5 Guía sobre la comercialización de la PI en el sector del deporte electrónico

¿Qué papel le interesa desempeñar en el sector del deporte electrónico?

Cualquier persona que desee iniciar una actividad en el sector del deporte electrónico, en el que la PI desempeña un importante papel, debe, en primer lugar, definir la función que va a desempeñar en el sector, ya sea como editor, desarrollador, distribuidor, proveedor de servicios, agente, propietario de un equipo o jugador, entre otros y, a continuación, constituir una cartera de derechos de PI propios o cedidos por terceros necesarios para el proyecto. Las funciones pueden variar de un proyecto a otro, y comprender esta dinámica es fundamental para desenvolverse en el complejo panorama de los derechos de PI en el sector del deporte electrónico. Además, los derechos de PI cedidos en licencia o transferidos pueden variar de forma puntual y para cada proyecto; sin embargo, existen principios básicos para negociar este tipo de acuerdos, que describiremos a continuación.

En primer lugar, cuando se trata de un acuerdo relacionado con derechos de PI, el titular de los derechos debe examinar el activo objeto de licencia o cesión. Aunque la terminología pueda ser similar, las implicaciones jurídicas son significativas.

Conceder una licencia sobre un derecho de PI significa otorgar a otra parte permiso para utilizar dichos derechos bajo ciertas condiciones, sin perder la titularidad. El licenciante puede establecer condiciones tales como la duración, el alcance y el ámbito de uso, y puede recibir a cambio regalías o honorarios. En cambio, la cesión de derechos de PI supone una transferencia completa de la titularidad a otra parte, en el sentido de que el cedente renuncia a todos los derechos y al control sobre la PI, y el cesionario adquiere la plena titularidad, incluido el derecho a utilizar, modificar y vender la PI. La concesión de una licencia permite al propietario original mantener el control y seguir beneficiándose de la PI, mientras que la cesión da lugar a una transferencia completa de los derechos de PI.

Por lo tanto, el segundo paso consiste en determinar si la parte que desea utilizar derechos de PI en el contexto de una actividad de deportes electrónicos debe adquirirlos o, en su caso, obtener una licencia sobre ellos.

Estructura de un contrato de licencia de PI

En las relaciones contractuales entre empresas de deportes electrónicos y titulares de derechos, la cláusula de PI resulta fundamental para definir las condiciones de uso de un videojuego bajo licencia, por ejemplo, en el contexto de una competición. Esta es, en general, la estructura de un contrato de licencia de PI:

Ámbito de aplicación

En la sección relativa al objeto del contrato se suele definir su finalidad, detallando los derechos concedidos al licenciatario para utilizar el videojuego con el fin de organizar y llevar a cabo la competición.

Exclusividad

Esto podría aplicarse en relación con diferentes criterios: territorio, tiempo, otras partes interesadas, elementos del videojuego, tipo de derechos, etcétera. La cláusula de exclusividad/no exclusividad determina si el licenciatario tiene derechos exclusivos para, por ejemplo, utilizar el juego en eventos de deportes electrónicos o si el titular de los derechos puede conceder la licencia del juego a otras partes. Una sola palabra puede resultar determinante para el desarrollo de la competición, al poder establecer si el organizador está facultado o no para celebrar una competición rival en el mismo territorio.

El contrato de licencia exclusiva permite conceder licencias no exclusivas a terceros, abarca todos los elementos del videojuego y regula la duración y el ámbito en los que puede utilizarse, así como su modalidad de explotación. Una licencia no exclusiva suele configurarse como una licencia de uso. Puede prohibir la concesión de sublicencias y permite la explotación de determinados derechos sobre el videojuego, que pueden limitarse a elementos específicos del mismo.

Duración

La cláusula de duración establece el período de vigencia de la licencia y garantiza que ambas partes tengan claro dicho plazo. También puede incluir un acuerdo de base en cuanto a la prórroga o la rescisión del contrato en determinadas circunstancias.

Territorio

La sección relativa al territorio describe la zona geográfica en la que el licenciatario puede explotar la PI, que puede limitarse a determinados países o regiones. Además, en lo que respecta a los derechos de radiodifusión, deben celebrarse acuerdos de licencia con los organismos de radiodifusión pertinentes para la retransmisión del contenido en los territorios correspondientes.

Derechos

La cláusula de derechos cedidos en licencia enumera los derechos concedidos, tales como la reproducción, la comunicación pública, la interpretación o ejecución pública, la exhibición y la transformación. El ámbito de uso o explotación define cómo se puede utilizar la PI, ya sea en línea, en lugares públicos o en plataformas digitales. Los derechos también pueden delimitarse de forma específica en cada contrato.

Derechos reservados

A modo de aclaración, los titulares de los derechos suelen incluir una sección en la que se describen los derechos que se reservan y que, por lo tanto, no pueden ser explotados por el licenciatario.

Compensación

En los contratos de licencia de PI en el ámbito de los deportes electrónicos, las formas de compensación varían según el caso. Una forma habitual es el pago de una suma fija, es decir, que el editor paga al organizador del torneo una cantidad determinada, en uno o varios plazos, a cambio del uso del videojuego en una competición. En ocasiones, los editores y los organizadores de torneos acuerdan el pago de regalías o el reparto de los ingresos procedentes de la publicidad o de la venta de artículos promocionales. El cálculo de las regalías es complejo y debe quedar claramente definido en los contratos, especificando si se basan en los ingresos brutos o netos y detallando los gastos deducibles. Es conveniente negociar cuidadosamente las condiciones de las regalías, dado que un evento exitoso puede generar ingresos significativos.

Derechos accesorios

Los licenciatarios suelen necesitar ciertos derechos para llevar a cabo sus actividades principales. Sin embargo, en el sector del entretenimiento, a menudo se producen otras formas de explotación secundaria (por ejemplo: comercialización de artículos promocionales, actividades publicitarias, uso en línea, etcétera) y, para ello, es necesario conceder determinados derechos.

Garantías

La sección de garantías incluye declaraciones del titular de los derechos en las que manifiesta estar facultado para conceder la licencia y que la PI no infringe los derechos de terceros.

Estos contratos son complejos y suelen incluir múltiples secciones, como el control editorial, el uso de marcas o la publicidad. En conjunto, estas cláusulas tienen como objetivo establecer un marco normativo claro para los licenciantes (principalmente editores de videojuegos) y los licenciatarios (por ejemplo, organizadores de competiciones, streamers y organismos de radiodifusión), con el fin de optimizar la inversión realizada, no solo en términos económicos, sino también en recursos, creatividad, talento y conexión con el público.

Al definir claramente las condiciones de uso, tanto las empresas de deportes electrónicos como los titulares de los derechos pueden centrarse en crear eventos atractivos y de éxito. Este enfoque estructurado ayuda a aprovechar todo el potencial de la PI, aporta estabilidad y seguridad jurídica, y mejora la experiencia general tanto para los jugadores como para el público. En definitiva, unas cláusulas de PI bien redactadas contribuyen a la viabilidad y el éxito de un proyecto de deportes electrónicos. Muchos de los contratos utilizados en el sector se basan, en realidad, en cláusulas estándar elaboradas por un editor u otra parte interesada y utilizadas de forma recurrente.

Los contratos más habituales entre las partes interesadas del sector de los deportes electrónicos son:

Acuerdos de patrocinio y publicidad

Estos acuerdos suelen involucrar a múltiples partes interesadas, entre ellas editores, agencias, organizadores de torneos, patrocinadores y anunciantes. Entre los aspectos clave se encuentran la adecuación de la marca, es decir que la imagen del patrocinador se ajuste al público y a los valores del evento; la exclusividad en un sector concreto, de modo que ningún competidor del patrocinador participe en el mismo evento; y los derechos y obligaciones de cada parte, incluidas las obligaciones específicas relativas al uso de logotipos, las actividades promocionales y la creación de contenidos.

Acuerdos de streaming en directo

En estos acuerdos intervienen partes interesadas como organizadores de torneos, editores de videojuegos y plataformas de streaming, y por lo general se refieren a los derechos de explotación audiovisual del evento en el recinto y sobre el juego, especificando el alcance del contenido que puede transmitirse, como partidas en directo, resúmenes y material entre bastidores. Como se ha señalado, los derechos de PI son el elemento central de estos acuerdos, y el lugar, el momento y la forma en que pueden ejercerse se establecen minuciosamente, en particular por parte del licenciante.

Acuerdos sobre datos y estadísticas de juego

El editor de un juego concede a un tercero una licencia sobre los derechos de PI generados en un evento de deportes electrónicos. Los derechos de PI contemplados en el acuerdo están cuidadosamente regulados para garantizar que el editor mantenga un control significativo sobre el acceso y los usos permitidos. Por lo general, el editor, como titular de los derechos, concede licencias que permiten a terceros utilizar estadísticas del juego, datos de los jugadores y otra información relacionada con los eventos, bajo determinadas condiciones, normalmente a través de una interfaz de programación de aplicaciones (API). Estos acuerdos suelen especificar el ámbito de uso, incluyendo restricciones al uso comercial, requisitos de atribución y prohibiciones de conceder sublicencias a terceros

En resumen: la estructura de un contrato de PI en el sector de los deportes electrónicos varía de un caso a otro y se adapta a usos específicos, y el editor del juego se reserva el mayor número posible de derechos de PI con el objetivo de concederlos bajo licencia a terceros. Estos contratos pueden propiciar un entorno estable y con seguridad jurídica si definen claramente las condiciones de uso. Esto permite a los proyectos de deportes electrónicos y a los titulares de derechos centrarse en la creación de competiciones atractivas y exitosas, aprovechar plenamente el potencial de la PI y contribuir a un crecimiento sostenible del sector, mejorando al mismo tiempo la experiencia tanto de los jugadores como del público.