Todos tenemos la sensación de que el mundo no sólo se hace más pequeño, sino que también cada vez gira más deprisa. El telégrafo vio la luz en la década de 1840 y tardó décadas en extenderse por todo el mundo. En comparación, ChatGPT alcanzó los 100 millones de usuarios en un solo mes.
La difusión de la tecnología es el tema central del Informe mundial sobre la propiedad intelectual 2026. Se trata de una cuestión importante porque el desfase temporal y geográfico entre las invenciones y su adopción puede suponer una enorme diferencia en el desarrollo, crecimiento y repercusión de esa tecnología en los distintos países, así como en todo el mundo.
Como siempre, la OMPI va más allá de las anécdotas y los testimonios para aportar a esta cuestión un enfoque basado en datos y pruebas. Nuestro análisis se basa en datos que abarcan 250 años de historia de la tecnología, así como en citas de patentes a lo largo de cinco décadas, para proporcionar información detallada sobre el modo en que se difunden las invenciones revolucionarias.
Las conclusiones apuntan a cambios profundos en los últimos 50 años en la velocidad a la que se difunden las tecnologías a escala internacional. Los plazos de adopción entre una invención y su primer uso se han reducido drásticamente: tecnologías que antes tardaban décadas en llegar a los mercados mundiales ahora lo hacen en años y, en algunos casos, en días. Aún más sorprendente es que las nuevas tecnologías ya no sólo son utilizadas a escala por un puñado de economías avanzadas: han empezado a reducirse las diferencias en la intensidad de uso, especialmente en el ámbito digital. Además, los conocimientos tecnológicos viajan ahora a través de las fronteras casi tan rápidamente como dentro de ellas, lo que anuncia un mundo en el que las ideas se difunden más rápida y ampliamente que nunca.
No obstante, sigue habiendo dificultades de consideración. Los conocimientos tecnológicos -un insumo esencial en el proceso de difusión- están concentrados y confinados en un pequeño número de economías desarrolladas. A pesar de los avances, muchos países en desarrollo necesitan un crecimiento económico más rápido, inversiones en infraestructuras y marcos institucionales para acelerar la adopción de la tecnología. Al mismo tiempo, la experiencia de varias economías, especialmente en Asia Oriental, ilustra que esos obstáculos no son insuperables y pone de manifiesto el modo en que los países pueden aprovechar la tecnología para apoyar el crecimiento económico.
Por medio de este informe, la OMPI aspira a ayudar a los Estados miembros a comprender mejor esta dinámica y a diseñar políticas que permitan a las economías beneficiarse del progreso tecnológico. Porque incluso en un mundo en el que la geografía ya no es una traba ineludible para los flujos de conocimientos, las decisiones políticas voluntarias siguen siendo esenciales para traducir la difusión en crecimiento, desarrollo e impacto real.
Daren Tang
Director general
Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI)