Concesión de licencias de marcas en las Universidades: creación de valor mediante acuerdos mutuamente beneficiosos

(Documento también disponible en PDF)

John Jennings, Pasante, División de Pymes, OMPI


Introducción

En sintonía con los tiempos de nuestra economía mundial, cada vez más fundada en la información y en la que se valoran más que nunca los activos intangibles de las entidades, distintas universidades de todo el mundo han pasado a utilizar eficazmente muchos de los principales instrumentos de propiedad intelectual (P.I.). Para muchas, la concesión de licencias de marcas, una vía que puede llegar a ser muy lucrativa para crear valor a partir de los activos de P.I., se está convirtiendo en una importante fuente de ingresos. Un acuerdo de concesión de licencias no sólo puede generar ingresos que se invertirán en programas fundamentales de las universidades, sino que la divulgación de una marca de la institución puede reportarle un amplio reconocimiento y permitirle proyectar una imagen positiva ante el público. Las universidades negocian los acuerdos de licencia para poder supervisar la utilización de sus marcas en el mercado, garantizando la coherencia y calidad en los productos que las llevan. Como el éxito de las instituciones académicas depende de su facultad para crear y mantener una sólida reputación, les es esencial contar con una marca que sea reconocida por un amplio sector de la población y que disponga de una adecuada protección de P.I. En este artículo se tratará de aclarar sobre los procesos y los beneficios de la concesión de licencia de marcas en las universidades. Está dirigido a los funcionarios de las universidades y a las pequeñas y medianas empresas (Pymes) que se estén planteando solicitar una licencia de marcas, así como a todas las personas interesadas en conocer los principios de este ámbito de la P.I. en expansión.

¿Cómo pueden ambas partes lograr un beneficio mutuo?

En un acuerdo de licencia de marcas, la universidad concede por licencia, a fabricantes o vendedores, el derecho a utilizar una o más de sus marcas en sus productos o servicios. Esta licencia puede comprender el derecho a utilizar el nombre de la universidad, su sello, logotipo, divisa, mascota deportiva o cualquier otra de sus marcas exclusivas y distintivas. Mediante un acuerdo de este tipo, tanto la empresa de fabricación como el vendedor tienen muchas más posibilidades de obtener beneficios con los productos que llevan el nombre de la universidad que con los mismos productos sin la marca universitaria. Por ejemplo, un fabricante de ropa contraerá un acuerdo de licencia para poder poner el logotipo de una universidad conocida en sus camisetas y sudaderas.  Igualmente, un fabricante de bolígrafos solicitará una licencia para poner el nombre y los emblemas o divisas de una institución universitaria en su nueva línea de bolígrafos. Gracias a estos acuerdos, el fabricante puede ofrecer al consumidor un producto mucho más atractivo y comercial. La universidad, la otra parte del acuerdo, obtiene del primero una fuente de ingresos del pago de regalías que de otra forma no recibiría. Esta práctica comercial, que constituye la base de la mayoría de los procedimientos de concesión de licencias de marcas que se siguen en las universidades, se conoce como “comercialización”. La comercialización de activos de P.I., que se produce con la aplicación de un acuerdo de licencia, es el proceso de concesión de licencias a los fabricantes sobre nombres, logotipos o símbolos protegidos por marcas para que los utilicen en sus productos a cambio del pago de regalías. Además, mediante dicho contrato, la universidad puede supervisar eficazmente el uso de sus marcas. Así, mediante la licencia de marcas, se pueden lograr unos resultados satisfactorios tanto para la institución como para el licenciatario. En concreto en los Estados Unidos de América, en donde la comercialización de productos universitarios es una industria que mueve varios miles de millones de dólares EE.UU. al año, las universidades son conscientes de las considerables dimensiones y las posibilidades de este mercado, y conceden las licencias de sus marcas a los licenciatarios en un acuerdo que beneficia a todas las partes.

Aunque con respecto a las licencias de marcas y a otros aspectos de propiedad intelectual no hay una política uniforme que rija a todas las universidades, en la práctica general de concesión de licencias pueden observarse muchas similitudes, al menos en las universidades de los EE.UU.  En otros países, instituciones como la Universidad de Toronto, en Canadá, y la mundialmente famosa Universidad de Oxford, en Inglaterra –por no nombrar más que a unas pocas– siguen políticas de licencias de marcas parecidas a las de muchas universidades estadounidenses.  Así, muchas universidades en todo el mundo llevan a cabo programas de concesión de licencias de marcas exhaustivos y eficaces[1]. No obstante, dada la amplia variedad de las prácticas de las distintas instituciones del mundo, en este artículo se prestará especial atención a las universidades de los EE.UU. Si bien existen naturalmente diferencias de una institución a otra, las prácticas de licencia de marcas de las universidades estadounidenses presentan, generalmente, muchos aspectos en común, y todas ellas se benefician de la boyante industria universitaria de los deportes del país.

Lo esencial de una licencia: exhaustiva en un ámbito limitado

Una vez efectuado el registro oficial ante la oficina nacional de marcas o, en algunos casos, simplemente tras haber demostrado el uso de la marca, la universidad es propietaria de su nombre y de otras marcas o símbolos distintivos que elija proteger. Para que una empresa de fabricación, o cualquier otra organización, produzca y venda legalmente productos con el nombre o los símbolos de la universidad, debe obtener antes de nada la licencia. Lo primero que el posible licenciatario tiene que hacer para lograr un acuerdo de licencia es presentar una solicitud, o bien en el departamento de marcas de la universidad, o bien ante un tercero, como puede ser una empresa de concesión de licencias autorizada para representar a la institución. (Más adelante en este artículo se estudiará la diferencia entre un departamento universitario y una empresa de concesión de licencias.) Muchas veces, el posible licenciatario podrá servirse de un solo impreso para tramitar las licencias de varios productos, aunque cada uno de ellos se considerará por separado. A continuación, la universidad o la empresa de concesión de licencias estudiarán detenidamente la solicitud y, si se acepta, se propondrá un acuerdo de licencia no exclusivo sobre el derecho a utilizar las marcas en los productos indicados. El acuerdo definitivo, firmado por ambas partes, concederá al licenciatario el derecho a utilizar las marcas en sus productos protegidos por licencia. El licenciatario recibe entonces del licenciante los acostumbrados arte final, formularios de las regalías, especificaciones sobre el producto e información acerca del etiquetado. Gracias al carácter no exclusivo de la licencia, la universidad puede acometer otros acuerdos con diversos licenciatarios. Deberá conceder licencias no exclusivas cuyo ámbito esté limitado a las necesidades e intereses específicos del licenciatario. Se especificará, por ejemplo, la limitación del uso de la licencia para ciertos productos, países o regiones geográficas concretos, así como un plazo determinado. Como se señala en el acuerdo, el derecho a explotar las marcas se concederá por un período de tiempo limitado, aunque normalmente la licencia puede renovarse automáticamente siempre que el licenciatario cumpla ciertos requisitos.

¿Por qué es tan importante garantizar el control de la calidad?

Uno de los elementos fundamentales de un acuerdo de licencia de marcas es el concepto de “control de calidad”. El control de la calidad en el caso de las marcas universitarias es extraordinariamente importante, ya que para la universidad es fundamental mantener su buena reputación y prestigio, y estos van asociados a sus marcas. El licenciante, en este caso la universidad, debe disponer de mecanismos que garanticen los estándares de control de calidad y uniformidad en todos los productos con licencia. En el acuerdo figurará una breve descripción de dichas normas, que servirán de directrices sobre el uso adecuado de la marca por parte del licenciatario durante el resto de la duración de la licencia. En el contrato debe constar las medidas de control de calidad;  a saber: la presentación de muestras del producto a la universidad antes de su aprobación;  el permiso para efectuar inspecciones regulares de las instalaciones del licenciatario y el derecho de la universidad de aprobar el arte final presentado por el licenciatario[2]. En los EE.UU. la exigencia de un adecuado control de calidad de las marcas es muy alta. De acuerdo con la Ley Lanham –la legislación fundamental sobre derechos de marcas– los licenciantes tienen la responsabilidad de supervisar el uso de sus clásicas marcas;  en caso contrario, se arriesgan a un posible abandono y pérdida de la marca. Si la universidad, en su condición de licenciante, no se ocupa de su derecho de aprobación y no llega a aprobar efectivamente el uso de la licencia, corre el riesgo de ser demandado por abandono de su marca y de los derechos inherentes a la misma. En tal caso, aquella licencia suele ser denominada licencia “desnuda”[3]. Las universidades, lógicamente, tratarán de evitar todo posible abandono de sus valiosas marcas, y la mejor forma de soslayar tal peligro consiste en el establecimiento de un acuerdo de alcance global de concesión de licencias en lo que respecta al control de calidad y a la uniformidad del producto.

El acuerdo de licencia: lo importante son los detalles

En el acuerdo propiamente dicho, la universidad puede establecer efectivamente cuál deba ser el uso adecuado de sus marcas en el sector público. En el nivel más elemental del contrato escrito de licencia, el licenciatario presentará una información histórica y financiera de su empresa y de los productos propuestos. Siguiendo las recomendaciones de los modelos de directrices o prácticas óptimas de concesión de licencias en universidades, muchas instituciones exigen que se les presente una muestra de cada uno de los productos en que se solicita licencia. En estas muestras no debe figurar el logotipo de la universidad ni cualquier otra marca, puesto que el licenciatario todavía no tiene el derecho a utilizar dichas marcas. A fin de supervisar adecuadamente la utilización de sus activos de P.I. en el mercado, las universidades pueden establecer también ciertos requisitos en lo que respecta a la exhibición de sus marcas en los productos. Entre ellos cabe mencionar, aunque no son los únicos, los siguientes: reglamentación relativa al diseño, caracteres específicos, lugar en que debe figurar la marca, o determinadas combinaciones de color que deben utilizarse. Así, por ejemplo, la Universidad de Yale establece expresamente en sus acuerdos de licencia que, con respecto a varias de sus marcas, sólo podrá utilizarse el color “azul Yale”, PMS 289 en los productos con licencia[4]. En las universidades es también común exigir que, junto a sus marcas, figuren los símbolos “®” o “™”, para informar oficialmente de que un determinado signo es una marca y advertir, así, a los posibles infractores o falsificadores[5]. Además, en los programas de concesión de licencias de las instituciones académicas se suele informar a los posibles licenciatarios de que no se aprobarán los productos considerados de mal gusto o posiblemente peligrosos y que podrían manchar la imagen de la universidad. Algunos de estos productos serían, por ejemplo, el alcohol o el tabaco, las armas de fuego y de otro tipo, todo cuanto rodea a las drogas, y productos que, explícita o implícitamente, estén relacionados con el sexo.

Otro de los importantes requisitos que imponen la mayor parte de las universidades como condición para conceder un contrato de licencia es que el licenciatario convenga en afiliarse a una organización de derechos laborales acreditada. Con ello se garantiza que los productos que lleven las marcas de la universidad se elaborarán en un entorno de trabajo seguro y justo. La Fair Labor Association (FLA), una agencia sin fines de lucro, es una de las organizaciones de derechos laborales más importantes con autorización para representar a universidades y otras organizaciones en los EE.UU. Actualmente, está asociada con 194 instituciones académicas y universidades[6]. Las instituciones miembros de FLA establecen como requisito que los licenciatarios participen en el programa de concesión de licencias de la organización, que supervisa las condiciones laborales en las instalaciones de los licenciatarios en todo el mundo en interés de sus miembros.

Como la universidad es la propietaria de la marca de su nombre y de otras marcas, en último término el permiso de utilizar sus marcas exclusivas sólo puede concederlo la propia institución. Una cuidada selección de las empresas u otras entidades que, por un acuerdo de licencia, pueden hacer uso legal de sus marcas, permite a la universidad proteger su nombre y su reputación. Muchas universidades limitan la cantidad de licencias que conceden al año para mantener un criterio selectivo. Existe además una diferencia entre el uso comercial o promocional de las marcas y su uso “interno” por parte de una entidad asociada con la universidad. Si bien algunos licenciatarios comerciales, como fabricantes o vendedores, tienen que contraer un acuerdo de licencia y pagar regalías por el derecho del uso de marcas, en algunas instituciones académicas las organizaciones del campus pueden estar exentas de pagar regalías. Como ejemplos de organizaciones afiliadas a los campus cabe citar unidades académicas situadas dentro de la universidad u organizaciones estudiantiles registradas. Aun cuando la organización del campus esté exenta del pago de regalías, antes de utilizar las marcas tiene que presentar, en casi todos los casos, una solicitud y obtener el permiso de la oficina de marcas de la universidad. Independientemente del uso que se quiera hacer de la marca, ya sean fines comerciales o internos, la universidad debe garantizar que, al utilizar sus marcas, se proyecta una imagen favorable de la misma, y que las marcas quedan asociadas únicamente con productos de calidad y de buen gusto.

Funciones del departamento de la universidad y de la empresa independiente de concesión de licencias

Para orientarse en la inmensidad del mercado con objeto de lograr una gestión eficaz de la concesión de licencias, pero también para abordar las cuestiones que puedan plantearse en el ámbito de la P.I., muchas universidades han creado oficinas o departamentos dedicados exclusivamente a la protección y la licencia de marcas. Muchos de estos departamentos se crearon a principios y mediados de los años 80 en respuesta a la tendencia del auge, relativamente reciente, de valor de los activos intangibles. Aunque la mayoría de las universidades estadounidenses tienen sus propios departamentos de marcas, gran parte de las instituciones académicas contratan también a empresas independientes especializadas en contratos de licencia. Si bien es cierto que mediante un departamento de marcas se pueden gestionar internamente todos los aspectos de un programa de concesión de licencias, una agencia de concesión de licencias importante, que actúe como intermediario entre la universidad y el licenciatario, puede ofrecer muchas ventajas. La Collegiate Licensing Company (CLC), por ejemplo, es la empresa de concesión de licencias más antigua e importante de los EE.UU., con una clientela formada por cerca de 200 universidades y organizaciones deportivas universitarias[7]. Las universidades pueden beneficiarse de la experiencia y recursos que ofrece una empresa de concesión de licencias, especialmente a la hora de negociar acuerdos con varios licenciatarios. En el caso de las universidades que cuentan con un amplio reconocimiento nacional y con programas deportivos importantes, el número de licenciatarios en un año determinado puede ascender a 400 ó a 500.

En un estudio de las 50 principales universidades estadounidenses tanto públicas como privadas situadas en distintas regiones del país, se observó que 38 utilizaban los servicios de una agencia de concesión de licencias para elaborar sus programas de licencias y negociar los acuerdos, mientras que 12, gestionaban sus contratos de licencia mediante sus propios departamentos internos (véase el Apéndice 1). Si bien algunas de las universidades más conocidas y respetadas, como Princeton, Harvard y Yale, negocian todavía los contratos de licencia mediante sus propias oficinas de marcas, la tendencia actual de las universidades es a contratar los servicios de una agencia intermediaria de concesión de licencias, en la confianza de aumentar sus ingresos ahorrándose los farragosos trámites.

La tramitación de las regalías: comercialización de los activos de P.I. de la universidad

Además de supervisar los procesos de presentación de solicitudes de los futuros fabricantes y de otros licenciatarios, los departamentos de marcas y las empresas de concesión de licencias desempeñan algunas otras importantes funciones. Una vez que se ha alcanzado el acuerdo y que los productos que llevan las marcas de la universidad salen al mercado, la universidad recibe del licenciatario el pago de regalías por el derecho a utilizar sus marcas. Al departamento de licencias de marcas, o a la empresa independiente de concesión de licencias de marcas, incumbe la supervisión del procedimiento del pago de la regalía. Las regalías varían de unas instituciones a otras;  no obstante, la tasa estándar en la mayor parte de las universidades estadounidenses es del 7,5% ó del 8% del precio de venta al por mayor de los productos, de la que normalmente se rinde información trimestralmente. Las regalías anticipadas, que deben pagarse a la institución como parte del acuerdo, pueden variar de 100 a 1.000 dólares EE.UU. y se establecen en función del tipo de producto que se va a comercializar y de la política adoptada por cada institución académica. Por lo general, para renovar el contrato es necesario presentar el contingente mínimo de las ventas anuales, que varía también de unos productos a otros. Las ganancias obtenidas del pago de regalías, que pueden ascender a millones de dólares anuales según el prestigio de la marca de la universidad, se dedican a financiar distintas actividades de la institución, como becas para estudiantes, deportistas o profesores o para mejorar las instalaciones del centro. La Universidad de Texas, por ejemplo, que ganó el Campeonato Nacional de fútbol en 2005, sacó un gran partido de su éxito deportivo, pues el aumento de la popularidad de su marca le supuso cuantiosos ingresos por regalías. La institución logró el récord de la National Collegiate Athletic Association (NCAA) en ingresos por concesión de licencias, con unos beneficios de 8,2 millones de dólares EE.UU. en concepto de regalías en el período 2005-2006[8]. Aunque tales ganancias no sean posibles para la gran mayoría de las universidades, esto pone de manifiesto las posibilidades que ofrece una marca ampliamente reconocida y los resultados que pueden obtenerse de la negociación eficaz de los acuerdos de licencia.

Supervisar el mercado: la clave de la lucha contra la falsificación

 Otro de los aspectos esenciales de la gestión de licencias de marcas es la capacidad de la oficina de marcas de la universidad de supervisar el mercado para evitar la falsificación de sus marcas. Normalmente esto se hace a escala nacional, pero, según los recursos de la institución, también a escala internacional. La comercialización de productos no autorizados, que habitualmente se asocia con productos de baja calidad, puede perjudicar la buena imagen y reputación que pretende forjarse la universidad. En el comercio de productos universitarios es especialmente frecuente la violación del derecho de marcas mediante la falsificación de una mercancía. Una vez que se han descubierto en el mercado los productos sin licencia, la universidad puede interponer una demanda contra esta infracción de su marca, a fin de restaurar su imagen. Ante las pérdidas de ingresos y los daños inmateriales causados por la falsificación, las universidades deben emprender las medidas necesarias para proteger su propiedad intelectual y mantener su reputación para con los estudiantes, los antiguos alumnos y los consumidores.

Muchas veces, la empresa de concesión de licencias contratada por la universidad puede ayudar eficazmente a garantizar la observancia de los derechos de marcas de su cliente. Collegiate Licensing Company (CLC), la agencia de concesión de licencias mencionada anteriormente, ejerce una agresiva política contra la falsificación para combatir las infracciones. Una de las medidas de esta política consiste en enviar a agentes de la compañía a los acontecimientos deportivos importantes y a otras manifestaciones de la universidad para que localicen a los vendedores que comercializan productos sin licencia. Por otra parte, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley colaboran también con las agencias de concesión de licencias y las universidades correspondientes para llevar a la práctica enérgicas medidas contra las infracciones de derechos de marcas en acontecimientos deportivos. CLC estima que, cada año, se incauta un promedio de cerca de 5.000 artículos falsificados en los alrededores del estadio donde se celebre la Bowl Championship Series, la competición más importante de fútbol universitario[9]. En el torneo de la NCAA Final Four basketball, la otra gran atracción anual del deporte universitario, se realizan igualmente considerables esfuerzos para tratar de reducir los casos de falsificación.

Ante la molesta situación creada por la desenfrenada venta de mercancías falsificadas, los nuevos instrumentos aplicados a la supervisión de posibles infracciones y el asesoramiento jurídico facilitado por las empresas de concesión de licencias son sólo algunas de las ventajas de recurrir a un intermediario para elaborar un buen programa de corrección de licencias. Para las universidades que velan por el cumplimiento de los derechos de marcas desde sus propios departamentos de protección y concesión de licencias es fundamental disponer de una clara estrategia para descubrir las infracciones y poder interponer las correspondientes demandas. Como en estos departamentos se lleva a cabo por entero la supervisión de la protección de las marcas y la gestión de la concesión de licencias se lleva a cabo por entero, les suele llevar mucho tiempo presentar sus políticas sobre marcas en sus sitios Web o en documentos oficiales. La mayoría de los departamentos de marcas de las universidades publican en sus páginas de Internet severas advertencias contra las infracciones y, en algunos casos, añaden la descripción de la multa y de las posibles implicaciones penales para las personas que hayan sido declaradas culpables de producir o distribuir mercancías no autorizadas.

Conclusión: La concesión de licencias en el siglo XXI

Muchas universidades se han dado cuenta de lo necesario que es proteger, como prioridad, sus valiosos activos de P.I. mediante el registro de sus nombres, logotipos y otros símbolos calificables como marcas. Con el sistema de protección por P.I., la universidad puede impulsar su marca, confiando en que, con el tiempo, se asocie a los valiosos patrimonios, tradiciones y reputación de la institución. Esto es importante para mantener un vínculo emocional no sólo con los estudiantes, ex alumnos y el cuerpo docente, sino también con los consumidores en general. Al haber dado el paso siguiente de convertir los activos de P.I. en ingresos con los que se financian actividades fundamentales de la universidad, las instituciones académicas han logrado encauzar las enormes posibilidades de la propiedad intelectual. La práctica de crear valor mediante la explotación de una potente marca y de una buena reputación, mediante los acuerdos de licencia de marcas, beneficia tanto al licenciante como al licenciatario. Desde el punto de vista comercial, constituye una situación satisfactoria para todos los participantes. Con este tipo de asociación, ambas partes, licenciante y licenciatario, pueden lograr muchos más beneficios que por cuenta propia. Las principales instituciones académicas en los EE.UU. han sacado buen provecho de las posibilidades comerciales de la venta de productos universitarios, gracias, sobre todo, a la muy rentable industria deportiva de las universidades. Al conceder efectivamente a los fabricantes la licencia sobre el derecho a utilizar sus marcas reconocibles, las universidades han podido invertir importantes sumas de dinero en la institución para mejorar las prestaciones de la comunidad académica y, todo ello, mediante la utilización eficaz de las técnicas básicas de propiedad intelectual.

Teniendo presente el rápido aumento del valor de los activos intangibles en la economía de la información del siglo XXI, las universidades con programas de concesión de licencia de marcas exhaustivos se han situado en primera línea. Aunque la concesión de licencias sobre mercancías universitarias se practica sólo desde hace unas décadas, el mercado ha crecido considerablemente. Esta práctica aporta a las universidades un aumento de sus ingresos y un eficaz mecanismo para supervisar el uso de sus marcas. Tanto si las instituciones efectúan la concesión de licencias mediante sus propios departamentos, como si lo hacen mediante una agencia de concesión de licencias reconocida, la finalidad es la misma. Con los acuerdos de licencia, las instituciones académicas pueden llegar a un mercado mucho más amplio y fomentar la buena imagen de su universidad. Para los licenciatarios que pagan regalías por el uso de las marcas de estas instituciones, resulta claramente ventajoso poder llevar al mercado un producto mucho más atractivo para el consumidor. Pero, aunque las universidades han obtenido grandes beneficios de los ingresos de regalías, no todo es cuestión de dinero. El principal objetivo del registro de marcas y del establecimiento de un buen programa de concesión de licencias es preservar en el ámbito público el buen nombre de la universidad, que es el sello distintivo de una institución que goza de un gran prestigio. A medida que muchas universidades de los EE.UU. incrementan su capacidad de protección de sus marcas y de concesión de licencias, afirman sus posibilidades futuras de hacerse un hueco en la vanguardia de la propiedad intelectual y en la nueva economía, sin olvidar los valiosos mercados internacionales.

APÉNDICE 1 

Universidades que administran acuerdos de concesión de licencias en sus departamentos

Universidades que contratan a empresas de concesión de licencias

Universidad de Los Angeles, California (UCLA) Universidad de Alabama Universidad de Massachusetts
Universidad de Harvard Universidad de Arkansas

Universidad de Michigan

Universidad de Indiana Universidad estatal de Arizona * Universidad de Nueva York
Universidad de Iowa Universidad de Auburn Universidad de Carolina del Norte
Universidad estatal de Michigan Boston College Universidad de Northwestern
Universidad estatal de Ohio Universidad de Berkeley, California Universidad de Notre Dame
Universidad de Oregon Universidad de Colorado Universidad de Oklahoma
Universidad de Princeton Universidad de Cornell Universidad de Pepperdine
Universidad de Rutgers Universidad de Duke Universidad de Pittsburgh
Universidad de California del Sur (USC) Universidad de Florida Universidad de Purdue
Universidad de Yale Universidad estatal de Florida Universidad de Tennessee
Universidad de Virginia Occidental Universidad de Georgetown Universidad de Texas

 

Universidad de Georgia Universidad de Texas A&M *

 

Universidad de Hofstra Universidad de Tulane

 

Universidad estatal de Iowa * Universidad de Utah

 

Universidad estatal de Kansas Universidad de Vanderbilt *

 

Universidad de Kentucky Universidad de Virginia

 

Universidad estatal de Louisiana Universidad de Wisconsin

 

Universidad de Maryland

 


* Todas las universidades que recurren a los servicios de empresas de concesión de licencias tienen un contrato con Collegiate Licensing Company (CLC), excepto las que figuran con el símbolo “*”, que tienen contrato con Licensing Resource Group, Inc. (LRG).

Descargo de responsabilidad y agradecimientos: Las opiniones que se expresan en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente las de la OMPI. Los comentarios, sugerencias o cualquier otra reacción sobre este artículo pueden enviarse a john.jennings@wipo.int o jenni110@msu.edu. Quiero expresar mi agradecimiento a Lien Verbauwhede y Tamara Nanayakkara por sus valiosos consejos y comentarios.

[1]   La Universidad de Oxford, por ejemplo, ha creado una empresa especial e independiente llamada Oxford Limited para impulsar su imagen y gestionar el programa sobre marcas registradas de la universidad. La Universidad de Oxford es el único accionista de Oxford Limited, y los beneficios obtenidos mediante la concesión de licencias se invierten directamente en actividades de la Institución. Encontrará más información en su sitio Web: http://www.oxfordlimited.co.uk.

[2] Véase: Glenn S. Bacal, “Collegiate Trademark Licensing: The Basic Rules of the Game”, Departamento de Propiedad Intelectual de Jennings Strauss & Salmon, 11 de enero de 2007.

[3] Véase: Han-Seop Shin, “The Search for the Sources of Trademark Licensing”, Franklin Pierce Law Center, 1998.

[4] Programa de concesión de licencias de la Universidad de Yale, 2006. Véase http://www.yale.edu/licensing/trademark.html.

[5] El símbolo ® se utiliza una vez que se ha registrado la marca, mientras que el símbolo ™ indica que un signo determinado es una marca que todavía no ha sido registrada en la oficina nacional correspondiente.

[6] Para obtener una lista de las universidades que participan en la FLA, véase http://www.fairlabor.org/all/colleges/list.html.

[7] Collegiate Licensing Company, 2005. Encontrará más información sobre la CLC en: http://www.clc.com/clcweb/publishing.nsf/Content/aboutclc.html.

[8]Longhorns knock off Tar Heels to lead nation in merchandising revenue”, USA Today.com, 26 de agosto de 2006.

[9]Bowl Championship Series prepared for counterfeiters at inaugural championship game in Arizona”, MarketWatch.com, 4 de enero de 2007.