Introducción
Las tecnologías digitales han transformado la economía mundial y la manera de innovar de las sociedades. A lo largo de los tres últimos decenios ha cambiado la forma en que las personas se comunican, acceden a la información y realizan transacciones cotidianas.
Si bien una buena parte del desarrollo actual de la tecnología digital se concentra en los Estados Unidos de América y China, sus beneficios se extienden mucho más allá de las fronteras nacionales.
Aunque existen muchas tecnologías digitales de interés, este capítulo se centra en las que hacen posible la conectividad a Internet tanto en el ámbito nacional como en el internacional. Entre ellas cabe señalar los cables submarinos, la banda ancha móvil y la banda ancha fija. Estas tecnologías troncales actúan como guardianas y facilitadoras, y sientan las bases para una mayor expansión de la innovación digital. Sin ellas, ninguna otra tecnología digital tiene grandes posibilidades de difundirse de forma generalizada.
A pesar del importante potencial de las tecnologías digitales a la hora de impulsar el crecimiento económico y el desarrollo social, siguen existiendo importantes barreras que impiden su adopción y difusión, especialmente en las economías en desarrollo. En este estudio se examinan los principales obstáculos que existen a la difusión de las tecnologías digitales, como las limitaciones de la infraestructura, los problemas de capital humano, la asequibilidad, las trabas normativas y los problemas relacionados con la estructura del mercado. Estas barreras varían considerablemente de una región a otra y de un grupo demográfico a otro, y crean brechas digitales persistentes que amenazan con exacerbar las desigualdades socioeconómicas que ya existen.
En este capítulo también se examina de qué manera la propiedad intelectual condiciona la difusión en la era digital. Las normas tecnológicas mundiales, como la 4G, la 5G y la Wi-Fi, desempeñan un papel fundamental en la transformación digital. Las patentes que protegen las invenciones esenciales de estas normas, conocidas como patentes esenciales para cumplir con las normas técnicas (PEN), son fundamentales para la transformación digital.
Mediante la exploración de estas dinámicas, este ejercicio de análisis pretende servir de base a políticas que fomenten la difusión efectiva de las tecnologías digitales, al tiempo que se atiende a los riesgos y las desigualdades que puedan surgir. Las constataciones de este estudio se dirigen a un amplio conjunto de partes interesadas, desde los desarrolladores tecnológicos e inversores hasta las instancias encargadas de la formulación de políticas y los organismos de desarrollo, que trabajan para aprovechar la innovación digital en aras de un crecimiento inclusivo y sostenible.
Pertinencia para la economía de la innovación y el desarrollo mundial
Para empezar, definimos las tecnologías digitales como aquellas innovaciones que permiten que fluya la información y se produzcan las comunicaciones. Ello engloba dispositivos como teléfonos móviles, computadoras y radios, junto con los servicios y funciones que se ejecutan a través de ellos, como la mensajería, las transacciones en línea y el procesamiento de datos. También incluye los sistemas que dan soporte a estas funciones, desde protocolos de texto básicos hasta complejas plataformas digitales. A lo largo de los años han surgido sucesivas generaciones de tecnologías digitales. Abarcan desde herramientas intangibles, como la computación en nube y la inteligencia artificial (IA), hasta las que tienen una manifestación física, como los robots y los drones.
Por difusión de la tecnología digital se entiende la forma en que estas tecnologías se extienden entre personas, empresas e instituciones.
Las tecnologías digitales reducen muchos costos. Hacen más barata la búsqueda, la reproducción y la transmisión de información. Disminuyen el costo del almacenamiento y el procesamiento de datos. También reducen el costo de la difusión selectiva y el seguimiento, lo que aumenta la eficacia de la comunicación y la prestación de servicios. Los datos cuantitativos ponen de manifiesto que las tecnologías digitales, en comparación con las tecnologías tradicionales como las máquinas de vapor, se han extendido con mucha más rapidez, al tiempo que se han ampliado las diferencias en la intensidad de su uso en el mundo.
En el caso del desarrollo mundial, la difusión de las tecnologías digitales se ha convertido tanto en un poderoso facilitador como en una fuente de nuevas disparidades.
Como aspecto positivo, aunque las limitaciones de los países en desarrollo a menudo dificultan la difusión de las tecnologías, también pueden servir de catalizadores para una innovación que beneficie tanto a las economías desarrolladas como a las economías en desarrollo. Así, por ejemplo, el escaso acceso de África a la red eléctrica ha impulsado el desarrollo de soluciones energéticas sin conexión a la red, lo que ha dado lugar a conocimientos tecnológicos que pueden adaptar tanto las economías desarrolladas como las economías en desarrollo. Los datos empíricos avalan esta dinámica: así, la trayectoria de algunas tecnologías procedentes de África relacionadas con tecnologías energéticas, como baterías y pilas de combustible, ha llegado a los Estados Unidos y el Japón,
La difusión de las tecnologías digitales sigue pautas propias que la diferencian de la propagación de otras innovaciones y tiene implicaciones tanto para las economías desarrolladas como para las economías en desarrollo. En la sección siguiente se examinan los rasgos fundamentales que caracterizan la propagación de las tecnologías digitales en las economías y sociedades, centrándose en la dinámica de las redes, los requisitos de infraestructura, la capacidad de absorción local
El auge del ancho de banda: una característica clave de la difusión de la tecnología digital
Tecnología de utilidad general y efectos de red
Desde el punto de vista de la economía de la innovación, la expansión de las tecnologías digitales es un claro ejemplo de cómo las tecnologías de utilidad general se propagan por las economías.
Los datos disponibles muestran que las tecnologías digitales de utilidad general crecen más rápidamente que la media de solicitudes de patente de todas las tecnologías.
Los efectos de red se erigen como otra característica definitoria de Internet y de la difusión general de las tecnologías digitales, que alteran fundamentalmente los modelos tradicionales de adopción de tecnologías.
Hay dos tipos diferenciados de efectos de red que impulsan la difusión de las tecnologías digitales. Los efectos de red directos se producen cuando el valor de una tecnología crece directamente con su base de usuarios, como ocurre con las plataformas de medios sociales, que se vuelven más valiosas para los usuarios a medida que sus contactos sociales se unen a la red.
Esta dinámica de red crea modelos de adopción diferenciados, que se caracterizan por una lenta adopción inicial seguida de una rápida aceleración y una saturación final. La difusión de los teléfonos inteligentes entre los distintos grupos de ingresos es un claro ejemplo de ello.
Cortafuegos a la vista: barreras a la adopción y difusión digital
Aunque el uso de Internet alcanzó el 74 % de la población mundial en 2025, esta cifra oculta disparidades regionales importantes, ya que la población africana solo disponía de un 36 % de conectividad, frente al 92 % de Europa.
Limitaciones de infraestructura y necesidades de capital
La brecha más fundamental es la de las infraestructuras y el acceso básico a la conectividad. Esta brecha tiene su origen en limitaciones físicas, como la implantación desigual de las redes de banda ancha, la infraestructura energética, la insuficiente capacidad de transporte o de los centros de datos o el reducido acceso a los dispositivos apropiados para el usuario final. Estas infraestructuras se organizan en torno a tres capas interdependientes que reflejan la estructura de la cadena de valor de Internet, a saber, la infraestructura de red, los centros de datos y los dispositivos de usuario final.
Diferencias en las infraestructuras internacionales
La infraestructura de conectividad troncal, en particular el tendido de cables submarinos y la capacidad de ancho de banda internacional, son fundamentales para facilitar los flujos de datos transfronterizos y, en definitiva, la difusión de las tecnologías digitales.
El acceso a la capacidad mundial de ancho de banda sigue siendo desigual en las distintas regiones, como se ilustra en el gráfico 5.2. A lo largo del último decenio se ha expandido considerablemente en las regiones de Europa, Asia y el Pacífico y América, mientras que África, los Estados árabes y los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) siguen rezagados, a pesar de los esfuerzos que han realizado recientemente para ponerse al día. Estas infraestructuras también son vulnerables. El corte o la avería de un cable submarino es probablemente el peligro digital que más daños causa. Los cables submarinos sufren daños principalmente a causa de las actividades marítimas, en particular el fondeo y las redes de pesca, y, en menor medida, por sabotajes o desastres naturales, como terremotos o tifones.
En el gráfico 5.3 se ilustra hasta qué punto las regiones con un número limitado de cables submarinos, como la del África subsahariana, están sujetas a un nivel desproporcionado de interrupciones de la conectividad cuando se producen daños en los cables submarinos. Así, por ejemplo, en marzo de 2024, hubo 10 países africanos, principalmente de África Occidental y Meridional, que sufrieron importantes cortes de Internet debido a fallos en cuatro cables submarinos.
Diferencias en las infraestructuras nacionales
Una vez que se tienden los cables submarinos, el acceso a las telecomunicaciones y a Internet depende principalmente de la red terrestre de ámbito nacional. En los países africanos, esta red es principalmente la red de infraestructura móvil, y las torres de telefonía móvil son la principal infraestructura de último tramo (gráfico 5.4a). Por el contrario, los países europeos se basan en gran medida en redes fijas de banda ancha, incluido el último tramo, y a menudo relegan la infraestructura móvil a un papel complementario (gráfico 5.4b). Este doble modelo de distribución tiene una profunda influencia en los dispositivos de acceso a Internet y los tipos de servicios digitales a los que pueden acceder los usuarios.
La brecha tecnológica
Una dimensión de la desigualdad digital que a menudo se pasa por alto es la brecha tecnológica, que es la diferencia en la calidad y capacidad de las herramientas digitales a disposición de los usuarios. Junto con las disparidades en las infraestructuras y el uso, determina la eficacia con la que las personas, las empresas y las instituciones públicas pueden aplicar las tecnologías digitales en la vida cotidiana y en las actividades económicas. En última instancia, estas disparidades determinan el tipo de innovaciones que surgen, quién se beneficia de la transformación digital y la medida en que lo hacen.
En muchos países de renta baja, sobre todo en África, la difusión de tecnologías avanzadas basadas en Internet sigue limitada por la baja penetración de Internet y la escasa cobertura de banda ancha fija. Por ello, gran parte de la innovación ha arraigado en las plataformas móviles. Los servicios de dinero móvil en África, como M-Pesa en Kenya, muestran cómo las soluciones digitales pueden ampliarse de forma inclusiva cuando funcionan a través de teléfonos móviles básicos y sistemas de datos de servicios suplementarios no estructurados (USSD), sin necesidad de teléfonos inteligentes ni acceso a Internet.
A pesar de estos logros, la adopción de tecnologías digitales avanzadas, como la IA, la computación en la nube, el análisis de macrodatos y la Internet de los objetos, sigue concentrándose en gran medida en las regiones emergentes y de renta alta, como América del Norte, Europa Occidental y partes de Asia. Estas regiones se benefician de la expansión combinada de las redes de banda ancha fijas y móviles que dan soporte a aplicaciones que hacen un uso intensivo de datos. Las tecnologías avanzadas requieren conexiones estables y de gran capacidad, servidores a gran escala y plataformas capaces de gestionar enormes flujos de datos, condiciones que todavía escasean en la mayoría de las economías en desarrollo.
El resultado es un panorama digital dual: algunos países aprovechan plenamente la innovación de alto valor impulsada por los datos, mientras que otros dependen principalmente de soluciones más sencillas basadas en la telefonía móvil. En el gráfico 5.7 se ilustra esta dualidad. Los países que cuentan con acceso tanto a la banda ancha fija como a la móvil muestran mayores resultados en cuanto a innovación, como la actividad de patentamiento, en comparación con los que tienen una infraestructura limitada.
En las economías en desarrollo, la asequibilidad sigue siendo el principal obstáculo para acceder a la Internet de alta velocidad, poseer teléfonos inteligentes o utilizar la Internet móvil, lo que pone de relieve cómo las diferencias económicas y tecnológicas siguen reforzándose mutuamente.
Disparidades en el uso: alfabetización digital y retos para el capital humano
Las disparidades en el uso se deben a la escasa alfabetización digital, la falta de competencias y la limitada capacidad para participar en actividades digitales básicas y avanzadas. A un nivel básico, la alfabetización digital suele estar vinculada a problemas más generales de asequibilidad, así como a barreras lingüísticas y normas sociales restrictivas, en particular las que desfavorecen a las mujeres y a las comunidades marginadas de las zonas rurales. Sin estas capacidades básicas, los usuarios potenciales no pueden utilizar eficazmente las tecnologías digitales disponibles.
Las disparidades en las competencias digitales intermedias y avanzadas guardan una estrecha relación con las carencias en materia de educación y mano de obra cualificada, cuya combinación condiciona la capacidad de absorción de la población. Muchos sistemas educativos se esfuerzan por cultivar las competencias necesarias para la adopción productiva de las tecnologías digitales, lo que supone limitar el rendimiento económico de las inversiones en estas tecnologías y obstaculizar la adaptación local y el desarrollo de aplicaciones digitales adaptadas al contexto. Estos problemas no se limitan a las economías en desarrollo. Tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, aunque en grados diferentes, persisten las disparidades entre las zonas urbanas y rurales, y entre las oportunidades educativas y de formación al alcance de los trabajadores de las grandes empresas frente a los de las pequeñas y medianas empresas.
Las disparidades en materia de competencias digitales se extienden a las empresas y los gobiernos, lo que obstaculiza la adopción de las tecnologías digitales en las organizaciones. Del mismo modo, las limitadas capacidades técnicas de las instituciones públicas obstaculizan las iniciativas de gobierno digital y los servicios públicos digitales que, de otro modo, podrían acelerar una mayor difusión de las tecnologías digitales.
Disparidades en la asequibilidad: el despliegue de cables submarinos y el costo del acceso a Internet
Como ya se ha mencionado, las diferencias de asequibilidad siguen constituyendo un obstáculo importante para la adopción de las tecnologías digitales en los países de renta baja y mediana. El costo de la conectividad básica, es decir, el acceso de “primer tramo”, depende en gran medida de los sistemas de cables submarinos. Los cables submarinos requieren inversiones de varios cientos de millones de dólares y suelen estar financiados por consorcios de operadores de telecomunicaciones. En los últimos años, grandes empresas tecnológicas como Google, Meta y Microsoft se han convertido en los principales inversores. En 2023, estas empresas concentraban casi tres cuartas partes del uso mundial de ancho de banda.
Estos anchos de banda internacionales reducen los costos directamente al rebajar los costos de los mayoristas, e indirectamente, al estimular la competencia. La magnitud de estos efectos depende de la estructura de los mercados nacionales y de la solidez de la reglamentación. Los datos empíricos procedentes de grandes muestras de países de renta baja, mediana y alta confirman que la relación entre el despliegue de cables submarinos y los precios de la banda ancha no es directa.
Además, la duplicación de la capacidad de los cables submarinos puede hacer disminuir los precios de la banda ancha móvil hasta la mitad y los de la banda ancha fija en torno a una tercera parte, con efectos similares en todas las regiones.
La concentración del mercado también es importante. En los mercados competitivos, los aumentos de capacidad se traducen en reducciones sostenidas de los precios. Cuando los mercados están más concentrados, el efecto de los nuevos cables es más débil, especialmente en el caso de la banda ancha fija. En consecuencia, los elevados costos pueden mantener el acceso a Internet fuera del alcance de muchas economías en desarrollo, frenando la difusión de herramientas digitales avanzadas y reforzando las diferencias mundiales. Estos resultados son importantes, ya que pueden tenerse en cuenta en las políticas destinadas a paliar los obstáculos que afectan de forma desproporcionada a las mujeres, las poblaciones rurales y las comunidades marginadas y que refuerzan las estructuras de desventaja existentes.
Instituciones, reglamentación y competencia
Los marcos reguladores desempeñan un papel decisivo a la hora de determinar la rapidez y amplitud de la difusión de las tecnologías digitales. Determinan la entrada en el mercado, la competencia y la innovación, aunque en muchos países la existencia de normas restrictivas o anticuadas sigue frenando la adopción de las tecnologías digitales.
El enfoque que adopte un país con respecto a la regulación digital puede afectar profundamente al arraigo de las tecnologías en su economía. Los datos muestran que, en el caso de Internet, los países que exigen a los proveedores de servicios de Internet obtener una aprobación formal antes de iniciar sus operaciones tienden a tener menos usuarios y anfitriones. Del mismo modo, la regulación gubernamental de los precios de los proveedores de servicios de Internet suele traducirse en mayores costos para el usuario final.
Los marcos de gobernanza de datos se han convertido en otro factor determinante de la difusión. La existencia de normas claras sobre protección de datos fomenta la confianza y salvaguarda la privacidad, pero una normativa demasiado restrictiva o ambigua puede disuadir la innovación y elevar los costos de cumplimiento, especialmente en el caso de las empresas más pequeñas que carecen de la capacidad para desenvolverse en un entorno de normas complejas.
La previsibilidad de las políticas es igualmente decisiva para la inversión. La incertidumbre o los cambios frecuentes en la reglamentación aumentan el riesgo para los proveedores de telecomunicaciones, sobre todo teniendo en cuenta los compromisos de capital a largo plazo que requiere la infraestructura de banda ancha. Por lo tanto, es fundamental disponer de un entorno reglamentario estable y transparente para fomentar la inversión sostenida, la competencia leal y la difusión continua de las tecnologías digitales.
La estructura del mercado también determina la difusión de las tecnologías digitales al influir en los precios, la calidad del servicio y los incentivos a la innovación. Los estudios ponen sistemáticamente de manifiesto que la competencia en las telecomunicaciones hace bajar los precios y mejora los servicios.
Recientemente se ha constatado que el ancho de banda internacional, suministrado a través de los cables submarinos, puede reducir los costos de la banda ancha mediante dos vías principales:
La intensidad de estos efectos depende de la estructura del mercado nacional y de la supervisión reguladora. Por consiguiente, es fundamental que haya reguladores fuertes e independientes para garantizar que las inversiones en infraestructuras se traduzcan en una conectividad asequible y de alta calidad y apoyen una inclusión digital más generalizada.
Impacto económico y social
La doble naturaleza de la difusión digital y el comercio
La difusión de la tecnología digital tiene una doble naturaleza. Actúa como catalizador del crecimiento de las exportaciones y la productividad, pero también puede acentuar las disparidades comerciales a escala mundial. Por el lado positivo, las herramientas digitales mejoran la eficiencia, reducen los costos de transacción y facilitan la innovación. Las empresas se benefician de una mejor gestión de los inventarios, de la interacción con los clientes y de la adopción de decisiones basadas en datos. Las infraestructuras de conectividad de alta velocidad tienen efectos especialmente importantes. La llegada de los cables submarinos SEACOM y EASSy a África Oriental y Meridional, por ejemplo, propició un aumento de las exportaciones en sectores con un uso intensivo de logística, como los minerales y las hortalizas.
Con todo, los beneficios de la conectividad son desiguales. Los estudios realizados muestran que, mientras que los nuevos enlaces de cable submarino fomentan la participación en las exportaciones de las empresas de las economías avanzadas, pueden provocar la salida de los exportadores de las economías en desarrollo con una capacidad limitada para absorber las tecnologías digitales.
En un estudio reciente se destaca la importancia de la conectividad digital.
En un estudio realizado en 60 países en desarrollo, que incluía 23 países del África subsahariana, se muestra un efecto positivo y significativo de la conectividad digital en la complejidad de las exportaciones, con repercusiones especialmente importantes en el África subsahariana.
El capital humano también condiciona los resultados. Una mayor cobertura de la educación primaria refuerza los beneficios de la conectividad, al tiempo que la limitada penetración de Internet sigue frenando el progreso de muchas economías africanas.
En general, los datos muestran que la conectividad digital presenta un carácter multidimensional. Está directamente relacionada con las cuatro brechas que se han analizado anteriormente: las diferencias en las infraestructuras, que se refieren a si el ancho de banda se conecta a los principales nodos mundiales y locales; la brecha tecnológica, que se refiere a la calidad de las tecnologías digitales a disposición de los usuarios; las disparidades en el uso, que se refieren a la eficacia con la que las empresas y los particulares participan en actividades digitales básicas y avanzadas; y las disparidades en la asequibilidad, que se refieren al costo de la conectividad. Para que la difusión digital pueda impulsar un crecimiento mundial integrador, es esencial abordar estas cuatro cuestiones.
Consideraciones relativas a la inclusión social y la equidad
Más allá del impacto económico, la difusión de las tecnologías digitales influye profundamente en la inclusión social. Las tecnologías digitales pueden tanto reducir como profundizar las desigualdades que ya existen. Este doble potencial pone de relieve la importancia de los enfoques inclusivos del desarrollo digital.
En las zonas rurales, la baja densidad de población, el reducido poder adquisitivo y las escasas competencias digitales frenan a menudo la adopción, incluso cuando existe cobertura. Sin embargo, una vez adoptadas, los efectos pueden ser transformadores. Las telecomunicaciones móviles pueden reducir el aislamiento, y los servicios financieros digitales pueden ampliar el acceso a los pagos, el crédito y el ahorro. La difusión de la cobertura móvil y de los teléfonos móviles ha tenido un impacto especialmente fuerte en los mercados agrícolas, al reducir la dispersión de precios y mejorar el acceso de los productores a la información de mercado.
Al reducir el costo de la obtención y la transmisión de información, los teléfonos móviles pueden permitir a agricultores y comerciantes hacer un seguimiento de los precios en mercados distantes con mayor frecuencia y a un menor costo. Esto les ayuda a encontrar mejores oportunidades comerciales y evitar los mercados menos favorables. En diversos estudios realizados sobre la pesca en la India
Según datos procedentes de los ocho países de la Unión Económica y Monetaria del África Occidental (UEMOA), la conectividad móvil tiene el mayor efecto igualador en las tareas agrícolas cuyos mercados laborales están segmentados por sexos, contribuyendo así a reducir las disparidades salariales dentro de esos segmentos.
En el caso de las mujeres, estos beneficios pueden ser especialmente importantes. Las tecnologías móviles pueden ayudarlas a rentabilizar tareas antes no remuneradas y a negociar salarios más altos.
Empleo y transformaciones en el mercado laboral
La difusión de las tecnologías digitales está reconfigurando los mercados laborales en todo el mundo, al transformar la demanda de cualificaciones, la estructura del empleo y la geografía del trabajo.
Sin embargo, estas ganancias se distribuyen de forma desigual.
Estas dinámicas contrapuestas ilustran el carácter dual de la difusión digital en el mercado laboral. Por un lado, las tecnologías digitales pueden fomentar el crecimiento inclusivo, estimular la innovación y crear nuevas vías para la participación de las personas jóvenes y las mujeres. Por otro, se corre el riesgo de que refuercen las desigualdades estructurales si los beneficios se concentran en los trabajadores altamente cualificados y bien conectados de las zonas urbanas.
El papel de la propiedad intelectual en la difusión de las tecnologías digitales
El sistema de propiedad intelectual (PI) desempeña un papel fundamental en la difusión de las tecnologías digitales. La protección mediante patentes, los modelos de concesión de licencias y los registros de marcas influyen en quién innova, quién obtiene acceso y a qué velocidad se mueven las tecnologías en los mercados.
La actividad de patentamiento de las tecnologías digitales está muy concentrada. La mayoría de las solicitudes de patente de tecnologías digitales proceden de cinco grandes territorios, a saber, China, los Estados Unidos, el Japón, la República de Corea y la Oficina Europea de Patentes (véase el gráfico 5.8). En conjunto, representan la mayor parte de las solicitudes mundiales. Esta concentración da lugar a modelos de difusión desiguales, ya que la tecnología suele seguir los canales de inversión y concesión de licencias controlados por los principales titulares de patentes.
Las tecnologías digitales normalmente están integradas por múltiples capas de innovación, muchas de las cuales se basan en normas tecnológicas. Las organizaciones de normalización son las responsables de elaborar y establecer normas en el ámbito de la tecnología. Estas organizaciones reúnen a diversas partes interesadas, como representantes de la industria, investigadores y responsables políticos, para que colaboren entre sí y busquen las mejores soluciones técnicas para una norma determinada. Cuando los participantes en las organizaciones de normalización aportan una solución técnica protegida a una norma, se comprometen a conceder el uso de esa patente bajo licencia a quienes la apliquen de acuerdo con la política de derechos de propiedad intelectual establecida por la organización de normalización. Estas políticas de derechos de propiedad intelectual varían, pero por lo general tratan de encontrar un equilibrio entre los intereses de los titulares de patentes esenciales para cumplir con las normas técnicas (PEN) en recuperar las inversiones que han realizado en investigación y desarrollo, por un lado, y el acceso de quienes aplican las tecnologías normalizadas, por otro. Por ejemplo, el Proyecto de Asociación de Tercera Generación (3GPP) agrupa, bajo la denominación de organizaciones asociadas, a siete organismos de normalización regionales y nacionales.
La importancia económica de las PEN ha ido en aumento a lo largo de los últimos decenios.
Además de las patentes, hay otras formas de PI que afectan en gran medida a la difusión digital. Los datos muestran que las empresas con mayor capital de tecnologías digitales tienden a registrar nuevas marcas con más frecuencia y a retirar las existentes con mayor rapidez, lo que se traduce en ciclos de vida de las marcas más cortos. Esto refleja el ritmo más rápido de la innovación y la rotación de productos en las industrias digitales, donde el valor empresarial a menudo se obtiene a través de una mayor variedad de productos, tal como se refleja en el número de marcas registradas.
Al mismo tiempo, la creciente concentración del mercado de las principales plataformas digitales plantea nuevos retos en materia de políticas. Hay un pequeño número de empresas tecnológicas mundiales que controlan cada vez más las infraestructuras digitales clave, los recursos de datos y las carteras de PI, y que determinan la dirección y la velocidad de la difusión. Garantizar una competencia dinámica requiere, por tanto, la existencia de marcos reguladores que impidan un dominio excesivo del mercado, fomenten la interoperabilidad y promuevan la innovación abierta. Equilibrar la protección legítima de los derechos de PI con medidas que salvaguarden la competencia y faciliten la entrada de innovadores más pequeños y locales sigue siendo una prioridad política fundamental para la transformación digital inclusiva.
Conclusiones y repercusiones en materia de políticas
De este análisis de las dinámicas mundiales de difusión de las tecnologías digitales se desprenden varias conclusiones fundamentales. En primer lugar, si bien las tecnologías digitales se han difundido con mayor rapidez que las anteriores oleadas de innovación, la profundidad y la calidad de la adopción difieren mucho entre los países y dentro de ellos. La curva de adopción clásica en forma de S sigue siendo un modelo útil, aunque su inclinación y su cronología dependen en gran medida de las condiciones facilitadoras, en particular la disponibilidad de infraestructuras, la capacidad de absorción local, la asequibilidad y el apoyo institucional y normativo.
En segundo lugar, las características fundamentales de las tecnologías digitales, como su carácter de tecnologías de utilidad general, la presencia de importantes efectos de red y su adhesión a la Ley de Moore, hacen que su difusión sea fundamentalmente diferente de la de otros tipos de tecnología.
En tercer lugar, las tecnologías digitales tienden a amplificar los puntos fuertes y débiles que ya existen, en lugar de generar desarrollo de forma automática. Los obstáculos a la difusión suelen interactuar entre sí, lo que crea limitaciones superpuestas que los planteamientos políticos aislados o compartimentados tienen dificultades para superar. Los datos ponen de manifiesto que las estrategias integrales de economía digital, en las que se integran infraestructuras, capacidades y medidas reguladoras, logran un impacto mayor y más sostenible que las iniciativas fragmentadas.
En cuarto lugar, la naturaleza dual de la difusión digital en el comercio y la productividad pone además de relieve la importancia de contar con políticas complementarias. Aunque la conectividad digital puede impulsar las exportaciones, la innovación y la diversificación, los beneficios suelen recaer desproporcionadamente en las grandes empresas y las economías avanzadas. Los datos procedentes de África muestran que las inversiones en cables submarinos, infraestructura móvil y conectividad digital producen los mayores beneficios cuando se apoyan en el desarrollo del capital humano, la formación en competencias digitales y políticas inclusivas que permitan a las empresas más pequeñas y a los grupos marginados participar en los mercados mundiales.
En quinto lugar, las condiciones regulatorias y de mercado son fundamentales para la difusión de las tecnologías digitales. Las normas obsoletas, la escasa competencia y la incertidumbre normativa aumentan los costos, disuaden la inversión y limitan la inclusión. Es esencial que exista una regulación transparente y estable y una estrecha supervisión de la competencia para garantizar que las inversiones en infraestructuras se traducen en una conectividad digital asequible, de alta calidad e inclusiva.
En sexto lugar, el sistema de PI es fundamental para determinar cómo se difunden las tecnologías digitales en las economías. Si bien la protección de la PI apoya la innovación y la interoperabilidad mediante la participación de empresas innovadoras en la normalización de las tecnologías, la existencia de tasas de concesión de licencias que exceden las condiciones FRAND, la complejidad de las negociaciones de concesión de licencias y la fragmentación de la gobernanza de los datos pueden ralentizar la difusión, especialmente en las economías en desarrollo. Para lograr una transformación digital inclusiva es fundamental el intercambio de conocimientos, la educación y una gobernanza equilibrada de la PI.
En resumen, para acelerar y ampliar la difusión de las tecnologías digitales se requiere un enfoque normativo holístico. La expansión de las infraestructuras debe ir de la mano del fortalecimiento de la competencia, la reforma de los marcos reguladores, la inversión en capital humano y el fomento de una gobernanza equitativa de la PI. La combinación de estas medidas contribuirá a garantizar que la transformación digital se convierta en un motor de crecimiento integrador y sostenible, que permita a todas las economías, y a todas las personas, participar plenamente en las oportunidades que brinda la era digital.