Introducción
Los avances en agricultura han desempeñado un papel importante en la reducción de la pobreza, el aumento de la seguridad alimentaria y la mejora de los niveles de vida en todo el mundo.
Estos aumentos forman parte de una tendencia más amplia al crecimiento de la productividad agrícola mundial. Una manera de medirla es mediante la productividad total de los factores (PTF). La PTF representa la producción que los agricultores generan a partir de la cantidad de tierra, trabajo, maquinaria y otros insumos que utilizan.
Desde la década de 2000, el crecimiento anual de la PTF agrícola mundial fue de casi un 2 %.
Además, los agricultores se enfrentan a dificultades constantes para mantener y aumentar el rendimiento de los cultivos, debido a las plagas, las enfermedades y el cambio climático. Por lo tanto, es esencial la adopción sistemática de variedades vegetales mejoradas. En el gráfico 3.2 se observa la manera en que los agricultores de las economías en desarrollo de Asia, África y América Latina y el Caribe han adoptado nuevas variedades vegetales durante el período comprendido entre 1961 y 2020, con independencia de si su mejoramiento se llevó a cabo en instituciones públicas de investigación, universidades o empresas privadas.
Ante todo, en el gráfico se observa un relato semejante sobre la adopción desigual de nuevas tecnologías. En concreto, los países de África Subsahariana se encuentran considerablemente rezagados con respecto a otras regiones en la adopción de variedades vegetales mejoradas.
Estos modelos plantean dos preguntas fundamentales. La primera es: ¿por qué algunos países adoptan las nuevas tecnologías agrícolas con mayor rapidez que otros? La segunda es: ¿qué condiciones contribuyen a la difusión de las tecnologías?
En el presente capítulo se analiza la manera en que las tecnologías agrícolas se difunden en los distintos países y los factores que impulsan su adopción. El análisis se centra en dos importantes tecnologías modernas, esto es, las tecnologías de cultivos modificados genéticamente (MG) y las tecnologías de agricultura de precisión (TAP).
En el siguiente apartado se analizan los factores que determinan la manera en que se difunden las tecnologías agrícolas. Se demuestra que en una difusión satisfactoria interactúan tres factores: las decisiones tomadas por los agricultores (demanda), el ecosistema de innovación que produce la tecnología (oferta) y un entorno propicio. En el tercer apartado del presente capítulo se ofrece más información sobre el papel de la PI.
Pueden extraerse tres enseñanzas principales. La primera es que las tecnologías no se difunden de manera automática. Las características de los agricultores, las capacidades nacionales de innovación, la infraestructura y la políticas elegidas desempeñan todas un papel. La segunda es que muchos factores diferentes influyen en la adopción. Un ejemplo es el tamaño de la explotación agrícola. Con frecuencia las explotaciones agrícolas grandes adoptan las nuevas tecnologías con mayor rapidez que las pequeñas. La tercera es que el papel de la PI es complejo. Motiva a las empresas privadas a invertir en el desarrollo de nuevas tecnologías, pero también puede afectar a la asequibilidad y la disponibilidad de diferentes maneras según el país y la tecnología.
Factores determinantes de la difusión tecnológica en la agricultura
Muchos factores configuran la manera en que se difunden las tecnologías agrícolas. En términos generales, se los puede clasificar en tres grupos relacionados entre sí: factores de demanda, factores de oferta y el entorno propicio. Los cambios demográficos, los brotes de plagas y enfermedades y las preferencias de los consumidores, también influyen en la adopción y el abandono.
Factores de demanda: decisiones de los agricultores
Los factores de demanda son aquellos que influyen en la voluntad de un agricultor de pagar por nuevas tecnologías. Los agricultores se enfrentan a incertidumbre en lo que se refiere al rendimiento de los nuevos cultivos; por lo tanto, deben sopesar los costos iniciales, las necesidades de aprendizaje, las limitaciones financieras y las señales del mercado con las rentabilidades previstas.
Los agricultores están dispuestos a pagar por nuevas tecnologías, aun cuando sean más costosas, si está demostrado que son superiores a las que suelen usar.
Factores de oferta: capacidades de innovación
Las tecnologías agrícolas son agroecológicas y específicas para cada contexto. Es aquí donde son importantes los factores de oferta que afectan a la difusión tecnológica. Los ecosistemas de innovación sólidos tienen la capacidad de adoptar, adaptar y generar nuevas tecnologías para las condiciones locales.
En los gráficos 3.3a y 3.3b se observa que las economías avanzadas son las que más se benefician de la difusión de la clase de innovaciones y conocimientos científicos que son nuevos para el mundo. Las más beneficiadas de la difusión tecnológica en agricultura son América del Norte y Europa, seguidas de cerca por Asia. Estas tres regiones producen el 75 % de las nuevas tecnologías agrícolas basadas en nuevas tecnologías patentadas y casi el 95 % se basa en conocimientos científicos novedosos.
Entorno propicio: instituciones, mercados e infraestructura
Las políticas de apoyo reducen los riesgos y los costos de transacción en la difusión de tecnologías adecuadas. La infraestructura, mercados que funcionan y marcos de PI adecuados propician la difusión. Además, los datos demuestran que el apoyo a intermediarios fiables —como servicios de extensión, redes de agricultores, proveedores y cooperativas— desempeñan un papel importante como facilitadores del uso de las nuevas tecnologías.
La difusión varía con la tecnología
Las necesidades de adaptación local de los cultivos con caracteres modificados genéticamente y el carácter modular de las tecnologías de agricultura de precisión determinan sus respectivas modalidades de difusión.
Cultivos modificados genéticamente
Los cultivos MG son variedades vegetales que los investigadores han alterado genéticamente, mediante genes tomados de otras especies o por constructo sintético, a fin de obtener cultivos más robustos y tolerantes a problemas agrícolas concretos. Los investigadores pueden modificar los cultivos para que resistan plagas, toleren herbicidas, prolonguen su período de conservación y produzcan mayores rendimientos, por mencionar algunos de los caracteres MG encontrados con frecuencia.
Las tecnologías de MG deben adaptarse a las condiciones agroecológicas locales, por medio de I+D local, antes de que los agricultores puedan adoptarlas.
El desarrollo de nuevos cultivos puede ser un proceso prolongado. Un estudio reveló que, en el caso de los frutales, puede llevar unos siete a diez años desarrollar líneas estables con la técnica convencional de fitomejoramiento.
Institución/regulación: la regulación configura la difusión de las tecnologías de MG. La mayoría de los países regulan la importación y el cultivo de las variedades con caracteres MG. Antes de importar o cultivar variedades obtenidas con tecnología de MG debe obtenerse la autorización de los organismos reguladores. La autorización garantiza que la variedad MG, adaptada a las condiciones locales para el consumo y el cultivo, cumple las normas de seguridad alimentaria y protección medioambiental.
Sin embargo, obtener la autorización reglamentaria puede ser costoso. El desarrollo de un cultivo con caracteres MG, desde el descubrimiento hasta la comercialización, cuesta en promedio 64,2 millones de dólares EE. UU. La autorización reglamentaria por país cuesta otros 43,2 millones de dólares EE. UU., lo que representa el 37,6 % del costo total (es decir, desde el descubrimiento a la autorización reglamentaria para su comercialización).
En el gráfico 3.4 se observan más autorizaciones para la importación de variedades MG que para su cultivo. Este hecho indica que los países pueden estar más dispuestos a importar variedades MG que a permitir a los agricultores cultivarlas en su territorio. Sin embargo, varios países han simplificado el proceso de autorización, gracias a lo cual la autorización abarca la importación y el cultivo, entre ellos la Argentina y Sudáfrica.
La autorización reglamentaria no garantiza que los agricultores la adopten en un país. Los precios, la disponibilidad de insumos, los conocimientos de los agricultores y la infraestructura también son importantes.
Disponibilidad: los países con ecosistemas de innovación sólidos son más propensos a generar, adaptar y adoptar tecnologías de MG para sus condiciones agroecológicas locales. La Argentina, el Brasil, el Canadá, la India y los Estados Unidos de América son los que más adoptan tecnologías de MG.
Asequibilidad: los cultivos, los árboles y las plantas con tecnologías de MG suelen ser más costosos que las variedades mejoradas desarrolladas mediante tecnología de semillas convencional. Sin embargo, es posible convencer a los agricultores de comprar la tecnología de MG más cara si las ganancias previstas superan los costos (véase en el cuadro 3.1 la relación entre los costos de la tecnología de semillas con caracteres MG y los ingresos agrícolas brutos promedios obtenidos al utilizar esta semilla en cultivos de algodón, soja y maíz).
Los agricultores tienen en cuenta, además, el costo y la disponibilidad de productos fitosanitarios. En Kenya, en un estudio sobre la adopción de maíz híbrido y fertilizantes por parte de los agricultores se encontró que los cambios de precio y la disponibilidad de estos insumos tienen un papel importante en su decisión de adoptar o no las tecnologías.
Concienciación y formación: los servicios de extensión agrícola y los programas de gestión desempeñan un importante papel en la demostración de la eficacia de los cultivos MG a los agricultores y la ayuda a mantener el rendimiento a lo largo del ciclo de vida del producto.
La familiaridad con la tecnología aumenta la velocidad de su adopción. En la India, los agricultores familiarizados con el cultivo de algodón híbrido adoptaron con mayor rapidez el algodón MG. También se ha observado esta misma pauta en el caso de China, México y los Estados Unidos de América.
Infraestructura: el acceso a semillas con caracteres MG es importante para los agricultores en las zonas rurales. La infraestructura deficiente de Kenya, en concreto el acceso y la disponibilidad de distribuidores de semilla y fertilizantes, ha contribuido a que el índice de adopción de maíz híbrido y fertilizante por parte de los agricultores sea bajo, incluso cuando los rendimientos brutos estimados de la adopción de esta tecnología fueron altos.
En el gráfico 3.5 se ilustra el tiempo que se ha tardado en lograr una difusión generalizada —definida como el 80 % del cultivo de las tierras agrícolas— en determinados países con cultivos concretos obtenidos mediante tecnología de MG. Si bien los Estados Unidos de América desarrollaron la tecnología de MG, algunas economías en desarrollo alcanzaron la adopción generalizada con mayor rapidez, por ejemplo el algodón MG en Sudáfrica, la soja MG en la Argentina y el maíz MG en el Brasil.
Esta adopción inicial puede explicarse por varios factores. En la Argentina, la fijación local de precios, la disponibilidad de insumos y el apoyo institucional ayudan a explicar el motivo por el que sus agricultores pudieron adoptar con rapidez las tecnologías de MG.
Mientras tanto, en los Estados Unidos de América las dudas de los consumidores y la cautela reglamentaria ralentizó la adopción de tecnologías de MG, en especial cuando los cultivos MG estaban destinados a la alimentación.
Tecnologías de agricultura de precisión
Las tecnologías de agricultura de precisión (TAP) utilizan sensores, navegación por satélite y datos analíticos para optimizar las operaciones agrícolas. En general, hay tres grandes categorías de TAP: i) las de obtención de datos (sensores y navegación por satélite); ii) las de procesamiento o análisis de datos (seguimiento del rendimiento y cartografía de suelos); y iii) las de orientación de la toma de decisiones (tractores de dirección automática, aplicación en dosis variable de fertilizantes y plaguicidas).
Los agricultores de Australia, el Canadá, Europa y los Estados Unidos de América lideran la adopción de TAP.
Los Estados Unidos de América fueron pioneros en TAP en la década de 1980, dado que la adopción de estas tecnologías se aceleró cuando los sistemas de posicionamiento global (GPS) alcanzaron una amplia difusión después de 1983.
Sin embargo, la adopción de las TAP sigue siendo gradual. Los estudios demuestran que, por lo general, los agricultores adoptan componentes individuales de TAP en lugar de un sistema completo.
Menos de un tercio de los agricultores estadounidenses emplean alguna herramienta TAP y su adopción se produce por módulos en lugar de sistemas completos.
Además, las TAP más adoptadas varían según las necesidades agrícolas. Por ejemplo, la escasez de agua dio lugar a la adopción de la microirrigación en la India, mientras que los agricultores de los Estados Unidos de América y Australia se centran más en la adopción de sistemas de guiado para cultivos a gran escala.
El gráfico 3.6 ilustra que los agricultores estadounidenses son más lentos para adoptar TAP que cultivos MG. También muestra que los agricultores pueden adoptar las TAP por componentes individuales, tales como el guiado automático o las tecnologías de dosis variable.
Disponibilidad: Dada la adopción por módulos de las TAP, es importante que la maquinaria existente y nueva sean compatibles. Los agricultores se arriesgan a tener que ceñirse a un único ecosistema de proveedor sin normas de interoperabilidad.
Asequibilidad: los costos y la complejidad son impedimentos clave para la adopción de TAP. Para adoptar las TAP es preciso realizar inversiones iniciales en equipos y programas informáticos y en conectividad. En el cuadro 3.2 se compara el costo de utilizar tres tipos diferentes de tecnología de cartografía para analizar la sanidad de cultivos de vid y gestionar sobre esa base los insumos fitosanitarios. Se indican los diferentes tipos de componentes TAP necesarios en todas las tecnologías: una plataforma, un dispositivo sensor y corrector de sistema de navegación por satélite (RTK-GNSS). Cualquiera que sea el tamaño de la explotación agrícola, los agricultores afrontan costos superiores a 16 500 euros para poner en práctica alguna de estas tecnologías de cartografía. Aun así, como se observa en el cuadro 3.2, el costo unitario que implica adoptar alguna de ellas disminuye a medida que crece el tamaño de la explotación agrícola.
En algunos países, los agricultores han abandonado el uso de TAP debido a la falta de rentabilidad.
Concienciación y formación: las capacidades y la formación influyen en el uso de las TAP. Un estudio de agricultores europeos reveló que las TAP no son fáciles de usar y este inconveniente junto con la falta de asistencia para utilizarlas son los dos principales escollos para su adopción.
No obstante, los agricultores que han adoptado algún tipo de TAP de categoría inicial son más propensos a adoptar otros componentes de TAP. Por ejemplo, el GPS adoptado de manera generalizada para los tractores con dirección automática también puede emplearse para guiar las aplicaciones de insumos agrícolas, como la fertilización de dosis variable. Es probable que este sea el motivo por el cual el índice de adopción de la tecnología de fertilización en dosis variable sea apenas moderado.
Infraestructura: la infraestructura limita la adopción de TAP. Esta tecnología agrícola depende en gran medida de la infraestructura física y digital con que esté dotado un determinado país, como por ejemplo un servicio fiable de electricidad y conectividad celular o satelital para el flujo de datos.
Las TAP que se basan en la última tecnología de banda ancha e inalámbrica de 5G no funcionan en zonas donde la conectividad eléctrica y digital es débil.
El gráfico 3.7 ilustra los problemas de infraestructura a escala global. La mayoría de las explotaciones agrícolas grandes tienen acceso a conectividad 4G, mientras que la mayor parte de las pequeñas están conectadas con la tecnología más antigua, 2G
La difusión de tecnologías móviles puede facilitar el acceso a las TAP, en especial cuando se adaptan a las limitaciones de la conectividad digital. La India, por ejemplo, está invirtiendo en I+D a fin de adaptar las TAP para los productores agrícolas locales en regiones en que la conectividad digital es débil.
La difusión varía con el tamaño de la explotación agrícola
Las explotaciones agrícolas grandes adoptan cultivos MG y TAP con mayor rapidez que sus homólogas pequeñas, porque sus costos fijos se distribuyen entre más producto y tienen un mejor acceso a la financiación y a la información.
Por el contrario, las explotaciones agrícolas pequeñas deben hacer frente a limitaciones crediticias, mayores costos unitarios y falta de conocimiento de las nuevas tecnologías y su uso. Estos factores afectan la rentabilidad y aumentan los riesgos y la incertidumbre que implica la adopción de nuevas tecnologías.
Esta diferencia está presente dentro de los países, en especial en relación con las TAP. Las explotaciones agrícolas grandes de Australia y los Estados Unidos de América declaran un uso mayor de dirección de guiado automático debido a que en ellas se realizan cultivos a gran escala. El 10 % de las explotaciones agrícolas de gran tamaño en la Argentina, que ocupan el 78 % del total de las tierras agrícolas, utilizan TAP avanzadas.
En otras regiones se observa un modelo semejante.
A escala mundial, las explotaciones agrícolas pequeñas —de menos de dos hectáreas— son las más numerosas, pero solo ocupan un pequeño porcentaje de las tierras agrícolas totales.
La disparidad tecnológica entre explotaciones de distinto tamaño afecta de manera desproporcionada a los agricultores de menores ingresos. En el cuadro 3.3 se resumen los diferentes factores que determinan la difusión de las tecnologías de MG y TAP. Para los pequeños agricultores estos factores pueden ser más críticos y representar un impedimento mayor para adoptar estas nuevas tecnologías.
Una adopción más lenta de las nuevas tecnologías implica una menor velocidad de aumento de la productividad y un menor incremento de los niveles de ingresos.
Sin un apoyo específico, el progreso tecnológico puede ampliar las brechas de ingresos y reducir la inclusividad.
La difusión es más rápida en un entorno propicio
El apoyo gubernamental mediante políticas, reglamentos y planes de financiación puede estrechar la brecha de la difusión y adopción de tecnología. Incluso las iniciativas promovidas por la industria contribuyen a que la tecnología se difunda con mayor rapidez.
Los reglamentos establecen las condiciones que limitan la difusión
En el caso de los cultivos MG se requiere una valoración del riesgo para la salud humana y el medio ambiente. Los procesos eficientes y transparentes disminuyen la incertidumbre y aceleran la adopción sin riesgo. Donde los procesos son lentos o impredecibles, las empresas tardan en invertir y los agricultores esperan.
Políticas de promoción activa de la adopción
Muchos gobiernos ayudan a financiar la compra o las demostraciones de nuevas tecnologías, respaldan la investigación de adaptación local e invierten en extensión. El sector público ha sido un facilitador activo de la difusión de tecnologías de cultivos MG que aumentan el rendimiento, por medio de sus servicios de extensión a los agricultores y formación.
También puede establecer objetivos de sostenibilidad para fomentar el uso de TAP. Por ejemplo, los agricultores del Brasil y el Canadá se han beneficiado de programas de apoyo público y políticas concebidos para promover la adopción de TAP. En los Estados Unidos de América, diversos planes de financiación y asociaciones público-privadas contribuyen a incrementar la adopción de TAP.
El sector privado, además de las iniciativas promovidas por los agricultores, también desempeña un importante papel en la velocidad y difusión de los cultivos MG y las TAP entre los agricultores. En algunos países, las empresas productoras de tecnología agrícola colaboran con el sector público para ofrecer servicios de extensión a los agricultores y formación orientada a ayudar a mantener la integridad de los productos MG durante su ciclo de vida. Por ejemplo, las iniciativas promovidas por la industria han facilitado el uso de TAP por parte de los agricultores en Australia.
La infraestructura es importante
Los gobiernos también desempeñan un papel importante en la dotación de la infraestructura adecuada para la adopción de cultivos MG y TAP en la agricultura en general. Por ejemplo, la infraestructura de riego proporciona unas condiciones de crecimiento importantes y estables que han respaldado la adopción del algodón MG en China, México y los Estados Unidos de América. En el caso de las TAP, la ausencia o debilidad de conectividad física y digital limita la utilidad de las TAP en los distintos países y dentro de ellos.
Las normas y la política de competencia son importantes
Para las TAP, unas normas abiertas permiten la interoperatibilidad entre dispositivos y marcas. Las patentes esenciales para cumplir con las normas técnicas (PEN) con licencias concedidas en condiciones justas, razonables y no discriminatorias (FRAND) pueden resolver la cuestión de la compatibilidad y reducir los costos de cambio de proveedor (véase en el capítulo 5 el comentario sobre las PEN).
El control de la competencia puede desalentar las anticompetitivas ventas combinadas que obligan a los agricultores a ceñirse a ecosistemas protegidos por derecho de propiedad.
El papel de la PI
La protección de la PI en la difusión de tecnología agrícola tiene una repercusión con matices. Incentiva la investigación privada en I+D, pero puede obstaculizar el acceso a la tecnología patentada y el desarrollo de las invenciones derivadas. Los efectos varían según la tecnología, el contexto del país y la estructura del mercado.
La protección de la PI impulsa la innovación
La protección de la PI otorga un derecho exclusivo transitorio que limita el uso y la venta de las tecnologías protegidas.
En la innovación vegetal, gran parte del progreso producido ha provenido tradicionalmente de programas de fitomejoramiento del sector público. Este modelo sigue estando vigente en gran medida en muchas economías en desarrollo. Pero en algunas economías, como la estadounidense, las inversiones privadas en innovación vegetal han superado al gasto público.
En los Estados Unidos de América, los avances tecnológicos en fitomejoramiento pueden protegerse con los siguientes instrumentos de PI:
Ley de Patentes de Plantas (1930): brinda derechos exclusivos sobre las plantas de reproducción asexuada, entre ellas las ornamentales y frutales.
Ley de Protección de las Obtenciones Vegetales (1970): ofrece protección para las variedades vegetales de cultivos de reproducción sexuada, entre ellos los cultivos oleaginosos, las gramíneas y los cereales.
Patentes (patentes de utilidad): las resolución del Tribunal Supremo de los Estados Unidos de América en la causa Diamond contra Chakrabarty (1980) y la decisión de la Comisión de Recursos y Procedimientos de Adjudicación de Patentes (1985) de la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos (USPTO) en la causa Ex parte Hibberd extendieron el sistema de protección mediante patentes de su jurisdicción para incluir semillas, partes de plantas, variedades vegetales, organismos modificados genéticamente y productos génicos.
Estos cambios graduales en la manera en que es posible proteger la innovación en fitomejoramiento hicieron que la innovación en ese ámbito cobrara interés para el sector privado.
Los derechos de PI hacen posible que las empresas privadas obtengan retribuciones de su inversión en I+D y, de esta manera, crean incentivos más convincentes para innovar.
Además, es un campo arriesgado debido a las altas tasas de fracaso en el desarrollo y la falta de garantía de éxito. Un estudio reveló que solo cinco de los 560 caracteres genéticos detectados en un proceso de I+D llegaron a estar comercialmente disponibles para los agricultores.
El sector público utiliza protección de la PI. Por ejemplo, las instituciones de investigación pública de los Estados Unidos de América solicitan patentes de protección de la innovación agrícola para hacer posible la transferencia de tecnología a las empresas privadas y facilitar su comercialización.
Sin embargo, el sector público no depende de la protección de la PI en la misma medida que el privado. En muchos casos el ámbito de las innovaciones agrícolas difiere; así el sector privado se centra en invenciones escalables y el sector público en invenciones para regiones específicas.
La protección de la PI configura la colaboración. Los contratos de licencia y los proyectos de riesgos compartidos dan a las empresas locales y a los sistemas nacionales de investigaciones agrícolas acceso a tecnologías extranjeras, lo cual les permite adaptar las innovaciones al germoplasma local y fortalecer las capacidades nacionales. También contribuyen a mejorar las capacidades de innovación de los ecosistemas locales de innovación de los países. En muchos casos las empresas privadas se han asociado a instituciones públicas de investigación para adaptar tecnología MG a condiciones agroecológicas concretas, lo que ha dado lugar al fortalecimiento de los ecosistemas locales de innovación.
Pero la PI puede limitar el acceso
Los costos de acceso a las tecnologías protegidas por derechos de PI pueden ser altos, lo cual afecta el desarrollo de nuevas innovaciones y su posible uso.
Con frecuencia, los agricultores buscan variedades vegetales que combinen varios caracteres deseables, como resistencia a enfermedades, tolerancia a la sequía y rendimientos altos. Desarrollar estas semillas con varios caracteres puede ser caro para los productores de semilla, en especial cuando los caracteres sean propiedad de diferentes titulares de derechos de PI. La negociación de licencias con varias partes puede dar lugar a regalías “apiladas”, en una situación en la que cada titular de derechos busca lograr una participación considerable. Estos costos acumulados pueden reducir los márgenes de los productores de semilla y desalentar la comercialización de semilla con combinaciones óptimas de caracteres.
En el caso de los cultivos MG, un estudio indica que las regalías representan más de la mitad del sobreprecio de las semillas.
Las preocupaciones sobre la protección de la PI en la innovación vegetal se han centrado, en cambio, en cuestiones sociales y éticas más amplias. Se han planteado las preguntas de si los materiales biológicos deben estar sujetos a la propiedad privada y si las restricciones de PI limitan el acceso a las tecnologías agrícolas, en especial de maneras que puedan estar en conflicto con objetivos humanitarios. Hay una notable zona de tensión entre, por una parte, los titulares de patentes y, por otra, los privilegios de los agricultores, la cual ocasiona constantes debates sobre la manera de equilibrar los incentivos a la innovación y el acceso justo (recuadro 3.2).
En 1996, Monsanto (ahora parte de Bayer) desarrolló soja MG RoundUp Ready modificada genéticamente para tolerar el herbicida Roundup de la compañía. Los agricultores adoptaron esta tecnología de MG con rapidez basándose en su eficacia probada y en el rendimiento.
Sin embargo, entre 2007 y 2023, la empresa se enfrentó a varias demandas judiciales referidas a la manera en que aplicó sus derechos de patente.
Por lo general, los agricultores pagan tasas tecnológicas cuando compran variedades vegetales mejoradas. En muchos países, esta compra agota los derechos del titular de la patente, ya que permite a los agricultores utilizar la tecnología como quieren e incluso guardar la semilla que no utilicen para la temporada siguiente.
Monsanto adoptó un enfoque diferente. Al comercializar su tecnología de MG, la empresa requería a los productores de semilla, las empresas de cereales y los agricultores la firma de contratos de licencia de tecnología que prohibían a los agricultores guardar y volver a sembrar más de una temporada la semilla comprada. Esta limitación contradice la práctica tradicional de los agricultores consistente en guardar semilla.
Se requirió a los agricultores que habían utilizado semilla con caracteres MG —a sabiendas o no— que abonaran tasas de indemnización basadas en su cosecha. Este requerimiento dio lugar a demandas judiciales contra Monsanto en países como el Brasil, el Canadá y los Estados Unidos de América, entre otros.
En el Brasil, los agricultores argumentaron que las tasas de indemnización “perjudican los derechos colectivos de millones de agricultores” y entablaron un pleito colectivo el 9 de abril de 2009. Tras años de procedimientos judiciales, el Tribunal Brasileño de Apelación falló a favor de Monsanto en 2019 y determinó que el privilegio de los agricultores de guardar semilla no se aplica a las tecnologías patentadas.
Para las TAP, la ausencia de normas de interoperatibilidad puede ralentizar la adopción. El diseño modular de las TAP permite a los agricultores comprar cada componente por separado. No obstante, al hacerlo pueden encontrarse con problemas de compatibilidad entre los elementos de los equipos y los programas informáticos (digitales). Además, pueden enfrentarse a dificultades de integración de los sistemas de TAP al equipo existente en la explotación agrícola.
Muchos componentes digitales de las TAP dependen de tecnologías patentadas que se solapan y se complementan, de las que puede ser costoso obtener licencia. Este inconveniente puede resolverse con normas de interoperatibilidad acordadas. Si los proveedores de TAP adoptaran normas que permitieran una integración sin restricciones entre los sistemas de TAP y la maquinaria existente, la adopción podría acelerarse. Esta normalización sería un reflejo de la realizada satisfactoriamente en otros sectores de tecnología digital (véase el capítulo 5 sobre patentes esenciales para cumplir con las normas técnicas).
Pero una titularidad de PI que no está clara crea sus propias barreras
Mientras que la protección de la PI puede plantear problemas para la adopción de nuevas tecnologías en la agricultura, la incertidumbre sobre la titularidad de la PI también puede crear impedimentos, ya que complica la comercialización y limita el posible beneficio de la innovación.
En el fitomejoramiento avanzado, una titularidad no resuelta de los derechos sobre tecnologías fundamentales puede crear tensión para las innovaciones derivadas. Un ejemplo notorio es la controversia sobre una licencia que afecta a la herramienta de edición del genoma CRISPR Cas9. Esta tecnología permite a los investigadores introducir cambios muy precisos en el código genético de plantas, animales y otros organismos y corregir errores del genoma o introducir caracteres beneficiosos. La herramienta CRISPR Cas9 ha logrado una rápida difusión debido a que es relativamente fácil de utilizar, eficiente y flexible, lo que permite desarrollar caracteres mejorados unas dos veces más rápido que con las antiguas tecnologías de fitomejoramiento.
La controversia se centra en reivindicaciones de patente que se superponen y derechos de licencia que no están claros para las invenciones derivadas. Dos patentes fundamentales respaldan la herramienta CRISPR Cas9: una presentada por Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier en la Universidad de California, Berkeley, y la Universidad de Viena y la otra presentada por Feng Zhang en el Massachusetts Institute of Technology en nombre del Broad Institute. Ambas patentes abarcan el uso de CRISPR Cas9, pero se aplican a diferentes clases de organismos basados en ADN. La licencia de los derechos de Doudna y Charpentier se ha concedido a Corteva; la titularidad de la patente de Zhang es del Broad Institute.
Dado que las reivindicaciones parecen superponerse, cada uno de los titulares de derechos puede, en teoría, impedir que el otro comercialice las invenciones derivadas que transgreden los derechos de sus patentes. Es evidente que esta circunstancia crea una grave incertidumbre de concesión de licencias: los posibles innovadores pueden no saber a qué parte dirigirse para solicitar los derechos de comercialización.
La complejidad se agravó cuando el Tribunal de Apelación del Circuito Federal de los Estados Unidos de América devolvió el caso a la Comisión de Audiencias y Recursos en materia de Patentes para determinar la prioridad de la invención, lo que prolongó la resolución.
Algunos investigadores evitan el atasco de adquisición de derechos recurriendo a alternativas como las tecnologías CRISPR 3.0, entre ellas CRISPR Cms1 y CRISPR C2c2, de las que es titular Benson Hill Systems. Si bien puede que estas dos herramientas no logren la eficiencia de CRISPR Cas9, su camino a la comercialización está más claro porque la titularidad de la patente está bien establecida.
Una incertidumbre de titularidad semejante también afecta a las TAP, en especial en lo que se refiere a los datos a escala de explotación agrícola. Los sensores incorporados en los sistemas TAP obtienen diariamente millones de datos, que abarcan condiciones edáficas, uso de insumos, pautas meteorológicas y otras mediciones específicas de la explotación agrícola. Agregados a escala regional o nacional, estos datos pueden ser fundamentales para mejorar las prácticas de gestión agrícola y las decisiones que orientan la inversión en agricultura.
Sin embargo, la titularidad y los derechos de acceso a estos datos a escala de explotación agrícola siguen estando mal definidos. Por ejemplo, se plantea la duda de quién controla estos datos: ¿el agricultor, el fabricante de TAP, el proveedor de componentes específicos del sistema, el operador del servicio de nube que almacena la información o el desarrollador de sensores que los obtuvo inicialmente?
Entre las posibles soluciones se incluyen las cooperativas de datos y los consorcios de datos, que establecen normas de gestión para el uso de datos, al tiempo que garantizan a los agricultores una participación en los beneficios. Si se aclarara la titularidad y los derechos de uso, estas estructuras pueden liberar todo el potencial de los datos a escala de explotación agrícola para mejorar la agricultura de la propia explotación y de la región.