2 Contexto y objetivos

En esta sección se esbozan los objetivos de la guía y se introducen algunas consideraciones contextuales básicas relativas a la valoración de la PI en el campo de la transferencia de tecnología. Se destacan los retos que presenta la valoración de la PI en sus estadios iniciales, entre los que figuran el grado de incertidumbre, la formulación de hipótesis y la carencia de comparables de mercado robustos, y se subraya la importancia de aplicar metodologías que puedan defenderse. Se pone de manifiesto la importancia de adoptar enfoques holísticos y pragmáticos, de modo que las valoraciones sean útiles y creíbles.

El propósito de esta guía es orientar a los profesionales de la innovación y la transferencia de tecnología acerca de la valoración de la PI y aclarar las dudas que puedan surgir al respecto. Con su publicación se pretende equiparlos con las herramientas necesarias para asignar valores monetarios a los activos de PI. Para ello, se estudiarán los distintos enfoques existentes para la valoración de la PI, a fin de que el lector se familiarice con los principios y conceptos generales de este ámbito, y que con ello se vea capacitado para negociar con terceros, tanto potenciales adquirentes de PI (a través de compra o de licencias) como inversores o financiadores de las actividades de investigación.

En esta sección se presenta una visión general del tema, que permitirá entender para qué se utilizan las valoraciones de la PI, así como la variabilidad de esta tarea según los sectores y el estadio de desarrollo de la PI. Se analizarán también las diferencias entre la valoración de la PI en países en vías de industrialización y países de ingresos medianos y en economías avanzadas, en contextos académicos y de investigación.

Valoración de la PI de estadios tempranos de desarrollo y normas internacionales de valoración

En contraste con la valoración tradicional de activos en empresas maduras que generan flujos de de efectivo positivos, la valoración de PI de universidades e instituciones de investigación presenta características específicas. Las entidades establecidas, para las que se han formulado estándares como los publicados por el Consejo de Normas Internacionales de Valoración, suelen disponer de claros historiales de datos y comparativas de mercado, y normalmente se caracterizan por la previsibilidad de sus flujos de efectivo y por operar según modelos de negocio probados. Esto hace posible la utilización de marcos de valoración sólidos y estandarizados, lo cual favorece enormemente la transparencia, la credibilidad y la comparabilidad entre diferentes mercados.

Por el contrario, en la valoración de la PI en el ámbito de las industrias de conocimientos y la transferencia de tecnología a menudo se evalúan tecnologías que se encuentran en sus etapas iniciales de desarrollo y que, por lo tanto, conllevan niveles de incertidumbre y de riesgo considerables. Además, es frecuente que el historial de datos disponibles sea limitado o inexistente y que las previsiones sobre futuras rentabilidades sean altamente especulativas. Por lo general, los activos de PI generados por actividades de investigación se valoran asignándoles niveles de madurez tecnológica relativamente bajos (TRLs 1-4), por lo que al utilizar métodos tradicionales de cálculo, los rangos de valoración suelen ser demasiado amplios y el grado de incertidumbre, excesivo. Así pues, en estas valoraciones debe hacerse hincapié en la utilización de hipótesis de cálculo defendibles, la formulación de pronósticos en diferentes escenarios, el asesoramiento de especialistas y la comprensión del potencial de mercado. Para ello, ha de complementarse el análisis riguroso con las intuiciones informadas y la sensibilidad al contexto.

Cabe señalar que el propósito de organizaciones como el Consejo de Normas Internacionales de Valoración es armonizar y homogeneizar a escala mundial las prácticas de valoración, y que en esa búsqueda sus estándares a menudo presumen un nivel de madurez tecnológica y disponibilidad de datos que no refleja la realidad de la PI en sus etapas tempranas. Por ello, en esta guía se adopta un enfoque pragmático, y se hace hincapié en metodologías flexibles que permiten adaptarse a diferentes contextos y están específicamente diseñadas para los activos de PI en estadios tempranos de desarrollo. Este enfoque no merma la credibilidad de las valoraciones, sino que favorece una captura más rica de las incertidumbres de las innovaciones fruto de la investigación y de su dinamismo.

No obstante, es importante entender que una metodología y la otra no son excluyentes, sino complementarias. Los estándares del Consejo de Normas Internacionales de Valoración representan una meta a la que, progresivamente, deberían aproximarse las valoraciones de activos de PI en estadios tempranos de desarrollo, a medida que madura la tecnología y se va disponiendo de datos financieros, operativos y de mercado más fiables. Así pues, convendría que las valoraciones inicialmente basadas en hipótesis formuladas por especialistas para diferentes escenarios evolucionasen con la incorporación de métodos cuantitativos normalizados alimentados por sólidos datos de mercado e históricos de rendimiento.

De hecho, se alienta a los profesionales de la transferencia de tecnología a que reiteren las valoraciones a lo largo del ciclo de vida de la tecnología en cuestión. Inicialmente, las hipótesis cualitativas y la utilización de distintos escenarios permiten sentar las bases para una primera valoración. A medida que la PI va madurando (situándose en TRLs 6-9), deben incorporarse metodologías más cuantitativas que se alineen lo más posible con las normas internacionales de valoración. Con este enfoque iterativo se garantiza una transición sin sobresaltos entre las valoraciones iniciales, de carácter más cualitativo y coyuntural, y las valoraciones normalizadas y cuantitativamente rigurosas que se aplican a las tecnologías ya maduras.

En esta guía se abordan ambos enfoques y se trata de tender puentes entre los métodos de valoración empleados por las oficinas de transferencia de tecnología para la evaluación de la PI en etapas tempranas (los cuales presentan un carácter más pragmático) y los marcos prescritos por organizamos internacionales como el Consejo de Normas Internacionales de Valoración, cuyo enfoque es más riguroso y estandarizado. En último término, con ambas metodologías se busca el mismo objetivo: hacer que los interesados dispongan de valoraciones creíbles, transparentes y defendibles que les faciliten la adopción de decisiones a lo largo de las distintas etapas de madurez de una tecnología.

Valoración de la propiedad intelectual en la transferencia de tecnología

Antes de llevar a cabo una valoración de la PI en el ámbito de la transferencia de tecnología es importante plantearse una serie de cuestiones relacionadas con la motivación y el contexto, entre ellas:

  • ¿Por qué es necesaria una valoración de la PI?

  • ¿Para qué se utilizará la valoración?

  • ¿Quiénes estarán interesados en la valoración y por qué?

  • ¿Qué se está valorando?

  • ¿En qué marco jurídico se lleva a cabo la valoración?

  • ¿Qué elementos comerciales y financieros nos permiten escoger las metodologías de valoración más apropiadas para cada tipo de PI?

Una vez se haya evaluado con detenimiento la PI en cuestión, puede procederse a realizar la valoración con fines como:

Estructurar una estrategia de concesión de licencias o un contrato puntual, por lo general entre una universidad de investigación que ha generado PI con potencial y una empresa (normalmente grande) interesada en incorporar esa licencia a su cartera.

Asignar un activo de PI, cuando se vende PI o se transfiere su titularidad, por ejemplo a un inventor o a un nuevo propietario.

Conseguir financiación, cuando una entidad dependiente de la universidad busca conseguir inversión para llevar al mercado la PI, o cuando, en una etapa posterior, necesita favorecer el crecimiento y la expansión a nuevos mercados. Cabe también señalar que, cada vez con más frecuencias, los activos de PI se utilizan en la colateralización de préstamos bancarios.

Gestionar carteras de PI con fines no contractuales, algo que a menudo ocurre en las organizaciones académicas o de investigación que cuentan con grandes carteras, a fin de optimizar los recursos y centrar los esfuerzos de comercialización en los activos de PI más prometedores.

Analizar la fiscalidad y los precios de transferencia, ya que cada vez con mayor frecuencia las autoridades fiscales gravan los activos de PI y exigen a las empresas que consignen su valor en las declaraciones fiscales.

Litigar causas judiciales, si existe la posibilidad de que se vulneren los derechos de PI. En esos casos, contar con una valoración puede servir de base para resolver el proceso, así como para la reclamación de daños y perjuicios.

Cabe subrayar que la valoración de la PI no puede llevarse a cabo de manera aislada, pues a menudo la PI en cuestión se compone de varios activos, tangibles e intangibles, que en conjunto posibilitan la tecnología o producto. Este también puede incluir otros elementos inmateriales como secretos comerciales y conocimientos especializados, indispensables para la traslación de la tecnología al mercado. Así pues, es preciso adoptar un enfoque holístico en la valoración de la PI, y han de tenerse en cuenta elementos intangibles y otros factores sin los cuales sería inviable la transferencia de la tecnología al mercado.

Valoración de la propiedad intelectual en la economía del conocimiento

El reconocimiento de la innovación como generadora de desarrollo es universal. Gracias a la innovación, economías de todo el mundo han pasado de basarse en la industria a gravitar en torno al conocimiento, y en años recientes han abrazado la era digital, en la que la interconectividad, la inteligencia artificial, la robótica autónoma, las criptomonedas e innumerables tecnologías están cambiando nuestra manera de vivir. Habida cuenta de estas tendencias, resulta necesario crear mercados de PI y dotarse de instrumentos que faciliten la evaluación y la valoración de la PI, así como las transacciones comerciales de estos activos.

En ese sentido, se están promulgando nuevas leyes destinadas a dar respuesta a tales cambios económicos y a propiciar el crecimiento de la PI y las transacciones con esos activos. La falta de transparencia y homogeneidad en las valoraciones de la PI representa un obstáculo considerable, que en parte se debe a un conocimiento insuficiente de la valoración de la PI y los activos intangibles, sobre todo en las economías en vías de industrialización. A su vez, esto hace que las transacciones de activos de PI en esos países se sitúen en niveles muy bajos, lo que ralentiza su conversión en economías del conocimiento.

En numerosas jurisdicciones se está profesionalizando la valoración de la PI y la fiscalización de esta, lo que redunda en beneficio de las empresas y favorece la rendición de cuentas. No obstante, varios factores dificultan todavía la realización de valoraciones de PI sólidas, por ejemplo:

Percepción de valor: aunque la PI se considera un activo, en la valoración de los activos de las empresas se continúa dando más importancia a los activos tangibles, como bienes y equipos. La PI suele recogerse dentro del epígrafe “otros” activos, que por lo general no contiene explicaciones sobre el valor consignado.

Aplicación de normas y prácticas internacionales: solo es eficaz cuando se tienen en cuenta el marco jurídico y las empresas del país. Es preciso realizar una labor de traslación que permita la adaptación o la aplicación progresiva de los estándares internacionales, a fin de favorecer la aceptación por parte de los usuarios, las empresas y demás interesados.

Litigiosidad: en las economías desarrolladas se cree que el resultado de las causas judiciales relacionadas con asuntos de PI (por ejemplo vulneraciones de los derechos de PI) es por lo general que los tribunales concedan una compensación económica al denunciante que haya probado la infracción. Contrariamente a esta idea, la realidad es que en muchos países industrializados esas sanciones no son frecuentes y, cuando se otorgan, a menudo se basan en la apreciación del tribunal y no en un baremo preestablecido.

Valoraciones profesionales: los profesionales de la valoración de activos suelen centrarse en los activos tangibles y pueden tener un conocimiento insuficiente de las metodologías para valorar activos de PI. Eso hace que, con frecuencia, se den sobrevaloraciones o infravaloraciones en los activos de PI.

Percepción de valor en el sector privado

En los últimos años ha cambiado la percepción de valor en el sector privado, como demuestra el hecho de que las compañías tecnológicas se consideran más valiosas en términos monetarios que otras en sectores como el manufacturero. Esta evolución se debe a que se confiere más valor a los activos intangibles, como la PI, el capital humano y la reputación. En ese contexto, las empresas conceden más importancia a la productividad en la innovación, e invierten sustantivamente en la generación de activos de PI, colaborando con socios, universidades, competidores y otras empresas de menor envergadura. Estas empresas han adoptado un enfoque de “innovación colectiva” y aplican prácticas de gestión de la innovación que les permiten adaptarse al cambio y seguir siendo competitivas en los nuevos tiempos.

Cabe destacar una tendencia que gana adeptos en la transferencia de tecnología y que consiste en evitar el largo y laborioso proceso que conlleva una valoración de la PI, recurriendo a un enfoque más rápido: la revisión por homólogos. Bajo este método, las oficinas de transferencia de tecnología (OTT) se ponen en contacto con sus homólogos en otras instituciones y con asociados del sector privado para evaluar los activos de PI objeto de valoración. Los integrantes de la red de homólogos facilitan su opinión sobre el valor de la PI y, como ocurre en las publicaciones académicas, el valor resultante se considera el valor de facto de la PI.

Con ello se busca dar mayor peso a los conocimientos especializados de los profesionales, en un primer momento, antes de aplicar una metodología más laboriosa (de considerarse necesaria). Este ejercicio de revisión por homólogos se lleva a cabo a nivel institucional (inventor académico, otros gestores de la transferencia de tecnología, etc.) y también entre otros actores de este ecosistema (potenciales adquirentes de licencias, inversores, etc.). Si bien este enfoque acelera el proceso de valoración, no resulta robusto frente a un análisis pormenorizado y, por ello, suele resultar insuficiente para conseguir financiación de los inversores o de las entidades bancarias.

Evaluación de la propiedad intelectual mediante análisis cuantitativos

Para determinar qué potencial comercial tiene un activo de PI han de evaluarse las oportunidades que brindaría su explotación teniendo en cuenta varios criterios. Esto resulta lógico, pues es probable que el desarrollo de esa PI y su comercialización consuman recursos considerables. Normalmente, la valoración de un activo de PI de cara a su comercialización solo tiene sentido tras una robusta evaluación de la oportunidad de mercado, la cual puede interpretarse como uno de los insumos necesarios para la posterior valoración de la PI.

Puesto que el resultado de una evaluación de oportunidad de mercado no se cifra en términos monetarios, su propósito es determinar si el activo de PI en cuestión tiene utilidad e informar sobre qué vía de comercialización es la más adecuada. Los competidores de una empresa a menudo utilizan las evaluaciones cualitativas de esta para valorar la concesión de licencias a nivel interno, y las instituciones académicas lo hacen para sopesar el potencial de mercado de sus activos de PI.

En las evaluaciones cualitativas, los activos de PI se califican atendiendo a cuatro criterios fundamentales: comerciales, tecnológicos, jurídicos y relativos a otros elementos intangibles como el capital humano (personal, competencias, capacidades, motivación y otros). A continuación examinaremos estos criterios:

Para valorar el posible impacto de mercado de la PI y entender cuáles podrían ser los mercados potenciales puede ser necesario un análisis del estado de la técnica, a fin de comprender hasta qué punto la PI en cuestión es comparable a otras soluciones análogas que existen en el mercado o que se encuentran en fase de desarrollo. Examinar la facilidad de adopción de la nueva tecnología en el mercado objetivo y el abanico de aplicaciones que puede tener suele proporcionar una idea aproximada de su grado de utilidad. Un estudio del estado de la técnica permitirá entender hasta que punto la PI será tecnológicamente disruptiva.

La evaluación de la calidad de la PI permite también entender si existe la tecnología necesaria para su ejecución y qué recursos se necesitarán (en términos de plazos, capital, conocimientos, equipo, etc.) para transformar ese activo de PI en un producto o servicio apto para su comercialización. En el proceso de evaluación de la PI también ha de estimarse el potencial de mercado, han de formularse estrategias de comercialización y han de identificarse las posibles barreras de entrada al mercado.

Además, un estudio comercial correctamente realizado debería poner de manifiesto las características del mercado, qué factores lo dinamizan y lo ralentizan, y las tendencias y patrones destacados, sin olvidar la estructuración de las cadenas de suministro, Los lectores de esta guía, profesionales de la innovación, podrán utilizar la información obtenida de esa diligencia debida en el plano comercial para detectar posibles competidores y obstáculos para penetrar en el mercado.

Tras este ejercicio de comprensión de la calidad de la PI, el estadio de desarrollo en el que se encuentra y su potencial de mercado, se estará en posición de evaluar los criterios técnicos, lo cual permitirá planificar mejor el proceso de desarrollo y la obtención de los recursos necesarios. Para ello será preciso desarrollar prototipos y probarlos en entornos que sean pertinentes para la industria. A menudo esto implica trabajar en estrecha colaboración con los clientes potenciales, para optimizar la alineación del desarrollo del producto con las necesidades de los consumidores. El resultado de esta cooperación es una mejor adaptación a los requisitos para la prueba del producto, una mejor estimación de los costos de desarrollo, y un aproximación más fiable a los plazos para el lanzamiento del producto en el mercado, así como a los riesgos que presenta el desarrollo del producto. Además, en esta etapa conviene prever los obstáculos normativos y las dificultades en materia de cumplimiento, y buscarles solución.

En ciertos casos, los resultados de las actividades de evaluación de la PI e inventario del estado de la técnica permiten extraer conclusiones acerca de la probabilidad y los plazos de obsolescencia e identificar tecnologías complementarias. Por ejemplo, en el sector de los programas informáticos los avances quedan obsoletos con relativa rapidez, sobre todo en comparación con otros ámbitos como la biotecnología, en los que la evolución es más lenta y el lanzamiento de un nuevo medicamento puede llevar años.

El examen de los criterios jurídicos puede llevarse a cabo realizando un estudio del panorama de la PI para descubrir el estado de la técnica pertinente y los condicionantes que puedan existir para operar en el sector. Este ejercicio permite determinar en qué estadio de desarrollo se encuentra la PI en cuestión y cuáles son sus fortalezas (sobre todo su grado de novedad y si puede protegerse mediante PI). Además, puede resultar útil para dilucidar el carácter distintivo de la PI, lo cual demostraría su potencial disruptivo. Analizar el panorama de la PI permite mejorar la comprensión de las tendencias de la tecnología en el mercado e identificar a los titulares de PI pertinente, entre ellos los que están aumentando su inversión en ese área de PI y los que están reduciendo su exposición.

El estudio del marco jurídico pertinente para el activo de PI en cuestión también resulta de utilidad para identificar posibles asociados y colaboradores, así como compradores potenciales que podrían estar interesados en acuerdos de transferencia o de concesión de licencias. Llegados a este punto, es aconsejable determinar la situación jurídica del activo de PI, entender quien ostenta su titularidad y verificar que no existen impedimentos legales para la comercialización. También conviene establecer, en esta etapa, qué solicitudes es necesario presentar para proteger adecuadamente la PI subyacente.

El panorama de la PI obtenido permite determinar el grado de fortaleza del activo de PI, comparándolo con otros. En el caso de las patentes, pueden analizarse varios indicadores:

Reivindicaciones de las patentes: un estudio de las reivindicaciones independientes y dependientes puede dar una idea de la amplitud y profundidad de la invención protegida. La amplitud y la profundidad de las reivindicaciones (evidenciadas por el número de reivindicaciones independientes y dependientes) pueden ser buenos indicadores de la fortaleza de la patente.

Edad de las patentes: informa sobre la vida útil restante de la invención. Cuanto más reciente sea la patente, la vida útil puede ser más larga.

Citas: el número de patentes concedidas y solicitudes de patente en las que se cita la patente en cuestión como estado de la técnica. Cuanto más elevado sea el número, mayor será la puntuación en este apartado.

Referencias: el número de patentes y de documentos referenciados en la tecnología en cuestión. La utilización de un amplio corpus de referencias indica que la patente presenta una base científica sólida, lo cual contribuye a conferirle credibilidad.

Litigiosidad: es frecuente que los titulares de patentes muy sólidas las defiendan con denuedo, lo cual apunta a la existencia de un mercado altamente competitivo.

Familias de patentes: un gran número de familias de patentes puede indicar que existe una patente muy robusta y de un elevado potencial de mercado.

Equipo (innovador o creador) y capital humano: el éxito en el proceso de comercialización depende directamente de la implicación del creador de la PI, sobre todo en las etapas iniciales. Sus habilidades fruto de la experiencia (entre las de naturaleza no técnica) y su bagaje a la hora de solventar problemas contribuyen a acelerar el proceso de desarrollo que llevará a cabo la organización.

Equipo de comercialización: desempeña un papel determinante en el éxito o fracaso del proceso de comercialización. Por ejemplo, ante un mismo activo de PI, un emprendedor experimentado tendrá más posibilidades de éxito que un novato.

En lo que respecta a los creadores de PI, conviene detenerse en las diferencias entre los equipos del sector privado y los académicos. En una empresa privada, la investigación y el desarrollo (I+D) normalmente se rigen por los objetivos comerciales. Por el contrario, los investigadores de instituciones académicas gozan de gran autonomía en lo que respecta a sus intereses de investigación. Esto hace que muchos de ello se encuentren en la tesitura de tener que escoger entre acumular méritos académicos (publicando artículos, investigando para ampliar el corpus del conocimiento, impartiendo clase, etc.) y comercializar su PI (protegiendo el capital y la propiedad intelectual, aplicando los resultados de sus proyectos de investigación a la ejecución de productos o servicios, etc.)

Los lectores de esta guía, como profesionales de la transferencia de tecnología, tienen entre sus cometidos comunicar eficazmente a la comunidad investigadora los beneficios de la comercialización de la PI, pues en ocasiones los investigadores albergan una visión purista del valor de la investigación, limitándolo a profundizar en la comprensión de la naturaleza de las cosas y obviando el beneficiarse de ese ejercicio. Por suerte, cada vez más investigadores se muestran abiertos a esta concepción más holística. Cada vez con mayor frecuencia, las entidades que financian la investigación (gobiernos, organizaciones sin ánimo de lucro, fundaciones, etc.) piden a las universidades que prueben la repercusión social de su investigación a través, por ejemplo, de la creación de nuevos productos, servicios o empleos, de su repercusión en la formulación de políticas, o de otras maneras en las que puedan mejorar la vida del ciudadano de a pie.

En lo que respecta a la exitosa comercialización de la PI, dependerá de varios factores. Entre ellos cabe señalar qué importancia tiene la PI en cuestión para la empresa a la que se ha otorgado la licencia (proyecto clave o accesorio), la intensidad de la comunicación entre departamentos, la calidad de los recursos humanos y financieros que la empresa dedica al desarrollo de esa PI, la posición de mercado de la compañía, su imagen de marca, los canales de distribución de que dispone y el modelo de negocio.

Algunos de los indicadores que pueden utilizarse para evaluar la fortaleza de las diferentes formas de PI (además de las patentes) son:

En el caso de las marcas:

Carácter distintivo: es un indicador fundamental de la fortaleza de una marca. Las marcas fuertes tienen una imagen especial, singular, fácilmente reconocible, que las diferencia de marcas genéricas o descriptivas.

Reconocimiento de la marca: también es un indicador de la fortaleza de la marca. Las marcas que gozan de un amplio reconocimiento tienen una reputación sólida y resultan familiares a los consumidores.

En el caso del derecho de autor:

Originalidad y creatividad: son indicadores básicos de la fortaleza de la protección de que goza una obra. El nivel de individualidad y el grado de expresión creativa de una obra suelen guardar una correlación positiva con la fortaleza de la protección que le confiere el derecho de autor.

Impacto de mercado: la repercusión e influencia de una obra protegida por derecho de autor en su industria o sector pueden guardar relación con el nivel de fortaleza de esa protección. Es frecuente que en las obras de gran repercusión cultural o comercial se perciba una mayor fortaleza de la protección que confiere el derecho de autor.

En el caso de los secretos comerciales:

Medidas de confidencialidad: la fortaleza de los secretos comerciales depende del mantenimiento de la confidencialidad. La eficacia de la medidas de protección de esta confidencialidad, por ejemplo los acuerdos de no divulgación, las cláusulas de no competencia en los contratos laborales, la restricción de acceso y los protocolos de seguridad, son indicadores de la robustez del secreto comercial.

Ventaja competitiva: se consideran más robustos los secretos comerciales que proporcionan ventajas competitivas considerables. Algunos ejemplos son las fórmulas, los procesos de fabricación o las listas de clientes. El valor económico y la singularidad de la información contribuyen también a la robustez de los secretos comerciales.

En cuanto a los dibujos o modelos:

Novedad y originalidad: son indicadores clave de la fortaleza de un diseño o modelo. Los dibujos o modelos singulares, que no son obvios y que difieren considerablemente de otros dibujos o modelos existentes suelen proporcionar una protección más robusta.

Reconocimiento en el mercado y aceptación de los consumidores: pueden contribuir a la fortaleza del dibujo o modelo. Los dibujos o modelos populares, que han sido premiados o que han alcanzado éxito comercial suelen percibirse como más robustos.

Es importante señalar que los indicadores que se han mencionado son pautas generales y que la evaluación concreta de un activo de PI puede variar en función del marco jurídico, el sector en el que se inscribe y la opinión de los especialistas. Cada forma de PI presenta características singulares, que deben tenerse en cuenta para realizar una evaluación exhaustiva, para la que puede ser preciso incorporar una combinación de factores cuantitativos y cualitativos específicos del tipo de PI en cuestión.

Volatilidad del valor de la propiedad intelectual

Como se ha señalado, la valoración de la PI depende de numerosos factores y variables. En el ámbito de la transferencia de tecnología, la selección de enfoques y métodos de valoración de la PI dependerá de la madurez de la tecnología y del sector en el que se prevé aplicarla.

Por ejemplo, los fondos destinados a la prueba de concepto (también denominados fondos traslacionales) sirven para que las organizaciones desarrollen la PI que se encuentra en estadios tempranos. Para ello se recurre a fabricar y probar prototipos, a realizar ensayos de funcionalidad y rendimiento, y a proporcionar datos a las autoridades reguladoras para conseguir los permisos necesarios. Cuando la negociación de los acuerdos comerciales se realiza en estadios más avanzados del desarrollo de la PI, la organización puede retener un porcentaje mayor del futuro valor económico de los activos de PI en cuestión. Puesto que en la PI se da una relación inversa entre riesgo y valor, resulta evidente la conveniencia de progresar en las etapas de desarrollo.

La duración de la fase previa a la comercialización (etapa germinal) y la vida útil de la PI dependen en gran medida (aunque no exclusivamente) del sector. Pueden citarse como ejemplos los programas informáticos, que presentan plazos de desarrollo breves y duraciones de explotación cortas, en contraste con la industria farmacéutica, en la que las etapas previas a la comercialización se llevan a cabo a lo largo de años (puede tardarse más de un decenio desde el descubrimiento de un medicamento hasta su comercialización). Para el desarrollo de un activo de PI en esa industria son necesarios recursos considerables en términos de capital, se producen abandonos y existen muchos otros riesgos. Todos estos factores han de tenerse en cuenta. Así pues, en las valoraciones de activos de PI relacionados con el sector farmacéutico han de emplearse métodos sofisticados que permitan estimar el valor de la PI a más largo plazo que en el caso de los programas informáticos.

En esta guía se presentan de manera pormenorizada cuatro métodos de valoración distintos, lo cual permitirá al lector elegir el más idóneo para su caso. Algunos métodos resultan más fáciles de aplicar que otros, para los que puede ser necesaria la colaboración de especialistas, a fin de garantizar una correcta implementación.

El objetivo de la guía es que el lector pueda ir evolucionando y adaptando los métodos que utiliza a medida que incrementa, con la práctica, sus competencias en el ámbito de la valoración de PI. Con este enfoque gradual se pretende que los profesionales a los que va dirigida esta guía terminen por estar capacitados para utilizar los enfoques de valoración de PI más sofisticados.

Recomendaciones

Aconsejamos al lector de esta publicación, profesional de la transferencia de tecnología, que actúe de la siguiente manera a la hora de realizar valoraciones de PI en estadios tempranos de desarrollo:

  • Buscar financiación para la prueba de concepto, que le permitirá continuar desarrollando la PI. De ser posible, desarrollar la PI hasta un nivel de madurez que permita realizar una demostración de sus características y funcionalidades en un entorno que resulte pertinente para la industria en cuestión, con lo que la empresa propietaria de la PI tendrá mayor capacidad de negociación.

  • Valiéndose de la información contenida en esta guía, decidir cuál es el método de valoración más adecuado para la PI en cuestión, teniendo en cuenta su grado de madurez, el proceso de desarrollo, los plazos y el sector.

  • Seguir las recomendaciones concretas para el método de valoración elegido, según lo recogido en esta guía.

  • Identificar en su entorno profesionales de la valoración y entablar contacto con ellos, pues podrán resolverle dudas y ayudarle a valorar su PI.