La impresión tridimensional ha venido para quedarse

Mayo de 2015

por Catherine Jewell, División de Comunicaciones de la OMPI

En septiembre de 2014 tuvo lugar en la Universidad de Lund (Suecia) el primer concierto en directo del mundo en el que un grupo tocó instrumentos impresos en tres dimensiones.  Se trataba de una batería, un teclado y dos guitarras creados por Olaf Diegel, profesor de desarrollo de productos de la facultad de ingeniería de dicha Universidad y entusiasta de la impresión tridimensional, que sostiene que esta tecnología ofrece un gran potencial para superar las barreras de la innovación y mejorar el diseño de productos.

Olaf Diegel se inspiró en la vitalidad y en la
energía de Nueva York para diseñar la
Americana (izquierda). Hasta ahora ha imprimido
aproximadamente 12 guitarras eléctricas, incluyendo
también bajos eléctricos y guitarras semiacústicas,
una batería y una carcasa para un piano digital.
Además, está trabajando en el diseño de un
saxofón impreso en tres dimensiones.
(Fotografía: Olaf Diegel)

“Empecé a imprimir instrumentos musicales a modo de experimento divertido, para ver si se podía hacer”, explica.  “Cuando terminé el primero me asombró lo bien que parecía funcionar, así que empecé a publicarlo en mi sitio web.  La respuesta de la gente fue muy buena, y comenzaron a preguntarme si las podían comprar, por lo que, al final, se ha convertido en una afición y, a su vez, en una pequeña empresa”.  Su empresa, ODD Guitars (www.odd.org.nz), ofrece “una gama de guitarras que se pueden personalizar, con las que exploramos los límites de las tecnologías de impresión tridimensional y de sus posibilidades de aplicación”.

Los instrumentos impresos en tres dimensiones suenan muy bien

Hasta la fecha, Olaf Diegel ha imprimido aproximadamente 12 guitarras eléctricas, incluyendo también bajos eléctricos y guitarras semiacústicas.  Está muy satisfecho con los resultados que ha obtenido.  “Su sonido no tiene nada que envidiar al de las guitarras convencionales de madera.  Lo que más afecta el sonido son las pastillas y la electrónica, e incluso la antigüedad de las cuerdas.  El material del cuerpo incide un poco en la manera en que vibran las cuerdas, pero no afecta el sonido ni para bien ni para mal.  La primera [guitarra] semiacústica fue una sorpresa para mí, porque tiene una cámara hueca que, de hecho, consigue amplificar muy bien el sonido acústico.  ¡Hasta las guitarras acústicas totalmente impresas en tres dimensiones tienen un sonido fantástico!  El sonido se encuentra entre el de una guitarra de madera y el de una guitarra Ovation con caja de plástico, sin llegar a ser igual al de ninguna de ellas”.

También ha imprimido una batería y una carcasa para un piano digital.

Por lo general, los músicos son muy conservadores en todo lo relacionado con sus instrumentos, pero, según Olaf Diegel, han respondido muy bien.  “Al principio, siempre se muestran un poco recelosos hacia una guitarra con el cuerpo impreso en tres dimensiones, pero desde que las prueban se quedan asombrados por lo bien que suenan, así que no resulta difícil convencerlos”.

Las distintas tecnologías de impresión tridimensional ofrecen opciones diferentes de producción

Para imprimir un producto en tres dimensiones se utilizan varias tecnologías (véase La impresión tridimensional y el futuro de las cosas).  Olaf Diegel utiliza el sinterizado selectivo por láser.  “Esta tecnología me ofrece unos componentes sólidos que no se degradan con el paso del tiempo y, al mismo tiempo, me permite conseguir un gran nivel de detalle en el interior de las guitarras.  En varias ocasiones se me ha caído alguna guitarra sin que se produjera ningún problema, salvo ocasionalmente algún arañazo en la pintura”, explica.  Diseñar una guitarra puede llevarle desde unos pocos días a algunas semanas, dependiendo de lo complejo que sea el diseño.  El proceso de impresión dura 11 horas, y para pintar las guitarras se tarda “entre un día y algunas semanas, dependiendo de la dificultad de cada caso”.

A diferencia de los métodos convencionales de fabricación, la impresión tridimensional pone a nuestro alcance la “complejidad de forma gratuita” y muchas posibilidades de personalización. (Fotografía: Olaf Diegel)

“La diferencia entre las impresoras tridimensionales caseras (pequeñas y con un costo inferior a 5.000 dólares de los Estados Unidos) y las industriales, que pueden llegar a costar cientos de miles de dólares, es abismal”, señala.  “Tanto unas como otras son absolutamente fantásticas, pero tienen una finalidad muy distinta.  Los dispositivos de sobremesa resultan ideales para estimular la creatividad y probar ideas pero, por lo general, no tienen suficiente calidad para fabricar productos que se puedan vender”.  Para ello, expone, es necesario contar con dispositivos industriales más caros como los que, cada vez más, ofrecen en Internet servicios de impresión tridimensional en línea como cubify.com y shapeways.com.

La impresión tridimensional ha venido para quedarse

Olaf Diegel se muestra convencido de que esta nueva tecnología representa un cambio duradero.  “¡La impresión tridimensional ha venido para quedarse, sin lugar a dudas!”. No obstante, recalca que no sustituye a la fabricación convencional, sino que la complementa.  “Si se utiliza con los fines adecuados, puede aportar mucho valor añadido a muchos productos”, afirma.  “Es muy importante que los ingenieros y los diseñadores conozcamos cuáles son las ventajas de la impresión tridimensional, cómo utilizarlas y cómo diseñar para obtener los máximos beneficios posibles”.  Esto, señala, implica replantearnos nuestra perspectiva actual en relación con el diseño.  “Para diseñar artículos a fin de imprimirlos en tres dimensiones, los ingenieros y los diseñadores han de adquirir una nueva habilidad dentro del ámbito del diseño.  Si diseñamos de la misma forma que lo hacemos para la fabricación convencional, la impresión tridimensional no supone una gran ventaja (excepto en la fabricación de prototipos)”.

La complejidad a nuestro alcance de forma gratuita

En la impresión tridimensional, los productos se construyen capa a capa, lo que ofrece varias ventajas a los diseñadores con respecto a la fabricación convencional.  “Las dos ventajas fundamentales de la impresión tridimensional son que permite conseguir un alto grado de complejidad de forma gratuita ‑gracias a ello puedo crear formas extremadamente complejas dentro del cuerpo de las guitarras que sería imposible crear con la fabricación convencional‑ y la capacidad de personalizar cada guitarra que fabrico de manera que el músico pueda elegir a su gusto el aspecto del instrumento y su sensación al tacto”, explica Olaf Diegel.

Aunque cada vez hay más empresas que incorporan las tecnologías de impresión tridimensional a sus procesos de fabricación y mercadotecnia, uno de los campos principales de aplicación hasta la fecha ha sido la fabricación rápida de prototipos.  Según Olaf Diegel, esto ha resultado útil para fabricar versiones impresas en tres dimensiones de instrumentos complejos como el saxofón.  “Mi primer intento no resultó del todo satisfactorio, pero el prototipo me proporcionó información suficiente para que la segunda versión, con suerte, sea perfecta”.  El Sr. Diegel desea asimismo experimentar con la impresión de instrumentos fabricados tradicionalmente de madera.  “La impresión tridimensional podría proporcionar ciertamente algunas ventajas. Por ejemplo, se podría hacer que el viento circulase por cámaras especialmente moldeadas que afectasen el sonido, o separar el viento por distintas cámaras y conseguir, por ejemplo, tocar acordes completos con un flauta”.

Repercusiones en la propiedad intelectual

¿De qué forma podría afectar la impresión tridimensional la manera en que las empresas protegen sus derechos de propiedad intelectual (P.I.)?  “Ciertamente, se trata de algo que las empresas que se incorporan a este ámbito tienen que plantearse.  Mucha gente está trabajando ya a fin de encontrar distintas soluciones técnicas y de programas y sistemas informáticos.  Del mismo modo que se han solucionado este tipo de problemas en relación con la música mediante sistemas como iTunes, en el futuro habrá que encontrar mecanismos similares para proteger los datos impresos en tres dimensiones”.

Olaf Diegel empezó a imprimir instrumentos en tres dimensiones en 2012.  Su pequeña empresa emergente, ODD Guitars, le permite seguir satisfaciendo su pasión por la innovación y su amor por la música.  Tiene debilidad por el rockabilly ‑“qué divertido es tocarlo”‑ y por Brian Setzer y los Stray Cats.  En los próximos años habrá que estar atentos a los nuevos sonidos provenientes de los grupos formados por estudiantes de la Universidad de Lund.

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