

En la fase de instrucción, el juez de distrito de los Estados Unidos, John Kronstadt, emitió una resolución para evitar que el abogado de Gaye, Richard S.  Busch, reprodujera juntas las dos grabaciones, señalando que era la composición, representada por la partitura, y no la grabación sonora, lo que se dirimía en el caso.  Personalmente, me resulta difícil estar de acuerdo con la decisión del jurado de que exista alguna similitud sustancial entre las dos canciones. 

Cabe señalar que la decisión se produjo apenas dos semanas después del acuerdo al que se llegó en el caso de Stay With Me, en el que Tom Petty y Jeff Lynne obtuvieron una participación del 25% en esa canción, interpretada y coescrita por Sam Smith, que presuntamente plagiaba el éxito de 1989 de Petty, I Won’t Back Down

La diferencia entre "inspiración" y "apropiación" siempre ha sido borrosa. 

A partir del testimonio prestado ante el tribunal (especialmente por el propio Thicke) se supo que, si bien era un escritor reconocido, Thicke había contribuido poco a la canción.  Pero sí, al menos, entretuvo al jurado, cantando una breve mezcla de canciones, entre las que figuraban With or Without You de U2, Forever Young de Alphaville, No Woman, No Cry de Bob Marley, Man In The Mirror de Michael Jackson y Let it Be de los Beatles, para demostrar que podían hilvanarse sin fisuras canciones que tenían poco en común y que las canciones a menudo contienen elementos musicales comunes. 

Como autor principal y productor, Pharrell Williams declaró que Marvin Gaye y el soul de la década de 1970 formaban parte del ambiente musical en que creció.  Pero, según él, nunca trataría de "tomar algo de otra persona a la que quiero". 

Después del lanzamiento de la canción, Williams había dicho que veía similitudes con la obra de Gaye, pero que no era una parte consciente de su proceso creativo.  Richard S.  Busch, en representación de la familia Gaye, preguntó a Williams que si pensaba que Blurred Lines captaba el estilo de la época en la que Gaye grabó su canción. 

"Captar el estilo, sí", respondió Williams, pero "infringir, no".

Análisis

El derecho relativo al muestreo de grabaciones fonográficas en los Estados Unidos parecía bastante claro después de la decisión dictada en el caso Bridgeport Music, Inc.  v. Dimension Films (410 F.  3d 792 (6th Cir.  2005)), en el que, en otro caso llevado por Richard S.  Busch, el Tribunal de Apelaciones del Sexto Circuito había dicho que "o se obtiene una licencia, o no se puede samplear".  A pesar de que una reciente decisión que atañe a Jay-Z puede arrojar alguna duda sobre la rigidez de este enfoque, las canciones siempre van a estar en una zona "gris", y los tribunales han tenido tradicionalmente una gran dificultad para trazar la línea divisoria entre la inspiración y la apropiación. 

Hace 99 años, en el caso Haas v. Leo Feist, Inc. (234 F. 105 (S. D. N. Y. 1916)), el juez Learned Hand tuvo que comparar dos obras para determinar si había habido copia.  A pesar de menoscabar la originalidad de ambas obras, el juez señaló los tonos idénticos que se producían en los mismos puntos de las dos canciones.  Unos años antes, en su dictamen en el caso Hein v. Harris (1910), el juez había utilizado un "método comparativo" similar y había fallado a favor del demandante, debido a que 13 de los 17 compases de las obras eran "sustancialmente los mismos".  En el caso Haas también se pronunció en favor del demandante debido a que el "paralelismo que escuchaba su oído sobrepasaba los límites de la mera casualidad".  En 1930, el juez Hand volvió de nuevo a examinar el tema de la línea divisoria entre las ideas y su expresión.  En el caso Nichols v. Universal Pictures Corp. (45 F. 2d 119, 121 (2d Cir. 1930)), el juez señaló que la línea divisoria entre la idea y su expresión es inherentemente arbitraria, y dijo algo revelador, "nunca nadie ha sido capaz de establecer ese límite, y nadie podrá hacerlo jamás”.  Muchas personas que lean acerca del caso de Blurred Lines puede que piensen lo mismo. 

Quizá el lector recuerde el complicado caso de Bright Tunes Music v. Harrisongs Music et al. (420 F. Supp 177 (1976)) que tuvo lugar en 1976 en los Estados Unidos, en el que el antiguo miembro de los Beatles, George Harrison, fue finalmente condenado a pagar 587.000 dólares por copiar "subconscientemente" partes de He’s So Fine de Chiffons en su canción My Sweet Lord. 

Un analista dijo que cuando se comparan las canciones "resulta difícil sentirse mal por el antiguo Beatle".  Bueno, esa es su opinión.  En aquel momento, recuerdo que pensaba que las canciones (o las grabaciones que había oído) eran muy diferentes.  Pero el juez de distrito Richard Owen lo veía de otra manera:  "¿Acaso Harrison ha utilizado deliberadamente la música de He’s So Fine? No creo que lo haya hecho deliberadamente.  Sin embargo, está claro que My Sweet Lord es exactamente la misma canción que He’s So Fine con otra letra, y Harrison tenía acceso a esa canción.  Esto, de acuerdo con la ley, es una infracción del derecho de autor, y no lo es menos porque se haya hecho de forma subconsciente", sentenció. 

En el caso de Blurred Lines, el perito musicólogo de la familia Gaye había estudiado la partitura y las grabaciones de las dos obras y había identificado ocho características "sustancialmente similares", que "superan el ámbito de coincidencia genérica".  La familia Gaye argumentó que era improbable que una obra de un tercero contuviera todas estas características con una "configuración similar".

Yo prefiero el análisis preliminar del profesor Joe Bennett, musicólogo independiente.  Analizando las líneas de bajo, el profesor Bennett dijo:  "Cuando se comparan nota por nota de este modo, la disimilitud es obvia.  Estas líneas de bajo utilizan notas, ritmos y fraseos diferentes entre sí.  Es más, pertenecen a escalas musicales diferentes.  Las notas del bajo de Thicke pertenecen todas al modo mixolidio;  la línea de bajo de Gaye se basa en la escala pentatónica menor".

En respuesta a la afirmación de que Blurred Lines copia la línea de bajo de Gaye, el profesor Bennett dice:  "Si eso es cierto, y el equipo de Thicke realmente copió la línea de bajo, entonces cambiaron la mayoría de los tonos, movieron un montón de notas de un sitio a otro y eliminaron algunas otras.  O, dicho de otro modo, escribieron una línea de bajo original".  En lo que se refiere al uso de los cencerros, el profesor Bennett indica lo siguiente:  "los cencerros de Thicke (en realidad, un cencerro y otro instrumento de percusión que suena más como una clave electrónica) marcan síncopas en las semicorcheas (es un compás de semicorcheas);  la canción de Gaye es claramente un compás de corcheas.  La única similitud es que cada riff se toca en las tres primeras corcheas del compás". 

Relevancia del caso

La mayoría de comentarios posteriores al juicio fueron negativos, y se señalaba que toda la música se inspira de alguna manera y que los géneros, estilos y ritmos no deben estar protegidos por derechos de autor. 

Tal como dijo Time Magazine, la decisión tendría un "efecto disuasorio" en el futuro de la composición de canciones.  Algunos fueron más allá, argumentando que el muestreo debía reconocerse como una parte integral de la creación de la música moderna, y que el caso mostraba que la legislación de derecho de autor estaba fuera de contacto con los métodos actuales de producción musical.  La escala musical normal tiene un número limitado de notas y seguramente ahora se acepta por lo general que ciertas expresiones no pueden estar sujetas a derechos de autor, dijeron.  Otros sostenían que una de las finalidades del derecho de autor es fomentar la creatividad, no sofocarla, de ahí la posición de que el derecho de autor solo proteja la expresión de ideas, no las propias ideas.  Y otros sostenían que el uso mediante transformación podía, al menos en los Estados Unidos, protegerse como uso leal.  El sentimiento general parecía ser:  "un poco de protección es buena, demasiada protección no es buena".  Como siempre, todo se reduce a dónde se traza el límite.

TI se sumó a Williams y Thicke en un comunicado diciendo que el fallo "sienta un precedente terrible para la música y la creatividad de cara al futuro".  Su abogado, Howard King, dijo que el veredicto "afecta a la creatividad de los jóvenes músicos que esperan crear a partir de los logros de otros músicos". 

Intuyo que un tribunal británico, incluso percibiendo una "conexión casual", podría haber sentenciado el asunto de manera diferente, aunque esa decisión se reduciría a la opinión de un juez sobre si la canción se había copiado, no a la de un jurado civil formado por ocho personas.  Y los jueces llegan a conclusiones diferentes.  El caso Francis Day & Hunter v. Bron ((1963) Ch. 587) es un buen ejemplo de cómo en un mismo caso los jueces pueden interpretar los mismos hechos de manera diferente, lo que quiere decir que cualquier decisión en esta zona gris es una especie de lotería. 

Como era de esperar, ya se ha anunciado formalmente la presentación de un recurso de apelación en el caso de Blurred Lines.  "Se lo debemos a los compositores de todo el mundo;  hemos de asegurarnos de que no se ratifica este veredicto", dijo Howard King a la prensa.  "Mis clientes saben que escribieron la canción Blurred Lines en cuerpo y alma y que no salió de ninguna otra fuente.  Vamos a ejercer todos los recursos a nuestro alcance para asegurarnos de que el veredicto no se confirma.  Lo vemos como si estuviésemos en la séptima entrada de un partido de cricket en el que podría haber sucesivas entradas más", dijo a Fox News.  El tribunal de apelación podría sentar un precedente importante en este caso. 

En julio, el juez Kronstadt revisó a la baja la indemnización que había concedido el jurado contra Thicke y Williams, estableciéndola en 5,3 millones de dólares, y extendió la acusación a UMG Recordings, Interscope y Star Trak Entertainment, así como al rapero TI.  Rechazó la petición de la familia Gaye de un requerimiento judicial, pero le otorgó una regalía permanente del 50% sobre los ingresos de edición musical de Blurred Lines.

Una versión de este artículo apareció por primera vez en Journal of Intellectual Property Law & Practice (2015) 10 (8)

Ben Challis es un abogado del Reino Unido especializado en Derecho de la música y el espectáculo.  Ben es también miembro del Consejo del Institute of Crowd Education, profesor visitante de Derecho en la Buckinghamshire New University y profesor invitado en la Sheffield Hallam University.  Es editor del sitio www.musiclawupdates.com y escribe en el blog 1709 Copyright en www.the1709blog.blogspot.co.uk.

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